PRIMERA PARTE.
GOBERNADORES DEL PARAGUAY Y RIO DE LA PLATA.
I.
D. PEDRO DE MENDOZA.
1535-1537.
D. Pedro de Mendoza, deudo de D.ª María de Mendoza, muger del Señor Secretario D. Francisco de Cobos; como era criado de la casa real, y gentil-hombre de boca del Emperador, y por otros respetos, obtuvo fácilmente esta gobernacion de Su Magestad, con título de Adelantado, y merced que se le hacia de Marquez de lo que poblase y conquistase, con todo el rio de la Plata, y en doscientas leguas de una y otra parte de sus costas. Esforzáronse con esto muchos caballeros de toda España, ofreciéndose á D. Pedro con sus caudales y personas, teniendo á mucho honor los que eran admitidos en su compaña. De hecho, salieron de San Lucar de Barrameda, y se hicieron á la vela en catorce navíos, el 14 de Agosto 1535; y despues de varios sucesos que ofreció esta navegacion, tomó puerto y posesion de su adelantamiento en la isla de San Gabriel, frente al parage donde está fundada hoy la Colonia de los portugueses, y único asilo, hasta entonces, de los españoles, para verse de algun modo libres de las continuas invasiones de los indios infieles de tierra. Dió órden á su hermano D. Diego de Mendoza, pasase á la parte de Buenos Aires y poblase por aquella costa donde mejor le pareciese. Como en efecto, como media legua mas abajo de la boca del Riachuelo, fundó un lugarcillo y casa fuerte, con el título de Puerto de Santa Maria, el que por las crueles invasiones de los naturales de aquella comarca, y muerte de D. Diego y de los suyos, no tuvo estabilidad. Viendo este suceso, y la suma penuria en que estaba toda su armada, que se componia de dos mil y docientos hombres, sin las mugeres y niños, dió órden el Adelantado de mandar al capitan Gonzalo de Mendoza por víveres al Brasil; y para pasar rio arriba, nombró por su teniente general á Juan de Oyolas, y lo despachó con doscientos hombres, á que registrase aquellos paranás y sus costas, y viese si podia proveer la armada de algunos bastimentos. En efecto, así se hizo: pero ni con estas providencias, y otras que le parecieron acordadas, pudo estorbar la peste, hambre é innumerables otras plagas, que le habian consumido casi la mitad de la gente; y tenia, segun se mostraba adversa su fortuna, que sucumbir él y su resto al cúmulo de tantas desdichas y miserias. Contrarrestado así, y afligido su ánimo, determinó dejar aquella empresa, ya para sus fuerzas insoportable. Y en efecto, dejando, ó manteniendo siempre de su teniente general, para las conquistas del rio arriba, al capitan Juan de Oyolas, en las cuales, de su órden, se hallaba entendiendo; y para las pertenecientes á Buenos Aires, isla de San Gabriel, puerto de Sancti Espiritus, donde dejaba alguna gente y casa de su habitacion, &c., nombrando con el mismo cargo de general, al capitan Francisco Ruiz; dadas otras providencias, tomó un navío con la gente que le pareció, y se embarcó para España á principios del año de 1537, en cuya navegacion acabó miserablemente su vida, su marquesado, adelantamiento y gobierno.
Conserváronse algun tiempo los conquistadores bajo de la conducta y mando de sus generales: mas, como las calamidades, en lo que pertenecia á Buenos Aires, se aumentaban cada dia, tuvo por bien el retirarse Ruiz con parte de su gente á la Asumpcion, informado de que se pasaba mejor allí, por la amistad grande que los españoles habian contraido con el cacique Paraguá, señor de aquella tierra, y con sus indios guaranís; y que por esta causa quedaba Gonzalo de Mendoza con 60 soldados fundando, y estableciéndose ya. Todo esto se hizo así el año de 1537. Llegados los de Buenos Aires á la Asumpcion se hallaron con la novedad de haber los Payaguás (hasta hoy infamísima raza, que domina todo aquel reino) despedazado y muerto á traicion al capitan Juan de Oyolas y á todos sus soldados, de vuelta del descubrimiento del Paraguay arriba. Con este incidente, y no conviniéndose los capitanes en quien habia de ser su superior y general, se abrió una cédula del Emperador, que se le habia fiado al veedor de Su Magestad D. Alonso de Cabrera; y leida en alta voz y visto su contenido, que era en substancia:—“Que en caso de morir el Adelantado, sin haber antes ni despues persona legítima que hiciese sus veces en el gobierno, se juntasen todos los conquistadores á elegir entre ellos mismos sugeto apto para tal cargo.” Eligieron, en virtud de esta real providencia, dada en Valladolid, á 12 de Setiembre de 1537, y nombraron de unánime consentimiento por su Gobernador y Capitan General, al capitan D. Domingo Martinez de Irala, quien aceptó el gobierno, y le comenzó con mucho acierto, y á satisfaccion de todos, este mismo año de su eleccion, que fué el de 1538.
