TO EMMA BRIGHAND.
Es tu gracia de niña, limpio arroyuelo
Que va saltando alegre sobre las flores,
Y al adormirse grato, con sus albores
Retrata al cielo.
——
Es tu mirar la luna que en limpio lago
Desata los tesoros de su hermosura,
Y en éxtasis se pierde con el halago
De tu ternura.
——
En tu divina frente ví la alegría,
Como en cáliz de rosa limpio rocío,
Como lleva el recuerdo del amor mio,
El alma mia.
——
Del carmin de tus labios brota tu acento,
Con luz que en lo más hondo penetra el alma,
Y haces soñar que gozo de dulce calma
Con tu contento.
——
Las hebras de cabello sobre tu frente
Son como suelen verse sobre la altura,
Rayos de sol dispersos que á nieve pura
Tornan fulgente.
——
¿Qué importa que no me hable, tierna paloma,
La lengua de mis padres tu dulce acento,
Si nadie, cual tú sabes, sabe el idioma
Del sentimiento?
——
Goza de tu frescura, camelia hermosa,
Siendo gloria y adorno de los festines;
No llores, que no tienen los querubines
La faz llorosa.
——
Sufra las tempestades la dura encina
Que nace entre los montes y los torrentes,
Y tenga leves auras y claras fuentes
La clavellina.
——
Almendro delicado, mece entre flores
Y en medio á los pensiles tus blandas ramas,
Que sé que eres encanto de los amores
De aquellos que amas.
——
Vive siendo el reflejo del puro cielo,
Y si álguien te recuerda la pena mia,
Dile, Emma encantadora, que tu alegría
Fué mi consuelo.
Nueva-Orleans.—1877.
Guillermo Prieto.
—Anda, maldito, dije al concluir, llévate ese manojo de requiebros, que al fin ni ella, ni tú, ni yo, entendemos palabra de lo que he escrito......
Despidióse el portador del Album, y se oyeron melodiosas y poéticas, á la entrada del salon, estas palabras:
"La sopa está en la mesa."