CAPITULO XIV.

ZUG Y ZURIC.

Küssnach, Immensée y el lago de Zug.—La capital y el canton de Zug.—Horgen y el lago de Zuric.—Instituciones y condiciones sociales del Canton.—La ciudad de Zuric, situacion y aspecto.—Historia, monumentos y curiosidades.

Mi esposa, que ademas de tener un gusto decidido por los bellos espectáculos de la naturaleza, es animosa en los viajes, habia tenido el capricho de proponerme que bajásemos el Rigi á pié, en direccion á Küssnach. Aunque el descenso es algo fatigante y requiere cerca de tres horas, no renunciamos al proyecto. Un guia tomó nuestro modesto bagaje, nos proveímos de grandes bordones herrados y comenzamos á bajar la cuesta. Si el bello panorama del N.-O. que teníamos al frente, en direccion á Lucerna y el valle de Reuss, nos ofrecia constantemente motivos de embeleso, los mil graciosos objetos del camino en sus vueltas y revueltas, y las praderas, los bosques, verjeles y cortijos que lo orillan á uno y otro lado, nos produjeron mil dulces emociones, que eran con usura la recompensa de las fatigas de la marcha.

Casi al caer al fondo del valle vímos las ruinas del Castillo de Gessler (destruido en 1308) que mantienen de un modo negativo las tradiciones de la independencia. Küssnach, villa de unos 2,800 habitantes perteneciente al canton de Schwyz, carece de interes aunque no de gracia, arrancando del fondo de su golfo ó lago para prolongarse por el valle ó trepar hácia la montaña, á la sombra de sus nogales, sus perales y otros árboles frutales en gran profusion. La Suiza es realmente el país de los verjeles, y tanto que, relativamente al escaso territorio aplicable á ese cultivo en los valles y las faldas ó planicies no muy elevadas, no he visitado en Europa ninguno que le aventaje en huertos de frutales. Hay poblaciones enteras que no viven de otra cosa; y acaso en mucha parte debe atribuirse la índole dulce y laboriosa de los Suizos al hábito de cuidar con esmero los árboles, admirarlos repletos de flores y aromas y recoger sus frutos al lado de muy numerosas colmenas.

A unos 2 kilómetros de Küssnach, en direccion al lago de Zug, nos bajamos del coche para hacer una corta visita á una curiosa capilla, reedificada muchas veces, que conmemora un hecho decisivo de Guillermo Tell. Pequeñita y muy léjos de ser monumental, la capilla tiene cierta gracia rústica que invita al viajero á visitar el interior. Un cuadro al óleo y algunos frescos relativos á la muerte de Gessler y á los hechos de Guillermo, son todo lo que hay interesante. Fué allí donde Guillermo, despues de su escapada en el lago de Urí, esperó á Gessler, oculto en el bosque, y le disparó la flecha certera que libró á la patria de su tirano. Mal librado saldría el viajero que se atreviese á poner en duda el hecho, ó á censurarlo bajo el punto de vista moral.

Media hora despues, pasando por en medio de arboledas graciosas, llegamos al pueblecito de Immenssée, sobre la ribera izquierda del lago de Zug, en cuyo puerto hubimos de esperar algunas horas el vapor que debia conducirnos á Zug. El lago de este nombre, abierto en su mayor extension y rodeado de planos ondulosos y bajas colinas en cultivo, carece de esa majestad de aspecto que distingue á los lagos de las regiones enteramente montañosas; pero sus puras ondas y sus graciosos promontorios, de los cuales dos situados hácia el centro lo dividen en dos cuencas de nombres diferentes, hacen un bonito juego con las campiñas riberanas cubiertas de árboles frutales, viñas y legumbres. El lago se extiende de sur á norte, midiendo entre los dos extremos (de Arth á Chaam) unos 15 kilómetros, por 5 en su mayor anchura.