Segun lo arriba dicho parece está claro haber sido el primer Gobernador de estas provincias del Rio de la Plata, entonces unidas, el Señor D. Pedro de Mendoza: cuyo gobierno duró mas de año, despues de haber entrado y tomado posesion de ellas; y por su fin y muerte, y de sus dos gefes, el que las serenó, aquietó los turbados ánimos con las pasadas desgracias del tiempo, las conquistó, redujo á policía, estableció por capital y república de todas ellas la ciudad del Paraguay, con título de la Asumpcion de Nuestra Señora, é hizo todo, porque ninguno hizo tanto, es y fué.
II.
D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
1538-1541.
Era este caballero capitan de la armada de D. Pedro, y lo habia sido en España aventajado, y de mucho honor y cuenta, así por sus bellas prendas y valor, como por su conocida sangre y casa, que trae y tiene su orígen de la villa de Vergara, provincia de Guipuzcoa. De este cúmulo de prendas, heredadas y adquiridas, resultó el acierto de su gobierno, siendo el mayor el haber recogido en la Asumpcion el resto de la gente que habia dejado el general Ruiz en Buenos Aires, para que todos unidos en esta nueva fundacion, formasen un cuerpo, que se pudiese mantener, pues divididos todos perecerian, como se habia visto practicamente, que apenas se contaban setecientos hombres, de dos mil y tantos que entraron á esta conquista. De este acuerdo resultó el que los que se hallasen sueltos, que eran los mas, fuesen tomando por mugeres las hijas de los naturales, que ellos mismos se las ofrecian y daban gustosos, para emparentar con hombres tan valerosos y de buenas partes. Con esto vino á tener tanto aumento esta provincia, que en menos de cincuenta años ya se habia poblado hasta Buenos Aires, y rio arriba hasta Xerez, Santa Cruz de la Sierra y provincia del Guayra. Se mantuvo en su gobierno este señor hasta el año de 1541: en cuyo año se recibió y entró al Paraguay por Gobernador y su Adelantado.
III.
D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.
1541-1542.
Era este caballero natural de Xerez de la Frontera, pero vecino de Sevilla, y nieto del Adelantado D. Pedro de Vera que conquistó las Canarias: pasó de tercero á la conquista de la Florida, que intentó hacer Panfilio Narvaez y los suyos: los cuales todos fueron muertos y comidos de aquella gente bárbara y caribe: de cuyo destrozo le libertó aquel Señor que cuida aun de proteger á la avecita que viene á la red del cazador. Así libre, cuando mas cautivo y preso él y un esclavo suyo, determinó este Señor, en tan duro cautiverio, serlo de sus acciones, viviendo tan ajustadamente como si estuviera en Sevilla; que miróle Dios, y le preservó de aquel general estrago.
Tomáronle aquellos bárbaros tanta estimacion y respeto, que lo eligieron por su capitan y gefe principal; y de cautivo vino á ser señor casi absoluto. Mas como todo su anhelo era verse entre los suyos, determinó de atravesar desde allí á Méjico; como lo hizo con gran trabajo, por la suma distancia y las fragosidades de aquel inculto país, gastando en esta jornada diez años.
Puesto en Méjico, determinó pasarse á Castilla, en donde llegó á tiempo que ya se sabia allí la muerte de D. Pedro de Mendoza, y el estado en que quedaban las conquistas del Rio de la Plata. Se presentó al Rey pidiendo este gobierno y adelantamiento, con cargo de conquistar y poblar toda esta tierra. Lo que, vistos sus méritos, se lo concedió el Rey, con estas mismas capitulaciones; y de hecho en cinco navios de armada se embarcó en San Lucar, año del Señor de 1540.
Llegó á Santa Catalina, y cansado de la navegacion, que no le fué muy favorable, determinó tirar de allí por tierra al Paraguay: y así lo hizo, dando órden que las naos siguiesen su derrota hasta San Gabriel, y dejando allí las mayores, siguiesen las otras hasta la Asumpcion. Todo lo egecutó con tanta felicidad, que ni en las 400 y mas leguas que dicho Cabeza de Vaca atravesó por tierra, ni en la penosa navegacion del Rio de la Plata, le faltó un solo soldado.
Recibido que fué en la Asumpcion el referido año de 1541, se mantuvo con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo por bien admitir el gobierno.
IV.
D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
1542-1557.
Siguió Irala desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en que se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin, en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes, que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos nuestros tiempos, dejaron á esta tierra.
