ESCENA VI
DICHOS, WAN-VIN, ESTRELLA, ANDRÉS y ARTISTAS. Coro general por la puerta del foro.
Música
Todos
Buenas tardes.
(Haciendo un saludo como si acabaran de hacer un ejercicio.)
Aquí estamos los artistas
cuya gran celebridad
por el mundo entero corre
pero á gran velocidad;
por Italia, Francia y Rusia,
por Pekín y el Indostán,
por Loeches, por Brihuega
y otros mil puertos de mar.
Wan.
Yo de la troupe
el jefe soy,
Mosié Wan-Vin
su servidor.
Los que hay aquí
mis hijos son,
también de gran
reputación.
Yo soy equilibrista
de fama y de valer,
gimnata este muchacho (Por Andrés.)
y Estrella lo es también.
Y todos aquí
dispuestos se hallan ya
para lo que nos quieran
ustedes mandar.
Todos
Para lo que nos quieran
ustedes mandar.
Wan.
En montgolfier
asciendo yo,
siempre con gran
exposición;
porque á diez mil
metros ó más
al ascender
suelo llegar.
Estoy entre las nubes
igual que estoy aquí,
y escucho á las estrellas
á veces discutir.
Y todos aquí
dispuestos se hallan ya
para lo que nos quieran
ustedes mandar.
Todos
Para lo que nos quieran
ustedes mandar.
¡Lá!
(Haciendo el mismo saludo que antes.)
Hablado
Ros.
¡Pero cúbranse ustedes!
Wan.
¡Hace calor, mocho calor!
Todos
(A compás.) ¡Mocho calor!
And.
Con permiso. (Cubriéndose echándose el sombrero adelante.)
Ans.
(Yo conozco esa cara.)
Ros.
(Es guapa la siñorina.) Pues ya sabe usted lo que le dije, se trata de hacer pasar el rato á unos amigos... en fin, una función que esté al alcance de sus fuerzas.
Wan.
¿De mis fuerzas? Sepa usted que aunque parece que mi físico es endeble, tengo una musculatura macho.
Ans.
¡Lo creo!
Todos
¡Mocho! ¡Macho! (Igual que antes.)
Wan.
Pero no la ejercito porque me dedico á otros trabajos más en consonancia con el gusto del público. Mas yo he llegado á cargarme...
Ans.
¡Algún vagón!
Wan.
A todos los artistas de mi compañía.
Ros.
¡Qué barbaridad!
Wan.
Cuarenta y dos.
Est.
Y un pero.
Ans.
¿Cuarenta y dos? Usté no es francés.
Wan.
Pero ahora nos dedicamos solamente á números de escenario mocho bonitos.
Todos
¡Mocho bonitos! (Igual que antes.)
Ans.
(Parecen un reloj de repetición.)
Ros.
(Sí, ellas dan la hora y usté los cuartos.) Bueno, nosotros no somos exigentes, un par de numeritos y en seguida la sorpresa que hemos convenido.