EL CROTALON

DE

CHRISTOPHORO GNOSOPHO

Natural de la insula Eutrapelia, una de las insulas Fortunadas.

PROLOGO DEL AUCTOR

AL LECTOR CURIOSO

Porque cualquiera persona en cuyas manos cayere este nuestro trabajo (si por ventura fuere digno de ser de alguno leydo) tenga entendida la intincion del auctor, sepa que por ser enemigo de la oçiosidad, por tener esperiençia ser el oçio causa de toda maliçia; queriendose ocupar en algo que fuesse digno del tiempo que en ello se pudiesse consumir; pensó escreuir cosa que en apazible estilo pudiesse aprouechar. Y ansi imaginó como debajo de vna corteça apazible y de algun sabor diesse á entender la maliçia en que los hombres emplean el dia de oy su viuir. Porque en ningun tiempo se pueden más á la verdad que en el presente verificar aquellas palabras que escriuió Moysen en el Genessi[294]: «Que toda carne mortal tiene corrompida y errada la carrera y regla de su viuir». Todos tuerçen la ley de su obligaçion. Y porque tengo entendido el comun gusto de los hombres, que les aplaze más leer cosas del donayre; coplas, chançonetas y sonetos de placer, antes que oyr cosas graues, prinçipalmente si son hechas en reprehension, porque á ninguno aplaze que en sus flaquezas le digan la verdad; por tanto procuré darles esta manera de doctrinal abscondida y solapada debajo de façeçias, fabulas, nouelas y donayres: en los quales tomando sabor para leer vengan á aprouecharse de aquello que quiere mi intincion. Este estilo y orden tuuieron en sus obras muchos sabios antiguos endereçados en este mesmo fin; Como Ysopo y Caton, Aulo gelio, Juan bocacio, Juan pogio florentin; y otros muchos que seria largo contar. Hasta Aristoteles, Plutarco, Platon. Y Cristo enseñó con parábolas y exemplos al pueblo y á sus discípulos la dotrina celestial. El título de la obra es Crotalon[295]: que es vocablo griego; que en castellano quiere decir; juego de sonajas, ó terreñuelas, conforme á la intinçion del auctor.

Contrahaze el estilo y inuençion de Luciano; famoso orador griego en el su gallo: donde hablando vn gallo con vn su amo çapatero llamado Miçilo reprehendió los viçios de su tiempo: y en otros muchos libros y dialogos que escriuió. Tambien finge el auctor ser sueño imitando al mesmo Luçiano que al mesmo dialogo del gallo llama sueño. Y hazelo el auctor porque en esta su obra pretende escreuir de diuersidad de cosas y sin orden: lo qual es proprio de sueño: porque cada vez que despierta tornandose á dormir sueña cosas diversas de las que antes soñó. Y es de notar que por no ser traduçion a la letra ni al sentido le llama contrahecho: porque solamente se imita el estilo. Llama a los libros o diversidad de dialogos, canto: porque es lenguage de gallo cantar. O porque son todos hechos al canto del gallo en el postrero sueño a la mañana: donde el estomago hace la verdadera digestion: y entonces los vapores que suben al çerebro causan los sueños: y aquellos son los que quedan despues. En las transformaciones de que en diuersos estados de hombres y brutos se escriuen en el proceso del libro imita el auctor al heroico poeta Ouidio en su libro del Methamorphoseos: donde el poeta finge muchas transformaciones de vestias, piedras y arboles en que son conuertidos los malos en pago de sus viçios y peruerso viuir.

En el primero canto el auctor propone de lo que ha de tratar en la presente obra: narrando el primer nacimiento del gallo, y el suceso de su vida.

En el segundo canto el auctor imita á Plutarco en vn dialogo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado grilo: el qual hauia cyrçes conuertido en puerco: y no quiso ser buelto a la naturaleza de hombre, teniendo por mas feliçe el estado y naturaleza de puerco. En esto el auctor quiere dar a entender que quando los hombres estan ençenagados en los vicios, y principalmente en el de la carne son muy peores que brutos. Y avn hay muchas fieras que sin comparaçion los exceden en el vso de la virtud.

En el tercero y quarto cantos el auctor trata vna mesma materia: porque en ellos imita a Luçiano en todos sus dialogos: en los quales siempre muerde a los philosophos y hombres religiosos de su tiempo.

Y en el quarto canto espresamente le imita en el libro que hizo llamado Pseudomantis: en el qual descriue marauillosamente grandes tacañerias, embaymientos y engaños de vn falso religioso llamado Alexandro: el qual en Maçedonia (Traçia), Bitinia y parte de la Asia fingio ser propheta de esculapio, fingiendo dar respuestas ambiguas y industriosas para adquirir con el vulgo credito y moneda.

En el quinto, sexto y septimo cantos el auctor debajo de una graciosa historia imita la parabola que Cristo dixo por san Lucas en el capitulo quinze del hijo prodigo. Alli se verá en agraciado estilo vn vicioso mancebo en poder de malas mugeres, bueltas las espaldas a su honra, a los hombres y a dios, disipar todos los doctes del alma que son los thesoros que de su padre dios heredó, y veráse tambien los hechizos, engaños y encantamientos de que las malas mugeres usan por gozar de sus laciuos deleites por satisfacer a sola su sensualidad.

En el octauo canto por auer el auctor hablado en los cantos precedentes de los religiosos, prosigue hablando de algunos intereses que en daño de sus conciencias tienen mugeres que en titulo de religion estan en los monesterios dedicadas al culto divino[296]. Y en la fabula de las ranas imita a Homero.

En el nono y decimo cantos el auctor imitando a Luciano en el dialogo llamado Toxaris en el qual trata de la amistad. El auctor trata de dos amigos fidelissimos, que en casos muy arduos aprobaron bien su intincion y en Roberto y Beatriz imita el auctor la fuerça que hizo la muger de Putifar a Joseph.

En el honceno canto el auctor imitando a

Luçiano en el libro que intitulo de luctus, habla de la superfluidad y vanidad que entre los cristianos se acostumbra hazer en la muerte entierro y sepultura, y descriuesse el entierro del marques del Gasto Capitan general del Emperador en la ytalia: cosa muy de notar.

En el duodeçimo canto el auctor imitando a Luçiano en el dialogo que intituló Icaromenipo finge subir al cielo y descriue lo que allá vio açerca del asiento de dios, y orden y bienauenturança de los angeles y santos y de otras muchas cosas que agudamente se tratan del estado celestial.

En el deçimo terçio canto prosiguiendo el auctor la subida del cielo finge auer visto en los ayres la pena que se da a los ingratos y hablando marauillosamente de la ingratitud cuenta vn admirable aconteçimiento digno de ser oydo en la materia.

En el deçimo quarto canto el auctor concluye la subida del cielo: y propone tratar la bajada del infierno declarando lo que acerca del tuuieron los gentiles: y escriuieron sus historiadores y poetas.

En el deçimo quinto y deçimo sexto cantos imitando el auctor á Luçiano en el libro que intituló Necromançia finge desçender al infierno, donde descriue las estancias, lugares y penas de los condenados.

En el deçimo sexto canto el auctor en Rosicler hija del Rey de Syria descriue la feroçidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo interes. y concluye con el desçendimiento del infierno imitando a Luçiano en los libros que varios dialogos intituló.

En el deçimo septimo canto el autor sueña auerse hallado en vna missa nueua: en la qual descriue grandes acontecimientos que comunmente en semejantes lugares suelen passar entre sacerdotes.

En el deçimo octauo canto el auctor sueña vn acontecimiento graçioso: por el qual muestra los grandes daños que se siguen por faltar la verdad del mundo dentre los hombres.

En el decimo nono canto el auctor trata del trabajo y miseria que hay en el palacio y servicio de los principes y señores, y reprehende á todos aquellos que teniendo algun offiçio en que ocupar su vida se privan de su bienaventurada libertad que naturaleza les dió, y por vivir en vicios y profanidad se subjetan al servicio de algun señor[297].

En el vigesimo y vltimo canto el auctor describe la muerte del gallo.

NOTAS:

[294] Nota al margen: genes. cap. 6.

[295] Nota al margen. Crotalon idem est quod instrumentum musicum quo in deorum ceremoniis vtebantur antiqui.

[296] En el códice que fué de Gayangos se añade, á modo de aclaración, monjas.

[297] En el códice de Gayangos esta rúbrica está muy abreviada: «y reprehende a aquellos que pudiendo ser señores, viviendo de algun offiçio, se privan de su libertad».

SIGUESSE EL «CROTALON DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO:» EN EL QUAL SE CONTRAHAZE EL SUEÑO, O GALLO DE LUÇIANO FAMOSO ORADOR GRIEGO.

ARGUMENTO
DEL PRIMER CANTO DEL GALLO

En el primer canto que se sigue el auctor propone lo que ha de tratar en la presente obra: narrando el primer naçimiento del gallo y el suceso de su vida.

DIALOGO.—INTERLOCUTORES

MIÇILO çapatero pobre y vn GALLO suyo.

O líbreme Dios de gallo tan maldito y tan bozinglero. Dios te sea aduerso en tu deseado mantenimiento, pues con tu ronco y importuno bozear me quitas y estorbas mi sabroso y bienauenturado sueño, holganza tan apazible de todas las cosas.

Ayer en todo el dia no leuanté cabeça trabajando con el alesna y cerda: y avn con dificultad es passada la media noche y ya me desasosiegas en mi dormir. Calla, sino en verdad que te dé con esta horma en la cabeça; que mas prouecho me harás en la olla quando amanezca, que hazes ay bozeando.

Gallo.—Marauillome de tu ingratitud, Miçilo, pues a mí que tanto prouecho te hago en despertarte por ser ya hora conveniente al trabajo, con tanta cólera me maldizes y blasfemas. No era eso lo que ayer dezias renegando de la pobreza, sino que querias trabajar de noche y de dia por auer alguna riqueza.

Miçilo.—O Dios inmortal, ¿qué es esto que oyo? ¿El gallo habla? ¿Qué mal aguero o monstruoso prodigio es este?

Gallo.—¿Y deso te escandalizas, y con tanta turbasion te marauillas, o Miçilo?

Miçilo.—¿Pues, cómo y no me tengo de marauillar de vn tan prodigioso aconteçimiento? ¿Qué tengo de pensar sino que algun demonio habla en ti? Por lo qual me conuiene que te corte la cabeça, porque acaso en algun tiempo no me hagas otra mas peligrosa ylusion. ¿Huyes? ¿Por qué no esperas?

Gallo.—Ten paçiençia, Miçilo, y oye lo que te diré: que te quiero mostrar quán poca razon tienes de escandalizarte, y avn confio que despues no te pessará oyrme.

Miçilo.—Agora siendo gallo, dime ¿tu quién eres?

Gallo.—¿Nunca oyste dezir de aquel gran philosopho Pithagoras, y de su famosa opinion que tenia?

Miçilo.—Pocos çapateros has visto te entender con filosofos. A mi alo menos, poco me vaga para entender con ellos.

Gallo.—Pues mira que este fué el hombre mas sabio que huuo en su tiempo, y este afirmo y tuvo por çierto que las almas después de criadas por Dios passauan de cuerpos en cuerpos. Probaua con gran efficaçia de argumentos: que en qualquiera tiempo que vn animal muere, está aparejado otro cuerpo en el vientre de alguna hembra en dispusiçion de reçibir alma, y que a este se passa el alma del que agora murió. De manera, que puede ser que una mesma alma auiendo sido criada de largo tiempo haya venido en infinitos cuerpos, y que agora quinientos años huuiese sido rey, y despues vn miserable azacan[298], y ansi en vn tiempo vn hombre sabio, y en otro vn neçio, y en otro rana, y en otro asno, cauallo o puerco. ¿Nunca tu oyste dezir esto?

Miçilo.—Por çierto, yo nunca oy cuentos ni musicas mas agraçiadas que aquellas que hazen entre si quando en mucha priesa se encuentran las hormas y charanbiles con el tranchete.

Gallo.—Ansi parece ser eso. Porque la poca esperiençia que tienes de las cosas te es ocasion que agora te escandalizes de ver cosa tan comun a los que leen.

Miçilo.—Por çierto que me espantas de oyr lo que dizes.

Gallo.—Pues dime agora, de dónde piensas que les viene á muchos brutos animales hazer cosas tan agudas y tan ingeniosas que avn muy enseñados hombres no bastaran hazerlas? ¿Qué has oydo dezir del elefante, del tigre, lebrel y raposa? ¿Que has visto hacer a vna mona, que se podria dezir de aqui a mañana? Ni habrá quien tanto te diga como yo si el tiempo nos diesse a ello lugar, y tú tuuieses de oyrlo gana y algun agradeçimiento. Porque te hago saber que ha mas de mil años que soy criado en el mundo, y despues acá he viuido en infinitas differençias de cuerpos, en cada vno de los quales me han aconteçido tanta diuersidad de cuentos, que antes nos faltaria tiempo que me faltasse a mi que dezir, y a ti que holgasses de oyr.

Miçilo.—O mi buen gallo, qué bienauenturado me seria el señorio que tengo sobre ti, si me quissieses tanto agradar que con tu dulce y sabrosa lengua me comunicasses alguna parte de los tus fortunosos aconteçimientos. Yo te prometo que en pago y galardon de este inextimable seruiçio y plazer te dé en amaneçiendo la raçion doblada, avnque sepa quitarlo de mi mantenimiento.

Gallo.—Pues por ser tuyo te soy obligado agradar, y agora más por ver el premio reluzir.

Miçilo.—Pues, aguarda, ençenderé candela y ponermehe a trabajar. Agora comiença, que oyente tienes el mas obediente y atento que nunca a maestro oyó.

Gallo.—O dioses y diosas, favoreced mi flaca y dezlenable memoria.

Miçilo.—¿Qué dizes? ¿Eres hereje ó gentil, cómo llamas á los dioses y diosas?

Gallo.—Pues, cómo y agora sabes que todos los gallos somos françeses como el nombre nos lo dize, y que los françeses hazemos deso poco caudal? Principalmente despues que hizo liga con los turcos nuestro Rey, truxolos alli, y medio proffesamos su ley por la conuersaçion[299]. Pero de aqui adelante yo te prometo de hablar contigo en toda religion.

Miçilo.—Agora pues comiença, yo te ruego, y has de contar desde el primero dia de tu ser.

Gallo.—Ansi lo haré; tenme atençion, yo te diré cosas tantas y tan admirables que con ningun tiempo se puedan medir, y sino fuese por tu mucha cordura no las podrias creer. Dezirte he muchos aconteçimientos de grande admiraçion, verás los honbres conuertidos en vestias, y las vestias conuertidas en honbres y con gran façilidad. Oyrás cautelas, astuçias, industrias, agudeças, engaños, mentiras y trafagos en que a la contina enplean los honbres su natural, verás en conclusion como en vn espejo lo que los honbres son de su natural inclinaçion, por donde juzgarás la gran liberalidad y misericordia de Dios.

Miçilo.—Mira, gallo, bien, que pues yo me confio de ti, no piensses agora con arrogançias y soberuia de eloquentes palabras burlar de mi contándome tan grandes mentiras que no se puedan creer, porque puesto caso que todo me lo hagas con tu eloquençia muy claro y aparente, auenturas ganar poco interes mintiendo a vn honbre tan bajo como yo, y hazer injuria a ese filosofo Pithagoras que dizes que en otro tiempo fueste y al respeto que todo honbre se deue á sí. Porque el virtuoso en el cometimiento de la poquedad no ha de tener tanto temor a los que la verán, como a la verguença que deue auer de si.

Gallo.—No me marauillo, Miçilo, que temas oy de te confiar de mi que te diré verdad por auer visto una tan gran cosa y tan no vsada ni oyda de ti como ver vn gallo hablar. Pero mira bien que te obliga mucho, sobre todo lo que has dicho, a me creer, considerar que pues yo hablé, y para ti que no es pequeña muestra de deydad, a lo qual repugna el mentir; y ya quando no me quisieres considerar mas de gallo confia de mi, que terné respecto al premio y galardon que me has prometido dar en mi comer, porque no quiero que me acontezca contigo oy lo que aconteçio a aquel ambicioso musico Euangelista en esta çiudad. Lo qual por te hazer perder el temor quiero que oyas aqui. Tu sabras que aconteçio en Castilla vna gran pestelençia, (año de 1525 fue esta pestelençia)[300] que en un año entero y más fue perseguido todo el Reyno de gran mortandad. De manera que en ningun pueblo que fuesse de algunos vezinos se sufria viuir, porque no se entendia sino en enterrar muertos desde que amanecia hasta en gran pieza de la noche que se recogian los hombres descansar. Era la enfermedad un genero de postema naçida en las ingles, sobacos ó garganta, a la qual llamaban landre. De la qual siendo heridos suçedia vna terrible calentura, y dentro de veynte y cuatro horas heria la postema en el coraçon y era çierta la muerte. Conuenia huyr de conuersaçion y compañia, porque era mal contagioso, que luego se pegaua si auia ayuntamiento de gentes, y ansi huyan los ricos que podian de los grandes pueblos a las pequeñas aldeas que menos gente y congregaçion huuiesse. Y despues se defendia la entrada de los que viniessen de fuera con temor que trayendo consigo el mal corrompiesse y contaminasse el pueblo. Y ansi aconteçia que el que no salia temprano de la çiudad juntamente con sus alhajas y hazienda; si acaso saliese algo tarde, quando ya estaua ençendida la pestelencia andaua vagando por los campos porque no le querian acoxer en parte alguna, por lo qual sucedia morir por alli por mala prouision de hambre y miseria corridos y desconsolados. Y lo que más era de llorar, que puestos en la neçesidad los padres, huyan dellos los hijos con la mayor crueldad del mundo, y por el semejante huyan dellos los padres por escapar cada qual con la vida. Y suçedia que por huyr los sacerdotes el peligro de la pestelençia, no auia quien confesasse ni administrasse los sacramentos, de manera que todos morian sin ellos, y en el entierro, o quedauan sin sepoltura, o se echauan veynte personas en una. Era, en suma, la mas trabajada y miserable vida y infeliz que ninguna lengua ni pluma puede escriuir ni encareçer. Teniasse por conueniente medio, do quiera que los honbres estauan exerçitarse en cosas de alegria y plazer, en huertas, rios, fuentes, florestas, xardines, prados, juegos, bayles y todo genero de regoçijo; huyendo a la contina con todas sus fuerças de qualquiera ocasion que los pudiesse dar tristeza y pesar. Agora quiero te dezir vna cossa notable que en esta nuestra çiudad passó; y es que se tomó por ocupacion y exerçiçio salutifero y muy conueniente para euitar la tristeza y ocasion del mal hazer en todas las calles, passos, o lo que los antiguos llamaron palestras o estadios, y porque mejor me entiendas digo que se hazian en todas las calles vnos palenques que las cerrauan con vn seto de madera entretexida arboleda de flores, rosas y yeruas muy graciosas, quedando sola vna pequeña puerta por la qual al principio de la calle pudiessen entrar, y otra puerta al fin por donde pudiessen salir, y alli dentro se hazia vn entoldado talamo[301] o teatro para que se sentassen los juezes, y en cada calle auia vn juego particular dentro de aquellos palenques o palestras. En vna calle auia lucha, en otra esgrima, en otra danza y bayle; en otra se jugauan virlos, saltar, correr, tirar barra; y a todos estos juegos y exerçiçios hauia ricas joyas que se dauan al que mejor se exercitasse por premio, y ansi todos aqui venian a lleuar el palio, o premio ricamente vestidos[302] o disfraçados que agradaban[303] mucho a los miradores y adornauan la fiesta y regocijo. En vna calle estaua hecho vn palenque de mucho más rico, hermoso y apazible aparato que en todas las otras. Estaua hecho vn seto con muchos generos y diferencias de arboles, flores y frutas, naranjos, camuessos, çiruelas, guindas, claveles, azuçenas, alelies, rosas, violetas, marauillas y jazmines, y todas las frutas colgauan de los árboles que juzgaras ser allí naturalmente nacidas[304]. Auia a vna parte del palenque vn teatro ricamente entoldado, y en él auia vn estrado: debajo de vn dosel de brocado estauan sentados Apolo y Orfeo prinçipes de la musica de bien contrahechos disfrazes. Tenia el vno dellos en la mano vna bihuela, que dezian auer sido aquella que hubieron los insulanos de Lesbos; que yua por el mar haziendo con las olas muy triste musica por la muerte de su señor Orpheo quando le despedaçaron las mujeres griegas, y cortada la cabeça juntamente con la vihuela la echaron en el Negro Ponto, y las aguas del mar la lleuaron hasta Lesbos, y los insulanos la pusieron en Delphos en el templo de Apolo, y de alli la truxieron los desta çiudad para esta fiesta y desafio[305]. Ansi dezian estos juezes que la darian por premio y galardon al que mejor cantasse y tañiesse en vna vihuela, por ser la mas estimada joya que en el mundo entre los musicos se podia auer. En aquel tiempo estaua en esta nuestra çiudad vn honbre muy ambiçioso que se llamaba Euangelista, el qual avnque era mançebo de edad de treynta años y de buena dispusiçion y rostro, pero era muy mayor la presunçion que de si tenia de passar en todo a todos. Este despues que obo andado todos los palenques y palestras, y que en ninguno pudo auer vitoria, ni en lucha, ni esgrima, ni en otro alguno de aquellos exerçiçios, acordó de se vestir lo mas rico que pudo ayudandose de ropas y joyas muy preçiadas suyas y de sus amigos, y cargando de collares y cadenas su cuello y onbros, y de muchos y muy estimados anillos sus dedos, y procuró auer vna vihuela con gran suma de dinero, la qual lleuaua las clauijas de oro, y todo el mastil y tapa labrada de vn taraçe de piedras finas de inestimable valor, y eran las maderas del cedro del monte Libano, y del ebano fino de la insula Meroe, juntamente con las costillas y cercos. Tenia por la tapa junto a la puente y lazo pintados del mesmo taraçe a Apolo y Orpheo con sus vihuelas en las manos de muy admirable official que la labró. Era la vihuela de tanto valor que no auia preçio en que se pudiesse estimar. Este como entró en el teatro, fue de todos muy mirado, por el rico aparato y atauio que traya. Estaua todo el teatro lleno de tapetes y estançias llenas de damas y caualleros que auian venido a ver diffinir aquella preciosa joya en aquella fiesta posponiendo su salud y su vida. Y como le mandaron los juezes que començase a tañer esperando dél que lleuaria la ventaja al mesmo Apolo que resuçitase. En fin, él començo a tañer de tal manera que a juizio razonable que no fuese piedra pareçeria no saber tocar las cuerdas mas que vn asno! Y cuando vino a cantar todos se mouieron a escarnio y risa visto que la cançion era muy fria y cantada sin algun arte, gracia, y donayre de la musica. Pues como los juezes le oyeron cantar y tañer tan sin arte y orden esperando dél el extremo de la musica, hiriendole con vn palo y con mucho baldon fue traydo por el teatro diciendole vn pregonero en alta voz grandes vituperios, y fue mandado por los juezes estar vilissimamente sentado en el suelo con mucha inominia a vista de todos hasta que fue sentenciado el juizio, y luego entro vn mançebo de razonable disposiçion y edad, natural de vna pequeña y baja aldea desta nuestra çiudad, pobre, mal vestido y peor atauiado en cabello y apuesto. Este traya en la mano una vihuela grosera y mal dolada de pino y de otro palo comun, sin polideza ni afeyte alguno. Tan grosero en su representaçion que a todos los que estauan en el teatro mouio a risa y escarnio juzgando que este tambien pagaria con Euangelista su atreuimiento y temeridad, y puesto ante los juezes les demandó en alta voz le oyessen, y despues de auer oydo a aquellos dos tan señalados musicos en la vihuela Torres Naruaez y Macotera, tan nombrados en España que admirablemente auian hecho su deuer y obligacion, mandaron los juezes que tañese este pobre varon, que dixo auer por nombre Tespin. El qual como començo a tañer hazia hablar las cuerdas con tanta exçelençia y melodia que lleuaua los honbres bobos, dormidos tras si; y a vna buelta de consonancia los despertaua como con vna vara. Tenia de voz vn tenor admirable, el qual quando començo a cantar no auia honbre que no saliesse de si, porque era la voz de admirable fuerça, magestad y dulçor. Cantaba en vna ingeniosa composicion de metro castellano las batallas y vitoria del Rey catolico Fernando sobre el Reyno y çiudad de Granada, y aquellos razonamientos y auiso que pasó con aquel antiguo moro Auenamar, descripçion de Alixares, alcazar y meschita. Los juezes dieron por Tespin la sentençia y vitoria, y le dieron la joya del premio y trihunfo, y luego voluiendose el pregonero á Euangelista que estaua miserablemente sentado en tierra le dixo en alta voz: ves aqui, o souerbio y ambiçioso Euangelista qué te han aprouechado tus anillos, vihuela dorada y ricos atauios, pues por causa dellos han aduertido todos los miradores mas a tu temeridad, locura, ambiçion y neçedad, quando por sola la apariençia de tus riquezas pensaste ganar el premio, no sabiendo en la verdad cantar ni tañer. Pues mentiste a ti y a todos pensaste engañar serás infame para siempre jamas por exemplo del mentir, lleuando el premio el pobre Tespin como musico de verdad sin aparençia ni fiçion. Esto te he contado, Miçilo, porque me dixiste que con aparato de palabras no pensasse dezirte grandes mentiras, yo digo que te prometo de no ser como este musico Euangelista, que quiso ganar el premio y joya con solo el aparato y apariencia de su hermosura y riqueza, con temor que despues no solamente me quites el comer que me prometes por galardon, pero avn me des de palos, y avn por mas te asegurar te hago juramento solemne al gran poder de dios; y,

Miçilo.—Calla, calla gallo, oyeme,—dime, y no me prometiste al prinçipio que hablarias conmigo en toda religion?

Gallo.—Pues en qué falto de la promesa?

Miçilo.—En que con tanta fuerça y behemencia juras a dios.

Gallo.—Pues no puedo jurar?

Miçilo.—Vnos clerigos santos que andan en esta villa nos dizen que no.

Gallo.—Dexate desos santones. Opinion fue de vnos herejes llamados Manicheos condenada por conçilio, que dezian: que en ninguna manera era liçito jurar. Pero a mi pareçeme que es liçito imitar a Dios, pues el juró por si mesmo quando quiso hazer çierta la promessa a habraan. Donde dize San Pablo que no auia otro mayor por quien jurasse Dios, que lo jurara como juró por si, y en la sagrada escriptura a cada passo se hallan juramentos de profetas y santos que juran por vida de Dios[306], y el mesmo San Pablo le jura con toda su santidad, que dixo escriuiendo a los Galatas: si por la gracia somos hijos de dios, luego juro a dios que somos herederos. Y hazia bien, porque ninguno jura sino por el que más ama, y por el que conoçe ser mayor. Ansi dize el refran: quien bien le jura, bien le cree. Pero dexado esto, yo te prometo contar cosas verdaderas y de admiraçion con que sobrelleuando el trabajo te deleyte y de plazer. Pues venido al principio de mi ser tú sabrás que como te he dicho yo fue aquel gran filosofo Pythagoras samio hijo de Menesarra, honbre rico y de gran negoçio en la mercaderia.

Miçilo.—Espera, gallo, que ya me acuerdo, que yo he oydo dezir dese sabio y santo filosofo, que enseñó muchas buenas cosas a los de su tiempo. Agora, pues, dime, gallo, porque via dexando de ser aquel filosofo veniste a ser gallo, vn aue de tan poca estima y valor?

Gallo.—Primero que viniesse a ser gallo fue transformado en otras diuersidades de animales y gentes, entre las quales he sido rana, y hombre bajo popular y Rey.

Miçilo.—Y qué Rey fueste?

Gallo.—Yo fue Sardanapalo Rey de los Medos mucho antes que fuese Pithagoras.

Miçilo.—Agora me parece, gallo, que me comienças a encantar, o por mejor dezir a engañar, porque comienças por vna cosa tan repugnante y tan lejos de verisimilitud para poderla creer. Porque segun yo te he oydo y me acuerdo, ese filosofo Pithagoras fue el mas virtuoso hombre que huuo en su tiempo. El qual por aprender los secretos de la tierra y del cielo se fue a Egipto con aquellos sabios que alli auia en el templo que entonces dezian Sacerdotes de Jupiter Amon que vibian en las Syrtes, y de alli se vino a visitar los magos a Babilonia, que era otro genero de sabios, y al fin se voluio a la ytalia, donde llegado a la ciudad de Croton hallo que reinaua mucho alli la luxuria, y el deleyte, y el suntuoso comer y beber, de lo qual los apartó con su buena doctrina, y exemplo. Este hizo admirables leyes de templança, modestia y castidad, en las quales mandó que ninguno comiesse carne, por apartarlos de la luxuria, y desta manera bastó refrenarlos de los viçios y tambien mandaua a sus discipulos que por çinco años no hablassen, porque conoçia el buen sabio quantos males vengan en el mundo por el hablar demassiado. ¡Quan contrarias fueron estas dos cosas a las costumbres y vida de Sardanapalo Rey de los Medos, del qual he oydo cosas tan contrarias que me hazen creer que finges por burlar de mi! Porque he oydo dezir que fue el mayor gloton y luxurioso que huuo en sus tiempos, tanto que señalaua premios a los inuentores de guisados y comeres, y a los que de nueuo le enseñasen maneras de luxuriar, y ansi este infeliz suçio mando poner en su sepoltura estas palabras: aqui yaze Sardanapalo, Rey de Medos, hijo de Anazindaro: Come honbre, bebe y juega, y conociendo que eres mortal satisfaz tu animo de los deleytes presentes, porque despues no hay de que puedas con alegria gozar. Que ansi hize yo, y solo me queda que comi y harté este mi apetito de luxuria y deleyte, y en fin todo se queda acá, y yo resulto conuertido en poluo! Mira pues, o gallo, qué manifiesta contrariedad ay entre estos dos por donde veo yo que me estimes en poco pues tan claramente propones cosa tan lexos de verisimilitud. O parece que descuydado en tu fingir manifiestes la vanidad de tu fiçion.

Gallo.—O quan pertinaz estás, Miçilo, en tu incredulidad, ya no sé con que juramentos ó palabras te asegure para que me quieras oyr. Quanto mas te admirarias si te dixesse, que fue yo tambien en vn tiempo aquel Emperador Romano Heliogabalo, vn tan disoluto gloton y vicioso en su comer.

Miçilo.—O valame dios si verdad es lo que me conto este dia passado este nuestro vezino Demophon, que dixo que lo hauia leido en vn libro que dixo llamarse Selua de varia leçion. Por cierto si verdad es, y no lo finge aquel auctor, argumento me es muy claro de lo que presumo de ti, porque en el viçio de comer y beber y luxuriar excede avn a Sardanapalo sin comparaçion.

Gallo.—De pocas cosas te comienças a admirar, ó Miçilo y de cosas faciles de entender te comienças a alterar, y mueues dubdas y objeçiones que causan repunançia y perplegidad en tu entendimiento. Lo qual todo naçe de la poca esperiençia que tienes de las cosas, y principalmente proçede en ti esa tu confusion de no ser ocupado hasta aqui en la especulaçion de la filosofia, donde se aprende y sabe la naturaleza de las cosas. Donde si tú te hubieras exercitado supieras la rayz porque aborreci el deleyte y luxuria siendo Pythagoras, y le segui avn con tanto estudio siendo Heliogabalo, o Sardanapalo. No te fatigues agora por saber el prinçipio de naturaleza por donde proçeda esta variedad de inclinaçion, porque ni haze a tu proposito ni te haze menester, ni nos deuemos agora en esto ocupar. Solamente por te dar manera de sabor y graçia en el trabajar pretendo que sepas como todo lo fue, y lo que en cada estado passé, y conocerás como de sabios y neçios, ricos, pobres, reyes y filosofos, el mejor estado y mas seguro de los bayuenes de fortuna tienes tú, y que entre todos los hombres tú eres el mas feliz.

Miçilo.—Que yo te parezco el mas bien auenturado honbre de los que has visto, o gallo? Por çierto yo pienso que burlas pues no veo en mi porqué. Pero quiero dexar de estorbar el discurso de tu admirable narracion con mis perplexos argumentos, y bastame gozar del deleyte que espero reçebir de tu graçioso cuento para el passo de mi miserable vida sola y trabajada, que si como tú dizes, otro más misero y trabajado ay que yo en el mundo respecto del qual yo me puedo dezir bienauenturado, yo concluyo que en el mundo no ay que desear. Agora pues el tiempo se nos va, comiençame a contar desde que fueste Pythagoras lo que passaste en cada estado y naturaleza, porque neçesariamente en tanta diuersidad de formas y variedad de tiempos te deuyeron de aconteçer, y visto cosas y cuentos dignos de oyr. Agora dexadas otras cosas muchas aparte yo te ruego que me digas como te suçedio la muerte siendo Heliogabalo, y en qué estado y forma sucediste despues, y de ay me contarás tu vida hasta la que agora possees de gallo que lo deseo en particular oyr.

Gallo.—Tú sabras, cómo ya dizes que oyste a Demophon, que como yo fuesse tan viçioso y de tan luxuriosa inclinaçion, siguio la muerte al mi muy más continuo vso de viuir. Porque de todos fue aborreçido por mi suçio comer y luxuriar, y ansi vn dia acabando en todo deleyte de comer y beber esplendidamente, me retray a vna privada a purgar mi vientre que con grande instançia me aquexó la gran repleçion de yrle a baçiar. En el qual lugar entraron dos mis mas pribados familiares, y por estar ya enhastiados de mis viçios y vida suçia, con mano armada me començaron a herir hasta que me mataron, y despues avn se me huvo de dar mi conueniente sepoltura por cumplido galardon, que me echaron el cuerpo en aquella privada donde estuve abscondido mucho tiempo que no me hallaron, hasta que fue a salir al Tibre entre las inmundiçias y suçiedades que uienen por el comun conducto de la çiudad. Y ansi sabras, que dexando mi cuerpo caydo alli, salida mi ánima se fue a lançar en el vientre de una fiera y muy valiente puerca que en los montes de Armenia estaua preñada de seys lechones, y yo vine a salir en el prímero que pario.

Miçilo.—O valame Dios; yo sueño lo que oyo? Que de honbre veniste a ser puerco, tan suçio y tan bruto animal? No puedo disimular admiraçion quando veo que tiene naturaleza formadas criaturas como tú que en esperiençia y conocimiento llena ventaja a mi inhabilidad tan sin comparacion. Ya me voy desengañando de mi ceguedad, y voy conociendo de tu mucho saber lo poco que soy. Y ansi de oy más me quiero someter a tu disçiplina, como veo que tiene tanta muestra de deidad.

Gallo.—Y este tienes, Miçilo, por caso de admiracion? Pues menos podrias creer que aurá alguno que juntamente sea honbre y puerco, y avn pluguiesse a dios no fuesse peor y mas vil. Que avn la naturaleza del puerco no es la peor.

Miçilo.—Pues cómo y puede auer algun animal mas torpe y suçio que el?

Gallo.—Preguntaselo a Grilo, noble varon griego, el qual boluiendo de la guerra de Troya passando por la ysla de Candia le conuertio la maga Cyrçes en puerco, y despues por ruego de Ulixes le quisiera boluer honbre, y tanta ventaja halló Grilo en la naturaleza de puerco, y tanta mejora y bondad que escogio quedarse ansi, y menospreçió boluerse a su natural patria.

Miçilo.—Por cierto cosas me cuentas que avn a los hombres de mucha esperiençia cansassen admiraçion, quanto más a vn pobre çapatero como yo.

Gallo.—Pues porque no me tengas por mentiroso, y que quiero ganar opinion contigo contandote fabulas, sabras que esta historia auctorizó Plutarco el historiador griego de más auctoridad.

Miçilo.—Pues, valame dios, que bondad halló ese Grilo en la naturaleza de puerco, por la qual a nuestra naturaleza de hombre la prefirio?

Gallo.—La que yo hallé.

Miçilo.—Eso deseo mucho saber de ti.

Gallo.—A lo menos vna cosa trabajaré mostrarte como aquel que de ambas naturalezas por esperiençia sabra dezir. Que comparada la vida y inclinacion de muchos hombres al comun viuir de vn puerco, es mas perfeto con gran ventaja en su natural. Prinçipalmente quando de viçios tiene el hombre ocupada la razon. Y agora pues es venido el dia abre la tienda y yo me passearé con mis gallinas por la casa y corral en el entretanto que nos aparejas, el manjar que emos de comer. Y en el canto que se sigue verás claramente la prueba de mi intinçion.

Miçilo.—Sea ansi.

Fin del primer canto del gallo.

NOTAS:

[298] En el códice de Gayangos aguadero.

[299] En el códice de La Romana se añade, á modo de apostilla, pero de la misma letra: «y agora que son lutheranos no diffieren de la gentilidad».

[300] La indicación del año que parece un paréntesis está en el códice de Gayangos, pero falta en el de La Romana.

[301] Falta la palabra tálamo en el códice de La Romana.

[302] En el códice de La Romana ataviados.

[303] En el mismo códice agraciaban.

[304] En el códice de Gayangos dice sólo que «colgaban de los ramos».

[305] En la Romana «y de allí la truxieron los de esta ciudad por cosa admirable, y la daban agora al que fuese triunfoso en esta fiesta y desafío».

[306] Así en La Romana. En Gayangos «vive Dios».

ARGUMENTO
DEL SEGUNDO CANTO DEL GALLO

En el segundo canto que se sigue, el auctor imita a Plutarco en vn dialogo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado Grilo; el qual auia Cyrçes conuertido en puerco. En esto el auctor quiere dar a entender, que quando los hombres estan encenagados en los viçios y prinçipalmente de la carne son muy peores que brutos, y avn ay muchas fieras que sin comparaçion los exceden en el vso de la virtud.

Gallo.—Ya parece, Miçilo, que es hora conueniente para començar a vibir, dando gracias a dios que ha tenido por bien de passar la noche sin nuestro peligro, y traernos al dia para que con nuestra buena industria nos podamos todos mantener.

Miçilo.—Bendito sea dios que ansi lo ha permitido. Pero dime, gallo, es esta tu primera cancion? Porque holgaria de dormir vn poco más hasta que cantes segunda vez.

Gallo.—No te engañes, Miçilo, que ya canté a la media noche como acostumbramos, y como estauas sepultado en la profundidad y dulçura del primer sueño, no te bastaron despertar mis bozes, puesto caso que trabajé por cantar lo mas templado y bien comedido que pude por no te desordenar en tu suave dormir. Por la fortaleza deste primer sueño creo yo que llamaron los antiguos al dormir ymagen de la muerte, y por su dulçura le dixeron los poetas, apazible holganza de los dioses. Agora ya será casi el dia, que no ay dos horas de la noche por passar, despierta que yo quiero prosseguir en mi obligaçion.

Miçilo.—Pues dizes ser essa hora yo me quiero leuantar al trabajo, porque proueyendo a nuestro remedio y hambre, oyrte me sera solaz. Agora di tu.

Gallo.—En el canto passado quedé de te mostrar la bondad y sosiego de la vida de las fieras, y avn la ventaja que en su natural hazen a los hombres. Esto mostraré ser verdad en tanta manera que podria ser, que si alguna dellas diessen libertad de quedar en su ser, o venir a ser hombre como vos, escogeria quedar fiera, puerco, lobo o leon antes que venir a ser hombre, por ser entre todos los animales la especie mas trabajada y infeliz. Mostrarte he el órden y conçierto de su vibir, tanto que te conuenças afirmar ser en ellas verdadero vso de razon, por lo qual las fieras sean dignas de ser en mas tenidas, elegidas y estimadas que los hombres.

Miçilo.—Parece, gallo, que con tu eloquençia y manera de dezir me quieres encantar, pues te profieres a me mostrar vna cosa tan lexos de verdadera y natural razon. Temo me que en eso te atreues a mi presumiendo que facilmente como a pobre çapatero qualquiera cosa me podras persuadir. Agora pues desengañate de oy mas que confiado de mi naturaleza yo me profiero a te lo defender. Di, que me plazerá mucho oyr tus sophisticos argumentos.

Gallo.—Por çierto yo espero que no te parezcan sophisticos, sino muy en demostraçion. Prinçipalmente que no me podras negar que yo mejor que quantos ay en el mundo lo sabré mostrar, pues de ambas naturalezas de fiera y hombre tengo hecha esperiencia. Pues agora pareceme a mi que el prinçipio de mi prueba se deue tomar de las virtudes, justiçia, fortaleza, prudençia, continençia y castidad, de las quales vista la perfeçion con que las vsan y tratan las fieras conoçeras claramente no ser manera de dezir lo que he propuesto, mas que es muy aueriguada verdad. Y quanto a lo primero quiero que me digas; si huviesse dos tierras, la vna de las quales sin ser arada, cabada ni sembrada, ni labrada, por sola su bondad y generosidad de buena naturaleza lleuasse todas las frutas, flores y miesses muy en abundancia? Dime, no loarias más a esta tal tierra, y la estimarias y antepornias a otra, la qual por ser montuosa y para solo pasto de cabras avn siendo arada, muy rompida, cabada y labrada con dificultad diesse fruto poco y miserable?

Miçilo.—Por çierto avnque toda tierra que da fruto avnque trabajadamente es de estimar, de mucho mas valor es aquella que sin ser cultivada, o aquella que con menos trabajo nos comunica su fruto.

Gallo.—Pues de aqui se puede sacar y colegir como de sentençia de prudente y cuerdo, que ay cosas que se han de loar y aprobar por ser buenas, y otras por muy mejores se han de abraçar, amar y elegir. Pues ansi de esta manera verdaderamente y con necesidad me conçederas que avnque el ánima del hombre sea de gran valor, el ánima de la fiera es mucho más; pues sin ser rompida, labrada, arada ni cabada; quiero dezir, sin ser enseñada en otras escuelas ni maestros que de su mesma naturaleza es mas abil, presta y aparejada a produçir en abundançia el fruto de la virtud.

Miçilo.—Pues dime agora tú, gallo, de qual virtud se pudo nunca adornar el alma del bruto, porque pareze que contradize a la naturaleza de la misma virtud?

Gallo.—Y eso me preguntas? Pues yo te probaré que la vsan mejor que el más sabio varon. Porque lo veas vengamos primero a la virtud de fortaleza de la qual vosotros, y principalmente los españoles entre todas las naciones, os gloriais y honrrais. Quan vfanos y por quan gloriosos os teneis quando os oys nombrar atreuidos saqueadores de çiudades, violadores de templos, destruidores de hermosos y sumptuosos edifiçios, disipadores y abrasadores de fertiles campos y miesses? Con los quales exerçiçios de engaños y cautelas aueis adquirido falso titulo y renombre entre los de vuestro tiempo de animosos y esforçados, y con semejantes obras os aueis usurpado el nombre de virtud. Pero no son ansi las contiendas de las fieras, porque si han de pelear entre si o con vosotros, muy sin engaños y cautelas lo hazen, abierta y claramente las verás pelear con sola confiança de su esfuerço. Prinçipalmente porque sus batallas no estan subjetas a leyes que obliguen a pena al que desamparare el campo en la pelea. Pero como por sola su naturaleza temen ser vencidos trabajan quanto pueden hasta vencer a su enemigo avn que no obligan el cuerpo ni sus animos a subjeçion ni vasallaje siendo vencidas. Y ansi la vençida siendo herida cayda en el suelo es tan grande su esfuerço que recoxe el animo en vna pequeña parte de su cuerpo y hasta que es del todo muerta resiste a su matador. No hay entre ellas los ruegos que le otorgue la vida; no suplicaciones lagrimas ni petiçiones de misericordia; ni el rendirse al vençedor confesandole la vitoria, como vosotros hazeis quando os tiene el enemigo a sus pies amenaçandoos degollar. Nunca tú viste que vn leon vençido sirua a otro leon vençedor, ni vn cauallo a otro, ni entre ellos ay temor de quedar con renombre de cobardes. Qualesquiera fieras que por engaños o cautelas fueron alguna vez presas en lazos por los caçadores, si de edad razonable son, antes se dexarán de hambre y de sed morir que ser otra vez presas y captiuas si en algun tiempo pudieran gozar de la libertad. Aunque algunas vezes aconteçe que siendo algunas presas siendo pequeñas se vienen a amansar con regalos y apazibles tratamientos, y ansi aconteçe darseles por largos tiempos en seruidumbre a los hombres. Pero si son presas en su vejez o edad razonable antes moriran que subjetarseles. De lo qual todo claramente se muestra ser las fieras naturalmente naçidas para ser fuertes y vsar de fortaleza, y que los hombres vsan contra verdad de titulo de fuertes que ellos tienen usurpado diziendo que les venga de su naturaleza, y avn esto façilmente se verá si consideramos vn prinçipio de philosophia que es vniuersalmente verdadero; y es, que lo que conuiene por naturaleza a vna especie conuiene a todos los indiuiduos y particulares igual y indiferentemente. Como acontece que conuiene a los hombres por su naturaleza la risa, por la qual a qualquiera honbre en particular conuiene reyrse. Dime agora, Miçilo, antes que passe adelante, si ay aqui alguna cosa que me puedas negar?

Miçilo.—No porque veo por esperiençia que no ay honbre en el mundo que no se rya y pueda reyr; y solo el honbre propiamente se rye. Pero yo no sé a que proposito lo dizes.

Gallo.—Digolo porque pues esto es verdad y vemos que igualmente en las fieras en fortaleça y esfuerço no diffieren machos y hembras, pues igualmente son fuertes para se defender de sus enemigos, y para sufrir los trabajos neçesarios por defender sus hijos, o por vuscar su mantenimiento, que claramente pareçe conuenirles de su naturaleza. Porque ansi hallarás de la hembra tigre, que si a caso fue a vuscar de comer para sus hijos que los tenia pequeños y en el entretanto que se ausentó de la cueua vinieron los cazadores y se los lleuaron; diez y doze leguas sigue a su robador y hallado haze con él tan cruda guerra que veynte honbres no se le igualaran en esfuerço. Ni tampoco para esto aguardan favorecerse de sus maridos, ni con lagrimas se les quexan contándoles su cuyta como hazen vuestras hembras. Ya creo que habrás oydo de la puerca de Calidonia quantos trabajos y fatigas dio al fuerte Theseo con sus fuertes peleas. Que dire de aquel sphinge de Pheniçia y de la raposa telmesia? Que de aquella famosa serpiente que con tanto esfuerço peleó con Apolo? Tambien creo que tú abrás visto muchas leonas y osas mucho mas fuertes que los machos en su naturaleza. Y no se han como vuestras mugeres las quales quando vosotros estais en lo mas peligroso de la guerra estan ellas muy descuidadas de vuestro peligro sentadas al fuego, o en el regalo de sus camas y deleytes. Como aquella Reyna Clithenestra, que mientra su marido Agamenon estaua en la guerra de troya gozaua ella de los bessos y abraços de su adultero Egisto. De manera que de lo que tengo dicho pareçeme no ser verdad, no ser natural la fortaleza a los hombres, porque si ansi fuesse igualmente conuernia el esfuerço a las henbras de vuestra espeçie, y se hallaria como en los machos como aconteçe en las fieras. Ansi que podemos dezir, que los honbres no de su voluntad, mas forjados de vuestras leyes y de vuestros principes y mayores venis a exercitaros en esfuerço, porque no osais yr contra su mandado temiendo grandes penas. Y estando los honbres en el peligro más fragoso del mar, el que primero en la tenpestad se mueue no es para tomar el mas pesado remo y trabajar doblado; pero cada qual procura yr primero por escoger el mas ligero y dexar para los de la postre la mayor carga, y avn del todo la reusarian sino fuesse por miedo del castigo, o peligro en que se ven. Y ansi este tal no se puede dezir esforzado, ni este se puede gloriar ser doctado desta virtud, porque aquel que se defiende de su enemigo con miedo de reçebir la muerte este tal no se deue dezir magnanimo ni esforçado pero cobarde y temeroso. Desta manera aconteçe en vosotros llamar fortaleza lo que bien mirado con prudencia es verdadera cobardia. Y si vosotros os hallais ser mas esforçados que las fieras, por qué vuestros poetas y historiadores quando escriuen y decantan vuestras hazañas y hechos en la guerra os comparan con los leones, tigres y onzas, y por gran cosa dizen que igualastes en esfuerço con ellos? Y por el contrario nunca en las batallas de las fieras fueran en su ánimo comparadas con algun hombre. Pero ansi como aconteçe que comparamos los ligeros con los vientos, y a los hermosos con los angeles, queriendo hazer semejantes los nuestros con las cosas que exceden sin alguna medida ni tasa: ansi parece que desta manera comparais los honbres en vuestras historias en fortaleza con las fieras como a cosas que exceden sin comparaçion. Y la causa desto es, porque como la fortaleza sea vna virtud que consiste en el buen gouierno de las passiones y impetus del animo, el qual más sincero y perfecto se halla en las peleas que entre si tienen las fieras. Porque los hombres turbada la razon con la yra y la soberuia los ciega y desbarata tanto la colera que ninguna cosa hazen con libertad que merezca nombre de virtud. Avn con todo esto quiero dezir que no teneis porqué os quexar de naturaleza porque no os diese vñas, colmillos, conchas y otras armas naturales que dio a las fieras para su defensa, pues que vn entendimiento de que os armó para defenderos de vuestros enemigos le enbotais y entorpeçeis por vuestra culpa y negligençia.

Miçilo.—O gallo, quan admirable maestro me has sido oy de Retorica, pues con tanta abundançia de palabras has persuadido tu proposito avn en cosa tan seca y esteril. Forçado me has a creer que hayas sido en algun tiempo vno de los famosos philosophos que obo en las escuelas de athenas.

Gallo.—Pues mira, Micilo, que por pensar yo que querias redarguirme lo que tengo dicho con algunos argumentos, o con algun genero de contradiçion no pasaua adelante en mi dezir. Y ya que veo que te vas conuenciendo quiero que pasemos a otra virtud, y luego quiero que tratemos de la castidad. En la qual te mostraré que las fieras exçeden a los hombres sin alguna comparaçion. Mucho se preçian vuestras mugeres tener de su parte por exemplo de castidad vna Penelope, vna Lucreçia Porçia, Doña Maria de Toledo, y doña Ysabel Reyna de Castilla; porque dezis que estas menospreçiauan sus vidas por no violar la virtud de su castidad. Pues yo te mostraré muchas fieras castas mil vezes mas que todas esas vuestras, y no quiero que comencemos por la castidad de la corneja, ni Croton, admirables fieras en este caso, que despues de sus maridos muertos guardan la viudez no qualquiera tiempo, pero nueue hedades de hombres sin ofender su castidad. Por lo qual neçesariamente me deues conçeder ser estas fieras nueue vezes mas castas que las vuestras mugeres que por exemplo teneis. Pero porque tienes entendido de mí, Miçilo, que soy retorico, quiero que procedamos en el discurso desta virtud segun las leyes de Retorica, porque por ellas espero vençerte con mas façilidad, Y ansi primero veamos la difiniçion desta virtud continençia, y despues deçenderemos a sus inferiores espeçies. Suelen dezir los philosophos, que la virtud de continençia es vna buena y çierta dispusiçion y regla de los deleytes, por la qual se desechan y huyen los malos, vedados y superfluos y se faboreçen y allegan los neçesarios y naturales en sus conuenientes tiempos. Quanto a lo primero vosotros los hombres todos los sentidos corporales corrompeis y deprabais con vuestros malos vsos y costumbres y inclinaciones, endereçandolos sienpre a vuestro viçioso deleyte y luxuria. Con los ojos todas las cosas que veis endereçais para vuestra laçiuia y cobdiçia. lo qual nosotras las fieras no hazemos ansi. Porque quando yo era hombre me holgaua y regoçijaua con gran deleyte viendo el oro, joyas y piedras preçiosas, a tanto que me andaua bobo y desbaneçido vn dia tras vn Rey o principe si anduuiesse vestido y adornado de jaezes y atauios de seda, oro, purpura y hermosos colores. Pero agora, como lo hacen las otras fieras, no estimo yo en más todo eso que al lodo y a otras comunes piedras que ay por las pedregosas y asperas syerras y montañas. Y ansi quando yo era puerco estimaua mucho más sin comparaçion hallar algun blando y humido cieno, o piçina en que me refrescasse rebolcandome. Pues si venimos al sentido del oler, si consideramos aquellos olores suaues de gomas, espeçias y pastillas de que andais siempre oliendo, regalando y afeminando vuestras personas. En tanta manera que ningun varon de vosotros viene a gozar de su propia muger si primero no se vnta con vnçiones delicadas y odoriferas, con las quales procurais inçitar y despertar en vosotros a venus. Y esto todo avn seria sufridero en vuestras hembras por daros deleyte usar de aquellos olores laboratorios, afeytes y vnturas; pero lo que peor es que lo vsais vosotros los varones para incitaros a luxuria. Pero nosotras las fieras no lo vsamos ansi, sino el lobo con la loba, y el leon con la leona, y ansi todos los machos con sus hembras en su genero y espeçie gozan de sus abraços y açessos solamente con los olores naturales y proprios que a sus cuerpos dio su naturaleza sin admistion de otro alguno de fuera. Quando mas ay, y con que ellas mas se deleytan es al olor que produçen de si los olorosos prados quando en el tiempo de su brama, que es quando vsan sus bodas, estan verdes y floridos y hermosos. Y ansi ninguna hembra de las nuestras tiene necesidad para sus ayuntamientos de afeytes ni vnturas para engañar y traer al macho de su especie. Ni los machos tienen neçesidad de las persuadir con palabras, requiebros, cautelas ni ofreçimientos. Pero todos ellos en su propio tiempo sin engaños ni intereses hazen sus ayuntamientos atsaydos por naturaleza con las dispusiçiones y concurso del tiempo, como los quales son inçitados y llamados a aquello. Y ansi este tiempo siendo passado, y hechas sus preñezes, todos se aseguran y mortiguan en su incentiuo deleyte, y hasta la buelta de aquel mesmo tiempo ninguna hembra cobdiçia ni consiente al macho, ni el macho la acomete. Ningun otro interese se pretende en las fieras sino el engendrar y todo lo guiamos y ordenamos como nuestra naturaleza lo dispone. Y añade á esto que entre las fieras en ningun tiempo se cobdiçia ni soliçita ni acomete hembra a hembra, ni macho con macho en açesso carnal. Pero vosotros los hombres no ansi, porque no os perdonais vnos a otros; pero muger con muger, y hombre con hombre contra las leyes de vuestra naturaleza, os juntais, y en vuestros carnales açessos os toman vuestros juezes cada dia. Ni por esto temeis la pena, quanto quiera que sea cruel, por satisfazer y cumplir uuestro deleyte y luxuria. En tanta manera es esto aborreçido de las fieras, que si vn gallo cometiese açesso con otro gallo, avn que le faltasse gallina, con los picos y vñas le hariamos en breue pedaços. Pareçe, micilo, que te bas conuençiendo y haciendote de mi sentencia, pues tanto callas sin me contradezir.

Miçilo.—Es tan efficaz, gallo, tu persuasion, que como vna cadena me llevas tras ti sin poder resistir.

