ESCENA V
DICHOS, DON ACISCLO, primera derecha.
D. Acisclo
(Autoritario y despótico.) ¿Qué es eso?
Morrones
Señó alcalde... Era que...
D. Acisclo
¡Silencio! Anda pa un rincón, que es lo tuyo.
Morrones
No, dejarme... ¡Maldita sia! (Va a sentarse junto a la puerta, refunfuñando.)
D. Acisclo
(Se va a su mesa y se sienta.) Sentarse.
Morrones
Y encima les dice que se asienten. ¡Se cae usté de güeno! Así le tratan.
D. Acisclo
A callar. Sentarse he dicho.
Los tres
Con permiso. (Se sientan con cómica rapidez.)
D. Acisclo
Pues ustés dirán... (Se levantan los tres como para hablar.) ¡Sentarse he dicho! (Vuelven a sentarse con mayor rapidez que antes.) Sé que me quien ustés hablar. Acedo; pero uno a uno y cuidaíto con lo que se dice. Escomenzaremos por usté, don Sabino.
D. Sabino
(Poniéndose de pie.) Como usté mande.
D. Acisclo
Conque usté dirá qué istentino se le ha deteriorao.
D. Sabino
Pues... nada, señor alcalde, que un servidor de usted...
D. Acisclo
Por muchos años.
D. Sabino
Por muchos, sí, señor... Me veo, bien a mi pesar, en la precisión de molestarle respetuosamente, acuciado por las dolorosas necesidades de la vida. Porque claro, aunque uno es un humilde médico rural, pues tiene uno que comer de vez en cuando, tiene uno que vestir, llamémoslo así; tiene uno que...
D. Acisclo
Exigencias no faltan, no.
D. Sabino
Las igualas son cortas, las visitas escasas... y como el digno Ayuntamiento de su acertadísima presidencia tiene la bondad de adeudarme...
D. Acisclo
(Agriando mucho más el gesto y dando un golpe en la mesa con una regla; carraspea.) ¡Ejem!...
D. Sabino
(Sobrecogido, trata de dulcificar el concepto.) ...nada, siete efímeras y cortas anualidades, que importan la insignificante suma de catorce mil quinientas pesetas; pues yo, agotados todos mis recursos para la vida, me permito elevar a usted una humilde súplica...
D. Acisclo
(Dando otro reglazo sobre la mesa.) ¡Dita sia!... ¿Y tie usté la frescura de venir aquí con esas quejas?
D. Sabino
¿Cómo la frescura, señor alcalde?
D. Acisclo
¡La frescura! No quito una letra.
Morrones
(Enardecido.) No quite usté naa.
D. Sabino
Yo creía que elevar una humilde queja...
D. Acisclo
¡Una humilde queja!... Pero cuidiao que hace falta descaro, don Sabino.
D. Sabino
¡Señor Alcalde!
D. Acisclo
Vamos a ver. ¿Qué le debían a usté en el último pueblo?
D. Sabino
Once anualidades.
D. Acisclo
¿Y en el anterior?
D. Sabino
Nueve.
D. Acisclo
¡Y viene usté a estrellarse conmigo que no le debo más que siete!
D. Sabino
Señor Alcalde...
D. Acisclo
¿Le ha pagao a usté alguno?
D. Sabino
No, señor.
D. Acisclo
¡No le han pagao los otros y quie que le pague yo!... Pórtese usté bien, debiendo menos que los demás pa que encima se lo agradezcan con estas exigencias.
D. Sabino
¡Peor me lo agradecen a mí, que no me pagan y encima me maltratan, don Acisclo!
D. Acisclo
Usté se lo ha buscao.
D. Sabino
¿Yo?...
D. Acisclo
¡Sí, señor, ea! Que si no lo digo, reviento. Usté se lo ha buscao por ser enemigo político mío.
D. Sabino
¿Yo enemigo de usted?
D. Acisclo
Y encubierto y solapao, que son los malos.
D. Sabino
¡Don Acisclo!
D. Acisclo
Y le voy a usté a probar su malquerencia, que la tengo conocía en toos los detalles. Aquí, en este pueblo de mi mando, no hay más que dos partíos políticos, ¡dos!... porque no quiero confusiones; el miista, que es el mío, y el otrista, que son toos los demás; güeno, pues en los dos últimos años se han muerto cinco presonas en el pueblo... pues toos de mi partido. Y eso no se lo aguanto yo, ni a usté ni a nadie. Conque, u se mueren cinco presonas del partío contrario en el término de dos meses, u no cobra usté un real.
