CAPITULO VI.

DOS ESTADOS ALEMANES.

La república de Francfort;—su importancia comercial y política.—La ciudad de Francfort;—su situacion;—su movimiento social;—sus banqueros y sus judíos.—El ducado de Nassau.—Wiesbáden y sus cercanías.

La ciudad de Francfort ó Frankfurt-am-Main, sea que se la considere simplemente como un centro de actividad social, sea como Estado ó entidad política de la Confederacion Germánica, es, sin disputa, una de las mas curiosas é interesantes manifestaciones del genio y la civilizacion de Alemania. En ninguna parte se ve tan patente el contraste de todas las cosas, la contradiccion, la discordancia profunda que reina entre las ideas y los hechos, entre las aspiraciones y las tradiciones del pueblo aleman,—pueblo simultáneamente soñador y laborioso, fantástico y negociante, erudito y artista, judáico y cristiano, creyente y filósofo, liberal y feudatario, republicano y aristócrata, singular, contradictorio en todo….

Francfort fué muy atendida y fortificada por Luis el Bondadoso (emperador franco de orígen) en 838; fué la capital del reino germánico de Austrasia, en 843; fué erigida en ciudad-libre aristocrática, en 1154; fué capital de un gran-ducado artificial (de la fábrica de Napoleon) en 1805; fué capital del imperio-república que inició la revolucion en 1849; y hoy conserva su carácter de república ó ciudad libre y miembro de la Confederacion. Así, Francfort ha hecho todos los papeles, bajo el punto de vista histórico-político, gracias á su antigüedad, su posicion central y otras circunstancias; y en la actualidad tiene el honor de ser la capital aparente de esa aparente reunion de antagonistas de todos estilos que se llama la Confederacion de Alemania.

Bajo otro aspecto, Francfort, en otro tiempo plaza fuerte, ha sido el objeto de cien combates y ocupaciones y de numerosos actos de violencia militar, ora en las luchas puramente germánicas, ora en las franco-alemanas ó las europeas. Pero al mismo tiempo que ha sido un objeto tan importante en la guerra, lo ha sido muy poderoso en la paz, —es decir, para el comercio, el crédito y la industria,—porque sus enormes capitales, sus opulentos banqueros, son acaso, despues de los de Lóndres, los que ejercen mayor peso y mas influencia en los negocios de crédito de Europa.

En Francfort nacieron, crecieron y ganaron gloria ó fortuna dos hombres que han ejercido una formidable influencia en Europa: Goethe y Rothschild;—Goethe, el genio que ha hecho avanzar mas poderosamente la literatura alemana, el gran poeta-práctico de esa gran raza; y Rothschild, el hombre que, levantándose de la nada, gracias á la actividad, la confianza ajena y la probidad (las tres condiciones del crédito), ha hecho del banquero un rey en la sociedad moderna, del crédito uno de los mas fecundos y formidables agentes de la civilizacion.

En Francfort viven el intolerante papista, el rígido calvinista y el severo luterano, representantes de las horribles luchas religiosas que han desolado al mundo; pero viven tambien millares de judíos, y reina el israelita opulento, á quien el espíritu moderno ha permitido emanciparse por medio del dinero,—lo que no deja de ser un sarcasmo para la civilizacion contemporánea.

Y todavía las contradicciones se manifiestan en Francfort bajo otros aspectos. Allí descuellan las mas vigorosas manifestaciones de la industria: bancos, fábricas, almacenes y ferrocarriles,—al mismo tiempo que una multitud de brillantes establecimientos de enseñanza, ricos y hermosos museos, bibliotecas y colecciones artísticas, y un notable jardin botánico-zoológico. Allí contrastan los mas antiguos monumentos de la edad feudal y muchas callejuelas tortuosas, estrechas, extravagantes y del aspecto mas original, con los edificios sencillos y grandiosos del tiempo actual, los lindos jardines, las anchas calles tiradas á cordel y las elegantes casas que representan la aspiracion á lo confortable, limpio y de buen gusto.

