ESCENA V.

D. Álvaro.

¿Quién podrá ser?... No lo acierto.

Nadie, en estos cuatro años,

que huyendo de los engaños

del mundo, habito el desierto,

con este sayal cubierto,

há mi quietud disturbado.

¿Y hoy un caballero osado

á mi celda se aproxima?...

¿Me traerá nuevas de Lima?...

¡Santo Dios!... ¡Qué he recordado!