D. Sabino
Señor Alcalde, es que los otristas no son más que tres.
D. Acisclo
Pues que se mueran dos veces caa uno.
D. Sabino
Y además, se cuidan mucho.
D. Acisclo
Pues se pone usté d’acuerdo con el boticario. Pa too hay recursos. Y como remate, ¿usté cree que estoy yo aquí pa aguantar menosprecios de nadie?...
D. Sabino
¿Menosprecios?
D. Acisclo
¡Sí, señor; menosprecios!... Va usté a visitar a la mujer del sargento de la Guardia Civil u a la del Registrador, y a ellas sellos, jarabes, píldoras, emplastos, sanguijuelas... ¡Viene usté a ver a mi mujer y manesia fervecente naa más!
D. Sabino
Es que eran distintas las dolencias.
D. Acisclo
Pamplinas. A mi mujer hay que darla dobles recetas que a too el mundo, tenga lo que tenga, que pa eso es mi mujer.
D. Sabino
Pero si usted permitiera que yo le explicase...
D. Acisclo
Ni una palabra. De forma, que me presenta usté una istancia en papel sellao de tres reales y se la da usté a ese, (Por Morrones.) que ya sabe lo que tie que hacer con ella.
Morrones
Sí, señor.
D. Sabino
Pero...
D. Acisclo
Otro.
D. Sabino
Señor Alcalde, perdone usté que le diga que esto es conculcar la ley.
D. Acisclo
Está usté errao.
D. Sabino
¿Yo errao?...
D. Acisclo
Errao completamente. A ver, el veterinario.
Perniles
(Se levanta.) Servidor.
D. Acisclo
(Lo de la manesia lo tenía yo clavao en el alma...) Expón, Perniles.
Perniles
Pues yo, señor Alcalde, vengo como concejal d’oposición...
D. Acisclo
Ya sé que eres otrista; no me lo recalques.
Perniles
A decirle a usté que me se haga justicia; porque lo que están haciendo conmigo los sabuesos de usté es una gorrinada.
D. Acisclo
Oye, tú... ¡A ver las palabritas que usas, que no estamos en sesión!
Perniles
Es que hay que hablar claro.
D. Acisclo
En el Ayuntamiento, las porquerías que quieras; aquí con urbanidaz.
Perniles
Es que ya no hay cristiano que aguante esto, que no me dejan vivir; que el tío Marcos, amparao en usté, ha cogío el agua del acequión de las Jarillas pa su molino y nos quita de regar a los que tenemos derecho pa ello.
D. Acisclo
¡Pero es que él es primo mío, mia tú este!
Perniles
Más primos somos nosotros, que pagamos y no regamos.
D. Acisclo
¿Y qué quies decir con eso?
Perniles
Pues con eso quio dicir, que antes toos cogíamos buenas calabazas, que es la prencipal cosecha del pueblo; pero hogaño como no consienten de regar más que a sus amigos de usté, pues resulta que las mejores calabazas son las del partido miista.
D. Acisclo
Caa partío tie las calabazas que se merece. Si vosotros hubieseis votao lo que yo sus decía, no las habría como las vuestras; pero ya que me hicisteis de perder la elección, calabacines y gracias.
Perniles
¿Es decir, que voy a mirar yo con sosiego que me se pierdan toas las cosechas?
D. Acisclo
Tú verás lo que te conviene, Perniles, porque aquí no hay más que dos caminos: u te haces miista u vas a regar cuando estornudes.
Perniles
¿De moo que la concencia política...?
D. Acisclo
Riega con ella.
Perniles
¡Güeno, y últimamente, si no me dejan regar, que no me manden el recibo del agua, eso es!
D. Acisclo
¡Alto allá! Eso es otra cosa. El recibo te lo mandan porque en la cuenta e regantes resulta un líquido en contra tuya.
Perniles
¡Pero qué líquido va a resultar si no me dan agua!
D. Acisclo
No es líquido de humedaz, es de aritmética, y ties que enjugarlo.
Perniles
Pues si no me dan agua, el otro líquido que lo enjuague el Secretario, (Se sienta.)
D. Acisclo
Eso lo veremos, que tú eres muy altanero; y u pagas u te se embarga, que ya me ties conocío. Otro. A ver tú, Garibaldi, ¿vienes también sobre alguna protesta?
Garibaldi
Servidor, vengo sobre su cuñao de usté, que me ha tirao dos coces su macho, porque lo tie enseñao a cocear a los republicanos de una manera, que en cuanto se habla de Lerroux no hay quien pare a su lao.
