ESCENA VIII.

RITA, D. CARLOS, DOÑA FRANCISCA.

Rita.

Señorita, adentro. La mamá pregunta por usted. Voy á traer la cena, y se van á recoger al instante... Y usted, señor galan, ya puede tambien disponer de su persona.

D. Car.

Sí, que no conviene anticipar sospechas... Nada tengo que añadir.

D.ª Fca.

Ni yo.

D. Car.

Hasta mañana. Con la luz del dia veremos á este dichoso competidor.

Rita.

Un caballero muy honrado, muy rico, muy prudente: con su chupa larga, su camisola limpia y sus sesenta años debajo del peluquin. (Se va por la puerta del foro.)

D.ª Fca.

Hasta mañana.

D. Car.

A Dios, Paquita.

D.ª Fca.

Acuéstese usted, y descanse.

D. Car.

¿Descansar con zelos?

D.ª Fca.

¿De quién?

D. Car.

Buenas noches... Duerma usted bien, Paquita.

D.ª Fca.

¿Dormir con amor?

D. Car.

A Dios, vida mia.

D.ª Fca.

A Dios. (Éntrase al cuarto de Doña Irene.)