ESCENA III

DICHOS, EL CRIADO y luego PEÑA y LACASA

Criado

(Por la derecha.) Señor...

Gonz.

¿Quién?

Criado

Los señores Peña y Lacasa.

Flora

¡Peña y Lacasa!... ¿Qué quieren? ¿Qué buscan aquí esos hombres siniestros?

Gonz.

Nada, nada... Déjame unos instantes. Luego hablaremos. Ten calma. Todo se resolverá felizmente. ¡Te lo aseguro!...

Flora

¡Ah, no, no!... La felicidad es un pájaro azul que se posa en un minuto de nuestra vida, pero levanta el vuelo...

Criado

¿Qué?...

Flora

No te digo a ti... ¿eres tú pájaro acaso? ¿O azul, por una casualidad?...

Criado

Es que creí...

Flora

¡Estúpido!

Gonz.

Que pasen esos señores.

Flora

Pero levanta el vuelo y Dios sabe en qué otro minuto se volverá a posar. ¡Ah!... (Vase por la izquierda.)

Criado

(Asomándose a la puerta derecha.) ¡Señores!... (Les deja pasar y se retira.)

Peña

¡Gonzalo!...

Lac.

¡Querido Gonzalo!

Gonz.

Pasad, pasad y hablemos en voz baja. ¿Qué tal?

Lac.

¡Horrible!

Peña

¡Espantoso!

Lac.

¡Trágico!

Peña

¡Funesto!

Gonz.

¿Pero qué sucede?

Peña

¡Un duelo tan bien concebido!...

Lac.

¡Una verdadera obra de arte!

Peña

Tres disparos simultáneos apuntando seis segundos.

Lac.

Y cada disparo avanzando cinco pasos.

Peña

Y en el supuesto desgraciado de que los dos saliesen ilesos, continuar a sable.

Lac.

Filo, contrafilo y punta; a todo juego, asaltos de seis minutos... uno de descanso, permitida la estocada...

Peña

¡En fin, que no había escape! Un duelo como para servir a un amigo.

Lac.

¡Oh, qué ira! ¡La primera vez que me sucede!

Peña

¡Y a mí!

Gonz.

¡Bueno, estoy que no respiro!... ¿Queréis decirme al fin qué pasa?

Peña

¡Una desdicha! Que el duelo no puede verificarse.

Lac.

Todo se nos ha venido a tierra.

Gonz.

¿Pues?

Peña

Que no encontramos a Picavea ni vivo ni muerto.

Gonz.

¿Cómo que no?

Lac.

Ni ofreciendo hallazgo. Unos dicen que después de la cuestión le vieron salir de tu casa y desaparecer por la boca de una alcantarilla.

Peña

Otros aseguran que no fué por la boca, sino que desde que supo que tenía que batirse contigo, marchó a su casa por un retrato, tomó un kilométrico de doce mil kilómetros y se metió en el rápido.

Lac.

Corren distintas versiones.

Peña

Pero Picavea, por lo visto, ha corrido mucho más que las versiones, porque no damos con él por parte alguna; ¡ni con el rastro siquiera!

Lac.

¡Qué fatalidad!

Gonz.

¿Habéis ido a su casa?

Peña

Lo primero que hicimos. Y dice la patrona que la misma noche de la cuestión llegó lívido, sin apetito y que a instancias suyas lo único que pudo hacerle tomar fueron unas patas de liebre, unas alas de pollo y un poco de gaseosa... cosas ligeras como ves, fugitivas...

Lac.

Y tan fugitivas.

Peña

Como que después de lo de las patas y las alas desapareció con un aviador; sospechan si para emprender el raid Madrid-San Petersburgo.

Gonz.

¡Miserable! Pone tierra por medio.

Lac.

Aire, aire.

Peña

Otros compañeros de hospedaje relatan que le oyeron preguntar qué punto de Oceanía es el más distante de la Península.

Gonz.

¡Cobarde!... ¡Ha huído!

Peña

¡Los datos son para sospecharlo!

Gonz.

¡Oh!, ¿veis?... Eso prueba que lo de Galán fué una calumnia... ¡Una repugnante calumnia! ¡Oh, qué alegría, qué alegría va a tener mi hermana!.... ¡Pobre Galán!... Yo que hasta había llegado a sospechar... ¡Le haré un regalo!

Lac.

¡Gonzalo, ese granuja nos ha privado de complacerte!

Peña

Gonzalo, no hemos podido servirte; pero si a consecuencia de este asunto tuvieses que matar a otro amigo, acuérdate de nosotros.

Gonz.

Descuidad.

Lac.

Te serviremos con muchísimo placer. Ya nos conoces.

Peña

¡Lances de menú o de papel secante, no!... Ni almuerzos ni actas. ¡Duelos serios, especialidad de Lacasa y mía!

Gonz.

Os estimo en lo que valéis. Gracias por todo. Adiós, Peña... Adiós, Lacasa.

Lac.

¡A dos pasos de tus órdenes!

Peña

Disparado por servirte. (Saludan. Vanse por la derecha.)

Gonz.

Ha huído. Era un calumniador y un envidioso. Voy a contárselo todo a Florita, se va a volver loca de alegría. ¡Oh! Ya no hay obstáculo para su felicidad. Dentro de un mes la boda. No la retraso ni un solo minuto. Y en cuanto a Galán, como compensación, le regalaré la estatua de Saturno comiéndose a sus hijos que tengo en el jardín. Dos metros de base por tres de altura. Está algo deteriorada, porque al hijo que Saturno se está comiendo le falta una pierna... pero en fin, así está más en carácter. (Vase por la izquierda.)