II.
En tanto que así Juana se acababa,
cerca de allí, sobre otro pobre lecho
de aquel santo hospital, que cobijaba
la pobreza y el mal bajo su techo,
tambien un hombre viejo agonizaba,
y en una cruz muy tosca, de madera,
como si algun secreto le dijera,
los turbios ojos con afan fijaba.
Aquel santo varon, de alma tan pura
como la blanca nieve de sus canas,
que al cabo de una vida de amargura,
consumida en virtudes sobrehumanas,
iba á llevar de Dios á la presencia
cual la de un niño pura su conciencia,
piensa profundamente
que es esa dicha demasiado grande
para poder lograrla fácilmente;
y aún cuando su alma cándida le abona,
y aunque la llama de la fé le escuda,
siente que la esperanza le abandona
nublada por las sombras de la duda.
Y por esa, fijando su mirada
en aquella cruz tosca de madera
enfrente de él en la pared colgada,
mientras la muerte su semblante altera
así piensa en su mente, casi helada:
—«Yo no hice á nadie mal; nunca en mi vida
»en mí venció al deber pasion alguna,
»y al bien y á la virtud con ánsia ardiente
»mis fuerzas consagré desde la cuna.
»La oracion y el ayuno, rudamente
ȇ la carne rebelde han amansado,
»y ha sido de mi vida en el pasado
»mi orgullo la humildad, mi lecho el suelo,
»mi amor el bien y mi ambicion el cielo.
»Mas por cuidar del alma, he descuidado
»el cuerpo á mi custodia confiado,
»y devuelvo á la tierra sus despojos,
»por rudas penitencias macerado,
»blandas las carnes y los nervios flojos.
»Yo, del caudal de fuerzas en mí unidas
»para crecer al riego del trabajo,
»sin pensar que mi vida era cien vidas,
»que nada creó Dios que inútil sea,
»enamorado loco de una idea
»he dejado los gérmenes secarse
»sin cumplir su mision, comun á todo,
»de crecer, dar el fruto, y trasformarse...
»Justo será el castigo, aunque severo...
»¡Tu mandato, Señor, olvidé impío!
»¡En vano de mi afan el logro espero!
»Culpable soy... ¡Perdon! ¡Perdon, Dios mio!»
Y al elevar sus ojos á la altura,
una lágrima, mundo de amargura,
cae de sus ojos á sus labios yertos;
suspira, un nombre y un adios murmura,
y queda con los ojos entreabiertos.