La pequeña ciudad de Zug inspira muy pocas simpatías al viajero que se acerca á su puerto al traves del lago. Es un poblachon de poco mas de 3,300 habitantes, sin gracia ninguna y con un aire de vejez vulgar, de indolencia y tristeza, que no coincide en nada con lo que se espera de la capital de una república democrática. Sinembargo, la parte nueva de Zug manifiesta algunas veleidades ó tendencias progresistas. En cuanto á la antigua (cuyo orígen es desconocido) las curiosidades que encierra y la forma singular de sus edificios pierden mucho de su atractivo, porque el viajero encuentra en casi todas las calles horrible desaseo, fetidez y señales de incuria.

Entre los edificios y establecimientos públicos de Zug hay dos que nos llamaron la atencion, el uno por su originalidad como monumento patriótico, y el otro por su significacion característica de Suiza. Me refiero al Osario, depósito de calaveras mas ó ménos históricas que, segun me dijeron, pasan de 1,500, todas rotuladas con los nombres de los que fueron sus propietarios,—lo que no deja de prestarse á curiosos comentarios—y la Casa-del-tiro, institucion esencialmente suiza, porque caracteriza á ese pueblo de ciudadanos libres, todos soldados y prontos á defender la patria en cualquier momento de alarma ó de peligro. Casi todos los cantones suizos tienen un establecimiento permanente donde los ciudadanos se ejercitan en el tiro de fusil ó carabina, como en otro tiempo en el de alabarda. Así como en los países españoles y españolizados tenemos las corridas de toros como características, y en los italianos el carnaval, los suizos tienen sus fiestas nacionales ó locales en los nobles ejercicios del patriota, celoso siempre de defender como soldado el derecho que tiene como ciudadano. Los cantones se reparten por turno el honor de ofrecer la hospitalidad á sus confederados en la fiesta del tiro, haciendo los gastos y preparativos necesarios. Los buenos tiradores concurren de todos los puntos de la Confederacion á disputarse los premios y el honor del triunfo, fraternizando siempre; y no pocas veces toman parte en la pacífica lucha algunos aficionados de Inglaterra, Francia, Italia y Alemania.

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El canton de Zug, dominado en sus primeros tiempos por señores feudales y luego por la casa de Austria, no entró á la Confederacion suiza hasta el año de 1622. Desde entónces ha sido fiel á sus compromisos de alianza primitiva, pero su papel es demasiado subalterno para llamar la atencion. Su poblacion en 1860 ascendia apénas á, 19,667 habitantes, y su territorio es tan reducido que ocupa el último lugar en la Confederacion. Sus 300 kilómetros cuadrados de superficie no alcanzarían en rigor sino para un importante distrito. Aunque no carece de montañas, sobre todo hácia el S.-E., la mayor parte del suelo es llana, compuesta de pequeñas planicies bien cultivadas que alternan con algunas colinas montuosas. Su excelente clima y la fertilidad del suelo permiten al Canton, ademas de la cria de ganados y abejas, mantener un notable cultivo de granos, viñas y árboles frutales. Produce licores de frutas y cidra en cantidad considerable; posee algunas fábricas de papel y telares de filoseda, y explota algunos depósitos de turba. Ya he dicho, en cuanto a sus instituciones puramente democráticas, que son enteramente análogas á las de los tres cantones primitivos.

La carretera que gira de Zug á Horgen (en la ribera izquierda del lago de Zuric) corta el rio Sihl, que es la frontera de los dos cantones, y pasa por una comarca sumamente bella y pintoresca. Allí no se encuentran los relieves ni los aspectos severos de los Alpes; todo es risueño, suave y onduloso; el camino es literalmente una calle de verdura, que gira entre verjeles, prados floridos, murmurantes arroyos y tupidos bosques ricos en aroma y frescura. Donde quiera se ven colonias de abejas, cuyas colmenas se destacan en graciosos grupos en medio de campos floridos, ó se repara en los montones simétricos de cuarterones ó pequeños adobes de turba, de cuyo seno se escapan turbias espirales de humo que se pierden en el follaje de los árboles.

