ESCENA V

DON ROSENDO y DOÑA ANSELMA.

Ans.

¿Y qué hacemos?

Ros.

¡Qué hemos de hacer, convencerla, á mí me gusta usted mucho! Y como una cosa depende de la otra, ¡velay!

Ans.

Yo también le aprecio á usted, pero hemos convenido en hacer antes la felicidad de los chicos.

Ros.

Ya verá usted como convencemos á Carlota. A todas las muchachas les pasa á ustedes lo mismo.

Ans.

Muchas gracias. (Con gazmoñería.)

Ros.

Felizmente yo soy muy previsor y como usted me ha autorizado para que yo disponga hoy lo que quiera, ya verá usted qué diversiones he preparado para esta tarde.

Ans.

¿Qué diversiones?

Ros.

Pues una función con una sorpresa al final. A esa muchacha hace falta distraerla.

Ram.

¡Señora!

Ros.

¿Qué hay?

Ram.

Que tenemos títeres. (Muy contento.)

Ros.

¡Ah sí! Que pasen. Son unos artistas que van de paso para Madrid. ¡Ya verá usted lo que nos vamos á divertir!

Ans.

Por supuesto que yo pago los gastos.

Ros.

¡Ah, señora! No pensaba ofenderme.