ESCENA VII
MARCELA, luego IRENE
MARCELA permanece al borde del portal con el farol en la mano, inmóvil, aterrados los ojos. No se sabe si escucha o aguarda. La noche se aclara con la nieve; brillan algunos relámpagos; suena el toque de las oraciones.
MARCELA
(Sale de su quietud con un largo suspiro y se santigua.) ¡Las oraciones! ¡Si yo pudiera rezar!... ¡Y un poco he desahogado el corazón que se me quería partir! (Apaga el farol y le deja en el suelo.) No me hace falta luz: ¿para qué? He de estarme en esta orilla de cara al cielo y a la nieve, esperando, esperando... ¿Qué espero?... Aquí se me figura que sufro, más cerca del inocente que sufre... más lejos del castigo... ¡Aquellas voces del soto de la Cruz! (Levanta la cabeza, mira al campo y se estremece. Una sombra enlutada va acercándose con sigilo. MARCELA se recoge al fondo del portal.) ¡Ah...! ¡Una sombra, Dios mío!... La sombra de una mujer... No es un fantasma, no: bien cierta la descubro... Es «ella»... siempre «ella»... Padece por la misma criatura que yo; la empuja hacia mí esta misma inquietud que me consume... ¡Nos come un solo penar! (Con vehemente impulso de compasión, llamando, ensordecida la voz.) ¡Irene... Irene!
IRENE
(Estremecida, adelantándose.) ¡Marcela! ¿Eres tú?
MARCELA
Ven.
IRENE
(Acercándose dudosa.) ¿Es verdad que me llamas?... ¿Estás ahí?
MARCELA
Te llamo: aquí estoy.
IRENE
¡No te veo!
MARCELA
Porque llegas de la claridad... En cambio a mi se me hace que vienes toda llena de luz. (Sale a recibirla.)
IRENE
(Pasándose las manos por los ojos.) Me ciega la blancura de la nieve... ¿Estás sola?
MARCELA
Sí.
IRENE
(Trémula, con la voz tapada.) ¿Han vuelto?
MARCELA
(Con tono igual.) ¡No!
IRENE
¿Y qué hacías?
MARCELA
Esperar... ¿y tú?
IRENE
Yo también.
MARCELA
Esperaremos juntas.
IRENE
¡Si me dejas!
MARCELA
Ven. (Al salir a buscarla atisba otra vez el celaje.) Has traído la bonanza. Ya se afinan las nubes... Repara cómo se hiende el cielo y las estrellas se asoman a ese retal azul...
IRENE
(Fijándose donde MARCELA dice.) Parece que se miran y que tiemblan...
MARCELA
(Muy conmovida.) ¡Lo mismo que nosotras! (Luce un relámpago; a su resplandor las dos mujeres se miran temblorosas con suprema ansiedad.)
IRENE
¡Marcela!
MARCELA
(Tendiéndole la mano.) ¡Ven!
TELÓN
[ACTO TERCERO]
Una cocina montañesa con el llar en el suelo, gran campana, espetera brillante, de cobre, colmada botijera y bancos rústicos de nogal. Hay varios taburetes de la misma madera, una puerta lateral que comunica con el interior, y otra grande, abierta sobre el portal con una ventana pequeña en la misma dirección. Ha pasado la noche y ha salido el sol encima de la nieve: su luz debe asomarse a la escena.