II.

Al dejarla, sus tintas de oro y grana

esparcia en el cielo la mañana,

y cuando el sol se alzó en el horizonte,

pensando en la victoria

que al dulce amor debia,

yo no sé qué sentia

que en medio del recuerdo de mi gloria

triste la luz del sol me parecia.


Á CÁRLOS COELLO.