CAPITULO XI.

EL CANTON DE UNTERWALDEN.

El lago de Brienz.—Giessbach.—Brienz.—El valle de Meyringen.—El cuello de Brünig.—Los valles de Sarnen.—Un paisaje de parroquia.—Condiciones históricas, sociales y políticas del Canton.

El cielo estaba lleno de luz y esplendor y las brisas de la mañana rizaban las ondas y nos llegaban de las montañas cargadas de los ricos aromas que emanan de los bosques de abetos, cuando subíamos á bordo de un gracioso vaporcito, que en breve comenzó á cortar como un cisne pardo las bellas aguas del lago de Brienz. Mas de cuarenta pasajeros nos hallábamos sobre el puente de popa, y no pocos iban apiñados hácia la proa. Algunos iban directamente á desembarcar en Brienz, en el extremo superior del lago; otros debian detenerse en el puertecito intermediario de Boenigen; los del mayor número íbamos á visitar de paso, durante algunas horas, la bellísima cascada de Giessbach. A la derecha veíamos distintamente la ancha faja cenicienta de las aguas del Lütschina, afluyendo sobre la ribera izquierda del lago como un reguero de ceniza echado sobre el verde tapiz de una pradera. Mas adelante, del mismo lado, pasamos casi tocando con la primorosa islita de Boenigen ó Schnecker-Insel (Isla-de-los-caracoles), que parece una miniatura fabricada por ondinas.

El lago de Brienz, perfectamente análogo por su color al de Thun y producido por el mismo rio Aar, es de los ménos considerables entre los de primer órden, pero el mas profundo de todos los de Suiza. Mide apénas unos 15 kilómetros de longitud, de N.-O. á S.-E., por 6 de anchura, y su profundidad llega hasta la prodigiosa medida de 600 metros en algunos puntos. El lago recibe algunos torrentes, de los cuales el mas curioso es el que da salida á las aguas del Faulen-seeLago-podrido), situado encima de las montañas, torrente que perdiéndose en cavidades subterráneas no reaparece sino en el momento de arrojarse al lago de Brienz. Las montañas que determinan la cuenca de este son mucho mas ásperas, salvajes y elevadas que las del lago de Thun, y se levantan repentinamente en estupendos murallones tajados á pico que parecen amenazar desplomarse sobre las ondas. Sinembargo, en la circunferencia prolongada de la cuenca se ven unos diez ó doce pueblecitos, de los cuales los mas notables son los de Brienz y Boenigen, con una poblacion total de cerca de 7,000 habitantes: unos pintorescamente trepados sobre las lomas abruptas y al pié de tupidos bosques de abetos, y otros reposando muellemente sobre las riberas del lago.

Al aproximarnos á la cascada de Giessbach el espectáculo nos sorprendió por su gracia imponderable. Allí no hay nada de esa majestad imponente y sublime de la catarata de Tequendama, capaz, como otras de Colombia, de hacer profundamente poeta y religioso á un ateo (si es que puede haber alguno) con solo mostrarle el colosal prodigio de la Creacion. No: el interes de la de Giessbach, como de las mejores cascadas suizas, está en la gracia, el capricho, la variedad encantadora. En su presencia se puede amar, conversar, reir y galantear; miéntras que delante del Tequendama no es permitido sino contemplar con asombro, admirar y meditar en lo infinito.

Al saltar al puertecito de Giessbach, casi al pié mismo de la cascada, todos los pasajeros nos dispersamos por las diversas encrucijadas de la cuesta, ávidos de emociones que contentasen nuestra curiosidad. La montaña, cubierta de espesos bosques, se abre en un recuesto que produce en cierto modo un vallecito, á unos 60 ó mas metros de altura sobre el lago, teniendo su límite inferior en el peñasco enorme que domina la ribera, y elevándose del lado interior por la espesa montaña hasta una altura bien considerable. En el extremo de ese recuesto se halla un elegante hotel precedido de hermosas terrazas, y al frente de él se precipita la cascada, dando saltos estrepitosos por entre vastas alcobas de verdura sombría tapizadas de líquenes y musgos. Allí cada viajero va sitúandose sucesivamente en los balcones ó miradores de piedra que permiten de trecho en trecho contemplar de cerca la cascada.

