CAPITULO II.

Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la conversacion con el Dominus tecum y con el Vivan Ustedes mil años, y despues se suena.

1. — «No solo cortó vuestra Merced mi cólera, dixo á esta sazon el Maestro Prudencio con semblante placentero, sino que la ha convertido en risa. Ya veo, que no es negocio de tomar con seriedad los disparates de essos cedulones que se fixan en las esquinas. De essos no se sigue otro inconveniente, que el que á sus Autores los tengan por lo que son; pero otras bocanadas parecidas á essas, en los púlpitos no se pueden tolerar, porque son de grave consequencia para la Religion, para la Nacion y para las costumbres. En suma, el cartel es disparatadíssimo, y no parece possible otro que lo iguale.»

2. — «Esso es mucho decir, Padre Maestro, replicó el Beneficiado; la esphera de lo possible es muy dilatada, y á pique está que tenga en el bolsillo con que convencer á vuestra Reverendíssima, quanto se equivoca en juzgar que no caben en la linea mayores dislates.» — «Vuestra Merced se chancéa», dixo el Maestro Prudencio. — «Me chancéo? replicó el Beneficiado; ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y haciendo, sacó del bolso otro papel, que tambien protestó se le havian enviado por el corréo como pieza única; y era un cartel que se fixó, no en la Corte, sino en otra Ciudad muy autorizada, publicando una fiesta de San Cosme y San Damian. Leyóle con fidelidad, á excepcion de tal qual cosa que omitió por prudencia, y decia assí literalmente:

«Solemnes Cultos, Obsequiosos Aplausos, Aclamaciones Festivas, Demostraciones del mas fino Amor, que á sus fidelíssimos Achates, Templos vivos de la Charidad, Seutipiubsores, Cosmiclimatas, Brachamanes, Oficinas de las maravillas divinas, Prodigios de Milagros, Milagros de Prodigios, Chrysoprasos de la Gracia, Agapetas de Corazones, Val.

San Cosme y San Damian

Dedican, Consagran y Ofrecen con cordial devocion los Hijos de etc.»

3. — «Me doy por convencido, dixo el Maestro Prudencio, volviéndose á santiguar; esse cartel es mas breve que el antecedente, no tiene otra cosa mejor. Por lo demas, se puede decir de los dos lo que respondió cierto Provincial á un Padre, que tenia dos hijos en la Religion y le preguntó qual de los dos era el peor, Fray Pedro ó Fray Juan? A que respondió el Provincial: Ambos son peores. Yo no entiendo la lengua griega, de lo que estoy muy pesaroso, y lo digo con vergüenza; pero harto será que hasta para los mismos Griegos no sea grieguíssima toda essa gerigonza de Achates, Seuptipiubsores, Cosmiclimatas, Brachamanes, Chrysoprasos y Agapetas. Brachmanes (y no Brachamanes) no es voz griega, y ya sé lo que significa. Es una casta ó muchas, de las familias mas nobles y mas sabias en las Indias orientales, sumamente dificultosas de convertir, porque, teniendo por viles y por vitandos á todos los que no son de igual familia ó casta, se desdeñan de tratar con ellos, tanto que ni aún para exercer los mas baxos oficios de la casa los admitirán. Y assí el cocinero del Brachman ha de ser Brachman; llegando en algunas partes la extravagancia á señalar tambien sus castas brachmanales á los cavallos, á los jumentos y á los demas brutos domésticos, para que los Brachmanes se puedan servir de ellos con honor. Pero al fin, yo no sé por donde los pueda venir lo Brachman á los dos gloriosíssimos Mártyres San Cosme y San Damian.»

