ESCENA X

FELICIANO y DOMINICA

Dominica

¿Qué dice José?

Feliciano

Nada de particular... (Pausa.) Te habrás convencido que too esto ha sío cosa urdida de la María Juana... Pero tu padre se ha puesto de su lao, que ahora le ha entrao el amor por ella; pa que veas si es verdá lo que toos hemos dicho siempre.

Dominica

Ya lo he visto. Es que yo era tan tonta, que porque era mi padre creía que no había sío como toos... ¡Toos los hombres sois lo mismo! ¡Tocante las mujeres no miráis más que vuestro capricho! Y después sucede lo que sucede; hijos esperdigaos, hermanos sin saber unos de otros, que lo mismo puen llegar a quererse como no deben, que aborrecerse y matarse... ¡Todo contra la ley de Dios! ¡Todo por no tener conciencia los hombres! ¡Más vale que Dios no me haiga dao hijos!

Feliciano

Eso no lo sientes. ¿Pues pa qué estás siempre pagando misas y llevando cera a la iglesia?

Dominica

Pues mira, si alguna vez los he deseao no ha sío por mí sino por ti; por ver si los de casa te sujetaban algo...

Feliciano

¿Los de casa? ¡Como si hubiese otros!

Dominica

¡Calla, calla! Y ya que ha sío, no los reniegues.

Feliciano

Que se te ha puesto en la cabeza...

Dominica

Mira que empiezo a contar y no acabo.

Feliciano

¡Quita! ¡quita! ¡No tengas ganas de músicas!

Dominica

Sí, sí, hazte el sordo de conveniencia.

Feliciano

Mira, ahí viene la Jorja con sus chicos; vendrán a ver si les has traído algo...

Dominica

A tiempo pa disimular. Como decía la otra: «¿Ande vas, hija, con esas coles?—Calle, madre, que tinto lo traigo...»

Feliciano

¡Mia que eres!

Dominica

Yo, ¿verdá? ¡Si me valiera!

Feliciano

¿Qué ibas a hacerme...?

Dominica

¡Anda, anda, que no quiero ni verte!

(Sale Feliciano.)