ESCENA IV

DON ANTONIO y SOLE

Sole

(En traje de mañana, con abrigo y velo.) Hola, vidita, ¿estás solo?

Antonio

Solo, cielo, pasa.

Sole

¿Pero qué tienes tú, gloria?

Antonio

¿Por qué, cariño?

Sole

Paece que te encuentro con ojeritas.

Antonio

Que he dormido mal.

Sole

Que no te di yo las buenas noches. ¡Que no pues vivir sin tu moracha!... ¿A que no?

Antonio

¡No, locura inabarcable, no! (La abraza.)

Sole

Por supuesto, que no haces más que corresponder. Anoche, mira, no podía yo dormirme pensando en lo mismo... ¡Mi Antoñín, mi Antoñín!...

Antonio

(A Marcos, que se asoma.) ¿Lo oyes?

Sole

¿Qué?

Antonio

No, que te oigo embelesado.

Sole

¡Amos, que si me dicen a mí que iba a encontrar a estas, horas al hombre que me ha quitao el sueño!...

Antonio

¿Pero es de veras que me quieres?

Sole

¿No lo ves? Te juro que cuando estoy en la sala de juego y entras tú y dicen las mujeres: «Ese es el tío más valiente de Madriz»; amos, es que me se ensancha el alma y me digo: ¡Ese valiente es mío! Le hago yo dos caricias a ese tigre, y un borreguito.

Antonio

Oye, encanto, búscame otro animal comparativo... Eso de borrego no me hace, la verdad.

Sole

Y a más que el mío es un cariño sin interés. Eso ya lo sabes. Porque, ¿qué m’has dao tú pa como está todo? Tres porquerías y en pizcas. ¿Y no he dejao yo por ti a don Tomás el de Arganda, que me quería alquilar un entresuelo en Príncipe de Vergara? ¿Entonces?... Bueno, y a propósito. Oye, gloria, que ayer me trajeron la faztura de los tres sombreros... ¿qué te queda de las diez mil pesetas?

Antonio

(Volviéndose de espaldas a Marcos, que le mira.) ¡Pero enormidad de mi vida, si ya te he dicho que las he liquidao!

Sole

¿Pero es de veras?...

Antonio

Te juro que de ese dinero no me resta una gorda... ¡no siendo tú!

Sole

Bueno, no le hace. ¿Te lo has gastao? Bien está. Tuyo era y pa los tuyos.

Antonio

(Asombrado.) ¡Pero si te lo he dao a ti todo!

Sole

¡Amos, guasón!... Pero en fin, no discutamos eso. ¿No tienes dinero? Pues hoy te quiero más que nunca.

Antonio

¡Sole!

Sole

¿Qué vale el dinero ande hay un querer verdá?

Antonio

(A Marcos.) ¿Oyes?

Sole

Ahora que yo, Antonio, y esto más es por tu hija que por mí, creo, ya que te has vuelto a quedar sin naa, que debías hacer algo pa ganarte otros miles de pesetas; ties la ocasión que ni pintada.

Antonio

¿Qué ocasión?

Sole

La que yo te traigo. Verás. Anoche me decía a mí Paco el Maluenda: «¡Pero señor, qué raro lo de don Antonio, no querer volver por aquí!» Y como sabe lo nuestro, me cogió en un pasillo y me dijo: «Mira, Sole; dile a don Antonio que vuelva, que como saben que no viene, me s’ha colao otro matón en la casa: el Quemarropa.»

Antonio

(Aparte.) (¡ Mi madre!)

Sole

«Que venga, que le dé dos punteras, que me lo eche a la calle y os ganáis otras diez mil pesetas.» ¡Figúrate!...

Antonio

Sí, pero uno ya está viejo, y mi hija...

Sole

¿Pero es que vas a cerdear ahora? ¡No lo querrá Dios!

Antonio

No, no es eso, Sole, pero...

Sole

Mia que ese tío dicen que viene a quitarte el cartel.

Antonio

A mí, con que me deje un programa de mano...

Sole

A más —vaya, quiero que lo sepas—, que anoche mismo dijo en la casa de Andorra que te iba a cortar una oreja pa regalársela a los crupiers; y yo, como una te quiere, pues salté y le dije, digo: «Oiga usté, iluso: don Antonio Jiménez el Modoso, me ha ofrecido a mí las narices de usté pa un dije. Vaya usté y le tomará el tamaño. Vive Costanilla de Cabestreros, 18, cuarto.»

Antonio

(Indignado.) ¿Y tú por qué le has dao las señas?

Sole

Hombre, a un tío tan charrán ¿qué iba a hacer?...

Antonio

¡Sí, pero en mi casa!... Porque viene y...

Sole

(Muy melosa.) ¡Pégale, gloria!... Anda, dale dos azotes. Es tu cartel; son diez mil pesetas más, que podemos disfrutarlas los dos... ¡Hazlo por tu hija siquiera! Anda con él... y podremos hacer aquel viajecito los dos solos...

Antonio

Pero y si me da una puñalada...

Sole

¿Y te asusta a ti eso?... ¡Ja, jay!... Anda, gloria, le rompes la cabeza naa más... ¿quieres?

Antonio

Pero si es que...

Sole

¡Que son dos mil duros, cielo!...

Marcos

(Aparte.) (¡Qué fiera! Hipotecar la vida de un hombre... ¡Yo salgo y la echo!)