4. — «Ahora se detiene en esso vuestra Reverendíssima? repuso el Beneficiado. Lo Brachman los viene por tan linea recta, como lo Seuptipiubsor, Cosmiclimata y Chrysopraso. El inventor del solemníssimo cedulon no se paró en essas menudencias. Tiró, lo primero, á acreditarse de otro Cornelio Schrevelio en la inteligencia de la lengua griega para con los ignorantes de ella, y pretendió, lo segundo, aturrullar los oídos del populacho con essas voces barbarisonantes, sin havérsele passado otra cosa por la imaginacion. Si entónces se le huviera ocurrido á ella el Heautontimorumenos de Terencio, tan cierto es que llama Heautontimorumenos á los dos benditos Santos, como los llamó Cosmiclimatas y Agapetas. Yo bien sé, que se llamaban Agapetas aquellos que assistian á los convites de la charidad, que se estilaban entre los fieles allá en los primeros siglos de la Iglesia, y que los mismos convites se llamaban agapes, de agapa, que significa amor; pero se me esconde, qué aplicacion oportuna y natural se puede hacer de esta voz á los dos santos Médicos.» — «Como quiera que ello sea, dixo entónces Fray Gerundio, tomando un polvo y haciendo del socarron, estos epitectos suenan bien y pueden hacer su papel en un sermoncito de rumbo.»

5. — «Tenga Usted, exclamó á esta sazon el Maestro Padre Prudencio, dándose una palmada en la frente, que tambien yo he de contribuir con mi cornadillo al provechoso assunto de esta conversacion. Ahora me acuerdo, que tengo en la celda dos papelitos impressos á manera de esquelas, que pocos dias há me envió de Zaragoza cierto corresponsal mio de la Orden, hombre de juício, de delicadeza y de literatura; para que sepa vuestra Merced, Señor Beneficiado, que todos tenemos tambien nuestros amigos y nuestras correspondencias de gustillo. Si no me engaño, estos papelejos están en el mismo gusto que los dos carteles, salvo que son por término muy diferente y están escritos en latin. Son quatro décimas latinas en ecos, las quales forman dos elogios distintos al angélico Doctor Santo Thomas; y dudo mucho que hasta ahora hayan dado á luz las prensas quatro locuras semejantes. Voy por ellas.» Salió, llegó, volvió, sentóse, y leyó lo que se sigue:

Eucharistico Ecclesiæ Calamo.

Angelico Præceptori,
Tori Cathedram agenti,
Genti ut luceat pubescenti,
Entique fulgeatmajori:
Humilitatis Amori,
Mori Thomæ, qui extat Prora,
Ora, Cymba Matre Flora,
Lora, Dux, Gladius, Acantus,
Cantus, Sidus, Turris, Xanthus,
Thus, Paradisus, Aurora.
Soli lucis fulminoso;
Minoso hæresis terrori,
Rori gratiæ gestuoso,
Aestuosoque Doctori,
Castissimo intacto flori,
Ori Sophiam evomenti,
Menti proclivæ clamori,
Amorique Dei ferventi,
Hæc libens consecroThura,
Dona dum expecto futura.

6. — «Padre Maestro, qué dice!» exclamó el Beneficiado, tendiéndose de risa por aquellos suelos. «Es possible que se han impresso essas preciosidades? Si no conociera á vuestra Reverendíssima y no supiera que es hombre tan serio y tan veraz, creeria que era invencion suya. Venga por Dios esse papel, que no hay dinero con que pagarle.» Tomóle, leyóle, releyóle, estuvo pasmado y suspenso por algun tiempo, y al cabo prorumpió en estas exclamaciones: «Soy un insulso! soy un tonto! soy un mentecato! soy un ignorante! Yo creí que sabia algo de composiciones locas, disparatadas, ridículas, y tenia mi poco de vanidad de que las que havia encomendado á la memoria eran originales; pero todas ellas no valen un pito en comparacion de estas dos décimas; y, hablando determinadamente de mis dos carteles, con que yo venia tan confitado, digo con ingenuidad que

non sunt nostrates tergere digna nates

7. «Me ha de dar vuestra Reverendíssima licencia, aunque parezca un poco prolixo, para construir fielmente en castellano lo que dicen essas dos décimas, siguiendo puntualmente el mismo órden de su epígraphe y de sus piés, aunque no sea possible conservar sus divinos ecos; porque, como las voces castellanas son tan distintas de las latinas, no pueden corresponder á unas los ecos de las otras.

A la Eucharística Pluma de la Iglesia.

Al angélico Preceptor,

Cathedrático de la cama,

Para lucir á los que apunta el bozo,

Y para resplandecer al mayor ente:

Al amor de la humildad,

A la costumbre de Thomas, que es proa,

Ora marítima y el bote Flora,

Cota, Capitan, espada, Acanto,

Canto, estrella, torre, Xanto,

Incienso, Paraíso, Aurora.