El torrente se precipita de lo alto de la montaña por una abra estrecha, semejante á un enorme chorro que se lanzase de una azotea por entre balcones de piedra cuajados de guirnaldas y cubiertos con flotantes cortinajes de severa verdura. Compónese la cascada de una sucesion de catorce caidas ó cascadas, de proporciones y aspectos diferentes, formando como una inmensa escalera de torbellinos y de peñascos, sobre los cuales se lanzan las aguas en brillantes plumajes, en enormes chorros ó en espirales cristalinas y nubes tornasoladas de menuda lluvia Si el conjunto, visto de frente, es encantador, se experimenta suma delicia al situarse debajo de uno de los mas enormes peñascos, donde gira un pasadizo practicado en la concavidad de la roca; sintiéndose uno arropado por el turbion que salta por encima, formando una soberbia boveda líquida y espumante que se encuadra primorosamente en el doble marco de los bosques.

El contraste es muy sensible si se aleja uno de la cascada para subir hasta el mirador que se encuentra sobre el borde de la roca poderosa que se destaca sobre la ribera del lago. Desde allí se abarca con la mirada un paisaje soberanamente bello. A la derecha, al N.-O., se ve el valle superior del Aar ó de Hasli, la entrada del turbio rio al lago, y Brienz y algunos otros pueblos; á la izquierda, el lindo valle de Interlaken, y mas léjos el lago de Thun; al frente, una inmensa fortaleza de montañas de rústica majestad; en el fondo, la extension total del lago, silencioso, dormido y solitario, que parece como indiferente á la cólera del torrente de Giessbach que le lanza sus chorros espumantes, y cuya tranquilidad engañosa fascina al viajero maravillado, que á la sombra de los abetos contempla el abismo de esmeralda líquida que tiene á sus piés. Añadid á todo eso los silbidos de la locomotiva de algun vapor que atraviesa el lago, despertando los ecos de aquellos senos de granito y proyectando entre el cielo y las ondas su blanquísimo penacho de humo, y tendreis el cuadro completo que estimulaba nuestra admiracion.

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Brienz es una pequeña villa de unos 1,800 habitantes, bastante animada y curiosa, gracias á su comercio considerable de excelentes quesos, su fabricacion de esculturas y curiosidades de madera, su viejo castillo arruinado, sus renombradas cantatrices de canciones nacionales, y su vecina cascada de Muhlbach que mide 360 metros de altura. En Brienz nos detuvimos apénas el tiempo necesario para tomar un refrigerio y hacer enganchar un carricoche que debia llevarnos por el valle del Aar en direccion al canton de Unterwalden, pasando por el cuello de Brünig. Al llegar al pié de la montaña, al extremo de un puente que atraviesa el Aar, nos apeamos de la pequeña tartana: el cochero se convirtió en muletero y guia, dejó el carruaje á la vera del camino carretero, ensilló los dos robustos y lerdos caballos del tiro, montamos y comenzamos á trepar la cuesta, encerrada entre modestos cortijos é hileras de nogales corpulentos.

Despues de una hora de marcha lenta y perezosa por un sendero pedregoso y rudo, subímos á un estrecho volador que ceñia el costado del cerro. Toda vegetacion artificial habia desaparecido, y caminábamos al traves de enormes derrumbes que las nieves y las lluvias producen, al pié de manchas de abetos deteriorados por los huracanes. Mirando hácia atras contemplábamos el romántico panorama del lago de Brienz; abajo teníamos el gracioso valle de Hasli (en cuyo centro demora Meyringen) surcado por el Aar y dominado por altísimos muros de montañas perpendiculares, á uno y otro lado.