Gallo.—Dexemos de contar quantos varones han tenido sus ayuntamientos con cabras, ouejas y perras; y las mugeres que han effectuado su lexuria con gimios, asnos, cabrones y perros: de los quales açessos se han engendrado çentauros, sphinges, minotauros y otros admimirables monstruos de prodigioso aguero. Pero las fieras nunca vsaron ansi, como lo muestra por exemplo la continencia de aquel famoso mendesio, cabron egipcio, que siendo encerrado por muchas damas hermosas para que holgase con ellas, ofreçiéndosele desnudas delante, las menospreçio, y quando se pudo soltar se fué huyendo á la montaña á tener sus plazeres con las cabras sus semejantes. Pues quanto ves que son mas inferiores en la castidad los hombres que las fieras, ansi lo mesmo se podra dezir en todas las otras espeçies y differencias desta virtud de continençia.—Pues en lo que toca al apetito del comer es ansi, que los honbres todas las cosas que comen y beben es por deleyte y complacençia de la suauidad. Pero las fieras todo quanto gustan y comen es por neçesidad y fin de se mantener. Y ansi los honbres se engendran en sus comidas infinitos generos y especies de enfermedades: porque llenos vuestros cuerpos de excesiuos comeres, es neçesario que á la contina haya diuersidad de humores y ventosidades: y que por el consiguiente se sigan las indisposiçiones. Á las fieras dio naturaleza á cada vna su comida y manjar conueniente para su apetito; a los vnos la yerua, á los otros rayzes y frutas; y algunos ay que comen carne, como son lobos y leones. Pero los vnos no estorban ni vsurpan el manjar ni comida á los otros, porque el leon dexa la yerua á la oueja y el cieruo dexa su manjar al leon. Pero el honbre no perdona nada constreñido de su apetito, gula, tragazon y deleyte. Todo lo gusta, come, traga y engulle; pareçiéndole que solo á el hizo naturaleza para tragar y disipar todos los otros animales y cosas criadas. Quanto á lo primero, come las carnes sin tener dellas necesidad alguna que á ello le constriña, teniendo tantas buenas plantas, frutas, rayzes y yeruas muy frescas, salutiferas y olorosas. Y ansi no ay animal en el mundo que á las manos puedan auer que los honbres no coman. Por lo qual les es neçesario que para auer de hartar su gula tengan pelea y contienda con todos los animales del mundo, y que todos se publiquen por sus enemigos. Y ansi para satisfazer su vientre tragon á la contina tienen guerra con las aues del cielo y con las fieras de la tierra y con todos los pescados del mar; y á todos vuscan como con industrias y artes los puedan caçar y prender, y han venido á tanto extremo, que por se preçiar no perdonan ninguna criatura de su gusto acostumbran ya á comer las venenosas serpientes, culebras, anguilas, lampreas, que son de vna mesma especie; sapos, ranas, que son de vn mesmo natural, y han hallado para tragarlo todo vnas maneras de guisados con ajos, especias, clauo, pimienta, y açeyte en ollas y cazuelas, en las quales hechos çiertos conpuestos y mezclas se engañan los desuenturados pensando que les han quitado con aquellos coçimientos sus naturales ponçoñas y veneno, quedandoles avn tan gran parte que los bastan dar la muerte mucho antes que lo requiere su natural. ¿Pues qué si dezimos de los animales y cosas que de su vascosidad y podridunbre produce la tierra; hongos, turmas, setas, caracoles, galapagos, arañas, tortugas, ratones y topos? Y para guisar y aparejar esto ¿quantos maestros, libros, industrias y artes de cozina vsan y tienen, tan lexos del pensamiento de las fieras? Y despues con todo esto quéxanse los desuenturados de su naturaleza, diziendo que les dió cortas las vidas, y que los lleua presto la muerte. Y dizen que los medicos no entienden la enfermedad, ni saben aplicar la mediçina. ¡Bobos, neçios! ¿Que culpa tiene su naturaleza si ellos mesmos se corronpen y matan con tanta multitud de venenosas comidas y manjares? Naturaleza todas las cosas desea y procura conseruar hasta el peryodo y tiempo que al comun les tiene puesto la vida[307], y para esto les tiene enseñados çiertos remedios y mediçinas por si acaso por alguna ocasion heridos de algun contrario viniessen á enfermar. Pero es tanta la golosina, gula y desorden en su comer y mantenimiento de los hombres, que ya ni ay mediçina que los cure, ni medico que curarlos sepa ni pueda. Porque ya las artes naturales todas faltan para este tiempo: porque bastan más corronper y quebrar de sus vidas con sus comidas que puede remediar y soldar la philosophia y arte de naturaleza. Pero las fieras no hazen ansi: porque si al perro dió naturaleza que viba doze años y treçientos á la corneja: y ansi de todas las otras fieras: si los honbres no las matan, naturaleza las conserva, de manera que todas mueran por pura vejez; porque á cada vna tiene enseñada su propria mediçina, y cada vna se es á sí mesma médica. ¿Quién enseñó á los puercos quando enferman yrse luego á los charcos á comer los cangrexos con que luego son sanos? ¿Quién enseñó al galapago quando le ha mordido la vibora paçer el orégano y sacudir luego de si la ponzoña? ¿Quién enseñó á las cabras montesas siendo heridas del caçador comer de la yerua llamada dítamo, y saltarle luego del cuerpo la saeta? ¿y al çieruo en siendo herido yr huyendo á vuscar las fuentes de las aguas porque en vañandose son sanos del veneno? y á los perros fatigados del dolor de la cabeça, quién los enseñó á yr luego al prado y paçer yerua porque luego son sanos con ella? Naturaleza es la maestra de todo esto para conseruarlos: en tanta manera que no pueden morir sino por sola vejez, si la guerra que les da vuestra gula insaçiable çesasse. ¿Pues qué si hablassemos de las bebidas, los vinos de estrañas prouinçias adobados con coçimientos de diuersidades de espeçias, despues de aquellas curiosas y artifiçiales bebidas de aloxa y cerbeça? Y sola la fiera mantenida en todo regalo y deleyte sana y buena con el agua clara que naturaleza le da y le cria en las fuentes perenales de la concauidad de la tierra. Pues aquellas agudeças, industrias y vibezas que saben y vsan las fieras qué diras dellas? El perro al mandado de su señor salta y vayla y entra çien vezes por vn aro redondo que para ganar dineros le tiene enpuesto y enseñado el pobre peregrino. Los papagayos hablan vuestra mesma lengua, tordos y cueruos. Los cauallos se ponen y vaylan en los teatros y plazas públicas. ¿Paréçete que todo esto no es más argumento de vso de razon que de flaqueza que aya en su naturaleza? Por çierto que no se puede dezir otra cosa sino que todos estos doctes les venga del valor y perfeçion de su natural; en el qual con tanta ventaja os exçeden las fieras á los honbres. Á lo qual todo sino lo quisieres llamar vso de razon, buen juizio, virtud de buen injenio y prudençia: vista aquella façilidad con que son enseñadas en las mesmas artes y agudeças que vosotros, en tanta manera que en las fieras parezca verdaderamente que nos acordamos de lo que por nuestra naturaleza sabemos quando nos lo enseñan, lo que vosotros no aprendeis sin grande y muy contino trabajo de vosotros mesmos, y de vuestros maestros. Pues si á esta ventaja no la quisieres llamar vso de razon, con tal que la conozcas auerla en las fieras, llamala como más te pluguiere. Yo á lo menos téngola tan conoçida, despues que en cuerpos de fieras entré, que me marauillo de la çeguedad en que muchos de vuestros philósophos estan; los quales con infinita diuersidad de argumentos persuaden entre vosotros á que creais y tengais por aueriguado, que las fieras sean muy más inferiores en su naturaleza que los hombres; diziendo y afirmando que ellos solamente vsan de razon; y que por el consiguiente á ellos solos conuenga el exerçiçio de la virtud. Y ansi por esta causa llaman á las fieras brutos. Añaden á esto afirmando que solos los hombres vsen de la verdadera libertad; siendo por esperiençia tan claro el contrario. Como vemos que las fieras á ningunas leyes tengan subjeçion ni miramiento mas de a las de su naturaleza; porque por su buena inclinaçion no tuuieron de más leyes neçesidad. Pero vosotros los honbres por causa de vuestra soberuia y anbiçion, os subjetó vuestra naturaleza á tanta diuersidad de leyes, no solamente de Dios y de vuestros prinçipes y mayores: pero aueis os subjetado[308] al juizio y sentençia de vuestros vezinos amigos y parientes. En tanta manera que sin su pareçer no osais comer, ni beber, vestir, calçar, hablar ni comunicar. Finalmente en todas vuestras obras soys tan subjetos al pareçer ajeno, tan atentos a aquella tirana palabra y manera de dezir (que diran) que no puedo sino juzgar los hombres por el más miserable animal y más infeliz y descontento de todos los que en el mundo son criados. Agora tú, Miçilo, si algo desto que yo tengo alegado te pareçe contrario á la verdad arguye y propon, que yo te respondere si acaso no me faltasse á mí el vso de la razon con que solia yo en otros tiempos con euidente efficaçia disputar.

Miçilo.—¡O Gallo! quan admirado me tiene esa tu eloquençia, con la qual tan efficazmente te has esforçado á me persuadir esa tu opinion. Que puedo dezir, que nunca gallo cantó como tu oy. En tanta manera me tienes contento que no creo que ay oy en el mundo hombre más rico que yo pues tan gran joya como á ti poseo. Pero de lo que me as dicho resulta en mi vna dificultad y dubda que deseo saber[309]: cómo anima de fiera bruta pueda ver y gozar de Dios?

Gallo.—Y agora sabes que las vestias se pueden saluar? Ansi lo dize el Rey Dauid[310]: Homines et jumenta saluabis Domine. Dime qué más bruta vestia puede ser que el honbre ençenagado en vn viçio de la carne, o auariçia, o soberuia, o yra, o en otro qualquiera pecado? Pues ansi teniendo Dauid á los tales por viles brutos vestias ruega por ellos á Dios diziendo en su psalmo o cançion: yo, Señor, por quien vos sois os suplico que salueis honbres y vestias. Y por tal vestia se tenia Dauid con ser Rey quando se hallaua pecador que dezia[311]: Ut iumentum factus sum apud te. Yo señor soy vestia en vuestro acatamiento. Y ansi quiero que entiendas que en todos mis cantos pretendo mostrarte como por el viçio son los honbres conuertidos en brutos y en peores que fieras.

Miçilo.—Dime agora yo te ruego, Gallo, dónde aprendiste esta tu admirable manera de dezir[312]?

Gallo.—Yo te lo dire. Sabras que demas de ser asessor de Mercurio, el más eloquente que fue en la antigüedad, y ser el gallo dedicado a Esculapio, que no fue menos eloquente que muchos de su tienpo, y demas de criarme yo a la contina entre vosotros los honbres, quiero que sepas con todo esto que yo fue aquel philosopho Pythagoras, que fue vno de los mas facundos que la Greçia çelebró; y prinçipalmente as de tener por aueriguado que la mayor eloquençia se adquiere de la mucha esperiençia de las cosas, la qual he tenido yo entre todos los que en el mundo son de mi edad.

Miçilo.—Por çierto, yo me acuerdo que quando yo era niño oy dezir vna cosa que no me acordaua: que fueste vn paje muy querido de Mars: y que te tenia para que quando yua á dormir algunas noches con Venus muger de Vulcano le velasses la puerta que ninguno le viesse[313]: y prinçipalmente se guardaua que venida la mañana el sol no le viesse siendo salido: porque no auisasse á Vulcano. Y dezian que el sol te echó vna mañana vn gran sueño[314]: por lo qual, viendolos el sol juntos auisó a Vulcano, y viniendo donde estaua el adultero de tu amo los tomó juntos en vna red de hierro y los presentó á Jupiter que los castigasse el adulterio.—Y Mars enojado de tu descuido te conuertió en gallo, y agora de puro miedo pensando que siempre[315] estás en guarda velando al adultero de tu amo cantas a la mañana, despertando a todos mucho antes que salga el sol[316]. Y esto te dio Mars en pena de tu descuido y sueño.

Gallo.—Todo eso es fabula y fingimiento de poetas para ocupar sus versos: que tambien me han hecho asesor de Mercurio: y los antiguos me dedicaron á Esculapio. Pero la verdad es que yo fue aquel filosofo Pythagoras que fue vno de los mas facundos que la Greçia çelebró, y principalmente es de tener por aueriguado, que la mayor eloquencia se adquiere de la mucha esperiencia de las cosas: la qual he tenido yo entre todos los que en el mundo son de mi edad.

Miçilo.—Pues[317] dizes que fueste philosopho Pytagoras dime[318] algo de philosophos, de su vida y costumbres: porque de aqui adelante teniendo tan buen preceptor como á ti me pueda preçiar de philosopho: y philosophe entre los de mi çiudad y pueblo. Y muestrame como tengo de vsar de aquella presunçion, arogançia, y obstentaçion, desden y sobreçejo con que los philosophos tratan á los otros que tienen en la republica estado de comunidad.

Gallo.—De todo te dire, de sus vidas y costumbres. Pero porque se me ofreçen otras cosas que dezir, mas á la memoria, querria eso dexarlo para despues. Pero por no te desgraçiar quiero te obedeçer. Y ansi te quiero dezir de vn poco de tiempo que fue clerigo: la qual es profesion de philosopho[319] cristiano: donde conjeturarás lo que en la vna y otra philosophia son los honbres el dia de oy. Y pues es venida la mañana abre la tienda: y en el canto que se sigue te dire lo demas.

Fin del segundo canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[307] Éstas y las demás palabras que vayan en letra bastardilla se encuentran en el manuscrito que fué de Gayangos y faltan en el de La Romana. Éstos irán designados en lo sucesivo con las iniciales G. y R.

[308] R., subjado.

[309] G., pero vna dificultad y dubda tengo en el alma, que resulta de lo que has persuadido hasta aqui; lo qual deseo entender.

[310] R. Psalm. XXXV.

[311] Psalm. LXXII.

[312] G., porque solamente me acuerdo auer oydo quando yo era niño.

[313] G., y le despertasses venida la mañana, porque.

[314] G., de manera que los tomó juntos y truxo alli a Vulcano, el qual los tomó como estauan, en vna red,

[315] G., aun.

[316] G., cantas ordinariamente antes que venga el dia y salga el sol.

[317] G., pero pues.

[318] G., ruegote me digas.

[319] G., clerigo.

ARGUMENTO
DEL TERÇERO CANTO DEL GALLO

En el terçero canto que se sigue el auctor imita á Luçiano en todos sus dialogos: en los quales siempre reprehende á los philosophos y Religiosos de su tiempo[320].

Miçilo.—Esme tan sabrosa tu musica, o gallo, que durmiendo te sueño, y imagino que á oyrte me llamas. Y ansi soñando tu cançion tan suaue muchas vezes me despierto con deseo que mi sueño fuesse verdad o que siendo sueño nunca yo despertasse. Por lo qual agora avn no has tocado los primeros puntos de tu entonaçion quando ya me tienes sin pereza muy despierto con cobdiçia de oyrte: por tanto prosigue en tu graçiosa cançion.

Gallo.—Neçesitado me tienes o Miçilo á te conplazer pues tanto te aplaze mi dezir. Y ansi yo procurare con todas mis fuerças á obedeçer tu mandado. Y pues me pediste te dixesse algo del estado de los philosophos, dexemos los antiguos gentiles que saber agora dellos no hará á tu proposito, ni a mi intinçion. Pero pues en los cristianos han professado y suçedido en su lugar los eclesiasticos por ser la mas incunbrada philosophia la euangelica: por tanto quiero hablar deste proposito: y dezirte de vn poco de tiempo que yo fue vn clerigo muy rico.

Miçilo.—¿Y en qué manera era esa riqueza?

Gallo.—Serui a vn obispo desde mi niñez: y porque nunca me dio blanca en todo el tienpo que le serui hizome clerigo harto sin pensarlo yo: porque yo nunca estudié, ni lo deseé ser.

Miçilo.—Tal clerigo serias tú despues.

Gallo.—La vida que despues tube te lo mostrará. En fin procuróme pagar el obispo mi amo con media dozena de beneffiçios curados que me dio.

Miçilo.—Por cierto con gran carga te pagó[321] odiaslos todos tener y seruir?

Gallo.—No que descargauame yo: porque luego hallaua quien me los tomaua frutos por pension.

Miçilo.—Por Dios, que era ese buen disimular. Para mi yo creo que si tú ordeñas la leche y tresquilas la lana, quiero dezir: que si tú gozas los esquilmos del ganado tú te quedas el mesmo pastor. O me has de confessar que los hurtas al que los ha de auer.

Gallo.—Por Dios, gran theologo eres. No querria yo çapatero tan argutivo como tú. A la fe pues sabete que passa eso comunmente el dia de oy. Y ansi yo me lleué de seys beneffiçios curados los frutos por pension cada año que montauan mas de treçientas mil marauedises. Con esto sienpre despues que mi amo murio vibi en Valladolid vna villa[322] tan suntuosa en Castilla, donde sienpre[323] reside la corte real. Y tanbien concurren alli de todas differençias de gentes, tierras y naçiones por residir alli la Cançilleria audiençia principal del reyno. Traya á la contina muy bien tratada mi persona con gran aparato de mula y moços. Y con este fausto tenia cabida y conuersaçion con todos los perlados y señores, y por me entretener con todos con vnos fingia negoçios, y con otros procuraua tenerlos verdaderos, propios o agenos. En fin con todos procuraua tener que dar y tomar, y ansi en esta manera de vida passé mas de treynta años los mejores de mi edad sobre otros treynta que en seruiçio del obispo passé.

Miçilo.—Por cierto no me pareçe esa vida: sino morir.

Gallo.—En este tienpo yo gozé de muchas fiestas, de muchas galas: y inuençiones. Era de tanta dama querido, requerido y tenido quanto nunca galan cortesano lo fue. Porque demas de ser yo muy auentajado y platico en la cortesania tenia más, que era muy liberal.

Miçilo.—Por Dios, bien se gastauan[324] los dineros de la iglesia: que dizen los predicadores que son hazienda de los pobres.

Gallo.—Pues dizen la verdad; que porque la hazienda de la iglesia es de los clerigos se dize ser de los pobres porque ellos no tienen ni han de tener otra heredad: porque ellos suçedieron al tribu de Leui: á los quales no dio Dios otra posesion.

Miçilo.—Por Dios[325], Gallo, mejor argumentas tú que yo, y avn esa me parece grandissima razon para que los señores seglares no deuan lleuar los diezmos de la iglesia, pues ellos tienen sus mayorazgos y rentas de que se mantener.

Gallo.—Y avn otra mayor razon ay para eso, y es: que los diezmos fueron dados a los sacerdotes porque rueguen a Dios por el pueblo, y por la administraçion de los[326] sacramentos. Y ansi porque[327] los seglares no son habiles para los administrar, por tanto tengo yo[328] por aueriguado que no pueden comer[329] los diezmos. Y que ansi de todos los que lleuaren seran obligados a restituçion.

Miçilo.—O valame Dios, qué praticos estais en lo que toca a la defensa destos vuestros bienes y rentas tenporales, cómo mostrais estar llenos de vuestra canina cobdiçia. ¡Si la meytad de la cuenta hiziessedes de las almas que teneis a vuestro cargo!

Gallo.—Pues sienpre es esa vuestra opinion, que los seglares no querriades que ningun clerigo tuuiesse nada, ni avn con que se mantener.

Miçilo.—Pues qué malo seria? Antes me pareçe que les seria muy mejor, porque más libremente podrian entender en las cosas spirituales para que fueron ordenados, sino se ocupassen en las temporales; y avn yo os prometo que si el pueblo os viesse que haziades lo que deuidades a vuestro estado, que no solo no os lleuassen la parte de los diezmos que dezis que os lleuan, pero que os darian mucho más. Y avn si bien miramos el papa, cardenales, obispos, curas y todos los demas de la iglesia[330], ¿cómo hallas que tienen tierras, çiudades y villas y rentas sino desta manera? Porque los enperadores y reyes y prinçipes passados vista su bondad les dauan quanto querian para se mantener. Y pues ansi lo tienen y poseen, ya que los que agora son se lo quitasen ¿porqué con pleytos y mano armada lo han de defender?[331]. Que estan llenos los consejos reales, audiençias y chançillerías de frayles y clerigos; de comendadores y religiosos. Que ya no ay en estos publicos y generales juizios otros pleytos en qué entender sino en[332] eclesiasticos. Veamos ¿si a Jesucristo en cuyo lugar estan le quitaran la capa estando en el mundo, defendierala en juizio o con mano armada?

Gallo.—No, pues avn la vida no defendio, que antes la ofreçio de su voluntad por los honbres.

Miçilo.—Pues por eso reniego yo de vosotros[333] que todos quereis[334] que os[335] guarden vuestros[336] preuillegios y exençiones; ser tenidos honrrados y estimados de todos, diziendo que estais[337] en lugar de Cristo[338] para lo que os[339] toca de vuestra[340] propria estima y opinion, y en el hazer vosotros[341] lo que soys[342] obligados, que es en el recogimiento de vuestras[343] personas y buena fama y santa ocupacion; y en el menospreçio de las tenporales haziendas y posesiones no diferis[344] de los más crueles tiranos soldados que en los exerçitos ay.

Gallo.—Valame dios, quan indignado estas contra los eclesiasticos que los conparas con aquellos malos y peruersos y desuella caras[345].

Miçilo.—Por cierto avn no estoy en dos dedos de deziros que avn soys peores, porque soys mucho mas perniçiosos a toda la republica cristiana con vuestro mal exenplo.

Gallo.—¿Por que?

Miçilo.—Porque aquellos no han hecho profesion de ministros de dios como vosotros, ni les damos a ellos de comer por tales como a vosotros, ni ay nadie que los quiera ni deua imitar como a vosotros, y por tanto con sus vidas no hazen tanto daño como vosotros hazeis. Pues dezidme ¿teneis agora por cosa nueua, que todo quanto los eclesiasticos poseeis os lo dieron por amor de dios?

Gallo.—Ansi es verdad.

Miçilo.—Pues claro está que todos los verdaderos cristianos con tal condiçion poseemos estos bienes tenporales que estamos aparejados para dexarlos cada vez que vieremos cumplir a la gloria y honra de Jesucristo y a su iglesia y al bien de su cristiandad.

Gallo.—Tú tienes razon.

Miçilo.—¿Pues quanto mas de veras lo debria de hazer el pontifiçe, el cardenal, el obispo y ansi todos los frayles y en comun toda la clereçia pues se lo dieron en limosna, y lo professan de particular profesion? Que a ninguno dixo Cristo: si te demandaren en juizio la capa, da capa y sayo? Que si preguntamos al clerigo que si dixo Cristo a él que no contendiesse en juizio sobre estas cosas tenporales diria que no lo dixo sino al frayle, y el frayle dize, que lo dixo a los obispos y perlados que representan los apostoles, y estos diran que no lo dixo sino al papa que representa en la iglesia su mesma diuina persona, y el pontifiçe dize que no sabe qué os dezis. Que a todos veo andar arrastrados y desasosegados de audiençia en audiençia, de juizio en juizio. ¿Qué ley sufre que vn guardian o vn prior de vn monesterio de San Francisco, ó de Santo Domingo, o de San hieronimo trayga vn año y diez[346] años pleyto en vna chançilleria sobre sacar vna casa o vna miserable viña que dizen conuenirles por vn su frayle conuentual?

Gallo.—Ese tal pleyto no le trae el prior ni el guardian, sino la casa.

Miçilo.—No me digas, gallo, esas niñerias. Pues quién paga el procurador y al letrado y al escribano, y al que lo soliçita? y avn como cosa a ellos natural el pleytear tienen todos estos offiçiales perpetuamente asalariados. O dezidme, qué llaman en el monesterio la casa? las paredes, piedras y texados? Dexadme que esas cosas no son para entre niños, y lo que peor es y cosa muy de risa: que de cada dia buscais nueuos juezes. Agora dezis que el Rey no es vuestro juez, agora le quereis que os juzgue, y os someteis a su tribunal. No ay ley que os ligue ni Rey que os subjete; porque soys gente sin Rey y sin ley. Que todo genero de animal hasta las ranas tienen Rey y le demandaron a Dios: y[347] vosotros los eclesiasticos quereis vibir libres y exentos. Y ansi es neçesario que quanto mas libres soys seays mas peruersos, y ya quando os sujetais a alguno dezis que ha de ser al pontifiçe solo; y a este quereis por juez porque esta muy lexos y muy ocupado; y cometiendo la causa vos eligereis juez que no os aya de matar.

Gallo.—Tú dizes, Miçilo, la verdad. Pero ¿qué quieres que se haga en tales tienpos como estos en que estamos; que si alguno el dia de oy es sufrido, manso y bueno todos se le atreuen? cada vno piensa de tomarle la capa, y avn algunas vezes es çeuar la maliçia ajena. Quiero dezir: que es dar ocasion con tanta mansedunbre a que cada vno se atreua a tomarle lo suyo; y avnque sea eso virtud euangelica pero no sé si la podria sienpre executar el honbre con prudençia euangelica avnque más fuesse obligado a ella.

Miçilo.—Mira, Gallo, si fuesse vn hombre que tiene casa[348] hijos y muger de mantener, con estado, si le tomassen lo suyo, lo que con justo titulo posee, no creo que seria prudençia euangelica dexarlo perder. Pero tengo que este tal ligitimamente lo puede cobrar; y si puede por medios liçitos de justicia defenderlo. Pero vn fraile, o perlado: y qualquiera saçerdote que es solo: y no deue tener, ni tiene cuydado de más que de su persona, yo bien creo que seria obligado a exerçitar esta virtud euangelica.

Gallo.—Por dios, si los clerigos por ay huuiessen de yr no abria honbre del mundo que no mofasse dellos, y todo el vulgo y pueblo los tuuiesse por escarnio y risa.

Miçilo.—Por çierto más obligados son todos los eclesiasticos, pontifiçe, perlados, frayles y clerigos a Dios, que no a los honbres: y más a los sabios que a los neçios. Gentil cosa es que el pontifiçe, perlados, frayles y eclesiasticos dexen de hazer lo que deuen al seruiçio de Dios y bien de sus conçiençias, y buen exenplo de sus personas, y mejora de su Republica por lo que el vulgo vano podria juzgar. Hagan ellos lo que deuen y juzguen los neçios lo que quisieren. Ansi juzgauan de Dauid porque vaylaua delante del arca del Testamento. Ansi juzgauan de Jesucristo porque moria en la cruz. Ansi juzgauan a los apostoles porque predicauan a Cristo. Ansi juzgan agora a los que muy de veras quieren ser cristianos menospreçiando la vanidad del mundo: y siguiendo el verdadero camino de la verdad. Y quién ay que pueda escusar los falsos juizios del vulgo? Antes aquello se deue de tener por muy bueno lo que el vulgo condena por malo: y por el contrario, quereislo ver? A la maliçia llaman industria. A la auariçia y ambiçion grandeza de animo. Y al maldiziente honbre de buena conuersaçion. Al engañador injenioso. Al disimulador y mentiroso y trafagador llaman gentil cortesano. Al buen tranpista llaman curial. Y por el contrario al bueno y verdadero llaman simple. Y al que con humildad cristiana menospreçia esta vanidad del mundo y quiere seguir a Jesucristo dizen que se torna loco. Y al que reparte sus bienes con el que lo ha menester por amor de Dios dizen que es prodigo. El que no anda en trafagos y engaños para adquirir honrra y hazienda dizen que no es para nada. El que menospreçia las injurias por amor de Jesucristo dizen que es cobarde y honbre de poco animo[349]. Y finalmente conuertiendo las virtudes en viçios, y los viçios en virtudes, a los ruynes alaban y tienen por bienauenturados, y a los buenos y virtuosos vituperan llamandolos pobres y desastrados. Y con todo esto no tienen mala verguença de vsurpar el nombre de cristianos no teniendo señal de serlo. Pues pareçete, Gallo, que porque el vulgo (que es la muchedunbre destos desuariados que hazen lo semejante) juzguen mal de los eclesiasticos que menospreçien los bienes tenporales y recoxan sus spiritus en la imitaçion de su maestro Cristo dexen de hazer lo que deuen? Por çierto miserable y desuenturado estado es ese que dizes que tuuiste, ¡o Gallo! Pero dexado agora eso, que despues bolueras a tu proposito: dime yo te ruego, pues todo lo sabes: quién fue yo antes que fuesse Miçilo? Si tube esas conuersiones que tú?

Gallo.—Eso quiero yo para que me puedas pagar el mal que has dicho de mí.

Miçilo.—Que dizes entre dientes? Por qué no me hablas alto?

Gallo.—Dezia que mucho holgaré de te conplazer en lo que me demandas: porque yo mejor que otro alguno te sabre dello dar razon. Y ansi has de creer, que todos passamos en cuerpos como has oydo de mí. Y ansi te digo que tú eras antes vna hormiga de la India que te mantenias de oro que acarreauas del çentro de la tierra.

Miçilo.—Pues desuenturado de mí, quién me hizo tan grande agrauio que me quitasse aquella vida tan bienauenturada en la qual me mantenia de oro, y me truxo a esta vida y estado infeliz, que en esta pobreza de hanbre me quiero finar?

Gallo.—Tu auariçia agrande y insaçiable que a la contina tuuiste te hizo que de aquel estado viniesses a esta miseria, donde con hanbre pagas tu pecado. Porque antes auias sido aquel auaro mercader ricacho, Menesarco, deste pueblo.

Miçilo.—Qué Menesarco dizes? Es aquel mercader a quien lleuaron la muger?

Gallo.—Verguença tenia de te lo dezir. Ese mesmo fueste.

Miçilo.—Yo he oydo contar este aconteçimiento de diuersas maneras a mis vezinos: y por ser el caso mio deseo agora saber la verdad: por tanto ruegote mucho que me la cuentes.

Gallo.—Pues me la demandas yo te la quiero dezir, que mejor que otro la sé. Y ante todas cosas sabras que tu culpa fue porque con todas tus fuerças tomaste por interes saber si tu muger te ponia el cuerno. Lo qual no deuen hazer los honbres, querer saber ni escudriñar en este caso mas de aquello que buenamente se los ofreçiere a saber.

Miçilo.—Pues en verdad que en ese caso avn menos debrian los honbres saber de lo que a las vezes se les trasluze y saben.

Gallo.—Pues sabras que en este pueblo fue vn hombre rico saçerdote y de gran renta: que por no le infamar no dire su nonbre. El qual como suele aconteçer en los semejantes siendo ricos y regalados, avnque ya casi a la vejez como no tuuiesse muger propria compró vna donzella que supo que vendia vna mala madre: en la qual ovo vna muy graçiosa y muy hermosa hija. A la qual amó como a si mesmo, como es propria passion de clerigos: y criola en todo regalo mientra niña. Y quando la vio en edad razonable procuró de la trasegar porque no supiesse a la madre. Y ansi la puso en compañia de Religiosas y castas matronas que la ordenassen[350] en buenas costunbres: porque pareçiesse a las virtuosas y no tuuiesse los resabios de la madre que vendio por preçio la virginidad que era la mas valerosa joya que tubo de naturaleza.

Enseñola a cantar y tañer diuersas differençias de instrumentos de musica: en lo qual fue tan auentajada que cada vez que su angelical voz exerçitaua aconpañada con vn suaue instrumento conuertia los hombres en piedra, o encantados los sacaua fuera de si, como leemos de la vihuela de Horpheo que a su sonido hazia vaylar las piedras de los muros de Troya. En conclusion la donzella se hizo de tan gran velleza, graçia y hermosura, en tanta manera que no auia mançebo en nuestra çiudad por de alto linaxe que fuesse que no la deseasse y requiriesse auer por muger. Y tus hados lo queriendo, vuscando su padre vn honbre que en virtud y riquezas se le igualasse te la ofreçio a ti. Y tú avnque te pareçio hermosa donzella digna de ser deseada de todo el mundo: como no fuesse menor tu cobdiçia de auer riquezas que de auer hermosura: por añadirte el buen clerigo la dote a tu voluntad la açetaste. Y luego como fueron hechas las bodas, como suele aconteçer en los semejantes casamientos que se hazen más por interes mundano que por Dios, Satanas procuró reboluerte por castigar tu auarienta intençion. Y ansi te puso vn gran pensamiento de dezir que tu muger no te guardaua la fe prometida en el matrimonio. Porque despues de ser por su hermosura tan deseada de todos, por fuerça te pareçia que deuia seguir la naturaleza y condiçion de su madre. Despues que passados algunos dias que se murio tu suegro, con cuya muerte se engrandeçio[351] tu posession avnque no tu contento, porque de cada dia creçian mas tus zelos y sospecha de la castidad de tu Ginebra, la qual con su canto, graçia y donayre humillaua el çielo. ¡O quantas vezes por tu sosiego quisieras más ser casado con vna negra de Guinea que no con la linda Ginebra! Y principalmente porque suçedio que Satanas despertó la soñolienta affiçion que estaua adormida en vno de aquellos mançebos, generoso y hijo de algo de quien fue seruida Ginebra antes que casasse. El qual con gran continuaçion tornó a la requerir y passear la calle soliçitandole la casa y criados. Pero a ella poco la mouio porque çiertamente te amaua a ti: y tanbien porque ella conoçia tu amor y cuydado[352] en la guardar. Pues como tú viniesses acaso a tener notiçia de la intinçion del mançebo: porque tu demasiada sospecha y zelos te lo descubrio: procuraste vuscar algun medio por donde fuesses çierto de su fidelidad. Y ansi tu diligençia y soliçitud te truxo a las manos vna injeniosa y aguda muger gran sabia en las artes magica y inuocaçion de demonios. La qual por tus dones se comouio a tus ruegos: y se ofreçio a te dezir la verdad de lo que en Ginebra huuiesse. Y ansi començando por sus artes y conjuros halló solamente que a ti solo tu Ginebra tenia fe. Pero tú çiego de tu passion porfiauas que amaua mas a Liçinio, que ansi se llamaua el mançebo. Y la maga avn por mas te asegurar vsó contigo de vna admirable pruelba. Y fue que ella tenia vna copa que obo dedemonio por la fuerça de sus encantamentos: la qual auia sido hecha por mano de aquella gran maga Morganda: la qual copa tenia tal hado: que estando llena de vino si beuia honbre al qual su muger le era herrada se le vertia el vino por los pechos y no beuia gota. Y si su muger le era casta beuia hasta hartar sin perder gota. De la qual tú beuiste hasta el cabo sin que gota se perdio[353]. Pero avn no te satisfaziendo desta prueba le demandaste que te mudasse en la figura y persona del mançebo Liçinio, que la querias acometer con prueba que se çertificasse mas su bondad por tu seguro; y ansi fingiendo en tu casa que auias de caminar çierta xornada, que serían[354] quinze dias de ausençia, la maga te mudó en forma y persona de Liçinio, y ella tomó[355] figura de vn su paje. Y tomando en tu seno muy graçiosas y ricas joyas que huuiste de vn platero te fueste para Ginebra a tu casa la qual avnque estaua labrando ocupada en sus labores rodeada de sus donzellas, por ser salteada de tu adultero deseo fue turbada toda su color y agraçiado rostro. Y ansi con el posible desdeño y aspereça procuró por aquella vez apartarte de si dandote señas[356] de desesperaçion. Pero continuando algunas vezes que para ello hallaste oportunidad te oyo con alguna mas paçiençia. Y vista tu inportunidad y las joyas que le ofreçias: las quales bastan a quebrantar las diamantinas peñas: bastaron en ella ablandar hasta mostrar algún plazer en te oyr. Y de alli con la continuaçion de tus dadiuas y ruegos fue conuençida a te faboreçer por del todo no te desesperar. Y ansi vn dia que llorauas ante ella por mitigar tu pasion comouida de piedad te dixo: Yo effetuaria tu voluntad y demanda, Liçinio, si fuesse yo çierta que no lo supiesse nadie. Fue en ti aquella palabra vn rayo del çielo del qual sentiste tu alma trespasada. Y subitamente corrio por tus huesos, venas y nieruos vn yelo mortal que dexó en tu garganta elada la boz, que por gran pieza no podiste hablar.

Y quitando a la hora la maga el velo del encanto de tu rostro y figura por tu importunidad, como vio tu Ginebra que tú eras Menesarco su marido, fue toda turbada de verguença: y quisiera antes ser mil vezes muerta que auer caydo en tan grande afrenta. Y ansi mirandote al rostro muy vergonçosa, solamente sospiraua y sollozcaua conoçiendo su culpa. Y tú cortado de tu demasiada diligençia solamente le podiste responder diziendo: De manera, mi Ginebra, que venderias por preçio mi honrra si hallasses comprador. Desde aquel punto todo el amor que te tenia le conuertio en venenoso aborreçimiento. Con el qual no se pudiendo sufrir, ni fiandose de ti, en viniendo la noche tomando quantas joyas tenia, lo mas secreto que pudo se salio de tu casa y se fue a vuscar al verdadero Liçinio cuya figura le auias representado tú: con el qual hizo verdaderos amores y liga contra ti por se satisfazer y vengar de tu neçedad. Y ansi se fueron juntos gozandose por las tierras que mas seguras les fueron: y a ti dexaron hasta oy pagado y cargado de tus sospechas y zelos. El qual veniste a tan grande estremo de afrenta y congoja que en breue tiempo moriste[357]: y fueste conuertido en hormiga y despues en Miçilo venido en tu pobreza y miseria, hecho castigo para ti y exemplo para otros.

Miçilo.—Por cierto eso fue en mí bien empleado: y ansi creo que de puro temor que tiene desde entonçes mi alma no me ha sufrido casarme. Agora prosigue yo te ruego, Gallo, en tu transformaçion.

Gallo.—Pues emos començado a hablar de los philosophos deste tiempo, luego tras este de quien emos tratado hasta aqui te quiero mostrar de otro genero de honbres en este estado: del qual yo por transformaçion partiçipé. En cuyo pecho y vida veras vn admirable misterio o modo de vibir sin orden, sin prinçipio, sin medio y sin fin. Sin cuenta passan su vida, su comer, su beber, su hablar y su dormir. Sin dueño, sin señor, sin Rey. Ansi naçen, ansi viben, ansi mueren, que en ningun tiempo piensan que ay otra cosa más que naçer y morir. Ni tienen cuenta con çielo, ni con tierra, con Dios, ni con Satanas. En conclusion, es gente de quien se pueden dezir justamente aquellas palabras del poeta Homero: Que son inutil carga de la tierra[358]. Estos son los falsos philosophos que los antiguos pintaban con el libro en la mano al reues. Y pues pareçe que es venido el dia, en el canto que sigue se prosiguira.

Fin del terçero canto del gallo.

NOTAS:

[320] Tachado: Siguesse el terçero canto del sueño o gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.

[321] G., por cierto esa no era paga, sino agrauio y carga.

[322] G., un pueblo.

[323] G., a la contina.

[324] G., por çierto, bien gastauas.

[325] G., por çierto.

[326] G., y porque administran los.

[327] G., pues.

[328] G., queda por.

[329] G., lleuar.

[330] G., eclesiasticos.

[331] G., ¿porqué no lo han de defender con pleytos y mano armada como lo hazen?

[332] G., de.

[333] G., de los clerigos y eclesiasticos.

[334] G., quieren.

[335] G., los.

[336] G., sus.

[337] G., estan.

[338] Jesu Cristo.

[339] G., les.

[340] G, su.

[341] G., los clerigos.

[342] G., son.

[343] G., sus

[344] G., diffieren.

[345] G., con soldados, muchos de los quales son malos, peruersos y desuella caras.

[346] G., seys y diez años.

[347] G., y que.

[348] G., tiene casa, hijos y muger y estado que mantener.

[349] G., es un apocado, y que de cobarde y honbre de poco animo lo haze.

[350] G., impusiessen.

[351] G., augmentó.

[352] G., conoçia el amor que la tenias y el cuydado.

[353] G., se te derramasse.

[354] G., xornada de.

[355] G., tomó la.

[356] G., muestras.

[357] G., te vino la muerte.

[358] R. Primeramente se leía: que son carga pessada de la tierra, sin aprovechar. Despues se tacharon las palabras pessada y sin aprovechar.

ARGUMENTO
DEL QUARTO CANTO DEL GALLO

En el quarto canto que se sigue el auctor imita á Luçiano en el libro que hizo llamado Pseudomantir. En el qual descriue marauillosamente mil[359] tacañerías y embaymientos y engaños de vn falso religioso llamado Alexandro, que en muchas partes del mundo fingió ser propheta, dando respuestas ambiguas y industriosas para adquerir con el vulgo crédito y
moneda[360].

Gallo.—En este canto te quiero, Miçilo, mostrar los engaños y perdiçion de los hombres holgaçanes; que bueltas las espaldas á Dios y a su vergüença y conçiençia, a vanderas desplegadas se van tras los viçios, ceuados de un miserable preçio y premio con título apocado de limosna, por solo gozar debajo de aquellos sus viles habitos y costunbres de vna suçia y apocada libertad. Oyras vn genero vil de encantamento fingido; porque no bastan los injenios bajos y viles destas desuenturadas gentes mendigas a saber el verdadero encantamento, ni cosa que tenga título verdadero de saber: no mas de porque su vilissima naturaleza no es para conprehender cosa que tenga título de sçiençia, estudio y especulaçion. Son amançebados con el viçio y oçiosidad; y ansi, puesto caso que no es de aprobar el arte magica y encantar, digo que por su vileza se hazen indignos de la saber. Y vsando de la fingida es vista su ruyn intençion: que no dexan de saber la verdadera por virtud. Y ansi sabras, Miçilo, que despues de lo passado vine a ser hijo de vn pobre labrador que vibia en vna montaña, vasallo de vn señor muy cobdiçioso que los fatigaua ordinariamente con infinitos pedidos de inposiçiones, que vno[361] alcançaua a la contina al otro. En tanta manera que solo el hidalgo se podia en aquella tierra mantener, que el labrador pechero era neçesario morir de hanbre.

Miçilo.—¿Pues porque no se iba tu padre á vibir a otra tierra?

Gallo.—Son tan acobardados para en eso los labradores, que nunca se atreuen a hazer mudança de la tierra donde naçen: porque vna legua de sus lugares les pareçe que son las Indias: y imaginan que ay alla gentes que comen los honbres biuos. Y por tanto muere cada vno en el pajar donde naçio, avnque sea de hanbre. Y deste padre naçimos dos hijos varones, de los quales yo fue el mayor, llamado por nonbre Alexandro. Y como vimos tanta miseria como passauan con el señor los labradores, pensauamos que si tomauamos offiçios que por entonçes nos libertassen se oluidaria nuestra vileza, y nuestros hijos serian tenidos y estimados por hydalgos y viuirian en libertad. Y ansi yo elegi ser saçerdote, que es gente sin ley; y mi hermano fue herrero, que en aquella tierra son los herreros exentos de los pedidos, pechos y velas del lugar donde siruen la ferreria. Y ansi yo demandé liçencia a mi padre para aprender a leer: y avn se le hizo de mal porque le seruia de guardar vnos patos. y ojear los pajaros que no comiessen la simiente de vn linar. En conclusion mi padre me encomendo[362] por criado y monaçino de vn capellan que seruia vn beneffiçio tres leguas de alli. ¡O Dios omnipotente, quien te dixera las bajezas y poquedades deste honbre! Por cierto si yo no huuiera tomado la mano oy para te contar[363] de mi y no de otros, yo te dixera cosas de gran donayre. Pero quierote hazer saber que ninguno dellos sabe más leer que deletrear y lo que escriben aslo de sacar por discreçion. En ninguna cosa estos capellanes muestran ser auentajados, sino en comer y beber: en lo qual no guardan tiempo ni medida ni razon. Con este estuue dos años que no me enseñó sino a mal hazer, y mal dezir, y mal pensar y mal perseuerar. A leer me enseñó lo que el sabia, que era harto poco, y á escreuir vna letra que no pareçia sino que era arado el papel con pies de escarabajos. Ya yo era buen moço de quinze años, y entendia que para yo no ser tan asno como mi amo que deuia de saber algun latin. Y ansi me fue á Zamora a estudiar alguna gramatica: donde llegado me presenté ante el bachiller y le dixe mi necesidad, y el me preguntó si traya libro: y yo le mostré vn arte de gramatica que auia hurtado a mi amo, que fue de los de Pastrana que auia mas de mil años que se inprimió. Y el me mostró en el los nominatiuos que auia de estudiar.

Miçilo.—¿De qué te mantenias?

Gallo.—Dauame el bachiller los domingos vna çedula suya para vn cura, o capellan de vna aldea comarcana el qual me daua el çetre del agua bendita los domingos y andaua por todas las casas a la hora del comer echando a todos agua: y en cada casa me dauan vn pedaço de pan, con los quales mendrugos me mantenia en el estudio toda la semana. Aqui estube dos años: en los quales aprendi declinaciones y conjugaçiones: genero, preteritos y supinos. Y porque semejantes honbres que[364] yo luego nos enhastiamos de saber cosas buenas, y porque nuestra intinçion no es saber más: sino tener alguna noticia de las cosas y mostrar que emos entendido en ello quando al tomar de las ordenes nos quisieren examinar. Porque si nuestra intinçion fuesse saber algo perseuerariamos en el estudio. Pero en ordenandonos començamos a oluidar y damonos tan buena priesa que si llegamos a las ordenes neçios, dentro de vn mes somos confirmados asnos. Y ansi me sali de Çamora, donde estudiaua harto de mi espaçio, y por estar ya enseñado á mendigar con el çetre sabiame como miel el pedir: y por tanto me bolui a ello[365]. Y ansi acordé de yrme por el mundo en compañia de otros perdidos como yo, que luego nos hallamos vnos a otros. Y en esta compañia fue gran tiempo zarlo, ó espinel: y alcançe en esta arte de la zarleria todo lo que se pudo alcançar.

Miçilo.—Nunca esa arte á mi noticia llegó: declarate me mas.

Gallo.—Pues quiero descubrirtelo todo de raiz. Tu sabras que yo tenia la persona de estatura creçida y andaua vestido en diuersas prouinçias de diuersos atauios, porque ninguno pudiesse con mala intinçion aferrar en mi. Pero mas á la contina traya vna vestidura de vuriel algo leonado obscuro, honesta, larga y con vna barua espesa y muy prolixa, de grande autoridad y un manteo encima, puesto á los pechos vn boton[366]. Otras vezes mudando las tierras mudaua el vestido: y con la mesma barua vsaua de vn habito que en muchas prouinçias llaman veguino: con vna saya y vn escapulario de Religioso que hazia vida en la soledad de la montaña; vna cayada y vn rosario largo, de vnas cuentas muy gruesas en la mano, que cada vez que la vna cuenta caya sobre la otra lo oyan todos quantos en vn gran templo estuuiessen. Publiqué adiuinar lo que estaua por venir, hallar los perdidos, reconçiliar enamorados, descubrir los ladrones, manifestar los thesoros, dar remedio façil á los enfermos y avn resuçitar los muertos. Y como de mí los honbres tenian noticia venian luego prostrados con mucha humildad a me adorar y bessar los pies y a ofreçerme todas sus haziendas, llamandome todos propheta y diçipulo y sieruo de Dios, y luego les ponia en las manos vno versos que en vna tabla yo traya scriptos con letras de oro sobre vn barniz negro; que dezian de esta manera:

Muneribus decorare meum vatem atque ministrum
precipio: nec opum mihi cura, at maxima vatis.

Estos versos dezia yo auermelos enbiado Dios con vn angel del çielo, para que por[367] su mandado fuesse yo de todos honrrado y agradeçido como ministro y sieruo de su diuina magestad. Hallé por el reyno de Portogal y Castilla infinitos honbres y mugeres los quales avnque fuessen muy ricos y de los más prinçipales de su republica, pero eran tan tímidos superstiçiosos que no alçauan los ojos del suelo sin escrupulizar. Eran tan façiles en el credito que con vna piedra[368] arrebuxada en unos trapos ó vn pergamino con vnos plomos ó sellos colgando, en las manos de vn hombre desnudo y descalço luego se arrojauan y humillauan al suelo, y venian adorando y ofreciendose a Dios sin se leuantar de alli hasta que el prestigioso questor los leuantasse con su propria mano; y ansi estos como me vian con aquella mi santidad vulpina façilmente se me rendian sin poder resistir. Venian á consultar en sus cosas conmigo todo lo que deuian, ó querian hazer y yo les dezia, que lo consultaria con Dios, y que yo les responderia su diuina determinacion, y ansi a sus preguntas procuraua yo responder con gran miramiento porque no fuesse tomado en palabras por falso y perdiesse el credito. Sienpre daua las respuestas dubdosas, ó con diuersos entendimientos, sin nunca responder absolutamente a su intinçion. Como a vno que me preguntó; qué preçeptor daria a vn hijo suyo que le queria poner al estudio de las letras. Respondi que le diesse por preçeptores al Antonio de Nebrija y a Sancto Thomas. Dando á entender que le hiziesse estudiar aquellos dos auctores, el vno en la gramatica y el otro en la theología; y suçedió morirse el mochacho dentro de ocho dias; y como sus amigos burlasen del padre porque daua credito a mis desuarios y de mis juizios llamandolos falsos, respondió que muy bien me auia yo dicho: porque sabiendo yo que se auia de morir, di a entender que auia de tener por preçeptores aquellos allá. Y a otro que auia de hacer vn camino y temiasse de vnos enemigos que tenia, que me preguntó si le estaua bien yr aquel camino. Respondi que más seguro se estaua en su casa si le podia escusar; y caminó por burlar[369] de mi juizio, y sucedió que salieron sus enemigos y hirieronle mal. Despues como aquel juizio se publicó me valio muchos dineros a mi: porque desde allí adelante no auian de hazer cosa que no la viniessen comigo á consultar pagandomelo bien. En fin en esta manera dy muchos y diuersos juizios que te quisiera agora contar, sino fuera porque me queda mucho por dezir. Deziamos yo ser Juan de vota Dios[370].

Miçilo.—¿Qué hombre es ese?

Gallo.—Este fingen los zarlos superstiçiosos vagabundos que era vn zapatero que estaua en la calle de amargura en Hierusalen, y que al tiempo que passauan a Cristo presso por aquella calle, salió dando golpes con vna horma sobre el tablero diziendo: vaya, vaya el hijo de María; y que Cristo le auia respondido: yo yré y tú quedarás para sienpre jamas para dar testimonio de mi; y para en fe desto mostraua yo vna horma señalada en el braço, que yo hazia con cierto artifiçio muy façilmente, que pareçia estar naturalmente empremida allí: y a la contina traya vn compañero del mesmo offiçio y perdiçion que fuesse mas viejo que yo, porque descubriendonos el vno al otro lo que en secreto y confession con las gentes tratauamos, pareçiendo vn dia el vno y otro dia el otro les mostrauamos tener speçie de divinaçion y spiritu de profeçia, lo qual sienpre nosotros queriamos dar á entender. Y haziamos se lo façilmente creer por variarnos cada dia en la representaçion; y deziales yo que en viendome viejo me yba a bañar al rio Xordan y luego boluia de edad de treynta y tres años que era la edad en que Cristo murio. Otras vezes dezia que era vn peregrino de Hierusalen, honbre de Dios, enviado por él para declarar y absoluer los muchos pecados que auia[371] secretos en el mundo, que por verguença los honbres no los osan descubrir ni confesar a ningun confessor.

Miçilo.—¿Pues para qué era eso?

Gallo.—Porque luego en auiendoles hecho creer que yo era qualquiera destos dos façilmente los podia abunir a qualquiera cosa que los quisiesse sacar. Luego como los tenia en este estado començaua la zarleria cantandoles el espinela, que es vn genero de diuinança, a manera de dezir la buenauentura. Es vna agudeça y desenboltura de hablar, con la qual los que estamos platicos en ello sacamos façilmente qualesquier genero de scollos (que son los pecados) que nunca por abominables se confessaron a saçerdote. En començando yo a escantar con esta arte luego ellos se descubren.

Miçilo.—Yo querria saber qué genero de pecados son los que se descubren a ti por esta arte, y no al saçerdote?

Gallo.—Hallaua mugeres que tuuieron açeso con sus padres, hijos y con muy çercanos parientes, y vnas mugeres con otras con instrumentos hechos para effectuar este viçio; y otras maneras que es verguença de las dezir; y hallaua honbres que se me confessauan auer cometido grandes inçestos, y con animales brutos, que por no infiçionar el ayre no te los quiero contar. Son estos pecados tan abominables que de pura verguença y miedo honbres ni mugeres no los osan fiar ny descubrir a sus curas ni confessores; y ansi aconteçe muchos[372] destos neçios morirse sin nunca los confessar.

Miçilo.—Pues de presumir es que muchos destos honbres y mugeres, pensando bastar confessarlos a ti se quedaron sin nunca á sacerdote los confessar.

Gallo.—Pues ese es vn daño que trae consigo esta peruersa manera de vibir, el qual no es daño qualquiera sino de gran caudal.

Miçilo.—Querria saber de ti, qué virtud, o fuerça tiene esa arte que se los hazeis vosotros confessar, y qué palabras les dezis?

Gallo.—Fuerça de virtud no es: pero antes industria de Sathanas. La manera de palabras era: que luego les dezia yo que por auer aquella persona naçido en vn dia de vna gran fiesta en çinco puntos de Mercurio y otros çinco de Mars, por esta causa su ventura estaua en dos puntos de gran peligro, y que el vn punto era vibo, y el otro era muerto, y que este punto vibo conuenia que se cortasse, porque era vn gran pecado que nunca confessó, por el qual corria gran peligro en la vida. En tanta manera que si no fuera porque Dios le quiso guardar por los ruegos del bienauenturado San Pedro, que era mucho su abogado ante Dios, que muchas vezes le ha cometido el demonio en grandes, afrentas donde le quiso auer traydo a la muerte; y que agora era enbiado por Dios este su peregrino de Hierusalen y santo profeta; que soy vno de los doze peregrinos que residen á la contina en el sancto sepulcro de Hierusalen en lugar de los doze apostoles de Cristo; y que yo soy su abogado San Pedro que conuiene que el me le aya de descubrir y confessar para que yo se le absuelua, y avn pagarle[373] por el, y asegurarle que no penará ni peligrará por el[374] pecado más. Y ansi él luego me descubre su pecado por graue y inorme que sea; y prostrado por el suelo llorando me pide misericordia y remedio y le mande quanto yo quisiere que haga para ser absuelto, que en todo me obedeçerá y avn me dará quanto yo le pidiere y el tuuiere para su neçesidad; y ansi quando yo veo a la tal persona tan obediente y rendida digola. Pues mira, hermana, que este pecado se ha de absoluer con tres signos y tres cruzes y tres psalmos y tres misas solenes: las quales se han de dezir en el templo del Santo Sepulcro de Hierusalen, y que son misas de mucha costa y trabajo, porque las han de dezir tres cardenales y rebestirse con ellos al altar tres obispos; y hanlas de offiçiar tres patriarcas vestidos de pontifical, y han de arder alli tres çirios a cada misa, que pesse cada vno seys libras de cera; y luego dize el tal penitente:

Pues vos mi padre y santo señor vays allá hazedlas dezir, y yo al presente daré los dineros y limosna que pudiere y boluiendo vos por aqui lo acabaré de pagar; y yo respondo: que a mi me conuiene forçado estar en Hierusalen la Semana Santa, y que en llegando se las haré dezir, y ansi luego el penitente me da diez y veinte[375] ducados y más, o menos como cada qual tiene la facultad, y yo la doy vna señal por la qual quedo de boluer a la visitar dentro de vn año o dos, sin pensarla mas ver; y otras vezes para auctoriçar esta mi mala arte digoles: que yo le daré parte del gran trabajo que tengo de reçebir en el camino que emos de hazer los escolares peregrinos de Hierusalen quando todos juntos vamos la Santa pasqua de Resureçion por el olio y crisma a la torre de Babilonia, como lo tenemos por costunbre y promesa traerlo nosotros doze para la iglesia de Dios; lo qual se trae en doze cauallos yendo nosotros a pie. Que van luego los siete y quedan los çinco aguardando; y aquellos siete que van lleuan siete ropas ricas y siete armas, con las quales peleamos con siete gigantes que guardan el santo crisma y el olio de noche y de dia, y como son mas fuertes que nosotros dannos grandes palos y bofetadas, hasta que vienen del çielo siete donzellas en siete nubes y en su fabor siete estrellas; las quales peleando con los gigantes los vencen y ansi las damos las siete ropas, y nos cargan los cauallos del Santo olio y crisma y nos venimos con ello á Hierusalen para que en la Santa pascua de Resurreçion se distribuya por toda la cristiandad; y ansi por la misericordia de Dios nuestro señor, por esta tu limosna te haré parçionera deste trabajo que en este viaje tengo de lleuar por la iglesia de Dios; y demas desto porque quedes más purgada deste pecado me vañaré por ti en la fuente y rio Xordan vna vez. Y con este fingimiento y enbaymiento, fiçiones y engaños las hazia tan obedientes a mi mandado, que despues de auerme dado su hazienda si queria tenia açesso con ellas a medida de mi voluntad, y ellas se preçiaban auer tenido açesso con el profeta diçipulo de Dios y peregrino[376] santo de Hierusalen, sieruo de Jesu-Cristo[377]. Y se tenian por muy dichosos los maridos por auer querido yo ansi bendezir a su muger; y ellas se piensan quedar benditas para sienpre jamas con semejantes bendiçiones. En estas maldades querria yo mucho que el mundo estuviesse auisado, y que no diesse lugar ninguno a se dexar engañar de semejantes honbres malos, pues todo esto es manifiesta mentira y fiçion.

Y sé yo que al presente andan muchos por el mundo, los quales tienen engañada la mayor parte de los cristianos, y se debria procurar que los juezes los vuscassen, y hallados los castigassen en las vidas, porque es vna speçie de superstiçion y hurto el mas nefando que entre infieles nunca se vsó, ni se sufrió. Y porque veas quanta es la desverguença y poquedad de los semejantes hombres te quiero contar vn passo que passé, porque entiendas que los tales ninguna vellaqueria ni poquedad dexan de acometer y executar. Sabras que vn dia yuamos tres compañeros del offiçio del zarlo y espinela, que andauamos vuscando nuestra ventura por el mundo. Y como llegamos acaso en vna çiudad á la hora del comer, nos entramos en vn bodegon, donde comimos y bebimos muy a pasto todos tres, y acordamos que se saliesse el vno á vuscar çierto menester, y como se tardasse algo fuele el otro vuscar: y ansi me dexaron solo a mi por gran pieza de tiempo, y dixome la bodegonera: hermano, pagad, ¿que aguardais? Respondi yo: aguardo aquellos compañeros que fueron á vuscar çierta cosa para nuestra necesidad; y ella me dixo: pagad que por demas los esperais: por neçios los ternia si ellos boluiessen acá; y yo le pregunté quanta costa estaua hecha, para pagarla; y ella contando á su voluntad y sin contradiçion dixo que quatro reales auiamos comido y bebido; y luego me leuanté de la mesa viniendome para la puerta de la casa mostrando vuscar la bolsa para la pagar, y dixela: señora echadme en vna copa vna vez de vino, que todo junto lo pagaré: y diziendo esto nos fuemos llegando a vn cuero de vino que sobre vna mesa tenia junto a la[378] puerta, y la buena dueña, avnque no era menos curial en semejantes maldades que yo, descuydose: y desató luego el cuero echando la cuerda sobre el hombro por tener con la vna mano el piezgo y con la otra la medida, y começando ella a medir le tomé yo la cuerda del ombro y fueme lo mas solapadamente que yo pude por la calle adelante y avnque ella me llamaua no le respondia: ni ella por no dexar el cuero desatado me vio mas hasta oy. Cansado ya desta miserable y trabajada vida fueme a ordenar para clerigo.

