ESCENA IX
DICHOS, DOMINICA y FELICIANO
Dominica
Qué, ¿ya quieren ustedes irse?
Tío Aniceto
Sí, que quiero que lleguemos a buena hora, que ya van acortando los días y el camino tie ranchos muy malos.
Dominica
Como usté quiera.
Feliciano
Que vaya Pilaro con ustedes.
Tío Aniceto
No es menester naide.
Dominica
(A María Juana.) Bueno, mujer, no estés así.
M.ª Juana
(Llorando.) ¡Cómo quies que esté! ¡Cómo quies que esté! ¡Bien quisiera estar como tú!
Dominica
¡Creerás tú que no siento! Más que nadie cree. Pero yo no siento solo por esto, siento por muchas cosas que veo de venir. ¡Anda con Dios, anda con Dios! Y cuídame a padre; no te digo más. (Se abrazan llorando.)
Tío Aniceto
¡Vamos! ¡Dejarlo ya! Que se hace tarde... Quedar con Dios todos.
José
Hasta muy pronto.
M.ª Juana
Hasta cuando quieras.
(Salen María Juana, Dominica y tío Aniceto.)
Feliciano
¿No vas tú con ellos?
José
No, me vuelvo al pueblo de seguida. Escucha... No quería decirte naa, pero...
Feliciano
Ya sé lo que quieres, que se parta lo que tenemos junto. La herrén de la encrucijá, la del arroyo y el pradillo de la Umbría. ¿No es eso? Too se hará, descuida.
José
Pues cuanto antes.
Feliciano
Mañana mismo. Por la mañana bien temprano me ties en el pueblo. ¿Te conviene así?
José
Bien está.
Feliciano
Pues hasta mañana.
José
Si Dios quiere.
(Sale.)