ESCENA III
JUAN JOSÉ, EL CANO y UN PRESIDIARIO
Presidiario.
¿Juan José?...
Cano.
(Con dureza.) ¿Á qué nos vienes á estorbar?
Presidiario.
Es que el vigilante me ha mandáo con un recáo pa éste.
Juan José.
¿Pa mí?
Presidiario.
Me ha dicho: busca á Juan José, y dale esta carta.
Juan José.
¡Una carta!... ¿Dónde la tienes? (Con impaciencia.)
Presidiario.
Aquí está. (Enseñando una carta á Juan José.)
Juan José.
(Arrebatándole la carta.) ¡Dámela!... Tráela pronto. (El Presidiario se dirige á la izquierda, por donde sale. Juan José saca la carta del sobre, que vendrá abierto, con precipitación; la abre y se queda con ella entre las manos dándole vueltas y mirándola.)
Cano.
Vamos, ¿á qué esperas?
Juan José.
(Con tristeza.) ¿No sabes que no sé leer? Léemela tú. (El Cano coge la carta que Juan José le entrega.)