De su gobierno y acertados proyectos fué informado el Emperador; y por haber muerto en Sevilla D. Juan de Sanabria, que tenia nombrado Adelantado de estas provincias, y no haber podido venir á ellas el hijo de este señor, que era el sucesor, nombró Su Magestad Cesarea al dicho Irala por tal Gobernador y Capitan General, confirmándole el mismo título que en su eleccion le dieron los conquistadores, y así se mantuvo hasta que murió, que fué el año del Señor de 1557. Dejando en su lugar á D. Gonzalo de Mendoza, su yerno, quien mantuvo el gobierno solo un año, al cabo del cual murió, no sin sentimiento de toda aquella república, que veia renovadas y mantenidas en él las buenas prendas del suegro, y como enjugadas las lágrimas que á todos, sin diferencia, les sacaba á los ojos su pérdida, ó recuerdo, y ahora mas con considerar todo acabado. Estando en vigor la provision real, salió otra que tenia el Ilmo. Sr. Obispo, D. Fr. Pedro de la Torre, en que le conferia el Rey facultad para que en su real nombre titulase al que en tal caso eligiesen los vocales. Se hizo la eleccion, presidiendo dicho Ilmo. el dia 22 de Julio del año de 1558, y fué nombrado Gobernador y Capitan General.
V.
D. JUAN ORTIZ DE VERGARA.
1558-1564.
Este hidalgo, y noble caballero de la ciudad de Sevilla, y uno de los conquistadores de fama de este país, gobernó hasta el año de 1564: que persuadido del Obispo, y de una trama bien urdida de Nuflo de Chaves, fundador de Santa Cruz de la Sierra, desamparó esta provincia y partió á Charcas, dejando por su lugar teniente en la Asumpcion al capitan Juan de Ortega. No le salió como pensaba Ortiz esta jornada; pues la Audiencia lo depuso del gobierno y señaló á D. Juan Ortiz de Zarate, persona principal y de grandes méritos, quien por pasar á la Corte á su confirmación, nombró por su Teniente General de estas provincias del rio de la Plata á Felipe de Cáceres. Vino éste, y fué recibido por tal en la Asumpcion el 1.º de Enero de 1569. Gobernó con grande inquietud y bandos, por la oposicion del Obispo, hasta que fué preso el año de 1572, desde cuyo tiempo un tumultuante, llamado Martin Suarez de Toledo, se alzó con el mando, á quien por evitar muchos inconvenientes tuvieron por bien de obedecer, hasta que el año de 1574 llegó á aquella capital de la Asumpcion, confirmado por el Rey D. Felipe II, y nombrado Gobernador y Adelantado de estas provincias.
VI.
D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.
1574-1581.
Este Señor aquietó tanto seminario de discordias, y de su órden, segun el poder que tenia de Su Magestad, hizo levantar estandarte al capitan Juan de Garay para que pasase, como en efecto pasó con los que le siguieron, á fundar el puerto de Buenos Aires. Anuló todas las resoluciones del intruso Martin Suarez, como consta de un auto proveido en 22 de Octubre del año de 1575: y por fin gobernó con sosiego hasta el año de 1581, en que entró tan solamente de Gobernador su yerno.
VII.
D. JUAN DE TORRES VERA Y ARAGON.
1581-1586.
Este licenciado se mantuvo en su gobierno hasta el año de 1586, en que entró de Gobernador y Adelantado
VIII.
D. ALONSO DE VERA Y ARAGON.
1586-1592.
Mantuvo su gobierno este caballero sin novedad, hasta el año de 1592, en el cual el Señor D. Fernando de Zarate, á quien le fué conferido simultáneamente por el Rey este gobierno y el del Tucuman, hallándo mas conveniente residir allí, nombró en este por su Teniente General, que empezó á gobernar desde dicho año de 1592, á
IX.
D. JUAN CABALLERO BAZAN.
1592-1595.
Este se mantuvo de General todo el gobierno del Señor Zarate: el cual concluido y conferido este gobierno á D. Juan Ramirez de Velazco, que se hallaba ya en Potosí, escribió desde allí y mandó sus poderes para que se recibiese de su Teniente General
X.
D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
1596-1597.
En efecto, desde el dia 5 de Septiembre del año 1596 gobernó como tal General, hasta que llegó el Señor Ramirez, quien viendo lo dilatado de su gobierno, volvió á nombrar de su Teniente General á dicho Hernando Arias, cuyo nombramiento hizo el año siguiente de 1597, dia 10 de Setiembre; y repartiéndole jurisdiccion y distrito, hizo otro nombramiento en D. Antonio de Añasco, caballero hidalgo, declarándole así mismo su Teniente General. Fué este nombramiento á 20 de Mayo del mismo año de 1597, como todo consta del libro capitular. Hechos estos nombramientos, entró á gobernar dicho
XI.