Era interesante el contraste de los objetos que componian el cuadro. El Aar estaba muy crecido y, saliendo de madre, habia inundado con sus ondas grises muchas porciones del valle, arrastrando chozas y cercas destrozadas, montones de piezas de madera, árboles enteros y algunos animales. En el resto del valle todo era alegre y risueño, gracias á las variadas sementeras y los pueblos, caseríos y cortijos dispersos en todo sentido. Arriba, al S.-E., se destacaban á lo léjos los magníficos nevados de donde surge el Aar; mas cerca, en el segundo término de la perspectiva, enjambres de montañas cubiertas de abetos; y en el primer término, dominando el valle, se alzaba como una muralla artificial, inmensa, la roca desnuda y de tintas melancólicas por donde se precipitan paralelamente de grandes alturas, como cintas de acero bruñido, las bellas cascadas de Oltschibach, Wandelbach y Falchernbach[20]. Así, el cuadro era un conjunto de desolación, tristeza, majestad y pintorescos paisajes, resumiendo diversos géneros de poesía.

[20] La terminacion bach significa en aleman cascada ó torrente.

Por lo demas, el valle de Hasli, en cuya region superior nace el Aar y termina el territorio del canton de Berna, es uno de los mas renombrados de Suiza. Tiene la particularidad, según la crónica y las observaciones hechas, de que toda su poblacion se compone de los restos de dos razas puras, originarias del Norte, á virtud de una inmigracion de 6,000 Suecos y 1,200 Ostfrisones que fué á establecerse en el valle en el siglo V. Toda esa poblacion, hermosa y de tipo vigoroso, profesa la religion reformada, miéntras que al lado opuesto de la montaña que íbamos trasmontando la religion católica domina con la misma exclusion.

Acaso entre los fenómenos sociales no hay ninguno mas curioso y digno de atencion que el de la geografía de las religiones, tan misteriosa en apariencia. En Suiza, mas que en ningún otro país de Europa, léjos del artificio actual de las religiones convencionales, se puede observar ese fenómeno en el seno de poblaciones rústicas y sencillas. En efecto, se ve que entre dos valles separados por alguna montaña secundaria, ó en una planicie cortada por un riachuelo, de un lado reina sin competencia el catolicismo y del otro el calvinismo. Y sinembargo la topografía, las producciones y los climas son exactamente iguales ó semejantes, la raza y la lengua unas mismas, y las diferencias de instituciones y costumbres poco sensibles. ¿Qué influencia ha podido determinar la absoluta discordancia religiosa? Evidentemente la accion ó presion histórica de los gobiernos. Por mucho que se diga en contrario, son los gobiernos los que hacen á los pueblos, y es por eso que la responsabilidad de los primeros es infinitamente mayor que la de los segundos.

Que el lector me disimule esta digresion moral (acaso inoportuna desde el corazón de una montaña) y se digne acompañarnos á trasmontar el cuello de Brünig; dejando de la hoya magnífica de los Cuatro-Cantones, al traves de una selva llena de rumores, de ricas, y salvajes bellezas, de majestad y misterio.

La selva era inmensa y su hermosura solo comparable con la poesía de su soledad. Caminábamos sin ver ni un rayo del sol poniente, bajo bóvedas y pabellones interminables de verdura sombría reposando sobre columnatas colosales de abetos, revestidas de líquenes y musgos. Ningún ruido extraño se mezclaba al eco de las pisadas de nuestros caballos y á ese rumor vago, sin causa visible pero eterno, que es la voz misteriosa de las florestas. Pero de tiempo en tiempo sentíamos las explosiones causadas por las minas en las rocas que taladraban en el fondo de la selva algunos peones, abriendo un camino carretero por en medio de abismos. Despues volvía á reinar el silencio, cuando no lo interrumpía por momentos el canto melancólico y gutural de nuestro guia, y, caminando con recogimiento, nos creímos errantes en un mundo enteramente salvaje…. ¡Error! á nuestro lado, por encima de nuestras cabezas, iba tambien de árbol en árbol, escondiéndose bajo las ramas, un compañero, un espíritu invisible, que acaso nos iba diciendo algo al oído sin que pudiésemos percibir su admirable lenguaje ni adivinar su pensamiento. ¿Quién era ese misterioso compañero? Era simplemente el alambre del telégrafo eléctrico, alambre que, animado como nosotros por un fluido y un pensamiento, por el alma natural y social, atestiguaba la presencia de la civilizacion en el fondo de la selva solitaria….

