ÍNDICE
DE LOS CAPÍTULOS QUE CONTIENE ESTE TOMO
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| [Introducción].—En que se habla de las leyes y condiciones del estado del matrimonio, y de la estrecha obligación que corre á la casada de emplearse en el cumplimiento dellas. | [7] | |
| Capítulo | [primero].—Algunas advertencias del autor para entrar á tratar de la materia. | [29] |
| — | [II].—Cuánto es menester para que una mujer sea perfecta, y lo que debe procurarlo ser la que es casada. | [33] |
| — | [III].—Qué confianza ha de engendrar la buena mujer en el pecho del marido, y de cómo pertenece al oficio de la casada la guarda de la hacienda, que consiste en que no sea gastadora. | [43] |
| — | [IV].—De la obligación que tienen los casados de amarse y descansarse en los trabajos mutuamente. | [61] |
| — | [V].—Por qué se vale el Espíritu Santo de la mujer de un labrador para dechado de las perfectas casadas; y cómo todas ellas, por más ricas y nobles que sean, deben trabajar y ser hacendosas. | [71] |
| — | [VI].—Declárase qué es ser mujer casera, y del modo que debe acrescentar la hacienda. | [85] |
| — | [VII].—Pondérase la obligación de madrugar en las casadas, y se persuade á ello con una hermosa descripción de las delicias que suele traer consigo la mañana. Avísase también que el levantarse temprano de la cama ha de ser para arreglar á los criados y proveer á la familia. | [89] |
| — | [VIII].—La perfecta casada no sólo ha de cuidar de abastecer su casa y conservar lo que el marido adquiere, sino que ha de adelantar también la hacienda. | [103] |
| — | [IX].—Cuánto debe evitar la mujer buena el ocio, y de los vicios y malas resultas que de él nacen. | [107] |
| — | [X].—Ha de ser la perfecta casada piadosa con los pobres y necesitados; pero debe ir con cuidado en ver á quién admite en casa y favorece. | [115] |
| — | [XI].—Del buen trato y apacible condición con que se deben portar las señoras con sus sirvientas y criadas. | [125] |
| — | [XII].—De cómo el traje y la manera de vestir de la perfecta casada ha de ser conforme á lo que pide la honestidad y la razón. Aféase el uso de los afeites, y condénanse las galas y atavíos, no sólo con razones tomadas de la misma naturaleza de las cosas, sino también con dichos y sentencias de los Padres de la Iglesia y autoridades de la Sagrada Escritura. | [131] |
| — | [XIII].—La buena mujer ha de ser dicha, gloria, feliz suerte y bendición de su marido. | [187] |
| — | [XIV].—La industria y cuidado de la buena casada han de llegar, no sólo á lo que basta en su casa, sino aun á lo que sobra. | [191] |
| — | [XV].—De la templanza y medio que ha de observar la perfecta mujer en su condición y trato. | [193] |
| — | [XVI].—Cuánto importa que las mujeres no hablen mucho y que sean apacibles y de condición suave. | [197] |
| — | [XVII].—No han de ser las buenas mujeres callejeras, visitadoras y vagabundas, sino que han de amar mucho el retiro y se han de acostumbrar á estarse en casa. | [207] |
| — | [XVIII].—De cómo pertenece al oficio de la perfecta casada hacer bueno al marido, y de la obligación que tiene la que es madre de criar por sí á los hijos. | [213] |
| — | [XIX].—Qué alabanzas merece la perfecta casada, y cómo para serlo es menester que esté adornada de muchas perfecciones. | [229] |
| — | [XX].—De cómo la mujer que es buena ha de cuidar de ir limpia y aseada para mostrar así su ánimo compuesto y concertado, que ha de procurar adornar principalmente con el temor santo de Dios. | [233] |
| — | [XXI].—Del premio y galardón que tiene Dios aparejado para la perfecta casada, no sólo en la otra vida, sino aun en este mundo. | [245] |