ESCENA IV
FELICIANO y el TÍO ANICETO; después GUBESINDA
Feliciano
Vamos, siéntese usted que van a traernos de un vino muy rico; que usted nunca quie na conmigo... Y yo no quiero decirle a usté na de que haiga ido usté a casa de José, ni de otras cosas que usté hace, porque no quio que riñamos, pero usté no me quie como yo le quiero.
Tío Aniceto
Pue que algo más.
Feliciano
No, señor; que no me ha querío usté nunca, y yo no he sío malo pa usté. ¿He sío yo malo pa usté alguna vez...?
Tío Aniceto
Pa mí no.
Gubesinda
(Entrando.) Aquí está el vino dulce y hojuelas.
Feliciano
Déjalo ahí too. ¿Les habéis dao vino a esos?
Gubesinda
Sí, señor. Al corral se han salío toos de bailoteo.
Feliciano
Que beban too lo que quieran.
Gubesinda
¡Eso es, como usté no tie luego que bregar con ellos!
Feliciano
Deja esa botella.
Gubesinda
¡Verá usté tamién!
Feliciano
¡Tú no calles nunca!
Gubesinda
¡Allá usté! Pero usté, tío Aniceto, no beba usté mucho, que aquí ya sabe usté que tien por gracia emborrachar a too el que llega forastero.
Tío Aniceto
No hay cuidao.
(Sale Gubesinda.)
Feliciano
¿Es o no es el vinillo?
Tío Aniceto
Sí es un vino.
Feliciano
Pues mañana le mando a usté media arroba a su casa. ¡Pa que usté vea si yo le quiero! Ande usté con otra hojuela, pa andar luego con otra copa, que estas copas no hacen na. ¡Mire usted qué finura de copas!
Tío Aniceto
¡Déjame estar, que estos vinos dulces son mu traicioneros!
Feliciano
Too es irse de aquí a la cama, abuelo. ¿Por qué no ha de quererme usté, vamos a ver, si yo le quiero a usté?
Tío Aniceto
Bueno está, hombre.
Feliciano
¡No se enfade usté nunca conmigo!
Tío Aniceto
No bebas más.
Feliciano
No me hace naa... Ande usté tamién. Entre usté con las hojuelas pa entrarle mejor al vinillo. ¿O quie usté mejor una tajá de algo?
Tío Aniceto
Déjate, hombre, si he comío al mediodía.
Feliciano
Ya me supongo que habrá usté comío. ¡Que me alegro de verle a usté! Si usté no pue estar enfadao conmigo...
Tío Aniceto
Bueno, pues lo que yo quería hablar contigo es pa ver si puede arreglarse lo que quie José de la Umbría, que a los dos os conviene que de no ser así yo no te diría palabra.
Feliciano
¿Lo ha hablao usté con la Dominica?
Tío Aniceto
¡Ya lo he hablao con ella!
Feliciano
¿Y qué dice?
Tío Aniceto
Que lo que tú digas, pero que tú has dicho que no y menos pa ellos.
Feliciano
¡Cosas de las mujeres! Toas son lo mismo... usté sabe lo que son.
Tío Aniceto
No pongas más, hombre.
Feliciano
¡Toas son lo mismo!
Tío Aniceto
Pero los hombres no hemos de llevarnos por ellas... ¿Quie decir que de tu parte no hay inconveniente?
Feliciano
Ninguno. Pero yo sé que la Dominica va a disgustarse y yo no quieo disgustos. En la familia no tenía que haber nunca el menor disgusto, y de mi parte no lo habría nunca. Usté hable con la Dominica, que usté es su padre... Y pa mí es usté mi padre tamién... ¡Yo no soy malo, abuelo! Eso es lo que siento, y que no haiga en esta casa una docena de muchachos pa llamarle a usté abuelo...
Tío Aniceto
Con la mitad de los que andan repartíos...
Feliciano
Tampoco es verdá eso; mucho es que han dao en decirlo... ¡Ande usté con otra! Pa que esté usté más templao pa convencer a la Dominica, que por mí no tie usté que decirme naa. Suya es la parte de la Umbría y too lo que quieran, basta que sea gusto de usté... Pa que usté vea si me niego a naa que usté me pida...