Cada pueblo, como he dicho no ha mucho, se revela en su manera de adoptar los grandes progresos de la civilizacion. La refinada Francia y la positiva Inglaterra hacen girar sus alambres eléctricos por larguísimas series de postes artificiales, barnizados y llenos de piezas de loza ó cristal que aislan el fluido y separan los alambres. En Suiza no se toman la pena de ejecutar esos trabajos; los telégrafos se acomodan á todos los caprichos de la topografía, y las series de sus postes son las columnatas naturales de sus bosques de abetos, los mas lujosos salones de la poética Suiza.

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Habíamos entrado al territorio del canton de Unterwalden cuando descendíamos la montana de Brünig, en direccion al precioso vallecito de Lungern. El sol se habia escondido detras de la mole gigantesca de ásperas montañas que se extienden desde el grupo de Giswylerstock hasta el cerro de Pilatos. En algunos puntos de la vía, donde la floresta se aclaraba un poco, asomaba un pedazo del horizonte inferior y podiamos destinguir perfectamente la configuracion de los valles y lagos que desde el pié del Brünig se dirigen hácia la hoya caprichosa, irregular y magnífica del lago de Lucerna ó los Cuatro-Cantones.

El canton de Unterwalden se compone de dos medio-cantones ó cantones gemelos, que giran paralelamente en la direccion del S.-E. al N.-O., teniendo en su conjunto un aspecto simultáneamente severo y gracioso, por la yuxtaposicion de las montañas y contrafuertes que los surcan en todas direcciones y de sus numerosos y risueños vallecitos, en algunos de los cuales se encuadran pequeños lagos del mas poético aspecto. Los dos gemelos de aquel país tienen muy desiguales proporciones: así, el medio canton inferior de Nidwalden (Valles-de-Abajo) apénas abarca la cuarta parte del territorio total, y carece de lagos exclusivos, si bien tiene riberas en los de los Cuatro-Cantones y Alpnach. La cadena de montes de Kernwald los divide, pero su fraternidad se mantiene hasta en los nombres de sus principales rios, llamados ámbos Aa [21]. El territorio de los dos medio-cantones se extiende desde los magníficos nevados del Titlis, al E. hasta el monte Pilatos, al O., y desde las alturas de Bothorn, al S., hasta la ribera izquierda del lago de los Cuatro-Cantones, al N., cerca del célebre sitio de Grütli; partiendo límites así con los cantones de Urí, Berna, Lucerna y Schwyz, y midiendo 48 kilómetros en su mayor longitud, 36 en su mayor anchura y 687 kilómetros cuadrados de área total.

[21] Palabra céltica que significa agua, y que con la adicion de una r (aar) significa corriente de agua ó rio.

El medio-canton que teníamos mas á la vista y que íbamos á recorrer en lo mas notable era el de Obwalden (Valles-de-Arriba), que tiene su capital propia. Desde lo alto de la montaña velamos la hoya estrecha y muy risueña del Aa superior, en cuyo fondo aparecian, con esa serenidad melancólica de las aguas que no reflejan ningún rayo de luz, los lagos de Lungern, Sarnen y Alpnach[22], eslabonados entre sí por la cinta graciosa del Aa, como tres placas desiguales de aluminium en un magnífico brazalete de esmalte imitando esmeralda. Nada mas apacible y gracioso en su género que el vallecito de Lungern, rodeado de muy altas montañas por tres lados, como una calle sin salida, y cuyas praderitas verdes y lustrosas se encuadran maravillosamente en el marco sombrío de los bosques de abetos surcados por algunos derrumbes. El pueblo de Lungern, que cuenta poco mas de 1,400 habitantes, está como disperso en el fondo del vallecito y al pié de las suaves faldas que remontan hácia la montaña de un lado, mostrando en todos sus objetos la gracia y el candor de sus vecinos. Mas abajo se encuentra el lago, de un kilómetro de longitud ó poco mas, y unos 250 metros de anchura, cuya graciosa cuenca formada por peñascos está rodeada de praderitas y cortijos.