Miçilo.—¿Con que letras te yuas al examen?

Gallo.—Con seys conejos y otras tantas perdiçes que lleué al prouisor, y ansi maxcando vn euangelio que me dio a leer, y declinando al reues vn nominatiuo me passó, y al escrivano que le dixo que no me deuia de ordenar respondio: andad que es pobre y no tiene de qué viuir.

Miçilo.—Por çierto que todo va ansi. Que yo conozco clerigos tan neçios y tan desuenturados que no les fiaria la tauerna del lugar. No saben sino coger la pitança y andar, y si les preguntais, ¿donde vays tan apriesa? Responde él con el mesmo desasosiego: a dezir misa. ¿Que no ay mas? Por vn miserable estipendio, que si no fuesse por él no la diria.

Gallo.—La cosa que más lastimado me tiene el coraçon en las cosas de la cristiandad es esta: el poco acatamiento que tienen estos capellanes en el dezir misa. Que de todas las naçiones del mundo no ay ninguna que más bienes aya reçebido de su Dios que los cristianos: que los de los otros no son dioses: no los pueden dar nada; y con tantas merçedes como los ha hecho, que avn asi mesmo se les dio, y no ay naçion en el mundo que menos acatamiento tenga á su Dios que los cristianos: y por eso les da Dios enfermedades, pestelençias, hambres, guerras, herejes. Que en vn rincon de la cristiandad ay todos estos males y justamente los mereçen. Que como ellos tratan a Dios ansi los trata él a ellos a osadas. Que vno que para tauernero no es sufiçiente se haze saçerdote por ganar de comer: y tanbien tienen desto gran culpa los seglares, por el trato que anda de misas y varatos malos: que si esto no huuiesse no se ordenaria tanto perdido y oçioso como se ordenan con confiança desto. Escriben los historiadores por gran cosa, que vn papa ordenó tres saçerdotes y çinco diaconos, y ocho subdiaconos. Y agora no hay obispo de anillo que cada año no aya ordenado quinientos desos ydiotas y mal comedidos asnos. Por eso determinó la iglesia que los saçerdotes no se pudiessen ordenar sino en qvatro temporas: porque entonçes ayunasse el pueblo aquellos dias, y rogassen á Dios que les diesse buenos saçerdotes, y por yr en ello tanta parte del bien de la republica. Pues y crees tú que se haze esto alguna vez? Yo confio que nunca le passa por pensamiento mirar en esto a honbre de toda la cristiandad: ni avn creo que nunca tú oyste esto hasta agora.

Miçilo.—No por çierto.

Gallo.—Pues sabete que es la verdad. Aveis de rogar a Dios que os dé buenos saçerdotes: porque algunos saçerdotes ay que no os los dio Dios, sino el demonio, la simonia y avariçia. Como a mí que en la verdad yo me ordené por auariçia de tener de comer: y simoniacamente me dieron las ordenes por seys conejos y otras tantas[379] perdiçes, y permitelo Dios, Quia qualis populus talis est sacerdos. Quiere Dios daros ruynes saçerdotes por los pecados del pueblo: porque qual es el pueblo tales son sus[380] sacerdotes.

Miçilo.—Por çierto que en quanto dizes has dicho verdad, y que me he holgado mucho en oyrte. Boluamos, pues, a donde dexaste: porque quiero saber tú que tal saçerdote heziste.

Gallo.—Por çierto dese mesmo jaez: y avn peor que todos los otros de que emos hablado. Luego como fue saçerdote el primer año mostré gran santidad: y çertificote que yo mudé muy poquito de mi vida passada: pero mostraua gran religion: y ansi vibi dos años aqui en esta villa: y como me viessen la bondad que yo representaua, que siempre andaua en compañía de vna trulla de clerigos santos que ha auido de pocos tiempos en ella, andando a la cortina visitando los hospitales y corrales donde auia[381] pobres, en compañía de vnas mugerçillas andariegas y vagarosas, callegeras que no sufren estar vn momento en sus casas quedas, que estas con todo desassosiego tratauan en la mesma santidad.

Miçilo.—Mayor santidad tuuieran estando en sus casas en oraçion y recogimiento.

Gallo.—-De las quales[382] teniamos nuestras çiertas granjerias, como camisas, pañizuelos de narizes: y la ropa blanca labada cada semana: y algunas ollas y otros guisadillos regalados[383] y algunoe vizcochos y rosquillas: y como vian todos la bondad que representaua hablome vn letrado rico si queria enseñarle vnos niños pequeños que tenia, sus hijos.

Miçilo.—Por cierto a cuerdo lobo encomendaua los corderos: hydeputa y qué Socrates, Pythagoras o Platon: ¿y qué les enseñauas?

Gallo.—Lleuaualos y trayalos del estudio, de casa del bachiller de la gramatica.

Miçilo.—Eso no era sino enseñarles el camino por donde auian de yr y venir. De manera que moço de çiego te pudieran llamar.

Gallo.—Ansi es. Acompañaua tanbien á su muger á qualquiera parte que queria salir, lleuauala de la mano, y avn algunas vezes la rascaua en la palma. Aqui estube dos años en esta casa y de aqui me fue a mi tierra á seruir vn curazgo.

Miçilo.—Pues ¿porque te fueste de Valladolid?[384]

Gallo.—Porque obo çierta sospecha en casa que me fue forçado salir de alli.

Miçilo.—¿Pues de que fue esa sospecha?

Gallo.—Allegate aca y dezirtelo he a la oreja.

Miçilo.—En ese caso poco se puede fiar de todos vosotros.

Gallo.—De aqui me vine á viuir á una muy buena aldea de buena comarca y de honbres muy ricos. Ofreçianme cada domingo mucho vino y mucho pan: y quando moria algun feligres toda la hazienda le comiamos con mucho placer en entierro y honrras: teniamos aquellos dias muy grandes papilorrios: que ansi se llaman[385] aquellas comidas entre nosotros, que se dan en los mortuorios.

Miçilo.—¡O desdichados de hijos del defunto si alguno quedaua: que todo se lo auiades de comer; que bien heredado le dexauades comiendoselo todo!

Gallo.—Ganenlo.

Miçilo.—Pues y vosotros ¿porqué no lo ganades tanbien?

Gallo.—Pues yo ¿a qué lo auia de ganar? Aquel era mi offiçio.

Miçilo.—Holgar.

Gallo.—Pues y agora sabes, quod sacerdotium dicit ocium? Toda nuestra vida era holgar y holgar en toda oçiosidad, andandonos cada dia en papilorrios, sin tener ninguna buena ocupaçion. Porque despues que vn capellan de aquellos ha dicho misa con aquel descuydo que qualquier offiçial entiende en su offiçio y cunplido con el papilorrio, no auia mas que yr a cazar. Por Dios que estoy bien con la costumbre que tienen los saçerdotes de Greçia, que todos trabajan en particulares offiçios: con los quales bien ocupados ganan de comer para sí y para sus hijos.

Miçilo.—¿Pues cómo y casados son?

Gallo.—Eso es lo mejor que ellos tienen: porque de alli van mejor dispuestos al altar que los de acá.

Micilo.—Pues ¿porqué no te ocupauas tú en leer algun libro?

Gallo.—Porque quando el hombre no es buen lector no le es sabrosa la lectura. Y despues desto no podia acabar comigo a ocuparme ansi.

Miçilo.—Pues ¿cómo te auias en el rezar?

Gallo.—Como leya mal haziasseme gran trabajo rezar maitines cada dia: prinçipalmente a la mañana que tardaua tres horas en los rezar. Y yo queria dezir misa en amaneçiendo, porque a la contina me leuantaua con gran sed: y ansi por comer temprano dezia misa rezando solo prima.

Miçilo.—Pues ¿porqué no rezabas maytines antes que te acostasses?

Gallo.—Porque siempre me acostaua las noches con mala dispusiçion, y me caya dormido sobre la mesa: y ansi por gouernarme mal en mi comer y beuer me dio vn dolor de costado del qual en tres dias me acabé, y luego mi alma fue lançada en vn corpezuelo de vn burro que estaua por naçer. Saly del vientre de mi madre saltando y respingando: el mas contento y vfano que nunca se vio animal.

Miçilo.—¿Y asno tueste? Poco trabajó naturaleza en te mudar. ¡O desventurado de ti! ¿y en cuyo poder?

Gallo.—Por cierto desuenturado fue: que bien pagué lo que holgué en el sacerdoçio. Quisieron los mis tristes hados que cayesse en manos de vn brauoso[386] recuero andaluz que nunca hazia sino beodo renegar. ¡O Dios inmortal, qué carga comienço agora! Aqui se me dio el triste pago de mi mereçer. Porque luego que fue de edad para carga serui con la requa ele çeuadero o fatero de seys buenos machos que mi amo traya. Y lleuando a la contina casi tanta carga como cada vno dellos, cada vez que se sentia cansado subia en mi tan grande como yo: y queria que siempre fuesse delante de todos: y ansi sobre esto[387] me daua tantos de palos que no podia más llevar. Nunca le pareçia al desventurado que yo mereçia el comer: y ansi siempre entresacaua de todos los machos vna pobre raçion con que me hazia perder el deseo. Y avn de paja no me queria hartar. Pero vsaua yo de una cautela por me mantener: que luego en la noche como llegauamos a la posada me entraba en la caualleriça y echauame luego en el suelo, fingiendo querer descansar: y como yo a la contina andaua con ruyn albarda y peor xaquima façilmente rompia mis miserables ataduras: y como echauan de comer á mis compañeros procuraua remediarme entre ellos; y avn algunos dellos me dauan muy fuertes cozes defendiendo su pasto; otros auia que teniendo piedad de mi me dexauan comer. Pero ¡ay de mí! si aquel traydor de mi amo entraua en aquella sazon, haziamelo a palos gormar. A la contina caminauamos en compañia de otros recueros[388], porque ellos lo[389] acostumbrauan ansi por se ayudar en neçesidad y peligros que de cada dia se les ofreçen, para cargar y descargar. Y ansi vna vez yuamos por vn camino sobre auer llouido tres dias a rreo; y llegamos a vn allozar donde estaua vn grande atolladero por causa de vnos grandes llamares de agua que en todo tiempo auia alli; y el bellaco de mi amo por poder passar mejor subio sobre mi; y como yo no sabia el passo y yua delante de todos atollé y cay. ¡O desuenturado de asno! vierasme cubierto de lodo y agua que no podia sacar braço ni pie; y mi amo apeado en medio del barro palos y palos en mi. Por çierto mil vezes me quisiera alli ahogar; y avn te digo de verdad que otras tantas vezes me quise matar si no fuera por no caer en el pecado de desesperaçion.

Miçilo.—Pues deso ¿qué se te daua á ti?

Gallo.—Tuuiera más que pagar. Porque has de tener por çierto que los trabajos que yo padeçia en vn estado o naturaleza, era en penitençia de pecados que cometia en otra. Pues sobre todo esto verás otra cosa peor; que guiando tras mi vn mulo de aquellos que lleuaua vna gran carga de açeyte, y tanbien atolló junto a mi. Y tanto tuuieron que entender en su remedio que me dexauan a mi ahogar; y el vellaco de mi amo no hazia sino renegar de Dios. En fin entraron él y sus compañeros en medio del barro y ronpiendo los lazos y sobre carga y avn vn cuero de seys arrobas que no se pudo remediar; y ansi arrastrando sacaron el mulo afuera. Y despues boluieron por mi y a palos tirando por las orejas y cola me huuieron de sacar. Nunca me pareció que era yo inmortal sino alli, y pessauame mucho porque en todas las speçies de animales en que viui me duraua aquella tanto siendo la peor; y lloraua porque quando yo fue clerigo, rana, o puerco no me perpetué; y vine á viuir tanto en vn tan ruyn natural. Despues salidos a tierra todos los duelos auian de caer sobre mi; porque como el macho era vestia de valor, como le sintieron algo fatigado, fue de voto de todos que me cargassen vn rato el otro cuero que lleuaua el mulo y que le regalassen a él; proponiendo[390] entre si que llegando a la primera venta le tornarian a cargar; y yo como vi ser tal su determinaçion, y que no podia apelar, porque para ellos mesmos no me admitian[391] suplicaçion, por tanto callé y sufrí y mal que me pessó le lleué hasta que anocheçio. Aqui es de llorar; que si por malos de mis pecados me detenia algo al pasar de vn lodo, o de alguna aspereça, o por piedras, o por qualquiera otra ocasion, cogia aquel vellaco vna vara que lleuaua de doze palmos y vareauame tan cruelmente por barriga y ancas y por todo lo que la carga descubria que en todo mi cuerpo no dexaua lugar con salud. Por çierto yo llegué tal aquella noche al meson que rogué con gran affeto a Dios que me acabasse el viuir. En llegando que me descargaron me arrojé al suelo en la caualleriza, que ni tenia gana de comer, ni avn era yo tan bien pensado que me sobrase la çeuada. Pero basta que yo llegué tal que no sabia parte de mi. Tenia quebrantadas las piernas del cansancio, y herido todo el cuerpo magullado á palos; y como me hallé tan miserable aborreçime en tanta manera que estuue por desesperar. Y estando ansi tan desbaratado con mi passion acordé (que no deuiera) de probar a me libertar, y huyendo yrme a mis venturas, pensando que a açertar a libertarme ganaua descanso para toda mi vida; y que a salirme mal no podia ser mas que o caer en manos de otro vil, o en manos de mi amo que me tornasse a palear, o en manos[392] de vn lobo que me comiesse. Y ninguna destas cosas tenia por peor; y ansi como me determiné auiendo çenado los recueros y aparejado sus camas en que se acostar, y sobre su cansançio y vino començaron a dormir, y como tube gran cuydado de ver todo lo que passaua, lo mas seguro que pude sali por la puerta del meson; y como yo me vi en libertad, ¡o Dios soberano! quien podra encareçer el gozo en que se vio mi alma. Luego me fue al mas correr la calle que mas a mano tomé hasta salir del lugar; y por el camino que açerté comienço con tanta furia a correr que no auia cauallo que en ligereza se me pudiesse comparar. Que con quanto cansado venia con el cuero de açeyte quando al meson llegué, me pareçio quando de la possada sali que en todo deleyte auia estado aquel mes; y quando yo pensé que me auia alongado de mi amo cuatro leguas por la gran furia con que en dos horas corri; y como la noche hazia obscura por el nublo que tenia el çielo; echeme con gran seguro en vn prado á descansar, y plugo a mis tristes hados que en el meson obo[393] ocasion como me hallaron menos en la caualleriza; y como mi amo fue auisado me procuró luego seguir; porque avn no faltó quien me vió quando yo salí del lugar, y el camino que lleué. Y como caminó a toda furia quando amaneçio se halló junto a mi. ¡O valame Dios! quando yo le vy, quisiera tener vn arma, ó qualquier otro medio como[394] me matar. Pluguiera a Dios que luego me matara alli; y como me vio dixo: ¡a! don traydor, ¿pensastes os me yr? Agora me lo pagareis; y diziendo esto diome tantos de palos que no pensé mas viuir; y puedes creer que digo la verdad que en alguna manera me alegré, pensando que me acabaua ya, esperando que con la muerte me suçediera[395] mejor. Pero no mereçia yo tanto bien; y ansi me salio al reues; porque quando vio que me auia bien castigado subio en mi y corriendo como en vna posta me tornó al lugar con la posible furia; donde llegamos antes que los compañeros pudiessen aparejar. Y ansi sin perder ellos punto de xornada perdi yo la çena y almuerço y descanso; porque luego en llegando cargando a todos y a mi nos hizieron caminar.

Miçilo.—Por çierto mal te trataua ese honbre. Mala gente deue de ser recueros.

Gallo.—Por Dios mala quanto se puede encareçer. Es el genero de honbres mas vil que en el mundo Dios crió; la hez, escoria y deshecho de todos quantos son. No tienen cuenta sino con beuer, y quanto hurtan, ganan y trapazan no es sino para vino, y vino y mas vino. No pareçe su cuerpo sino vna cuba manantial. Es gente que por su boca nunca professó ley, porque sino es lo que el padrino respondió por ellos al baptismo nunca de la ley de Cristo honbre dellos se acordó, ni otro sacramento reçibió. Porque toda su vida no entienda[396] sino andar con la recua nunca paran quaresma en su feligresia para se confesar; y si vienen despues de quaresma a su pueblo y su cura les dize que se confiessen muestran[397] vnas çedulas de confession fingidas y falsas, hechas para cumplir. Con esto no les verás hazer cosa por donde entiendas de qué ley son, porque sus dos mas prinçipales obras es[398] beber y renegar. Que quaresma ni quatro temporas, ni visperas de Santos, ni viernes no hazen differençia en el comer. Antes mofan de los que en aquellos dias hazen alguna espeçificaçion. No quiero hablar desta ruyn gente mas, porque avn mi lengua, avnque de gallo, tiene asco y enpacho de hablar de hombre tan peruerso y tan vil. Que si en sus bajezas me quisiesse detener, tiempo faltaria para dezir. Pero pues tengo intençion de te cantar[399] de honbres mas altos, de los que tiene el vulgo por nobles y los çelebra con solenidad, no me quiero detener en honbres tan sueçes, porque me pareçe que del tiempo que en los tales se gastasse se deuria restituçion. En fin quiero concluir con la miserable vida que me dió; que ella fue tal que en ninguna manera la pude sufrir; y ansi viniendo vn dia de Cordoua para Salamanca con vn cargo de açeyte, y yo traya tanbien mi parte, y no la menor, yo venia tan aborrido y tan desesperado que propuse en my determinaçion de tomar la muerte, ofreçida la oportunidad; y ansi vna mañana bajando vn porteçuelo que dizen de la Corchuela, deçendiendo sobre el rio Taxo a passar la puente del Cardenal, viniendo por la ladera de la sierra pareçese el rio de Taxo abajo que va por entre vnas peñas con mucho ruydo y braueza, que a todos quantos por alli passan pone espanto. Luego como vi aquella ocasion pense arroxarme de alli al rio y acabar aquella vida de tanto trabajo, hambre y miseria contina; y ansi a vna vuelta que la sierra da en que descubre el rio vn gran pedaço, por razon de auer comido con la fuerça que por alli lleua vna gran parte de la montaña, está vn despeñadero muy grande, que el que de alli cayere no puede parar hasta el rio.

Suçedio que yendo yo pensando en esto dió mi amo vn palo a vn mulo que venia tras mi, y herido el mulo con algun pauor quiso[400] passar ante mí; y con la furia y fuerça que lleuaua encontró con mi flaqueza y façilmente me hizo rodar a mí y a mis cueros de açeyte. De tal manera que dando de peña en peña hecho pedaços llegué al rio sin sentir el dolor que padeçen con la demasiada agua los que se ahogan; y ansi acabé la más misserable vida y más penosa que en el mundo jamas se padeçió. Con protestaçion que hize mil vezes de ser bueno por no venir á otro tan gran mal.

Miçilo.—Deseo tenia de verte salir de tan gran[401] penitencia, y heme holgado mucho en averte oydo hasta aqui; ya pareçe que es venido el dia, y avn pareçe que ha más de media hora que salio el sol; y porque no perdamos la coyuntura de nuestro ganar de comer, calla y abriré la tienda, que mucho á mi sabor has cantado oy; y a la noche yo velaré el rato que se me ha passado desta mañana sin trabajar, y oyrte he hasta que te quieras dormir. Agora despierta tus gallinas y venios a comer.

Gallo.—Mira, Miçilo, no te engañes en eso comigo, porque yo antes despertaré a la media noche y quedaré sin dormir mas, que no velaré a la prima noche. Pero yo haré vna cosa por te conplazer; que recogeré vn hora antes que anochezca mis gallinas, y aure dormido un sueño bueno quando tú acabes de çenar, y despertandome tú yo velaré todo lo que querras. Y al sabor de la historia que yo cantaré trabajarás tu hasta que quieras dormir.

Miçilo.—Muy bien dizes; hagasse ansi. Quisiera que me dixeras una cosa que se me oluidó de te preguntar, y es: quando fueste capellan de aquel curazgo (que cura te podriamos llamar) ¿cómo te sabias auer con tus ouejas? ¿cómo sabias gouernar tus feligreses? En fin, ¿cómo te auias en su gouierno y confession?[402] cómo te huuiste cuando eras cura con tus feligreses.

Gallo.—Eso te diré yo de muy buena voluntad, y cantarte he otras muchas cosas muy graciosas, que confio holgarás de oyr. Porque en el canto que se sigue te cantaré[403] de vn mançebo de animo generoso, çiego y obstinado en los deseos y apetito de la carne. Encantado y hechizado con el veleño y embaymiento de una maga mala muger. Çiego de la razon, disipando el tesoro del buen natural que de su padre Dias heredó; hasta que por la[404] misericordia de Dios me quiso alumbrar para salir de tan gran confusion y vestialidad.

Miçilo.—Pues por agora calla que llaman a la puerta, que deuen de venir a conprar.

Fin del quarto canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[359] G., las.

[360] R. (tachado): «Siguesse el quarto canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor».

[361] G., pedidos de pechos, alcaualas y çensos y otras muchas imposiçiones, que la vna.

[362] R., para aprender a leer; para lo qual me dio.

[363] G., prometido de solo desirte.

[364] G., como.

[365] G., no me pude del todo despegar dello.

[366] G., traya la barua larga y espesa, de grande autoridad.

[367] G., porque por.

[368] G., vn palo arrebuxado.

[369] G., burlando.

[370] G., voto á Dios.

[371] G., ay.

[372] G., muchas destas gentes neçias.

[373] G., le pagaré.

[374] G., aquel.

[375] G., diez ducados, o seys, o quatro, y algunos me dan veynte.

[376] G., hombre.

[377] G., peregrino de Hierusalen.

[378] G., vna.

[379] G., seys.

[380] G., los.

[381] G., y casas pobres.

[382] G., destas.

[383] G., y regalos.

[384] G., saliste de este pueblo?

[385] G., se llaman entre los clerigos.

[386] G., vestial.

[387] G., por lo qual.

[388] G., tragineros.

[389] G., se.

[390] G., poniendo.

[391] G., aprouechara.

[392] G., en poder.

[393] G., se ofreçio.

[394] G., con que.

[395] G., suçederia.

[396] G., entiende.

[397] G., muestranle.

[398] G., son.

[399] G., contar.

[400] G., trabajo por.

[401] G., cruel.

[402] G., que me dixeras como te huuiste, quando eras cura, con tus feligreses. (Falta lo restante.)

[403] G., contare.

[404] G., su diuina.

ARGUMENTO
DEL QUINTO CANTO DEL GALLO

En el quinto, sexto y septimo cantos que se siguen el auctor debajo de vna graçiosa historia imita la parabola que Cristo dixo por San Lucas en el capitulo quince, del hijo prodigo. Verse ha en agraçiado estilo vn viçioso mançebo en poder de malas mugeres, bueltas las espaldas a su honrra, a los honbres y a Dios, disipar todos los doctes del alma, que son los thesoros que de su padre Dios heredó; y verase tambien los hechizos, engaños y encantamientos de que las malas mugeres vsan por gozar de sus laçivos deleytes por satisfazer a sola su sensualidad[405].

Miçilo.—Por çierto pessado tienen los gallos el primer sueño, pues con auerse entrado este gallo acostar dos horas antes que anocheçiesse no ha mostrado despertar.

Gallo.—No pienses, Miçilo, que avnque no canto que duermo, porque yo despierto estoy aguardando a que vengas de la çena al trabajar[406].

Miçilo.—Pues ¿porqué no cantas, que yo huuiera ya venido?

Gallo.—No canto porque avnque nosotros los gallos somos musicos de nacion, tenemos esta ventaja a los cantores[407] de allá: que nosotros tenemos tanto seso y cordura en nuestro canto que con el buen orden de nuestra musica gouernais vuestras obras como con muy çierto y reglado relox. Pero vuestros musicos cantan sin tiempo, orden y sazon, porque han de careçer de seso para bien cantar. Cantamos a la media noche, y esta no la es; y cantamos al alua por dar loores a Dios nuestro hazedor y criador.

Miçilo.—Pues ante todas cosas te ruego me digas: quando fueste capellan de aquel curazgo (que cura te podemos llamar) ¿como te sabias auer con tus ouejas? ¿Como sabias repastar tus feligreses? ¿Como te auias en su gouierno y confession? Porque no sé quien tiene mayor culpa, el cura proprio con[408] encomendar su ganado á vn honbre tan sin letras como tú, o tú en lo açeptar.

Gallo.—Qué quieres que te diga a eso sino lo que se puede presumir de mí? En fin yo lo hazia como todos los otros pastores merçenarios, que no tenemos ojo ni cuenta sino al proprio interes y salario, obladas y pitanças de muertos; y quanto a las conçiençias y pecados, quantos[409] quiera que fuessen graues no les dezía más sino: no lo hagas[410] otra vez; y esto avnque çien vezes me viniessen lo mesmo a confessar; y avn esto era quanto a los pecados claros, y que ninguna dificultad tenian. Pero en otros pecados que requerian algun consejo, estudio y miramiento disimulaua con ellos, porque no sabia yo más en el juizio de aquellas causas que sabia quando rodé por la montaña sobre Texo[411]. En fin en todo me auia como aquel merçenario que dize Cristo en el Euangelio, que quando ve venir el lobo a su ganado huye y lo desampara. Ansi en qualesquiera neçesidades y afrentas que al feligres se le ofreçiesse[412] me tocaua poco a mi, y menos me daua por ello.

Miçilo.—Dime, si en vna quaresma sabias que algun feligres estaua en algun pecado mortal, de alguna enemistad o en amistad viçiosa de[413] alguna muger, ¿qué hazias? No trabajauas por hazer a los vnos amigos, y a los otros vuscar medios honestos y secretos como los apartar del pecado?

Gallo.—Esos cuydados ninguna pena me dauan. Proprios eran del proprio pastor cura: viniesse a verlos y proueerlos. Comiasse él en cada vn año treçientos ducados que valia el benefficio paseandose por la corte, y auia yo de lleuar toda la carga por dos mil marauedis? No pareçe cosa justa.

Miçilo.—¡Ay de las almas que lo padeçian! Ya me pareçe que te auias obligado con aquella condiçion; que el cura su culpa pagara.

Gallo.—Dexa[414] ya esto; y quiero te contar vn aconteçimiento que passé en un tiempo, en el qual juntamente siendote graçioso verás y conoçerás la vanidad desta vida, y el pago que dan sus viçios y deleytes. Y tambien verás el estado en que está el mundo, y los engaños y laçiuia de las peruersas y malas mugeres, y el fin y daño que sacan los que a sus suçias conuersaçiones se dan; y viniendo al caso sabras, que en vn tiempo yo fue vn muy apuesto y agraçiado mançebo cortesano y de buena conuersaçion, de natural criança y contina residençia en la corte de nuestro Rey. Hijo de vn valeroso señor de estado y casa real; y por no me dar más a conoçer, basta, que porque haze al proçeso de mi historia te llego a dezir, que entre otros preuillejios y gajes que estauan anejos á nuestra casa, era vna compañia de çien[415] lanças de las que estan en las guardas del Reyno, que llaman hombres de armas de guarniçion. Pues passa ansi que en el año del señor de mil y quinientos y veynte y dos, quando los françesses entraron en el Reyno de Nauarra con gran poder, por tener ausente a nuestro prinçipe, Rey y Señor, se juntaron todos los grandes y señores de Castilla; guiando por gouernador y capitan general el condestable Don Yñigo de Velasco para yr en la defensa y amparo y restituçion de aquel Reyno, porque se auian ya lançado los françesses hasta Logroño; y ansi por ser ya mi padre viejo y indispuesto me cometio y dió el poder de su capitania con çedula y liçençia del Rey; y ansi quando por los señores gouernadores fue mandado mouer, mandé a mi sota capitan y alferez que caminassen con su estandarte, siendo todos muy bien proueydos y basteçidos por nuestra reseña y alarde; porque yo tenia çierto negoçio en Logroño en que me conuenia detener le mandé que guiassen, y por mi carta se pressentassen al Señor Capitan General, y yo quedé allí; y despues quando tuue acabado el negoçio parti con vn escudero mio que á la contina le lleuaba para mi conpañia y serviçio en vn roçin; y luego como entramos en[416] Nauarra fue auisado que las mugeres en aquella tierra eran grandes hechizeras encantadoras, y que tenian pacto y comunicaçion con el demonio para el effecto de su arte y encantamiento, y ansi me auisauan que me guardasse y viuiesse recatado, porque eran poderosas en peruertir los honbres y avn en conuertirlos en vestias y piedras si querian; y avnque en la verdad en alguna manera me escandalizasse, holgué en ser auisado, porque la neçedad como es regoçijada reçibe pasatiempo con semejantes cosas; y tanbien porque yo de mi cogeta fue affiçionado a semejantes aconteçimientos. Por tanto yua deseoso de encontrarme con alguna que me encantasse, y avn yua de voluntad y pensamiento de trocar por alguna parte de aquella arte el fauor del prinçipe y su capitania; y caminando vna mañana[417] yendo reboluiendo estas cosas en mi pensamiento, al bajar de vna montaña me apeé por estender las piernas, y tanbien porque descansasse algo mi cauallo, que començaua ya algo el sol a calentar; y ansi como fue apeado tirandole de las orejas y estregandole el rostro di la rienda a mi escudero Palomades que ansi se llamaua, mandandole[418] que caminasse ante mi; y en esto bolui la cabeça atras y veo venir tras mi vn honbre en vna vestia, el qual en su habito y trato luego que llegó me pareçió ser de la tierra; por lo qual y por holgar yo mucho de la conuersaçion le aguardé, y ansi llegando a mi me saludó; y por el semejante se apeó para bajar, y luego començé a le preguntar por su tierra y lugar, como en el camino suele aconteçer y él me dixo que era de una aldea pequeña que estaua vna legua de allí; y yo trabajaua meterle en conuersaçion presumiendo dél algun encogimiento, porque como aquella tierra estuuiesse al presente en guerras tratan con nosotros con algun recato no se nos osando confiar. Pero en la verdad aquel honbre no mostró mucha cobardia, mas antes demasiada liberalidad. Tanto que de sus hablas y razones façilmente juzgaras ser otra cosa que honbre, porque ansi con su habla me embelleñó que casi no supe de mi, y ansi del Rey y de la Reyna, y de la guerra de los françeses y castellanos venimos a hablar de la costumbre y bondad de la gente de la tierra, y el çiertamente vino a hablar en ello de buena voluntad. Començomela a loar de fertil y viçiosa, abundante de todo lo necesario, y yo dixe: hombre honrrado yo tengo entendido desta tierra todo el cunplimiento entre todas las prouinçias del mundo, y que la gente es de buena habilidad y injenio, y las mugeres veo tanbien que son hermosas y de apuesta y agraçiada representacion; y ansi él me replicó: por cierto, Señor, ansi es como sentis: y entre todas las otras cosas quiero que sepais que las mugeres, demas de su hermosura, son de admirable habilidad, en tanta manera que en saber exçeden a quantas en el mundo son. Entonçes yo le repliqué deseando saber de su sçiençia; importunandole me dixesse algo en particular de su saber; y él me respondió en tanta abundançia que toda mi atençion lleuaua puesta en lo que el dezia. Diziendo: señor, mandan el sol y obedeçe, a las estrellas fuerçan en su curso, y a la luna quitan y ponen su luz conforme a su voluntad. Añublan los ayres, y hazen si quieren que se huelle y paseen como la tierra. Al fuego hazen que enfrie, y al agua que queme. Hazense moças y en vn punto viejas, palo, piedra y vestia. Si les contenta vn honbre en su mano está gozar dellos[419] a su voluntad; y para tenerlos mas aparejados a este effecto los conuierten en diuersos animales entorpeçiendoles sus[420] sentidos y su buena naturaleza. Han podido tanto con su arte que ellas mandan y los honbres obedeçen, o les cuesta la vida. Porque quieren vsar de mucha libertad yendo de dia y de noche por caminos, valles y sierras a hazer sus encantos y a coxer sus yeruas y piedras, y hazer sus tratos y conçiertos. Lleuauame con esto tan traspuesto en si que ningun acuerdo tenia de mi quando llegamos al lugar; y cabalgando en nuestras vestias nos metimos[421] por el pueblo, y queriendo yo passar adelante me forçó con grande importunidad y buena criança que quisiesse apearme en su posada porque seruia a vna dueña valerosa que acostunbra reçebir semejantes caualleros en su casa de buena voluntad; y como fuesse llegada la hora del comer holgué de me apear. Salionos a reçebir vna dueña de alta y buena dispusiçion, y[422] avnque representaua alguna edad tenia ayre y desenboltura de moça, y en viendome se vino para mi con vna boz y habla halagüeña y muy de presto dispuso toda la casa y aparato con tanto seruiçio como si fuera casa de un principe o poderoso señor; y quando miré por mi guia no la vi; porque entrando en casa se me desapareçió; y segun pareçe por todo lo que passó antes y despues no puedo creer sino que aquella muger tenia aquel demonio por familiar en hábito y figura de honbre. Porque segun mostró en su habla, trato y conuersaçion no creo otra cosa, sino que le tenia para enbiarle a caza de hombres quando para su apetito y recreaçion le daua la voluntad. Porque ansi me cazó a mi como agora oyras. Luego como llegamos, con mil regalos y ofreçimientos dispuso la comida con grande aparato, con toda la diligençia y soliçitud posible; en toda abundançia de frutas, flores y manjares de mucho gusto y sabor, y los vinos muy preçiados en toda suauidad, seruidos de diuersas dueñas y donzellas, que casi pareçian diferentes con cada manjar. Tubome la fiesta en mucho regocijo y passatiempo en vna sala baja que caya sobre un huerto de frutas y de flores muy suabes; ya me pareçia que por poco me quedara alli, sino fuera porque ansi como en sueño me acordé de mi viaje y compañia, y aconsideré que corria gran peligro mi honrra si me descuydasse; y ansi sospirando me leuanté en pie proponiendo yr con la posible furia a cunplir con la guerra y luego boluerme a gozar de aquel parayso terrenal. Y ansi la maga por estar muy contenta de mi buena dispusiçion me propuso a quedarme aquella noche alli; diziendo que ella no queria, ni tenia quanta prosperidad y aparato poseya sino para seruir y hospedar semejantes caualleros. Prinçipalmente por auer sido su marido vn castellano de gran valor, al qual amó sobre todas las cosas desta vida, y ansi no podia faltar a los caualleros castellanos, por representarsele qualquiera dellos aquellos sus primeros amores que ella a la contina tenia ante sus ojos presente. Pero como avn yo no auia perdido del todo mi juizio y vso de razon trabajé de agradeçerle con palabras acompañadas de mucho cumplimiento y criança la merçed que me hazia; con protestaçion que acabada la guerra yo vernia con mas libertad a la seruir. No le pessó mucho a la maga mi defensa como esperaua antes de la mañana satisfazerse de mi mucho a su voluntad; y ansi me dixo: pues señor, presupuesto que teneis conoçido el deseo que tengo de os seruir, y confiando que cumplireis la palabra que me dais, podreis hazer lo que querreis; y por mas os seruir os daré un criado mio que os guie quatro leguas de aqui, donde os vays a dormir con mucho solaz. Porque tengo alli una muy valerosa sobrina que tiene vn fuerte y muy hermoso castillo en vna muy deleytosa floresta que estará quatro leguas de aqui, llegando esta noche allí, no perdiendo xornada para vuestro proposito, por ser mia la guia y por la graçia de mi sobrina que tiene por costunbre[423] hospedar semejantes caualleros, como yo, os hospedará, y allí pasareis esta noche mucho a vuestro contento y solaz; yo le bessé las manos por tan gran merçed, la qual açepté; y luego salió el viejo que me truxo allí cabalgando en vn rozin y despidiendome de la maga[424] començamos a caminar. Fuemos hablando en muchos loores de su señora, que nunca acabaua de la engrandeçer. Pues dixome: Señor agora vays a este castillo donde vereis vna donzella que en hermosura y valor exçede a quantas en el mundo ay; y demandandole por su nonbre, padres y calidad de estado me dixo él: eso haré yo, señor, de muy buena voluntad de os dezir, porque despues desta mi señora a quien yo agora siruo no creo que ay en el mundo su igual, y a quien con mejor voluntad deseasse ni deua yo seruir por su gran valor; y ansi Señor, sabed[425] que esta donzella fue hija de vn señor natural desta tierra, del mejor linaje que en ella ay, el qual se llamaua el gran varon; y por su hermosura y linaje fue demandada de muchos caualleros de alta guisa, ansi desta tierra como de Francia y Castilla, y a todos los menospreçió proponiendo de no casar con otro sino con el hijo de su rey; y siendo tratadas entre ellos palabras de matrimonio respondió el Rey de Nauarra que tenia desposado su hijo con la segunda hija del Rey de Françia, y que no podia faltarle la palabra. Por lo qual sintiendo ella afrenta no auerle salido çierto su deseo, por ser dama de alta guisa propuso de nunca se casar hasta oy; y ansi por auer en su linaxe dueñas muy hadadas que la hadaron, es ella la mas hadada y sabia muger que en el mundo ay. En tanta manera que por ser tan sabia en las artes la llaman en esta tierra la donzella Saxe hija del gran varon; y ansi hablando en esto fuemos a entrar en vna muy hermosa y agraçiada floresta de mucha y deleytable arboleda. Por la qual hablando en estas[426] y otras muchas cosas caminamos al pareçer dos leguas hasta que casi se acabó el dia. Y ansi casi media hora antes que se pusiesse el sol llegamos a vn pequeño y muy apazible valle donde pareçia que se augmentaua mas la floresta con muchos jazmines altos y muy graçiosos naranjos que comunicauan en aquel tiempo su oloroso azahar, y otras flores de suabe y apazible olor. En el medio del qual valle se mostró vn fuerte y graçioso[427] castillo que mostraua ser el parayso terrenal. Era edificado de muy altas y agraçiadas torres de muy labrada canteria. Era labrado de muy relumbrante marmol y de jaspes muy finos, y del alabastro y del musayco y moçaraues muy perfetos y otras piedras de mucha estima[428]. Pareciome ser dentro de exçeso sin conparaçion más polido, pues de fuera auia en el tanta exçelençia. Y ansi fue que como llamamos a la puerta del castillo y por el portero fue conoçida mi guia fueron abiertas las puertas con mucha liberalidad, y entramos a vn ancho patio; del qual cada cuadro tenia seys colunas de forma jonica, de fino marmol, con sus arcos de la mesma piedra, con vnas medallas entre arco y arco que no les faltaua sino el alma para hablar. Eran las imagines de Piramo y Tisbe, de Philis y Demophon; de Cleopatra y Marco Antonio. Y ansi todas las demas de los enamorados de la antiguedad; y antes que passe adelante quiero que entiendas que esta donzella Saxe de que aqui te contaré, no era otra sino la vieja maga que en el aldea al comer me hospedó. La qual como le pareçiesse que no se aprouechara de mi en su casa tan a su plazer como aqui, tenia por sus artes y industrias del demonio esta floresta y castillo y todo el seruiçio y aparato que oyras, para holgar con quien queria noches y dias como te contaré. Por el friso de los arcos del patio yua vna gruesa cadena dorada que salia releuada en la canteria, y vna letra que dezia:

«Quantos van en derredor,
son prisioneros de amor».

Auia por todo el torno ricas imagines y piedras del Oriente, y auia en los corredores altos gruesas colunas enteras de diamante, no sé si verdadero o falso, pero oso juzgar que no auia mas bella cosa en el mundo. Por lo alto de la casa auia terrados de muy hermosos y agraçiados edefiçios, por los quales andauan lindas y hermosas damas vestidas de verde y de otros amorosos colores, con guirnaldas en las cabezas, de rosas y flores, dançando a la muy suaue musica de arpas y dulçaynas que les tañian sin pareçer quién. Bien puede qualquiera que aqui entre afirmar que fuesse aqui el parayso o el lugar donde el amor fue naçido: porque aqui ni entra, ni admiten en esta compañia cosa que pueda entristeçer, ni dar passion. No se vsa[429] aqui otra[430] cosa sino[431] juegos, plazeres, comeres, danzar, vaylar y motexar. Y otras vezes juntas damas y caualleros cantar musica muy ordenada, que juzgaras estar aqui los angeles en contina conuersaçion y festiuidad. Nunca alli entró cana, arruga, ni vejez; sino solamente juuentud de doze hasta treynta años, que se sepa comunicar en todo deleyte y plazer. En esta casa siempre es abril y mayo, porque nunca en todo el año el suaue y templado calor y fresco les falta; porque aquella diosa lo dispone con su arte a medida de su voluntad y neçesidad. Acompañanla aqui a la contina muy valerosas damas que ella tiene en su compañia de su linaxe, y otras por amistad, las quales atraen allí caualleros que vienen en seguida de su valor. Estos hazen la corte mas vfana y granosa que nunca en casa de Rey ni emperador tan adornada de cortesania se vio. Porque solamente entienden[432] en inuençiones de traxes, justas, danças y vayles; y otras a la sonbra de muy apazibles arboles nouelan, motejan, rien con gran solaz; qual demanda questiones y preguntas de amores; hazer sonetos, coplas, villançicos, y otras agudeças en que a la contina reçiben plazer. Por lo alto y por los xardines, por çima de chopos, fresnos, laureles y arrayanes, buelan calandrias, sirgueros, canarios y ruyseñores que con su musica hazen suaue melodia. Estando yo mirando toda esta hermosura ya medio fuera de mi, se me pusieron delante dos damas más de diuina que de humana representaçion porque tales pareçian en su habito, modo y gesto; que todas venian vestidas como de casa real. Trayan muy ricos requamados, joyas y piedras muy finas; rubies, esmeraldas, diamantes, balajes, zafires, jaçintos y de otras infinito numero que no cuento. Estas puestas ante mi con humilde y agraçiado semblante, auiendoles yo hecho la cortesia que a tales damas se les deuia, con muy cortés razonamiento me ofreçieron el hospedaje y seruiçio de aquella noche de parte de la señora del castillo; y yo auiendo açeptado la merçed con hazimiento de graçias, me dixeron estar me aguardando arriba; y ansi dexando el cauallo a mi escudero me guiaron por el escalera. Avn no auiamos acabado de subir quando vimos a la bella Saxe que venia por el corredor, la qual con aquella cortesia y semblante me reçibió como si yo fuera el Señor de todo el mundo, y ansi fue de toda aquella y trihunfante y agraçiada corte tan reuerençiado y acatado como si yo fuera todo el poder que los auia de mandar. Era aquel palaçio tan adornado y exçelente, y tan apuesta aquella bienauenturada[433] compañia que me pareçe que mi lengua la haze injuria en querertelo todo pintar. Porque era ello todo de tanto aparato y perfecçion, y mi injenio de tan poca eloquençia que es neçesario que baje su hermosura y grandeza muy sin comparaçion. Muchos abria a quien yo contasse esta historia que por su poca esperiençia les pareçiese[434] manera de fingir. Pero esfuerçome a te la pintar a ti Miçilo más en la verdad que puedo porque tengo entendido de tu cordura que con tu buen crédito debajo destas toscas y cortas palabras entenderas lo mucho que quiero sinificar. Porque ciertamente era aquella corte y compañia la más rica, la más hermosa, agraçiada y generosa que en el mundo nunca fue: ni lengua humana con muy alta y adornada eloquençia nunca podria encareçer, ni pluma escreuir. Era toda de florida y bella edad, y sola entre todas venia aquella mi bella diosa relumbrando como el sol entre todas las estrellas, de belleza estraña. Era su persona de miembros tan formados quanto pudiera con la agudeza de su ingenio pintar aquel famoso Apeles con su pinçel. Los cabellos luengos, rubios y encrespados; trançados con vn cordon de oro que venia a hazer una injeniosa laçada sobre el lado derecho de donde colgaua vn joyel que no auia juizio que le bastasse estimar[435]. Traya los carrillos muy colorados de rosas y jazmines, y la frente pareçia ser de vn liso marfil; ancha, espaciosa, llana y conueniente, que el sol hazia eclipsar con su resplandor. Debajo de dos arcos de çejas negras como el fino azabache le estan baylando dos soles piadosos a alunbrar a los que los miran, que pareçia estar amor jugando en ellos y de alli disparar tiros gentiles con que visiblemente va matando a qualquier hombre que con ellos echa de ver. La nariz pequeña y afilada, en que naturaleza mostró su perfeçion. Muestrasse debajo de dos pequeños valles la chica boca de coral muy fino, y dentro della al abrir y çerrar de un labrio angelical se muestran dos hylos de perlas orientales que trae por dientes. Aqui se forman çelestiales palabras que bastan ablandar coraçones de diamante. Aqui se forma vn reyr tan suaue que a todos fuerça a obedeçer. Tenia el cuello redondo, luengo y sacado, y el pecho ancho, lleno y blanco como la nieue, y a cada lado puesta en él vna mançana qual siendo ella diosa pudiera poner en si para mostrar su hermosura y perfeçion. Todo lo demas que secreto está, como cuerdo puedes juzgar corresponder a lo que se muestra de fuera en la mesma proporçion. En fin en edad de catorçe años escogió la hermosura que naturaleza en vna dama pudo dar. Pues visto lo mucho que te he dicho de su veldad no te marauillarás, Miçilo, si te digo que de enamorado de su belleza me perdi; y encantado salí de mí, porque depositada en su mano mi libertad me rendí a lo que de mí quisiesse hazer.

Miçilo.—Por cierto no me marauillo, Gallo, si perdiesses el juizio por tan estremada hermosura, pues a mi me tiene encantado en solo te lo oyr.

Gallo.—Pues andando ansi, como al lado me tomó, siguiendonos toda aquella graçiosa compañia, me yua ofreçiendo con palabras de toda cortesania á su subjeçion: proponiendo nunca querer ni demandar libertad, teniendo por aueriguado que todo el mereçer del mundo no podia llegar a poseer joya de tan alto valor; y avn juzgaua por bienanenturado al que residiendo en su presençia se le diesse sola su graçia sin mas pedir. Hablando en muy graçiosos requiebros, faboreçiendome con vnos ofreçimientos muy comedidos: vnas vezes por mi persona, otras diziendo que por quien me embiaua alli. Entramos a vna gran sala adornada de muy sumptuosa y estraña tapiçeria: donde al cabo della estaua vn gran estrado, y en el medio dél vn poco más alto, que mostraua alguna differencia que se daua algo a sentir, estaua debajo de un rico dosel de brocado hecho el asiento de la bella Saxe con muchos coxines, debajo del qual junto consigo me metio; y luego fue lleno todo el estrado de graçiosas damas y caualleros, y començando mucha musica de menestriles se començo vn diuino serao. Y despues que todos aquellos galanes huuieron dançado con sus damas muy a su contento y yo con la mia dançé, entraron en la sala muchos pajes con muy galanes libreas, con hachas en sus manos, que los guiaua vn maestresala que nos llamó a la çena; y leuantandose todos aquellos caualleros, tomando cada qual por la mano a su dama fuemos guiados por vna escalera que deçendia sobre vn vergel, donde estaua hecho vn paseo debajo de vnos corredores altos que cayan sobre la gran huerta; el qual paseo era de largo de doçientos pies. Eran todas las colunas de verdadero jaspe puestas por muy gentil y agraçiado órden; todas çerradas de arriba abajo con muy entretexidos gazmines[436] y rosales que dauan en aquella pieza muy suave olor, con lo[437] que lançauan de si muchos clabeles y albahacas y naranjos que estauan çerca de alli. Estaua vna mesa puesta en el medio de aquella pieza que era de largo çien pies, puestos los manteles, sillas y aparato, y ansi como deçendimos a lo bajo començó a sonar grandissimo numero y differençia de musica: de trompetas, cheremias, sacabuches, dulçaynas, flautas, cornetas y otras muchas differençias de sonajas muy graçiosas y apazibles que adornauan mucho la fiesta y engrandeçian la magestad y enchian los coraçones de mucha alegria y plazer. Ansi se sentaron todos aquellos caualleros y damas en la mesa, vna dama con vn cauallero por su órden; y luego se començo la çena a seruir, la qual era tan sumptuosa y opulenta de viandas y aparato de oro, plata, riqueza y seruiçio que no hay injenio que la pueda descreuir en particular.

Miçilo.—Alguna parte della nos falta agora aqui.

Gallo.—Fueron alli seruidos en oro y plata todos los manjares que la tierra produçe y los que el ayre y el mar crian, y los que ha inquirido por el mundo la ambiçion y gula de los hombres sin que la hambre ni neçesidad lo requiriesse. Seruian a las manos en fuentes de cristal agua rosada y de azahar; y el vino en perlas cabadas muy grandes, y no se preçiauan[438] alli de beuer uinos muy preçiados de Castilla; pero traidos de Candia, de Greçia y Egipto. Eran las mesas de çedro coxido del Libano, y del çipres oloroso asentadas sobre peanas de marfil. Los estrados y sillas en que estauamos sentados al comer eran labradas a manera de taraçes de gemas y jaspes finos; los asientos y respaldares eran de brocado y de muy fino carmesi de Tiro.

Miçilo.—¡O gallo! qué sabroso me es este[439] tu canto: no me pareçe sino que poseo al presente el oro de aquel rico Midas y Creso, y que estoy asentado a las opulentas mesas del emperador Eliogabalo. Querria que en çien años no se me acabasse esta bienaventurança en que agora estoy. Mucho me entristeze la miseria en que pienso venir quando amanezca.

Gallo.—Todos aquellos caualleros entendian con sus damas en mucho regoçijo y palaçio, en motejarse y en discantar donayres y motes y sonetos de amores: notandose vnos a otros de algunos graçiosos descuydos en las leyes del amor. La mi diosa puesta en mí su coraçon me sacaua con fabores y donaires á toda cortesania. Cada vez que me miraua, agora fuesse derecho, agora al traues, me encantaua y me conuertia todo en si sacandome de mi natural. Sentime tan preso de su gran valor que no pudiendo disimular le dixe: ¡O señora! no más. Piedad, señora, que ya no sufre paçiençia que no me dé a merçed. Como fueron acabadas las viandas y alçadas las mesas, cada qual se apartó con su dama sobre tapetes y coxines de requamados de diuerso color. Donde en el entre tanto que se llegaua la hora del dormir ordenaron vn juego para su solaz. El qual era: que cada qual con su dama muy secreto y á la oreja le[440] preguntasse lo que más se le antoje; y la primera y mas prinçipal ley del juego es: que infalibremente se responda la verdad. Fue este juego gran ocasion y aparejo para que entre mí y mi diosa se declarasse[441] nuestro deseo y pena: porque yo le pregunté conjurandola con las leyes del juego, me diga en quien tuuiesse puesta su fe, y ella muy de coraçon me dixo, que en mí. Con la qual confession se çerró el proçeso, estando ella segura de mi voluntad y amor; y ansi conçertamos que como yo fuesse recogido en mi camara en el sosiego de la obscura noche, ella se yria para mi. Con esta promessa y fe se desbarató el juego de acuerdo de todos, y ansi pareçieron muchos pajes delante con hachas que con su lunbre quitauan las tinieblas, y hazian de la noche dia claro, y despues que con confites, canelones, alcorças y maçapanes y buen vino hezimos todos colaçion: hecha por todos vna general reuerençia, toda aquella graçiosa y exçelente corte mostrando quererme acompañar se despidio de mi; y hecho el deuido cunplimiento á la mi bella dama, dandonos con los ojos á entender la palabra que quedaua entre nos, me guiaron las dos damas que me metieron en el castillo hasta vna camara de entoldo y aparato çelestial, donde llegado aquellas dos diosas con vn agraçiado semblante se despidieron de mí. Dexaronme vn escudero y vn paje de guarda que me descalçó, y dexando vna vela ençendida en medio de la camara se fueron, y yo me deposité en vna cama dispuesta á todo deleyte y plazer, entre vnos lienços que pareçia auerlos hilado arañas con todo primor. Olia la camara á muy suabes pastillas: y la cama y ropa á agua de angeles y azahar; y quedando yo solo puse mi sentidos y oreja atento todo á si mi diosa venia. Por muy poco sonido que oya me alteraua todo creyendo que ella fuesse, y como me hallase engañado no hazia sino enbiar sospiros que la despertassen y luego de nueuo me recogia con nueua atençion midiendo los passos que de su aposento al mio podia auer. Consideraua cualquiera ocupaçion que la podia estorbar; lebantauame de la cama muy pasito y abria la puerta y miraua á todas partes si sentia algun meneo o bulliçio, o via alguna luz: y como no via cosa alguna con gran desconsuelo me boluia acostar. Deshaziame de zelos sospechando por mi poco mereçer, si burlandose de mí estaua en los brazos de otro amor, y estando yo en esta congoja y fatiga estaua mi diosa aparejandose para venir con la quietud de la noche: no porque tiene neçesidad de aguardar tiempo, pues con echar en todos vn sueño profundo lo podia todo asegurar. Pero por encareçerme á mí más el preçio de su valor, y la estima que de su persona se deuia tener, aguardaua haziendoseme vn poco ausente, estando siempre por su gran poder y saber ante mí; y quando me vi más desesperado siento que con vn poco de rumor entre la puerta y las cortinas me comiença pasito á llamar, y yo como la oy, como suele aconteçer si alguno ha peleado gran rato en vn hondo pielago con las malezas que le querian ahogar, y ansi afanando sale asiendose á las espadañas y ramas de la orilla que no se atreue ni se confia dellas porque se le rompen en las manos, y con gran trabajo mete las uñas en el arena por salir, ansi como yo la oy á mi señora y mi diosa salto de la cama sin sufrimiento alguno: y recogiendola en los[442] braços me la comienço á bessar y abraçar. Ella venia desnuda en vna delgada camisa: cubiertos sus delicados mienbros con vna ropa sutil de çendal, que como las rosas puestas en vn vidrio toda se trasluzia. Traya sus hermosos y dorados cabellos cogidos con vn graçioso y rico garbin, y dexando la ropa de acuestas, que avn para ello no le daua mi sufrimiento lugar, nos fuemos en vno á la cama. No te quiero dezir más sino que la lucha de Hercules y Anteo te pareçiera alli. Tan firmes estauamos afferrados como puedes imaginar de nuestro amor: que ninguna yedra que á planta se abraza podia compararse á ambos á dos. Venida la mañana la mi diosa se leuantó: y lo más secreto que pudo se fue á su aposento, y luego con vn su camarero me enbió vn vestido de recamado encarnado con vnos golpes sobre vn tafetan azul, tomados con vnas cintas y clauos de oro del mesmo color; y quando yo senti el palaçio estar de conuersaçion me leuanté y atauié y salí á la gran sala donde hallé vestida á la mi diosa de la mesma librea, que con amoroso donayre y semblante me reçibió; á la qual siguieron[443] todos aquellos cortesanos por saber que la hazian mucho plazer; y ansi cada dia mudauamos ambos dos y tres libreas de vna mesma deuisa y color á vna y otra vsança, de diuersidad de naciones y prouinçias; y luego todos nos fuemos a ver muy lindos y poderosos estanques, riberas, bosques, jardines que auia en la casa para entreternos hasta que fue llegada la hora del comer. La qual como fue llegada y el maestresala nos fue a llamar boluimos a la gran sala: donde estaua todo aparejado con la mesma sumptuosidad que la noche passada; y ansi conmençando la musica començo el seruiçio del comer; fuemos seruidos con la mesma magestad y aparato que alli estaua en costunbre, y despues como fue acabado el yantar y se leuantaron las mesas quedamos todos hablando con diuersas cosas, de damas, de amores, de fiestas, justas y torneos. De lo qual venimos a hablar en la corte del Enperador Carlos Quinto deste nonbre nuestro Rey y señor de Castilla. En la qual platica me quise yo mostrar adelantandome entre todos por engrandeçer su estado y magestad, pues de mas de ser yo su vasallo, por lleuar sus gajes era mi Señor. Lo qual todos aquellos caualleros y damas oyeron con atençion y voluntad, y algunos que de su corte tenian notiçia proseguian comigo en la prueba de mi intento; y como mi diosa me conoçió tan puesto en aquel proposito, sin darme lugar a muchas palabras me dixo. Señor, porque de nuestra corte y hospedaje vayas contento, y porque ninguno deste parayso sale desgraçiado, quiero que sepas agora como en esta nuestra casa se honrra y se estima ese bienauenturado prinçipe por Rey y Señor. Porque nuestra progenie y deçendençia tenemos por derecha linea de los Reyes de Castilla; y por tales nos trataron los reyes catholicos don Fernando y doña Ysabel, dignos de eternal memoria; y como fuesse de tanto valor ese nieto suyo por los buenos hados que se juntaron en él, esta casa siempre le ha hecho gran veneraçion, y ansi vna visabuela mia que fue en esta tierra la más sabia muger que en ella nunca naçió en las artes y buen hado, se empleó mucho en saber los suçesos deste valeroso y inclito prinçipe, y ansi edificó vna sala muy rica en esta casa y todo lo que con sus artes alcançó en vna noche lo hizo pintar alli; y porque en ninguna cosa aquella visabuela mia mintió de quanto alli hizo a sus familiares pintar conforme a lo que por este feliçissimo prinçipe pasara, te lo mostraré hecho por muy gran orden doçientos años ha. Alli verás su buena fortuna y su buen hado de que fue hadado, por las grandes vatallas que en tiempos aduenideros vençerá, y gentes belicosas que traera a su subjeçion; y diziendo esto se leuantó de donde estaua sentada, y con ella yo y toda aquella corte de damas y caualleros que por el semejante lo deseauan ver, y ansi nos fuemos todos donde nos guió, que como con vna cadena nos lleuaua tras si. Y porque ya pareçe, Miçilo, que es tarde y tienes gana de dormir, porque siento que es ya la media noche, quiero por agora dexar[444] de cantar; y porque pareçe que nos desordenamos cantando a prima noche, nos boluamos a nuestra acostunbrada hora de nuestra cançion, que es quando el alua quiere romper, porque es mas conforme a nuestro natural; y ansi para el canto que se sigue quedará lo demas.