Allí vive tambien una sociedad heterogénea bajo todas sus formas. Vegeta, embrollando los negocios, una Dieta federal que representa la ambicion, los intereses y el egoismo suspicaz de los gobiernos ó soberanos; y se agita una prensa libre y activa, representante de la soberanía de la opinion. Existe un gobierno democrático, en su intencion y en los hechos, y lo ejerce un Senado semi-aristocrático por su composicion. Hay una república en el conjunto, cuyo cuerpo legislativo es de composicion heterogénea, y esos republicanos están divididos en tres clases muy distintas: nobles (unas once antiguas familias), ciudadanos ó vecinos (los mercaderes, etc.), y paisanos ó plebeyos de la campaña.

Así, lo repito, Francfort es original, contradictoria en todo. La edad média subsiste al lado de la edad moderna; el cristianismo vive, calle de por medio, con el judaismo; la libertad con el privilegio, el arte con la ciencia, la soberanía de los príncipes con la soberanía de la opinion, las iniquidades tradicionales con la justicia de las aspiraciones modernas. La Alemania tiene, pues, su mas conspicuo representante en Francfort.

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La república de Francfort, incrustada entre los territorios de Hesse-Darmstad y Nassau, contiene una área total de 48 kilómetros cuadrados, y se compone de la ciudad capital, con su arrabal de Sachsenhausen, dos pequeñas villas y cinco aldeas, con una poblacion general de cerca de 74,000 individuos (sin contar la guarnicion federal) de los cuales cerca de 68,000 corresponden á Francfort y su arrabal. De esa poblacion, 8,000 pertenecen al catolicismo, mas de 6,000 al judaismo, mas de 3,000 al calvinismo, y los demas á la comunion luterana. Las rentas y los gastos anuales del Estado alcanzan por término medio á 445,000 talers, y la deuda á 5,000,000. El Estado, en asocio de Hamburgo, Brémen y Lubeck, ocupa el 17° rango en la Confederacion alemana, y el 2° entre las cuatro repúblicas ó ciudades libres.

Situada en medio de una llanura, á corta distancia de la cadena de bajas montañas llamada Taunus, Francfort tiene su base en las dos márgenes del rio Main, extendiéndose sobre la derecha la ciudad propiamente dicha, y sobre la izquierda el arrabal de Sachsenhausen. El país vecino no es hermoso por su topografía; pero el cultivo esmerado de las campiñas, los innumerables y bellos jardines de los alderredores, que han reemplazado las antiguas fortificaciones, y el panorama del rio y las localidades vecinas, le dan al conjunto un aspecto gracioso y pintoresco durante la época de vegetacion.

Si la agricultura de esas campiñas apénas alcanza para las necesidades de la poblacion, la industria fabril de la ciudad tiene mucho mayor importancia, particularmente en artículos de joyería. Pero lo que constituye la verdadera importancia de Francfort es su enorme acumulacion de capitales al servicio de todas las especulaciones de crédito, su gran movimiento comercial de cambios para toda la Alemania, y la concentracion de cuatro líneas de ferrocarriles que sirven de lazo de union á todos los alemanes y á muchos del continente establecidos en otros países. No es fácil apreciar hasta qué punto la riqueza, la actividad y las comunicaciones de Francfort influyen sobre la economía de toda la Alemania y aun de casi toda la Europa, ya facilitando los viajes y las transacciones, ya concurriendo á todos los empréstitos de los gobiernos y las grandes compañías, ó fomentando empresas muy diversas en todos los países. Bajo este aspecto, Francfort concurre con Lóndres, Paris, Amsterdam y Hamburgo á constituir esa irresistible soberanía que el dinero y el crédito ejercen en Europa y que se hace sentir en todas las regiones del mundo.

En Francfort el tiempo ha clasificado muy distintamente las manifestaciones de la vida social. Así, en los alderredores, en las cercanías del vasto semicírculo que ántes describian los fortificaciones, tocando en sus extremidades á la márgen derecha del Main, no se ven sino hermosos barrios enteramente nuevos, vastos y graciosos jardines, alegres quintas, calles anchas y rectas de completa regularidad, alamedas en las vias carreteras, casas elegantes, todas de construccion uniforme y casi todas pintadas; en fin, las estaciones de los ferrocarriles, siempre repletas de viajeros y en incesante actividad.

