III.

Faro de isla cercado de guardabrisas,

camarin alfombrado de minutisas,

ajimez festonado con ramos de oro,

joyel que de cien reinas guarda el tesoro,

sultana de pensiles cultivadora,

latina, provenzala, cristiana y mora,

Valencia es un compendio de los primores

con que ornó al mundo la Omnipotencia,

cuna de silfos, nido de amores,

patria de bardos y trovadores,

vergel poblado de ruiseñores,

pomo de esencia,

jarron de flores:

eso, señores,

eso es Valencia.

Mas Barcelona

es la muchacha alegre de la montaña,

sana, robusta y ágil: que, rica obrera,

de un blason que mancilla servil no empaña

y un condal nobilísimo féudo heredera,

tiene al pié de un peñasco que la mar baña

y de un aro de montes trás la barrera,

un campo con mil torres para cabaña,

por toldo y guardabrisa la cordillera,

por taller la más rica ciudad de España,

por mercado las plazas de España entera;

y obrera que de estirpe noble blasona,

da á la historia de España su prez guerrera,

el floron más preciado de su corona,

el cuartel más glorioso de su bandera.

Artesana, que ciñe condal corona,

en el taller sin penas trabaja y canta:

con hilos y alfileres hace primores;

en un puño de tierra cultiva y planta

viñedos y olivares que, en vez de flores,

en sus breñas y cerros, lomas y alcores

diestra escalona,

cuida y abona

con cien labores:

eso, señores,

es Barcelona.