Miçilo.—¡O gallo! quan fuera de mi me has tenido con esta tu sabrosa cançion de comida y aparato sumptuoso; y nosotros no tenemos más de cada quatro habas que comer oy. Solamente quisiera tener el cargo de limpiar aquella plata y oro que alli se ensuçió, por gozar alguna parte del deleyte que reçiben estos ricos en lo tratar. Ruegote que no me dexes de contar lo que en el fin te suçedió; y agora, pues quieres, vamonos a dormir.

Fin del quinto canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[405] Tachado: Siguesse el quinto canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor prete.

[406] G., trabajo.

[407] G., musicos.

[408] G., por.

[409] G., quanto.

[410] G., hagais.

[411] G., Taxo.

[412] G., ofreçen.

[413] G., con.

[414] G., dexemos.

[415] R. (Tachado): quatrocientas.

[416] G., començamos a caminar por.

[417] G., montaña.

[418] G., y mandele.

[419] G., del.

[420] G., los.

[421] Lançamos.

[422] G., la qual.

[423] G., que tiene la mesma costumbre que yo en.

[424] G., buena dueña.

[425] G., os digo.

[426] G., esta.

[427] G., hermoso.

[428] G., auia musayco y muçaraues muy perfectos.

[429] G., entiende.

[430] G., en otra.

[431] G., sino en.

[432] G., se ocupan.

[433] G., juuenil.

[434] G., pareçeria.

[435] G., de inestimable valor.

[436] G., jazmines.

[437] G., el.

[438] G., contentauan.

[439] R., ese.

[440] R., se.

[441] R., declare.

[442] G., mis.

[443] G., siguiendo.

ARGUMENTO
DEL SEXTO CANTO

En el sexto canto que se sigue el auctor descriue por industria admirable de vna pintura las victorias que el nuestro inuictissimo Emperador Carlos quinto deste nombre obo en la prision del Rey Francisco de Françia en Pauia, y la que obo en Tunez y en la batalla que dio a Lansgraue y a Juan duque de Saxonia y liga de herejes alemanes junto al rio Albis en Alemania[445].

Gallo.—Si duermes, Miçilo, despierta.

Miçilo.—Di, gallo; que despierto estoy y con voluntad de oyrte.

Gallo.—Deseo mucho oy discantar aquella facunda historia que alli descriuio aquel pintor. Porque era de tanta exçelençia, de tanto spiritu, y de tanta magestad; de tanta extrañeça el puesto y repuesto de todo quanto alli pintó que no ay lengua que pueda llegar allá. Dezian los antiguos que la escriptura era la Retorica sin lengua; y de aquella pintura dixeran que era la eloquençia hablada. Porque tanta ventaja me pareçe que lleuaua aquella pintura a lo que Demostenes, Tullio, Esquines, y Tito Liuio pudieran en aquel proposito orar, como lo verdadero y real lleua differençia y ventaja a la sonbra y fiçion. Veras alli los honbres vibos que no les faltaua sino el spiritu y lengua con que hablar. Si con grande affecto hasta agora he hablado por te conplazer, agora en lo que dixere pretendo mi interes; que es descriuiendo la sunptuosidad de aquella casa y el gran saber de aquella maga discantar el valor y magestad de Carlos medio Dios; porque sepan oy los honbres que el gallo sabe orar.

Miçilo.—Pues de mí confiado puedes estar que te prestaré la deuida atençion.

Gallo.—Pues como al mouimiento de la mi bella Saxe toda aquella corte diuina se leuantó en pie, tomando yo por la mano a mi diosa nos fuemos a salir a vn corredor; y en vn cuarto dél llegamos a vnas grandes puertas que estauan çerradas, que mostrauan ser del parayso terrenal. Eran todas, avnque grandes, del hebano mareotico sin mezcla de otra madera; y tenia toda la clabazon de plata; y no porque no fuesse alli tan façil el oro de auer, sino porque no es el oro metal de tanta trabazon. Estauan por las puertas con grande artifiçio entretexidas conchas de aquel preçiado galapago indio, y entresembradas muchas esmeraldas que variaban el color. Eran los vnbrales y portada del marmol fino y marfil, jaspe y cornerina; y no solamente era destas preçiosas piedras lo que pareçia por los remates del edefiçio, pero avn auia tan grandes piezas que por su grandeza tenian fuerça bastante para que cargasse en ellas parte del edefiçio. La bella Saxe sacó vna llaue de oro que mostró traerla siempre consigo, porque no era aquella sala de confiar, por ser el secreto y vigor de sus artes, encanto y memoria; y como fueron las puertas abiertas hizieron vn brauo ruydo que a todos nos dió pabor. Pero al animo que nos dió nuestra diosa todos con esfuerço entramos. Era tan sunptuoso aquel edefiçio como el templo mas rico que en el mundo fue. Porque excedia sin comparaçion al que descriuen los muy eloquentes historiadores de Diana de Effeso y de Apolo en Delphos quando quieren más encareçer su hermosura y sumptuosidad. No pienso que diria mucho quando dixesse exçeder a los siete edefiçios que por admirables los llamaron los antiguos los siete milagros del mundo. Era el techo de artesones de oro maçiço, y de mozaraues cargados de riquezas. Tenia las vigas metidas en grueso canto de oro: y el marmol y marfil, jaspe, oro y plata no tenia solamente la sobrehaz y cubierta del preçiado metal y obra rica, pero la coluna era entera y maçiça, que con su groseça y fortaleça sustentaua el edefiçio; y ansi auia de pedazos de oro y plata grandes piezas de aquellas entalladuras y molduras. Alli estaua la agata, no solo para ser vista, pero para creçimiento de la obra; y la colorada sardo está[446] alli que a todo daua hermosura y fortaleza; y todo el pabimento era enladrillado de cornerinas y turquesas y jacintos; yua quatro palmos del suelo por la pared por orla de la pintura vn musayco de piedras finas del Oriente, que desbaratauan todo juizio con su resplandor. Diamantes, esmeraldas, rubies, zafires, topazios y carbuncos; y luego començaba la pintura, obra de gran magestad; y ansi luego començo la mi bella Saxe a mostrarnos toda aquella diuinada historia, cada parte por si, dandonosla a entender. Dixo: veys alli ante todas cosas cómo viendo el Rey Françisco de Françia las alteraçiones que en Castilla leuantaron las Comunidades por la ausençia de su Rey, pareçiendole que era tiempo conueniente en aquella disension para tomar façilmente el Reino de Nauarra, enbió su exerçito. El cual apoderado en la çiudad de Pamplona y en todas las villas y castillos della han corrido hasta Estella y puesto çerco sobre la çiudad de Logroño: la cual çiudad como valerosa se ha defendido con gran daño de françeses. Agora veys aqui como los gouernadores de Castilla auiendo paçificado las disensiones del reyno, auiendo nueua del estado en que al presente está el reyno de Nauarra determinan todos juntos con su poder venir a remediar el daño hecho por françeses y restituir el reyno a su rey de Castilla que al presente estaua en Flandes: lo qual todo que veys ha doçientos años que se pintó; y quierote agora, señor, mostrar lo que desta tu guerra, a que ybas agora suçederá. Ves aqui como sintiendo los françeses venir los gouernadores de Castilla leuantan el çerco de Logroño, y retiranse a la çiudad de Pamplona por hazerse fuertes alli. Ves aqui como el Condestable y todos los otros Señores de Castilla, ordenadas sus batallas los siguen en el alcançe a la mayor furia y ardid que pueden; ansi ves aqui como los atajan el camino junto a la çiudad de Pamplona[447], donde el miercoles que verna, que seran quinze deste mes, todos con animo y esfuerço de valerosos prinçipes los acometen diziendo: España, España, Sanctiago: y ansi veslos aqui rotos y muertos mas de çinco mil françeses sin peligrar veynte personas de Castilla. Dexote de mostrar las brauezas que estos capitanes en particular hizieron aqui conforme a lo que se pintó: las quales no ay lengua que las pueda encareçer. Entonçes le demandé a mi diosa liçençia para me hallar alli: y ella me dixo: no te hago, señor[448], poco seruiçio en te detener: porque yo he alcançado por mi saber el peligro en que tu persona auia de venir: y ansi proueyeron tus hados que yo te aya de saluar aqui. No quieras más buenauentura que poseerme a mi. Yo me le rendi por perpetuo basallo y juré de nunca me reuelar a su imperio. Y ansi luego prosiguio diziendo: Veys aqui cómo con esta vitoria quedó desenbaraçado de françeses todo el reyno de Nauarra, y los gouernadores se bueluen en Castilla dejando por virrey deste reyno al conde de Miranda. El qual va luego sobre el castillo de Maya y le combate con gran ardid, y le entra y mata a quantos dentro estan. Veis aqui cómo siendo Carlos auisado por los de su reyno la neçesidad que tienen de su venida y presençia, despedidos muchos y muy arduos negoçios que tenia en Alemania se embarca para venir en España en diez y ocho de julio del año de mil y quinientos y veynte y tres con gran pujança de armada. Veys aqui cómo se viene por Ingalaterra por visitar al rey y reyna su tia, de los quales será reçevido con mucha alegria, y le hazen muchas y muy solenes fiestas. Las quales acabadas y despedido de aquellos cristianissimos Reyes se viene a España aportando a la villa de Laredo, donde es reçibido con plazer de los grandes del reyno que le estaran alli aguardando. Veis aqui cómo viendo el Rey Françisco de Françia no auer salido con la empresa de Nauarra, y visto que el Prinçipe[449] de Castilla Carlos está ya en su reyno, determina en el año de mil y quinientos y veynte y quatro emprender vn acometimiento de mayor interes, y fue que acuerda con todo su poder y muy pujante exerçito tomar el ducado de Milan y teniendo gente de su valia dentro de[450] la çiudad de Milan su mesma persona estando presente poner[451] çerco a la çiudad de Pauia, en que al presente está por teniente el nunca vençido capitan Antonio de Leyua con alguna gente española y ytaliana que tiene para en su defensa. Veys aqui cómo teniendo el rey de Françia çercada esta çiudad acuden a su defensa todos los capitanes y compañías que el Rey de Castilla tiene en aquella sazon por la Italia y Lombardia, y todos los prinçipes y señores que estan en su seruiçio y liga. Viene aqui en defensa Carlo de Lanaya, o Charles de Limoy que entonçes estara por visorrey de Napoles, y el marques de Pescara, y el illustrissimo duque de Borbon, y el duque de Traeto, y don Fernando de Alarcon, y Pero Antonio conde de Policastro; y avnque todos estos señores tienen aqui sus capitanes y compañias en alguna cantidad, no es tanto como la tercera[452] parte de la que el Rey de Françia tiene en su campo. Pues como el exerçito del rey de Castilla está aqui seys meses en que alcança todo el inuierno, padeçiendo gran trabajo, y como el Rey de Françia no acomete ni haze cosa de que le puedan entender su determinaçion, determinan los españoles darle la batalla por acabar de partir esta porfia; y veys aqui cómo auiendo el marques de Pescara a los diez y nueue de hebrero del año de mil y quinientos y veynte y çinco dado vn asalto en el campo de los françeses por probar su cuydado y resistençia, en el qual con dos mil españoles acomete a diez mil, y sin perder diez hombres de los suyos les mata mil y doçientos, y les gana vn bestion con ocho piezas de artilleria. Pues viendo esta flaqueza acuerda el virrey con todos aquellos señores dar la batalla al rey de Françia en el lugar donde está fortalezido; y ansi el viernes que son veynte y quatro dias del dicho mes de hebrero; vn hora antes del dia trayendo todos camisas sobre las armas, porque se conozcan en la batalla, dando alguna poca de gente con muchos atambores y trompetas al arma por la puerta del hospital de San Lazaro, donde estan los fosos y bestiones de los françeses para estorbar que los imperiales no entren en Pauia; y mientra estos hazen este ruydo, la otra gente rompe con çiertos injenios y instrumentos por algunas partes el muro del parco; y dan aqui como veys en sus enemigos. De todo esto es auisado el Rey de Françia por secreto que se haze, y ansi manda la noche antes que todos los mercaderes, y los que venden mantenimientos y otra gente inutil para la guerra salgan del real por dexar esenta la plaza. Los quales luego se ponen el campo y el Tesin sobre Pauia, donde el Rey tiene echo vn puente para passar las vituallas que vienen de Piamonte. De manera que quando los imperiales ponen en effecto su empresa ya el Rey de Françia con todo su exerçito está armado y puesto en orden de batalla, y no se rompe tan presto el muro que no se puedan muy bien conoçer vnos a otros en la batalla sin diuisa. El marques de Pescara toma consigo seteçientos caballos ligeros y otros tantos arcabuzeros españoles, y la gente de armas hecha dos partes lleua el virrey la auanguardia, y el duque de Borbon la batalla: y los otros caualleros ligeros lleua el duque de Traeto. El marques del Gasto lleva la infanteria española; la infanteria ytaliana y lançenequeneques se haze tres partes; la vna es cabo el conde de Guiarna; y de la otra es cabo Jorge cauallero aleman; y del otro es cabo otro capitan de alemanes; y ves aqui cómo en el punto que el muro del parco es derribado y los imperiales llegan a la plaza los suyzaros se hazen en contra de los alemanes y juntos combaten muy hermosamente de las picas, y juega con tanto espanto la[453] artillería, que todo el campo mete a temor y braueza, y ansí cada qual lleno de yra vusca a su enemigo: y reboluiendose todas las esquadras y batallas de gente de armas y cauallos ligeros, se ençiende vna cruel y sangrienta contienda[454] y luego del castillo y çiudad de Pauia, por esta puerta que se dize de Milan, salen en fabor de España quatro mil y quinientos infantes con sus piezas de artilleria y doçientos hombres de armas, y treçientos cauallos ligeros. Los quales todos dan en la gente ytaliana de los françeses, que está en esta parte aposentada, la qual façilmente fue rota y desbaratada. Aqui llega vn soberuio soldado, y sin catar reuerençia al gran Musiur de la Palisa le echa vna pica por la boca, que encontrandole con la lengua se la echa juntamente con la vida por el colodrillo. Un arcabuzero español asesta a Musiur el Almirante que da bozes a sus soldados que passen adelante: y hallando la pelota la boca abierta, sin hazer fealdad en dientes ni lengua le passa a la otra parte, y cae muerto luego; yendo Musiur de Alueñi con el braço alçado a[455] herir con el espada a vn prinçipe español, llega al mesmo tiempo vn otro cauallero de España y cortale el braço por el honbro y juntamente cae el braço y su poseedor sin la vida. Musiur Buysi recogiendole con vna herida casi de muerte le alcançan otra que le acaba. El conde de Traeto arrojó[456] una lança a Musiur de la Tramuglia, que dandole por çima la vedixa le cose con la brida y cae muerto él y su cauallo. El duque de Borbon hyere de vna hacha de armas sobre la cabeça a Musiur el gran Escuir, que juntamente le echó los sesos y la vida fuera. Un cauallero ytaliano, criado de la casa del marques de Pescara, da una cuchillada sobre la zelada a Musiur de Cliete que le saltó de la cabeça: y acudiendo con otro golpe, antes que se guarde le abre hasta la nariz. Un soldado español esgrimiendo con vn montante se encontró en la talla con Musiur de Boys, y derrocando de vna estocada el cauallo, en cayendo en el suelo corta al señor la cabeça. Otro soldado de la mesma naçion, jugando con vna pica, passa de vn bote por vn lado al duque de Fusolca y[457] le salio el hierro al otro; y luego da otro golpe al hermano del duque de Loren en los pechos que le derrueca del cauallo: y la furia de otros cauallos que passan le matan hollandole. Tambien este mismo hiere a Musiur de Sciampaña, que venia en compañia destos dos prinçipes, y le haze igual y compañero en la muerte. Veis aqui cómo el Rey de Françia, viendo roto su campo piensa saluarse por el puente del Tesin; y otra mucha parte de su exerçito que ante él van huyendo con intençion de se saluar por allí: los quales todos son muertos a manos de los cauallos ligeros borgoñones, y muchos ahogados en el rio; porque los mercaderes y tenderos que el dia antes hazen salir del real, como ven en rota el campo de Françia, se passan el rio y quiebran el puente por asegurar que los españoles no los siguan y roben; y ansi suçede, que yendo el Rey de Françia al puente por se saluar, a çinco millas de donde la batalla se dio, le encuentran en su cauallo quatro arcabuzeros españoles, los quales, sin conoçerle se le ponen delante, y le dizen que se rinda; y no respondiendo el Rey, mas queriendo passar adelante, vno de los arcabuzeros le da con el arcabuz vn golpe en la cabeça del cauallo de que el cauallo cae en vn foso, como aqui le veys caydo; y a esta sazon llega vn hombre de armas y dos cauallos ligeros del marques de Pescara: y como ven el cauallero ricamente atauiado y el collar de San Miguel al cuello quieren que los arcabuzeros partan con ellos la presa, amenaçandoles que donde no la partieren que les matarán el prisionero. En esto llegó vn criado de Musiur de Borbon, y como conoçe al Rey de Françia va al virrey que viene alli çerca y auisale el estado en que está el Rey; y llegado el virrey haze sacar al Rey debajo del cauallo: y demandandole si es el Rey de Françia y a quién se rinde, responde, sabiendo que aquel es el virrey, que el es el Rey de Françia, y que se rinde al Emperador; y veys aqui cómo luego le desarman quedando en calças y jubon, herido de dos pequeñas heridas, vna en el rostro y otra en la mano: y ansi es lleuado a Pauia y puesto en buena guarda y recado. Y el virrey luego despacha al comendador Peñalosa que lo haga saber en España al Rey[458]. El qual es reçebido con aquella alegria y plazer que tal nueua y vitoria mereçe. En compañia del Rey de Françia son presos el que se dize ser Rey de Nauarra, y Musiur el Gran Maestre, y Memoransi, y el vastardo de Sauoya, y el señor Galeazo Visconte, y el señor Federico de Bozoli, y Musiur San Pole, y Musiur de Brion, y el hermano del marqués de Saluzo, y Musiur la Valle, y Musiur Sciande, y Musiur Ambrecomte, y Musiur Caualero, y Musiur la Mota, y el thesorero del Rey, y Musiur del Escut, y otros muchos caualleros, prinçipes y grandes de Françia que veys aquí juntos rendidos a prision, cuyos nombres seria largo contaros.

Y luego acabado de nos mostrar en aquella pintura esta vitoria y buenauentura del nuestro feliçisimo Carlos prinçipe y Rey de España nos passó a otro quartel, donde no con menos primor y perfeçion del arte estaua pintada la imperial coronaçion y trihunfo Çesarico[459] que hizo en Bolonia en el año de mil y quinientos y veynte y nueue años, siendo pontifice el papa Clemente septimo; y tanbien el viaje que haze luego alli en Alemaña por resistir al turco que viene con gran poder hasta Viena por destruir la cristiandad; y veys aqui todo su campo y batallas puestas apunto, y cómo le haze retirar.

Y como nos obo mostrado en todo primor de la pintura todas estas grandezas nos passó a otro paño de la pared, y nos mostró la terçera vitoria igual a las passadas que obo en el reyno de Tunez diez años despues, que fue en el año de mil y quinientos y treynta y çinco; y ansi nos començó a dezir. Veis aqui cómo despues que este bienauenturado prinçipe huuiere hecho vn admirable alarde de su gente y exerçito en la çiudad de Barçelona sin dezir a ninguno donde va: veis aqui cómo vn miercoles nueue de Junio, estando todo el campo a punto de guerra y partida como conuiene, auiendo los tres dias antes auisado, manda leuantar las uelas: las quales son treçientas en que va la flor y prez de España, y con gran musica y bozeria mueuen soltando mucha artilleria del mar y tierra, que es cosa marauillosa de ver. Veis aqui cómo el sabado siguiente a las seys de la mañana llega toda la armada a la ysla de Çerdeña, donde hallan al marques del Gasto que con su armada y compañia les[460] está aguardando. Tiene consigo ocho mil alemanes y dos mil y quinientos españoles de los viejos de Ytalia; y siendo aqui reçebidos con muy solene salua se rehazen de todo lo neçesario, y luego el lunes adelante, que son catorçe del mes, salen del puerto alas seys de la mañana con prospero viento, guardado el orden neçesario; y el martes alas nueue horas de la mañana llegan a la vista de la Goleta, que es en las[461] riberas y costa de Tunez: puerto y castillo inexpugnable. Pues tomada tierra avnque con alguna defensa de los contrarios[462]; porque luego acudieron al agua gran cantidad de moros, turcos y genizaros, a defenderles el puerto. Pero jugando desde los nauios muy poderosa artilleria apartaron[463] los enemigos del puerto, tanto, que todos aquellos señores y prinçipes sin peligro se pueden saltar a tierra; y ansi todos recogidos por aquellos campos con la mejor guarda y miramiento que pueden se aloxan hasta que todo el canpo es desembarcado. Despues que en dos dias enteros han desenbarcado armas y cauallos y aparejos manda su Prinçipe bienauenturado[464] que todos se pongan apunto de guerra: porque los moros los desasosiegan mucho, que a la contina estan sobre ellos escaramuçando. Veys aqui cómo viene a bessar las manos del Emperador Muley Alhazen Rey de Tunez, con treçientos de cauallo, y no se parte de aqui hasta que el Rey[465] le mete y apodera en su çiudad. Veis aqui cómo se hazen trancheas y vestiones y terreplenos para conbatir la Goleta: en los quales tardan veynte y ocho dias. Veis aquí muchas y muy cotidianas escaramuças y rebates que tienen los moros con los christianos a vista de su prinçipe: donde cada qual se señala con gloria eterna de buena fama. Pues como es acabado este vestion muy fuerte que aqui veis, en contra deste castillo de la Goleta, manda el Enperador que se ponga en orden de vateria; y ansi ponen en él treynta y seys piezas de artilleria gruesa, los mejores tiros de toda la armada, los quales asestan a las dos torres prinçipales del castillo; y en los otros vestiones y trancheas ponen hasta quatroçientos cañones gruesos y menudos, los quales asestan á la fortaleza y galeras que tenian[466] los moros en el estaño de agua que viene de Tunez hasta la mar. Veis aqui cómo estando todos apunto para dar la vateria haze el Emperador vn admirable razonamiento a todos sus capitanes y soldados, animandolos al acontecimiento y prometiendoles grandes premios. Veys aqui cómo miercoles que seran catorçe del mes de Julio, quando fue[467] venida la mañana el Emperador manda que se comiençe la vateria por la[468] mar y tierra. La qual es la mas fuerte y contina y admirable que nunca se dió en campo de griegos, romanos ni egipçios. Porque dentro de quatro horas estan deshechos y hundidos por tierra los muros, çercas y valuartes mas fuertes que tubo la antiguedad. Todo es aqui en breue roto y horadado, que ya no tienen los moros con que se amparar, cubrir ni defender, y les es neçesario salir al canpo a pelear como estan los de fuera. Veys aqui cómo a las dos horas despues de medio dia los soldados españoles enbian a suplicar al Emperador les dé liçencia para entrar la fuerça, porque ya no es menester gastar mas muniçion; ya comiençan los moros a salir al campo viendo poca defensa en su fuerça, y los españoles los reciben con gran animo y matandolos y hiriendolos lançan animosamente en sus muros que ya estan sin albergue ni defensa, y tanta es la matança que en ellos hazen que los hazen huyr[469] por el estaño adelante, donde se hahogan infinitos dellos. Veys aqui cómo con gran[470] alegria y esfuerzo ponen los españoles las vanderas sobre los muros y fuerça, auiendo muerto más de treynta mil moros que estauan en aquella defensa sin morir[471] diez de los cristianos. Estan tan esforzados y animosos estos soldados españoles con esta vitoria, que si en esta coyuntura los tomasse de aqui el Emperador serian bastantes para façilmente vençer los exerçitos del Turco y gran Can y Sophi si todos estos poderosos prinçipes y sus fuerças se juntasen en vno. Porque aqui ganan la mas fuerte y inexpunable fuerça que en el mundo está en edifiçio. Ganan aqui treçientas piezas de artilleria gruesa de bronce muy hermosa, y mucha muniçion de poluora y pelotas, flechas, lanças y otros infinitos generos de armas y muniçion. Tomarse ha en esta vitoria la mejor armada que nunca pagano perdió: porque estan seteçientos nauios gruesos y treynta y seis galeras: y la resta de galeotes y fustas mas de çiento. De aqui parte luego el Emperador otro dia adelante a dar combate a la çiudad por dar fin a esta empresa. Y suçede que le sale al camino Baruarroxa con çien mil convatientes por resistirle la entrada: donde con muy poca dificultad fueron todos desbaratados, y muerta infinita multitud dellos; y veys aqui cómo viendo el mal suçeso el Capitan Baruarroxa huye por se librar de las manos del Emperador y se acogió a la çiudad de Bona, vn puerto vezino alli[472] en las riberas de Africa; y veys aqui cómo llegado el Emperador a la ciudad de Tunez se le abren las puertas sin resistençia, y le enbian las llaves con los mas antiguos y prinçipales de la çiudad ofreçiendosele en su obediençia. Veis aqui cómo resulta desta vitoria ser libres veynte mil cristianos que en diuersos tiempos auian sido presos captiuos por el mismo Baruarroja: los quales todos estauan en el alcazaua de veynte años antes presos. Veys aqui como hechos sus capitulos de conçiertos, parias y rehenes entre el Emperador y Rey de Tunez le pone en su poder la çiudad, dandole las llaues, mando y Señorio como de su mano; y despues de auerlo todo pacificado se embarca para Siçilia: y de alli para Sauoya por libertar lo que de aquel ducado tiene vsurpado en aquella sazon el Rey de Françia a su hermana la duquesa.

Pasando mas adelante dixo: veys aqui cómo prosiguiendo este bienauenturado prinçipe en su buen hado trabaja por juntar conçilio en la çiudad de Trento en Alemania, por dar buen medio[473] en los herrores lutheranos que en aquella tierra estaran arraygados muy en daño de la iglesia catholica. Y veys aqui cómo no podiendo atraer[474] por esta via los prinçipes electores del imperio al buen proposito, determina de lleuarlos por fuerça de armas; y ansi el año de mil y quinientos y quarenta y siete, a veynte y quatro de Abril les da vna batalla de grande ardiz y esfuerço: siendo[475] capitanes de su liga y confederación aquellos dos cabeças de su prinçipado: Lansgraue y Juan duque de Saxonia, a los quales vencio[476] y prendio junto al rio Albis en aquella batalla campal con grande ardiz[477]. En la qual murieron[478] y son presos muchos señores y prinçipes[479] de su compañia, y avnque en los tiempos adelante viendo los prinçipes alemanes que las cosas del conçilio se ordenan en su destruiçion, trabajan a ser vengados por mano del duque Mauriçio y con fabor del Rey de Françia, con el qual y de su liga hazen vn exerçito en el año de mil y quinientos y çinquenta y dos y vienen con fuerça determinada, siendo capitan el duque Mauriçio por desbaratar el conçilio que está en effecto junto en la çiudad de Trento: y tanbien procuran intentar prender al Emperador que está sin auiso alguno de su atreuimiento y desuerguença; y avnque esto verna ansi, pero veys aqui cómo plaze a Dios por ser buena la intençion y zelo deste bienauenturado prinçipe y buen hado, como no tiene algun effecto la dañada voluntad destos herrados herisarchas. Mas antes veys aqui cómo luego buelue todo a nuestro buen prinçipe en prosperidad, boluiendo a trihunfar de sus enemigos. Porque sus basallos y prinçipes de España la proueeran de gente y dinero en tanta abundançia que le sobren fuerças para todo y verna en fin a proseguir su conçilio: donde auida condenaçion de sus peruersos herrores se les dara el justo castigo que mereçen cabeças de tanta peruersidad; y despues de largos años effectuando en vn hijo suyo Don felipe sus grandes y cesareos deseos yrá a gozar con Dios a la gloria. Todas estas son xornadas en que se muestra admirablemente su buenauentura y hado, profetizado todo y diuinado doçientos años antes que cosa alguna destas suçedan: porque veais el saber desta mi abuela, y el valor y buen hado deste bienauenturado prinçipe y Señor nuestro.

Y estando en esto vino el maestresala diziendo que estaua la çena aparejada, y ansi todos engrandeçiendo el saber de la maga y el injenio admirable de la pintura y la buenauentura y hado de nuestro prinçipe nos salimos de la sala admirados todos de la suntuosidad del edifiçio: la qual tornó mi diosa a çerrar y acompañandola por nuestra guia nos venimos al lugar donde a la çena soliamos conuenir, donde hallamos las mesas puestas con el mesmo aparato y magestad que auia en las passadas; y ansi començando la musica se siruio con aquella abundançia que se acostunbraua hazer: la qual çena duró hasta que anocheçió, y como fue acabada sentandose todas aquellas damas y caualleros en sus proprios asientos y alçadas las mesas del medio se representó vna comedia de amor con muchos y muy agraçiados entremeses, agudezas, inuençiones y donayres de grande injenio. Fue juzgada de todos aquellos caualleros y damas por la mas injeniosa cosa que nunca los humanos hayan visto en el arte de representaçion: porque despues de tener en ella passos y auisos admirables, fue el ornato y aparato todo en gran cumplimiento. Todas aquellas damas reçibieron gran deleyte y plazer con ella: porque notablemente fue hecha para su fabor, persuadiendo lleuar gran ventaja a los hombres el natural de las mugeres. Eran los representantes de tan admirable injenio que en todo te pareçiera ver el natural, y conuençido no pudieras contradezir su persuasion. En fin en aquella casa no se trataua otra cosa sino donayres y plazer: y todo era deleyte nuestro obrar y razonar, y como el mundo de su cogeta no tenga cosa que no cause hastio y enhado, y todo no enoje y harte, aunque mas los mundanos y viçiosos a el se den, en fin buelue su tiempo, y los deleytes hazen a su natural, y como el apetito es cosa que se enhada y fastidia presto buelue la razon a se desengañar por el fabor y graçia de Dios. Esto quiero que veas cómo en mi passó; lo qual por ser ya venido el dia dexemos para el canto que se siguirá.

Fin del sexto canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[444] G., quiero que por agora dexemos.

[445] Tachado: Siguesse el sesto canto del gallo de Luçiano orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.

[446] G., estaua.

[447] G., antes que entren en la çiudad, estando ya junto.

[448] G., pequeño.

[449] G., Rey.

[450] G., en.

[451] G., puso.

[452] G., terçia.

[453] G., el.

[454] G., batalla.

[455] G., por.

[456] G., arroja.

[457] G., que.

[458] G., Emperador.

[459] G., Çesareo.

[460] G., los.

[461] R. (Tachado), puertos y.

[462] G., resistencia de los enemigos.

[463] G., apartan.

[464] G., manda el Emperador.

[465] G., este nuestro dichoso caudillo.

[466] G., tienen.

[467] G., es.

[468] G., el.

[469] G., fuerçan yr.

[470] G., grande.

[471] G., faltar.

[472] G., puerto de alli algo vezino.

[473] G., remedio.

[474] G., traer.

[475] G., trayendo ellos por.

[476] G., vençe y prende.

[477] G., batalla que les da.

[478] G., mueren.

[479] G., prinçipales.

ARGUMENTO
DEL SEPTIMO CANTO DEL GALLO

En el septimo canto que se sigue el auctor concluyendo la parabola del hijo prodigo finge lo que comunmente suele aconteçer en los mançebos que aburridos de vn viçio dan en meterse frayles; y en el fin del canto se descriue vna famosa cortesana ramera[480].

Gallo.—Despierta Miçilo, oye y ten atençion, que ya te quiero mostrar el fin, suçeso y remate que suelen tener todas las cosas desta vida: cómo todos los deleytes y plazeres van a la contina a parar en el hondo pielago del arrepentimiento, verás la poca dura que los plazeres desta vida tienen, y cómo quando el hombre buelve sobre si halla auer perdido mucho mas sin comparaçion que pudo ganar.

Miçilo.—Di, gallo; que muy atento me tienes a tu graçiosa cançion.

Gallo.—Pues vibiendo yo aqui en tanto deleyte, tanto plazer, tan amado, tan seruido y tan contento que pareçia que en el parayso no se podia el gozo y alegria más comunicar, de noche toda la passaua abraçado con mi diosa; y de dia yuamonos a estanques, riberas de rios y muy agraçiadas y suaues fuentes, a bosques, xardines, huertos y vergeles, y todo genero de deleyte, á pasear y solazar en el entretanto que se llegauan las horas del çenar y comer. Porque para esto tenia por su arte en sus huertas y tierra grandes estanques y lagunas en las quales juntaua todos quantos generos de pescados ay en el mar. Delfines, atunes, rodaballos, salmones, lampreas, sabalos, truchas, mulos marinos, congrios, marraxos, coraçinos, y otros infinitos generos de pescados: los quales puestos alli a punto echando los ançuelos o redes, los hazia façilmente caer para dar plazer a los amantes. Demas desto tenia muy deleytosos vosques de laureles, palmas, çipreses, platanos, arrayanes, çedros, naranjos y frescos chopos y muy poderosos y sombrios nogales y otras espeçies de arboles de gran rama y ocupaçion. Y todos estos estauan entretexidos y rodeados de rosas, jazmines, azuçenas, yedras, lilios y de otras muy graçiosas flores y olorosas que junto a vnas perenales y vibas fuentes hazian vnas suaues carçeles y unos deleytosos escondrixos aparejados para encubrir qualquier desman que entre damas y caualleros hiziesse el amor. Por aqui corrian muy mansos conejos, liebres, gamos, çieruos: que con manos, sin corrida, los caçaba cada qual. En estos plazeres y deleytes me tubo çiego y encantado esta maga un mes o dos: no teniendo acuerdo, cuenta, ni memoria de mi honrra y fe deuida a mi prinçipe y Señor, el tiempo perdido, mi viaje y compañia, ni de la ocasion que me truxo alli; y ansi vn dia entre otros (porque muchos dias, ni lo podia ni osaua haçer) me bajé solo a vn jardin por me solazar con alguna libertad, y de alli guiado no sé por qué buen destino que me dio, traspuesto fuera de mí, sin tener miramiento ni cuenta con la tierra, ni con el çielo, con el sereno, nublo, ni sol, el alma sola traspuesta en si mesma yua traçando en manera de eleuamiento y contenplaçion la ventaja que los deleytes del çielo tenían a los de por acá; y ansi passé de aquel jardin a vn espeso y çerrado vosque sin mirar por mi; y por vna angosta senda caminé hasta llegar a vna apazible y deleytosa fuente que con vn graçioso corriente yua haciendo vn sonido por entre las piedras y yernas que sacaua los honbres de si: y con el descuydo que llegué alli me arrimé a vn alto y fresco arrayan, el qual como los mienbros descuydados y algo cansados derroqué sobre el començo a gemir; y como quien soñando que se ahoga, o está en algun peligro despierta, ansi con gran turbaçion bolui sobre mí. Pero torneme a sosegar quando consideré estar en tierra y casa donde todas las cosas causan admiraçion, y el manjar en el plato acontece hablar; y como sobre el arrayan mas el cuerpo cargué, tornó con habla humana a se quexar diziendo: tente sobre ti, no seas tan cruel; y yo como le oy que tan claro habló leuantéme de sobre él y él me dixo: no temas ni te marauilles, Señor, que en tierra estas donde has visto cosas de mas espanto que verme hablar á mi; y yo le dixe: deesa, o ninpha del voscaxe, o quien quiera que tu seas, perdona mi mal comedimiento; que bien creo que tienes entendido de mi que no he hecho cosa por te ofender. Que la inorançia y poca esperiençia que tengo de ver espiritus humanos cubiertos de cuerpos y corteças de árboles me han hecho injuriar con mis descuydados mienbros tu diuinidad. Ansi los buenos hados en plazer contino effectuen tu dichoso querer, y las çelestiales estrellas se humillen a tu voluntad, que me hables y comuniques tu humana boz, y me digas si agora o en algun tiempo yo puedo con algun beneffiçio purgar la offensa que han hecho mis miembros a tu diuino ser. Que yo juro por vida de mi amiga aquella que morir me haze, de no reusar trabajo en que te pueda seruir. Declarame quien eres y qué hazes aqui. Respondiome él: No soy, señor, yo deesa, ni ninpha del vosque; no sé cómo me has tan presto desconoçido, que soy tu escudero Palomades. Pero no me marauillo que no me conozcas, pues tanto tienpo ha que no te acuerdas de mi ni te conoçes a ti. Como yo oy que era mi escudero quedé confuso y sin ser, y ansi con aquella mesma confusion me le fue abraçar deseoso de le tener con quien a solas razonar, como con él solia yo tener otros tiempos en mi mas contina conuersaçion. Pero ansi abraçando ramas y hojas y troncos de arrayan le dixe; ¿que es esto mi Palomades? ¿quien te encarceló ay? Respondióme: mira, señor, que esta tierra donde estás los arboles que ves todos son como yo. Tal costumbre tiene la señora que te tiene aqui, y todas las damas y dueñas que en su compañia estan. Sabe que esta es vna maga encantadora, treslado y trasumpto de Venus y otras rameras famosas de la antigüedad. Ni pienses que obo otra Cyrçes, ni Morganda, ni Medea; porque a todas estas exçede en laçiuia y engaños que en el arte magica se pueden saber. Esta es la huespeda que bajando la sierra nos hospedó; y con la guia nos enbió á este castillo y vosque fingiendo nos enbiar a su sobrina la doncella Saxe. Pero engañonos, que ella mesma es; que por gozar de tu moçedad y loçana juuentud haze con sus artes que te parezca su vejez tan hermosa y moça como agora está. Y ansi como me dexaste en el patio quando entramos, aqui fue depositado en poder de otra vieja hechizera que con regalos quiso gozar de mi; y ansi la primera noche ençendida en su luxuria me descubrio todo este engaño y su dañada y peruersa intinçion; çiega y desuenturada pensando que yo nunca della me auia de partir. No pretenden estas maluadas sino hartar su laçiuia con los honbres que pueden auer; y luego los dexan y vuscan otros de quien de nueuo gozar, y hartas, porque los honbres no publiquen su torpeza por allá conuiertenlos en arboles y en cosas que ves por aqui; y para effectuar su peruersa suçiedad tienen demonios ministros que de çien leguas se los traen quando saben ser conuenientes para su mal proposito; y ansi viendome mi encantadora desgraçiado y descontento de sus corruptas costumbres y que andaua deseoso para te auisar, trabajaron por me apartar de ti, y avn porque no huyesse me conuertieron desuenturado en esta mata de arrayan que aqui ves, sin esperança de salud; y ansi han hecho a otros valerosos caualleros con los quales ya con sus artes y engaños satisfizieron su suçiedad, y despues los conuertieron en arboles aqui. Ves alli el que mandó la casa de Guevara conuertido en aquel çipres; y aquel nogal alto que está alli es el que mandó la casa de Lemos despues del de Portogal; y aquel chopo hermoso es el que gouernó la casa de Cenete antes del de Nasao. Y aquel platano que da alli tan gran sonbra es uno de los prinçipales Osorios. Aqui verás Mendoças, Pimenteles, Enrriques, Manrriques, Velascos, Stuñigas y Guzmanes; que despues de largos años han quedado penitençiados por aqui. Buelue, buelue, pues, señor, y abre los ojos del entendimiento; acuerdate de tu nobleza y linaxe. Trabaja por te libertar; no pierdas tan gran ocasion. No bueluas allá; huye de aqui. Estuue por gran pieza aqui confuso y enbobado, que no sabia qué hablar a lo que me dezia mi escudero Palomades; y como al fin en mí bolui y con los ojos del entendimiento aduerti sobre mí, echeme de ver; y hallé que en mi habito y natural era estrañado de mi ser. Halleme todo afeminado sin pareçer en mi ni semejança de varon: lleno de luxuria y de viçio; untado el rostro y las manos con vnguentos, colores y açeites con que las rameras se suelen adornar para atraer a si a la diuersidad de amantes, principalmente si en la mesma calle y vezindad ay dos que la vna está con la otra en porfia. Traya vn delicado y polido vestido que a su modo y plazer me auia texido la mi maga por más se agradar, con muy gentil aparato y labor. Lleuaua vn collar rico de muy preçiadas piedras de Oriente y esmaltes que de ambos hombros cuelga hasta el pecho; llenos de anillos los dedos, y dos braçaletes en cada braço que pareçian axorcas de muger. Traya los cabellos encrespados y anillados[481] ruçiados y vntados con aguas y açeytes olorosos y muy preçiados. Traya el rostro muy amoroso y bello, afeytado a semejanza de los mançebos que en Valençia se vsan y quieren festejar. En conclusion por el rostro, semblante y dispusiçion no huuiera honbre que me conoçiesse sino fuera por el nombre; tan trocado y mudado tenia todo mi ser. Luego como mirandome vital y de capitan fiero estimado me hallé conuertido en viçiosa y delicada muger, de verguença me quise morir; y se me cayeron las hazes en el suelo sin osar leuantar los ojos avn a mirar el sol; marchicho[482], confuso y sin saber qué dezir; y en verdad te digo que fue tanta la verguença que de mi tenia y el arrepentimiento y pessar que en mi spiritu entró que mas quisiera estar so tierra metido que ofreçerme a ojos de alguno que ansi me pudiera ver. Pensaua dónde yria; quién me acogeria; quien no se reyria y vurlaria de mi. Lastimauame mi honrra perdida; mis amigos que me aborreçerian; mis parientes que me huyrian. Comienço en esto tan miserable y cuytadamente a llorar, que en lagrimas me pensaua conuertir. Dezia: ¡o malditos y miserables[483] placeres del mundo, qué pago tan desuenturado dais. ¡O pluguiera a Dios que fuera yo a la guerra y mil vezes muriera yo allá antes que auer yo quedado en este deleyte acá! Porque con la muerte hubiera yo hecho la xornada mucho a mi honrra; y ansi quedando acá muero çien mil vezes de muerte vil sin osar pareçer. He faltado a mí, a mi prinçipe y señor. Por muchas vezes miré por el rededor de aquella fuente por ver si auria alguna arma, o instrumento de fuerça con que me poder matar; porque la mi maga de armas y de animo me pribó; y ansi con esta cuyta me bolui al arrayan por preguntar a mi compañero si auia dexado sus armas por alli, siquiera por poder con ellas caminar y por me defender si alguna de aquellas malas mugeres saliesse a mi; y como junto a si me vio començo a darme grandes bozes; huye, huye, señor, que ya aparejado el yantar anda la tu maga muy cuydadosa a te vuscar; y si te halla aqui sospechosa de tu fe tomará luego vengança cruel de ti. Porque esto vsan estas malauenturadas de mugeres por más que amen; si alguno les falta y hierra no fian del honbre más, y nunca se acaban de satisfazer; porque sienpre quieren muy hartas de todos trihunfar; y ansi alçando mis faldas al rededor començe con grande esfuerço a correr cara donde sale el sol; yua huyendo, sudando, cansado y caluroso, boluiendo a cada passo el rostro atras. Plugo a los mis bienauenturados hados que auiendo corrido dos horas, avnque con gran fatiga y dolor por aquel vosque espeso çerrado de aspereça y matorral, en fin, sali de la tierra de aquella mala muger; porque a qualquiera honbre que con efficaz voluntad quiere huyr de los viçios le ayuda luego Dios; y como fuera me vi, humillado de rodillas, puestas las manos al çielo, con animo verdadero demandé perdon dando infinitas graçias a Dios por tan soberana merçed. Senteme a vna fuente que vi alli; la qual avnque no tenia al rededor aquella deleytosa sombra de aquellas arboledas y rosas que estauan en el vosque de la encantadora, me dio a mi mayor deleyte y plazer, por ofreçerseme a mayor neçesidad; y tomando con las manos agua me començé á labar el rostro, cabeza y boca por echar de las venas y huesos el calor inmenso que me abrasaua; y ansi desnudandome de todas aquellas delicadas ropas y atauios me ayreé y refresqué, proponiendo de en toda mi vida más me las vestir. Arrojé por aquel suelo collar, oro y joyas que saqué de aquel Babilon; pareçiendome que ningun dia por mí pasó mas bienauenturado que aquel en que ansi me vi muerto de hambre y sed. Temia aquellos arreos y delicadeças no me tornassen otra vez a encantar; pareçiendome tener en si vn no sé que, que aun no me dexauan[484] del todo boluer en mi; y ansi lo mas pobre y sençillo que pude començe á caminar poniendo mil protestaçiones y juras sobre mí de nunca yr donde honbre me pudiesse conoçer; yendo por aquellos caminos y soledad me deparó Dios vn pastor que de pura piedad con pan de çenteno y agua de vn barril me mato hambre y sed; y por acabar de echar de mi del todo aquellos enbeleñados vestidos hize trueque con algunos andraxos que él me quiso dar. Pues con aquella pobre refeçion llegué ya casi que anocheçia a vn monesterio de frayles de San Bernardo que estaua alli en vn graçioso y apazible valle; donde apiadandome el portero, lo mejor que pude me albergué, y luego a la mañana trabajé con toda afabilidad y sabor a los comunicar y conuersar, pareçiendome a mi que de buena voluntad me quedaria aqui si me quisiesen reçebir. Pero como las guerras acabauan en aquella sazon en aquella tierra, pareçiendoles que yo huuiese sido soldado y que por no ser bueno venia yo ansi, no se osauan por algunos dias del todo fiar; pero por pareçerme que aquel lugar y estado era conveniente para mi proposito y neçesidad, trabajé con mucha humildad y bajeza a los asegurar continuando en ellos mi seruiçio quanto pude; y ansi passados algunos dias, ya que se començaron a fiar me obligué a los seruir. Barriales las claustras y iglesia; y tanbien seruia al comer en[485] la mesa de compaña porque luego no pude mas; y despues andando el tiempo pedíles el habito y como me vieron algo bien inclinado plugoles de me le dar con intinçion que fuesse para los seruir.

Miçilo.—De manera que te obligauas por sclauo de tu voluntad.

Gallo.—Por çierto de mayor seruidunbre me libró Dios quando de poder de la maga me escapó[486]. Que lo que peor es que entrando los hombres alli luego se comiençan a peruertir. Que todos quantos en aquella orden ay todos entran ansi; y luego tienen pensamiento y esperança de venir a mandar.

Miçilo.—Buena intinçion lleuais de seruir a Dios.

Gallo.—¿Pues qué piensas? Todo es ansi quanto en el mundo ay. Luego me dieron cargo de la limpieça del refitorio, compañero del refitolero.

Miçilo.—Entonces holgarte yas mucho en gozar de los relieues de todos los vasos de los frayles.

Gallo.—Pues como yo aprobé algunos años en este offiçio començaron me a ordenar. En fin, me hizieron de misa.

Miçilo.—Grandes letras lleuauas.

Gallo.—Lleuaua todas las que aquellos vsan entre si; y yo luego començe a desemboluerme y endereçar la cresta y fue subiendo por sus grados, que quando ubo vn año que fue de misa me dieron la porteria; y a otro año me dieron el cargo de zillerero.

Miçilo.—¿Que offiçio es esse?

Gallo.—Proueer todo el mantenimiento de casa.

Miçilo.—Gran offiçio era ese, gallo, para te faltar; a osadas que no estuuiesses atado a nuestra pobre raçion.

Gallo.—Entonces cobré yo en la casa muchos amigos: y gané mucho credito con todos de liberal; porque a ninguno negué nada de todo quanto pidiesse. Porque siempre trabajé que a costa ajena ninguno se quexasse de mi; y ansi me hizieron prior.

Miçilo.—Fuera de todas esas cosas; en lo que tocaua a la orden mucho trabajo se deue de tener.

Gallo.—Antes te digo que no ay en el mundo estado donde más sin cuydado ni trabajo se goze lo bueno que el mundo tiene; si algo tiene que bueno se pueda dezir. Porque tres cosas que en el mundo se estiman las tienen alli los frayles mejores que las gozan todos los hombres. La primera es el comer ordinario; la segunda son los aposentos en que viben, y la terçera es el credito y buena opinion. Porque a casa de qualquiera prinçipe, o señor que vays, todos los honbres han de quedar a la puerta aguardando para negoçiar; y el frayle ha de entrar hasta la cama; y a ningun honbre dará vn señor vna silla, ni le sentará a su mesa sino vn frayle quanto quiera que sea de todo el monesterio el mas vil.

Miçilo.—Tú tienes mucha razon; y ansi me marauillo como ay honbre cuerdo que no se meta frayle.

Gallo.—Al fin mis amigos me eligieron por abbad.

Miçilo.—¡O cómo gozarias de aquel su buen comer y beber y de toda su bienauenturança! Pero dime ¿en que te ocupauas siendo abbad?

Gallo.—Era muy amigo de edificar y ansi hize dos arcos de piedra muy fuertes en la bodega; porque estaua cada dia para se nos hundir; y porque vn refitorio que teniamos bajo era frio, hize otro alto de muy ricos y hermosos artesones y molduras; y vna sala muy sunptuosa en que comiessen los huespedes.

Miçilo.—¿Pues no tenias alguna recreacion?

Gallo.—Para eso tenia la casa muchas casas en riberas de plazer, donde auia muy poderosos cañales y hazeñas.

Miçilo.—Dime gallo ¿con los ayunos tienen los frayles mucho trabajo?

Gallo.—Engañais os; porque en ninguna orden ay mas ayunos que vosotros teneis seglares[487], sino el auiento; y este ayuno es tal que siempre le deseamos que venga; porque vn mes antes y aun dos tenemos de recreaçion para auerle de ayunar. Vamonos por las granjas, riberas, deesas y huertas que para esto tiene la orden muy granjeado y adereçado; y despues venido el auiento a ningun frayle nunca mataron avnque no le ayunasse. Que a todo esto dizen: tal por ti qual por mi[488].

Miçilo.—El contino coro de maytines y otras horas no daua passion?

Gallo.—El contino coro por pasatiempo le teniamos y a los maytines con vn dolor de cabeza que se fingiesse no van a ellos en vn mes. Que hombres son como vosotros acá.

Miçilo.—Por çierto eso es lo peor y lo que mas es de llorar. Pues si eso es ansi, que ellos son honbres como yo ¿de qué tienen presunçion? ¿De solo el habito han de presumir?

Gallo.—Calla, Miçilo, que muchos dellos pueden presumir de mucha sanctidad y religion que en ellos ay. Que en el mundo de todo ha de auer; que no puede estar cosa en toda perfeçion.

Miçilo.—Espantado me tienes, Gallo, con lo mucho que has passado, lo mucho que has visto, y la mucha esperiençia que tienes; y prinçipalmente con este tu cuento[489] me has dado mucho plazer y admiraçion; yo te ruego no me dexes cosa por dezir. Dime agora ¿en qué estado y naturaleza viuiste después?

Gallo.—Quiero te dezir del que más me acordare conforme á mi memoria; porque como es la nuestra mas flaca que ay en el animal no te podre guardar orden en el dezir. Fue monja, fue ximio, fue auestruz, fue vn pobre Timon, fue vn perro, fue un triste y miserable seruidor[490], y fue vn rico mercader; fue Icaro Menipo el que subió al çielo y vió allá a Dios.

Miçilo.—Dese Icaro Menipo he oido mucho dezir, y de ti deseo saber más del, porque mejor que ninguno sabras la verdad.

Gallo.—Pues mira agora de quién quieres que te diga, que en todo te quiero complazer.

Miçilo.—Aunque al presente vurles de mí ¡o ingeniossissimo gallo! con tu admirable y fingido cuento[491] te ruego me digas: luego como te desnudaste del cuerpo de frayle, de cúyo cuerpo te vestiste?

Gallo.—El de vna muy honrrada y reuerenda monja; avnque vana como es el natural de todas las otras.

Miçilo.—¡O valame Dios! que conueniençia tienen entre si capitan, frayle y monja? De manera que fue tiempo en el qual tú, generosissimo gallo, te atauiauas y lauauas y ungias como muger; y tenias aquellas pesadunbres, purgaçiones y miserias que tienen todas las otras. Marauillome como pudiste subjetar aquella braueza y orgullo de animo con que regias la fiereza de tus soldados, a la cobardia y flaqueza de la mujer; y no de qualquiera, pero de vna tan afeminada y pusilanime como una monja; que demas de su natural, tiene profesada cobardia y paçiençia.

Gallo.—¿Y deso te marauillas? Antes te hago saber que yo fue aquella famosa ramera Cleopatra egipçia hermana de aquel barbaro Tholomeo que hizo cortar la cabeça al gran Pompeo quando vençido de Julio Cesar en la Farsalia se acogió á su ribera; y otro tienpo fue en Roma vna cortesana llamada Julia Aspassia mantuana en tienpo del papa Leon deçimo. Que en loçania y aparato exçedia a las cortesanas de mi tienpo; y ansi tuve debajo de mi dominio y subjeçion a todos quantos cortesanos auia en Roma desde el mas graue y ançiano cardenal, hasta el camarero de monseñor. Pues cómo te marauillaras si vieras el brío y desdeño con que solia yo a todos tratar! Pues qué si te dixesse los engaños, fingimientos y cautelas de que yo vsaua para los atraer; y despues quanto injeniaua para los sacar la moneda que era mi vltimado[492] fin. Solamente querria que el tienpo nos diese lugar a te contar quando fue vna ramera de Toledo en España. Que te quisiera contar las costunbres y vida que tuue desde que naci; y prinçipalmente como me ube con vn gentil mançebo mercader y el pago que le di.

Miçilo.—¡O mi eloquentissimo gallo! que ya no mi sieruo sino mi señor te puedo llamar, pues en tienpos[493] de tu buena fortuna no solamente çapateros miseros como yo, pero tuuiste debajo de tu mando reyes y Cesares de gran valor. Dime agora, yo te ruego, eso que propones, que con affecto te deseo oyr.

Gallo.—Pues tú sabras que yo fue hija de vn pobre perayre en aquella çiudad de Toledo, que ganaua de comer pobremente con el trabajo contino de vnas cardas y peynes; que ya sabes que se hazen en aquella çiudad muchos paños y bonetes; y mi madre por el consiguiente viuia hylando lana; y otras vezes labando paños en casa de hombres ricos mercaderes y otros çiudadanos.

Miçilo.—Semejantes mujeres salen de tales padres: que pocas vezes se crian bagasas de padres nobles.

