ESCENA II

DICHOS y MARCOS, por la ventana del pasillo.

Marcos

Leo.

Leonor

(Con tristeza.) Hola, Marcos. ¿Qué, te vas al taller?

Marcos

No, porque a las once se reúne la Junta del Sindicato pa reformar la base 5.ª del apartao 8.º del Reglamento 6.º, y no sabemos qué opinará la Federación de Picadores de Higadillas, que s’han declarao en huelga permanente y quien que vayamos al paro los demás ramos.

Leonor

Pues entonces, pasa.

Marcos

(Atendiendo.) Oye, ¿ese ronquido a quién pertenece?

Leonor

Es de mi papá.

Marcos

Me lo había parecido por lo aflautao. (Entra.)

Leonor

(Mostrándole a su padre.) Repara.

Marcos

(Con desconsuelo.) ¡Dios mío, quién l’ha visto y quién le ve!

Leonor

(Llorosa.) ¡Él, que era un padre modelo!

Marcos

Como que pa mí no había en este mundo más que dos padres intachables: tu padre y el Padre Nuestro... el Padre Nuestro que estás en los cielos, porque el mío particular no lo he conocido, por desgracia.

Leonor

¿Murió tu padre antes de nacer tú?

Marcos

Año y medio antes... (Rectificando vivamente.) Digo, no... mes y medio, ¡que no sé lo que me digo!; porque de ver yo a tu padre en el camino que le veo...

Leonor

Ya ves, entregao al Pedro Ximénez, que le marea horriblemente.

Marcos

¡Menudo perico está!

Leonor

Le hace perder el juicio.

Marcos

Pues claro; ¿tú has conocido ningún Perico formal?

Leonor

Y fíjate en el puro.

Marcos

Un puro como pa fumárselo apoyándolo en una tronera, porque él con los dientes solo no lo sostiene. Naa, la vida de esas malditas casas de juego, que corrompen hasta lo más sano.

Leonor

Y lo que yo más siento es esa mujer, la Sole, que le tiene sorbido el seso. ¿Pero cómo se lo habrá sorbido?

Marcos

Pues soplando pa dentro. Esas tías son muy ladinas. Y como tu padre ya no es que digamos ningún chavalillo...

Leonor

Ni mucho menos.

Marcos

Pues ha ido esa individua, le ha jurao un amor eterno pa lo que queda de año, le ha regalao una esclava de deciocho pesetas que le está poniendo verde la muñeca; le ha escrito en un retrato: «Tulla para siempre»; pero tulla con tres eles, y en cuanto a un anciano le cometen esa falta de ortografía, pues que l’ha diñao. Naa más.

Leonor

¿Y qué haríamos con él?

Marcos

Pues si hubiese un reformatorio pa ancianos, yo le metía.

Leonor

¿Querría entrar en las Reparadoras?

Marcos

Él, sí; las que no querrían serían las hermanitas.

Leonor

Son madres.

Marcos

Peor que peor.

Leonor

(Llorando.) ¡Ay, Marcos; yo no tengo, después de mi papá, a nadie en el mundo más que a ti!

Marcos

Pero no llores, mujer.

Leonor

Es preciso que tú me ayudes.

Marcos

Que sí, mujer.

Leonor

Es preciso que le quitemos de esa mujerota de la Sole sea como sea.

Marcos

¿Pero cómo?

Leonor

Haciendo locuras.

Marcos

No, las locuras ya las hace él. ¡Pero en fin, yo te prometo que hoy la echamos a esa tía! Por no verte llorar soy yo capaz...

Leonor

Ya sabes que ella, todas las mañanas, en cuanto yo me voy al taller de sombreros, aprovecha que papá está solo y sube.

Marcos

Pues déjate, que hoy la espero yo aquí. Y te juro que hoy la echo a la calle pa siempre, ¡por estas que son cruces!

Leonor

¡Ay, gracias, gracias, Marcos de mi vida! ¿La echarás?

Marcos

Palabra. Y respetive a tu padre, en cuanto abra los ojos a la luz, le endiño una reprimenda que le quito de beber pa mientras viva. Mialas.

Leonor

Calla, que despierta.

Marcos

Déjate. (Amenazador.)

Antonio

(Se rebulle, despierta, balbucea.) Sole... Sole... tú...

Leonor

Soy yo, papá.

Antonio

¡Tú, Sole... digo, sola... digo, hija!

Leonor

No, estoy con Marcos... (Se pone el velito para irse.)

Antonio

¡Caramba, estaba soñando y!... Hola, Marquitos, hijo; ¿qué tal día hace?

Marcos

Despejao; ¿y usté?

Antonio

Pues mira, hijo, que me venía esta madrugada a casa, me encontré a dos amigos...

Marcos

Sí, ya los veo; don Pedro Domecq y don Pedro Ximénez, y l’han estao a usté mareando, ¿eh?

Antonio

¡Pero qué malicioso! Estos amigos me esperaban. Los otros eran de verdad; me han entretenido, llegué tarde y claro...

Marcos

Eso de claro...

Leonor

Bueno, papá; yo me voy, que es la hora de entrar al obrador. Aquí te quedas con Marcos.

Antonio

¿Pero por qué vas a trabajar, hija mía?

Leonor

Pero si no aprendo bien a sombrerera, ¿cómo quieres que luego me establezca con el dinerito que tenemos guardado?

(Movimiento de contrariedad en don Antonio, que trata de disimular en seguida.)

Marcos

¡Nos vamos a establecer con las diez mil beatas que se ganó usté por sus puñitos, don Antonio! Tenemos el plan. Nos casamos. Ella pone una sombrerería, yo una estuchería... ¡y cualquiera nos tose, si no se nos acatarran los chavales! ¿Verdad, rica?

Leonor

Calla, calla...

Antonio

¡Qué Marquitos este!

Leonor

Adiós, papaíto. (Le besa.)

Antonio

Adiós, vida.

Marcos

(Acompañándola hasta la puerta.) Adiós.

Leonor

(Aparte.) Si viene esa mujer...

Marcos

Que la echo rodando pon las escaleras.

Leonor

Y el vino.

Marcos

No vuelve a probar ni una gota.

Leonor

¡Que tengas carácter!

Marcos

¡Por estas!

(Vase Leonor.)