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Costa Rica desde mediados del siglo xvi hasta comienzos del xix[870].
Acerca de Costa Rica diremos que después que Felipe Gutiérrez murió en una expedición contra los indios, el licenciado Juan Cavallón afirmó en Costa Rica la dominación española. Nombrado Cavallón gobernador en el año 1561, se asoció para la conquista con Juan de Estrada Rávago, clérigo de Guatemala. En tanto que Estrada atravesaba el lago de Nicaragua con dos bergantines y cerca de 300 hombres, bajaba por el desaguadero, y siguiendo la costa del Atlántico, fundaba la villa del Castillo de Austria, el licenciado Cavallón salía de Granada con dirección á Nicoya, con 90 españoles, echaba los cimientos de la villa de los Reyes en el valle de Landecho y apresaba á los caciques Coyoche y Quizarco. Sucedióle, en el año 1562, Juan Vázquez Coronado, que sostuvo no pocas luchas con los indios, y atravesó la sierra, llegando á la provincia de Ara, que se le sometió. Luego descubrió minas de oro junto á los ríos Changuinola y Tilorio, sujetando las provincias de Muño, Tariaca, Buca, Auyaque y Pococi. Llegaron á la sazón á Costa Rica Fray Lorenzo de Bienvenida y algunos religiosos más destinados á la conversión de los indios. No carece de importancia la Provanza hecha en virtud de Real Cédula, sobre si es cierto que Juan Vázquez de Coronado entró y pobló la provincia de Costa Rica y Nueva Cartago.—Fechada en Santiago de Guatemala á 18 de agosto, año de 1564.
Tanto renombre alcanzó el citado Vázquez de Coronado, que algunos cronistas llegan á llamarle descubridor de Costa Rica. Lo cierto es que el Rey le nombró gobernador de la tierra por los días de su vida, según Real Carta dada en Aranjuez el 8 de abril de 1565[871]. Como Vázquez de Coronado había dicho en sus informaciones que, según sus cálculos, había 4.000 indios desde Quepo hasta Turucaca, con 1.600 hombres de guerra sólo en Coto, 20.000 indios en el interior de Costa Rica, y unos 40.000 en las costas del Atlántico, Juan Dávila, compañero de Vázquez en sus viajes, censuró tales exageraciones en carta dirigida al Rey el año 1566. Afirmaba Dávila que «había en Garabito hasta 500 indios, y los indios de Garabito, con los tices y botos, eran 500 á 600.» «En toda la provincia que llaman de Costa Rica habrá en toda ella 5.000 indios, y aguas vertientes á la mar del Norte, en todo lo que Juan Vázquez anduvo, no hay pasados de 2.000.» En aquel tiempo cada casa ó palenque tenía su cacique. «Una parentela de padres é hijos y nietos llamaban un pueblo y también provincia, según son los parientes pocos ó muchos»[872]. Continuó la colonización y fundó la ciudad del Nombre de Jesús el gobernador Perafán de Rivera, retirándose pronto del país porque no encontró las riquezas que buscaba. El repartimiento que hizo Perafán en enero de 1569 se hallaba fundado en los anteriores cálculos, bastante exagerados, acerca del número de indios. Dice que la población de Costa Rica era de 17.479. En el año 1573 una peste general hizo grandes estragos en el país. Por entonces (1575) comenzaron los frailes franciscanos á reunir los indios en los pueblos de Barba, Pacaca, Aserrí, Curridabat, Cot, Quircot, Tobosi, Ujarrás, Tucurrique y Turrialba.
El gobernador Diego de Artieda, sucesor de Perafán, echó los cimientos de una población, á la que dió su nombre; con fecha 1.º de abril de 1581 hubo de informar que los franciscanos habían bautizado desde 1577 á 1581 cerca de 7.000 indios, número que creemos bastante exagerado.
Dos años después, esto es, en 1583, Artieda formó el siguiente cuadro estadístico de los siguientes pueblos del interior:
| En | Garabito | 500 | indios. |
| " | Aserrí | 250 | " |
| " | Cot | 80 | " |
| " | Ujarrás | 200 | " |
| " | Pacaca | 80 | " |
| " | Chomes | 16 | " |
El gobernador Juan de Ocón y Trillo, mandó fundar (1605), la ciudad de Santiago de Talamanca y castigó a los indios quequexques y moyaguas. Juan de Mendoza y Medrano ordenó hacer una información (1615) acerca de Costa Rica y de su antigua capital Cartago, resultando que había bastante pobreza, y a ella debió contribuir la peste que ocasionó muchas víctimas en el valle de Reventazón, en Tuis, Atirro, Tucurrique, Cachí, Orosí, Turrialba y Ujarrás.
Entre otros gobernadores citaremos los siguientes: Alonso del Castillo y Guzmán (1618-1622), quien sacó 400 indios de Talamanca, muriendo una tercera parte a la llegada a Cartago y los demás fueron repartidos entre las familias españolas. En el año 1620 manifestó Diego de Mercado que los indios votos eran unos 1.000. El gobernador Juan de Echaúz (1624-1628), fué muy querido de los naturales de Costa Rica. En su tiempo una Real cédula (1626) fijó el número de españoles en 200, y se contaron (1627) indios tributarios los siguientes:
| En | Parragua (siquirres) | 22 |
| " | Orosí | 7 |
| " | Atirro | 10 |
| " | Pacaca | 70 á 80 |
| " | Quepo | 100 |
| " | Tucurrique | 16 á 18 |
| " | Chomes | 3 |
García Ramiro Coraje sacó (1628) algunos indios votos; Hernando de Sibaja trajo de los votos (1638) 56 indios güetares huidos de las encomiendas de Aserrí, Barba y Garabito; el capitán Gerónimo de Retes encontró (1640) unos 190 indios votos cerca de la confluencia del río San Carlos con el San Juan, hallándose entre ellos 60 varones; Diego de Zúñiga sacó después 90 indios votos que se establecieren en Atirro.
