ESCENA X.
SIMON, (Sale por la puerta del foro.) CALAMOCHA, D. CARLOS.
Calam.
Simon, ¿tú por aquí?
Simon.
A Dios, Calamocha. ¿Cómo va?
Calam.
Lindamente.
Simon.
Cuánto me alegro de...
D. Car.
¿Hombre, tú en Alcalá? ¿Pues qué novedad es esta?
Simon.
¡Oh, que estaba usted ahí, señorito! ¡Voto á sanes!
D. Car.
¿Y mi tio?
Simon.
Tan bueno.
Calam.
¿Pero se ha quedado en Madrid, ó?...
Simon.
¿Quién me habia de decir á mí?... ¡Cosa como ella! Tan ageno estaba yo ahora de... Y usted de cada vez mas guapo... ¿Con que usted irá á ver al tio, eh?
Calam.
Tú habrás venido con algun encargo del amo.
Simon.
¡Y qué calor traje, y que polvo por ese camino! ¡Ya, ya!
Calam.
¿Alguna cobranza tal vez, eh?
D. Car.
Puede ser. Como tiene mi tio ese poco de hacienda en Ajalvir... ¿No has venido á eso?
Simon.
¡Y qué buena maula le ha salido el tal administrador! Labriego mas marrullero y mas bellaco no le hay en toda la campiña... ¿Con que usted viene ahora de Zaragoza?
D. Car.
Pues... Figúrate tú.
Simon.
¿O va usted allá?
D. Car.
¿Adónde?
Simon.
A Zaragoza. ¿No está allí el regimiento?
Calam.
Pero, hombre, si salimos el verano pasado de Madrid, ¿no habíamos de haber andado mas de cuatro leguas?
Simon.
¿Qué sé yo? Algunos van por la posta y tardan mas de cuatro meses en llegar... Debe de ser un camino muy malo.
Calam.
Maldito (Aparte, separándose de Simon.) seas tú y tu camino, y la bribona que te dió papilla.
D. Car.
Pero aun no me has dicho si mi tio está en Madrid ó en Alcalá, ni á qué has venido, ni...
Simon.
Bien, á eso voy... Sí, señor, voy á decir á usted... Con que... Pues el amo me dijo...