ESCENA VI
Dichos, IRENE, después MARCELA
IRENE
(Llega en silencio cuando ANDRÉS pronuncia las últimas palabras. Demuestra una ansiedad desgarradora.) ¡Andrés... Andrés!... ¿Qué es lo que dices?
ANDRÉS
(Con un grito inexplicable.) ¡Irene!... ¿Tú?...
IRENE
(Mirándole con suprema angustia.) ¿Es verdad que dejaste a Jesús muerto en el monte, solo, encima de la nieve?
ANDRÉS
(Bajando la cabeza al peso de toda su amargura.) ¡Es verdad!
IRENE
(Trastornada por la pena.) ¡Ah! ¿Qué has hecho de él?... ¿Qué has hecho, di?
ANDRÉS
¡Lo quiso Dios!
IRENE
(Desesperada.) ¡Mi hijo... mi hijo! (ANDRÉS hace un generoso movimiento para recibirla en sus brazos pero se detiene con un sollozo y LUISA y CARMEN la reciben en los suyos piadosamente.)
LUISA
(A IRENE y ANDRÉS.) ¡Se os escapa a gritos el secreto!
MARCELA
(Sin aparecer, llamando con ansia.) ¡Luisa!... ¡Luisa!...
ANTONIO
¡Ahí viene Marcela!
ANDRÉS
(Dominándose.) Mucho la debo, pero algo se lo voy a pagar.
IRENE
(En medio de su llanto.) ¡Sí; con mi carne!...
ANDRÉS
(Mordiendo la frase con pasión.) ¡Y con la mía!
LUISA
(Ha salido a recibir a MARCELA que llega desolada, con la mantilla caída en los hombros.) ¡Detente... aguarda!
MARCELA
(Desasiéndose.) ¡No... no!... ¿Dónde está Andrés?
ANDRÉS
(Acogiéndola en un abrazo.) ¡Aquí!
MARCELA
(Mirando en torno suyo como una loca.) ¿Pero qué sucede? ¿Dónde están los niños, dónde?
ANDRÉS
(Solemnemente.) ¡Salvé al hijo tuyo, mujer!
MARCELA
(Convulsa.) ¿Al mío?... ¿al mío?... ¿A cuál?
ANDRÉS
Al tuyo: ¡a Serafín!
MARCELA
(Con un grito indecible.) ¡Hijo de mi alma! (Oculta la cara entre las manos con infinita desolación... Después de una pausa habla exaltadamente.) ¡No, ese no es el mío, no; el mío es el otro, el otro!
IRENE
(Absorta.) ¿Qué dices?
ANDRÉS
(Asombradísimo.) ¿Cómo?
TODOS
(Con vivísima ansiedad.) ¿Qué?
MARCELA
(A ANDRÉS.) Dime tú qué fué del infeliz. ¿Dónde está?... ¿No alienta?... ¿No le veré ya nunca, nunca?
ANDRÉS
(Angustiado.) ¡Vivo, nunca!
MARCELA
(Abrumadísima.) ¡Ah!
ANDRÉS
(Siempre con voz opaca.) Le alcanzaron la nieve y el mal... y le dobló la muerte allá arriba.
MARCELA
(Delirante.) ¡El castigo, el castigo!