Pero si penetrais al interior de la ciudad, sea por la puerta San-Gallus, para pasar por delante de la iglesia de Weissfrauen y la casa de Goethe; sea por la puerta del Taunus, desembocando en la plaza del Rorsmark; sea en fin por la puerta Roekenkeimer y la plaza del Teatro, encontrareis en todas las casas un aspecto completamente distinto, no obstante que las nuevas construcciones van invadiendo la ciudad de la edad média y borrándole algunos de sus rasgos característicos. Allí hallareis un gran movimiento de negociantes, obreros y mercancías, de viajeros curiosos, de gentes de los mas diversos tipos. De cada diez casas seis por lo ménos os llamarán la atencion por sus extrañas formas, sus techos puntiagudos, sus fachadas triangulares, sus balcones esculpidos, sus curiosas ventanas superpuestas ó pareadas de un modo singular, sus muros compuestos de trozos de madera conbinados en forma de red, sus tejados que parecen madrigueras de ratas ó palomares amontonados en desórden.

Hallareis un laberinto de callejuelas muy angostas, tortuosas, extravagantes en todo, pasablemente sucias (en los barrios de los israelitas y los católicos particularmente), monumentos sumamente curiosos, palacios que resumen las mas interesantes tradiciones, mercados públicos en que el campesino aleman muestra toda la originalidad de su tipo, en fin un espectáculo que impresiona vivamente al viajero de distinta raza y civilizacion.

Una de las curiosidades mas renombradas de Francfort ha sido la calle de los Judíos, que Víctor Hugo y otros observadores han descrito con mucha energía. Hoy esa calle ha perdido mucho de su carácter particular, á virtud de demoliciones y reconstrucciones importantes, y los habitantes de ese triste barrio tienen una posicion bien distinta de la que en otro tiempo los hizo interesantes. Verdad es que la ley no los ha emancipado todavía, implacable en su miserable egoismo que niega el carácter de ciudadano al que no es cristiano. Pero al ménos el israelita tiene seguridad en su culto, su industria, su persona y su propiedad, el dinero le ha servido para emanciparse civilmente en Alemania como en Inglaterra y otros países, y la nocion de la justicia ha hecho grandes progresos respecto de esa raza perseguida, tan laboriosa como perseverante. Hoy ella trata de regenerarse, sea entrando en las comuniones cristianas, sea modificando el judaismo en el sentido del libre exámen y el progreso. Si ántes los Judíos de Francfort fueron tan cruelmente tratados, hoy su condicion es muy distinta, y si han de conservar sus costumbres de usura, ocultacion, especulaciones sobre harapos y cosas viejas, desaseo repugnante y espíritu estrecho de raza ó comunion, el juicio que en lo futuro se forme les atribuirá la mayor parte de la responsabilidad.

Por curioso que sea todavía el barrio de los Judíos en Francfort, el lector me permitirá que reserve mis descripciones respecto de esa raza para el capítulo en que mas tarde hablaré de Praga, porque es en esta ciudad donde he creido hallar mejor caracterizadas las costumbres de los judíos alemanes.

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Los mas interesantes monumentos públicos de Francfort son: el palacio llamado Rómer, la Bolsa, la catedral ó Dom, la Biblioteca, los museos Stoedel y Bethman, y las estatuas consagradas á Goethe y Guttemberg. El edificio llamado Rómer, de aspecto singular y muy antiguo, guarda las tradiciones históricas de Francfort y del antiguo imperio de Alemania. Allí existen los archivos de la ciudad y tiene sus sesiones muy modestamente el Senado de la república. El salon principal, donde se reunian los Electores ó potentados del imperio á elegir el Emperador (en los tiempos en que los soberanos debian su poder a una ficcion ó forma elecionaria, sin consideracion al derecho divino de sucesion),—el salon principal, digo, embelesa todavía á muchos Alemanes y es el orgullo de la ciudad, porque contiene los retratos de cuerpo entero de todos los emperadores de Alemania, y algunos trastajos que les pertenecieron.

