ESCENA VI

DON GONZALO y PICAVEA; luego DON MARCELINO y NUMERIANO GALÁN

Pic.

(Dentro.) ¿Da... da... da... dada... dada... usted su per... su permiso?

Gonz.

Adelante. (¡Dame calma, Dios mío, que yo no olvide que estoy en mi casa! Apartaré este sable, no me dé una mala tentación...) (Coge un sable para retirarlo.)

Pic.

(Asomando la cabeza.) Muy bue... ¡Caray! (Se retira en seguida al ver a don Gonzalo con el sable.)

Gonz.

¿Pero qué hace ese hombre? (Alto.) Pase usted sin miedo.

Pic.

¡Papa... papa... pa... pasaré, sí, señor; pe... pe... pero sin miedo es impopo... es imposible!... Com... com... comprendo su... su indignación, don Gon... don Gonzalo, y por eso...

Gonz.

Sí, señor, mi indignación es mucha y muy justa, pero acogido a la hospitalidad de estas nobles paredes, nada tiene usted que temer por ahora. Tranquilícese y diga cuanto quiera.

Pic.

Don Gon... don Gon... don Gonzalo, yo no sé cómo agradecer a usted que me haya re... re... recibido después de la su... su... susu...

Gonz.

Abrevie usted los períodos; porque entre la tartamudez y la abundancia retórica no acabaríamos nunca.

Pic.

Lo que quiero decir es que mi gratitud por la bondad de recibirme...

Gonz.

Nada tiene que agradecerme. Cumplo con mi deber de caballero. Hable.

Pic.

(Cayendo súbitamente de rodillas a los pies de don Gonzalo.) ¡Ah, don Gonzalo... escúpame usted, máteme usted!... Coja usted una de esas nobles tizonas y déme usted una estocada.

Gonz.

Señor mío, eso no sería digno...

Pic.

Pues una media estocada... ¡un bajonazo!... ¡Sí! ¡Lo merezco, don Gonzalo, lo merezco por buey!

Gonz.

¿Pero qué está usted diciendo?

Pic.

La verdad, don Gonzalo, vengo a decir toda la verdad. Yo seguramente habré aparecido a los ojos de usted como un canalla.

Gonz.

Se califica usted con una justicia que me ahorra a mí esa molestia.

Pic.

Pues bien, don Gonzalo, de todo esto tiene la culpa...

Gonz.

Ya sé lo que va usted a decirme, ¿que tiene la culpa el que mi hermana le ha vuelto a usted loco?

Pic.

¡Quiá, no, señor, qué me ha de volver a mí la pobre señora!... Yo sólo siento por ella una admiración simplemente amistosa.

Gonz.

¿Entonces, por qué dió usted lugar a aquella trágica escena?

Pic.

Yo, don Gonzalo, todo lo que dije y lo que hice, lo hice y lo dije por salvar a Galán únicamente.

Gonz.

¿Cómo por salvar a Galán?... ¡No comprendo!... Salvar a Galán, ¿de qué?...

Pic.

Es que Galán—usted perdone—pero a Galán tampoco le gusta su hermana de usted.

Gonz.

(Con tremenda sorpresa.) ¿Eh?... ¿cómo?... ¿qué está usted diciendo?

Pic.

Que no le gusta.

Gonz.

¡Pero este hombre se ha vuelto loco!

Pic.

No, don Gonzalo, no. Ustedes, Galán y yo hemos sido víctimas de un juego inicuo, y permítame que le suplique toda la calma de que sea capaz para escucharme hasta el fin.

Gonz.

(Con ansiedad.) Hable, hable usted pronto.

Pic.

Don Gonzalo, la declaración amorosa que recibió Florita no era de Galán.

Gonz.

¿Cómo que no?

Pic.

Fué escrita por Tito Guiloya, imitando su letra para darle una broma de las que han hecho famoso al Guasa-Club.

Gonz.

¿Oh, pero qué dice este necio?... ¿Qué nueva mentira inventa este canalla?... (Va a acometerle.)

Pic.

¡Por Dios, don Gonzalo!...

Gonz.

Yo te juro que vas a pagar ahora mismo...