Al sol que fulmina luz,

Amenazante terror de la heregía,

Rocío que lleva á la gracia,

Y Doctor ardiente:

A la castíssima intacta flor,

Boca que vomita sabiduría,

Entendimiento inclinado al clamor,

Y amor de Dios ferviente,

Consagro con gusto estos inciensos,

Miéntras espero los dones futuros.»

8. «No me detengo ahora en los barbarismos ni en los solecismos, que hierven en el latin; porque, si me detuviera en esto, seria tan pobre hombre como el que lo compuso. Lo que me arrebata toda la atencion, es pensar qué cansado quedaria el brazo de su Autor, y qué ufanos los que costearon la impression de esta grande obra y sembraron de sus papeluchos á la Ciudad de Zaragoza. Entre quantos mentecatos passaria el artífice por un ingenio monstruoso! Quantos innocentes creerian que no se havian dado al Angel de las escuelas elogios mas delicados! Hora bien, Padre Maestro, yo no soy Poeta, ni permita Dios que lo sea. En serio he compuesto bien pocas coplas, y, aunque algunas se han celebrado, bien conozco que estoy muy distante de la perfeccion de esta facultad, tan grande como desgraciada; pero tanto como para componer de repente, no digo una décima, sino aunque sea una cancion real con su cola y todo, y un romance tan largo como el de Don Diego de Mendoza, con tal que sea sin connexion, sin órden, sin sentido, y á desbarrar á tiros largos, dicen que tengo algun talento, y en parte me inclino á creerlo, porque me he experimentado en algunas funciones. Pues á Dios y á dicha, y á salga lo que saliere, allá va essa décima con ecos, imitando perfectamente á las dos latinas; y sea para mayor honra y gloria de su incomparable Autor.

Décima.

La batalla de Bitonto,
Tonto no fué en Mondragon,
Dragon que vió la funcion,
Uncion tomó junto alPonto.
Si al Parnasso me remonto,
Monto sobre tí, Pollino,
Lino se hila en el molino,
Lino de Mingo Cazurro,
Zurro y mas zurro á esteburro;
Y cátate un desatino.»

9. — «Es buen repente, dixo el Maestro Prudencio, y digna retribucion del simple que ultrajó mas que honró al angélico Doctor con essa sarta de necedades. Llámale Pluma eucharística de la Iglesia, y es lo único bueno que tiene el elogio, con alusion á que el Santo compuso el oficio del Santíssimo Sacramento; y, aunque no faltaron algunos que le quisieron disputar esta gloria y á nosotros este consuelo, ya el hecho no admite duda. Y, si fué tambien Autor del devotíssimo hymno Sacris solemnis, juntamente con el otro

Pange lingua gloriosi

Corporis mysterium;

qué indignacion ó qué risa le causaria, si los Santos fuessen capaces de estos afectos en aquella region de immutable serenidad, al verse elogiar tan torpemente por un Poeta igualmente zafio que zurdo? Harto será le dissimulasse los barbarismos de minoso, fulminoso, æstuoso, gestuoso, que dudo mucho huviesse dado con ellos el célebre Cárlos de Fresne, Señor de Cange, en su laboriosíssimo Glossario ó Diccionario de la baxa latinidad.» — «Como quiera, Padre reverendíssimo, replicó el Beneficiado, las dos décimas son tan disparatadas, que no parecen possibles otras que las igualen.»

10. — «Esso es mucho decir, respondió el Padre Maestro, tomando al Beneficiado las mismas palabras de que se havia valido para creer, que no era possible otro cartel tan desbarrado como el primero; esso es mucho decir, Señor Beneficiado; la esphera de lo possible es muy dilatada, y á pique está que tenga en esta otra mano con que convencer á vuestra Merced, quanto se equivoca en juzgar que no caben en la linea mayores dislates. Ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y haciendo, leyó otro par de décimas, assimismo impressas, en elogio del proprio Santo, que decian de esta manera:

Sanctissimo Conciliorum Altari.

