ESCENA IV

MORRONES, DON SABINO, PERNILES y GARIBALDI, segunda derecha.

Morrones

(Desde la puerta.) Que les da a ustés su premiso... pero pa pasar aquí hay que limpiarse los pies.

D. Sabino

(Entra. Se descubre.) Buenos días.

Perniles

(Ídem, ídem.) A la paz de Dios.

Garibaldi

(Pasa sin quitarse el sombrero.) Libertá, fraternidá...

Morrones

Quítate el sombrero.

Garibaldi

Igualdá.

Morrones

Igual da, pero quítatelo, (se lo quita y lo tira sobre una silla.)

D. Sabino

¿Has tenido la bondad de decirle al señor alcalde?...

Morrones

Le he dicho lo que le tenía que icir y dice que si quién ustés esperale que le esperen, que ahora saldrá...

D. Sabino

Entonces... (Mira como buscando una silla.)

Morrones

Que ahora saldrá con su señora a dar un paseo y que golverá a la una, pero que ustés hagan lo que sea de su convenencia, que él no se va a privar de sus cosas por naidie.

D. Sabino

Pues esperaremos, ¿no os parece?

Perniles

¡Qué remedio! Yo no me voy sin que me oiga. (Van a coger sillas para sentarse.)

Garibaldi

Ni yo... Le quio presentar al noy del fresno. (Por el garrote.)

Morrones

(Muy extrañado.) ¿Pero es que se van ustés a sentar?

D. Sabino

Hombre, si es posible...

Morrones

(Como resignándose.) Güeno, pero cojan ustés taburetes, que las sillas son pa los amigos políticos.

Perniles

Tá bien (Se sientan en taburetes.)

Morrones

(A Garibaldi.) Y tú, tira ese cigarro, que aquí no se pue fumar.

Garibaldi

¿Y por qué fumas tú?

Morrones

No se pue fumar viniendo de vesita. (A Perniles que se vuelve a mirar el reloj.) ¿Y tú qué miras?

Perniles

Hombre, iba a mirar la hora...

Morrones

¡La hora!... En seguía si fua yo el Alcalde iba a tené un reló destapao pa que se aprovechasen d’él los del partido contrario... Mañana lo forro.

Garibaldi

Lo que debías tú de hacer, aunque seas aguacil y estés amparao por ciertos mandones, es mirarte una miaja más en la atención de las presonas que necesitan del monecipio y no avasallar a too Cristo por menos de naa.

Morrones

Tú, lo que vas a hacer, es callarte la boca ahora mismo.

Garibaldi

Y prencipalmente por don Sabino lo he dicho, que es una presona médica y respetable, llena de canas; que uno al remate no es letrao ni muchismo menos y anda con Dios y que le falten a uno, que tan hecho está uno a trancas como a barrancas.

Morrones

Tú eres un parlero que hablas más de la cuenta, y si no te callas te agarro de los cabezones y sales... (Le amenaza.)

Garibaldi

(Enfurecido.) ¡Prueba y te doy con el noy!...

Morrones

¿A mí?... (Se dispone a acometerle.) ¡Por vida e...!