ESCENA IV
DICHOS y SOLEDAD, por ventana derecha
Con unos vestidos y una mano de mimbre se asoma a la ventana y comienza a sacudir, cantando el couplet de «Ladrón... ladrón...»
Pic.
(Por encima de «El Baluarte».) ¡Chits... Solita!
Sol.
(Dejando de sacudir y cantar.) ¡Hola, don Pablito, usted!
Pic.
Perdona que te hable por encima de El Baluarte... pero hasta vista así, por encima, me gustas...
Sol.
Que me mira usted con buenos ojos...
Pic.
Gracias. Oye, eso que cantabas de ladrón... ladrón, digo yo que no sería por mí, ¿eh?
Sol.
Quiá. Usted no le quita nada a nadie...
Pic.
Eso de que no le quito nada a nadie, es mucho decir.
Sol.
Digo en metálico.
Pic.
En metálico, no te quitaré nada, pero en ropas y efectos no te descuides. (Ríen.)
Sol.
¿Y qué, leyendo la sección de espetáculos?
Pic.
Sí, aquí echando una miradita a los teatros.
Sol.
¿Y qué hacen esta noche en el Principal?
Pic.
(Con gran malicia.) En el principal no sé lo que hacen. En el segundo izquierda sé lo que harían.
Marc.
(¡Muy bueno, muy bueno!)
Sol.
¿Y qué harían, vamos a ver?
Pic.
«Locura de amor.»
Sol.
¿Y eso es de risa?
Pic.
Según como se tome. A la larga, casi siempre. Y oye, Solita, ¿vendrías tú conmigo al teatro, una noche?
Sol.
De buena gana, pero donde usté va no podemos ir los pobres, don Pablito.
Pic.
Es que yo, por acompañarte, soy capaz de ir contigo al gallinero.
Sol.
¡Ay, quite usted, por Dios!... Una criada en el gallinero y con un pollo... creerían que lo iba a matar...
Marc.
(Riendo.) (¡Muy salada, muy salada!)
Sol.
(Por don Marcelino.) ¡Ay! ¿pero qué voz es esa?
Marc.
(Asomando por encima del periódico.) La Voz de la Región... una cosa de Lerroux, pero no te asustes...
Pic.
Oye, Solita...
Sol.
Mande...
Pic.
No dejes de salir esta tarde, que tengo gana de estrenar dos piropos que se me han ocurrido.
Sol.
¡Ay, sí!... A ver, adelánteme usté uno al menos.
Pic.
Verás. (Se asoma y habla en voz baja.)
Sol.
(Riendo.) ¡Ja, ja, ja!...
(Sale el criado y furioso y violento coge a Soledad de un brazo.)
Criado
¡Maldita sea!... Adentro.
Sol.
Ay, hijo... ¡Jesús!
Pic.
(Cubriéndose con «El Baluarte».) ¡Atiza!
Marc.
(Idem con «La Voz».) ¡El novio!
Criado
¡Hale pa dentro!
Sol.
¡Pues hijo, qué modales!
Criado
Y más valía que en vez de estar de palique con los sucios del Casino...
Marc.
(Detrás de «La Voz».) Socios.
Criado
Sucios... Te estuvieras en tu obligación. Pa adentro.
Sol.
¡Pero hijo, Jesús, si estaba sacudiendo!
Criado
Ya sacudiré yo, ya... ¡Y menudo que voy a sacudir!
Marc.
¡Qué bruto!
Pic.
(Sujetándole el periódico.) No levante usted La Voz, que le va a ver por debajo.
Criado
Y en cuanto yo consiga verle la jeta a uno de esos letorcitos, va a ir pa la Casa de Socorro, pero que deletreando. ¡Ay, cómo voy a sacudir! ¡A cuatro manos!
(El criado cierra los cristales. Se les ve discutir acaloradamente. Él dirige miradas y gestos amenazadores al Casino. Al fin hace una mueca de ira y cierra maderas y todo.)
Marc.
¡Qué hombre más bestia!
Pic.
Habrá usted comprendido la utilidad de El Baluarte.
Marc.
Como que a mí me ha dado un susto que he perdido La Voz.