ESCENA VII.
JULIA.—DOLORES.—DON LUIS.
Luis. Señora... tengo el placer...
Julia. (Se quita la capota y se sienta). Otra vez!...
Luis. Si incomodo...
Julia. (Esto va mal).
Luis. Lo ha pasado usted bien desde la última vez que tuve el gusto de verla?
Julia. (Con altivez). Caballero!... Qué significa!...
Luis. Va usted á saberlo. (Se sienta). Con su permiso. Al salir de aquí, he preguntado al portero dónde vive el dueño de esta casa, á lo que me ha contestado que estaba fuera de Madrid, y que...
Julia. (Impaciente). Pero...
Luis. (Con mucha calma). Suplico á usted no me interrumpa. Como iba diciendo, el dueño no está en Madrid, y deja á eleccion de usted el dia y la hora en que cese de ser su inquilina. Yo, por mi parte me atreveria á rogarla, que si pudiera ser mas bien hoy que mañana... (Saca el reló). Dispénseme usted si la dejo tan presto.
Julia. Pero...
Luis. Temo ser importuno. Señora, á los pies de usted. (Saluda y váse. Julia y Dolores se quedan mirando una á otra).