ESCENA IV.

JACINTA y LUCRECIA con mantos.

Jacinta.

Qué, ¿prosigue don García?

Lucrecia.

De modo, que con saber

su engañoso proceder,

como tan firme porfía,

casi me tiene dudosa.

Jacinta.

Quizá no eres engañada;

que la verdad no es vedada

a la boca mentirosa.

Quizá es verdad que te quiere,

y más donde tu beldad

asegura esa verdad

en cualquiera que te viere.

Lucrecia.

Siempre tú me favoreces;

mas yo lo creyera así,

a no haberte visto a tí,

que al mismo sol obscureces.

Jacinta.

Bien sabes tú lo que vales,

y que en esta competencia

nunca ha salido sentencia,

por tener votos iguales.

Y no es sola la hermosura

quien causa amoroso ardor,

que también tiene el amor

su pedazo de ventura.

Yo me holgaré que por tí,

amiga, me haya trocado,

y que tú hayas alcanzado

lo que yo no merecí;

porque ni tú tienes culpa,

ni él me tiene obligación.

Pero ve con prevención

que no te queda disculpa

si te arrojas en amar,

y al fin quedas engañada,

de quien estás ya avisada,

que sólo sabe engañar.

Lucrecia.

Gracias, Jacinta, te doy;

mas tu sospecha corrige.

Que estoy por creerle, dije;

no que por quererle estoy.

Jacinta.

Obligaráte el creer,

y querrás, siendo obligada:

y así es corta la jornada

que hay de creer a querer.

Lucrecia.

Pues ¿qué dirás si supieres

que un papel he recibido?

Jacinta.

Diré que ya le has creído,

y aun diré que ya le quieres.

Lucrecia.

Erráraste: y considera

que tal vez la voluntad

hace por curiosidad

lo que por amor no hiciera.

¿Tú no le hablaste gustosa

en la Platería?

Jacinta.

Sí.

Lucrecia.

¿Y fuiste en oírle allí

enamorada, o curiosa?

Jacinta.

Curiosa.

Lucrecia.

Pues yo con él

curiosa también he sido,

como tú en haberle oido,

en recibir su papel.

Jacinta.

Notorio verás tu error,

si adviertes que es el oír

cortesía; y admitir

un papel, claro favor.

Lucrecia.

Eso fuera a saber él

que su papel recibí;

mas él piensa que rompí

sin leello su papel.

Jacinta.

Pues con eso es cosa cierta

que curiosidad ha sido.

Lucrecia.

En mi vida me ha valido

tanto gusto el ser curiosa.

Y porque su falsedad

conozcas, escucha y mira

si es mentira la mentira

que más parece verdad.

(Saca un papel y le abre.)