ESCENA V
DICHOS, menos FELICIANO
D.ª Julita
Ya sabía yo que no podía ser lo que decían; que la Dominica se iba al Sotillo con su padre... Por otras cosas ha pasao para no pasar por esta...
D.ª Rosa
Di que se trata de una mujer ordinaria... Una señora de clase no lo consentiría... ¿Pero qué idea va a pedirse a esta gente de lo que es dignidad? A saber si ella hará lo mismo...
Dacia
Eso no, tía; la Dominica es honrada, donde haya mujeres honradas, y si pasa por todo es porque quiere a su marido.
D.ª Rosa
¡No me digas! Si le quisiera no pasaría por nada. Cuando se quiere de verdad todo ofende. Y lo que yo sé de este hombre es para que su mujer no le mirara a la cara... ¡Y pensar que tú podías haberte casado con él! ¿No sabíais lo que era?
D.ª Julita
De mozos todos son lo mismo.
D.ª Rosa
Pero este ha seguido igual de casado.
D.ª Julita
Es joven todavía, y como es buen mozo y es el más rico por aquí... ya se sabe... Ya parará cuando llegue a viejo.
D.ª Rosa
Y entre tanto, ¿te parece bien que no haya guardesa, ni hortelana, ni molinera, ni criada de sus tierras que no haya tenido que ver con él...? ¿Y ese enjambre de criaturas sin padre...?
D.ª Julita
Eso no... todas se casan, y como si nada hubiera pasado.
D.ª Rosa
Engañando a pobres infelices...
D.ª Julita
¡No seas tonta! Nadie va engañado...
D.ª Rosa
¡No me lo digas! ¡Entonces peor que entre los moros! ¿Entonces aquí no hay religión, ni moralidad, ni vergüenza?
D.ª Julita
¡No le des vueltas! Hay hombres y mujeres...
D.ª Rosa
¡Que viven como los animales!
D.ª Julita
Tampoco hay quien les enseñe a vivir de otro modo. ¿Ven ellos algo mejor que los animales?
D.ª Rosa
¡Lo que yo digo! Misiones, misiones que les predicaran...
D.ª Julita
No te canses. Aquí no vienen. ¿No ves que no hay dinero? Si hubiera siquiera alguna mina cerca. Pero esta tierra seca y pobre no es tierra de conventos ricos... ¡Pobres curas de aldea nada más! ¡Tan pobres como la tierra y como nosotros!
D.ª Rosa
Eso es, habla tú también como mi hermano.
D.ª Julita
Es que mi Romualdo cuando habla de las cosas de aquí bajo no le falta razón... Ahora cuando habla de las de arriba, ya no estamos conformes... que yo soy tan cristiana como la primera... (Se oye lejano el toque de medio día.)
Dacia
Las doce, madre... ¡Qué bien se oye desde aquí la campana del pueblo!
D.ª Julita
Vendrá de allí el aire... Hija, el Ave María; que esté donde esté, no falto yo a mis rezos de mañana y tarde. (Rezan en voz baja. Dominica aparece a la puerta y, al verlos rezando, se para y reza también.) Y un Padre nuestro por nuestros difuntos.