[22] El lago de Alpnach, que en otro tiempo estuvo, sin duda, completamente aislado, ha degenerado en golfo del de los Cuatro-Cantones.

En otro tiempo ese pequeño lago era mas considerable, pero los vecinos de Lungern, que carecen de terrenos arables suficientes, quisieron disecarlo para destinar su lecho al cultivo. Desde 1790 hasta 1836 se ejecutaron de tiempo en tiempo trabajos costosos, y se logró practicar en la roca una galería subterránea de 439 metros de longitud que debia darles salida á las aguas. Pero la galería no fué practicada á una profundidad suficiente, y aunque una zona considerable de la cuenca quedó libre, bajando mucho el nivel de las aguas, jamas se pudo aprovechar parte ninguna del lecho. El lago quedó diminuto y deteriorado, se gastó en balde trabajo y dinero, y la agricultura nada ganó.

Recorriendo á pié las praderitas de Lungern, por en medio de graciosas casitas y cortijos, nos sentímos atraidos por un pequeño paisaje encantador, digno de fijar el pincel del mejor artista. Una modesta iglesia, rodeada por su cementerio y algunos huertecitos de árboles frutales; á un lado una linda casa de paisanos, resaltando sobre el rico y florido tapiz de grama; del otro un arroyuelo cristalino que iba por entre cercas de palos á hundirse en una ramblita cubierta de festones para darle movimiento á un aserrío de tablas; y en el centro, en una plazoleta, un grupo de mujeres y niños con sus atavíos originales,—tales eran los elementos del gracioso cuadro. Nada mas sencillo, mas comun en apariencia, y sinembargo, nada mas completo como cuadro social y de la naturaleza suiza.

La puerta principal de la iglesia estaba abierta de par en par, porque se acercaba la hora de las oraciones de la tarde, y desde afuera se veia la profusion de ornamentos candorosamente pintorescos que distinguen á las iglesias católicas en los distritos rurales[23]. El cementerio no tenia muros, sino cercas de madera en forma de rústicas barandas, que le daban la apariencia de un jardin. En el interior se veian numerosos y humildísimos sepulcros casi á flor de tierra, en medio de los cuales se destacaban innumerables cruces negras coronadas de guirnaldas, y con hojas negras de laton en que se veian en letras blancas ó amarillas los nombres de los que reposaban en la paz de la inmortalidad. Era notable la abundancia de nombres españoles, tan queridos en los países alemanes, tales como María, Isabel, Luisa, Mariana, Gertrúdis y Francisca. En solo un pequeño espacio contamos mas de 15 Marías, lo que nos indicó la poética predileccion particular por la Vírgen. Es que la religion tiene sus sexos como las almas que la alimentan. El cementerio era literalmente un jardin: jardin admirablemente armonioso de flores, cruces y sepulcros. ¿En dónde tienen mejor cabida las flores, si no es en las cunas y los cementerios, en los altares y en el casto retrete de la mujer virtuosa y amante?…

[23] La poblacion de Unterwalden es católica en su totalidad

La casa que hacia juego con la iglesia, el cementerio y el arroyo, era completamente típica Vista por su fachada presentaba cuatro pisos superiores al del suelo, los dos inferiores de igual anchura, y los superiores disminuyendo gradualmente al elevarse, á virtud de la forma triangular de la techumbre exterior. En cada piso se veian anchas vidrieras compuestas de pequeñísimos vidrios empatados en marcos de madera, sin abras exteriores y formando una curiosa simetría; y del suelo de la casa, á los lados de la puerta, se alzaban robustas plantas de madreselvas que trepaban hasta los pisos altos, formando en la fachada flotantes cortinajes floridos que se entrelazaban sobre los marcos de las ventanas. La casa reposaba en un cimiento de piedras menudas hasta el suelo del primer piso, y de ahí para arriba todo el edificio se componia de tablas de abeto graciosa y cuidadosamente unidas. En derredor todo era guirnaldas flotantes, enhiestos arbolitos y alfombras de grama salpicada de flores silvestres.