Gallo.—Eramos vn hermano y yo pequeños, que él auia doze años y yo diez; ni mi madre nunca tubo mas; y yo era mochacha bonica y de buen donayre y çiertamente cobdiçiosa de pareçer a todos bien; y ansi como fue creçiendo de cada dia más me preçiaua de mi y me yua apegando a los honbres; y ansi avn en aquella poca edad qualquiera que podia me daua vn alcançe, o empellon, de qual que pellizco en el braço, o trauarme de la oreja o de la barua. De manera que pareçia que todos trabajauan por me madurar, como quien dize a pulgaradas, y yo me vine saboreando y tascando en aquellos saynetes que me sabian como miel; y ansi vn moço del cardenal Fray Françisco Ximenez de Çisneros, que viuia junto a nosotros me dio vnos zarçicos de plata y vnas calças y seruillas con que me començé a pulir y a pisar de puntillas. Alçaua la cofia sobre las orejas y traya la saya corta por mostrarlo todo; y ansi començé yo a gallear, andar y mirar con donayre, el cuello erguido, y no me dexaua tanbien hollar de mi madre; que por qualquiera cosa que me dixesse la haçia rostro rezongando a la contina y murmurando entre dientes, y cuando me enojaua luego la amenaçaua con aquel cantar diziendo: Pues bien, para esta; que agora veniran los soldados de la guerra, madre mia, y lleuarme han; y ansi suçedió como yo quería. Que en aquél tienpo determinó el cardenal Fray Françisco de Çisneros emprender la conquista de Oran en Africa, y haziendo gente todos me combidauan si queria yo yr allá, y acosaronme tanto que me hizieron dezir que si, y ansi aquel moço de casa del Cardenal dió notiçia de mí a vn gentil honbre de casa que era su amo, que se llamaua Françisco de Vaena que yua por Capitan; el qual sobre çiertas conueniençias y capitulos que comigo firmó, y en mi ombligo selló, se encargó de me llenar, y porque era mochacha pareçiole que yria yo en el habito de paje con menos pesadunbre; y ansi me vistió muy graçiosamente sayo y jubon de raso de colores y calças con sus tafetanes, y me puso en vna muy graçiosa acanea, y como la partida estuuo a punto, dando cantonada a mis padres, me fue con él. Aqui te quisiera dezir cosas marauillosas que passauan entre sí los soldados, pero porque avn abrá tiempo y proposito quiero proseguir en lo que començé. Aqui supe yo mil auisos y donayres y gentilezas; las cuales aprendí porque otras muchas mugeres que yuan en la compañia las tratauan y hablauan con el alferez, sargento y caporal y con otros offiçiales y gentiles honbres delante de mí, pensando que era yo varon. En fin yo amaestrada deseaua boluer ya acá para viuir por mi y tratar a mi plazer con mas libertad; porque no podia hablar todo lo que queria en aquel habito que me vistió; que por ser zeloso el capitan no me dexaua momento de junto a si, y mandóme que sopena de muerte a ninguno descubriesse ser muger. Pues suçedió que en vna escaramuça que se dio a los moros fue mal herido el capitan, y mandandome quanto tenia murio; y por dudar el suçeso de la guerra y pensando que avnque los nuestros huuiessen vitoria y diessen la çiudad a saco más tenia yo ya saqueado que podia saquear, me determiné boluer a España antes que fuesse de algun soldado entendida; y ansi me concerté con vn mercader que en vna carauela lleuava de España al real prouision, que me huuiesse de passar; y ansi cogido mi fato, lo mas secretamente que pude me passé, y con la mayor priessa que pude me bolui a mi Toledo, donde en llegando supe que mi padre era muerto; y como mi madre me vió me reçibió con plazer, porque vió que yo venia razonablemente proueyda: que de más de las ropas de seda muchas y muy buenas que hube del Capitan, traya yo doçientos ducados que me dixo que tenia en vna bolsa secreta al tienpo de su muerte. De lo qual todo me vestí bien de todo genero de ropas de dama al vso y tiempo muy gallardas y costosas, y por tener ojo a ganar con aquello más. Hize vasquiñas, saboyanas, verdugados, saltaenbarca, nazarena, reboçiños, faldrillas, briales, manteos, y otras ropas de paseo, de por casa, de raso, de tafetan y de chamelote; y quando lo tube a punto nos fuemos todos tres a Salamanca, que ya era my hermano buen moço y de buena dispusiçion, y en aquella çiudad tomamos una buena casa en la calle del Prior. Donde llamandome doña Hieronima de Sandoual, en dos meses que allí estuue gané horros çien ducados entre estudiantes generosos y caualleros naturales del pueblo; y como supe que la corte era venida a Valladolid enbié a mi hermano que en vna calle de conversaçion me tomasse vna buena posada, y él me la alquiló de buen reçebimiento y cunplimiento en el barrio de San Miguel. Donde como llegamos fuemos reçebidos de vna huespeda honrrada con buena voluntad. Aqui mi madre me recató mucho de todos quantos auia en casa, diçiendo que ella era vna bibda de Salamanca, muger de vn cauallero defunto, y que venia en vn gran pleyto por sacar diez mil ducados que auia de auer para mi de docte, de la legitima de mi padre que tenia vsurpado un tio mío que suçedió en el mayorazgo; y yo ansi me recogi y me escondi con gran recatamiento que ninguno me pudiesse ver sino en açecho y asalto; y ansi la huespeda començo a publicar que estaua alli vna linda donzella, hija de vna viuda de Salamanca, muy rica y hermosa a marauilla, proçediendo con quantos hablaua en el cuento de mi venida y estado; y tanbien ayudó a lo publicar vna moça que para nuestro seruiçio tomamos; y yo en vna ventana baja de vna sala que salia a la calle hize vna muy graçiosa y vistosa zelosía, por donde a la contina azechaua mostrandome y escondiendome, dando a entender que a todos queria huyr y que no me viessen.[494] Con lo qual a todos quantos cortesanos passauan daua ocasion que de mi estado y persona procurassen saber; y algunas vezes parandome muy atauiada a vna ventana grande, con mi mirar y aparato, a las vezes haziendo que queria huyr, y a las[495] vezes queriendome mostrar fingiendo algunos descuydos, ponia a todos más[496] deseo de me ver. Andaua ya gran multitud de seruidores, caualleros y señores de salua enbiando presentes y seruiçios y ofreçimientos, y a todos mi madre despedia diziendo que su hija era donzella y que no eramos mugeres de palaçio y passatiempo, que se sufria herrar; que se fuessen con dios. Entre todos quantos en mi picaron se adelantó más vn mançebo mercader estrangero rico, gentil honbre y de gran aparato: era en fin como le deseaua yo. Este más que ninguno otro se arriscó, a se me ofrecer trabajando todo lo posible porque yo le diesse audiençia; y como la moça le inportunaua sobre muchos mensajes, musicas y seruiçios y contino pasearme la puerta, alcançó de mi que yo le huuiesse de oyr, y sobre tienpos tasados y aplazados le falté mas de veynte vezes diziendo que mi madre no lo auia de sauer; y en el entretanto ningun mensaje le reçebia que no me lo pagaua con el doblo: que çamarro, saboyana, pieza de terciopelo, joyel, sortixa: de manera que ya que vna noche a la hora de maytines le vine a hablar por entre las puertas de la calle sin le abrir, me auia dado joyas de mas de doçientos ducados. En aquella vez que allí le hablé yo le dixe que en la verdad yo era desposada con un cauallero en Salamanca, y que agora esperaua auer la sentencia de los diez mil ducados de mi docte, y que aguardaua a mi esposo que auia de venir a me uer: por lo qual le rogaua yo mucho que no me infamasse, que daria ocasion de gran mal; y el pobre mançebo desesperado de salud lloraua y maldeziase con gran cuyta, suplicandome puesto de rodillas en el suelo ante las puertas çerradas que le diesse liçençia como vn dia se viesse delante de mi, que le pareçia no desear otra beatitud; y yo mostrandome algo piadosa y como por su gran importunidad le dixe: Señor, no penseis ni espereis de mí, que por todos los tesoros del mundo haria cosa que menoscabasse mi honrra y honestidad; pero eso que me pedis alcançadlo vos de mi señora, que podra[497] ser que lo haga yo. Con esta palabra se consoló en tanta manera que pareçió entonces de nueuo[498] resucitar, porque entendio della dezirla yo con alguna parte de affiçion sino que ser yo donzella y niña me causaua tener sienpre aquel desden, y no me atreuer a más liberalidad; y ansi me despedi dexandole a la puerta sollozcando y sospirando, y sin ninguna[499] pena ni cuydado me fue a dormir, y porque estuuiesse mi madre auisada de lo que se deuia hazer le conté lo que la noche passó. Luego por el dia proueyo mi seruidor para mi casa todo lo que fue menester, enbiando a suplicar a mi madre le diesse liçençia para la venir a visitar, y ella le enbió a dezir que viniesse pero que fuesse con tanto auiso y miramiento que no peligrasse nuestra honrra, y que antes ella le deseaua hablar por aduertirle de lo que nos conuenia, y que ansi le encomendaua viniesse cuando fuesse anocheçido, y que la huespeda no le[500] sintiesse; y ansi él vino anocheçiendo y entró con tanto recatamiento como si escalara la casa del rey.

Miçilo.—Dime, gallo, ¿porqué te detenías tanto y hazias tantos encareçimientos?

Gallo.—Poco sabes deste menester. Todo esto que yo hazia era para ençenderle más el apetito; para que le supiesse más el bocado de la manzana que le esperaua dar. Que avn mucho más se le encareçí como verás. Pues como mi madre le reçibió se sentó en la sala con él diziendole: señor, yo os he deseado hablar por pediros de merçed que pues publicais que teneis affiçion a mi hija doña María, no la hagais obras que sean su destruiçion. Porque ya creo que, señor, sabreis, y sino quiero os lo dezir, que yo fue muger de vn valeroso cauallero de Salamanca de los mejores Maldonados; del qual me quedó vn hijo y esta hija que es la lunbre de mys ojos; y sabed que mi marido poseyó vn cuento de renta mientra viuio; porque su padre dispuso en su testamento que le poseyesse él por su vida por ser mayor; y que siendo él muerto suçediesse el hijo menor, hermano de my marido[501], con tal condiçion que diesse a cada vno de los hijos que quedassen al mayor çinco mil ducados; y sino se los quisiese dar que suçediesse en ello el hijo mayor adelante en su linea; y ansi el hermano de mi marido se ha metido en el mayorazgo y no quiere dar los diez mil ducados que deue a mis dos hijos; y ansi ha dos años que pleyteo con él, donde espero la segunda sentençia que es final en esta causa, que se dará antes de diez dias. En cuya confiança yo desposé a mi hija con vn cauallero muy prinçipal de aquella çiudad, mandandole los diez mil ducados en docte porque mi hijo le[502] haze donaçión de los suyos si yo le diese agora quinientos[503] ducados, porque va a Rodas por la encomienda[504] de San Juan, y está todo el despacho hecho del Rey y de su informaçion. Agora, señor hijo, yo os he querido hablar por dos cosas. Lo primero suplicaros que os tenpleis en vuestro ruar; porque cada dia esperamos al esposo de doña Maria; y si él venido tomasse sospecha de vos seria tomar vn siniestro que la echassedes a perder; y lo segundo que os quiero suplicar es que hagais esta buena obra a doña Maria mi hija, pues todo es para su remedio y bien, que nos presteis estos quinientos[505] ducados para con que enbiemos mi hijo de aqui: que yo os haré vna cédula de os los pagar auida agora la sentençia y execuçion; y en lo demas mi hija y yo estamos aqui para os lo servir; que no será ella tan ingrata que visto el bien que la hazeis no huelgue de os hazer el plazer que querreis; y diciendo esto le tomó mi madre por la mano y me le metio a vna camara donde yo estaua con una vela rezando en vnas Horas, y la verdad que te diga estaua rogando al demonio açertase mi madre en su petiçion; y como le[506] vi entrar fingi alguna alteraçion[507], y mirando bien le reçebí con mi mesura; y él mostró quererme[508] bessar el pie, y auiendo algo hablado en cosas uniuersales de la corte, del Rey, de las damas y caualleros, traxes y galanes, saliendose mi madre me dexó sola con él. El qual se fue luego para mí trabajando por me bessar, pero yo me defendí por gran pieza hasta que mi madre entró y le sacó afuera diziendo que le queria hablar, y él se le quexó mucho de mi desabrimiento y desamor jurando que me daria toda su hazienda si le quisiesse complazer. Mira, Miçilo, si el detenerme como tú antes me reprehendias si me aprouechó.

Miçilo.—Por çierto, artifiçial maestra estauas ya.

Gallo.—Pues mira mi madre como acudió, que luego le dixo: Señor es niña y teme a su esposo, y nunca en tal se vio. Ella me obedeçera si le mando que se meta en vna cama con vos. Pues echandose á los pies de mi madre le dixo: hazedlo vos, Señora, por las plagas de Dios, que yo os daré quanto querais, y ansi fueron luego entre si conçertados que él le daria los quinientos ducados, y que mi madre le hiziesse la çedula de se los pagar dentro de vn mes; y que ella hiziesse que yo dormiesse vna noche con él, y ansi quedó que para la noche siguiente se truxiessen los dineros y hecha la çedula me diessen en rehenes a mi, y ansi en ese otro dia entendimos en aparejar lo que se deuia de hazer. Que pagamos la huespeda y despedimos la casa diçiendo que en anocheçiendo nos auiamos de yr, y comprando mi hermano vn par de mulas le auisamos de todo lo que auia de hazer. Pues luego venida la noche vino el mercader a lo conçertado que avn no se le coçia el pan, y nos dió luego los quinientos[509] ducados y mi madre le hizo la çedula a su contento[510] de se los pagar dentro de vn, mes, y luego se aparejó la çena qual el nouio la proueyó; la qual acabada con mucho contento suyo nos metió mi madre en mi camara y çerró por defuera, y el se desnudó suplicandome que me acostasse con él, y yo dezia llorando con lagrimas que no haria a mi esposo tan gran traiçion, y él se leuantó y asiendo de mi se mostró enojar a porfia[511] conmigo, y yo por ninguna fuerça le quise obedeçer, pero lloraua muy vivas lágrimas, y él tomando a requerirme por bien; y yo ni por bien ni por mal, y ansi auiendo pasado alguna parte de la noche en esta porfia oymos llamar a la puerta de la calle con furia, sintiendo gran huella de caualgaduras, y era mi hermano que traya las mulas en que auiamos de partir, y entonçes mostrando alteraçion dixele que estuuiesse atento. Estando ansi hyrio mi madre a la puerta de la camara con furia y entrando dixo: ¡ay hija! que tu esposo es venido y preguntando por ti sube a te[512] ver, y diziendo esto tomamos ambas a mi seruidor, y ansi en camisa con vna espada en la mano le hezimos salir por vna recamara a un corredor que para este caso auiamos quitado unas tablas del suelo, y como él entró por alli con intinçion de se recoger hasta ver el suçeso, al primer passo cayó en vn corral, de donde no podia salir por estar çerrado al rededor; y luego yo vestiendome de todos los vestidos de mi galan, que me conoçian ya porque en ellos me crié, y despedidos de la huespeda los vnos a los otros no nos vimos mas hasta oy. De aqui nos fuemos a Seuilla y a Valençia, donde hize lançes de grande admiraçion.

Miçilo.—Espantado me tienes ¡o gallo! con tu osadia y atreuimiento con que acometias semejantes hazañas. Que la flaqueza de ser muger no te encogia el animo a temer el[513] gran peligro en que ponias tu persona?

Gallo.—¿Qué diçes, Miçilo, flaqueza y encogimiento de animo? Pues más de veras te espantaras de mi quando yo fue Cleopatra: si me vieras con quanto estado y magestad me presenté ante Julio Cesar quando vino en Egipto en seguimiento de Pompeo, y[514] vieras vn vanquete que le hize alli para le coger[515] la voluntad, y que si me vieras en vna vatalla que di a Octauiano Çesar junto al promontorio de Leucadia, donde estuuo la fortuna en punto de poner en mi poder a Roma. En la qual mostre bien con mi ardid y desemboltura varonil la voluntad y ánimo que tuue de vençer las vanderas Romanas y lleuar delante de mi trihunfo a[516] Çesar vençido. Todo esto quiero dexar para otro tiempo en que tengamos mas lugar; y agora quiero te dezir de quando fue monja, lo qual por ser ya venido el dia en el canto que se sigue proseguiré.

Fin del séptimo canto del gallo.

NOTAS:

[480] Tachado: Siguesse el septimo canto del Gallo de Luçiano orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.

[481] G., nillados.

[482] G., marchito.

[483] G., miseros.

[484] G., dexaua.

[485] G., a.

[486] G., escape.

[487] G., los seglares teneis.

[488] G., por mi qual por ti.

[489] G., esta tu historia.

[490] G., sieruo sclauo.

[491] G., canto.

[492] G., vltimo.

[493] G., tienpo.

[494] que ninguno me viesse.

[495] G., otras.

[496] G., gran.

[497] G., podría.

[498] G., muerto.

[499] G., alguna.

[500] G., lo.

[501] G., y que si al tiempo de su muerte fuesse viuo vn otro hermano que era menor, que suçediese en el.

[502] G., la.

[503] G., quatroçientos.

[504] G., a tomar el habito.

[505] G., quatroçientos.

[506] G., la.

[507] G., algún subito espanto.

[508] G., querer bessarme.

[509] G., quatroçientos.

[510] G., a mi madre, la cual le hizo vna çedula.

[511] G., enojado porfiando.

[512] G., por te.

[513] G., tener temor al.

[514] G., si.

[515] G., ganar.

ARGUMENTO
DEL OCTAUO CANTO DEL GALLO

En el octauo canto que se sigue el auctor se finge hauer sido monja, por notarles algunos intereses que en daño de sus conçiençias tienen. Concluye con vna batalla de ranas en imitaçion de Homero[517].

Gallo.—Si despertasse Miçilo holgariale entretener en el trabajo gustando él de mi cantar; porque la pobreza çiertamente nos fatiga tanto que con dificultad nos podemos mantener, y no sé si le soy ya algo odioso, porque algunas mañanas le he despertado algo más tenprano que él acostunbraua, por lo qual padeçiamos mucha más hanbre, y agora porque esta maçilenta loba no nos acabe de tragar tomóme por ocasion para atraerle al trabajo contarle mi vida miserable; donde pareçe que ha tomado hasta agora algun sabor, y plega a Dios que no le enhade mi dezir; porque avnque sea a costa de mi cabeza quiera él trabajar y ambos tengamos que comer.

Miçilo.—¿Qué dizes, gallo; qué hablas entre ti? No me has prometido de me despertar cada mañana, y con tu graçioso cantar ayudarme en mi trabajo contandome tu vida?

Gallo.—Y ansi lo quiero yo, Miçilo, hazer; que no quiero yo por ninguna ocassion quebrantar la palabra que te di.

Miçilo.—Pues di, que colgado estoy de tu habla y graçioso cantar.

Gallo.—Yo me proferi ayer de te dezir lo que siendo monja passé, y solo quiero reseruar para mí de qué orden fue, porque no me saques por rastro. Pero noramala se diga, quiero que sepas que este es el genero de gente más vano y más perdido y de menos seso que en el mundo ay. No entra en cuento de los otros estados y maneras de viuir; porque se preçia de mostrar en su habla, trato, traje, y conuersaçion ser vnica y particular. Lo que sueñan de noche tienen por reuelaçion de Dios, y en despertando lo ponen por obra como si fuesse el prinçipal preçepto de su ley. Dizense ser orden de religion: yo digo que es más confusion; y si algun orden tienen, es en el comer y dormir; y en lo que toca a religion, es todo ayre y libiandad, tan lexos de la verdadera religion de Cristo como de Hierusalen. No saben ni entienden sino en mantener parlas á las redes y loqutorio[518]. Su prinçipal fundamento es hazerse de los godos y negar su proprio y verdadero linaxe; y ansi luego que yo entré alli fue como las otras la más profana y ambiçiosa que nunca fue muger, y ansi porque mi padre era algo pobre publiqué que mi madre auia tenido amistad con vn cauallero de donde me auia auido a mí, y por desmentir la huella me mudé luego el nonbre; porque yo me llamaua antes Marina, como mula falsa, y entrando en el monesterio me llamé Vernardina, que es nombre estraño, y trabajé quanto pude por llamarme doña Bernaldina, fingiendo la deçendençia y genealogia de mi prosapia y generaçion, y para esto me faboreçio mucho la abbadesa; que de puro miedo de mi mala condiçion y desasosiego procuraua de me agradar. Acuerdome que vn dia vn pariente mio enbio a visitarme con un paje; y preguntandole la portera a quien vuscaua respondió el mochacho, buscaua a Bernardina, y yo acaso estaua alli junto a la puerta; y como le oy sali á él con aquella ansia que tenia que todos me llamassen doña Bernardina y dixele: ¡O! los diablos te lleuen, trapaz, que no te cabe en esa boca vn don donde cabe vn pedaço de pan mayor que tú. De lo qual á todas quantas estauan alli di ocasion de reyr[519] de mi vanidad.

Miçilo.—Pues tu padre ¿tenia antes don?

Gallo.—Si tenia: sino que le tenia[520] al fin del nombre.

Miçilo.—¿Como es eso?

Gallo.—Llamauase Françisco remendon. Ves alli el don al cabo. Mi mayor ocupaçion era enbiar casi cada dia a llamar los prinçipales y mas honrrados del pueblo vuscando negoçios que tratar con ellos; y dilatabalos por los entretener, y de alli venia a fingir vn pariente suyo con el qual dezia que mi padre tubo gran parentesco o afinidad[521]. Desta manera con todos los linajes de Castilla mostraua tener parte; con Mendoças, Manriques, Ulloas, Çerda, Vaçanes. El dia que yo no tenia con quien librar a la red y loqutorio me tenia por menos que muger, y si la abbadesa me negasse la liçençia me la yba a las tocas queriendola mesar, y la llamaua peor de su nonbre. Dos dias en la semana enbiaua por el confesor para me confessar y consolar; y desde que saliamos de comer hasta la noche nos estauamos en el confessonario tratando de vidas ajenas; porque no se meneaua monja que yo no tuviese cuenta con ella. Otra vez me quexaua de la abbadessa que no me queria dar ninguna consolaçion, que estaua para me desesperar, o hazer de mí vn hecho malo; y amenazauala con la visita. Aconteçiame a mí vn mes no entrar en el coro a las horas fingiendo estar enferma de xaqueca, que es enfermedad de señoras, y para fingir este dolor hazia vnos generos de birretes portogueses afforrados en martas, o grana fina de poluo[522] demandada a mis seruidores, y deuotos y familiares. Pues para sustentar mis locuras y intereses lebanté vn vando en el monesterio de los dos san Juanes Euangelista y Baptista, y como yo tube entendido que mis contrarias con quien yo tenia mis differençias y pundonores seguian al Euangelista, tomé yo con mis amigas la devoçion el apellido y parcialidad del Baptista; no más de por contradezir. Que de otra manera nunca tube cuenta ni eché de ver quál dellos mereçia más, ni quál era mejor.

Miçilo.—¡O gran vanidad! Quánto mejor fuera que trabajaras por imitar a qualquiera dellos en virtud y costunbres!

Gallo.—Pues quando venia el dia de San Juan de Junio, quanto era mi desasosiego y mi inquietud! Reboluia todo el pueblo vuscando la tapizeria para la iglesia, claustras y refitorio. El hinojo, claueles, clauellinas, halelies, azuzenas y albahacas puestas en mil maneras de basijas de mucha curiosidad; y otras frescas y odoriferas yerbas y flores, yuncos y espadañas. Aparejaua las pastillas, moxquete, estoraque y menxui, que truxiessen toda la casa en grande y suaue olor. Traya aplazado el predicador de veynte leguas; y vn año antes negociado, y la musica vnica y peregrina de muchos instrumentos de suabe y acordada melodia. Negoçiaua las bozes de cantores de todos los señores y iglesias cathredales y colegiales quantas auia en la comarca. Despues para todos estos aparejaua casas, camas y de comer. Vuscaua aues, pescados y frutas de toda diferençia, preçio y estima. Un mes antes hazia los mazapanes, bizcochos, rosquillas, alcorzas y confituras, y avn mucho sebillo de manos y guantes adobados, para dar a vnos y a otros conforme a la calidad y libiandad de cada qual que interuenia en mi fiesta.

Miçilo.—Todo eso no se podia hazer sin gran costa. Dime ¿de dónde auias todo eso?

Gallo.—Por auerlo grangeaua yo vn año antes los amigos y seruidores por diuersas vias y maneras. Procurando negoçios, dares y tomares con todo género de honbres. De los vnos me aprouechaua para que me diessen algo; y de los otros para que demandassen a otros[523], y a otros queria para que me lleuassen mis recados y mensajes con que vuscaua y adqueria lo demas. De manera que yo me empleaua tan toda en este caso que nunca me faltaua cosa que hiziesse a mi menester[524].

Miçilo.—O quán molida y quebrantada quedarias passada la fiesta; y más orgullosa, presuntuosa y profana en auer cunplido con tu vano interes! O quán miserable y desuenturada era esa tu ocupacion, lo que es más de llorar!

Gallo.—Las contrarias hazian otro tanto por Nauidad dia de San Juan Euangelista, que es el terçero dia de la pasqua.

Miçilo.—Pareçe que tenia el demonio vn censo cada año sobre todas vosotras; la meytad pagado por las vnas por Nauidad; y la otra meytad a pagar por las otras a San Juan de Junio. ¿Qué libiandad tan grande era la vuestra; que siendo ellos en el çielo tan yguales y tan conformes, aya entre sus deuotas acá tanta desconformidad y disension? Antes me pareçe que como verdaderas y buenas religiosas deuieredes preçiaros ser mas deuotas del Santo quanto mas trabajauades en su imitaçion. Las baptistas procurar exçeder a las otras en el ayuno contino, en el vestido poco; en la penitençia y sanctidad, y las euangelistas procurar lleuar uentaja a las otras en el recogimiento, en la oraçion, en el amor que tubo a su maestro, en aquella virginidad santa por la qual le encomendó Dios[525] su madre virgen. Pero como toda vuestra religion era palabras y vanidad, ansi vuestras obras eran profanas y de mundo, y ansi ellas tenian tal premio y fin mundano. Porque si vosotras os matais a chapinazos sobre quál de los dos San Juanes fue mejor, y vosotras no teneis ni seguis punto de su bondad seriades como son dos negras esclauas de dos señoras que se matassen a puñadas sobre quál de sus amas era más hermosa; y ellas dos quedassen negras como un tizon. O como dos romeros que muy hanbrientos y miserables con gran enojo se matassen sobre quál es el más rico desta çiudad, y ellos quedassen muertos de hanbre sin que nadie[526] les dé vn pan que comer.

Gallo.—De lo que yo senti entonçes desta gente tengo por opinion que naturaleza hizo este genero de mugeres en el mundo por demas; y por esta causa las echó en los monesterios como quien las arrima a vn rincon; y como ellas se ven tan fuera de cuenta trabajan con estas industrias de Sathanas darse a entender; y ansi el primer pensamiento que la monja conçibe entrando en el monesterio es que le tienen vsurpado el reyno y que se le tienen por fuerça; y que por eso la metieron como en prision alli, y seriale mas conueniente y prouechoso hazerse entender que aquella es casa de orates ó locos, donde fue lançada porque está sin seso desde que naçio, porque acá afuera no haga mal. Pues sabras, que yo fue enferma de vn çaratan de que en los pechos fue herida, de que padeçí mucha passion hasta que la muerte me lleuó; y luego mi alma fue lançada en vn cuerpo de vna Rana en el lago de Genesareth que esta en Palestina. Donde por yr tan acostunbrada a parlar no hazia sino cantar a la contina: prinçipalmente quando queria llouer por dar plazer al labrador que lo tiene por señal. En aquella vida viuia yo en algun contento por la gran libertad de que gozamos todas alli. Tratauanos muy bien vn benignissimo rey que teniamos; mantenianos el lago en toda paz y tranquilidad avnque algo contra la condiçion que yo auia tenido acá: pero la nueua naturaleza me mudó. No haziamos sino salir a la orilla al sol y estendernos con mucho plazer, y a su hora tornarnos a entrar en toda quietud; y como en ningun estado en esta vida falte miseria, tentaçion y trabajo, y creo que el demonio entiende en desasosegar toda criatura que en el mundo ay, ansi nos dio a nosotras vn desasosiego el mayor que se puede encareçer, y sabras que como es cosa comun, teniamos alrededor de nuestro lago mucha copia de ratones que se vienen por alli a viuir de los pueblos comarcanos en sus cuebas y choças, por viuir en más seguridad; y estos por ser gente de buena conuerzaçion hizieron con nosotras gran vezindad: y nosotras los tratamos a la contina muy bien. Suçedio que vn dia quiso (que no deuiera) vn hijo de su rey con algunos otros sus principales y vasallos passar a la otra parte del lago a visitar çiertos parientes y amigos y aliados que vibian allá. Y por ser muy largo el lago tenia gran rodeo y trabajo y avn peligro para passar, y comunicando su voluntad vn dia con çiertas ranas del lago, ellas, o por enojo que tuuiessen dellos, o por mala inclinaçion pensaron hazerles vn gran daño y vurla, y fue que ellas se les ofreçieron de los passar sin lission, si fiandose dellas se subian sobre sus lomos; que cada vna dellas tomaria el suyo sobre sí y ansi nadando los passarian a la otra parte, y que por más asegurar[527] atarian las colas dellos a las piernas traseras de las ranas, porque si se deleznassen del cuerpo no peligrassen en el agua. Ansi ellos confiados de su buena oferta vinieron hasta vnos veynte de los prinçipales de su vasallaje, quedando sus criados y familiares a la orilla mirando la lastimosa tragedia; y quando las ranas tuuieron a los señores ratones en el medio del lago ante los ojos de todos los que quedaban a la orilla se van con ellos a lo hondo, y zapuzandose muchas vezes en el agua los ahogaron a todos: y luego como fue auisado su Rey y los padres y parientes de los otros vinieron al agua a ver si acaso podrian remediar aquel cruel aconteçimiento, y como ni por ruegos, ni por lagrimas, ni promesas, ni amenaças no pudieron alcançar de nuestras ranas que no lleuasen aquel daño a execuçion dieron muy grandes bozes, llantos y alaridos, jurando por la grandeza del sol su padre, y por el valor y las entrañas de su madre la tierra de vengar tan gran traiçion y alebosia. Protestauan la injuria contra nuestro Rey pareçiendoles que no podia ser tan grande atreuimiento sino con su mandado y espreso fabor; y como nuestro Rey oyó las bozes y pesquisó la causa y la supo, salio de su palaçio con algunas ranas prinçipales que se hallaron con él, y por aplacar los ratones mandó con gran diligençia se buscassen los malhechores a do quiera que los pudiessen auer y los truxiessen ante su magestad, y avnque todos no se pudieron auer luego, en fin fueron presas alguna cantidad dellas: de las cuales se tomó su confesion por saber si algun señor particular les mandó hazer aquel daño; y como todas[528] confessaron que ellas de su propio motiuo[529] y maliçia lo auian hecho fueron condenadas a muerte, y avn se quiso dezir que alguna de aquellas ranas que fueron presas, por ser hijas de personas señaladas fueron secretamente sueltas y ausentadas, porque vntaron las manos a los juezes, y avn más los escriuanos en cuya mano dizen que está más çierto poderse hazer; y ansi escaparon las vidas del morir.

Miçilo.—Pues Dios las guardó viban y hagalas Dios bien. Por çierto gran descuydo es el que passa en el mundo el dia de oy: que siendo vn offiçio tan prinçipal y caudaloso el del escriuano, y tan neçesario, que sea[530] honbre de fidelidad para que todos viban en paz y quietud, consienten y permiten los prinçipes criar notarios y escriuanos hombres viles y de ruynes castas y suelo: los quales por pequeño interes peruierten el derecho y justiçia del que la ha de auer; y sobre todo los proueen de los officios mas principales y de más peligro en su Reyno: como es de escriuanias de chançillerias[531] y consejos y regimientos y gouiernos de su hazienda y republica: lo qual no se auia de hazer por ninguna manera, pues en ello va tan gran interes y peligro.

Gallo.—Y ansi un dia de mañana como salio el sol fueron las condenadas sacadas a la ribera y pregonandolas vn pregonero a alta boz por alebosas, traydoras, matadoras, homiçidas de sus bezinos y aliados, que las mandaua su Rey morir; y ansi ante gran muchedunbre de Ranas que salieron del lago y muchos ratones que lo vinieron a ver fueron publicamente degolladas. Pero el Rey Ambrocos (que ansi se llamaua el Rey de los ratones) y todos aquellos señores estauan retraidos en sus cuebas muy tristes y afligidos por la perdida de sus hijos; y ansi mandó su rey llamar a cortes, y luego fueron juntos los de su Consejo y grandes de su Reyno. Donde con grande encareçimiento de palabras les propuso la cruel traiçion que hauian cometido las ranas: y no en qualesquiera de su reyno, sino[532] en su mesmo hijo y de los prinçipales señores y caualleros de su tierra. Por lo qual avnque pudieran disimular qualquiera otra injuria por ser sus bezinas y aliadas, pero que este caso por ser tan atroz en la persona real y suçesor del Reyno no se sufria quedar sin castigo; y ansi los ratones indignados por las lagrimas y encareçimientos de su Rey se ofreçieron con sus personas y estado salir luego al campo: y que no boluerian a sus casas hasta satisfazer y vengar su prinçipe Rey y señor o perder en el campo sus vidas. Y ansi el Rey les mandó que dentro de quinze dias todos saliessen al campo a acompañar su persona real, y mandó luego auisar con sus patentes, cartas y prouisiones a todos los ratones bezinos al lago, que supiessen la injuria hecha a su rey: y que todos so pena de muerte saliessen a las orillas y hiziessen el posible daño en las ranas que pudiessen auer. Luego todos aquellos señores se fueron a sus tierras aparejar y venir con sus compañías al mandado de su rey. Porque esto tienen los ratones que son muy obedientes a sus mayores; porque al que no lo es le despedaçan todos con los dientes; ni es menester para el castigo del tal delito que venga particular pesquisidor ni executor de la corte: que[533] luego es tal delinquente castigado entre ellos con muerte: y ansi no se osa ninguno desmandar. Ya nosotras las ranas de todo esto eramos sabidoras, porque no faltaron algunos de sus ratones que por tener con algunas de nosotras estrecha amistad se lo comunicasen. Prinçipalmente todo aquel tiempo que passó antes que se publicasse la guerra, porque hasta entonçes avn estauan en pie muchas de las antiguas amistades que auia entre vnos y otros en particular, y tanbien lo uiamos por esperiençia en nuestro daño: porque ningun dia auia que no pareçiessen a la costa del lago muchas ranas muertas, porque los ratones se llegauan a ellas con disimulaçion y con los dientes las hazian pedaços; y prinçipalmente hazian esto vna compañia de malos soldados que de estrañas tierras el Rey auia traydo alli de vn su amigo y aliado: gente muy belicosa y de grande animo, que ninguna perdonauan que tomassen delante de si. Ya eran tan grandes los[534] daños que se nos hazian que no se podian disimular, y dentro de quinze dias pareçieron ante las[535] riberas de Genesareth más de çien mil ratones, en tanta manera que el campo cubrian. Vino alli su[536] Rey Ambrocos con gran magestad con todo el aparato de tristeza y luto, protestando de no yr de alli sin vengar muy a su voluntad la muerte de su hijo; y ansi mandó dar en el campo vn muy brauo y sangriento pregon. Traya vn fiero raton por capitan general, al qual llamauan Lampardo el cruel: viejo y de maduro juizio, que toda su vida auia vibido en los molinos y las hazeñas que estan en el rio Xordan y Eufrates. Traya debajo de su vandera en nombre de Ambrocos su rey quarenta mil ratones de grande esperiençia y valor. Venia alli Braquimis[537] Rey de los ratones que habitan toda la tierra de Samaria y Cana, el qual traya treynta mil. Venia Aplopetes, Rey de los ratones que moran Nazareth, Belen y Hierusalen: el cual traya otros treinta mil y más. Vinieron otros señores, prinçipes, vasallos y aliados del Rey Ambrocos que trayan a çinco mil y a diez mil. De manera que en breue tiempo todo el campo se cubrio. Como nos vimos en tanta neçesidad y aprieto acudimos todos a nuestro Rey llorando nuestra libertad perdida, al qual hallamos en la mesma afliçion sin saber cómo se remediar.

Miçilo.—Entonces, gallo, hallado auias oportunidad para executar tu belicosa condiçion que tenias siendo monja.

Gallo.—Muchas mas fuerças y orgullo tenia yo en el monesterio para reboluer. No auia en todo el lago ninguna rana que no estuuiesse acobardada y como abscondida y encogida de temor, y ansi la nuestra reyna, mandó que todas las ranas sus subditas se juntassen, que se queria con ellas aconsejar. Las quales quando fueron juntas les[538] propuso el aflito y miseria en que estauan[539]. A algunas dellas les pareçio que seria bueno dexar aquella ribera a los ratones y passarse a la contraria, donde les pareçia que no abria quien las dañasse. Pero como auia alli ranas de todos los rededores y partes del lago dieron fe que no auia dónde huyr ni poder salir con libertad: porque por todas partes estauan puestos[540] gran multitud de ratones a punto de guerra, los quales procurauan dañar y matar en las ranas como las podian auer, no dexando alguna a vida. De manera que como nosotras vimos el ardid con que nuestros enemigos nos perseguian determinamos que seria bien salir al campo y darles una batalla: porque nos pareçió mejor morir, que no infames y encerradas y sin libertad cada dia padeçer. Pero lo que más nos afligia era el faltarnos armas con que pelear. Porque esta ventaja tienen de su naturaleza todos los animales: que a todos dió armas naturales naçidas consigo para se defender de sus enemigos y de aquellos que los quisiessen dañar. Al leon dió vñas, esfuerço y destreza. A la sierpe dió concha. A las aues dió vñas y buelo, y al cauallo herraduras y dientes con que se defienda, y ansi al raton dió vñas y dientes con que hiera, y a cada qual animal en su naturaleza armó; y a la rana, por hazernos el animal más simple y miserable, le dexó sin armas algunas con que pudiese defender de quien le procurasse dañar.

Miçilo.—A mí me parece, gallo, que en todo eso prouelló con gran prudencia naturaleza, porque como quiso criar la rana simple y sin perjuizio y daño, ansi lo crió sin enemigo que la dañasse; y porque alguna vez se podia ofreçer que con furia la acometiesse otro algún animal la proueyó de ligereça para nadar, y el salto para huyr. ¿Que culpa tiene naturaleza si vosotras enrruynais y corrompeis la sinpleza con que ella os crió?

Gallo.—Tú tienes mucha razon, porque en el mundo no ay animal que no aya corrompido con su maliçia las leyes que su naturaleza le dió; y ansi por vernos confusas en este caso sin poder alcançar a sabernos dar remedio, acordose que nos socorriessemos del consejo y ayuda de çiertos generos de pescados que en aquel lago andauan en nuestra compañia, y prinçipalmenmente de vnos grandes barbos que alli se criauan y a estos nos fuemos contandoles nuestra miseria, y ellos como es gente muy honrrada y bien inclinada y trabajan vibir sin perjuizio de nadie, que hasta oy no se quexó dellos alguna naçion. Por esta causa pareçioles tan mal la traiçion que nuestras ranas hiçieron á los ratones que casi con disimulaçion se determinauan ver de nosotros (sic)[541] vengados los ratones.

Pero ya por la estrecha y antigua amistad que por la contina vibienda entre nosotros auia nos estimaban por parientes y naturales, y ansi se dolieron de nuestra neçesidad y se proferieron a la remediar, ayudandonos[542] con consejo y fuerças; y puestos luego en esta determinaçion se leuantó vn baruo ançiano y de buen consejo y nobleza y ante todos propuso ansi: Honrradas dueñas[543], vezinas, amigas y parientas, a mí me pessa auer de seguir y faboreçer en esta empresa parte tan sin razon y justiçia: pues vosotras aueis injuriado y ofendido a vuestros amigos vezinos y comarcanos tan sin os lo mereçer; yo nunca pensé que vuestra simpleza tuuiera acometimiento de tanto doblez. Ni sé quien os dió lengua ni alma para fingir, ni manos para ansi dañar con tan aleuoso engaño. ¿Quién no se fiara de vuestra flaqueza, pensando que vuestra humildad seria tal como la mostrais? Quán justo fuera faboreçer antes a[544] vuestro castigo que a vuestra defensa? Pero de oy más neçesitais nos a vivir con vosotras con auiso; y por venir á demandarnos[545] socorro; porque es la ley de los nobles no le negar á quantos afligidos le pidan, es razon que se os dé: y ansi es mi pareçer que ante todas cosas tratemos de os dar armas con que peleis y os defendais; porque çiertamente os tienen en esto gran ventaja los ratones en dientes y vñas. Por lo qual auiendolo mirado bien, es mi consejo; que hagais capaçetes de las caxcaras de huebos que se pudieren auer, que muchas hay en este lago, que los pescadores nos[546] echan por çeuo para nos pescar; y estas caxcaras puestas en la cabeza os será alguna defensa para las heridas; y por lanças lleuareis unos yuncos que ay en esta ribera, que tienen buenas puntas con que podais herir; que nosotros con nuestros dientes os los cortaremos quantos tengais neçesidad, y vosotras trabajad por os hazer diestras con estos yuncos como podais con destreza herir; aprended con la boca y manos como mejor os aprouecheis dellos. Saldreis al campo con estas armas; y si os vieredes en aprieto recogeros eis al agua, donde estara gran copia de nosotros[547] a la costa escondidos; y como ellos vengan con furia siguiendo su vitoria caeran en nuestras manos; y con nuestras colas y dientes el que en el agua entrare perderá la vida. De todos fue aprobado el consejo del buen pez, y ansi deshecha la consulta cada cual se fue a aprouechar de lo que más pudiesse auer. Las ranas todas nos dimos a vuscar caxcaras de huebos por mandado de nuestra Reina; y los barbos á cortar yuncos; y avnqve se hallaron alguna cantidad de caxcaras no fueron tantas que pudiessen armar a todas; por tanto se mandaron primero proueer las Señoras[548] y prinçipales ranas; y despues fueron repartidas las armas por vanderas y compañias. Pero ninguna fue sin lança, porque los barbos proueyeron de gran copia de yuncos; y ansi proueydas las vanderas y capitanias por aquellas Señoras[549], a mi como sabia la Reyna que yo era la mas diestra en armas de todas quantas auia en el lago[550], porque del monesterio yua yo ya diestra por la mucha costumbre en que estauamos a jugar de chapinazo y remeson por dame aca esa paja, prinçipalmente sobre quién soys vos, mas quién soys vos, quando començauamos a apurar los linajes. Ansi que por conoçerme a mi más industriada en las armas que a todas me rogó quisiesse açeptar el offiçio de capitan general; y ansi ordenadas las esquadras que cada vna acometiesse a su tienpo y coyuntura; porque avn siendo mucha gente si va desordenada va perdida. Quanto mas siendo nosotras pocas en conparaçion de los ratones era más neçesario el buen orden y conçierto; y ansi yo me tomé a Marfisa marquesa de la costa de Galilea que lleuaua veynte mil, y a Marula duquesa de la costa de Tibiriades que lleuaua otras veynte mil, y yo que de mi costa tomé otras diez mil. Con estas çinquenta mil ranas las mejor armadas que auia en la compañia salimos del agua al campo. Salimos vna mañana en saliendo el sol con gran canto y grita. Quedaua la nuestra Reyna[551] con otras veynte mil ranas dentro en el lago para socorrer en la neçesidad: y con otras muchas señoras[552] y prinçipales del lago; y esto porque las ranas en sus batallas y guerras no consienten que sus reyes salgan al peligro hasta que no se puede escusar: que sus capitanes y señores hazen primeros acometimientos y rompimientos de la guerra; y demas de la gente dicha estaua vna buena compañia de çinco mil barbos todos escogidos y muy platicos en la guerra, que se hallaron en las batallas que vuieron los atunes en tiempo de Lazaro de Tormes con los otros pescados, los quales estauan encomendados por el Rey a Galafron[553], Duque de la costa de genesareth, por su capitan, barbo de grande esperiençia y ardid; ya de nuestra salida tenian notiçia los ratones que no se les pudo esconder, y estauan a punto para nos reçebir, y pensando nosotras ser ventaja acometer arremetimos con grande esfuerço, grita y animo, cubiertos[554] bien de nuestros yelmos, puestas las puntas de nuestras lanças en ellos[555] para que se lançassen por ellas, y ansi començamos con mucho compas y orden a caminar para ellos. Venia en la delantera de toda la compaña aquel fuerte Lampardo su Capitan general dando grandes saltos por el campo, que no pareçia sino que era aqueste[556] su dia, y yo con aquella sobra de animo que se podia comparar con el de vn fuerte varon sali a él, y como él no era auisado de aquella nuestra arma vinose derecho por me dañar: pero como le puse la punta del yunco[557] y le piqué saltó afuera hasta reconoçer bien el arma con que le heri; ya se juntaron las hazes de la una parte y de la otra donde las nuestras mostraron tratar a los ratones mal, porque como ellos no auian pensado que nosotras tuuieramos armas tomaron algun temor: y ansi se començaron a detener, y en alguna manera se sentia de nuestra parte ventaja: porque si les dieramos ocasion de nos temer no quisieramos más. Pero de nuevo Lampardo y Brachimis y Aplopetes tornaron a nos acometer: y como sintieron que nuestras lanças y armas eran de ninguna fuerça ni valor lançaronse por nosotras con façilidad. Matauan y despedaçaban quantas querian, en tanta manera que no los podimos resistir su furia, y ansi fue neçesario recojer el exerçito al lago; y los ratones con aquel animo que la vitoria les daua vinieron a se lançar por el lago adelante: donde saliendo los barbos dieron en ellos con tanta furia que hiriendo con las colas y dientes en breue tiempo mataron y ahogaron más de diez mil; y quiso mi ventura que yo quedase en la tierra por recoger mi gente que venia huyendo desmandada[558] a lançarse sin orden al lago, y sucedió que como Lampardo me vido en el campo se vino para mí: y avnque yo le reçebi con algun animo no me pudo negar mi naturaleza de flaca rana y no exerçitada: por lo qual no le pudiendo resistir se apoderó en mí, y tropellandome con la furia que traya me hizo saltar el yelmo de la cabeça, y hincó con tanta furia los dientes y vñas en mí que luego espiré; y ansi no supe en aquella batalla lo que mas passó. Avnque sospecho que por bueno[559] que fuesse el fauor de los barbos no quedarian los ratones sin satisfazerse bastantemente.

Miçilo.—Por çierto gran deseo me queda de saber el suçeso de la batalla: porque no puedo yo creer que no tuuiesse[560] satisfazion la justiçia de Dios. Cosa marauillosa es, que un animal tan sin manos, y ser simple y pusilanime tenga atreuimiento para ansi con tanto daño engañar. Vn animal tan callado, tan humilde, tan sin alteracion, de tanta religion y recogimiento acometa vn tan atroz y nefando insulto, speçie tan calificada de traiçion. ¿Quién no fiara dellas? A quién no engañaran con su fingida[561] simpleza? No en vano dizen: que más daño haze un rio manso, que vn hondo y furioso. Porque á la contina se vio por esperiençia estar la hondura y çienago en el remanso y quietud del agua. Pero sobre todo lo que me has contado, gallo, estoy espantado quando considero quán estremado animal es la muger. Tan presuntuoso, tan vanaglorioso, tan desasosegado, tan cobdiçioso de estima, mando y veneraçion, aviendo sido criado por Dios para tanta bajeza y humildad: que poca differencia y ventaja ay entre la rana y este animal que no ay[562] muger por pobre y miserable que sea que no presuma de si ser mereçedora y poderosa para mandar y gouernar la monarchia del vniuerso, y que es pequeño el mundo para lo mucho que tiene entendido de si. Çiertamente tú tienes mucha razon en sustentar auer toda criatura corrompido la carrera y regla de su viuir.

Gallo.—Çiertamente tú dizes la verdad; que no saben tener en sus cosas templança ni medio; mas en todo son amigas del estremo.

Miçilo.—Hasta[563] vna monja que está en vn monesterio ençerrada, auiendo professado la humildad y menospreçio de los mandos y preheminencias y ventajas con que el mundo faboreçe a sus mas incumbrados naturales, y auiendo prometido a Dios y a la religion de negarse a sí y a su proprio interes; y que solamente hará la voluntad ajena y de su perlada y mayor, y veys con quanto estremo se sacude de su profesion y en alma y obras y pensamiento vibe al reues; y porque me pareçe que es especie de estremada vileza dezir mal de mugeres quiero acortar en este proposito[564]; porque los honbres honrrados antes las deuen defender por ser flaco animal[565]; que de otro materia se nos auia ofreçido de que pudieramos largo hablar. Pues, ¿qué si dezimos en el estremo que tienen en el amar y aborrecer? En el qual ningun inconueniente ni estoruo se le pone delante para dexar de effectuar su voluntad; y sino las obedeçeis y respondeis quando os llaman con igual amor vueluen en tanto odio y yra que se arriscan al mayor peligro del mundo por se satisfazer.

Gallo.—Ay Miçilo, que en mentarme ese proposito me has lançado vn espada por las entrañas, porque me has acordado de vn amigo que por esa causa perdi[566], el mayor y más fiel que nunca tuuo la antiguedad. Que si mi coraçon sufriesse a te lo contar marauillarte yas cómo acordandome dello no reuiento de passion.

Miçilo.—Gran deseo me pones, gallo, de te lo oyr, y ansi te ruego que te esfuerçes por amor de mí a me lo contar: que segun me lo has encareçido deue de ser cosa digna de saber.

Gallo.—Pues avnque sea a costa de mis ojos y coraçon yo te lo quiero contar por te obedeçer. Cantarte he vn amigo qual nunca otro como el se vio. En fin, qual deven los buenos amigos ser, y lo demas que a este proposito acompañare en el canto que se sigue lo oyras.

Fin del octauo canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[516] G., el.

[517] (Tachado). Siguesse el octauo canto del Gallo de Luçiano orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.

[518] G., loqutorios.

[519] G., que se riesen.

[520] pero teniale.

[521] G., fingirme pariente suyo, por rodeos de conoçimiento o afinidad de alguno de su linaxe.

[522] G., Florençia.

[523] G., me vuscassen lo que hazia a mi menester.

[524] al cumplimiento de mi voluntad.

[525] G., Cristo.

[526] G., ninguno.

[527] G., las atarian.

[528] G., ellas.

[529] G., motu.

[530] G., este en.

[531] G., chançellerias.

[532] G., pero.

[533] G., porque.

[534] G., ya los daños eran tan grandes.

[535] G., nuestras.

[536] G., el.

[537] G., Brachimis.

[538] G., nos.

[539] G., estauamos.

[540] G., estaua puesta.

[541] G., nosotras.

[542] G., a nos faboreçer.

[543] G., Honrrada gente.

[544] G., en.

[545] G., venirnos a demandar.

[546] G., las.

[547] G., estaremos muchos de vuestros amigos.

[548] G., los señores.

[549] G., aquellos señores.

[550] G., considerando la Reyna que en toda su comarca no auia mas sabia rana que yo ni mas esperimentada en guerra y disensiones.

[551] G., nuestro Rey.

[552] G., muchos señores.

[553] G., Estos trayan por su capitan a.

[554] G., cubiertas.

[555] G., nuestros enemigos porque.

[556] G., este.

[557] G., yunque.

[558] G., desuaratada.

[559] G., grande.

[560] G., quedasse sin bastante.

[561] G., aparente.

[562] G., y no vereis.

[563] G., Que basta.

[564] G., callar.

[565] G., Vna sola cosa no puedo dexar de dezir y encarecer: el extremo.

ARGUMENTO
DEL NONO CANTO

En el nono canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo llamado Toxaris, en el qual trata de la amistad, el auctor trata de dos amigos fidelissimos que en casos muy arduos aprobaron bien su intinçion. Enseñasse quales deuen ser los buenos amigos[567].

Gallo.—¿Estás ya despierto, Miçilo, que yo a punto estoy para proseguir en lo que ayer quedé de te contar? Porque avnque sea a costa de mis entrañas y me dé algun dolor, oyras vna conformidad y fidelidad de dos amigos los mayores y mas verdaderos que nunca entre los hombres se vió. Una confiança y affiçion que dixeras viuir vna sola alma en dos. Vna casa, vna volsa, vnos criados, vn spiritu sin parçialidad ni diuision.

Miçilo.—Gran pieza de tiempo ha que estoy deseando que despiertes, cobdiçioso de te oyr. Agora di tú, que sin distraimiento alguno te oyre todo lo que querras.

Gallo.—Pues ante todas cosas te quiero hazer saber que siendo yo vn tiempo natural frances y de Paris llamado Alberto de Cleph, y siendo mançebo mercader tube vn amigo natural de la mesma çiudad llamado Arnao Guillen, el más verdadero y el más fiel que nunca tubo la antiguedad. Este fue casado en la villa de Embers en el ducado de Brauante con vna donzella llamada Beatriz Deque, hija de honrrados padres, hermosa y de buen linaxe, la qual truxo consigo a viuir á Paris. Pues por auer sido grandes amigos en nuestra niñez y juuentud no çesó nuestra amistad por ser Arnao casado, mas antes se augmento y creçió más; y ansi porque sepas a quanto llegó nuestra afiçion y amor sabras que por tener çiertas cuentas viejas que conuenia desmarañarlas con çiertos mercaderes de Londres huimos de yr allá, y aparejado nuestro flete y matalotaxe dimonos a la vela encomendandonos a Dios; y yo era honbre delicado y de flaca conplexion, neçesitado al buen regimiento, y a mirar bien por mi salud. Pero Arnao era hombre robusto, valiente, membrudo y de muy fuerte natural; y luego como salimos del puerto a mar alta conmençoseme a leuantar el estomago y a bomitar con gran alteraçion y desasosiego de mi cuerpo, con gran desbaneçimiento de cabeça, y ansi suçedió a esto que nos sobreuino luego vna tan fragosa[568] y espantosa tempestad que pareçia que el çielo con todas sus fuerças nos queria destruir. ¡O Dios omnipotente! que en pensarlo se me espeluçan y enheriçan agora las plumas de mi cuerpo. Començosse a obscureçer con grandes nublados el dia que a noche muy çerrada semejaua. Bramaua el viento y el tempestuoso mar con espantosos truenos y temerosos relampagos: y mostrandose el çielo turbado con espesas plubias nos tenia a todos desatinados. El viento soberuio[569] nos çercaua[570] de todas partes: agora heriendo a popa, agora a proa, y otras vezes, lo que más desespera al piloto, andaua[571] rodeando la naue hiriendo el costado con gran furia. Andauan tan altas las olas que pareçian muy altas montañas: que con tan temerosa furia nos mojauan en lo mas escondido del nauio como si anduuieramos a pie por medio del mar. Cada vez que venian las olas a herir en el nauio tragauamos mil vezes la muerte desesperados de salud. Gritan los pilotos y grumetes, qual en popa, qual en proa, qual en la gauia, qual en el gouernalle, amarillos con la muerte esperada; gritan mandando lo que se deue hazer: pero con la brama del mar y vientos no se pueden vnos a otros oyr, ni se haze lo que se manda; las velas lleua ya el mar hechas andraxos y del mastel y antena no ay pedaço de vn palmo; todo saltó en rachas, y muchos al caer fueron mal heridos en diuersas partes de su cuerpo. Sobreuino ya la noche que hizo doblada la obscuridad, y por el consiguiente la tempestad más atroz y soberuia. Era tanto el estruendo que sonaua en los concauos çielos, y tantos los truenos que de la parte del septentrional polo proçedian que pareçia desconçertarse los exes de los nortes, y que el çielo se venia abajo; la naturaleza mesma por la parte de la tierra temio otra vez la confusion del diluuio que en tiempo de Noe pasó: porque los elementos pareçia auer rompido su concordia y limites, y que boluia aquella tempestuosa lluuia que en quarenta dias bastó cubrir toda la haz de la tierra. Muchas vezes el toruellino de las olas nos subió tan altos que viamos desde ençima tan gran despeñadero de mar quanto se ve estando las aguas serenas desde las altas rocas de Armenia. Pero quando nos bajaua el curso al valle entre ola y ola apenas se descubria el mastel sobre las ondas. De manera que vnas vezes tocauamos con las velas en las nubes: y otras vezes con el rostro del nauio en el arena, y el miedo era ya tanto que no sabia el maestro socorro alguno en su arte, ni sabia a quál ola se auenturasse, ni de quál se asegurasse y guardasse. Porque en tal estado estauamos que la mesma discordia del mar nos socorria para que no fuessemos a lo hondo: porque en trastornando vna ola la nao por la vna parte, llegaua otra por la contraria que expelia la parte vençida y la leuantaua. De suerte que era forçado que qualquier viento que llegasse fuesse en su fabor para endereçarla; ymagina qué confusion hubiesse alli con el gritar, amaynar y cruxir, y matarse los vnos sin oyr[572] los otros por el grand[573] estruendo y ruydo del mar y vientos, y sin verse por la gran obscuridad que hazia en la noche. Pues estando el çielo y el mar en este estado que has oydo quiso mi ventura que como mi estomago fuesse indispuesto y alterado por el turbado mar y su calidad, bomitaua muy amenudo de lo intimo de las entrañas. Suçedió que queriendo vna vez con gran furia bomitar colgado algo al borde sobre el agua por arroxar lejos, y espeliendo vna ola el nauio me sacudió de si al mar, y avn quiso mi ventura que por causa de mi mala dispusiçion no estuuiese yo desnudo como estauan ya todos los otros a punto, para nadar si el nauio se anegasse; y como yo cay en el agua de cabeça fue luego sumido a lo hondo, pero ya casi sin alma la mesma alma me subió arriba y ansi llegando a lo alto començe a gritar y pedir socorro; y como Arnao andaua vuscandome por el navio y no me halló donde me auia dexado, miró al agua y plugo a Dios que me reconociesse[574] entre las ondas, y sin temer tenpestad, obscuridad ni[575] braueza de las olas saltó junto a mi en el agua que ya estaua desnudo con los otros, y luego animandome dixo: esfuerçate hermano Alberto, no ayas miedo que aqui estoy yo; que no pereçeras mientras la vida me acompañare; y como junto a mi llegó me leuantó con las manos trayendome al amor del agua y al descanso de la ola; lleuauannos los vientos por el mar acá y allá sin poderlos resistir, y la ola furiosa con impetu admirable nos arrebataua y por fuerça nos hazia apartar lexos el vno del otro. Pero luego boluia Arnao a las bozes que yo le daua, y con fuerças de más que honbre me tomaua y con amorosas palabras me esforçaua no le doliendo a él su propria muerte tanto como verme a mi çercano a la mia. Procurauan del nauio echarnos tablas y maderos con intinçion de nos remediar; pero no nos podiamos aprouechar dellas por el gran viento que las arrebataua de nuestras manos, y lo que más nos desesperaua y augmentaua nuestra miseria era que durasse tanto la tenpestad, y avn pareçia que sobre ser pasadas diez horas de la noche començaua. Piensa agora, yo te ruego Miçilo, si en el mundo se puede agora hallar vn tal amigo que en tan arduo caso, estando seguro en su nauio en lo más fragoso desta tan furiosa tenpestad, viendo en semejante neçesidad su compañero tan çercano a la muerte, con tanto peligro se arroje a la furia y fortuna del agua, viento y ola y a la oscuridad de la tenpestuosa noche. Pon, yo te ruego, ante tus ojos todos aquellos tan encareçidos peligros, que no ay lengua que los pueda poner en el estremo que tiene en la oportunidad la verdad, y mira cómo despreciandolo todo Arnao y posponiendolo, solamente estima saluar al compañero por tenerle tan firme amor. En fin plugo a Dios que trayendonos las olas vadeando por el mar venimos a topar vn grueso madero que el agua traya sobre si de algun nauio que deuio[576] auer dado al traues: y como se abrio arroxonos aquel madero para nos remediar[577]. Pues ambos trabados a él con la fuerça que pudimos[578], que ya afloxaua algo la tenpestad, trabajando Arnao ponerme ençima, las olas amorosas nos huvieron de poner en el puerto ingles sin mas lision. Este aconçimiento te he contado, Micilo, porque veas si tengo razon de te encareçer tanto nuestra amistad: porque al prinçipio te propuse que eramos los mayores amigos que nunca el mundo tuuo en si. Agora avras visto si tengo razon.

