ESCENA III

Dichas y ANTONIO

ANTONIO con abarcas y tapabocas y un paraguas grande, de color, abierto.

LUISA

(Esperando a su marido al borde del portal.) ¿Venías a buscarme?

ANTONIO

No; vengo a preguntar por Andrés.

LUISA

No ha llegado.

MARCELA

(Levantándose muy impaciente. Va al encuentro de ANTONIO.) ¿Sabes tú algo de ellos?

ANTONIO

Ni una palabra. Pero oí decir que bajaban ahora dos pastores con el serroján, y acerquéme por si habían traído algún mandado.

LUISA

No hemos visto a nadie. (Vuelve a devanar.)

MARCELA

¿Qué pastores dices?

ANTONIO

Manuel y Elías, de la cabaña de Cos.

LUISA

Y el serroján será Cándido, ¿eh?

ANTONIO

El mismo.

REMEDIOS

(Sin dejar su calceta.) ¡Diez años hace que espera subir hasta pastor!

MARCELA

(Siempre muy preocupada.) ¿Y a qué vienen?

ANTONIO

A buscar harina para la borona por si se cierra el tiempo a nevar.

MARCELA

(A LUISA.) ¿Lo ves?

LUISA

(A su marido.) Está empeñada en que va a durar la tormenta hasta el verano.

ANTONIO

Pues yo barrunto que será cuestión de pocas horas; ahí ves tú.

LUISA

(A MARCELA.) ¡Claro, mujer!

MARCELA

Entonces, ¿por qué bajan con una tarde así?

ANTONIO

Porque se equivocaron, si a mano viene... En el monte se hacen las horas siglos y parecen los temporales el cuento de nunca acabar.

MARCELA

¿Habrán pasado por Bustarredondo?

ANTONIO

Camino derecho no lo es...

MARCELA

(Con recelo.) ¿No dijiste que podrían traerme alguna razón?

ANTONIO

¡Como poder...!

LUISA

(A ANTONIO.) ¡No la metas en confusiones!

ANTONIO

Es que podían. En la sierra todo está cercano, al respetive... Si se enciende una fogata en el tu invernal (A MARCELA) los otros invernales se dan por entendidos y los pastores se ponen al habla; se ayudan, si lo han menester...

MARCELA

(Que escucha recelosa.) Yo voy a hablar con esos hombres.

REMEDIOS

¡Ay, qué súpita eres!

LUISA

Pero, ¿qué te van a decir?

ANTONIO

Si es por eso, iré yo.

MARCELA

(Resuelta.) No; yo misma. Voy de un pronto y vuelvo a escape.

ANTONIO

Y, ¿adónde?

LUISA

¡Eso digo!

MARCELA

Adonde estén.

REMEDIOS

¿Vas a buscarlos por todo el lugar?

ANTONIO

Habrán ido cada uno a su casa o, juntos, a la taberna.

LUISA

(A REMEDIOS.) Cándido puede ser que esté con Flora, tía Remedios, que, por lo visto, la corteja de viuda también.

REMEDIOS

¡Dióle por ahí...!

MARCELA

(Coge el mantón de LUISA.) Me voy; llevo tu chal.

LUISA

(A su marido.) Anda, hombre; vete tú.

ANTONIO

(Deteniendo a MARCELA.) Voy ahora mismo.

MARCELA

Es que me quedo más conforme si los hablo yo.

ANTONIO

Te los traigo aquí.

LUISA

Muy bien.

REMEDIOS

¡Así se hace!

MARCELA

(Cediendo.) ¿Y no tardarás?

ANTONIO

De la que los tope doy la vuelta.

MARCELA

Bueno, pues anda, sí... (ANTONIO recoge el paraguas y sale.)