ESCENA IV
CARMEN y LUISA
CARMEN
(Llega con un cántaro y un botijo a sacar agua también. Habla con tono de misterio y emoción.) Una que va por ahí delante, ¿es Marcela?
LUISA
Lo será, porque acaba de salir.
CARMEN
Víla al doblar la cerca del maestro y no pude fijarme bien. ¿Iba a la parroquia?
LUISA
Eso mismo.
CARMEN
Entonces, ¿no sabéis lo que pasa?
LUISA
(Con inquietud.) No..., ¿qué?
CARMEN
Pues dicen que bajó Andrés con un muchacho sólo entre los brazos y que al otro le dejó muerto encima de la nieve.
LUISA
(Muy apurada.) ¿Cuándo? ¿Quién lo dice?
CARMEN
El serroján lo habló en la mi cambera.
LUISA
Pero, ¿dónde están?
CARMEN
Venía Cándido de casa de Flora y decía que estaban allí; que llegaban aterecidos y los querían fortalecer un poco, antes que los viese Marcela.
LUISA
¿Será verdad?... ¡Era lo que faltaba!... ¿Y cuál niño dicen que pereció?
CARMEN
Eso no lo sé.
LUISA
¡Ay, no quisiera encontrarme aquí!
CARMEN
Yo me vine a buscar agua para enterarme de si era cierto.
LUISA
(Perpleja.) ¿Y qué hago yo ahora?... No; a Marcela no la llamo hasta saber...
CARMEN
(Mirando hacia el camino.) ¡Ahí vienen!
LUISA
(En la misma actitud.) ¡Andrés!... ¡Si parece más viejo!... ¿Qué habrá sucedido?