ESCENA VI

DICHOS, EUSTAQUIO y MELITONA.

Eustaquio

¿Dan los excelentísimos señores su premiso?

Pepe

Adelante quien sea. (Entran Eustaquio con cuatro pollos, unas largas ristras de chorizos y dos jamones, y Melitona con otros dos jamones, dos barriles de aceitunas, una orza de arrope y tres o cuatro quesos.)

Eustaquio

Pasa, Melitona. (Entran los dos.) Pos los señores dirán aónde y cómo quieren que dejemos too esto.

Alfredo

¿Cómo todo eso?

Pepe

¿Pero qué es eso?

Eustaquio

Pos cuatro pollos, seis ristras de unas longanizas que aquí las llamamos fritangueras, cuatro jamones, aceitunas, arrope y además...

Alfredo

Bueno, ¿pero todo eso?...

Melitona

Too esto es un regalo pa los excelentísimos señores.

Pepe

¿Un regalo para nosotros?...

Eustaquio

Sí, señor; too esto lo han traído el tío Mangola y el señó Aniceto con una carta, aquí presente... (La saca de la faja y se la da.)

Pepe

¡Qué raro!... Veamos... (Lee.) «Excelentísimo señor don José María de Ojeda. Al saber por Nemesio Ullares, alias Carlanca, la llegada de vuecencia, dos humildes y fieles servidores le quien sinificar con este pobre obsequio, su gran respeto y simpatía. Semos contratistas del mercao. Servidores de usté pa too lo que sea menester en cuerpo y alma. Que se lo coman con salú y a mandar a estos sus humildes servidores, Calisto Mangola, Aniceto Barranco. Las longanizas son de confianza.» Bueno, pero este señor Mangola...

Alfredo

¿Pero este Mangola, por qué se ha molestado?

Melitona

No podemos decirle al excelentísimo señorito.

Eustaquio

¿Lo dejamos aquí?

Pepe

No, la volatería dejarla en el corral, que ya dispondremos. Lo demás amontonarlo en esta mesa.

Eustaquio

(Enseñándole los pollos.) ¡Son mu majos!

Pepe

Sí, son unos pollos que harían buen papel hasta en el Ritz; regordetes y tomateros. (Lo deja todo amontonado y se llevan los pollos.)

Melitona

Con premiso. (Se van izquierda.)