ESCENA II

DON GONZALO y FLORA

Flora

(Por la izquierda, con una bata y el pelo medio suelto.) La felicidad es un pájaro azul, que se posa en un minuto de nuestra vida y que cuando levanta el vuelo, ¡Dios sabe en qué otro minuto se volverá a posar!

Gonz.

¡Florita!

Flora

¡Ay, Gonzalo de mi alma!... (Llora amargamente abrazada a su hermano.)

Gonz.

¡Por Dios, Flora; no llores, que me partes el corazón!

Flora

El hado fatal cebose en mí... Clavome su garra siniestra.

Gonz.

¡Por Dios, Florita; si no hay motivo! No desesperes.

Flora

¿Que no hay motivo? ¿Que no desespere?... ¿Pero no te has enterado de lo que proyectan?

Gonz.

Me he enterado de todo.

Flora

Picavea ha impuesto la condición de que los dos han de renunciar a mí, sea cual fuere el resultado del lance, y claro, Galán se considera en la necesidad de aceptar para que no le crean un cobarde... ¡Y me dejarán los dos!... Y esto es demasiado, porque quedarme sin el que sucumba, bueno; pero sin el superviviente, ¿por qué, Dios mío, por qué?

Gonz.

No llores, Florita; no llores; estate tranquila, ya te he dicho que no se baten; yo sabré evitarlo.

Flora

¡Qué espantosa tragedia! Toda mi juventud suspirando por un hombre, y de pronto me surgen dos; venme, inflámanse, insúltanse, péganse y de repente se me esfuman. ¡Esto es espantoso!... ¡horrible! ¿Qué tendré yo, Gonzalo, qué tendré que no puedo ser dichosa?

Gonz.

Cálmate, Florita, que yo te juro que lo serás. Cálmate.

Flora

Si no puedo calmarme, Gonzalo, no puedo... porque encima de esta amargura, Maruja Peláez me ha hecho un chiste, ¡un chiste!... en esta situación... ¡miserable!... Dice que mi boda era imposible porque hubiera sido una boda de un Galán con una característica... ¡Figúrate!... (Llora amargamente.) ¡Yo característica!...

Gonz.

¡Infame!... ¡Escándalos, ultrajes, burlas... y todo sobre esta criatura infeliz! ¡No, no, Florita!... No llores, seca tus ojos. ¡Ni una lágrima más! ¡Bandidos!... No, yo te juro que te casas con Galán, te casas con Galán aunque se hunda el mundo, porque el que mata a Picavea soy yo... ¡yo!...

Flora

¡No, eso no, Gonzalo; eso tampoco! ¡A costa de tu vida cómo iba yo a ser dichosa!... No, déjalo; he tenido la desgracia de enloquecer a dos hombres... ¡lo sufriré yo sola!... Entraré en un convento...

Gonz.

¿Tú en un convento?

Flora

Sí, en un convento; profesaré en las Capuchinas... seré Capuchina... Ya he escogido hasta el nombre. Sor María de la Luz, creo que para una Capuchina...

Gonz.

¡Pero qué locuras estás diciendo!... Crees que lejos de ti podría yo vivir tranquilo... Calla, Florita, calla; ¡no me partas el alma!