D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.
1597.
Quien, quizá presagiando su muerte cercana, ó para que en aquel trance no se le hiciese tan pesada la carga, como en efecto suele ser la del gobierno, tiró á repartirla entre tres: ó seria acaso este caballero de aquellos, á quienes muchas veces les sirvió de acibar á lo dulce del mando el reconocer que todo cargo es carga, y muy intolerable. Digo esto, porque apenas duró un año en su gobierno, y por su fin y muerte nombró el Virey de Gobernador interino al ya referido
XII.
D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
1598-1599.
Este fué recibido por tal el 4 de Enero del año 1598; y queriendo conservar la buena armonia que habia guardado con D. Antonio de Añasco, le nombró de nuevo por su Teniente General. Mantúvose hasta que vino nombrado por Su Magestad Gobernador y Capitan General
XIII.
D. DIEGO RODRIGUEZ VALDEZ DE LA BANDA.
1599-1602.
Quien fué recibido á 8 de Julio de 1599; y el 17 de este mismo mes y año nombró de su Teniente General á D. Francisco de Bracamonte y Navarra. Gobernó hasta el año de 1602, en que se recibió de Gobernador y Capitan General
XIV.
D. GARCIA DE MENDOZA
1602-1615.
Gentilhombre de boca de Su Magestad, á quien mandó el Rey á este gobierno, por haberse escusado venir á él, por su avanzada edad el arriba nombrado, Gobernador del Tucuman, D. Fernando de Zarate. Todo esto consta de la cédula real de D. García, dada en San Lorenzo, á 30 de Julio de 1598, &c. El año de 1605 entro á gobernar por Su Magestad de Gobernador y Capitan General el ya nombrado muchas veces
XV.
D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
1605-1611.
A 30 de Enero del siguiente año de 1606, este eligió y nombró por su Teniente General á D. Antonio de Añasco. En tiempo del gobierno de este caballero, vino á esta provincia nombrado por Su Magestad de visitador general del Paraguay, Ciudad Real hoy destruida y acabada, Villa Rica, que está en pié, mas no donde estaba en aquel entonces, y Misiones del Guayra, que tambien no son, ni permanecen, sino tan solamente campos desiertos, habitados mas de fieras que de hombres:—de todas estas provincias, vino de visitador aquel gran Ministro, D. Francisco de Alfaro. Era este señor Oidor de la Real Audiencia de Charcas, y despues del Real y Supremo Consejo de las Indias. Entró al Paraguay por los años del Señor de 1608, y concluida su visita y arreglada toda la provincia, dispuso é hízole unas ordenanzas, que fueron vistas y aprobadas por Su Magestad y su real y supremo Senado de Indias, las que estan y deben tener su fuerza en todo aquello que no se ha trastornado, ni se oponga á nuevas decisiones del soberano. Concluida esta visita y aquel gobierno, nombró Su Magestad por Gobernador y Capitan General á
XVI.
D. DIEGO MARTINEZ NEGRON.
1611-1619.
Empezó su gobierno por los años de 1611, y le obtuvo hasta el sucesor que nombró Su Magestad de Gobernador y Capitan General, que fué
XVII.
D. MANUEL DE FRIAS.
1619-1625.
Entró al Paraguay por los años de 1619. En tiempo de este Señor, que fué al siguiente año de su gobierno, en 1620, se dividió y separó este gobierno en lo espiritual y temporal, de él del Rio de la Plata y Buenos Aires, en este modo. Al del Paraguay señaló el Rey todo lo que cogia en lo interior la provincia, desde su rio al este, y de norte á sur hasta el Paraná, ó ciudad de Corrientes esclusive, y estos son hoy sus términos y límites. A la gobernacion de Buenos Aires señaló de términos este oeste, desde la boca y costas del gran Rio de la Plata, hasta las barras de la del Tucuman y de la presidencia de Chile; y de sur á norte desde donde se pueda extender en las tierras Magallánicas y tierras del Tandil, hasta dar en el Paraná y ciudad dicha de Corrientes, y su jurisdiccion inclusive; cuya demarcacion y territorio conserva hasta hoy. Estos mismos linderos se dieron á los obispados y á la jurisdiccion ecclesiástica. En cuya atencion, estando á lo referido arriba, es de notar, que quedó tan solamente D. Manuel de Frias por Gobernador del Paraguay, sin otra novedad, que fué recibido este dicho año de 1620 por Gobernador de Buenos D. Diego de Góngora, y por su primer Obispo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray Pedro Carranza: continuando en su silla del Paraguay, el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray Tomas de Torres, que despues pasó á ser Obispo del Tucuman. Esta noticia podrá ver el curioso en el P. Techo, libro 6, capítulo 16, pág. 165.