ESCENA X.

DON GARCÍA.

Dichosamente se ha hecho;

persuadido el viejo va:

ya del mentir no dirá

que es sin gusto y sin provecho,

pues es tan notorio gusto

el ver que me haya creído,

y provecho haber huído

de casarme a mi disgusto.

¡Bueno fué reñir conmigo

porque en cuanto digo miento

y dar crédito al momento

a cuantas mentiras digo!

¡Qué fácil de persuadir,

quien tiene amor, suele ser!

Y ¡qué fácil en creer

el que no sabe mentir!

Mas ya me aguarda don Juan.

(A uno que está dentro.)

¡Hola! llevad el caballo.

Tan terribles cosas hallo

que sucediéndome van,

que pienso que desvarío.

Vine ayer, y en un momento

tengo amor y casamiento,

y causa de desafío.


La calleja de San Blas.