Era casi la noche cuando llegábamos á Horgen, pintoresca y simpática villa de unos 5,000 habitantes, perteneciente al canton de Zuric, cuyo aspecto de bienestar, exquisita pulcritud y buen gusto contrasta mucho con el de las tristes localidades que acabábamos de visitar (Altorf, Zug, etc.). Resolvímos detenernos allí, dejando partir el vapor que á las ocho de la tarde seguia en direccion á Zuric, y esperamos la siguiente mañana para visitar las curiosidades de Horgen.

Una montaña cubierta de bosques, en forma de cordon, paralela á la ribera del lago y que casi arranca desde la limpia y verde márgen, domina enteramente á Horgen, de manera que la graciosa villa, encerrada entre el lago y la montaña, se prolonga á lo largo de la orilla, ó muestra algunas de sus fábricas y muchas de sus casas de estilo pintoresco trepadas en escalones como escalando la montaña, en medio de jardines y huertos. Aunque la agricultura es la ocupacion de la mayoría de los habitantes, la villa es muy fabricante, como todo el canton á que pertenece. Donde quiera se ven grupos de obreros, almacenes de materias primas y fábricas bien montadas y en actividad, las mas importantes de tejidos de seda baratos, sencillos y que no carecen de elegancia, y de pañuelos de algodon y otras telas, de colores vivos y populares. El propietario de una de las mejores fábricas tuvo la bondad de permitirnos la entrada y mostrarnos con mucha obsequiosidad todas las operaciones y los aparatos. Hablaba bien frances y parecia contento de que dos hijos de Colombia hubiesen ido á visitarle su fábrica. Nos explicó muchas cosas útiles, confirmándonos respecto de los tejidos lo que ya sabíamos acerca de otros productos de la industria suiza. Es curioso observar, en efecto, que los fabricantes suizos, careciendo de puertos marítimos y hallándose á tanta distancia del Mediterráneo, el Atlántico y el mar del Norte, para procurarse las materias primas á buen precio, hacen una operacion singular: compran en Inglaterra, en Francia y otros países los tejidos en blanco ó bien los hilos necesarios, y se reducen en muchos casos á darles los colores convenientes ó someterlos á operaciones complementarias, para luego reexportar los mismos artículos, sosteniendo la competencia con ventaja no solo en países lejanos sino aun en los mismos de donde han tomado las telas ó los hilos. Esto mismo sucede con los excelentes relojes suizos, cuyos mecanismos proceden generalmente de Inglaterra. ¿Cómo explicar ese fenómeno industrial? Fácil es comprender que la completa division del trabajo, la sobriedad y moralidad que les inspira el calvinismo, la tenaz laboriosidad á que los condenan las condiciones del suelo, la emulacion inteligente que la libertad engendra, y los hábitos de fraternidad que imperan en las costumbres, han debido poner á los Suizos en capacidad de producir bien y barato, á pesar de las distancias que los separan de los mares y las numerosas aduanas ó fronteras que su comercio tiene que salvar.

Al embarcarnos á bordo de un vapor, con direccion á Zuric, pudimos admirar en su conjunto la gracia y los contornos de Horgen, cuyos pormenores nos habian seducido. La villa es literalmente un conjunto de fábricas y bonitas casas de elegantes formas, terrazas y jardines. La vida debe de ser dulce, apacible y dichosamente laboriosa en ese lindo pueblo.

El lago de Zuric es, sin disputa, el mas civilizado de cuantos encierra Suiza. Mirando desde el centro hácia la ribera oriental, se ve en una extension de muchos kilómetros una interminable sucesion de quintas y pequeñas poblaciones, que son como los arrabales de Zuric, tan enlazadas ó en contacto que parecen formar una ciudad. Las riberas son bajas, sin peñascos ni asperezas, descendiendo hasta las ondas en pintorescos planos inclinados. Donde quiera viñas, jardines y verjeles, elegantes casas de campo y pruebas evidentes de actividad, bienestar, esmero y pulcritud; donde quiera bonitos puertos y muelles, establecimientos de baños, vapores, barcas y faluchos, graciosas torres y á lo léjos numerosas y buenas carreteras.

