X.
Del centro del círculo trazado por Betsabé, salieron tres genios horrorosos. Tras cada uno apareció una comitiva de esclavos de ambos sexos, cubiertos con vestiduras deslumbrantes de riqueza. Pajes de rubias guedejas conducian en azafates de oro túnicas espléndidas y joyas de inestimable valor. Diez guerreros árabes cubiertos de hierro acompañaban á cada servidumbre.
—Genios, dijo Betsabé dirigiéndose á ellos; os entrego mis hermanas. Llevadlas á mi alcázar, y haced cuanto deseen. Cuando luzca el cercano dia, hacedlas subir á cada una en un palanquin; que las acompañen las esclavas cubiertas con velos, y los esclavos arrojando bolsas de ámbar llenas de oro á las gentes que se detengan á mirarlas: detrás de cada una irán diez árabes armados, jinetes sobre caballos superiores á los de Persia. Vosotros invisibles, protegereis á mis hermanas. Djeidah entrará en Granada por la puerta de Bib-Lachar, Zahra por la de Bib-Ataubin, y Obeidah por la de Bib-Elvira. Todas irán al coso de Bib-Rambla, y se colocarán en el sitio destinado en los miradores para las princesas. Id, hermanas mias, id.
Cada una de las jóvenes desapareció con su comitiva á través del círculo trazado por Betsabé, y que se cerró tras ellas.