Miçilo.—Por çierto, gallo, tú dizes gran verdad: porque no se puede mayor prueba ofreçer.

Gallo.—Pues agora quiero proçeder en mi intinçion, que es contarte el peligro que en nuestra amistad se ofreçio por ocasion de vna muger. Pues agora sabras que bueltos en Françia huuimos de yr a vna feria de Embers, de Junio, como soliamos a la contina yr, y Beatriz inportunó a Arnao su marido que la lleuasse consigo por visitar a sus padres que despues de las bodas no los vio; y ansi Arnao lo hizo por darle placer. Pues aparejado lo neçesario para el camino salimos de nuestra[579] çiudad de Paris, y por ser yo tan obligado a Arnao procuraua seruir a su muger todo lo que podia, pensando en qué le pudiesse yo a él pagar alguna parte de lo que le deuia por obligaçion, y ansi procuraua en esta xornada y en qualquiera cosa que se ofreçia, ansi en su dueña como en él, auerle con todas mis fuerças de agradar y seruir; y ansi a él le pareçia estar bien empleado en mí el peligro en que por mí se vio; y como el demonio siempre soliçite ocasiones para sembrar discordia entre hermanos, que es la cosa que más aborde Dios, pareçiole que haria a su proposito si ençendia el coraçon de Beatriz de laçiuo amor de mí; y ansi la pobre muger alterada por Sathanas conçibio en su pecho que todo quanto yo hazia por respecto de la obligaçion que tenia a mi bondad, conçibio ella que lo hazia yo lisiado de su amor, por lo cual pareçiendole deuer a noble piedad y gratitud responder con el mesmo amor, y avn poniendo de su parte mucho más de lo que por valança se podia deuer, pensando incurrir en gran falta a su nobleza y generosidad si mucho más no daba sin comparaçion, ansi me amó tanto que en todo el camino y feria de Junio no sufria apartar su coraçon vn punto de mi; y esto era con tanta passion que con ninguna lengua ni juizio te lo puedo encareçer. Porque como algunas vezes le mostrasse tenerla afiçion; otras vezes como yo hiziesse mis obras con el descuydo natural, haziala desbaratar y afligir. ¡O quantas vezes conoçi della tener la habla fuera de los dientes para me manifestar su intençion[580], y con los labrios tornarla a compremir por no se afrontar. Vuscaua lugares conuenientes delante de su marido y padres, ocasiones que no se podian escusar para me abraçar, tocar y palpar por se consolar y satisfazer. Por los ojos y por el ayre con sospiros, con el rostro y meneos del cuerpo me enbiaua mensajeros de su pena. Pero yo disimulaua pensando que cansandola se acabaria su pasion: y ello no era ansi, pero cada dia creçia mas; yo reçebia grandissima pena en verme puesto en tanto peligro, y pensaua de cada dia cómo se podria remediar, y creyendo que sola el ausencia seria el remedio[581], doliame apartarme de la compañia de mi amigo Arnao. Por lo qual muchas vezes llorando amargamente maldezia mi ventura y a Sathanas pues a tanto mal auia dado ocasion; y estando pensando cómo me despediria, como fue acabada la feria acordó Arnao que nos boluiessemos a Paris, y ansi mandó a toda furia aparejar; y estando todo lo neçesario a punto dixome que partiesse yo con su dueña, que él queria quedar a negoçiar çierto contrato que le faltaua, y que le fuessemos aguardando por el camino, que a la segunda xornada nos alcançaria. Dios sabe quánta pena me dio oyr aquel mandado, y me pessaua no auer huydo antes, pensando que fuesse vrdimbre de Sathanas para traerme por fuerça a la ocasion de ofender; y por el contrario fue muy contenta Beatriz, pensando que se le aparejaua la oportunidad forçosa que yo no podria huyr; y ansi disponiendonos Arnao todo lo neçesario, tomando la mañana començamos nuestro camino; yua Beatriz muy alegre y regocijada lleuandome en su conuersaçion. Deziame[582] muchos donayres y gentilezas que el amor le enseñaua, debajo de los quales queria que yo entendiesse lo que tenia en su voluntad, no se atreuiendo a descubrirse del todo hasta verse en lugar oportuno que no la corriesse peligro de afrenta, porque le pareçia a ella que yo no respondia a su intinçion[583] como ella quisiera. Avnque algunas vezes juzgaua mi couardia ser por que temia descubrir mi trayçion, y ansi ella se desemboluia algunas vezes demasiadamente por me hazer perder el temor, y sufriasse pensando que aquella noche no se podria escusar sin que a ojos çerrados se effectuasse la prueba de nuestra voluntad; y ansi aquella xornada se cumplió con llegar ya casi a la noche a vna villa buena que se llama Bruxelas, que es en el mesmo ducado de Brauante. Donde llegados mandé que los moços diessen buen recado a las caualgaduras, y al huesped preuine que tuuiesse bien de cenar; y pareçiome çiertamente estar acorralado y que en ninguna manera podia huyr aquella oportunidad y ocasion, porque çierto senti de la dama que estaua determinada de me acometer, de lo qual yo demandé socorro a Dios; y como fue aparejada la çena venimos a çenar, lo qual se hizo con mucho regoçijo, abundancia y plazer, y como fue acabada la çena quedamos sobre la tabla hablando con el huesped y huespeda su muger en diuersas cosas que se ofreçieron de nuestra conuersaçion; y como fue passada alguna pieza[584] de la noche dixe al huesped por manera de cumplimiento: Señor gran merçed reçebiré, que porque esta Señora que comigo traygo es muger de vn grande amigo mio que me la fió, duerma con vuestra muger, que yo dormiré con vos. Beatriz mostró reçebir esto con gran pena, pero calló esforçandose por[585] la disimular; y el huesped respondió: Señor, en esta tierra no osamos fiar nuestras mugeres de ninguna otra persona mas que de nosotros, quanto quiera que venga en habito de muger; porque en esta tierra suçedió vn admirable caso en el qual vn hijo del señor deste ducado de Brauante en habito de muger gozó de la hija del Rey de Ingalaterra y la truxo por suya aqui; y como Beatriz vió que se le aparejaua bien su negoçio, avnque se le dilatasse algo, inportunó al huesped le contasse aquella historia como aconteçió. Lo qual no me pessó a mi pensando si en el entretanto pudiesse amaneçer; y importunado el huesped ansi començó: Sabreis, señores, que en este ducado de Brauante fue en un tiempo vn bienaventurado señor, el qual tubo vna virtuosa y agraviada dueña por muger. Los quales siendo algun tiempo casados y conformes en amor y voluntad sin auer generacion, y despues en oraciones y ruegos que hizieron a Dios suçedió que vino la buena dueña a se empreñar y de vn parto pario dos hijos, el vno varon y el otro hembra, los quales ambos en hermosura no tenian en el mundo par; y ansi fueron los niños criados de sus padres con tanto regalo como era el amor que los tenian; y como fueron de vn parto fueron los más semejantes que nunca criaturas fueron[586]; en tanta manera que no auia hombre en el mundo que pudiesse poner differençia entre ellos: ni los mesmos padres lo sabian diçernir; mas en todo el tiempo se engañaron mientra los criauan, que por solas las amas los venian a conocer; y ansi acordaron de los llamar de vn nombre por ser tan semejantes en el aspecto, rostro, cuerpo, ayre y dispusiçion. Llamaron al varon Julio y a la hija Julieta. Fueron estremadamente amados de los padres por ser tan lindos y tan deseados y no tener más; y ansi yendo ya creçiendo en edad razonable, conoçiendo ya ellos mesmos su similitud vsauan para su pasatiempo de donayres y graçiosos exerçiçios por dar plazer a sus padres; y ansi muchas vezes se mudaban los vestidos tomando Julio el habito de Julieta; y Julieta el de Julio; y representandose ante sus padres con vn donayre gracioso reçebian[587] plazer como con tanta gracia se sentian vurlados por sus amados hijos; y ansi Julieta en el habito que mas le plazia se yua muchas vezes a solazar, agora por la çiudad, agora por el mar; tomando la compañia que más le plazia; y vn dia entre otros salio de su aposento atauiada de los vestidos de su hermano Julio a toda gallardia y con su espada ceñida: y passando por la sala tomó dos escuderos que alli halló y lançose por el mar en vn vergantin que para su solaz estaua a la contina aparejado, y suçedió que esforçandose el viento a su pesar fueron lleuados por el mar adelante sin poder resistir; y como a los que Dios quiere guardar ningun peligro les daña, avnque con gran temor y tristeza fueron llegados vna pieza de la noche a la costa de Ingalaterra y lançados por un seguro puerto sin saber donde estauan; y como sintieron la bonança y el seguro del puerto aunque no conoçian la tierra, llegandose lo más que pudieron a la ribera determinaron esperar alli el dia; y ansi, como Julieta venia triste y desgraçiada y desuelada por causa de la desusada tempestad se echó luego debajo del tapete a dormir, y lo mesmo hizieron por la plaza del vergantin los escuderos, y fue tan grande y de tanta grauedad su sueño que siendo venida gran pieza del dia avn no despertaron; y suçedió aquella mañana salir la infanta Melisa hija del rey de Ingalaterra a caza con sus monteros por la ribera del mar, y como mirando acaso vio dentro del agua el vergantin ricamente entoldado y que no pareçia persona que viniesse en él, mandó que saltassen de su gente y viessen quién venia alli, y luego fue auisada por los que dentro saltaron que en la plaza del vergantin estauan dos escuderos dormiendo, y que dentro en el tapete estaua el mas lindo y agraçiado mançebo de edad de catorce años que en el mundo se podia hallar. Y cobdiçiosa la infanta de lo ver mandó echar la puerta en tierra y apeandose de su palafren saltó dentro del vergantin, y como vio a Julieta dormida[588] con su espada çeñida juzgóla por varon y ansi como la vio tan linda y tan hermosa en tan conueniente edad fue luego enamorada della[589], y aguardando a que despertasse, por no la enojar, estuuo por gran pieza contemplando su belleza y hermosura; y como despertó la saludó con gran dulçura preguntandola por su estado y viaje. Julieta le dixo ser un cauallero andante que la fortuna del mar le auia echado alli, y que se tenia por bien açertado y venturoso si la pudiesse[590] en algo servir. Melisa ofreçiendosele mucho para su consuelo la rogó saliesse a tierra combidandola a la caça, diçiendo que por aquellas partes la auia mucha y muy buena de diuersos animales; y ansi como reconoçio Julieta el valor de la dama, y por verse en su tierra, holgó de la complazer, y ansi le fue dado vn muy hermoso palafren, en el qual caualgando Julieta, y Melisa en el suyo, se metieron con su compañia por la gran espesura de la montaña a vuscar venados[591]; y como no se podia sufrir la infanta Melisa por la herida de su llaga que la atormentaua sin poderla sufrir, procuró quanto pudo alongarse de su gente y monteros por probar su ventura, y quando con Julieta se vió sola entre vnos muy cerrados matorrales la inportunó se apeasen a beber y a solazar junto a vna muy graçiosa fuente que corria alli, y quando fueron apeadas las dos graciosas damas començó Melisa a hablar a Julieta con gran piedad; y avnque con mucha verguença y empacho le fue descubriendo poco a poco su herida, y teniendo los ojos lançados en el suelo, sospirando de lo intimo del coraçon, yendosele vn color y veniendosele[592] otro le muestra perdersele la vida si no la socorre; y ansi como ya tiene por el gran fuego que la abrasa descubierta la mayor parte de su dolor, queriendose aprouechar de la oportunidad se arriscó a tanto que abraçando a Julieta la besó[593] en la boca con mucho dulçor y suauidad; yendo pues el huesped muy puesto en el proçeso de su historia estaua Beatriz toda tresladada en él pareçiendole que todo aquel cuento era profeçia de lo que a ella le auia de suçeder; y ansi como el huesped aqui llegó, Beatriz con vn gran sospiro me miró con ojos de piedad y el huesped proçedio sin echarlo de ver, diziendo: Pues como Julieta por el suçeso tiene entendido que Melisa la tiene por varon, y viendo que a su passion no la puede dar remedio, estando confusa y pensosa[594] qué camino tomaria, acordó ser muy mejor descubrirle ser muger como ella, antes que ser tomada por cauallero neçio y cobarde para semejantes casos de amor, y dixo la verdad; porque çierto era cosa de hombre apocado[595] reusar vna dama de tanta gentileza que se ofreçe con tanta dulçura y buena oportunidad; y asi con vn gentil y agraçiado modo la auisa ser donzella como ella, contandola toda su ventura y viaje, padres y naturaleza. Pero como ya la saeta de amor auia hecho en ella su cruel effecto, estaua ya tan enseñoreado en su coraçon el fuego que la abrasaua que le vino tarde el socorro y auiso que de su naturaleza le dio Julieta, y por esta causa no le pareçió menos hermoso el rostro de su amada, mas antes a más amarla se ençiende, y entre si pensaua su gran dolor por estar desesperada de remedio, y ansi reuentando toda en lagrimas vañada, por consolar algo su pena dezia palabras que mouian a Julieta a gran lastima y piedad. Maldezia su mal hado y ventura, pues qualquiera otro amor santo o deshonesto podria tener alguguna esperança de buen fin, y este no tiene sino sospiros y llorar con inmensa fatiga. Dezia llorando: si te pareçia, amor, que por estar yo libre de tu saeta estaua muy vfana, y querias con algun martirio subjetarme a tu vandera y señorio, bastara que fuera por la comun manera de penar, que es la dama por varon: porque entonçes yo empleara mi coraçon por te seruir. Pero hasme herido de llaga muy contra natural, pues nunca vna dama de otra se enamoró: ni entre los animales ay qué pueda esperar vna henbra de otra en este caso de amor. Esto parece, amor, que has hecho porque en mi penar sea a todos manifiesto tu imperio. Porque avnque Semiramis se enamoró de su hijo y Mirrha de su padre y Pasiphe del toro, ninguno destos amores es tan loco como el mio: pues avn se sufriera si tuuiera alguna esperança de effetuarse mi deshonestidad y deseo. Pero para mi locura ¿no habría Dedalo que injeniasse dar algun remedio contra lo que naturaleza tan firmemente apartó? Con estas lamentaçiones se aflige la gentil dama mesando sus dorados cabellos y amortiguando su bello rostro, vuscando vengança de sí mesma por auer enprendido empresa sin esperança de algun fin; y Julieta lo mejor que podia se la consolaua auiendo gran piedad de su cuyta y lagrimas que afligian su belleza. Ya se llegaua la noche y se ponia el sol, y como las damas no ayan vsado dormir en la montaña ruega Melisa a Julieta se vaya con ella á su çiudad que estaua çerca: lo qual Julieta açetó por su consolaçion, y ansi se fueron juntas a la çiudad y entraron en el gran palaçio, donde muchas damas y caualleros la salieron a reçebir; y considerando Melisa que ningun prouecho reçibe en[596] tener a su Julieta en habito de varon la vistio de muy ricos briales suyos. Porque gran yerro fuera no reçibiendo prouecho auenturarse al peligro de infamia que de alli se pudiera seguir; y tanbien lo hizo, porque como en el vestido de varon la dañó quiere ver si en el de muger se puede remediar y curar su dolencia, y ansi recogiendose anbas en su retrete lo mas presto que pudo la vistio muy ricos requamados y joyeles con que ella se solia adornar, y ansi la sacó a su padre a la gran sala diziendo ser hija del duque de Brauante; que la fortuna del mar la auia traydo alli saliendose por él a solazar; y ansi el Rey encomendó mucho a su hija Melisa la festejasse por la consolar y luego se despacharon mensajeros para auisar al duque su padre; los duques fueron muy consolados por auer[597] estado en gran cuyta por la perdida de su hija Julieta, y enbiaron a dezir al Rey que en todo hiziesse a su voluntad. Aquella noche fue Julieta muy festejada de damas y caualleros con vn solene serao, donde Julieta dançó a contento de Melisa[598], damas y caualleros, que todos la juzgauan por dama de gran gallardia, hermosura y valor, y sobre todas contentó a la infanta Melisa; y siendo llegada la hora de la çena fueron seruidos con gran solenidad de manjar, musica y aparato; la qual acabada, Melisa combidó a Julieta a dormir; y recogidas en su camara se acostaron juntas en vna cama, pero con gran diferencia en el reposo de la noche. Porque Julieta duerme y Melisa sospira con el deseo que tiene de satisfazer su apetito, y si acaso vn momento la vençe el sueño es breue y con turbadas ymaginaciones, y luego sueña que el çielo la ha conçedido que Julieta sea buelta varon; y como aconteçe a algun enfermo si de vna gran calentura cobdiçioso de agua se ha dormido con gran sed, en aquel poquito de sueño se le pareçen quantas fuentes en su vida vido, ansi estando el spiritu de Melisa deseoso pareçiale que via lo que sueña; y ansi despertando no se confia hasta que tienta con la mano y ve ser vanidad su sueño, y con esta passion comiença la desdichada a hazer votos de romeria a todas las partes que ay[599] deuoçion porque el çielo huuiesse della piedad. Pero en vano se aflige, que poco le aprouechan sus promesas y oraçiones por semejantes fines; y ansi pasó en esta congojosa contienda algunos dias hasta que Julieta la importuna[600] que quiere boluer para sus padres, prometiendola que tomando dellos liçençia[601] boluera a la visitar lo más breue que ella pueda. Lo qual por no la desgraçiar se lo conçedió la infanta, avnque con gran dificultad y pasion, confiando que Julieta cunplirá la[602] palabra que le da de boluer. Pues como fue aparejado todo lo neçesario para la partida la mesma Melisa le entoldó el vergantin de sus colores y deuisas lo mas ricamente que pudo, y a ella[603] dio muchas donas de joyas y briales[604] de gran estima y valor; y como Julieta se despidió del Rey y Reina la aconpañó Melisa hasta el mar. La qual como alli fueron llegadas, llorando muy amargamente la abraça y bessa suplicandola con gran cuyta buelua si la desea que viua, y ansi Julieta haziendola nueuas juras y promesas se lançó en el vergantin; y leuantadas velas y continuando sus remos se cometio al mar, el qual en prospero y breue tiempo se passó. Quedaua Melisa a la orilla del mar puestos los ojos y el alma en las velas del nauio hasta que de vista se le perdieron, y muy triste y sospirando se boluio a su palaçio. Como Julieta llegó a sus riberas los padres la salieron a reçebir con grande alegria como si de muerta resuçitara, haziendose muchas fiestas y alegrias en toda su tierra. Muchas vezes contaua a sus padres la tenpestad y peligro en que en el mar se vio conmouiendolos a muchas lagrimas; y otras vezes les encareçia el buen tratamiento que de la infanta Melisa auia reçebido: su grande hermosura, graçia, donayre y gran valor, dando a entender ser digna entre todas las donzellas del mundo a ser amada y seruida del cauallero de más alteza y valor; y como Julio la oya tantos loores de la infanta ençendió su coraçon a emprender el seruiçio de dama de tan alta guisa. Dezia en su pecho: ¿en qué me podía yo mejor emplear que estar en su acatamiento todos los dias de mi vida, avnque yo no merezca colocarme en su coraçon? Pero a lo menos gloriarme he auer emprendido cosa que me haga entre caualleros de valor afamar; y ansi con esta intinçion muchas vezes estando solo con su hermana Julieta la importunaua le contasse muy por estenso y particular todo lo que auia passado con Melisa; y por le complazer le conto, cómo dormiendo ella en el vergantin aquella mañana que a Londres llegó la salteó la infanta Melisa; y cómo teniendola por varon por lleuar el vestido y espada ceñida se enamoró della, y tanto que junto a vna[605] fuente la abraçó y bessó dulçemente demandandola sus amores, y cómo le fue forçado descubrirle ser muger, por lo qual no podia satisfazer a su deseo, y cómo no se satisfizo hasta que la tuuo consigo en su cama muchas noches; y la pena y lagrimas con que della se despidio prometiendole con muchas juras de la boluer a visitar; y luego como su hermana Julieta contó a Julio su historia resuçitó en su coraçon vna viua y çierta esperança de la gozar[606] por esta via, teniendo por inposible auerla por otra manera, y ansi industriado por amor tomó auiso, que con el vestido y joyas de su hermana seria por el rostro tomado por ella. En fin, sin mas pensar auenturandose a qualquier suçeso se determinó tentar donde alcançaua su ventura, y ansi un dia demandó a Julieta le diesse el tapete que le dio Melisa para el vergantin con la deuisa, porque se queria salir a solazar; y vestido de vn rico brial que Melisa dio a Julieta, y cogidos los cabellos con vn graçioso garbin, adornado su rostro y cuello de muy estimadas[607] joyas y perlas de gran valor se lançó a manera de solazar por el mar, y quando se vio dentro en él, mandó a los que gouernauan guiassen para Londres, y en breue y con prospero tiempo llegó al puerto, y por las señas reconoçió[608] el lugar donde su señora Melisa cada dia venia por esperar a su hermana Julieta; y como la compañia de la infanta reconoçió la deuisa y orla del tapete que lleuaua el vergantin corrian a Melisa por demandar las albriçias, y como Melisa le vio, engañada por el rostro, le juzgó por Julieta reçibiendole con la posible alegria: porque çierto se le representó Julio lo que mas amaua su corazon, y ansi luego le aprieta entre sus braços, y mil vezes le bessa en la boca con mucha dulçura, nunca pensando de se satisfazer. Agora pues, podeis vosotros, señores, pensar si fue Julio passado con la misma saeta con que amor hirio a Melisa, y pensad en quánta beatitud estaua su anima quando en este estado se vió. Metiole en vna camara secreta donde estando solos con bessos y abraços muy dulçes se tornó de nueuo á satisfazer, y luego le haze traer vn vestido suyo muy rico a marauilla que le auia labrado para se le dar si viniesse a visitarla, o enbiarsele, y vistiole de nuevo cogiendole los cauellos con una redeçilla de oro: y ansi todo lo demas del vestido, y atauio le dispuso en toda gentileza y hermosura como mas agraçiado la pareçiesse; y la boz que en alguna manera le podia differençiar trabajó Julio por excusarla todo lo que pudo; y luego le llevó a la gran sala, donde estauan sus padres con[609] muchas damas y caualleros[610], los quales todos las[611] reçibieron con gran alegria, y todos le mirauan a Julio contentos de su belleza, pensando que fuesse muger, y ansi con senblante amoroso le hazian señas mostrandole desear seruir y agradar. Pues siendo ya passada alguna parte de la noche en grandes fiestas y despues de ser acabada la sunptuosa çena y graçioso serao, llevó la infanta Melisa consigo a Julio a dormir, y ansi quedando solos en su camara y despojados de todos sus paños quedaron en vna cama ambos sin compañia ni luz[612], y como Julio se vió solo y en aquel estado con su señora, y que de su habla no tenia testigo le començó ansi a dezir. No os marauilleis, señora mia, si tan presto bueluo a os visitar, avnque bien creo que pensastes nunca mas me ver. Si este dia que por mi buenauentura os vi yo pensara poder de vos gozar con plazer de ambos a dos, yo me tuuiera por el mas bienandante cauallero del mundo residir para siempre en vuestra presençia. Pero por sentir en vos pena y no os poder satisfazer ni bastar a os consolar determiné de me partir de vos, porque gran pena da al muy sediento la fuente que tiene delante si de ella por ninguna via puede beuer; y podeis, señora, ser muy çierta que no faltaua dolor en mi coraçon; porque menos podia yo estar sin vos vn hora que vos sin mí, porque de la mesma saeta nos hirio amor a ambos a dos; y ansi procuré de me partir de vos con deseo de vuscar remedio que satisfiziesse a nuestra llaga y contento. Por lo qual, señora, vos sabreis que yo tengo vn[613] abuela la muger mas hadada y mas sabia que nunca en el mundo jamas se vió, que la tienen los honbres en nuestra tierra por diosa, o ninfa; tanto es su poder y saber. Haze que el sol, estrellas, çielos y luna la obedezcan como yo os obedezco a vos. En conclusion, en la tierra, ayre y mar haze lo que solo Dios puede hazer. A esta me fue con lagrimas que mouian a gran compasion demandandola piedad, porque çierto sino me remediara façilmente pensara morir; y ella comouida a lastima de su Julieta dixome que demandasse qualquiera don, y yo contandola[614] la causa de mi afliçion la demandé que me conuertiesse varon por solo gozar de vos y os complazer, y ella con aquella liberalidad que a vna nieta tan çercana a la muerte se deuia tener me lleuó a un lago donde ella se baña quando sus artes quiere exerçitar, y alli començando a inuocar se zapuzó en el lago tres vezes y ruçiandome el rostro con el agua encantada me vi vuelta en varon, y como tal me conoçi quedé muy contento y muy marauillado que criatura tuuiesse tan soberano poder. Agora pues, señora mia, pues por vuestro contento yo impetré este don veysme aqui subjeto a vuestro mandar: hazed de mi lo que os pluguiere, pues yo no vine aqui a otra cosa sino por os seruir y complazer; y ansi acabando Julio de la dezir esto hizo que con su mano toque, y vea y tiente; y como aconteçe a alguno que deseando mucho vna cosa, quanto mas la desea mas desespera de la alcançar, y si despues la halla dubda si la posee, y mirandola y palpandola avn no cree que la tiene, ansi aconteçe a Melisa: que avnque ve, toca y tienta lo que tanto desea no lo cree hasta que lo prueba; y ansi dezia: si este es sueño haga Dios que nunca yo despierte; y ansi se abraçaron con bessos de gran dulçura y amor, y gozandose en gran suauidad con apazibles juegos pasaron la noche hasta que amaneçió. Esta su gloria estubo secreta mas de vn mes, y como entre poderosos no se sufre auer secreto alguno, entendieron que se les començaua a descubrir, y ansi[615] acordaron de se hurtar[616] y venirse en Brauante, por no caer en las manos del Rey que con cruel muerte castigara ambos a dos. El qual con mano armada vino a esta tierra por los auer; y porque el duque los defendió hizo tanto daño y mal en esta tierra que..... Como el huesped llegaua aqui dieron a las puertas del meson golpes con gran furia, y como yo estaba tan deseoso que viniesse Arnao arremeti a las puertas por las abrir, y vile que se queria apear. Regoçijosseme el alma sin conparaçion y di graçias a Dios por hazerme tan gran merced. Senti en Beatriz vna tristeza mortal, porque çierto aquella noche esperaua ella hazer anatomia de mi coraçon, por ver qué tenia en él. Luego dimos de çenar a Arnao y se acostó con su muger. Otro dia de mañana partimos de alli con mucho regoçijo, avnque no mostraua Beatriz tanto contento, pareçiendole a ella que no se le auia hecho a su voluntad. En esta manera fuemos continuando nuestras xornadas hasta llegar a Paris, donde llegados procuró Beatriz proseguir su intinçion[617] y ansi en todos los lugares donde auia oportunidad y se podia ofreçer mostraua con todos los sentidos de su cuerpo lo que sentia su coraçon; y vn dia que se ofreçió entrar en casa y hallarla sola, como ya no podia disimular la llaga que la atormentaua, ençendido su rostro de vn vergonçoso color se determinó descubrir su pecho diziendo padeçer por mi amor: que la hiziese tanta graçia que no la dexasse más penar, porque no tenia ya fuerças para más lo encubrir; y yo le respondi. Señora, Arnao ha sido conmigo tan liberal, que despues de auer arriscado en el mar su vida por mi me ha puesto toda su hazienda y casa en poder, y más dispongo yo della que él, y sola tu persona reseruó para sí. ¿Cómo podria yo hazer cosa tan nefanda y atroz faltando a mi lealtad? y ansi a muchas vezes que me dixo lo mesmo le respondi estas palabras; y vna mañana suçedió que vistiendose Arnao para yr a negoçiar la dexó en la cama, y sin que ella lo sintiesse se entró Arnao en vn retrete junto a la cama a vn seruidor que estaua a la contina alli, y luego suçedió que entré yo preguntando por Arnao: y como ella me oyó pensando que Arnao era ya salido de casa me mandó con gran importunidad llegar á sí, y como junto a su cama me tubo apañóme de la capa fuertemente y dixo: Alberto, echate aqui, no me hagas mas penar; y yo dexandole la capa en las manos me retiré fuera no lo queriendo hazer; y luego me sali de casa por no esperar mayor mal; y ella como se sintio menospreçiada començó a llamar sus criados a grandes bozes diziendo que la defendiessen de Alberto que la auia querido forçar; y que por muestra de la verdad mostraua[618] la capa que le auia yo dexado en las manos y que a las bozes auia yo echado a huyr, y añadió: llamadme aqui a Arnao porque vea de quien fia su hazienda y muger. Y a estas sus bozes salió Arnao del retrete donde estaua y dixole: Calla Beatriz, que ya tengo visto que corre él mas peligro contigo que tú con él; y fue tanta la afrenta y confusion que ella reçibio de ver que todo lo auia visto Arnao que luego alli delante de todos sus criados y gente de su casa subitamente murio; y como el buen Arnao vio su desdicha, auer perdido tan afrentosamente el amigo y la muger acordó lo mas disimuladamente que pudo enterrar a ella y yrme a mi a vuscar, y ansi de mi peregrinaje y del suyo sabras en el canto que se siguirá.

Fin del nono canto del gallo.

NOTAS:

[566] G., acordado que por esa causa estuue en punto de perder vn amigo.

[567] (Tachado). Siguesse el nono canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.

[568] G., fagrosa.

[569] G., Los vientos soberuios.

[570] G., çercauan.

[571] G., andauan.

[572] G., oyrse.

[573] G., grande.

[574] G., reconoçio.

[575] G., y.

[576] G., deuia.

[577] G., nuestro socorro y remedio.

[578] G., podimos.

[579] G., la.

[580] G., intinçion.

[581] G., podria ser mediçina.

[582] G., Dezia.

[583] G., intençion.

[584] G., parte.

[585] G., a.

[586] G., naçieron.

[587] G., reçibian.

[588] G., dormiendo.

[589] G., presa de sus amores.

[590] G., podiesse.

[591] G., alguna caça.

[592] G., veniendosele.

[593] G., bessa.

[594] G., pensatiua.

[595] G., cauallero afeminado.

[596] G., de.

[597] G., porque auian.

[598] G., del Rey.

[599] G., partes de.

[600] G., importunaua.

[601] G., su liçençia dellos.

[602] G., su.

[603] G., y le.

[604] G., briales y joyeles.

[605] G., la.

[606] G., de gozar los amores de Melisa.

[607] G., ricas y hermosas.

[608] G., conoçio.

[609] G., y.

[610] G., caualleria.

[611] G., la.

[612] G., y ansi siendo despojados de todos sus paños, despidiendo su compañia, quedaron solos en una cama ambos dos y sin luz.

[613] G., vna.

[614] G., contandole.

[615] G., por lo qual.

[616] G., salir secretamente.

[617] G., intençion.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO CANTO

En el deçimo canto que se sigue el auctor prosigue lo mucho que Arnao hizo por cobrar a Alberto despues que su muger se murio. En lo qual mostró bien el valor de su amistad, y quales todos los amigos deuen ser[619].

Gallo.—Despierta, ¡o Miçilo! yo te ruego porque quiero oy entre los otros dias admirar con mi facundia tu humana capaçidad, quando veas por vn gallo admirablemente mostrada la grande y incomparable fuerça de la santa y diuina amistad. Verás con quanta razón dixeron los antiguos que en este solo don y virtud os quiso Dios hazer semejantes a si. Exemplo admirable nos dio, pues por esta se hizo él semejante a vos, vistiendo vuestra naturaleza y miserable ser.

Miçilo.—Prosigue ¡o bien auenturado[620] gallo, que no tengo yo menos voluntad de te oyr que tú de dezir, y llamote generoso y bienauenturado pues en algun tiempo mereçiste tener vn amigo de tanto valor.

Gallo.—Pues sabras que luego como Arnao enterró su Beatriz se salió de su patria y casa con intinçion de no boluer hasta me hallar y ansi le pareçió que yo me abria ydo para los amigos que teniamos en Londres y Ingalaterra para nuestras mercaderias; y ansi partio derecho para allá, donde me buscó con gran diligençia; y dexemosle a él que con todo el estudio y trabajo posible me sale a vuscar; y quiero te dezir de lo que suçedió en mi peregrinaçion; yo luego que de casa de Arnao sali me fue sin parar momento en la çiudad el más solo, el más miserable y aflito que nunca en el mundo se vió, y acordandome de lo mucho que yo deuia a Arnao auiendo puesto la vida por mi, como fuesse llamado de su muger y le dixiesse lo que ella fingió, que yo la auia querido forçar y como ella le muestre la capa que en las manos le dexé, tan bastante indiçio de mi culpa, qué dirá? que pensará? que juzgará? que será razon de dezir? Dirá luego: ¡o maluado! ¡o sin fe! esto te mereçí yo; o este pago te mereçió el peligro en que yo me puse por ti? ¿En qué entrañas sino fueran de un tigre cupiera tan gran ingratitud? Pareçe que vuscaste la espeçie de injuria en que más me pudiste lastimar, por mostrar más tu peruersa condiçion. Pues si su nobleza y su gran valor instigado del buen destino que anda siempre vnido con el estimulo de la verdad; si esta lumbre de Dios que nunca al virtuoso desamparó me quissiese en ausençia faboreçer, ¿qué alegará por mi parte? ¿que dirá para me desculpar? ¡O! si yo estuuiesse presente; y por tenerme tan gran affiçion deseasse oyr de mí alguna razon avnque fuesse fingida ¿qué color le podría dar yo quanto quiera que fuesse verdadera? ¿o qué fuerça ternia afirmando el contrario su mujer? ¿Qué podrá concluyr, sino, vete infiel, maluado, ingrato, vilissimo, no parezcas más ante mí? y ansí yo le digo agora que no presuma de mi ser yo de coraçon tan de piedra que en mi vida parezca ante él; y ansi acabadas estas razones enxugando algun tanto los ojos que yuan llenos de lagrimas, que en ninguna manera las podia contener ni agotar, me apresuré al camino. Determiné en my intinçion ofreçerme a los peçes del mar si me quisiessen comer, o rendirme de mi propria voluntad a cosarios turcos infieles que acabassen mi vida en perpetua mazmorra, o prision; y ansi yo me fue con la mayor furia que pude hasta Marsella, donde estauan a punto çiertas galeras que haçia el Rey de Françia de armada para yr por el mar, en las quales me asenté por mi sueldo, y como estuvo todo a punto y nos dimos a la vela, no huvimos salido del puerto ocho leguas quando vimos asomar vna grande armada, de la qual avnque luego no alcançamos a ver más de seys fustas, yendonos juntando más vimos hasta diez, y despues muchas más, y quando venimos a reconoçer la deuisa de la naçion hallamos que eran turcos; y como nos vimos tan çercados de nuestros enemigos y que ni podiamos, ni era seguro, ni honrroso huyr, avnque vimos que era su flota doblada que la nuestra nos determinamos defender; y ansi estando la vna flota a rostro de la otra y en distançia que a vn golpe de los remos se podian juntar, leuantamos por el ayre de ambas las partes tan grande alarido que el tropel de los remos no sonauan con la grita, ni las trompetas podiamos oyr ninguno de la pelea; y a este tiempo como los remos hirieron a vna las aguas con todas sus fuerças, ambas las flotas se encontraron con gran furia rostro con rostro, y todos acudimos a la popa por herir cada qual a su enemigo; y ansi començó tan cruda la vatalla que los tiros cubrian el ayre, y los que cayan fuera de las galeras cubrian el agua. Estauan vnas con otras tan trabadas que no pareçian las aguas, por estar fuertemente aferradas con fuertes gauilanes de hierro y cadenas, de manera que todos podiamos ya pelear a pie quedo como en campo llano. Estauamos tan apretados vnos con otros que ni los remos podian aprouechar. Estaua el mar cubierto de galeras que ningun tiro heria de lexos; pero cada qual estaua en su galera ahinojado alcançando a herir al enemigo avn con el espada. Era tanta la mortandad de los vnos y de los otros que ya la sangre en el mar hazia espuma y las olas andauan cubiertas de sangre quaxada, y cayan tantos cuerpos entre las galeras por el agua que nos hazian apartar avnque estauan fuertemente afferradas, de manera que nos hazian perder muchos tiros, y muchos cuerpos que cayan al agua medio muertos tornauan a sorber su sangre, y apañados entre dos galeras los hazian pedazos, y los tiros que desmentian en vaçio de las galeras quando llegauan al agua herian cuerpos que avn no eran muertos, que con su herida los acabauan de matar: porque todo el mar estaua lleno de entrañas de hombres que los reçibiessen. Aconteçieron alli cosas dignas de oyr y de notar, en las quales se mostraua la fortuna a partes donde queria espantosa y arriscada. Acaeçio a vna fusta françesa que ençendidos en la pelea todos los que estauan en ella se pusieron a vn borde dexando del todo vaçio el otro lado por donde no auia enemigos, y cargando alli el peso se trastornó la fusta tomando debajo todos los que yuan dentro, que no tuuieron poder para estender sus braços para nadar, pero[621] todos pereçian[622] en el mar acorralados en agua çerrada. Suçedió tambien que yendo nadando vn mançebo françes por el mar, que auiamos formado amistad poco auia él y yo, se encontraron dos fustas de rostro que cogiendole en medio no bastaron sus mienbros ni huesos, tan molidos fueron, a que no sonassen las fustas ambas vna con otra, por quedar él hecho todo menuzos y molido como sal. En otra parte de la vatalla se hundió vna galera françesa, y viniendose los della todos nadando a socorrer a otra compañera, con el agonia de escapar de la muerte alçauan sus[623] braços asiendose a ella para subir; y los miserables de dentro temiendo no se hundiessen todos si aquellos entrauan los estoruauan que no llegassen y ellos[624] con el temor de las aguas echando mano de lo más alto que podian de la nao, cortauanles desde ençima los braços por medio, y dexandolos ellos colgados de la fusta que auian elegido para socorro cayan de sus propias manos, y como yuan sin braços a manera de troncos no se podian más sufrir sobre las aguas, que luego eran sorbidos. Ya toda nuestra gente estaua sin armas, que todos nuestros tiros auiamos arrojado; y como el furor que trayamos nos daua armas, vno toma el remo y rebuelue con él a su contrario; otro toma un pedaço de la galera y no le faltan fuerças para tirarlo; el otro trastorna los remadores para sacar vn vanco que poder arrojar. En fin, las fustas que nos sostenian deshaziamos para tener con qué pelear, o con qué nos defender. Avn hasta aqui te he contado el peligro sufridero; pero avn el daño que nos hazia el fuego con ninguna defensa se podia euadir ni huyr. Porque nos tirauan los turcos hachos empegados con sufre, pez, çera y resina, que arrojauan de si gran fuego vibo, y como llegauan a nuestras fustas luego ellas lo[625] reçebian y los alimentauan de su mesma pez de que estauan nuestros nauios labrados y calafeteados; y ansi las llamas eran tan fuertes y tan vibas que no bastauan las aguas del mar a las vençer y apagar, mas antes yua en pedaços ardiendo la fusta por el mar adelante con todo furor. De manera que los que yuan nadando ya no se podian socorrer de las tablas que yuan por el mar; porque visto que el fuego vibo que en ellas estaua ençendido los abrasaua, escogian antes ahogarse en las crueles hondas, o a lo menos gozar lo que pudiessen de aquella miserable vida con esperança de poder de alguna manera ser saluos, antes que faboreçerse del fuego que luego en llegando a la tabla los abrasaua y consumia. Ya inclinaua a la clara la vitoria y nos lleuauan a todos de corrida sin poderlos resistir: de manera que nos fue forçado rendirnos, porque ya avn no auia quien nos quisiesse dar la muerte, porque eran tantos nuestros enemigos que todo su ardid era prendernos sin poder ellos peligrar. Y ansi como nos entraron fuemos todos puestos en prision; y dexado lo que de los otros fue, de mí quiero dezir que fue puesto en vna cadena por el pescueço con otros diez, y puestas vnas esposas a las manos; y ansi nos metieron en vna[626] susota debajo de cubierta. Estauamos tan juntos vnos con otros, y tan apretados que ningun genero de exerçiçio humano auia lugar de poner en effecto sin nos ofender. En fin en esta manera boluieron para su tierra con esta presa, y llegados a vna gran fuerça de Grecia en la Morea fuemos todos sacados de las galeras y metidos en prision allí. Con aquella mesma dispusiçion de hierros y miseria fuemos lançados en vna honda y horrible mazmorra y carçel de vna humida y obscura torre, donde quando entramos fuemos reçebidos con gran alarido de otra gran multitud de presos cristianos que de gran tiempo estauan allí. Era aquel lugar de toda miseria, que en breue tiempo se acabauan los honbres por la dispusiçion del lugar, porque demas de otros daños grandes que tenia era grande su humidad, porque estauan en dos o tres lugares dél manaderos de agua para el seruiçio de la fuerça. Teniamos el cuerpo echado en la tierra, los pies metidos en vna viga que cabian çincuenta personas, y el cuello en la cadena, y ningun exerçiçio humano se auia de hazer sino en el mesmo lugar. De manera que solo el infiçionado olor que de aquella carçel salia era de tanta corruçion[627] que no auia juizio que en breue tiempo no le bastasse corrromper, sino al mio, que huya la muerte de mi. Ni yo nunca padeçi en ningun tiempo muerte que no fuesse de mejor suerte que aquella vil y miserable vida que alli passé. No teniamos otra recreaçion sino sacarnos en algunos tiempos alguna cantidad de nosotros a trabajar en los edifiçios y reparos de los muros y fuerças de la çiudad, y ansi saliamos cargados de hierros, y solo pan de çeuada, o zenteno, era nuestro mantenimiento[628]; y avn pluguiera a dios que dello alguna vez nos pudieramos de mediar. Esto quiero que notes; que a la contina los maestros de las obras escogian los mejores y mas dispuestos trabajadores. De manera que conuenia esforçarnos en la mayor flaqueza nuestra a trabajar más que lo sufrian nuestras fuerças, por gozar de aquella miserable recreaçion. En fin comprauamos con nuestros seruiles trabajos aquella captiua libertad de algun dia que al trabajo nos querian elegir. En esta vida, o por mejor dezir muerte, passé dos años, que del infierno no auia otra differencia sino la perpetuidad. Aqui auia vna sola esperança de salud, y era que quando se aparejaua armada, escogia el capitan entre nosotros los de mejor dispusiçion para el remo, y aquellos salian que él señalaua; desnudos y aherrojados a vn banco los ponian vn remo en la mano y los auisauan que remassen con cuydado; sino con vn pulpo o anguilla que traya en la mano el capitan de la galera los çeñia por todo el cuerpo que los hazia despertar al trabajo. Esta era la mas cierta ventura en que nos podiamos libertar, porque yendo aqui el suçesso de la batalla era de nuestro mal ó bien ocasion; y ansi suçedió que por mandado del gran turco aparejó vna gran flota Baruarroja para correr la Calabria y el reyno de Siçilia, y quisieron los mis hados que fuesse yo elegido con otros cristianos captivos para vn remo, donde fue puesto en aquella dispusiçion que los otros; y ansi pasando el mar Adriatico salio de Genoua Andrea Doria capitan de las galeras de la cristiandad[629] con gran pujança de armada, y dio en la flota turca con tan gran ardid que en breue tiempo la desuarató echando a lo hondo quatro galeras, y prendio dos, en la vna de las quales venia yo; y el cosario Baruarroja se acogio con algunas que le pudieron seguir. Pues suçedio que luego nos metieron con la presa en el puerto de Genoua, y como se publicó la vitoria por la çiudad, todos quantos en ella[630] auia acudieron al agua a nos ver. Agora oye, Miçilo, y verás como a lo que Dios ordena no podemos huyr.

Miçilo.—Dichoso gallo, dy, que muy atento te estoy.

Gallo.—Pues como ya te dixe, Arnao auia corrido a Londres y toda Ingalaterra, Brauante, Flandes, Florençia, Sena, Veneçia, Milan, y todo el Reyno de Napoles y Lombardia vuscandome con la diligençia y trabajo posible; y no me auiendo hallado en dos años passados vino a Genoua por ver si podria auer alguna nueua de mi, y ansi suçedió llegar al puerto por ver desembarcar la gente del armada, donde entre la otra gente alcançó a me uer y conoçer, de lo qual no reçibio poca alegria su coraçon, y auiendo conçebido que por causa del temor y empacho que dél yo ternia por ningunos regalos ni palabras se podria apoderar de mí, ni yo me confiaria dél, mas que en viendole echaria yo a huyr, por tanto penso lo que deuia de hazer para cobrar el amigo tan deseado; y ansi con este auiso lo mas diligentemente que pudo se fue al gouernador y justiçia de la çiudad, haziendole saber que en aquella gente que venia en las galeras tomadas a Baruarroja auia conoçido vn honbre que auia adulterado con su muger; que le demandaua[631] le pusiesse en prisiones hasta que del hecho y verdad diesse bastante informaçion, y fuesse castigado el adulterio conforme a justiçia y satisfecha su honrra; y estando ansi, que el capitan me queria libertar, llegó la justiçia muy acompañada de gente armada por me prender, y como llegó con aquel tropel de ruydo y armas que la[632] suele acompañar y apañaron con gran furia de mi diziendo: sed preso; yo respondi; ¿porqué? Ellos me dixeron[633]; allá os lo dirá el juez. Entonçes me pareçió que no estaua cansada mi triste ventura de me tentar, pero que començaua desde aqui de nueuo a me perseguir. Començose de la gente que acompañaua la justicia a murmurar[634] que yo yua preso por adultero. Dezian todos quantos lo sabian mouidos de piedad; ¡o quanto te fuera mejor que huuieras muerto a manos de turcos, antes que ser traydo a poder de tus enemigos! ¡O soberano Dios! que no queda pecado sin castigo; y quando yo esto oía Dios sabe lo que mi anima sentia. Pero quierote dezir que avnque siempre tube confiança que la verdad no podia pereçer[635], yo quisiera ser mil vezes muerto antes que venir a los ojos de Arnao. Ni sabía cómo me defender yo; antes me determiné dexarme condenar porque él satisfiziesse su honrra, teniendo por bien enpleada la vida pues por él la tenia yo; y ansi dezia yo hablando comigo; ¡o si condenado por el juez fuesse yo depositado en manos del burrea que me cortasse la cabeça sin yo ver a Arnao! Con esto me pusieron en vna muy horrible carçel que tenia la çiudad, en vn lugar muy fuerte y muy escondido que auia para los malhechores que por inormes delitos eran condenados a muerte, y alli me cargaron de hierros teniendolo yo todo por consolaçion. Todos me mirauan con los ojos y me señalauan con el dedo auiendo de mí piedad: y avnque ellos tenian neçesidad della, mi miseria les hazia oluidarse de sí. En esto passé aquella noche con lo que auia passado del dia hasta que vino a visitar y proueer en los delitos de la carçel, y ansi en vna gran sala sentado en vn soberuio estrado y teatro de gran magestad, delante de gran multitud de gente que a demandar justiçia alli se juntó, el gouernador por la importunidad de Arnao mandó que me truxiessen delante de sí, y luego fueron dos porteros en cuyas manos me depositó el alcayde por mandado del juez, y con una gruesa cadena me presentaron en la gran sala. Tenia yo de empacho incados los ojos en tierra que no los osaua alçar por no mirar a Arnao: de lo qual todos quantos presentes estauan juzgauan estar culpado del delito que mi contrario y acusador me imponia. Y ansi mandando el gouernador a Arnao que propusiesse la acusaçion ansi començó. ¡O bienauenturado monarca por cuya rectitud y equidad es mantenida de justiçia y paz esta tan yllustre y resplandeçiente republica, y no sin gran conoçimiento y agradeçimiento de todos los subditos! Por lo qual sabiendo yo esto en dos años passados que vusco en Ingalaterra, Brauante, Flandes y por toda la Italia a este mi delinquente me tengo por dichoso por hallarle debajo de tu señoria y jurisdiçion, confiando por solo tu prudentissimo juizio ser restituido en mi justiçia[636] y ser satisfecho en mi voluntad; y por que no es razon que te dé pessadumbre con muchas palabras, ni inpida a otros el juizio, te hago saber que este que aqui ves que se llama Alberto de Clep... Y hablando comigo el juez me dixo: ¿vos, hermano, llamais os ansi? Y yo respondi: el mesmo soy yo. Boluio Arnao y dixo: El es o justissimo monarca: él es, y ninguna cosa de las que yo dixere puede negar. Pues este es vn hombre el mas ingrato y oluidado del bien que nunca en el mundo nació. Por lo qual solamente le pongo demanda de ser ingrato por acusaçion, y pido le des el castigo que mereçe su ingratitud, y por más le conuençer pasa ansi: que avnque las buenas obras no se deuen referir del animo liberal, porque sepas que no encarezco su deuda sin gran razon, digo que yo le amé del mas firme y constante amor que jamas vn hombre a otro amó; y porque veas que digo la verdad sabras que vn dia por çierto negoçio que nos conuenia partimos ambos de Françia para yr en Ingalaterra, y entrando en el mar nos sobreuino vna tempestad la mas horrenda y atroz que a nauegantes suçedió en el mar. En fin con la alteraçion de las olas y soberuia de los çielos nos pareció a todos que era buelto el dilubio de Noe. Cayó él en el agua por desgraçia y indispusiçion, y procurando cada qual por su propria salud y remedio, en la mas obscura y espantosa noche que nunca se vio me eché al agua y peleando con las inuençibles olas le truxe al puerto de salud. Suçede despues desto que tengo yo vna muger moça y hermosa (que nunca la huuiera de tener, porque no me fuera tan mala ocasion) y está enamorada de Alberto como yo lo soy, que della no es de marauillar, pues yo le amo mas que a mí; y ella persiguiendole por sus amores la responde él que en ninguna manera puede en la fe ofender a Arnao, y siendo por ella muchas vezes requerido vino a las manos con él queriendole forçar, y passa ansi que vna mañana yo me leuanté dexandola a ella en la cama y por limpiar mi cuerpo me lançé a vn retrete sin me ver ella. De manera que ella pensó que yo era salido de casa a negoçiar, y suçedio entrar por alli Alberto por saber de mí, y ella asegurada que no la viera yo le hizo con importunidad llegar a la cama donde estaua, y tomandole fuertemente por la capa le dixo: duerme comigo que muero por ti; y Alberto respondio: todas las cosas de su casa y hazienda fió de mí Arnao, y sola a ti reseruó para sí: por tanto señora, no puedo hazer esa tu voluntad; y él luego se fue que hasta oy no pareçio; y como ella se sintio menospreçiada y que se yua Alberto huyendo dexando la capa en las manos començo a dar grandes bozes llamandome a mi porque viesse o de quién solia yo confiar; y como del retrete salí, y conoçio que de todo auia yo sido testigo, de empacho y afrenta enmudeçio, y subitamente de ay a pequeño rato murio; y como tengo hecha bastante esperiençia de quién me tengo de fiar, pues mucho más le deuo yo a él que él a mí, sin comparación, pues si yo le guardé a él la vida, él a mí la honrra que es mucho más, agora, justissimo monarca, yo te demando que me condenes por su deudor y obligado a que perpetuamente le aya yo a él de seruir: que yo me constituyo por su perpetuo seruidor[637]; y si dixere que por auerle yo dado la vida en la tempestad me haze graçia de la libertad, a lo menos neçesitale a que por ese mesmo respeto me tenga en la vida compañia, pues por su causa perdí la de mi muger; y diziendo esto Arnao calló esperando la sentençia del juez. Pues como yo entendi por la proposiçion de Arnao que auia estado presente a lo que con su Beatriz passé, y que yo no tenia neçesidad de me desculpar, porque esto era lo que más lastimado y encogido tenia mi coraçon hasta aqui, luego alçé mi cabeça y lançé mis ojos en Arnao, y con ellos le agradeçí el reconoçimiento que tenia de mi fidelidad, y aguardé con mucha humildad y mansedumbre la sentençia del juez, esperando que sobre el seguro que yo tenia de Arnao, y con el que él auia mostrado de mi, ningun daño me podia suçeder; y ansi todos quantos al rededor estauan se alegraron mucho quando oyeron a Arnao y entendieron dél su buena intinçion, y que no pretendia en su acusaçion sino asegurarme para nuestra amistad y que fuesse confirmada y corroborada por sentençia de juez, y ansi todos con gran rumor encareçian vnos con otros la amistad y fe de Arnao y se ofreçian por mi que no apelaria de ningun mandado del juez, pues me era notorio el seguro de mi amigo Arnao; y haziendo callar el gouernador la gente se boluio para mí y me dixo. Di tú, Alberto ¿qué dizes a esto que contra ti se propone? ¿Es verdad?

Respondi yo: señor, todo quanto Arnao ha dicho todo es conforme a verdad, y no auia otra cosa que yo pudiesse alegar para en defensa de mi persona si alguna culpa se me pudiera imponer sino lo que Arnao ha propuesto: porque hasta agora no padeçia yo otra confusion sino no saber cómo le pudiera yo persuadir la verdad. Lo qual de oy mas no tengo porque trabajar pues Arnao estuuo presente a lo que passé con su muger. Por lo qual tú, señor, puedes agora mandar, que a mi no me resta sino obedeçer. Luego dixo el juez: por çierto yo estoy marauillado de tan admirable amistad; en tanta manera que me pareçe que podeis quedar por exemplo de buenos amigos para los siglos venideros y ansi pues estais conformes y çiertos ser en vosotros vna sola y firme voluntad, justa cosa es segun mi pareçer que sea puesto Alberto en su libertad, y mando por mi sentençia que le sea dado por compañero perpetuo a[638] Arnao en premio de su sancto y vnico amor; y ansi me fueron luego quitados los hierros y me vino Arnao a abraçar dando graçias a Dios pues me auia podido auer, con protestaçion de nunca me desamparar, y ansi nos fuemos juntos a Paris perseuerando siempre en nuestra amistad mientra la vida nos duró.

Miçilo.—Por çierto, gallo, admirable amigo te fue Arnao quando te libró del mar pospuesto el gran peligro a que las soberuias hondas amenaçaban. Pero mucho mayor sin comparaçion me pareçe auerlo tú sido a él, quando ofreçida la oportunidad de goçar de su graçiosa muger, por guardarle su honrra con tanto peligro de tu vida la huyste. Porque no ay animal tan indignado y arriscado como la muger si es menospreçiada quando de su voluntad ofreçe al varon su apetito y deleyte, y ansi conuierte todo su amor en verdadero odio deseando mil muertes al que antes amó como a sí; como hizo la muger de Putifar a Joseph.

Gallo.—Çiertamente no teneis agora entre vosotros semejantes amigos en el mundo; porque agora no ay quien tenga fe ni lealtad con otro sino por grande interese proprio y avn con este se esfuerça hasta el peligro; el qual como se ofreçe buelue las espaldas; ya no hay de quién se pueda fiar la vida, muger, honrra, hazienda ni cosa que inporte mucho menos.

Miçilo.—No hay sino amigos para los plazeres, combites, juegos, burlas, donayres y viçios. Pero si se os ofreçe vna neçesidad antes vurlarán de vos, y os injuriarán que os sacaran della. Como me contauan este dia passado de vn Durango hombre muy agudo y industrioso, que en la uniuersidad de Alcala auia hecho vna vurla a vn Hieronimo su compañero de camara, que se fió del ofreçiendose de le sacar de vna afrenta y metiole en mayor; y fue que siendo ambos compañeros de camara y letras, suçedió que vn dia vinieron a visitar a Hieronimo vnos parientes suyos de su tierra, y fue a tiempo que el pobre mançebo no tenia dineros, como aconteçe muchas vezes a los estudiantes; prinçipalmente si son passados algunos dias que no les vino el recuero que les suele traer la prouision. Y porque los quisiera combidar en su posada estaua el más afrontado y triste hombre del mundo. Y como Durango su compañero le preguntó la causa de su afliçion como doliendose della, él le començó a consolar y esforçar prometiendole el remedio, y ansi le dixo: no te aflixas, Hieronimo, por eso, antes ve esta noche al meson y combidalos que vengan mañana a comer contigo, que yo proueere de los dineros neçesarios entre mis amigos; y el buen Hieronimo confiandose de la palabra de su compañero hizo lo que le mandó; y ansi los huespedes aceptaron, y el dia siguiente se leuantó Durango sin algun cuydado de lo prometido a Hieronimo y se fue a su liçion y no boluio a la possada hasta mediodia. Donde halló renegando a Hieronimo de su[639] descuydo que auia tenido; y el no respondió otra cosa sino que no auia podido hallar dineros entre todos sus amigos; que el auia hecho todo su poder; y estando ellos en esta porfia llamaron a la puerta los combidados, de lo qual reçibio Hieronimo gran turbaçion vuscando dónde poder huyr aquella afrenta; y luego acudio Durango por dar conclusion a la vurla por entero diziendole que se lançasse debajo de vna cama que estaua alli, y que él los despideria lo mejor que pudiesse cunpliendo con su honrra; y ansi con la turbacion que Hieronimo tenía le obedecio, y los huespedes subieron preguntando por Hieronimo, los quales Durango respondio: señores, él deseó mucho combidaros a comer avnque no tenia dineros, pensando hallarlos entre[640] sus amigos, y auiendolos vuscado, como no los halló, de pura verguença se ha lançado debajo de esta cama por no os ver; y ansi diziendo esto se llegó para la cama alçando la ropa que colgaua y le començo á importunar con grandes vozes a Hieronimo que saliesse, y el pobre salio con la mayor afrenta que nunca hombre reçibio, lleno de pajas, flueco, heno y pluma y tierra, y por ver reyr a todos[641], quiso de afrenta matar a su conpañero[642] si no le huyera. Por lo cual los huespedes le lleuaron consigo a su meson y enbiaron luego por de comer para todos, y trabajaron por le sosegar quanto pudieron.