El lago de Zuric tiene formas muy regulares, pero su anchura no guarda proporcion ninguna con su longitud. Tiene la forma general de un arco, y mide desde su extremo sur, donde desemboca el rio Limmat que es su principal determinante, hasta Zuric, donde vuelve á seguir su curso el rio, una longitud de 45 kilómetros, teniendo apénas 8 y 3/4 en su mayor anchura, con la elevacion de 418 metros sobre el mar. Sus ondas son de un verde pálido bellísimo; su navegacion es activa y muy importante; sus borrascas no muy frecuentes pero violentas; su temperatura suave y deliciosa durante las noches de verano, pero fuerte y enérgica durante el dia.

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El canton de Zuric es uno de los mas ricos, fuertes, importantes é ilustrados de la Confederacion. Ademas de contener la mayor parte del lago de Zuric y en su totalidad los de Pfoeffikon y Greiffertz, aprovecha las aguas que de ellos y del lago Wallenstatter se dirigen al Rin por los rios Limmat, Glatt y Thur. Sus centros de poblacion considerable (relativamente) son numerosos, sin faltarle por eso la gran ventaja de tener poblado y cultivado todo su territorio, que se compone de planicies y colinas. La poblacion total en 1850 ascendió á 250,698 habitantes, de los cuales 244,200 reformados, 90 judíos y los demas católico-romanos. En 1860 el total subió á 267,641 individuos. Así, el canton de Zuric es el segundo de la Confederacion en cuanto á la masa de poblacion. Aunque las gentes ilustradas hablan frances en caso necesario, la lengua del país es la alemana corrompida, muy áspera, descuidada y llena de provincialismos: es mas bien un dialecto. La raza es tambien totalmente germánica.

El canton de Zuric, riberano del Rin en una proporcion regular, extiende una punta de su territorio sobre la márgen derecha de ese gran rio, partiendo límites con el gran-ducado de Báden. Está rodeado por los cantones de Schaffhousen, Turgovia, San-Gall, Schwyz, Zug y Argovia, y su área total apénas abraza una superficie de 1,760 kilómetros cuadrados, lo que da la proporcion de 152 individuos por kilómetro cuadrado, proporcion que no se conoce en ningún otro país de Europa. Su mayor longitud, de sur á norte, es de 66 kilómetros, por 48 en su mayor anchura. La poblacion está concentrada en ocho ciudades y 188 distritos parroquiales, con un total de mas de 47,000 casas de habitacion.

Si el Canton se distingue mucho por su activo comercio y el movimiento de sus ferrocarriles, navegacion y carreteras, es difícil decir si su produccion es principalmente agrícola ó fabril. En efecto, la actividad es casi igual en todos los ramos, y Zuric sostiene con sus numerosísimas fábricas la competencia de cualquier otro país en su género de industria.

Se cuentan por centenares sus molinos de toda aplicacion y sus aserríos de maderas. Su explotacion minera, aunque reducida en sus proporciones, no carece de importancia. Sus tenerías son muy numerosas y producen excelentes cueros curtidos. La fabricacion de telas, que emplea á muchos miles de obreros y consume fuertes cantidades de materias primas, está contraida principalmente á los tejidos de seda, en que le hace competencia a Lyon, los de algunos géneros de algodon de consumo popular, y de hiladillos ó cintas de algodon. Ademas, se hace una considerable impresion de colores sobre telas blancas importadas de Inglaterra.

La agricultura de Zuric es floreciente. Como el suelo es poco fértil y las lluvias escasas, el arte ha balanceado el mal; así, ninguno de los otros cantones tiene tanto esmero en el cultivo ni ha hecho iguales progresos en los métodos. Su produccion de cereales casi abastece el consumo interior; pero su principal riqueza agrícola consiste en las viñas (que producen algunos vinos excelentes), las abundantes crias de ganados diversos (notablemente del vacuno, que es superior), sus verjeles innumerables de manzanos, perales, cerezos, etc. (que ademas del fruto ofrecen la base de una valiosa produccion de licores finos y cidra), y sus florestas esmeradamente conservadas y explotadas, que permiten una extensa expedicion de maderas, particularmente de bayas y encinas.