La Bolsa no es notable sino por el extravagante contraste de su parte interior, de estilo casi morisco, y la exterior, adornada con estatuas y una fachada de aspecto muy diferente. Acaso ese edificio es el mas cosmopolita que existe en Europa, en cuanto a sus formas exteriores, pues sus estatuas representan no solo la Esperanza, la Prudencia y el Comercio marítimo y terrestre, sino tambien las cinco grandes regiones del mundo.

El Dom, aunque es el mejor monumento religioso de Francfort y no carece de mérito y curiosidades, es muy subalterno en comparacion de otras catedrales góticas de Alemania. La Biblioteca es un edificio moderno, bien apropiado á su objeto y bastante rico en libros impresos y manuscritos, que componen mas de 100,000 volúmenes. La coleccion de cuadros de pinturas que se halla en la parte baja no contiene obras bien dignas de atencion.

No sucede lo mismo respecto del bello y rico Museo Stoedel, fundado por un opulento negociante de ese nombre. Ese generoso patriota y amigo de las artes del dibujo legó á la ciudad sus casas y colecciones y un capital de 1,200,000 florines para fundar el Instituto que existe, que es al mismo tiempo un museo y una escuela especial. Las colecciones son ricas y variadas, y desde el vestíbulo se encuentra con agrado el culto del arte en dos bellas estatuas de mármol que representan á Rafael Sanzio y Alberto Düren. Los numerosos salones de las galerías contienen muchos centenares de cuadros antiguos y modernos, representantes de todas los escuelas. No son pocas las obras maestras que hay en la coleccion, particularmente de las escuelas italianas, holandesa, flamenca y alemana.

No nos fué posible visitar el museo Bethman, de escultura, que pasa por ser generalmente mediocre, si bien contiene un objeto excepcional de gran fama: la estatua de Ariana, obra de mármol primorosa por la composicion y ejecucion.

El monumento consagrado á Goethe, en el centro de una plaza ó muy ancha calle sombreada por grandes árboles, es digno de ese gran genio y de la ciudad que fué su cuna. Es una hermosa estatua de bronce de gran tamaño (de mas de 14 piés de altura) que reposa sobre un pedestal del mismo metal, de 12 piés de elevacion, y representa al ilustre poeta, filósofo y pensador universal, de pié, apoyado contra un tronco de encina y con una corona de laurel en la mano izquierda. Lo mejor del monumento es el pedestal, cuyos magníficos relieves representan las tres Musas de la poesía y las principales creaciones de Goethe: Fausto y Mefistófeles, Miñon y Guillermo Meister, Tasso, Ifigenia, Herman y Dorotea, Prometeo, etc.

No léjos del monumento de Goethe está otro, compuesto de tres grandes estatuas de bronce, formando grupo y representando á los tres hombres que, de diferentes modos y en diverso grado, concurrieron á la invencion y aplicacion primera de la imprenta: Guttemberg, Fust y Schoeffer. Esa union fraternal de los tres primeros obreros de la publicidad es un noble símbolo bien digno de alabanza.

Apropósito de imprenta haré notar que en Francfort se publica el mas antiguo periódico del mundo: el Diario de Francfort, cuyo primer número apareció en 1615.

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La transicion que hace el viajero de Francfort á Wiesbáden (la ciudad principal del ducado de Nassau) es violenta, no obstante que la distancia es corta ó de pocas horas de ferrocarril, siguiendo la via que conduce directamente á Cástel (lugar situado sobre la márgen derecha del Rin, enfrente á Mayenza) y volviendo hácia el nordeste en direccion á los montes del Taunus.

En efecto, en Wiesbáden la topografía es variada y pintoresca en extremo; el país es montañoso y muy distinto de las llanuras que rodean á Francfort; el movimiento industrial y comercial es casi nulo; y en vez de los bancos y las manifestaciones de la vida fecunda, no sobresalen sino los objetos y las costumbres que indican la aspiracion al goce, la inquietud de la ociosidad y una tendencia viciosa. En Francfort se crean capitales; en Wiesbáden se juegan y disipan.

