II.
Yo de los valencianos hijo adoptivo,
considero á Valencia como á mi madre;
mas cuando á Barcelona vengo, aquí vivo
como si aquí tuviera casa mi padre.
Aquí y allí de raza ni de abolengo
no, sinó de cariño títulos tengo;
allí y aquí mis versos en castellano
me dan fuero y derechos de ciudadano,
porque á mi vieja musa mora-cristiana
Cataluña y Valencia ven como hermana.
Mas no es mi vida en ambas muy regalona,
pues aquí y allí vivo como la ardilla
en inquietud perpétua: se me eslabona
una con otra fiesta; de villa en villa,
de teatro en teatro se me pregona;
voy y vengo sin tiempo de tomar silla:
por dó quiera me dicen: «¡parla! ¡enrahona!»
yo suelto de mis versos la taravilla,
y dó quier mi presencia fiesta ocasiona:
porque aquí y allí paso por maravilla,
porque escribí el Tenorio, que es quien me abona
lo mismo en Cataluña que por Castilla;
y aquí, cuando en las calles ven mi persona,
dicen los noys que pasan:—«es en Surrilla,»
lo mismo que si fuera de Barcelona.
Mas mi conciencia
¿qué cree de Barcelona?
¿qué de Valencia?