Todavía, volviendo á la industria, haré notar que el Canton posee numerosas fábricas de productos químicos, máquinas, instrumentos y aparatos agrícolas é industriales, tipografías, papelerías, fundiciones, etc. En aquel país libre, sinceramente religioso, honrado y eminentemente hospitalario, nadie está ocioso. El trabajo es la sola fuente de consideracion; la prensa es activa y bastante ilustrada; la instruccion, universal. Allí se reunen con mas seguridad que en ningún otro Estado todos los proscritos de Europa que buscan asilo, desde el príncipe destronado ú pretendiente hasta el mas humilde ciudadano. La instruccion pública tiene la mas completa y eficaz proteccion, en todos sus grados y ramos. La escuela es obligatoria para todo adulto de 6 á 15 años, en diversas proporciones de asistencia. Así, no hay un ciudadano ó una madre de familia que no sepa á lo ménos leer, escribir y calcular; y ademas de unas 400 escuelas primarias para ámbos sexos, existen en actividad varios colegios, la Universidad y una multitud de escuelas técnicas, normales y de objetos especiales. He ahí lo que se llama un pueblo civilizado, libre, activo y digno de su independencia! Si á todo ese tren de enseñanza se agrega la actividad de la prensa libre, las abundantes bibliotecas y las numerosas sociedades literarias y científicas del Canton, se comprenderá fácilmente la alta respetabilidad de que goza el Estado de Zuric. No olvidemos sus institutos de crédito, sus numerosos establecimientos de beneficencia, su excelente caja de ahorros, la de socorros mutuos, etc.

La organizacion política, administrativa, judicial y eclesiástica del canton de Zuric es muy análoga á la que rige en el de Vaud: es en todo una combinacion del sistema representativo y la república democrática. Todo ciudadano mayor de 20 años es elector, y elegible á los 30, en cuanto á los negocios generales; en los locales tiene su parte directa en el gobierno. Todo varón de 19 á 40 años está obligado al servicio militar, en la milicia común, dividida en cuatro clases, activas ó en reserva, un Gran-Consejo compuesto de 212 miembros, de los cuales 179 elegidos por los ciudadanos directamente y 33 de eleccion indirecta, ejerce el poder legislativo general, y elige los altos magistrados, así como los 19 miembros del Consejo de Gobierno que, presididos por el Burgomaestre, ejercen el poder ejecutivo, El Estado se divide en 11 circúitos y estos en distritos, teniendo cada entidad su administracion propia. Los circúitos (bezirks) son la reproduccion del Estado; los distritos no tienen asambleas representativas, sino que los ciudadanos vecinos legislan en asamblea y hacen ejecutar sus decretos por medio de pequeños consejos. En los negocios religiosos presiden las reglas del calvinismo, y la autoridad disciplinaria emana de sínodos de todos los pastores reunidos.

Como se ve, Zuric es un Estado próspero y libre, laborioso y muy ilustrado, ¿A qué atribuirlo, si la tierra es poco fértil, si subsisten algunos monopolios como recursos fiscales, y si el territorio es tan escaso para la poblacion? Evidentemente las causas de prosperidad están en los hábitos de personalidad religiosa, de libertad de discusion y accion individual y colectiva; en la esmerada proteccion dada á la instruccion pública, las costumbres hospitalarias respecto del extranjero y los confederados, la práctica, de la beneficencia pública, y la completa descentralizacion qué permite el desarrollo simultáneo de todos los intereses.