Gallo.—Desos amigos ay el dia de hoy; que antes mofarán y vurlarán de vos en vuestra neçesidad que procurarán remediarla.

Miçilo.—Por çierto tú dices verdad, que en estos tiempos no ay mejores amigos entre nosotros que estos; mas antes muy peores. Agora te ruego me digas, ¿en qué suçediste despues?

Gallo.—Despues te hago saber que vine a naçer en la ciudad de Mexico de vna india natural de la tierra, en la qual me engendró un soldado de la compañia de Cortés marques del Valle, y luego en naciendo me suçedio morir.

Miçilo.—Desdichado fueste en luego padeçer la muerte; y tanbien por no poder gozar de los tesoros y riquezas que vienen de allá.

Gallo.—¡O Miçilo! quan engañado estás. De contraria opinion fueron los griegos, que fueron tenidos por los mas sabios de aquellos tiempos; que dezian que era mucho mejor, o nunca naçer, o en naçiendo morir; yo no sé porque te aplaze mas el viuir; prinçipalmente vna vida tan miserable como la que tienes tú.

Miçilo.—Yo no digo que es miseria el morir sino por el dolor y pena grande que la muerte da; y ansi tengo lastima de ti porque tantas vezes padeçiste este terrible dolor, y ansi deseaua mucho saber de ti por ser tan esperimentado en el morir: ¿en qué esta su terribilidad? Qverria que me dixesses, qué ay en la muerte que temer? Qué cosa es? En qué está? Quién la siente? Qué es en ella lo que da dolor?

Gallo.—Mira, Miçilo, que en muchas cosas te engañas; y en esa mucho mas.

Miçilo.—Pues ¿qué dicesmuerte no da dolor?

Gallo.—Eso mesmo digo: lo qual si atento estás façilmente te lo probaré; y porque es venido el dia dexalo para el canto que se siguirá.

Fin del deçimo canto del Gallo.

NOTAS:

[618] G., tenia.

[619] (Tachado): Siguesse el deçimo canto del Sueño o Gallo de Luciano, famoso orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.

[620] G., generoso.

[621] G., y ansi.

[622] G., pereçieron.

[623] G., los.

[624] G., los miserables.

[625] G., los.

[626] G., la.

[627] G., corrupçion.

[628] G., siendo nuestro mas prinçipal mantenimiento solo pan de çeuada o çenteno.

[629] G., del Emperador.

[630] G., la çiudad.

[631] G., y demandole que.

[632] G., se.

[633] G., respondieron.

[634] G., començose a murmurar de entre la gente que acompañaua la justiçia.

[635] G., faltar.

[636] G., en mi honrra y satisfecho en mi justiçia y voluntad.

[637] G., deudor.

[638] G., de.

[639] G., por el.

[640] G., en.

[641] y como fuesse la risa de todos tan grande.

[642] G., Durango.

ARGUMENTO
DEL HONZENO CANTO[643].

En el honzeno canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el libro que intituló de Luctu habla de la superfluidad y vanidad que entre los cristianos se vsa en la muerte, entierro y sepoltura. Descriuesse el entierro del marques del Gasto, Capitan general del Emperador en la Ytalia; cosa de muy
de notar[644].

Miçilo.—Ya estoy, Gallo, a punto aguardando para te oyr lo que me prometiste en el canto passado: por tanto comiença tú a dezir, y yo a trabajar, y confia de mi atençion.

Gallo.—Por çierto no tengo yo, Miçilo, menos voluntad de te conplazer que tú de oyr; y ansi porque tengamos tiempo para todo vengamos a lo que me demandaste ayer. Que me pediste te dixesse como honbre experimentado algo de la muerte, pues por esperiençia tanto puedo yo dezir; y ansi ante todas cosas quiero que tengas por aueriguado esta conclusion; que en la muerte no ay qué temer.

Miçilo.—Pues ¿porqué la huyen todos?

Gallo.—Porque toda cosa criada se desea conseruar, y ansi procura resistir su corruçion.

Miçilo.—¿Qué, no ay dolor en la muerte?

Gallo.—No en verdad. Quiero que lo veas claro, y para esto quiero que sepas que no es otra cosa muerte sino apartamiento del anima y cuerpo: el qual se haze en un breue punto, que es como solemos dezir, en vn abrir y çerrar de ojo. Avn es mucho menos lo que llaman los philosophos instante: lo qual tú no puedes entender. Esto presupuesto quiero te preguntar; ¿quándo piensas que la muerte puede dar dolor? No dirás que le da antes que el alma se aparte del cuerpo; porque entonçes la muerte no es; y lo que no es no puede dar dolor. Pues tanpoco creo que dirás que la muerte da dolor despues de apartada el alma del cuerpo; porque, entonçes no ay subjeto que pueda el dolor sentir; porque entonçes el cuerpo muerto no puede sentir dolor; ni el alma apartada tiene ya porqué se doler. Pues muy menos dirás que en aquel punto que se aparta el alma del cuerpo se causa el gran dolor; porque en vn breue punto no se puede causar tan terrible dolor, ni se puede mucho sentir, ni mucho puede penar. Quanto más que esto que digo que es muerte, no es otra cosa sino careçer del alma que es la vida; y careçer (que los philosophos llaman pribaçion) no es cosa que tiene ser; es nada; pues lo que nada es y no tiene ser ¿cómo puede causar dolor? Ansi que claro está si bien quieres mirar, que la muerte no tiene qué temer, pues solo se auia de temer el dolor; el qual ves que no ay quien le pueda entonçes causar; y ansi de mí te sé dezir, como aquel que habla bien por esperiençia, que nunca la muerte me dio dolor; ni nunca yo la sentí. Pero con todo esto quiero que notes que ay dos maneras de muerte: vna es violenta; que estando sano y bueno el hombre, por fuerça o caso, o por violençia se la dan. Como si por justiçia degollassen, o ahorcassen vn honbre. Desta tal muerte bien se podra dezir que el que la padeçe sienta algun dolor; porque como el paçiente está sano y tenga todos los sentidos sanos y enteros es ansi que al passar del cuchillo por la garganta, o al apretar de la soga en aquel punto que sale el alma por causa de la herida se le dé pena; y no qualquiera pena, pero la mayor que en esta vida vn honbre pueda padeçer y sentir, pues es tan grande que le baste[645] matar. Pero ay otra manera de muerte que llamamos natural, la qual viene al honbre por alguna larga enfermedad y indispusiçion, o por la vltima vejez. Esta tal çiertamente no da dolor; porque como el enfermo se va llegando a la muerte vansele suçesiuamente entorpeçiendo los sentidos y mortificandosele todos, de manera que quando viene a salirsele el alma ya no ay sentido que pueda sentir la partida si algun dolor vsasse[646] causar. Que de otra manera ¿quien dubda sino que el honbre haria al tienpo del morir gestos, meneos y visajes en que mostrasse naturaleza que le diesse alguna pena y dolor la muerte? Mas antes has de tener[647] por verdad, que ansi como en las cosas que os perteneçen y conuienen de parte de vuestra naturaleza no se reçibe ninguna pena ni trabajo al tienpo que las effectuamos[648], mas antes todos los animales nos holgamos y nos plaze ponerlas en obra y exerçiçio porque naturaleza nos dio potençias y organos y instrumentos conque sin pesadunbre alguna las pudiessemos exerçitar. Pues desta mesma manera como la muerte nos sea a todos los honbres cosa natural, quiero dezir, que los[649] conuiene de parte de su[650] naturaleza; porque todos los honbres y animales nacieron mortales y[651], no se les puede excusar, ansi deues presumir, y avn creer, que la muerte natural no solamente no causa dolor, pero avn consuela y reçibe el alma gran plazer en se libertar y salir desta carçel del cuerpo y yr a vibir mejor vida. Porque la verdad este morir no es acabar sino passar desta vida a otra mejor, y de aqui viene a los honbres todo su mal y dolor al tiempo del morir, por careçer de fe con que deuen creer que esto es verdad. Porque aquellos bienauenturados[652] martires que con tanto regoçijo se ofreçian a la muerte ¿de dónde piensas que les venia? sino que tenian por mas çierto lo que creyan por fe de los buenos que Dios les promete, que los tormentos y muerte que vian presentes aparejados para padeçer. Que no ay cosa más fáçil que el morir. Ni cosa de más risa que veros hazer de la muerte caudal. Prinçipalmente siendo cristianos que auiades de demandarla, y venida tomarla con gran plazer.

Miçilo.—Por çierto mucho me has consolado, Gallo, con las verdades que me has persuadido; y tanto que estoy muy esforçado para quando a Dios pluguiere de me llevar desta uida: pues voy a viuir para sienpre jamas.

Gallo.—Pues si esto es ansi, qué cosa es que vosotros siendo cristianos hagais tanta cuenta al tienpo de vuestra muerte, de acumular y juntar todas vuestras honrras para allí? Avn ya quando estais sanos y con salud, que os procureis honrrar no es gran marauilla, porque estais en el mundo y haçeis lo que de presente se goza dél. Pero al tienpo de la muerte, la rica sepoltura y la ponpa funeral, tanto luto, tanta çera, tanto clerigo, tanta cruz, tanta conpaña[653]; con tanta solenidad; tanto acompañamiento de tanto noble, guardado el tienpo y lugar que cada qual ha de llenar; con aquella pausa, orden, passo y grauedad como si os llevassen a bodas. Pues todo esto ¿qué es sino memoria y honrra mundana? Que vean grandes aparatos, y lean grandes rótulos: Aqui yaze sepultado, etc. Que si vos sois más rico que otro y teniades mejor casa, bien consiento que tengais mejor sepoltura. Pero que gasteis en vuestra muerte grandes aparatos y hagais rica sepoltura diziendo que es obra muy sancta y muy cristiana, desengañaos, que mentis. Que antes es cosa de gentilidad; que con sus estatuas querian dexar memoria eterna. Hazeis gran honrra a vuestro cuerpo en la muerte viendo que peligra el alma de vuestro proximo por pobreza en la vida. Por Dios, Miçilo, que estoy espantado de ver las neçedades y bobedades que los honbres teneis y vsais en este caso, que no puedo sino aueros lastima; porque he yo visto muchas vezes reyrse destas cosas mucho los angeles y Dios. ¡O si vieras en el año de mil y quinientos y quarenta y seys quando enterraron al marques del Gasto, Capitan general del Emperador en la Ytalia!; porque vn lunes, honze dias del mes de Abril que murió, me hallé yo en Milan; ¡quan de veras te rieras alli! Estaban los Sanctos del çielo que de risa querian rebentar.

Miçilo.—Hazme agora tanto plazer que pues te hallaste alli me cuentes algo de lo que passó.

Gallo.—Temome Miçilo, que no acabaremos oy. Porque dexada la braueza de lo que en el testamento de su exçelençia se podia dezir de rey, menos te podras contener en lo que toca a la ponpa funeral, que no cabrá en diez pliegos de papel.

Miçilo.—Ruegote mucho que me digas algo de lo que passó en el entierro; porque en lo del testamento no te quiero fatigar.

Gallo.—Yo te quiero conplazer. En el nonbre de Dios. Murio su exçelençia el domingo ya casi a la noche; y luego con la diligençia posible se dispuso lo neçesario que tocaua al aparato y lutos; que no quedó en toda la çiudad offiçial, ni en gran parte de la comarca, que supiesse de sastreria, o de labrar çera o carpenteria que no tuuiesse mucho en qué entender toda aquella noche del domingo y el lunes adelante hasta la hora de las dos que el cuerpo de su exçelençia salio del palaçio para la iglesia mayor[654]. Primeramente yban delante la[655] clereçia, quinientos niños de dos en dos, vestidos de luto con capirotes en las cabezas cada vno con vna hacha ençendida en la mano, de çera blanca, con las armas de su exçelençia cosidas en los pechos.

Miçilo.—Quánto mejor fuera que aquella limosna de vestido y hacha fuera secreta y cosida entre Dios y el coraçon de su exçelençia, y el mochacho se quedara en casa; tuuiera en aquella hacha aquel dia y otros quatro qué comer.

Gallo.—Despues destos yban çiento y diez cruzes grandes de madera, con çinco velas en cada vna hincadas en vnos clauos que estauan en las cruzes como se acostunbra en Milan en semejantes ponpas funerales.

Miçilo.—Deuian de llenar tantas cruzes porque el diablo si viene por el muerto más huye de muchas que de vna.

Gallo.—Seguia luego a las cruzes el reuerendo cabildo[656] de la iglesia mayor y toda la clereçia con cruzes de plata y[657] todas las parrochias[658] con todos sus capellanes, clerigos, frayles y monjes de todas las ordenes y religiones, cada vno en su grado, con hachas de cera blanca en las manos, ençendidas, de dos en dos que eran mil y seysçientos. A la clereçia seguia la guarda de cauallos ligeros de su exçelençia a pie con lobas de luto y capirotes en las cabezas[659]; cada vno con su lança negra y vna veleta de tafetan negro en cada vna, con el hierro en la mano, arrastrando las lanças por tierra; con dos tronpetas que yban delante con lobas de luto y capirotes en las cabezas. Estos tronpetas yban a pie con las tronpetas echadas a las espaldas, con vanderas negras con las armas de su exçelencia.

Miçilo.—Estos bastaran defenderle el cuerpo si todos los diablos del infierno vinieran.

Gallo.—Bastaran si todos fueran españoles. Despues yba la casa de su exçelençia con hasta quatroçientas personas con lobas y capirotes en las cabezas, cada vno en su grado. Despues yba la guarda de soldados alemanes; lleuaua cada vno vn manto hasta tierra de luto, con collares encrespados, y las alabardas negras echadas al honbro, y con gorras grandes negras a la alemana.

Miçilo.—Agora digo más de veras que le bastaran defender avnque viniera Luzifer por capitan.

Gallo.—Tras estos venian seys atambores con los mesmos mantos como[660] los alemanes, y caperuças a la española, de luto: cubiertos los atambores de velos negros puestos a las espaldas. Despues destos yban dos pajes a pie vestidos de terçiopelo negro, con las gorras caydas sobre las espaldas. El de la mano derecha lleuaua vna çelada cubierta de brocado rico de tres altos en la mano: y el otro lleuaua vna pica negra al ombro, cayda sobre las espaldas. Çerca destos venian dos capitanes a pie con lobas de luto con faldas muy largas rastrando y capirotes en las cabezas. El de la mano derecha lleuaua vna vandera de infanteria, de tafetan amarillo con las armas inperiales, y el otro lleuaua vn estandarte negro con las armas de su exçelençia doradas: y en el canpo vna cruz colorada a la borgoñona. Estos lleuauan los estandartes caydos sobre las espaldas, arrastrandolos[661] por tierra, que significaua el cargo que primero auia tenido de su magestad de general de la infanteria. Çerca destos yba vna persona muy honrrada con vna gran loba de luto y capirote en la cabeza, en vna mula guarneçida de luto hasta tierra: lleuaua vna vara negra en la mano, como mayordomo mayor[662] de su exçelençia. Despues deste[663] venian seys tronpetas a cauallo vestidos de negro con sus tronpetas a las espaldas y vanderas de tafetan negro con las armas de su exçelençia. Tras estos yban un rey de armas borgoñon a cauallo con loba y capirote, y ençima vna sobre vista dorada con las armas inperiales: el qual auia sido enbiado de su magestad el mesmo dia que fallecio su exçelençia, con cartas, a darle cuenta de los nueuos caualleros del Tuson. A este seguian çinco caualleros honrrados con lobas de luto y capirotes en las cabezas a cauallo, cubiertos los cauallos de paño negro hasta tierra, que no se veyan sino los ojos: los quales lleuauan los estandartes siguientes caydos sobre las espaldas rastrandolos por tierra. El primero era vn estandarte colorado con las armas de su exçelençia, puestas en vna asta negra. El segundo era de la mesma color, pintada nuestra Señora con el niño en los braços, y la luna debajo de sus pies. Este era señal de guion de gente de armas. El terçero estandarte era blanco pintado dentro el escudo de las armas del duque de Milan, con vna[664] aguila que abrazaua el escudo, en señal del gouierno del estado de Milan. El quarto lleuava vna vandera quadrada pequeña, que es el guion que su exçelençia lleuaua delante como general, y en el canpo blanco della pintado vn mundo con los elementos apartados: y de la una parte nuestra Señora pintada con su hijo en los braços: y de la otra parte el angel san Raphael y Tobias, con vn letrero que dezia: Sic sita vigent. El quinto lleuaua vn estandarte amarillo con el aguila y armas imperiales, echado sobre las espaldas, que es la insinia de capitan general del exerçito de su magestad. Despues destos yban ocho pajes vestidos de terçiopelo negro hasta tierra que no se veyan sino los ojos. El primero lleuaua vna espada dorada con vayna de brocado rico de tres altos sobre el ombro, por señal que quando el Emperador entró en Napoles venia delante dél el Marques como gran camarlengo a quien toca aquella çiremonia y preeminençia. El segundo lleuaua vn escudo en el braço yzquierdo con las armas de su exçelençia de relieues dorados en canpo negro. El terçero lleuaua vna lança negra en la mano derecha cayda sobre la espalda con su yerro muy polido. El quarto lleuaua vn almete puesto en vn vaston negro cubierto de brocado rico de tres altos en la mano derecha. El quinto lleuaua vn estoque dorado con su vayna de brocado rico de tres altos caydo sobre la espalda derecha, y vnas espuelas doradas vestidas en el braço derecho guarneçidas del mesmo brocado. El sesto lleuaua vn vaston dorado en la mano caydo sobre el ombro, pintadas las armas inperiales en señal del cargo primero de general de la infanteria. El septimo lleuaua otro baston dorado con las armas del ducado de Milan abraçados con el aguila inperial, en señal del gouierno del estado de Milan. El octauo y ultimo lleuaua vn baston cubierto de brocado rico de tres altos, en señal de capitan general de Ytalia. Seguia luego vn moço de espuelas con vna loba de luto hasta tierra con capirote en la cabeza: el qual lleuaua de diestro vn cauallo guarnido[665] de terçiopelo negro con estribos, freno y clauazon plateado[666]: y sobre la silla vna reata de terçiopelo negro, y junto al cauallo doze moços de espuelas con lobas de luto rastrando y capirotes en las cabezas, y el caualleriza detras; venia despues el cuerpo de su exçelençia puesto sobre vnas grandes andas, hechas a manera de vna gran cama cubierta[667] de brocado de plata de dos altos que colgaua çerca de vn braço de cada lado de las andas. Del brocado estaua pendiente vna gran vanda de terçiopelo carmesí de la que colgaua vn friso, o guarniçion de tafetan doble carmesí con las armas de su exçelençia doradas. Esta cama, o andas lleuauan doze caualleros vestidos con lobas de luto y capirote[668] en las cabezas, y porque el trecho es casi vna milla del monesterio a la iglesia mayor se yban mudando. El cuerpo de su exçelençia yba vestido con vna tunica o veste de raso blanco hasta en pies, çeñida, y ençima de la tunica vn manto de grana colorada con vnas bueltas afforradas de veros alçado sobre los braços. En la cabeza lleuaua vna barreta ducal afforrada en los mesmos veros, con vn friso y corona de prinçipe. Lleuaua al cuello el collar rico del Tuson, y al lado vna espada dorada con su vayna de brocado rico de tres altos. Este habito es segun la orden del offiçio del gran camarlengo del rey no de Napoles que su exçelençia tenia y ha gran tienpo que está en su yllustrisima casa. Lleuaua por cabeçera vna almohada de terçiopelo carmesí guarneçida de plata, y a la mano derecha sobre la cama o andas lleuaua la rosa sagrada de oro que la sanctidad del papa Paulo le enbio el año de mil y quinientos y treynta y nueue por gran don y publico fauor, que es vn árbol de oro con veynte y dos rosas.

Miçilo.—¿Supiste qué virtud tenia esa rosa sagrada porque la lleuaua al lado en el entierro? ¿Si era alguna indulgençia que su Santidad le enbió para que no pudiesse yr al infierno avnque muriesse en pecado mortal?

Gallo.—Eso se me oluidó de preguntar. Çerca de las dichas andas yuan veynte y quatro[669] gentiles hombres muy honrrados de su casa con lobas[670] y capirotes en la cabeça[671], y vnas hachas grandes de çera negra en las manos con las armas de su exçelençia. Despues yua el señor marques de Pescara, primogenito de su exçelençia, con los señores don Yñigo y don Çesareo de Aualos los sus hermanos, y el señor prinçipe de Sulmona, y el señor don Aluaro de Luna, hijo del señor castellano de Milan, a quien el señor marques[672] sustituyó en los cargos que en este estado de Ytalia tenía, por ser la persona más prinçipal que aqui se halla. El por estar enfermo enbió al señor don Aluaro su hijo en su lugar; yban alli los comisarios generales de su magestad, y los gouernadores y alcaldes del estado, y los enbajadores de los potentados de Ytalia que aqui se hallaron, y otros prinçipes y señores que vinieron a honrrar el enterramiento; yban alli los señores del senado y magistrado, y los feudatarios del estado, marqueses, condes y caualleros, capitanes y gentiles honbres, todos con sus lobas de luto rastrando y capirotes en las espaldas. Toda la iglesia mayor estaua entoldada alrededor de paño negro con las armas de su exçelençia: y sobre los paños hachas blancas de çera muy juntas. Despues en medio del çimborrio de la iglesia, antes de entrar en el coro, estaua hecho vn grandissimo cadahalso o monumento, mayor y más hermoso y de mayor artifiçio que jamas se hizo a ningun prinçipe en estas partes, todo pintado de negro. El qual tenía ençima vna piramide llena de velones y hachas de çera blanca: y ençima de cada lado o haz del cadahalso auia ocho escudos grandes con las armas de su exçelençia, donde fue puesto su cuerpo como venia en las andas o lecho en que fue traydo. Sobre el qual auia vn dosel muy grande de terciopelo negro. Al rededor del cadahalso auia infinitas hachas, y en medio de la iglesia auia ocho grandes candeleros, que en España llaman blandones, hechos a manera de vasos antiguos. Eran de madera, negros, llenos de hachas pendientes de lo alto de la yglesia iguales. Estos candeleros con las otras hachas estauan en rededor de toda la iglesia. Delante del cadahalso estaua hecho vn talamo alto de tierra dos braços, y en ancho setenta braços. De todas partes desde el cadahalso hasta el altar mayor estauan asentados en rededor[673] todos los señores prinçipales que aconpañaron el funeral hasta ser acabados los offiçios; y todo el talamo era cubierto de paño negro, ansi lo alto como lo bajo, donde estauan asentados todos aquellos señores. El retablo del altar mayor estaua todo cubierto de terçiopelo negro con su frontal, con doze hachas muy grandes: y ansi mesmo los otros altares priuados que son muchos, con su çera conueniente. ¿Dime, Miçilo, qué juzgas desta honrra?

Miçilo.—Pareçeme que el mundo le dio toda la honrra que le pudo dar, y que aunque en la vida le honrró bien, en la muerte le acumuló juntas todas las honrras por aparençia y por existençia, ansi por los blasones de sus ditados y insignias que alli yuan, como por la conpañia y honrra[674] que en su muerte se le hizo.

Gallo.—El dia siguiente se celebró misa solene en el altar mayor y los offiçios por el anima, y en el medio de la misa se dixo vna muy elegante oraçion en loor de su exçelençia[675], a la qual estuuieron presentes todos los señores sobredichos que fueron para este auto conbidados, hasta que se acabaron todos los offiçios; y en los altares y capillas que auia en la iglesia se dixeron hasta quatroçientas missas rezadas.

Miçilo.—¿No hubo ay alguna missa del altar de San Sebastian de la Caridad de Valladolid que le sacara del purgatorio?

Gallo.—Vn sacerdote enbió alli el pontifiçe con todo su poder para le sacar.

Miçilo.—¿Pues esa no bastó?

Gallo.—Sí bastó: pero todas las otras missas se dixeron por magestad: las quales aprouecharon a todas las animas del purgatorio por limosna de su exçelençia. Las hachas que se gastaron en acompañar el cuerpo y en las honrras del dia siguiente llegaron a çinco mil.

Miçilo.—Por çierto con tantas hachas bien açertara vn honbre a media noche a yr al çielo si las obras le ayudaran.

Gallo.—En verdad te digo que sin perjudicar a ningun prinçipe y capitan general y gouernador de los passados, no se acuerda ninguno de los que viuen, ni se halla en ningun libro, auerse hecho en Milan ni en el mundo obsequias más honrradas, conçertadas y sumptuosas.

Miçilo.—Mucho deseo tengo de saber si con esto fue al çielo su exçelençia.

Gallo.—Pues ¡cuerpo de mi vida! ¿no auia de yr al çielo? Buena honrra le auian hecho todas las glorias del mundo si le vuieran solo pagado con las de acá. Ningun exçelente dexa de yr alla, porque San Juan Baptista es abogado de los exçelentes; que ansi le llaman los çiegos en su oraçion exçelente pregonero. Alla le vi yo en el çielo quando alla fue[676]. La gente que de la çiudad y comarca vino pareçió por las calles a la entrada del cuerpo, y que esperaua en la iglesia passaron de dos çientas mil personas, las quales mostrauan infinito sentimiento y dolor.

Miçilo.—Bien se puede eso presumir: prinçipalmente si estauan alli algunos padres y madres, hijos y parientes de muchos capitanes, alferez y gentiles honbres que él dio garrote en su camara quando se le antojó.

Gallo.—Preguntenselo a Mosquera, alcayde de Simancas, que se le escapó por vña de cauallo, sobre la sentençia mental; y preguntenselo a Hieronimo de Leiua quando en Cremes le depositó en manos de Machacao, su maestre de campo, quando le degollo[677]. Pero todo esto y quanto en ese caso hizo fue con justiçia y por razon y porque muchas vezes por el cargo que tenia conuenia que se hiziesse ansi por excusar motin[678] en el canpo de su magestad. Todo esto ha venido a proposito de tratar al prinçipio de vuestra vanidad de que vsais en vuestros entierros. Que por ninguna cosa quereis caer en la cuenta, y çesar de tan gran hierro, quanto quiera que os lo dizen quantos cuerdos han escrito en la antiguedad y modernos. No vi mayor desuario que por lleuar vuestro cuerpo en las andas honrrado hasta la sepoltura dexeis a vuestro hijo desheredado y neçesitado a pedir y a los pobres desnudos y hambrientos en las camas. Gran locura es estar el cuerpo hediendo en la sepoltura vn estado debajo de tierra, hecho manjar de gusanos, y estar muy hufano por tener acuestas vna lancha que pessa çinquenta quintales dorada por ençima. O estar ençerrados en ricas capillas con rejas muy fuertes, como locos atados hasta[679] en la muerte. Gran confusion es de los cristianos aquella palabra de verdadera religion que dixo Socrates philosopho gentil. Siendo preguntado de sus amigos quando beuia el veneno en la carçel, dónde queria que le enterrasen, respondio: echad este cuerpo en el campo; y diziendole que le comerian las aues, respondio: ponedle vn palo en la mano para oxearlas; y diziendole que siendo muerto no podria oxearlas respondio: pues menos sentiré si me comieren. Donde quiera que quisieredes me podeis enterrar, que no ay cosa mas façil ni en que menos vaya que en el sepulcro.

Miçilo.—Por pierto, gallo, tú tienes mucha razon en cuanto dizes, porque en este caso demasiadamente son dados los hombres a la vana aparençia y ambiçion y ponpa de fuera sin hazer cuenta de lo del alma, que es de lo que se deue hazer más caudal.

Gallo.—Pues quán de veras dirias eso, Miçilo, si huuiesses subido al çielo y deçendida[680] al infierno como yo, y huuiesses visto la mofa y risa que passan los santos allá viendo el engaño en que estan los mundanos acá açerca desta ponpa de su morir y enterrar, y si viesses el pessar que tienen los dañados[681] en el infierno porque se les añaden graues penas por la vanidad de que se arrean en su morir. ¡O qué te podria en este caso contar!

Miçilo.—¡O mi çelestial gallo! si pudiesse yo tanto açerca de ti que me quisiesses por narraçion comunicar esa tu bienauenturança de que gozaste siendo Icaro Menipo, y cantarme[682] lo mucho que viste alla. Si esto impetrasse de ti profierome de quedar yo oy sin comer por darte doblada raçion.

Gallo.—No puedo, Micilo, dexar de te complazer en quanto me quisieres mandar; y ansi te quiero dezir cosas que los honbres nunca vieron ni oyeron hasta oy. Tienes neçesidad de nueua atençion, porque hasta agora has oydo cosas de mí que tú las puedes auer visto y esperimentado como yo. Pero hablar del çielo, y de los angeles, y del mesmo Dios no es capaz hombre mortal para le comprehender mientra está aqui, sin muy particular priuilegio de Dios; y porque la xornada es grande y tengo flaca memoria dexame recolegir: que si tu gusto está dispuesto como requiere la materia de que emos de tratar, yo me profiero de hazerte bienauenturado oy, de aquella bienauenturança de que se goza por el oyr; y pues el dia pareçe ser venido aparejate en tu tienda para[683] mañana y oyras lo demas.

Fin del honzeno canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[643] G., canto del Gallo.

[644] (Tachado): Siguesse el honzeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor. (Antes se leia en vez de autor): intérprete.

[645] G., basta.

[646] G., pudiesse.

[647] G., creer.

[648] G., effetuais.

[649] G., nos.

[650] G., nuestra.

[651] G., naçieron con naturaleza obligada a morir.

[652] G., verdaderos.

[653] G., tanto tañer de campanas.

[654] Esta relaçion es la misma que apareçe copiada en la conoçida Misçelanea de Sebastian de Horozco (Bibl. Nac. Ag. 105. fol. 167 á 169), con el título de Memoria de la orden y forma que se tuvo en Milan en el enterramiento del Ilustrissimo señor Marques del Gasto, capitan general de su Magestad, y en el acompañar su cuerpo desdel monasterio de Santo Eustorgio, de la horden de los Predicadores, hasta la iglesia mayor, lunes diez y seis de abril mill y quinientos y quarenta y seis años, y el dia siguiente en las onrras que alli se hizieron.

Indicamos las variantes de este manuscrito con la inicial H.

[655] H., toda la.

[656] H., capitulo. G. (Tachado), capitulo.

[657] G., de.

[658] G., perrochias.

[659] H., la cabeça.

[660] G., que. H., como.

[661] G., arrastrandolas.

[662] H., de la casa.

[663] H., de este.

[664] G., vn.

[665] H., guarnescido.

[666] G., plateada.

[667] H., cubiertas.

[668] H., capirotes.

[669] G., çinco H., quatro.

[670] H., lobas de luto.

[671] H., en las cabeças.

[672] H., marques, que aya gloria.

[673] G., derredor.

[674] G., gasto.

[675] H., del señor marques, que aya gloria.

[676] G., subi.

[677] G., Bien se puede eso presumir, avnque era comun opinion ser honbre cruel, y que ansi mató muchos capitanes, alferez y gentiles honbres haziendoles degollar.

[678] G., motines.

[679] G., aun.

[680] G., desçendido.

[681] G., condenados.

ARGUMENTO
DEL DUODEÇIMO CANTO DEL GALLO[684]

En el canto doze[685] que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo que intituló Icaro Menipo, finge subir al cielo y descriue lo mucho que vio allá[686].

Gallo.—Ayer te prometi, Miçilo, de tratar oy materia no qualquiera ni vulgar, pero la mas alta y mas encumbrada[687] que humano ingenio puede conçebir. No de la tierra ni de las cosas bajas y suezes de por acá: mas de aquellas que por su estrañeza el juizio humano no las basta conprehender. Tengo de cantar oy cómo siendo Icaro Menipo subi al çielo morada y habitaçion propria de Dios; oy tienes neçesidad de nueuo entendimiento y nueua atençion, porque te tengo oy de dezir cosas que ni nunca las vieron ojos, ni orejas las oyeron, ni en entendimiento humano pudo nunca caber lo que tiene allá Dios aparejado para los que le desean seruir. Despierta bien: ronpe esos ojos del alma y mirame acá, que quiero dezir las cosas marauillosas que en el çielo vi, oy, hablé y miré. La estançia, asiento, lugar de los Santos y de Dios. Dezirte he la dispusiçion, mouimiento, camino, distançia que tienen los çielos, estrellas, nubes, luna y sol entre sí allá. Las quales si oydas no creyeres, esto solo me sera gloria a mi, y señal de mi mayor feliçidad, pues por mis ojos vi, y con todos mis sentidos gusté cosas tan altas que a todos los honbres causan admiraçion, y passan a lo que pueden creer.

Miçilo.—Yo te ruego, mi gallo, que oy con intimo affecto te esfuerçes a me conplazer, porque me tienes suspenso de lo que has de hablar. Que avn si te plaze dexaré el offiçio por mostrarte la atençion que te tengo, pues con los ojos ternia los sentidos y entendimiento todo en ti. Espeçie me pareçeria ser de infidelidad si vn honbre tan bajo y tan suez como yo no creyesse a vn honbre çelestial y diuino como tú.

Gallo.—No quiero, Miçilo, que dexes de trabajar: no demos ocasion a morir de hanbre, pues todo se puede hazer. Prinçipalmente quando de ti tengo entendido que cuelgas con tus orejas de mi lengua, como hizieron los françeses de la lengua de Hercules Ogomio admirable orador. Agora, pues, oyeme y sabras que como yo considerasse en el mundo con gran cuydado todas las cosas que hay entre los mortales, y hallasse ser todas dignas de risa, bajas y pereçederas, las riquezas, los inperios, los offiçios de Republica y mandos, menospreçiando todo esto, con gran deseo me esforçé a emplear mi entendimiento y affiçion en aquellas cosas que de su cogeta son buenas a la verdad; y ansi cobdiçié passar destas cosas tenebrosas y obscuras y volar hasta la naturaleza y criador de todas, y a este desseo me mouio y ençendio más la consideraçion deste que los philosophos llaman mundo. Porque nunca pude en esta vida hallar de qué manera fuesse hecho, ni quién le hizo: donde tubo principio y fin. Despues desto quando en particular le deçendia a contemplar mucho más me causaua admiraçion y dubda: quando via las estrellas ser arroxadas con gran furia por el çielo yr huyendo. Tanbien deseaua saber qué cosa fuesse el sol, y sobre todo deseaua conoçer los açidentes de la luna, porque me pareçian cosas increybles y marauillosas, y pensaua que algun gran secreto que no se podia declarar causaua en ella tanta mudança de espeçies, formas y figuras. Aquella braueza con que el rayo sale con aquel resplandor, tronido espantoso y ronpimiento de nube, y el agua, la nieue, el graniço enbiada[688] de lo alto. Pareçianme ser todas estas cosas difiçiles al entendimiento, en tanta manera que por ninguna fuerça de nuestra naturaleza se podian por algun honbre conprehender acá. Pero con todo esto quise saber qué era lo que destas cosas los nuestros philosophos sentian: porque oya dezir a todos, que ellos enseñauan toda verdad. Tanbien reçebia gran confusion considerando aquella sublimidad y alteza de los çielos: prinçipalmente del empireo y de su perpetuidad. El trono de Dios; el asiento de los santos, y la manera de su premiar y beatificaçion. El orden que ay en la muchedunbre de todos los coros angelicales. Pues primero quisse sujetarme a la disçiplina destos nuestros maestros, los quales no poco estan inchados y presumptuosos con estos titulos, diziendo que enhastiados de las cosas de la tierra volan a alcançar la alteza de las cosas çelestiales: lo qual no seria en ellos poco de estimar si ello fuesse ansi. Pero quando en aquellas comunes academias entré y miré todos los que en la manera de disputa y liçion mostrauan enseñar, entre todos vi el habito y rostro muy particular en algunos, que sin preguntar lo conoçieras auerse leuantado con el titulo de çelestiales. Porque todos los otros avnque platicauan profesion de saber, debajo de un vniuersal baptismo y fe trayan vn vestido no differente del comun. Pero estos otros mostrauan ser de vna particular religion, por estar vestidos de una cuculla y[689] habito y traxe particular, y avn entre ellos differian en el color; y aunque en su presunçion, arogançia, obstentaçion, desden y sobreçejo mostrassen ser los que yo vuscaua, quise preguntar por me satisfazer, y ansi me llegué a vno de aquellos que a aprender concurrian alli, y a lo que le pregunté me respondio señalandomelos con el dedo: estos son maestros de la philosophia y theologia natural y çelestial; y ansi con el deseo que lleuaua de saber, con gran obediençia me deposité a su disçiplina, proponiendo de no salir de su escuela hasta que huuiesse satisfecho a mi dubda y confusion[690]. ¡O Dios inmortal qué martirio passé alli!: que començando por vno de aquellos maestros segun el orden que ellos tenian entre sí, a cabo de vn año que me tenía quebrada la cabeça con solo difinir terminos cathegorematicos y sincathegorimaticos, analogos, absolutos y conotatiuos, contradiçiones y contrariedades, solo me hallé en vn laberinto de confusion. Quise adelante ver si en el otro auria algo más que gustar: y en todo vn año nunca se acabó de enseñar vna demostraçion: ni nunca colegi cosa que pudiesse entender.

Consolauame pensando que el tiempo, avnque no el arte, me traeria a estado y preçetor que sin perdida de más edad[691] me llegaria[692] a mi fin; y ansi entré ya a oyr los prinçipios de la philosophia natural; y esto solo te quiero hazer saber: que a cabo de muchos dias solo me faltaua ser libre de aquella neçedad y ignoraba con que vine alli. Porque fueron tantas las opiniones y diuersidad de no sé que prinçipios de naturaleza: insecables atomos: inumerables formas; diuersidad de materias; ideas primeras y segundas intençiones; tantas questiones de vacuo y infinito que quanto más alli estaua más me enboscaua en el laberinto de confusion; y esto solo entre todas las otras cosas no podia sufrir; que como en ninguna cosa entre si ellos conueniessen, mas antes en todo se contradezian, y contra todo quanto affirmaban arguian, pero con todo esto me mandaban que los creyesse dezir la verdad, y cada vno dellos me forçaua persuadir y atraer con su razon.

Miçilo.—Cosa marauillosa me cuentas; que siendo esos hombres tan santos y religiosos y de conçiençia no sacassen en breue la suma de sus sçiençias, y solo aquello enseñassen que no se pudiesse contradezir. O a lo menos que se enseñasse lo que en suma tuuiesse más verdad, dexados aparte tantos argumentos y questiones tan inpertinentes al proposito de lo que se pretende saber.

Gallo.—Pues en verdad mucho más te reyrias, Miçilo, si los viesses con la arogançia y confiança que hablan, no tratando cosa de verdad, ni que avn tenga en si sustançia ni ser. Porque como quiera que ellos huellan esta tierra que nosotros hollamos, que en esto ninguna ventaja nos llevan, ni en el sentido del viso son mas perspicaçes que nosotros, mas antes ay muchos dellos que casi estan çiegos y torpes por la vejez. Y con todo esto afirman ver y conoçer los terminos del çielo, y se atreuen a medir el sol, y determinar la naturaleza de la luna y todo lo que sobre ella está; y como si huuieran deçendido de las mesmas estrellas señalan su figura y grandeza de cada qual; y ellos que puede ser que no sepan quantas leguas ay de Valladolid a Cabezon, determinan la distançia que ay de çielo a çielo, y quantos cobdos ay del çielo de la luna al del sol; y ansi difinen la altura del ayre, y la redondez de la tierra, y la profundidad del mar; y para estas sus vanidades pintan no sé que çirculos, triangulos y quadrangulos, y hazen vnas figuras de espheras con las quales sueñan medir el ambitu y magnitud del çielo; y lo que es peor y mayor señal de presunçion y arogançia, que hablando de cosas tan inçiertas como estas, y que tan lexos estan de la aueriguaçion, no hablan palabra ni la proponen debajo de conjecturas, ni de maneras de dezir que muestren dubdar. Pero con tanta çertidumbre lo afirman y bozean que no dan lugar a que otro alguno lo pueda disputar ni contradezir. Pues si tratamos de lo alto del çielo tanto se atreuen los theologos deste tienpo a difinir las cosas reseruadas al pecho de Dios como si cada dia sobre el gouierno del mundo vniuersal comunicassen con él. Pues de la dispusiçion y orden de allá ninguna cosa dizen que no quieran[693] que sea aueriguada conclusion, o oraculo que de su mano escriuio Dios como las tablas que dio a Moysen. Pues como yo no pudiesse de la dotrina destos colegir algo que me sacasse de mi ignorançia, mas antes sus opiniones y variedades mas me confundian, dime a pensar qué medio abria para satisfazer a mi deseo, porque çierto de cada dia más me atormentauan. Como suele aconteçer al natural del honbre, que si alguna cosa se le antoja y en el alma le encaxa, quanto mas le priban della mas el apetito le soliçita. Prinçipalmente porque se me encaxó en el alma que no podia alcançar satisfaçion de mi deseo aca en el mundo si no subia al çielo y a la comunicaçion de los bienauenturados; y avnque en este pensamiento me reya de mi, el gran cuydado me mostró la via como me suçedio. Porque viendome mi genio (digo el angel de mi guarda) en tanto aflito comouido por piedad y tanbien por se gloriar entre todos los otros genios auer impetrado de Dios este priuillejio para su clientulo, ansi se fue a los pies de su magestad con gran inportunidad diziendo que no se leuantaria de alli hasta que le otorgase vn don; le pidio liçençia para me poder subir a los çielos y pudiesse gozar de todo lo que ay allá; y como el mi genio era muy pribado suyo se lo concedio con tal que fuesse en vn breue termino y[694] no me quedasse allá; y ansi venido a mi, como me halló en aquella agonia casi fuera de mi juizio, sin exerçitar ningun sentido su officio me arrebató y volo comigo por los ayres arriba. ¡O soberano Dios! ¿por donde començaré, Micilo, lo mucho que se me ofreçe dezir? Quiero que ante todas cosas sepas que desde el punto que mi buen genio de la tierra me desapegó y començamos por los ayres a subir fue dotado de vna agilidad, de vna ligereza con que façilmente y sin sentir pesadunbre volaua por donde queria sin que alguna cosa, ni elemento, ni çielo me lo estoruase; fue con esto doctado de vna perspicaçidad y agudeça de entendimiento y habilidad de sentidos que juzgaua estar todos en su perfeçion. Porque quanto quiera que muy alto subiamos no dexaua de ver y oyr todas las cosas tan en particular como si estuuiera en aquella distançia que acá en el mundo estos sentidos acostunbran sentir.

Miçilo.—Pues yo te ruego agora, gallo, porque mas bienauenturada y apazible me sea tu narraçion, me cuentes en particular lo que espero de ti saber, y es que no sientas molestia en me notar aquellos secretos que proçediendo en tu peregrinaçion de la tierra, del mar, de los ayres, çielos, luna y sol y de los otros elementos, pudiste entender y de lo alto especular.

Gallo.—Por çierto, Miçilo, bien me dizes. Por lo qual tú yendo comigo con atençion, si de algo me descuydare despertarme has, porque ninguna cosa reseruaré para mí por te conplazer. Penetramos todos los ayres y esphera del fuego sin alguna lision, y no paramos hasta el çielo de la luna, que es el çielo primero y más inferior, donde me asenté y començe de alli a mirar y contenplar todas las cosas; y lo primero que miré fue la tierra que me pareçio muy pequeña y muy menor sin conparaçion que la luna. Mirela muy en particular y holgué mucho en ver sus tres partes prinçipales: Europa, Assia y Africa. La braueza del mar, los deleitosos xardines, huertas, florestas, y las fuentes y caudalosos rios que la riegan, con sus apaçibles riberas. Aquellas altas y brauas montañas y graçiosos valles que la dan tanto deleyte.

Miçilo.—Dime, gallo, ¿cómo llaman los philosophos a la tierra redonda, pues vemos por la esperiençia ser gibosa y por muchas partes prolongada por la muchedumbre de montañas que en ella ay?

Gallo.—No dubdes Miçilo, ser redonda la tierra considerada segun su total y natural condiçion, puesto caso que en algunas partes esté alterada con montañas y bagios de valles; porque esto no la quita su redondez natural; y ansi considera el proueymiento del sumo Hazedor que la fundó para el prouecho de los honbres. Que viendo auer en diuersas partes diuersos naturales y disposiçiones de yeruas, rayzes y arboles neçesarios para la conseruaçion de los honbres para cuyo fin los crió, dispuso las montañas altas para que alli con el demasiado calor y sequedad se crie vn genero de arboles y frutas que no naçerian en los valles hondos y sonbrios; y hizo los valles porque nasçiesen alli otros generos de frutas, mieses y pastos por causa de la humidad[695], los quales no naçerian en lo alto de la montaña. Arriba en la montaña, en vnas ay grandes mineros de metales, maderas preçiosas y espeçias odoriferas; yeruas saludables; y en otras marauillosas[696] vestias y otros animales de admirable fiereza. Abajo en el valle naçen los panes, pastos abundantes y gruesos[697] para los ganados, y los vinos muy preçiados, y otras muy graçiosas frutas y arboledas. Ves aqui como todo lo dispuso Dios conforme a la vtilidad del vniuerso, como quien él es. Esta quiso que fuesse inmobil como çentro y medio del vniuersal mundo que crió; y hizo que elementos y çielos reboluyessen en torno della para la disponer mejor. Y despues que en estas sus partes contenplé la tierra deçendí mas en particular a mirar la vida de los mortales, y no solo en comun, pero de particulares naçiones y çiudades, scithas, arabes, persas, indos, medos, partos, griegos, germanos, ytalos y hispanos; y despues desçendí a sus costunbres, leyes y vibiendas. Miré las ocupaçiones de todos, de los que nauegan, de los que van a la guerra, de los que labran los campos, de los que litigan en las audiençias forales, de las mugeres, y de todas las fieras y animalias[698], y finalmente todo lo que está sobre la tierra; y no solamente alcançé a ver lo que hazen en publico, pero avn via muy claro lo que cada qual haria en secreto. Via los muy vedados y peligrosos adulterios que se hazian en camaras y retretes de prinçipes y señores del mundo; los hurtos, homiçidios, sacrilegios, inçendios, trayçiones, robos y engaños que entre hermanos y amigos passauan. De los quales si te huuiesse dezir en particular no abria lugar para lo que tengo en intençion[699]. Las ligas, los monipodios, passiones por proprios intereses; las vsuras, los canbios y los trafagos de merchanes y mercaderes en las[700] ferias y mercados.

Miçilo.—Gran plazer me harias, gallo, si de todo me dixeses algo de lo mucho que viendolo te deleytó.

Gallo.—Es inposible que tantas cosas te cuente, porque avn en mirar tanta variedad y muchedunbre causaua confusion. Pareçia aquello que cuenta Homero del escudo encantado de Achiles, en el qual pareçia la diuersidad de las cosas del mundo. En vna parte pareçian[701] hazerse bodas, en otra pleytos y juizios, en otra los tenplos y los que sacrifican, en otras batallas, y en otra plazeres y fiestas, y en otra los lloros de los defuntos. Pues piensa agora si de presente viessemos passar todo lo que aqui digo qué cosa abria semejante a esta confusion. No pareçia otra cosa, sino como si juntasses agora aqui con poderoso mando todos quantos musicos de quantos instrumentos y bozes hay en el mundo, juntamente con quantos saben de vaylar y dançar, en vn punto mandasses que juntos todos començassen su exerçiçio, y cada qual trabajasse por tañer y cantar aquella cançion que mas en su juizio estimasse, procurando con su boz, y instrumento sobrepujar al que tiene más çerca de sí. Piensa agora por tu vida[702], Miçilo, qué donosa sería esta vaylia y musica si tanbien los dançantes començassen a vaylar[703].

Miçilo.—Por çierto en todo estremo seria confusa y digna de risa.

Gallo.—Pues tal es la vida de los honbres, conçierto ny orden entre sí. Cada vno piensa, trata, habla y se exerçita segun su condiçion particular y pareçer mientra en el teatro deste mundo dura la representaçion desta farsa; y despues de acabada (que se acaba con la muerte) todas las cosas bueluen en silençio y quietud; y todos desnudos de sus disfraçes que se vestieron[704] para esta representaçion quedan iguales y semejantes entre sí, porque se acabó la comedia. Que mientra estuuieron en el teatro todo quanto representaron era vurla y risa; y lo que más me mouia a escarnio era ver los grandes animos de prinçipes y Reyes contender entre sí y poner en campo grandes exérçitos, y auenturar al peligro de muerte gran multitud de gentes por vna pequeña provincia, o por vn reyno, o por vna çiudad; que ay diez y seys estrellas en el çielo, sin otras muchas que ay de admirable cantidad, que cada vna dellas es çiento y siete vezes mayor que toda la tierra; y toda junta la tierra es tan pequeña que si la mirassen de acá abajo fixa en el çielo no la verian, y escarneçerian de sí mesmos viendo por tan poca cosa como entre sí contienden; y lo que más de llorar es, el poco cuydado y arrisco que ponen por ganar aquel reyno celestial; vn reino tan grande que a vn solo punto del çielo corresponden diez mil leguas de la tierra. No me pareçia todo el reino de Nauarra vn paso de vn honbre pequeño. Alemaña no vn pie. Pues en toda la Ysla de Ingalaterra y en toda Françia no pareçia que auia que harar vn par de bueyes vn dia entero; y ansi miraua qué era lo que tanto haze ensoberueçer a estos ricos del mundo, y marauillauame porque ninguno posee tanta tierra como un pequeño atomo de los que los philosophos epicureos imaginan, que es la cosa más pequeña que el honbre puede ver. Pues quando bolui los ojos a la Ytalia y eché de ver la çiudad de Milan, que no es tan grande como vna lenteja; consideré con lágrimas por quán poca cosa tanto prinçipe y tanto cristiano como en vn dia se puso a riesgo. Pues qué diré de[705] Tunez y de Argel? ¿Pues qué avn de toda la Turquia? Pues toda la India de la Nueva España y Peru, y lo que nueuamente hasta salir al mar del Sur se nauega no pareçe ser de dos dedos. Pues ¿qué, si trato de las minas del oro y plata y metales que hay en el vniuerso? Por çierto todas ellas desde el çielo no tienen cuerpo de vna hormiga.

Miçilo.—O bienauenturado tú, gallo, que de tan dichosa vista gozaste. Pero dime, ¿qué te pareçia desde lo alto la muchedumbre de los honbres que andaban en las çiudades?

Gallo.—Pareçian vna gran multitud de hormigas que tienen la cueba junto a vnos campos de miesses, que todas andan en rebuelta y çirculo, salir y entrar en la cueba, y la que más se fatiga[706] con toda su diligençia trae[707] vn grano de mixo, ó cada vna medio grano de trigo; y con esta pobreza está cada qual muy hufana, soberuia y contenta. Semejantes son los trabajos de los honbres puestos en comun rebuelta y çirculo en audiençias, en ferias, en debates y pleytos; nunca tener sosiego; y en fin todo es por vn pobre y miserable mantenimiento. Como todo esto obe bien considerado dixe a mi genio que me lleuasse adelante, porque ya no me sufria, anhelaua por entrar en el çielo empireo y ver a Dios; y ansi mi guia me tomó y subimos passando por el çielo de Mercurio al de Venus, y de allí passamos la casa del sol hasta la de Mars; y de alli subimos al çielo de Jupiter, y despues fuemos al de Saturno y al firmamento y çielo cristalino, y luego entramos en el çielo empireo, casa real de Dios.

Miçilo.—Antes que passes[708] adelante, gallo, querria que me dixesses: estos elementos, çielos, estrellas, luna y sol ¿de qué naturaleza, de qué masa son? ¿De qué materia son aquellos cuerpos en sí? que lo deseo mucho saber.

Gallo.—Esa es la mayor bobedad que vuestros philosophos tienen acá; que dizen que todos esos cuerpos çelestiales son compuestos de materia y forma, como es cada vno de nos; y dizen muchos dellos que son animados; lo qual es deuanear[709]; por que no tienen materia ni composiçion. En suma, sabrás que todos ellos, los elementos puros, çielos, estrellas, luna y sol, no son otra cosa sino vnos cuerpos simples que Dios tiene formados con su infinito saber, por instrumentos de la administraçion y gouierno deste mundo inferior para el cumplimiento de su neçesidad. Estos no tienen composiçion ni admistion en sí, ni ay materia que se rebuelua con ellos estando en su perfeçion; y ansi te hago saber que los elementos simples y puros no los podeis los honbres vsar, tratar, ni comunicar sino os los dan con alguna admistion. El agua sinple y pura no la podriades beber sino os la mezclasse naturaleza con otro elemento para que la podais palpar y gustar; y ansi se ha de entender del fuego, ayre y tierra; que si no estuuiessen mezclados entre si no los podriamos comunicar. Pues ansi como el puro elemento no tiene materia ni conposiçion en sí, menos la tienen los çielos, estrellas, planetas, luna y sol. Tubo neçesidad el mundo de luz en el dia, y para esto formó Dios el sol. Tubo neçesidad de luz en la noche, y para esto formó luna y estrellas. Tubo neçesidad de ayuda para la comun naçençia y generaçion de las cosas y conseruaçion y para esto dio Dios a los planetas, luna y sol y otras estrellas y çielos virtud que en lo inferior puedan influir para esta neçesidad. Y passando por la region de Eolo, rey de los vientos, vimos vna gran multitud de almas colgadas por los cabellos en el ayre, y atadas las manos atras, y muchos cueruos, grajos y milanos que uibas las comian los coraçones; y entre todas estaua con muy notable dolor vna que con gran furia y crueldad la comian el coraçon y entrañas dos muy poderosos y hanbrientos buytres, y pregunté a mi genio qué gente era aquella. El qual me respondio que eran los ingratos que auian cunplido con sus amigos con el viento de palabras, pagandoles con engaño y muerte al tienpo de la neçesidad; y yo le inportuné me dixesse quién fuesse aquella desdichada de alma que con tanto afan padeçia entre todas las otras, y él me respondio que era Andronico, hijo del Rey de Vngria, el qual entre todos los honbres del mundo fue más ingrato a la belleza de Drusila, hija del Rey de Maçedonia; y yo rogandole mucho que me dixesse en que espeçie de ingratitud ofendio, se sentó por me complazer y ansi començó. Tu sabras que el Rey de Albania y Morea hizo gran exerçito contra el Rey de Lydia por çierta differençia que entre ellos auia sobre vnas yslas que auian juntos conquistado en el mar Egeo, y por tener el Rey de Vngria antigua liga y deuida amistad con el Rey de Albania le enbió su hijo Andronico con algun exerçito que le faboreçiesse, que tenia ya su real asentado en la Lydia, y vn dia, casi al puesto del sol, saliendo Andronico del puerto de Maçedonia en vna galera ligera para hazer su xornada, porque ya adelante auia enbiado al Rey su gente, yendo ya a salir del puerto casi a mar alta vio que andaua por el mar vn vergantin ricamente entoldado con la cubierta de vn requemado sembrado[710] de mucha pedreria que daua gran resplandor a los que andauan por el mar; y como Andronico fue auisado del vergantin mandó a los que yuan al remo que se açercassen a él, y yendose más açercando reconoçieron más su riqueza y yr damas de alta guisa alli; y asi Andronico como al vergantin llegó, por gozar de la presa mandó afferrar, y luego saltó en él y con muy gallardo y cortés semblante se representó ante las damas, y quando entre ellas vio a la linda Drusila que en el mundo no tenia par, que por fama tenia ya notiçia della, y supo que se era salida por alli a solazar con sus damas sin caballero alguno, se le humilló con gran reuerençia ofreçiendosele por su prisionero; y como él era mançebo y gentil honbre y supo ser hijo del Rey de Vngria, que por las armas era cauallero de gran nonbradia, ella se le rindio[711] quedando conçertados ambos que acabada aquella batalla donde yua bolueria a su seruiçio, y se trataria con su padre el matrimonio que agora por palabras y muestra de voluntad delante de aquellas damas otorgaron entre sí; confiando la donzella que su padre holgaria de lo que ella huuiese hecho, porque en el estremo la deseaua conplazer; y ansi dandose paz con algun sentimiento de sus coraçones se apartaron, y siguiendo Andronico su xornada, ella se boluio a su ciudad. Luego el dia siguiente vinieron á Macedonia los mas valerosos y prinçipales del reyno de Traçia, enbiados por su Rey, que estauan en vn confin y comarcanos, los quales venian a demandar al Rey de Macedonia su hija Drusila por muger para el hijo de su rey y señor; y lo que suçedió, porque ya creo que estás cansado de me oyr, y es venido el dia, en el canto que se sigue te lo diré. Por agora abre la tienda y comiença a vender.