Maximo Scholæ Patrono,
Throno Pudoris veterni,
Terni contra vim Averni,
Verni Solis gaudesdono,
Sedulo Ecclesiæ Colono.
O multiplex tui volumen.
Lumen, Lagena, Cacumen,
Acumen, Sol, Luna, Navis,
Vis, Radius, Lancea, Claris,
Avis, Tuba, Scutum,Flumen.
Firmo doctrinæ Castello,
Telo humoris nocivo,
Cibo Domini novello,
Bello Venerislæsivo,
Numini cœli festivo,
Aestivo orandi sacello,
Zelo Universi attractivo,
Activo virtutis cœlo,
Hæc serta dico gratanter,
Numenque nixurio instanter.

11. — «Vuestra Reverendíssima tiene razon, dixo el Beneficiado, luego que le permitieron hablar las carcaxadas, en fuerza de las quales temió arrojar los hijares por la boca; en comparacion de essas dos décimas, las otras dos son discretíssimas, son elegantíssimas, son conceptuosíssimas, y son todos los superlativos que puede inventar el Autor italiano mas ensuperlativado: es lástima no volverlas en romance. Voy á hacerlo con la misma legalidad que las otras.

Al Santíssimo Altar de los Concilios.

Al máximo Patrono de la Escuela,

Throno del pudor veterano,

Contra la fuerza del terno Averno,

Que gozas del don del Sol de Verano,

Al cuidadoso Labrador de la Iglesia.

Oh, quantos volúmenes has escrito!

Luz, botella, cumbre,

Agudeza, Sol, Luna, nave,

Fuerza, rayo, lanza, llave,

Ave, trompeta, escudo, rio.

Al firme Castillo de la doctrina,

Dardo de humor nocivo,

Comida nueva del Señor,

Guerra lesiva de Vénus,

Al festivo Dios del Cielo,

Capilla para orar en el Verano,

Zelo attractivo del Universo,

Activo Cielo de la virtud,

Dedico con gusto estas coronas,

Y con instancia estoy pariendo el Númen.»

12. «Desafío á todos los ingenios del mundo, exceptuando únicamente el del Autor, á que en tan pocos renglones pongan en pié tanta multitud de disparates ni de cosas tan inconnexas, tan absurdas y tan alocadas. Lo de Santíssimo Altar de los Concilios, ya sé á lo que alude: hace alusion á no sé qué Papa del Orden de Predicadores, que, estando para celebrar missa á presencia de los Padres de un Concilio, mandó le pusiessen por ara un libro de Santo Thomas. Passe la noticia, por mas que la contradigan muchos; que yo no hallo repugnancia en creerla, ni encuentro dissonancia en que un Papa quisiesse distinguir con este singularíssimo honor las obras de un Santo Thomas tan beneméritas de la universal Iglesia. Pero, qué nos querrá dar á entender el Decimista con decir, que Santo Thomas es throno del pudor veterano? Si se havrá excitado otra disputa sobre el pudor veterano y el pudor moderno, como la que en años passados divirtió por algunos dias á la Corte sobre los Oradores á la moderna y á la veterana? No haria mal el Decimista en explicarnos qual era el pudor veterano, para ver si nos convenia trocar el moderno por él.»

13. «Aquello de contra la fuerza del terno Averno (terni contra vim Averni) es un descubrimiento terrible. Hasta aquí creímos que no havia mas que un infierno, esto es, un único seno de los precitos y de los condenados; y lo mas á que se adelantaba la consideracion, segun el pensamiento de San Agustin, era á que para los Christianos parece que debiera haver dos. El Decimista por la cuenta ha descubierto otro tercero, ó un terno de infiernos horroroso:

Pues que vencia allá el pudor veterano

La fuerza superior del terno Averno.»

14. «Pero, lo que no se puede negar es que el pensamiento del quarto pié, Verni solis gaudes dono, (que gozas del don del sol de Verano) es un pensamiento verdaderamente alto y profundo. No dixo que Santo Thomas gozaba del don del sol del invierno, del de la primavera, ni del del otoño; sí del del verano, del del estío, y verosímilmente del mismo de la Canícula. Y esto por qué? Porque mereció vestir el religiosíssimo hábito del grande Patriarcha Santo Domingo; y todos sabemos que este Santo, aún ántes de nacer, fué mysteriosamente prenunciado á su Madre, quando soñó que trahia en su vientre un perro con una hacha encendida en la boca: figura la mas cabal de la Canícula, la qual por ahora siempre es en el rigor del verano, que, andando el tiempo, no sabemos por quando caerá. Pues, sin duda que esso quiso decir el Poeta, quando afirmó que Santo Thomas gozaba del don del sol de Verano; pero, si quiso decir otra cosa, agradézcame la buena voluntad.»