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La situacion de Zuric es muy pintoresca. Demora la ciudad hácia el vértice inferior del lago, dividida en dos partes por el Limmat, que se escapa del lago entre muelles, malecones y casas de baños, pasando bajo cinco puentes. La parte antigua y mas considerable (donde se hallan los, principales monumentos y edificios públicos y lo mas notable del comercio y la fabricacion) yace sobre la márgen derecha, al pié de un cordón de colinas, sobre el cual se extiende en un anfiteatro irregular de quintas, terrazas, arboledas y calles nuevas; tendiendo a salir del recinto de las fortificaciones, que el Gobierno ha tenido el buen gusto de hacer demoler como inconducentes y perniciosas. La parte nueva, cortada en parte por canales del riachuelo Sihl, afluente del Limmat, es en lo general muy elegante. Allí se encuentran calles anchas y limpias orilladas por hermosas casas y espléndidos hoteles; y en tanto que de un lado la ciudad nueva llega hasta la orilla del lago, por entre arboledas y jardines, del otro se extiende hácia la estacion de los ferrocarriles, en una vasta sucesion de quintas elegantes, pequeños parques y magníficas alamedas. Zuric cuenta unos 19,800 habitantes (de los cuales 16,600 son reformados); su movimiento es bien considerable, y sus progresos han sido muy rápidos en los últimos doce años. Su renovacion es palpable y corre parejas con la de Ginebra en todos sentidos.

La ciudad de Zuric con sus pueblos anexos tiene una historia complicada y bien interesante, llena de episodios bélicos y trasformaciones políticas. Es sobre todo desde la época de la Reforma que Zuric viene haciendo un papel de primer órden en la Confederacion. Constituida en feudo de varios duques y condes sucesivamente, y luego tributaria del Austria, quedó elevada al rango de ciudad-libre imperial desde 1218, y así pudo poco despues emprender una lucha eficaz contra los señores feudales que la rodeaban, En 1335 se rebeló contra la autoridad de la aristocracia militar y de patricios que la dominaba, y amenazada por el poder de la casa de Austria entró despues (1351) en alianza con la Confederacion de los Cuatro-Cantones. Es desde entónces que la Confederacion suiza ha ejercido mas decisiva influencia sobre los destinos de los demas pueblos del país, que se fueron agrupando sucesivamente al derredor del núcleo fundamental.

Sinembargo de la expulsion de la aristocracia dominante hasta 1335, la igualdad no reinó en Zuric hasta 1798, época en que cesó la distincion sustancial de ciudadanos y paisanos, estos sin derechos y en condicion servil, y los primeros dominando solamente. Con todo, quedaron trazas de la organizacion aristocrática en la constitucion que se dió el Estado en 1831, y solo desde 1839 data la reforma que fundó el régimen actual completamente republicano. Zuric es célebre por haber sido el teatro de la famosa batalla ganada allí en 1799, en los dias 3 y 4 de setiembre, por el ilustre Massena contra el general Korsakof, batalla que es reputada como uno de los hechos de armas mas extraordinarios y decisivos de las guerras de la Revolucion francesa. Tambien es muy notable Zuric por haber sido la cuna de hombres ilustres, tales como el reformador Zuinglio, el sabio Lavater, Zímmermann y Pestalozzi.

La ciudad abunda en interesantes monumentos é institutos públicos, y posee curiosidades y particularidades diversas que le dan interes. Es notable, aunque sin ligereza ninguna, su sencilla catedral de estilo bizantino, que data del siglo XI. Aparte de la Universidad, el Arsenal y una multitud de edificios públicos de diversa aplicacion, mas ó ménos apreciables, la Biblioteca de la ciudad llama particularmente la atencion, por su buena configuracion y distribucion de los objetos, y su riqueza de libros, manuscritos, curiosidades, autógrafos interesantes, etc. No cuenta ménos de 51,000 volúmenes, 3,000 manuscritos y 4,000 medallas. Ademas contiene la ciudad una Biblioteca cantonal con 25,000 volúmenes, otra de la Sociedad de ciencias naturales con 10,000, el jardin botánico, una galería pública de pinturas, y excelentes colecciones ó museos especiales de mineralogía, zoología, entomología, etc.

Los tres dias que pasamos en Zuric no fueron perdidos, pues durante ellos aprendimos mucho mas que con un año de lecturas. Nada es mas propio para fortalecer el espíritu en su confianza en la libertad y el progreso, que el espectáculo sencillo, prosaico en apariencia, de un pueblo que, centuplicando sus pequeños recursos por medio del trabajo y de la emulacion, se eleva hasta un grado muy alto de civilizacion, probando que la libertad y la práctica del derecho son los medios mas seguros y eficaces de fomentar el bienestar comun.

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