En cuanto al grupo de paisanas que aguardaban el toque de oraciones, sus vestidos originales y pintorescos realzaban la gracia y sencillez de sus fisonomías inocentes. Lo que mas nos llamaba la atencion era su singular tocado de hermosos moños medio cubiertos por cofias negras con encajes, moños trenzados con cintas blancas y prendidos con enormes placas de oro y plata imitando aletas y escamas, adorno que no carece de analogía con el que despues vímos en el tocado de las paisanas de Holanda, sobre todo del lado de Rotterdam. ¿Se me dirá que estos pormenores carecen de interes? Es bien posible; y sinembargo la escena se nos grabó profundamente en la memoria. Había tanto candor, tanta naturalidad y poesía en esa iglesia abierta y repleta de adornos pintorescos;—ese cementerio-jardin, defendido mas por la piedad comun que por su humilde cerca cubierta de guirnaldas;—esa casa-chalet, toda trasparente (con mas vidrieras que muros) y envuelta en un manto de flores y verdura,—y ese grupo de mujeres sencillas, de tipo original, esperando una campanada en la iglesia para entrar á orar! La escena era por sí sola una revelacion completa de las creencias, las costumbres, los hábitos, la raza y las virtudes campestres de aquella modesta poblacion.

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Eran las cinco de la mañana cuando partíamos de Lungern al dia siguiente, en un ligero cochecito, orillando sucesivamente los valles de Lungern, Sachseln y Sarnen. La excursion al traves del pueblo de Sachseln es realmente encantadora. El lugar (que apénas tiene unos 1,500 vecinos) está literalmente escondido, al pié de una magnífica montaña, en una vasta y primorosa floresta de árboles frutales, repleta de perfumes y alfombrada de heno y flores de mil colores. Los grupos de manzanos, perales y ciruelos alternan con los de cerezos, nogales y otros árboles en la mas graciosa confusion. Así, el distrito es literalmente un verjel, y sus habitantes viven entre flores, frutas y bóvedas perfumadas. Dudo mucho que los jueces tengan oficio allí. El crímen debe de ser desconocido en ese pueblo de humildes hortelanos, nacidos entre flores.

El lago de Sarnen, haciendo abstraccion de las ciénagas vecinas, es de un aspecto suave y sereno. Sus orillas se confunden casi con el valle, y el camino pasa rozándole sus murmurantes y adormecidas olas. Al lado opuesto se ven campiñas bien cultivadas y dos ó tres pueblos análogos al de Sachseln. La longitud del lago no excede de 6,366 metros, con 1,916 de anchura y unos 70 de profundidad; y la navegacion se hace en barquichuelos de sencilla construccion.

Sarnen, que cuenta poco mas de 3,400 habitantes, está trepada en parte sobre la falda de una montaña, reposando muellemente en las dos márgenes del Aa y rodeada de bellas arboledas. El estilo de esa pequeña ciudad es tan original como gracioso, y al notar su simplicidad de formas ninguno podría pensar que se halla en la capital de un Sitado soberano. Pero esa simplicidad se comprende con simpatía al saber que el doble canton de Unterwalden no es otra cosa que una humilde y dichosa confederacion de distritos que son otras tantas repúblicas democráticas. Unterwalden, por su pequeñez, no vale la pena de una relacion detenida, como cuerpo político; pero por algunas de sus instituciones características merece que se le cite como un modelo, y que se le respete por la filosofía y el buen sentido de sus ciudadanos.