15. — «Gana tiene vuestra Merced de perder tiempo, interrumpió el Maestro Prudencio, en ir interpretando, ni mucho ménos glosando, los disparates de las décimas. Hemos menester hacernos cargo de que el Poeta era un pobre simple, que solo tiró á ajustar sus ecos, saliessen como saliessen, sin consequencia para lo demas. A no ser esto assí, quien le havia de tolerar que llamasse á Santo Thomas dardo de humor nocivo (Telo humoris nocivo), festivo Dios del Cielo (Numini Cœli festivo), y capillita para orar en el verano (æstivo orandi Sacello)?» — «A fé que tiene vuestra Reverendíssima razon, dixo el Beneficiado, y no gastemos mas prosa con este innocente. Mas, porque no se quexen estas segundas décimas de que no las saludo yo con otra de mi invencion, como á las primeras, allá van essos diez piés en busca del Autor, que debiera andar en quatro:

Salvages en la Canada,
Nada teneis que buscar,
Cár... los quinto, ni aún elZar,
Porque mas acá hay posada:
Sada fué mi camarada,
Rada toma chocolate,
Ate Roque el cordellate,
Late un oculto mysterio,
Ríome del Magisterio,
Y cátate otro disparate.»

16. Como durante la glosa de las quatro décimas no dexaron hacer baza á nuestro Fray Gerundio, guardó un profundo silencio; pero no se le dió mucho, porque á él no le havian parecido tan mal las décimas como al Beneficiado y al Padre Maestro; ántes bien hallaba en los écos una gracia sin igual, que casi casi le encantaba; y, si salia á defenderlas, bien conocia que no havia de sacar buen partido; si se ponia de parte de los que se burlaban de ellas, iria contra su propria conciencia. Con que, todo bien considerado, se alegró de que no le dexassen hablar. Solo suplicó al Padre Maestro, que le permitiesse sacar una copia de aquellos papeles, para reservarlos entre los mas curiosos, lo que sin dificultad le concedió, pareciéndole que, despues de la merecida zurra que havian llevado, no le passaria por la imaginacion conservarlos para otra cosa que para diversion y para risa, y no para modelo.

17. Con esto levantó la visita el Beneficiado, á quien salieron á despedir el Maestro Prudencio y Fray Gerundio. En el camino, y como de passo, dixo el Padre Maestro al Beneficiado: «Por aquí se conoce, con quanta justificacion está mandado por diferentes autos acordados del Consejo y por otras varias reales órdenes, que ningun Impressor pueda imprimir libro, memorial ú otro algun papel suelto de qualquier calidad y tamaño, aunque sea de pocos renglones, sin que le conste y tenga licencia para ello del Consejo ó del Señor Juez privativo y Superintendente general de imprentas, pena de dos mil ducados y seis años de destierro. Es justíssima esta providencia, por mas que parezca demasiadamente rígida, y, si se observara con el debido rigor, no se imprimirian carteles necios, décimas locas ni folletos indignos, que, todo bien reflexionado, no tanto nos divierten quanto nos afrentan. Hoy se cela esto de los libros y de las imprentas con mayor severidad que nunca, y, aunque algunos se quexen de la nimiedad, ménos inconveniente hay en este extremo que en el contrario, y mas quando enseña la experiencia, que ni aún todo este rigor alcanza para librarnos del todo de estas monstruosidades. Ojalá que con el mismo se celaran las dedicatorias de las conclusiones, en las quales hay tanta bazofia y tanto desatino, que alguna vez he estado tentado á hacer una coleccion de las mas ridículas, y solo me ha detenido la consideracion de que las Naciones no nos tengan á todos por bárbaros, siendo assí que somos tantos á llorar la intrépida ignorancia de los que dan motivo para esto.» A tal punto llegaron á la portería, y el Beneficiado se fué á su casa, y cada uno de los dos Religiosos á su celda.