El contraste no es ménos notable, respecto de Francfort, en cuanto á la situacion política. El ducado de Nasau (ó Nassau) es en apariencia uno de los mas liberales de Alemania, si se atiende á su Constitucion de 1814. Pero la política del gobierno es notablemente retrógrada; la prensa no goza, de hecho, de libertad suficiente, ni la asociacion tampoco; el príncipe reinante piensa mas en sus provechos dinásticos que en los intereses del pueblo; y como las Cámaras legislativas no representan sino á las clases privilegiadas, la administracion puede impunemente persistir en su política de resistencia. Haré notar, sinembargo, en honor del ducado de Nassau, que la instruccion pública tiene allí muy notable desarrollo. Así, ademas de varias escuelas ó colegios importantes, existen unas 28 de distrito y cerca de 700 elementales, lo que es muy considerable para una poblacion de 432,000 habitantes que ocupan un territorio de 4,546 kilómetros cuadrados de superficie. Esa poblacion está distribuida, según las religiones, así: 226,000 luteranos; 199,000 católicos y 7,000 israelitas. Las dos grandes comuniones cristianas tienen representacion especial en las Cámaras legislativas.

El territorio de Nassau, comprendido entre el Rin (ribera derecha) y sus afluentes el Main y el Lahn, casi paralelos entre sí, es enteramente montañoso. La agricultura es la base principal de su produccion, y en segundo lugar la minería. Los productos agrícolas son los mismos que en Báden, siendo de notar particularmente las maderas de vastas y magníficas florestas, los vinos superiores (entre estos el famoso Johannisberg), producto de las viñas establecidas en las riberas de los tres rios, y las frutas de innumerables huertos de las faldas meridionales del Taunus.

Wiesbáden, que contiene poco mas de 15,000 habitantes y es la capital del ducado, es una ciudad de muy pintoresca situacion y rejuvenecida en su mayor parte, gracias al atractivo de sus aguas minerales, que sirven de pretexto al juego desenfrenado, la ostentacion y la ociosidad de gran tono, durante los meses de verano y el principio del otoño. En realidad Wiesbáden no es mas que la reproduccion de Báden, en su carácter principal, lo que me dispensa de hacer descripciones detalladas. La casa de la Conversacion es, sinembargo, mas vasta y curiosa, y ofrece en los jardines y parques que la rodean, como en las calles y alamedas vecinas, y en sus inmensas galerías, repletas de curiosidades artísticas y mil objetos de lujo y capricho en venta, un conjunto mas atractivo, mas agradable y variado que el de la Casa de Conversacion de Báden.

En las cercanías del inmenso edificio,—templo elevado por el duque reinante (mediante utilidad) al juego y la vanidad, así como á la curiosidad inocente de muchos excursionistas,—se desarrollan de un lado magníficos jardines y parques al pié de graciosas colinas coronadas por soberbias quintas, algunas de exquisito gusto en su estilo de construccion. Por allí vaga alegremente la turba de elegantes ociosos y de lujosas cortesanas, que ostentan su hermosura cosmopolita y su fortuna de cotizacion mas ó ménos anónima. Del otro lado de la Casa de Conversacion, hácia la parte nueva de la ciudad, se ven calles espléndidas sombreadas por alamedas y orilladas por vastos y lujosos hoteles que parecen palacios, habitados principalmente por familias inglesas y excursionistas franceses.

Despues, algunas vias carreteras conducen, por los planos inclinados de una sucesion de risueñas colinas y por en medio de numerosas quintas y bonitos bosques y verjeles, á sitios de los alderredores muy solicitados por los viajeros, ya por su belleza pintoresca ó algunos monumentos curiosos, ya por los puntos de vista que ofrecen sobre el rico país circunvecino y las llanuras y riberas del Rin.

Entre aquellos monumentos el mas interesante es la preciosa capilla griega ó de estilo bizantino ruso, llamada Mausoleo, que el duque reinante hizo construir en 1852 en honor de su esposa difunta, princesa de Rusia. Ese monumento, situado sobre una colina solitaria, en medio de bosques, á 5 kilómetros de Wiesbáden, es realmente una primorosa muestra del estilo griego moderno, tanto por la forma singular de sus muros de mármol y sus cinco cúpulas doradas, como por la magnificencia con que en el interior está prodigado ese lujo de dorados, mármoles y frescos que da tan mundanal aspecto á los templos y capillas del arte bizantino moderno.

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