D. Acisclo
Yo, en las opiniones políticas del macho no me puedo meter.
Garibaldi
Bueno, está bien; eso ya me lo arreglaré yo, porque estoy educando a mi burra de una forma, que de que oiga mentar a La Cierva, de una coz le va a quitar la cabeza a un santo. Pero de camino vengo a hacerle a usté una denuncia.
D. Acisclo
¿Contra quién?
Garibaldi
Contra su consabido cuñao. Anastasio Mangola, alias Jaro.
D. Acisclo
Tú dirás.
Garibaldi
Pues naa; paso por lo del macho, paso por que sea cartero, paso por que sea cojo siendo cartero y paso por que siendo cojo y cartero no sepa leer ni escrebir, pero por lo que no puedo pasar de nenguna de las maneras es por la forma que tiene de repartir la correspondencia.
D. Acisclo
¿Qué forma tiene, vamos a ver?
Garibaldi
Pues naa que coge las cartas y las deja encima una mesa a la puerta e su casa. Usté va y mira; que hay una carta y que es pa usté, pues deja usté cinco céntimos y se la lleva; que no es pa usté, pues deja usté diez y la coge si quiere. Y cuando se presenta el interesao a reclamar, pues le ice: «¡Haber venío antes!»
D. Acisclo
¿Y qué pero ties que ponerle a eso?... ¡Yo no os entiendo! Estáis clamando día y noche por la libertá y en cuanto un funcionario público sus deja en libertá...
Garibaldi
Es que queremos libertá con orden y con justicia, que es lo que no hay en este pueblo.
D. Acisclo
(Airado y dando golpes en la mesa.) ¿Qué estás diciendo?
Garibaldi
El Evangelio; que hay que icir las cosas como sean.
Perniles
(Animado por el ejemplo de Garibaldi.) Sí, señor; que esto es peor que la Inquisición, pa que usté lo sepa.
Garibaldi
Porque aquí, pa que le dejen respirar a uno y no le quemen la cosecha u le maten el ganao, tie que votar lo que usté quiera y hacer lo que usté quiera y ser esclavo de usté.
Perniles
U de su señora de usté.
Garibaldi
U de su otra señora...
D. Acisclo
(Indignado.) ¡Garibaldi!
Perniles
U de sus amigos, u de las criás de sus amigos u de los amigos de sus criás.
Garibaldi
Pa pagar las contrebuciones, nosotros; pa cobrar, los compinches..., pues no, señor. ¡Esto no pue ser!
Perniles
Y no será. Que antes que vivir en este atropello, es mejor echarse por los caminos a pedir una caridá e Dios.
D. Acisclo
¡Que estáis faltando a la ley!
D. Sabino
(Airado.) Pero ¿qué entiende usté por ley?
D. Acisclo
Una cosa que me permite poner multas; conque cincuenta duros caa uno. Morrones, avisa a la Guardia Civil.
D. Sabino
¡Que avise a quien le dé la gana, pero hay que acabar con esta ignominia; hay que vivir como seres civilizados, como hombres siquiera, porque cuando se vive hundido en la infamia de una tiranía bestial e ignorante, es preferible la muerte... cien veces la muerte!... Y hay que luchar...
Los dos
Sí, señor.
D. Sabino
Hay que luchar, pero no por unas míseras pesetas perdidas, no; hay que luchar porque el oprobio y la esclavitud en que vivimos es vergüenza para la civilización, y ludibrio y escándalo para la patria. ¡Muera el caciquismo!... ¡Muera cien veces!...
Los dos
¡Muera!... (Vanse gritando: «¡Muera!»)
D. Acisclo
¡Canallas! ¡Granujas!... ¡A la calle!... ¡Me han atropellao! ¡Me han desacatao!.. ¡Dan gritos revolucionarios!
Morrones
(Que ha sacado una escopeta de la primera derecha y quiere ir tras ellos.) ¡Déjeme usté a mí que les voy a dar cevelización!...
D. Acisclo
(Conteniéndole.) No; quieto, Morrones... ahora no, que es de día y salen de mi casa. (Le quita la escopeta y la esconde.)
Morrones
¡Eso les vale!... ¡Maldita sia!...
D. Acisclo
Pero ven acá, vamos a hacer una denuncia por desacato. Los tengo medio año en la cárcel. ¡Por estas!
Morrones
¡Medio año!... ¡seis años de cadena perpetua caa uno y no pagan, no sea usté primo!
D. Acisclo
Es verdá. ¡Seis años! Veinte años..., cuarenta años... (Vanse primera derecha.)