La poblacion de Unterwalden, de raza primitiva ó mas bien germánica, habla exclusivamente el aleman (muy viciado) y cuenta apénas 24,960 individuos, distribuidos en 13 parroquias, de las cuales 7 corresponden á Obwalden y 6 á Nidwalden. Desde el año de 1150 se estableció la division del Estado en dos entidades de gobierno independiente, teniendo la una su capital en Sarnen y la otra en Stanz. Unterwalden fué uno de los tres confederados que formaron la liga de Guillermo Tell para constituir la nacionalidad suiza, y sus soldados valerosos tomaron parte en todas las batallas de la independencia. El Canton en su totalidad no contiene sino florestas naturales, praderas y verjeles, siendo casi totalmente nulos el cultivo de cereales y la fabricacion. Así, sus producciones se reducen al corte de maderas, las cosechas de frutas (peras, manzanas, cerezas, ciruelas, duraznos, albaricoques y nueces de nogal), la extraccion de cidra (kirchenwasser), aceite de nueces y exquisita miel de abejas, y la fabricacion de quesos; todo lo cual rinde valores relativamente considerables, así como las crias de ganados.

Cada una de las parroquias forma una república democrática, independiente en su gobierno propio y regida por asambleas de todos los ciudadanos, y por funcionarios electivos para los servicios permanentes. Cada medio-canton tiene sus ciudadanos propios, y solo poseen el sufragio comun unas cien familias de patricios primitivos que gozaban del derecho ántes de la division del Estado. Las instituciones de los dos medio-cantones ó gemelos políticos son tan análogas que basta indicar las de uno de ellos para dar idea del todo. Cada año se reunen en Asamblea todos los ciudadanos activos de la confederacion de parroquias[24] con el objeto de discutir y votar las leyes y los presupuestos, aprobar las cuentas de la administracion, nombrar, si es oportuno, la parte de representantes que han de figurar en los cuerpos legislativos de la Confederacion helvética, y elegir los altos magistrados encargados de la administracion comun de la pequeña confederacion. La Asamblea no tiene iniciativa en las leyes y se reduce á aprobar ó rechazar lo que le propone el Poder Ejecutivo. Este se compone de 12 ó 14 magistrados llamados Propuestos (Vorgesetzten), presididos por el Landammann (Hombre que gobierna el país), especie de Presidente elegido anualmente por la Asamblea ó Landsgemeinde. Los Propuestos son inamovibles.

[24] Mas de la cuarta parte de los habitantes son ciudadanos. Obwalden tiene unos 13,400 habitantes y Nidwalden el resto. La ciudadanía se adquiere á la edad de 20 años.

El rasgo mas bello de esas dos confederaciones microscópicas, que viven tan felizmente con su democracia pura, es la institucion relativa á la pena de muerte. Esta no puede ser pronunciada ni ordenada, cuando por gran casualidad ocurre un crímen capital, sino por un gran jurado compuesto de los jueces permanentes y todos los ciudadanos mayores de 30 años (excepto los eclesiásticos) que no son parientes de las partes y pueden prestar juramento. Despues del principio de la inviolabilidad de la vida, que vale mas que todo, nada hay tan bello como ese reconocimiento del principio de la familia social, en virtud del cual no es permitido privar de la vida á uno de sus miembros sin que toda la comunidad dé su voto y lo consienta. Es extraño que un estadito microscópico, perdido entre los contrafuertes y lagos de los Alpes, le esté dando lecciones al mundo que se llama civilizado acerca de la solidaridad fraternal de los hombres y los derechos de la vida humana!

No olvidaré hacer notar que el Poder Ejecutivo es asistido en cada medio-canton por un Gran Consejo de representantes, y que el tribunal superior de cada grupo federal es igualmente un conjunto de jueces ó diputados judiciales de las parroquias. Así, la idea federativa se muestra en todas las entidades, desde la confederacion de los individuos hasta la de las distritos, como se muestra luego en la asociacion de los cantones soberanos.

En el puerto de Alpnach, al pié del monte Pilatos, nos embarcamos á bordo de un vapor para cruzar el lago de los Cuatro-Cantones, en direccion á Lucerna. A nuestra derecha veíamos á Stanz, dormida en su gracioso valle, y el lago desarrollaba á nuestra vista encantada sus ondas reverberantes, sus magníficas montañas y todo un panorama de las mas poéticas y variadas formas, que evoca en todos sus sitios mil recuerdos de los tiempos heróicos de Suiza.

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