Celidón de Morales calculó, en el año 1644, la población española de Costa Rica en 200 hombres y los indios tributarios del interior en menos de 1.000; Juan Fernández de Salinas (1650-1655) calculó en 1651 unos 800 indios tributarios en el interior y no pudo remediar la pobreza cada vez mayor del país; Andrés de Arbieta, gobernador de Nicaragua, informó (1655) al Rey que había únicamente 620 indios tributarios en Costa Rica, y de ellos 100 de la Real Corona, añadiendo que existían pueblos de 30, de 6 y hasta 3 indios. Andrés Arias Maldonado y Velasco en Talamanca sacó (1659) algunos indios ateos del río Caen, afluente del Estrella, y el hijo del citado gobernador llamado Rodrigo Arias de Maldonado, entró en Talamanca el 1662 y 1663, sometiendo al cacique Cabsi con 1.200 indios. Desde entonces huyeron muchos indios de Talamanca al otro lado de la cordillera, los cuales fijaron su residencia en las llanuras que a la sazón llamamos del General. López de la Flor (1663-1673) no pudo contener las invasiones de los corsarios de Jamaica, y Juan Francisco Sáenz Vázquez declaró (1676) en una carta al Rey que en Caratgo había 600 indivíduos entre españoles, mestizos y mulatos, y en Esparza 100; también hacía notar que existían 22 pueblos de indios con sólo 500 personas.
Entre otros sucesos, haremos notar que los piratas ingleses en 1685 saquearon Esparza, repitieron el mismo hecho en 1686 e invadieron Nicoya en 1687, cometiendo todo género de desmanes. Por lo que respecta al número de habitantes, se contaron (1689) unos 297 y ocho familias de españoles en Bagaces, y en 1697 existían en el interior de Costa Rica 224 familias de indios. Según los libros parroquiales y otros documentos, la población de Costa Rica el 1.º de enero de 1700, llegó a tener entre españoles, indios, mestizos, negros, mulatos y zambos, 19.293 habitantes. Diezmaron la población las guerras civiles entre las tribus, la venta de indios como esclavos, las enfermedades y las pestes. Entre las enfermedades eran las principales las del pecho y las viruelas, causando muchas muertes la peste de 1614, la de 1654 y otras.
El Ilmo. Sr. José Antonio de la Huerta Caso, en virtud de Real orden del 10 de noviembre de 1776, mandó hacer un censo, basado en los padrones parroquiales. El bachiller D. Domingo Juarros, en su Compendio de la Historia de Guatemala, publicado en el año 1809, dice lo siguiente: «La ciudad de Cartago, su anexo Pueblo Nuevo, uno y otro 8.825 feligreses. Villa Nueva de San José, 8.316. Su anexo Escazú... Villa de Ujarrás, 714. Villa Vieja, 6.657. Su anexo Atajuela o Villa Hermosa, 3.890. La ciudad de Esparza... Sus anexos Bagaces y las Cañas... Barba, 988. La doctrina de Cot, 215. Quircot, 130. Tobosi, 122. Curridabat, 260, y Aserrí, 390. Orosí, Atirro y Tucurrique... Boruca... San Francisco de Térraba y Guadalupe... Nicoya... Su anexo Guanacoste, 886»[873].
El gobernador D. Tomás Acosta comunicó a las Cortes el 19 de abril de 1809 que Costa Rica tenía 50 a 60.000 habitantes. D. Juan de Dios Ayala, sucesor de Acosta, manifestó a la Audiencia de Guatemala con fecha 5 de marzo de 1813, que no siendo posible elegir un Diputado á Cortes porque la provincia no llegaba a 60.000 habitantes, propuso que se uniese a parte de la de Nicaragua. El mismo Ayala, en su informe del 13 de noviembre de 1818, afirmó que la población era de 50 a 60.000 almas. Después (29 enero 1875) se dispuso que los pueblos de Nicoya y Santa Cruz debían considerarse agregados interinamente a Costa Rica.
«La Madre Patria, la hidalga y heróica España»[874], aunque tarde, tomó acertadas medidas para el bien y progreso de los países americanos. «Costa Rica, la olvidada y paupérrima Provincia, como gráficamente la llamaban los distinguidos y beneméritos gobernadores españoles D. Tomás de Acosta y D. Juan de Dios de Ayala, recabaron auxilios, apoyo y mejoras para ésta que tuvieron como su verdadera patria, gobernándola seria y morigeradamente, debió a estos dos hombres benéficos, a principios de este siglo, gran suma de tranquilidad y bienestar. Ambos murieron en Cartago, colmados de bendiciones y llorados por el buen pueblo costarricense, que tuvo en ellos, más que gobernantes, padres y protectores. El primero, ciego y retirado del servicio con el honorífico grado de brigadier de los Reales Ejércitos, vivió hasta cerca de los días de nuestra Independencia; y el segundo falleció poco tiempo antes, o sea a principios del año 1819. Mentores y moderadores de estos pueblos, no hay que extrañar que tanto contribuyesen a mantenerlos tranquilos en medio de las borrascas de época tan agitada»[875].