Fin de dozeno[712] canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[682] G., contarme.

[683] G., que.

[684] Falta en el ms. R. este titulo.

[685] G., duodeçimo canto.

[686] G. (Tachado): Siguesse el dozeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor. (Antes se leia) interprete.

[687] G., incumbrada.

[688] G., enbiado.

[689] G., de vn habito.

[690] Al margen de este parrafo hay en el ms. G., una nota en letra del siglo XVI, que dice: todo esto es lutheranismo.

[691] R. (Tachado), de azeyte.

[692] R. (Tachado), traeria.

[693] G., quieren.

[694] G., que.

[695] G., humedad.

[696] G., fortissimas.

[697] G., graçiosos.

[698] G., animales.

[699] G., intençion.

[700] G., trapazos de.

[701] G., pareçia.

[702] G., mi amor.

[703] G., a hazer su vaylia.

[704] G., vistieron.

[705] R., que.

[706] G., las que más se fatigan.

[707] G., traen.

[708] G., passemos.

[709] G., desuariar.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMOTERÇIO CANTO DEL GALLO[713]

En el decimoterçio canto que se sigue el auctor prosiguiendo la subida del çielo descriue la pena que se da a los ingratos[714].

Gallo.—¡O malaventurados ingratos, aborreçidos de Dios que es suma gratitud!: ved el pago que Dios y el mundo os da. Pues ayer te dezia, Miçilo, cómo Drusila no auia acabado de dar su fe y palabra de matrimonio á Andronico, quando la demandó Raymundo, hijo del rey de Traçia, por muger. Pues agora sabras que ni cobdiçia de más señorio y reynos, ni de más riquezas, ni de más poder, la peruertio a que negasse lo prometido a su amante. Mas antes de cada dia penaua más por él y le parecia auer mucho más herrado y ser digna de gran pena por auerle dexado yr; y con esta firmeza y intinçion respondio á su padre descubriendole el matrimonio hecho, al qual no podia faltar, y como el padre la amaua tanto despidió los enbajadores diziendo que al presente no auia oportunidad para el effecto de su petiçion; y como el soberuio rey de Traçia se vio ansi menospreçiado, por ser el mas poderoso rey que auia en toda la Europa y por ser su hijo Raymundo muy agraçiado prinçipe y vnico heredero, y de todas las prinçesas deseado por marido. Pero por la gran ventaja y valor de la hermosura de Drusila la demandó á su padre por muger, y quanto más se la negaron más él se afiçionó a ella, y ansi propuso con gran yra de la conquistar por armas, de tal suerte que quando ella no pudiesse ser vençida a lo menos perdiesse el reyno y neçesitarla hazerlo por fuerça, avnque no con intinçion de afrontar ni injuriar su valerosa persona; y ansi luego se lançó en el reyno de Maçedonia con grande exerçito quemando, talando y destruyendo todo el estado; y la desdichada Drusila quando vió á su padre y hermanos con tanta afliçion, llorando maldezia su triste hado que á tal estado la auia traydo, y no sabia con qué más cunplir con ellos que con rogarles la quitassen la vida, pues ella era la ocasion y causa de aquella tenpestad, y por muchas vezes se determinó a se la quitar ella a sí mesma, sino que temia el estado miserable de la desesperaçion, y hazer pessar a su querido y amado Andronico, porque creya çierto[715] dél que la amaua; y ansi suçedió que en vna batalla campal que les dio Raymundo, por la gran pujança de esfuerço y exerçito los vençió y mató al rey de Maçedonia y dos hijos suyos. De lo qual la desdichada Drusila se sintió muy afligida y le fue forçado huyr del enemigo y su furia y recogerse en vn castillo que era en el fin de su reyno en los confines de Albania, que no tenia ya más que perder; y alli muy cubierta de luto y miseria esperaua lo que della Raymundo quisiesse hazer, teniendo por mejor y más façil perder su vida, pues ya la estimaua por muerte, antes que perder al su Andronico la fe; y estando ansi desconsolada, huerfana y sola sin algun socorro, vino nueua al reyno de Albania cómo[716] el rey de Lydia hauia vençido en batalla a su rey y tenía preso a Andronico, hijo del rey de Vngria; y como Drusila tenia toda su esperança en el fin de aquella batalla, pensando que como della saliesse vitorioso el rey de Albania vernia con Andronico en su fabor y que anbos bastarian para la restituir en su reyno, como ya se vió la misera sin alguna esperança de remedio no hazia sino llorar congojandose[717] amargamente, maldiziendo su suerte desdichada, no sabiendo a quién se acorrer. No tuvo la cuytada otra cosa de qué asir para el entretenimiento de su consolaçion sino considerar la causa tan bastante que tenia porque llorar, que le seria ocasion de morir, y ansi de acabar su dolor; y como Raymundo la importunaba acortandola de cada dia mas los terminos de su determinaçion, ya como muger aborrida, teniendo por çierto que ningun suçeso podria venir que peor fuesse que venir en manos de Raymundo siendo vibo su Andronico, determinó yr por el mundo a vuscar alguna manera como le libertar o morir en prision con él; y ansi se vistio de los vestidos de vno de sus hermanos, y cortandose los cabellos redondos al uso de los varones de la tierra se armó del arnes y sobre veste de su hermano sin ser sentida, ni comunicandolo con alguna persona, y un dia antes que amaneçiesse se salió del castillo sin ser sentida de las guardas de fuera, porque a las de dentro ella las ocupó aquella noche como no la pudiessen sentir; y ansi con la mayor furia que pudo caminó para el puerto, donde halló vna galera ligera que estaua de partida para la Lydia, en la qual se fletó pagando el conueniente salario al piloto, y con mucha bonança y buen tenporal hizo su viaje hasta llegar al puerto de su deseado fin. Consolauasse la desdichada en hollar la tierra que tenia en prision todo su bien, y quando llegó a la gran çiudad donde residia el rey teniasse por muy contenta quando via aquellas torres altas en que pensaua estar secrestado su amor, y ansi a la más alta y más fuerte le dezia: ¡O la más bienauenturada estançia que en la tierra ay! ¿Quién te hizo tan dichosa que mereciesses ser caxa y buxeta en que estuuiesse guardado el precioso joyel que adorna y conserua mi coraçon? ¿Quién te hizo bote en que ençerrasse conserua tan cordial? ¡O si los hados me conuertiessen agora en piedra de tan feliz edefiçio, porque a mi contento gozasse de mi desseado bien! Y diziendo estas y semejantes lastimas, llorando de sus ojos se entró en la çiudad y fuesse derecha al palaçio y casa del rey, y apeada de su cauallo se entró al retraimiento[718] real, y puesta de rodillas ante el rey le habló ansi. Muy alto y muy poderoso señor, a la vuestra alteza plega saber cómo yo soy hijo del rey de Polonia; y deseo de exerçitarme en las armas para mereçer ser colocado en la nonbradia de cauallero me ha hecho salir de mi tierra, y teniendo notiçia que tan auentajadamente se platican las armas en vuestra corte soy venido a os seruir. De manera que si mis obras fueren de cauallero, ofreçida la oportunidad terneme por dichoso tomar la orden de caualleria de tan valeloso principe como vos; y si en vuestro seruiçio me reçebis me hareis, señor, muy gran merçed. Estauan delante la reyna y su hija Sophrosina que era dama de gran veldad, y el hijo del rey; y como vieron a Drusila tan hermoso y apuesto donzel á todos contentó en estremo, y les plazió su ofrecimiento, y a Sophronisa (sic) mucho más; y despues que el rey su padre le agradeçió su venida y buena voluntad, le ofreçió todo aquel aprouechamiento que en su casa y reyno se le pudiesse dar. Sophrosina le demandó a su padre por su donzel y cauallero, y su padre se le dió: y Drusila le fue a bessar las manos por tan gran merced: Sophrosina estaua muy hufana de tener en su seruiçio vn tan apuesto y hermoso donzel, porque çiertamente ansi como en su habito natural de muger era la mas hermosa donzella que auia en el mundo, y con su veldad no auia cauallero que la viesse que no la deseasse. Ansi por la mesma manera en el habito de varon tenia aquella ventaja que toda lengua puede encareçer, en tanta manera que no auia dueña ni donzella que no deseasse gozar de su amor; y ansi Sophrosina dezia muchas veces entre sí que si fuesse a ella çierto que el su donzel era hijo del rey de Polonia, como él lo auia dicho, que se ternia por muy contenta casar con él: tan contenta estaua de su postura y veldad; y ansi en ninguna cosa podia Sophrosina agradar á Drusila que no lo hiziesse de coraçon. Y un día hablando delante de algunos caualleros y reyna su madre, de la batalla y de la muerte del rey de Albania, vinieron á hablar de la prision de Andronico hijo del rey de Vngria, y la reyna dixo que çiertamente seria justiçiado muy presto, porque mató en la batalla vn sobrino suyo hijo de su hermana, y que su madre no se podia consolar por la muerte de su hijo sino con auer Andronico de morir, y que para esto tenia ya la palabra del rey; y como Drusila esto oyó pensó perder la vida de pessar, y con mucha disimulaçion se puso a pensar cómo podria libertar a su amante avnque ella muriesse por él; y ansi como Sophrosina se recogió a su aposento pusosse Drusila de rodillas ante ella suplicando la hiziese vna merçed, haziendole saber en cómo ella auia conçebido gran piedad de Andronico, por çertificarle la reyna su señora que auia de morir. Que le suplicaua le diesse liçencia para le visitar y consolar porque en ninguna manera se podria sufrir a estar presente en la çiudad a le ver morir. Sophrosina como entendió esto haria a Drusila gran plazer le dió luego vn anillo muy preçiado que ella traya en su dedo y le dixo que se fuesse con él al alcayde del castillo y le dixesse que se le dexasse ver y hablar. No te puedo encareçer el goço que Drusila con el anillo lleuó, y como llego al castillo y le mostró al alcayde y reconoçió el anillo muy preçiado de su señora Sophrosina: y por lo que conoçia de los fabores que daua al su donzel, luego le hizo franco el castillo y le dió las llaues, y sin mas conpañia ni guarda le dixo que entrasse en la torre de la prision. Como Andronico sintió abrir las puertas temiose si era llegada la hora en que le auian de justiçiar, porque le pareçió desusada aquella visita, y estaua confusso pensando qué podia ser; y avnque no tenia mas prisiones que la fuerça de aquella torre afligiale mucho la soledad y el pensar la hora en que auia de morir; y como Drusila entró en la prision y reconoçío al su amado Andronico, avnque flaco y demudado todo, se le fue a abrazar y bessar en la boca, que no se podia contener; y como Andronico se sintio ansi acariçiar de vn mançebo en vn estado tan miserable como aquel, estaba confusso y turbado, sospechoso que le llorauan el punto de su muerte; y cuando ya su Drusila se le dió á conoçer y boluió en sí no ay lengua que pueda contar el plazer que tuuieron anbos a[719] dos. Luego le contó por estenso cómo auia venido alli, y cómo perdió sus padres, hermanos y reyno, y el estado en que estaua en el fabor de su señora Sophrosina, y la confiança y credito que se le daua en todo el reyno[720], y cómo sabia çiertamente que auia de morir y muy breue, sin poderlo ella remediar por ser muger; y que por tanto conuenia que luego tomando los habitos que ella traya, que se los dio Sophrosina, la dexasse con los que él tenia vestidos en la prision, y que él se fuesse a vuscar cómo la libertar. En fin, pareçiendo bien a anbos aquel consejo y siendo auisado por Drusila de muchas cosas que conuenia hazer antes que saliesse de la çiudad: cómo se auia de despedir de Sophrosina, y cómo auia de auer su arnes, vestiendose las ropas que ella lleuaua, y tomando el anillo, y çerrando las puertas de la torre se salió, y dadas las llaues al alcayde con mucha disimulaçion se fue al palaçio sin que alguno le echasse de ver por ser ya casi a la noche, y entrando a la gran sala halló a Sophrosina con sus padres y corte de caualleros en gran conuersaçion; y puesto de rodillas ante ella le dio el anillo; y por no dar Sophrosina cuenta al rey ni reyna de ninguna cosa no le habló en ello mas, pensando que estando solos sabria lo que con Andronico passó; y Andronico sin mas detenimiento se fue al aposento de Drusila conforme al auiso que le dio, y vestido su arnes y subiendo en su cauallo se salio la puerta de la çiudad. Esperó Sophrosina aquella noche si pareçia ante ella el su donzel, y como no le vio, venida la mañana le enbió a vuscar, y como le dixeron que la noche antes se auia ausentado de la çiudad penso auerlo hecho por piedad que tubo de Andronico por no le ver morir; y ansi trabajaua Sophrosina porque se executasse la muerte en Andronico esperando[721] que luego bolueria su donzel sabiendo[722] auerse hecho justicia dél; y ansi se sufrió, y respondia al rey y reyna quando preguntauan por el, diziendo que ella le enbió vna xornada de alli con vn recado. Andronico con la mayor priesa que pudo caminando toda la noche se fue para el rey de[723] Armenia, porque supo que tenia gran enemistad con el rey de Lydia, y le dixo ser vn cauallero de Traçia, que auia recebido vn gran agrauio del rey de Lydia: que le suplicaua le diesse su exerçito, y que él le queria hacer su capitan general; que él le prometia darle façilmente el reyno de Lydia en su poder, y que solo queria en pago le hiziesse merced del[724] despojo del palacio real y prisioneros del castillo; y ansi conçertados caminó Andronico para Lydia con el rey de Armenia y su exerçito, y salido el rey de Lydia al campo con su exerçito le mató Andronico en la[725] batalla y le desuarató y[726] entró la ciudad, y tomó en su guarda el palaçio del rey, y se fue al castillo y abierta la prision sacó de alli a su Drusila con gran alegria y plazer de anbos y gran gozo de bessos y abrazos; y descubriendo su estado y ventura a quantos lo querian saber[727], vistio a Drusila de habitos de dama, que admiraua a todos su hermosura y velleza; y poniendo en poder del rey de Armenia á la reyna[728] y todo el reyno de Lydia, y diziendo que queria á Sophrosina para darsela por muger a vn hermano suyo la enbarcó juntamente con todo el tesoro del rey. No huuieron salido dos leguas del puerto quando se les leuanta el mar con tempestad muy furiosa; que[729] despues de dos dias aportaron a vna ysla sola y desierta y sin habitaçion que estaua en los confines de Rodas[730]; yua Sophrosina muy miserable y cuytada llena de luto, y Andronico se la yua consolando, y como era donzella y linda que no auia cunplido catorce años bastó entre aquellos regalos y lagrimas mouer el coraçon de Andronico con su hermosura y belleza; y ansi como enhastiado de la su Drusila passó todo su amor en Sophrosina: que ya si a Drusila hablaua comunicaua era con simulaçion, pero no por voluntad; y ansi fingiendo regalar á Sophrosina de piedad, disimulaua su maliçia encubierta, porque so color de que la lleuaua para su hermano la acariçiaua para si, pareçiendole no ser aquella joya para desechar, y ansi ardiendo su coraçon con la llama que Sophrosina le causaua, sospiraua y lloraua disimulando su pena. Pues llegados al puerto de la ysla, como Drusila llegó cansada de las malas noches y dias passados[731] saltó luego en tierra ya casi a la noche, y auiendo çenado no queriendo Sophrosina salir del nauio por su desgracia, sacaron[732] al prado verde vn rico pauellon con vna cama: el[733] qual reçibió aquella noche los desiguales coraçones[734] de Andronico y Drusila en vno; y como la engañada Drusila con el cansancio se adormió, y el infiel de Andronico la sintio dormida, poco a poco sin que le sintiesse se leuantó de la cama[735] junto á la media noche y tomandola todos sus vestidos la dexó sola y desnuda en el lecho y se lançó en el nauio; y ansi mandó a su gente y marineros[736] que sin más detenimiento leuantassen vela y partiessen de alli, y con tienpo de bonança y prospero viento vinieron en breue a tomar puerto en el reyno de Maçedonia, algunas villas que avn estauan por Drusila, porque Raymundo era ydo a conquistar a Siçilia. La desdichada de Drusila como de su sueño despertó començó a vuscar por la cama su amante, estendiendo por la vna parte las piernas, y por la otra echaua[737] los brazos; y como no le halló, como furiosa y fuera de seso saltó del lecho desnuda en carnes y sin sosiego alguno se fue a la ribera adonde estaua[738] el nauio, y como no le vio, presumiendo avn dormir y ser sueño aquello que via[739] se començó cruelmente a herir por despertar; y ansi arañando[740] su hermoso rostro que el sol obscureçía con su resplandor y mesando sus dorados cabellos corria a vna parte y a otra por la ribera como adiuinando su mala fortuna. Daua grandes bozes llamando su Andronico; pero no ay quien la responda por alli, sino de pura piedad el equo echo que por aquellas concauidades resuena[741]. En grandes alaridos y miseria passó la desdichada aquel rato hasta que la mañana aclaró, y ansi como el alua començó a ronper, ronca de llorar, todo su rostro y delicados miembros despedaçados con las vñas, tornó de nueuo a correr la ribera y vio que a vna parte subia vn peñasco muy alto sobre el mar, en que con gran impetu batian las olas, y alli sin algun temor se subió, y mirando lexos, agora porque viesse yr las velas inchadas, o porque al deseo y ansia se le antojó, començó a dar bozes llamando a su Andronico, hiriendo con furia las palmas; y ansi cansada, llena de dolor, cayó en el suelo amorteçida; y despues que de gran pieza boluió en si començó a dezir. Di, infiel traidor, ¿por qué huyes de mi, que ya me tenias vençida? Pues tanto te amaua esta desdichada, ¿en qué podia dañar tus deleytes? Pues lleuas contigo el alma, ¿por qué no llenaste este cuerpo que tanta fe te ha tenido? ¡O perfido Andronico! ¿Este pago te mereçio este mi coraçon que tanto se enpleó en tí, que huyendo de mí con tus nueuos amores me dexas aqui hecha pasto de fieras? ¡O amor! ¿Quién será aquella desuenturada que sabiendo el premio que me das de[742] mi fe, no quiera antes que amar ser comida de sierpes? ¿De quien me quexaré? ¿De mí, porque tan presto a ti, Andronico, me rendí desobedeciendo a mi padre y recusando a Raymundo? ¿O quexarme he de ti, traidor fementido, que en pago desto me das este galardon? Juzguelo Dios; y pues mis obras fueron por la fe del matrimonio que no se deue violar, pues la tuya es verdadera trayçion arrastrado seas en campo por mano de tus enemigos. ¿Quien contara el angustia, llanto, duelo, querella y desauentura de tanta belleza y mujer desdichada? yo me marauillo cómo el çielo no se abrio de piedad viendo desnudos aquellos tan delicados miembros gloria de naturaleza desamparada de su amante, hecha manjar y presa de fieras, esperando su muerte futura. No puedo dezir más; porque me siento tal, que de pena y dolor reuiento. Y[743] ansi con la gran ansia que la atormentaua se tornó a desmayar en el medio de vn prado teniendo por cabezera una piedra, y porque Dios nunca desampara a los que con buena intinçion son fieles, suçedio que auiendo Raymundo conquistado el reyno de Siçilia boluia vitorioso por el mar, y aportando a aquella ysla, aunque desierta se apeó por gozar del agua fresca, y andando con su arco y saetas por la ribera solo, por se solazar, vio de lexos a Drusila desnuda, tendida en el suelo; y como la vio, avnque luego le pareçió ser fiera, quando reconoçió ser muger vinose para ella, y como çerca llegó y halló ser Drusila enmudeçió sin poder hablar, pensando si por huyr dél se auia desterrado aqui quando a su padre le mató. De lastima della començó á llorar, y ella boluiendo en si se leuantó del suelo y muy llena de verguença se sentó en la piedra. Pareçia alli sentada como solian los antiguos pintar a Diana quando junto a la fuente está echando agua a Antheon en el rostro. O como pintan las tres deesas ante Paris en el juizio de la mançana, y quando trabaja encogiendose cubrir el pecho y el vientre descubresele mas el costado. Era su blancura que a la nieue vençia. Los ojos, pechos, mexillas, nariz, boca, honbros, garganta que Drusila mostraua se podia anteponer a quantas en el mundo ay de damas bellas[744]; y despues desçendiendo mas abajo por aquellos miembros secretos que por su honestidad trabajaua en cubrir, en el mundo no tenian en velleza par; y como acabaua de llorar pareçia su rostro como suele ser de primavera alguna vez el çielo, y como queda el sol acabando de llouer auiendo desconbrado todo el nublado de sobre la tierra; y ansi Raymundo captiuo de su velleza le dixo: ¿Vos no soys, mi señora, Drusila? Al qual ella respondió: yo soy la desdichada hija del rey de Maçedonia; y luego alli le contó por estenso todo lo que por Andronico su esposo pasó, y como viniendose para su tierra la auia dexado sola alli como ve. El se marauilló a tanta fe auer hombre que diesse tan mal galardon, y le dixo: pues yo, señora, soy vuestro fiel amante Raymundo de Traçia, y porque me menospreçiastes me atreui a os enojar; yo tengo el vuestro reyno de Maçedonia guardado para vos, juntamente con mi coraçon, y quanto yo tengo está a vuestro mandar; yo quiero tomar la empresa de vuestra satisfaçion; y diziendo esto saltó al nauio y tomó vnas preçiosas vestiduras, y solo sin alguna compañia se las boluió uestir, y la truxo al nauio, donde dandola a comer algunas conseruas la consoló; y dados a la vela la lleuó a la çiudad de Constantinopla donde estaua su padre, el qual como supo que traya a Drusila y mucho a su voluntad reçibio gran plazer, y luego Raymundo se dispuso yr a tomar la satisfaçion de Andronico que se auia lançado en algunas villas del reyno de Maçedonia, por ser marido de Drusila; y como no estaua en lugar[745] avn conoçido no se pudo defender, que en breue Raymundo le vençio, y como le hubo a las manos le hizo atar los pies a la cola de su cauallo y heriendole fuertemente de las espuelas le truxo por el campo hasta que le despedaçó todo el cuerpo, y ansi le pusieron por la justiçia de Dios aqui al ayre como le ves, en pena de su ingratitud; y Raymundo en plazer y contento de aquellos reynos se casó con Drusila, los quales dos se gozaron por muchos años en su amor, y enbiaron a Sophrosina para su madre a Lydia con mucho plazer, y despues el rey de Armenia, por ruegos del rey de Traçia, boluió el reyno de Lydia a Sophrosina y a su madre, casó su hijo con Sophrosina y viuieron todos en prosperidad. Ansi que ves aqui la pena que se da a este maluado por su ingratitud.

Miçilo.—Por çierto, gallo, el cuento me ha sido de gran piedad, y la pena es qual mereçe ese traydor. Agora proçede en tu peregrinaçion.

Gallo.—Luego como subimos al çielo empireo, que es el çielo superior, nos alunbró vna admirable luz que alegró todo el spiritu con vn nueuo y particular plazer, que no ay lengua ni avn entendimiento que se sepa declarar. Era este çielo firme, que en ningun tienpo se mueue, ni puede mouer, porque fue criado para eternal morada y palaçio real de Dios; y con él en el prinçipio de su creaçion fueron alli criados vna inumerable muchedunbre de inteligençias, spiritus angelicos como en lugar proprio y deputado para su estançia y a ellos natural. Como es lugar natural el agua para los pescados, y el ayre para las aues, y la tierra para los animales fieros y de vso de razon[746]. Este çielo es de imensa y inestimable luz, y de vna diuina claridad resplandeçiente sobre humano entendimiento y capaçidad. Por lo qual se llama Enpireo, que quiere dezir fuego; y no porque sea de naturaleza y sustançia de fuego, sino por el admirable resplandor y glorioso alumbramiento que de sí emana y proçede. Aquí está el lugar destinado ante la constituçion del mundo para silla y trono de Dios, y para todos los que han de reinar en su diuino acatamiento. La qual luz quanto quiera que en si sea clarissima y acutissima no la pueden sufrir los ojos de nuestra mortalidad, como los ojos de la lechuza que no pueden sufrir la luz y claridad del sol. Ni tanpoco esta luz bienauenturada alumbra fuera de aquel lugar. En conclusion es tan admirable esta luz y claridad que tiene a la luz del sol y luna, çielos y planetas ventaja sin conparaçion. Es tanta y tan inestimable la ocupaçion en que se arrebata el alma alli, que de ninguna cosa que acá tenga, ni dexa ni se acuerda allá. Ni más se acuerda de padre, ni madre, ni parientes, ni amigos, ni hijos, ni muger más que si nunca los huuiera visto. Ni piensa, ni mira, ni considera mal ni infortunio que les puede[747] acá venir. Sino solo tiene cuenta y ocupaçion en aquel gozo inestimable que no puede encareçer.

Miçilo.—¡O gallo! qué bienaventurada cosa es oyrte. No me pareçe sino que lo veo todo ante mi. Pues primero que llegues a Dios y á dezirme el estado de su magestad, te ruego me digas la disposiçion del lugar.

Gallo.—Eran vnos canpos, vna llanura que los ojos del alma no los puede alcançar el fin. Eran campos y estauan cubiertos porque era casa real donde el Rey tiene todos sus cortesanos de sí; y mira bien agora, Miçilo, que en aquel lugar auia todas aquellas cosas que en el mundo son de estima, y que en el mundo pueden causar magestad, deleyte, hermosura, alegria y plazer; y otras muchas más sin cuento ni fin. Pero solo esto querria que con sola el alma entendiesses; que todo aquello que allá ay es de mucho más virtud, exçelençia, fuerça, elegançia y resplandor que en las que en el mundo ay, sin ninguna conparaçion[748]. Porque en fin has de considerar que aquellas estan en el çielo, naçieron en el çielo, adornan el çielo, y avn son de la çelestial condiçion para el seruiçio y acatamiento de Dios, y ansi has de considerar con quanta ventaja deuen á estas exceder. En tanta manera que puedes creer, o presumir que aquello es lo verdadero y lo que tiene vibo ser, y que es sonbra lo de acá, o fiçion. O que lo del çielo es natural, y lo del mundo es artifiçial y contrahecho y sin algun valor. Como la ventaja que ay entre[749], vn rubi, o[750] vn diamante hecho en los hornos del vidrio en[751] Venecia, en Cadahalso, que no ay cosa de menos estima; y mira avn quánta ventaja le haze vn natural diamante que fue naçido en las minas de acá; que puesto en las manos de vn prinçipe no se puede apreçiar ni estimar. Auia por comunes piedras por el suelo de aquellos palaçios y praderias esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos, topaçios, perlas, çafires, crisotoles y diamantes, y por entre estas corrian muy graçiosas y perenales fuentes, que con su meneo hazian spiritual contento que el alma solo puede sentir. Auia demas destas piedras y gemas que conoçemos acá otras infinitas de admirable perfeçion, y avn deues creer que por ser naçida allá qualquiera piedra que por alli estaua çien mundos no la podrian pagar ¡tanta y tan admirable era su virtud! Ansi con este mesmo presupuesto puedes entender y considerar qué era el oro de alli y todo lo demas. Porque no es razon que me detenga en te encareçer la infinidad de cosas preçiosas y admirables que auia allí; la multitud de árboles que a la contina estan con sus flores y frutas; y quanto mas sabrosas, dulçes y suaues que nunca humana garganta gustó. Aquella muchedunbre de yeruas y flores; que jazmines, oliuetas, alelies, albahacas, rosas, azuzenas, clabellinas, ni otras flores de por acá dauan alli olor; porque las pribauan otras muchas más que auia sin numero por alli. En vn gran espaçio que por entendimiento humano no se puede conprehender estaua hecho vn admirable teatro preçiosamente entoldado, del medio del qual salia un trono de diuina magestad. Auia tanto qué ver y entender en Dios que al juizio y entendimiento no le sobró punto ni momento de tienpo para poder contemplar la manera del edifiçio y su valor. Basta que asi como quien en sueños se le representa vn inumerable cuento de cosas que en confuso las ve en particular, ansi mientra razonauamos los miradores açerca del diuino poder eché los ojos y alcançé á juzgar ser aquel trono de vna obra, de vna entalladura, de vn musayco, moçaraue y tareçe que la lengua humana le haze gran baja, ultraje y injuria presumirlo conparar, tasar o juzgar. Que aun presumo que a los bienauenturados spiritus les está secreto, reseruado solo a Dios, porque no hace a su bienauenturança auerlo de saber. En este trono estaua sentado Dios; de cuyo rostro salia vn diuino resplandor, vna deydad que hazia aquel lugar de tanta grandeza, magestad y admirable poder que a todos engendraua vn terrible espanto, reuerençia y pabor.

Miçilo.—¡Oh gallo! aqui me espanta donde estoy en oyrtelo representar. Pero dime ¿a qué parte tenia el rostro Dios?

Gallo.—Mira, Miçilo, que en esto se muestra su gran poder, magestad y valor; que en el çielo no tiene espaldas Dios, porque a todas partes tiene su rostro entero, y en ninguna parte del çielo el bienauenturado está que no vea rostro a rostro la cara a su magestad; porque en este punto está toda su bienauenturança que se resume en solo ver a Dios; y es este preuillegio de tan alto primor que donde quiera que está el bienauenturado, avnque estuuiesse acaso en el infierno, ó en purgatorio se le comunicaua en su vision Dios, y en ninguna parte estaria que entero no le tuuiesse ante sí.

Miçilo.—Dime ¿allá en el çielo viades y oyades todo lo que se hazia y dezia acá en el mundo?

Gallo.—Después que los bienauenturados estan en el acatamiento de Dios ni ven ni oyen lo que se dize y haze acá, sino en el mesmo Dios, mirando a su diuina magestad reluzen las cosas a los santos en él.

Miçilo.—Pues dime, ¿comunicales Dios todo quanto passa acá? ¿Ve mi padre y mi madre lo que yo hago agora aqui si están delante Dios?

Gallo.—Mira, Miçilo, que avnque te he dicho que todo lo que los bienauenturados ven es mirando á Dios no por eso has de entender que les comunica Dios todas las cosas que passan acá. Porque no les comunica sino aquellas cosas de más alegria y más plazer y augmento de su gloria, y no las cosas inpertinentes que no les caussasse gozo su comunicaçion. Porque no es razonable cosa que comunique Dios á tu padre que tú adulteras acá, o reniegas y blasfemas de su poder y majestad. Pero alguna vez podrá ser que le comunique que tú eres[752] bueno, limosnero, deuoto y trabajador. Quiero te dar un exemplo porque mejor me puedas entender. Pongamos por caso que estamos agora en vn gran tenplo, y que en el lugar que está el retablo en el altar mayor estuuiesse vn poderoso y grande espejo de vn subtil y fino azero. El qual por su linpieza y polideza y perfeçion mostrasse a quien estuuiesse junto á él todo quanto passa y entra en la iglesia, tan en particular que aun los affectos del alma mostrasse de quantos entrassen alli. Entonçes sin mirar a los que estan en el tenplo, con mirar al espejo verias todas quantas cosas alli passan aunque se hiziessen en los rincones muy ascondido. Pero con esto pongamos que este espejo tuuiesse tal virtud que no te comunicasse otra cosa de todas quantas alli passan sino las que te conueniessen saber. Como si dixessemos que te mostrasse los que entran[753] alli a rezar, a llorar sus pecados, a dar limosna y adorar a Dios. Pero no te mostrasse ni viesses en él el[754] que entra a hurtar los frontales: ni los que entran a murmurar de su proximo: ni avn los que entran alli a tratar canbios y contratos yliçitos y profanos, porque los tales no aprouechan auerlos tú de saber. Pues desta manera deues entender que es Dios vn diuino espejo a los bienauenturados, que todo lo que passa en el mundo reluze en su magestad: pero solo aquello ve el bienauenturado que haze á su mayor bien, y no lo demas. Pero alguna vez aconteçe que es tanta la vanidad de las petiçiones que suben a Dios de acá que muestra Dios reyrse en las oyr, por ver a los mundanos tan neçios en su oraçion. Unos que les dé vn reyno, otros que se muera su padre para heredarle. Otros suplican a Dios que su muger le dexe por heredero, otros que le dé vengança de su hermano; y algunas vezes permite Dios que redunde en su daño la neçia petiçion. Como vn dia que notablemente vimos que se reya Dios, y mirando hallamos qué era, porque auia un mes que le inportunaua vna mugerzilla casada que le truxiesse un amigo suyo de la guerra, y la noche que llegó los mató el marido juntos a ella y a él. De aqui se puede colegir a quién se deue hazer la oraçion, y qué se deue en ellas pedir, porque no mueua en ella a risa a Dios. Que pues las cosas van por via de Dios a los santos, y en él ven los santos lo que passa acá, será cordura que se haga[755] la oraçion a Dios.

Miçilo.—¿No es liçito hazer oraçion a los Santos, y pedirles merçed?

Gallo.—Si, liçito es: porque me hallo muy pecador con mil fealdades que no oso pareçer ante Dios. O como ora la iglesia, que dize en todas sus oraçiones ansi[756]: Dios, por los méritos de tu santo N. nos haz dignos de tu graçia, y despues merezcamos tu gloria. ¿Y vosotros pensais que os quiere más algun santo que Dios? No por çierto; ¿ni que es mas misericordioso, ni que ha más conpasion de vos que Dios? No por çierto. Pero pedislo a los santos porque nunca estais para hablar con Dios, y porque son tales las cosas que pedis que aueis verguença de pedirlas a Dios, ni pareçer con tales demandas ante él, y por eso pedislas a ellos. Pues mirad que solo deueis de pedir el fin y los medios para él. El fin es la bienauenturança. Esta sin tasa se ha de pedir. Pero avn muchos se engañan en esto, que no saben cómo la piden: Es vn honbre vsurero, amançebado, homiçiano, enuidioso y otros mil viçios: y pide: Señor dadme la gloria. Por çierto que es mucha razon que se ria Dios de vos, porque pedis cosa que siendo vos tal no se os dará.

Miçilo.—Pues ¿cómo la tengo de pedir?

Gallo.—Desta manera: mejorando primero la vida, y despues dezid á Dios: Señor, suplicos yo que resplandezca en mi vuestra gloria. Porque en el bueno resplandeçe la gloria de Dios; y siendolo vos darse os ha; y pues en los bienes eternos ay que saber cómo se han de pedir, quánto más en los medios, que son los bienes temporales. Que no ansi atreguadamente los aueis de pedir para que se rian[757] de vos, sino con medida, si cumplen como medios para vuestra saluaçion. ¿Que sabeis si os saluareis mejor con riqueza que con pobreza? ¿O mejor con salud que con enfermedad?

Miçilo.—Pues dime, gallo, pues es ansi[758] como tú dices, que ninguna cosa, ni petiçion va a los santos sino por via de Dios, y él se la representa a ellos, ¿porqué dize la iglesia en la letania: Sancte Petre, ora pro nobis? Sancte Paule, ora pro nobis? Porque si yo deseasse mucho alcançar vna merçed de vn señor, superflua cosa me pareçeria escreuir a vn su criado vna carta para que me fuesse buen terçero, si supiesse yo çierto que la carta auia de yr primero a las manos del señor que de su pribado. Porque me ponia a peligro, que no teniendo gana el señor de me la otorgar rasgasse la carta, y se me dexasse de hazer la merçed por solo no auer interçesor.

Gallo.—Pues mira que esta ventaja tiene este prinçipe çelestial a todos los de la tierra, que por solo ver que hazeis tanto caudal de su criado y pribado y os estimais por indignos de hablar con su magestad, tiene por bien otorgar la petiçion, avn muchas vezes reteniendo la carta en sí. Porque a Dios bastale entender de vos que soys deuoto y amigo de su santo que ama él, y ansi por veros a vos deuoto de su santo[759] os otorga la merçed; y poco va que comunique con el santo que os la otorgó por amor dél, o por sola su voluntad.

Miçilo.—Por çierto, gallo, mucho me has satisfecho a muchas cosas que deseaua saber hasta aqui, y avn me queda mucho mas. Deseo agora saber el asiento y orden que los ángeles y bienauenturados tienen en el çielo, y en qué se conoce entre ellos la ventaja de su bienauenturança. Ruegote mucho que no reuses ni huyas de conplazer a mi, que tan ofreçido y obligado me tienes a tu amistad. Pues de oy más no señor, sino amigo y compañero, y aun disçipulo me puedes llamar.

Gallo.—No deseo, Miçilo, cosa más que auerte de conplacer; pero pues el dia es venido quedese lo que me pides para el canto que se seguirá[760].

Fin del trezeno[761] canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[710] R. (Tachado), entretexido.

[711] R. (Tachado), entretexido.

[712] G., duodeçimo.

[713] Falta en el ms. R.

[714] (Tachado). Siguesse el treçeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor. (Antes se leía), interprete.

[715] G., confiaua.

[716] G., que.

[717] G., fatigandose.

[718] G., en la sala real, donde hallando al rey, puesta de rodillas ante él.

[719] G., dos.

[720] G., la çiudad.

[721] G., diziendo.

[722] G., como supiesse.

[723] G., se entro en el reyno de.

[724] G., en pago el.

[725] G., vna.

[726] G., y le.

[727] G., a todos.

[728] G., reyna de Lydia.

[729] G., luego como entraron en el mar les vino una tormenta muy furiosa, por la qual.

[730] G., en el mar Egeo.

[731] G., dias del mar.

[732] G., auiendo çenado, Drusila mando sacar.

[733] G., la.

[734] R. (Tachado), juntos.

[735] G., deleznandose por la cama se leuantó.

[736] G., a los marineros y gente.

[737] G., echando.

[738] G., vuscando.

[739] G., lo.

[740] G., rasgando.

[741] G., que habita y resuena por aquellas concauidades.

[742] G., das a.

[743] G., pues.

[744] quantas naturaleza tiene formadas hasta agora.

[745] G., y como no era avn.

[746] G., animales, hombres y fieras.

[747] G., pueda.

[748] R. (Nota al pie de la página): Gregorius super Job, cap. 14. Et vide Johanem Echium super Euangelium secunde dominice post Pentecosten, homilia 4.

[749] G., de.

[750] G., o de.

[751] G., de.

[752] G., ser tu.

[753] G., entrassen.

[754] G., al.

[755] G., hazer.

[756] G., haze oraçion la iglesia, diziendo.

[757] G., se ria Dios.

[758] G., pues es ansi, gallo.

[759] G., en esta deuoçion.

[760] G., siguira.

[761] G., deçimo terçio.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO QUARTO CANTO DEL GALLO[762]

En el deçimo quarto canto que se sigue el auctor concluye con la subida del çielo y propone tratar la bajada del infierno[763] declarando muchas cosas que açerca dél tuuieron los gentiles historiadores y poetas antiguos.

Miçilo.—Ya estoy esperando, ¡o graçioso gallo y celestial Menipo! que con tu dulçe y eloquente canto satisfagas mi spirito tan deseoso de saber las cosas del çielo como de estar allá. Por lo qual te ruego no te sea pesadumbre auer de satisfazer mi alma que tanto cuelga de lo que la has oy de dezir.

Gallo.—No puedo, Miçilo, negar oy tu petiçion, y ansi digo que si bien me acuerdo me pediste ayer te dixesse el asiento y orden que los angeles y bienauenturados tienen en el cielo se conoçe allá entre ellos la ventaja de su bienauenturança. Para lo qual deues entender que todo aquel lugar en que angeles y santos estan ante Dios está relumbrando de oro muy marauilloso que excede sin comparaçion al de acá, juntamente con el resplandor inestimable de que su cogeta da el çielo en que está, como te dixe en el canto passado; y este lugar está todo adornado de muy preciosas margaritas conuenientes a semejante estancia. Estan pues todos aquellos moradores ocupados en ver a Dios, del qual como de vna fuente perenal proçede y emana sumo goço y alegria la qual nunca los da hastio; pero mientra mas della gozan mas la desean. En esto está su bienauenturança y la ventaja conoçela en sí cada qual en la más, o menos comunicaçion en que se les da Dios. Cada vno está contento con ver a Dios, y ninguno tiene cuenta con la ventaja que otro le pueda[764] tener, porque alli ni ay delantera, ni lugar en que la preheminençia se pueda conoçer. No ay asientos ni sillas, porque el spiritu no reçibe cansançio sentado ni en pie, ni ocupa lugar, y do quiera que el bienauenturado está tiene delante y a su lado y junto a si a Dios, y ninguno está tan çerca de si mesmo como está Dios dél. De manera que sillas y lugares y orden y preheminençia del çielo no está en otra cosa sino en el pecho de Dios, quanto a su mayor o menor comunicaçion; y todo lo demas que vosotros en este caso por acá dezis es por via de metaphora, o manera de dezir, porque lo podais mejor entender en vuestra manera de hablar. En esta presençia vniuersal de Dios que te he dado a entender están en coros los santos ante su magestad, a los quales todos mi angel me guió por los ver. Estaua en lo mas çercano (a lo que me pareçió) al trono y acatamiento de Dios la madre benditissima del Saluador rodeada de aquella compañia de los viejos padres de la religion cristiana, doze apostoles y discipulos de Cristo y euangelistas, rodeados de angeles que con gran musica y melodia de diuersos instrumentos y admirables bozes continuan sin nunca çesar gloria a Dios. Siguen a estos grandes compañas de martires con palmas en las manos y vnas guirnaldas de roble çelestial en las cabezas, que denotaua su fortaleza con que sufrieron los martirios por Cristo. Por el semejante estos estauan acompañados de la mesma abundançia de musica, y enbelesados y arrebatados en la vision diuina. Estaua luego vna inumerable multitud de confessores, pontifiçes, perlados, saçerdotes y religiosos que en vidas honestas y recogidas acabaron y se fueron a gozar de Dios. En vn muy florido y ameno prado de flores muy graçiosas y de toda hermosura y deleyte estaua vna gran compaña de damas, de las quales demas de su veldad echauan de si vn tan admirable resplandor que pribara todo juizio humano si de beatitud no comunicara. Estas, sentadas en torno en aquella çelestial verdura, hazian gran cuenta de vna prniçipal guia que las entonaua y ponia en una musica que con altissimo orden loaua á Dios. Tenian todas muy graçiosas guirnaldas en sus cabeças, entretexidas rosas, violetas, jazmines, halhelies y de otro infinito genero de flores naçidas allá que no se podian marchitar ni corromper. Dellas tañian organos, dellas clauicordios, monacordios, clauiçimbanos y otras diuersas sonaxas acompañados[765] con vozes de gran suauidad. Estas, me dixo mi angel que era la bianauenturada Santa Ursula con su compañia de virgenes; porque demas de sus honze mil auia alli otro inumerable cuento dellas. Aqui conoçi las almas de mis padres y parientes y de otras muchas personas señaladas que yo acá conoçi, que dexo yo agora de nombrar por no te ser importuno. A las quales conoçi por vna çierta manera de alumbramiento que por su bondad Dios me comunicó, la cual es vna manera de conoçerse los bienauenturados entre sí para su mayor gozo y gloriosa comunicaçion. En esta alta y soberana conuersaçion que tengo contado estuue ocho dias por preuillegio y don soberano de Dios.

Miçilo.—Por çierto, gallo, mucho me has dicho; y tanto que humano pensamiento nunca tal conçibió; bien pareçe que has estado allá; por lo qual bien te podemos[766] llamar çelestial. Dime agora que deseo mucho saber; allá en el cielo ay noches y dias differentes entre sí?

Gallo.—No, pero despues venido acá me saludauan mis amigos como ausente de tanto tiempo, y por la cuenta que hallé que contauan en el mes. Que allá todo es luz, claridad, alegria y plazer. No ay tinieblas, obscuridad ni noche donde está Dios que es luz y lumbre eterna a los que viben allá. En estos ocho dias vi, hablé y comuniqué con todos mis parientes, amigos y conocidos, y a todos los abracé con mucho plazer y alegria, y me preguntaron por los parientes y amigos que tenian acá, y yo los[767] dezia todo el bien dellos con que más los podia complazer y deleytar, y no era en mi mano dezirles cosas que los pudiesse entristecer, avnque de ninguna cosa reçibieran ellos turbaçion ya que se la dixera: porque allá estan tan conformes con la voluntad de Dios que ninguna cosa que acá suçeda los puede turbar, porque tienen entendido que proçede todo de Dios, porque en Dios y ellos sola ay vna voluntad y querer.

Miçilo.—Dime agora, gallo, ¿qué manera de habla y lenguaje vsan allá?

Gallo.—Mira, Miçilo, que los bienauenturados que no tienen sus cuerpos allá no hablan lenguaje ni por boz esterior: porque esta solo se puede hazer y formar por miembros que como instrumentos dio naturaleza al cuerpo para se dar a entender como lengua, dientes y paladar. Pero las almas que no tienen cuerpo, cada qual queriendo puede comunicar y manifestar sus coçibimientos sin lengua a quien le plaze, tan claros como cada vno se puede asimesmo entender, y ansi Cristo y la virgen Maria y San Juan euangelista que tienen sus cuerpos allá hablan con bozes como nosotros hablamos aqui, y ansi será despues del juizio vniuersal de todos los buenos que tiene consigo Dios, que hablarán como agora nosotros quando despues del juizio tuuieren sus cuerpos allá. Pero en el entretanto con sola su alma se pueden entender.

Miçilo.—Dime más que deseo saber: ¿si esas almas desos bienauenturados, si algun tiempo vienen acá?

Gallo.—Quando yo subi allá muchas almas de buenos subieron a gozar, en cuya compañia entramos en el çielo: pero al boluer ninguna vi que boluiese aca: porque creo que no seria cordura que siendo el alma del defunto libertada de tan cruel carçel y mazmorra como es la del mundo, poseyendo tanto deleyte y libertad allá desee ni quiera boluer acá. Bien es de presumir que el demonio muchas vezes viene al mundo haziendo[768] ylusiones y apariciones diziendo que es algun defunto por infamarle, o por engañar a sus parientes.

Miçilo.—Pues dime, gallo: ¿qué dezian allá en el çielo de las bulas y indulgençias? Que casi quieren dezir los theologos deste tiempo que el Papa puede robar el purgatorio absolutamente.

Gallo.—Dexemos esas cosas, Miçilo, que no conuiene que se diga todo a ti; y sabe que otro lenguaje es el que se trata acá differente del que passa allá. Que muchas cosas tiene en el çielo Dios y haze, cuya verdad y fin reserua para sí, porque quiere él, y porque deue ansi de conuenir para el suçeso, orden y dispusiçion del mundo y a la grandeza de su magestad, y nuestra saluaçion. Por lo qual no deuen los hombres escudriñar en las cosas la causa, fin y voluntad de Dios, pero deuense en todo remitir a su infinito y eterno saber, y prinçipalmente en las cosas que determina y tiene la iglesia y ley que profesas; no inquieras más porque es ocasion de herrar; y boluiendo al proçeso de mi peregrinaçion sabras que como huuimos andado todas las estançias y choros de angeles y sanctos me tomó el ángel de mi guia por la mano y me dixo: vn gran don te otorga Dios como a señalado amigo suyo, el qual deues estimar con las gracias que te ha hecho hasta aqui; y es que te quiere comunicar vna vision de grandes y admirables cosas que estan por venir; y diziendo esto llegamos á vn templo de admirable magestad, el qual sobre la puerta prinçipal tenia vna letra que a quantos la leyan mostraua dezir. Este es el templo de propheçia y diuinaçion. Era por defuera adornado de toda hermosura, edificado de jaspes muy claros, de ambar y veril transparente más que vidrio muy preçioso. Era tan admirable su resplandor que turbaua la vista; y como entramos dentro y vi tanta magestad no me pude contener sin me derrocar a los pies de mi angel queriendole adorar, y él me leuantó diziendome: no hagas tal cosa, que soy criatura como tú. Leuantate y adora al criador y hazedor de todo esto, que tan gran merçed te conçedio. Era fundado y adornado por dentro este diuino templo de muchas piedras preçiosas: de zafires, calçedonias, esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos, topacios, perlas, crisotoles, diamantes, sardo y veril; y luego se me representó en diuina vision todo el poder de la tierra quanto del oriente al poniente, medio dia y septentrion se puede imaginar, y estando ansi atento por ver lo que se me mostraua vi deçendir de lo alto de los montes Ripheos a las llanuras de Traçia vna grande y disforme vestia llena de cuernos y cabeças, con cuyo siluo y veneno tenia corrompida y contaminada la mayor parte del mundo: arabes, egiçios, syros y persas: hasta Trasiluania y Bohemia: teutonicos, anglos y galicos pueblos. Esta trae cabalgando sobre sí vn monstruoso serpiente que la guia y ampara, adornado de mil colores y nombres de gran soberuia, y estos juntos son criados para examen, prueba y toque de los verdaderos fieles y secaçes de Dios, y será el estado y señorio desta fiera más estendido por causa de las cobdiçias y disensiones y intereses de los principes de la tierra, porque ocupados en ellos tiene mas lugar sin auer quien le aya de resistir. Lleuaua este serpiente en su cabeça vna gran corona adornada de muchas piedras preçiosas, y vestido de purpura y de muy ricos jaezes, y en la mano un çeptro imperial con el qual amenaça subjetar todo el uniuerso. Lleuaua en vna divisa y estandarte vna letra de gran soberuia que dize. Ego regno a Gange et Indo vsque in omnes fines terre. Que quiere dezir. Yo reino desde[769] los rios Ganges y Indus hasta los fines de la tierra. Lleuaua las manos y ropas teñidas de sangre de fieles, y dauale a beuer en vasos de oro y de plata a sus gentes por más las encrueleçer. Entonçes sonaron truenos, grandes terremotos y relampagos que ponian gran temor y espanto, que pareçia desolarse el trono y templo y venir todo al suelo, y tan grande que nunca los hombres vieron cosas de tan grande admiraçion, y fue tanta que yo cay atonito y espantado a los pies de mi angel. El qual leuantandome por la mano me dixo. ¿De qué te espantas y te marauillas? Pues mira con gran atencion, que aunque este monstruo y vestia tiene agora gran soberuia muy presto caerá; y no lo acabó de dezir quando mirando vi salir de las montañas hespericas vn gran leon coronado y de gran magestad que con su bramido juntó gran muchedumbre de fieras generosas y brauas que estan sobre la tierra, las cuales juntas vinieron contra el fiero serpiente resistiendo su furia; y a otro bramido que el fuerte leon dio juntó en los valles teutonicos todos los viejos fieles que auia en la tierra; por cuya sentençia (aunque con alguna dilaçion) fue condenada la vestia y sus secaçes á muerte cruel, y ansi vi que a deshora dio vn terrible trueno que toda la tierra tenbló, y deçendiendo de la gran montaña vn espantoso y admirable fuego los abrasa todos conuertiendolos en zeniza y pauesa. En tanta manera que en breue tiempo ni pareçió vestia ni secaz, ni avn rastro de auer sido alli; y ansi todo cumplido vi deçendir de la alta montaña gran compaña de angeles que cantando con gran melodia subieron a los çielos al leon, donde le coronó Dios y le asentó para sienpre jamas junto á sí; y acabada la vision me mandó Dios llamar ante su tribunal y que propussiese la causa porque auia subido allá, porque cualquiera cosa que yo pidiesse se me haria la razonable satisfazion.

Miçilo.—Querria que antes que pasasses adelante me declarasses esa tu vision o propheçia. ¿Quién se entiende por la vestia que deçendio de aquellas montañas, monstruo y leon?

Gallo.—La interpretaçion deste enigma no es para ti: a los que toca se les dará. Vamos adelante que me queda mucho por dezir. Como ante Dios fue puesto me humillé de rodillas ante su tribunal y luego propuse ansi. Sacra y diuina magestad, omnipotente Dios. Porque no ay quien no enmudezca viendo vuestra incomparable çelsitud, querria, señor, demandaros de merçed, que de alguno de vuestros cortesanos más acostunbrados a hablar ante vuestra grandeza mandassedes leer esta petiçion; la qual estendiendo la mano mostré; y luego salio alli delante el euangelista San Juan, que creo que lo tenia por offiçio, y ansi en alta voz començó.

Sacra y diuina magestad, omnipotente Dios. Vuestro Icaromenipo, griego de naçion, la más humilde criatura que en el mundo teneis, besso vuestro sacro tribunal y suplico a vuestra divina magestad tenga por bien de saber, en como el vuestro mundo está en necesidad que le remedieis mientra no tuuieredes por bien de le destruir llegado el juizio vniuersal; el tiempo del qual esta segun nuestra fe reseruado a vuestro diuino saber. Soy venido de parte de todos aquellos que en el mundo tenemos deseos de alcanzar la vuestra alta sabiduria y especular con nuestro miserable injenio los secretos incumbrados de nuestra naturaleza. Para lo qual sabra vuestra magestad, que avnque de noche y de dia por grandes cuentos de años no hagamos sino trabajar estudiando, no se puede por ningun injenio quanto quiera que sea perpicaçissimo alcançar alguna parte por pequeña que sea en estas buenas letras, artes y sçiençias. Porque han salido agora en el mundo vn genero de hombres somnoliento, dormilon imaginatiuo, rixoso, vanaglorioso, lleno de ambiçion y soberuia, y estos con gran presunçion de sí mesmos hanse dotado de grandes títulos de maestros philosophos y theologos, diziendo que ellos solos saben y entienden en todas las sçiençias y artes la suma verdad; riendose a la contina de todo quanto hablan, dizen, comunican, tratan, visten la otra gente del comun. Diziendo que todos deuanean y estan locos, sino ellos solos que tienen y alcançan la regla y verdad del vivir; y venidos al enseñar de sus sçiençias, muestran segun pareçe, querernos confundir[770]. Porque han inuentado vnos no sé qué géneros de setas y opiniones que nos lançan en toda confusion. Unos se llaman reales y otros nominales. Que dexado aparte las niñerias y arguçias de sophistas[771], actos sinchategorematicos, y reglas de instar del Maestro Enzinas y los sophismas de Gaspar Lax y las sumulas de Zelaya y Coroneles que absolutamente, señor, deueis mandar destruir, y que ellos y sus auctores no salgan mas a luz. En la philosophia es verguença de dezir la diuersidad de prinçipios naturales que ponen; insecables atomos, inumerables formas, diuersidad de materias, ydeas. Tantas questiones de vacuo y infinito que no estan debajo de numero conque se puedan contar. En la theologia ya no ay sino relaçiones, segundas intinçiones, entia rationis; cosas que solamente tienen ser en el entendimiento y imaginaçion[772]; en fin cosas que no tienen ser. Es venido el negoçio a tal estado que ya diuididas estas gentes en quadrillas, glosan y declaran segun sus dos opiniones real y nominal, vuestra sagrada Escriptura y Ley; y segun tengo visto, Señor, en esta xornada que he hecho acá, que en todo devanean y sueñan, sin nunca despertar; y esto, sagrada magestad, suçede en gran confusion de los que nos damos al estudio de las sçiençias[773]. En lo qual creo que entiende Sathanas por la perdiçion y daño del comun. En esto pues suplicamos a vuestra sagrada magestad proueais que Luçifer mande a Sathanas que sobresea y no se entremeta en causar tan gran mal, y los auctores se prendan destas setas, y se les mande tener perpetuo silençio, y que sus libros y scripturas en que estan sus barbaras opiniones las mandeis quemar y destruir, que no parezcan más; y pedimos en todo se nos sea hecha entera justiçia. Para la qual imploramos el soberano poder de vuestra diuina magestad.

Luego como la petiçion fue leyda proueyo Dios que yo y el mi angel fuessemos por el infierno y notificassemos a Luzifer lo hiziesse ansi como se pedia por mí, y mandó que se lleuasse luego de alli al mundo al consejo de la Inquisiçion y que lo cumpliessen y hiziessen cunplir conforme a la petiçion[774]. El qual aucto luego escriuio San Juan en las espaldas de la peticion, y la refrendó y rubricó de su mano como por Dios omnipotonte fue proueydo; y luego abraçando a todos nuestros amigos y parientes y conoçidos, despidiendonos[775] de todos ellos nos salimos del çielo para nos bajar, y quando nos fueron abiertas las puertas de los çielos para salir hallamos junto a ellas infinita multitud de almas que con grandes fuerças y inportunidad nos estorbauan, que ellas por entrar no nos dexauan salir; hasta que un angel con gran poder, furia y magestad las apartó de alli, y yo pregunté a mi angel qué gente era aquella que estaua aqui, que con tanto deseo y inportunidad hazian por entrar y no las abrian; y el me respondio que eran las almas de los que en el mundo tienen toda la vida buenos deseos de hazer bien, hazer obras de virtud, hazer penitençia y recogerse en lugares santos y buenos con deseo de se saluar y en toda su vida no passan de alli ni hazen más que prometer y mostrar que desean hazer mucho bien sin nunca començar, ni avn se aparejar a padeçer. A estos tales danles la gloria en la mesma forma, porque los ponen a la puerta del parayso con el mesmo deseo de entrar, y aqui tienen la mayor pena que se puede imaginar: porque tanto quanto mucho desearon hazer bien sin nunca lo començar tanto mucho más en infinito sin comparaçion les atormenta el deseo de entrar sin nunca los querer abrir; y en el tormento deste deseo prouee Dios de su gran justiçia y poder, porque en esta manera los quiere castigar para siempre jamas abrasandoles con el fuego de la justiçia diuina. Pues como del çielo salimos lleuóme mi angel y guia por un camino sin huella ni sendero y avn sin señal de auer pisado ni caminado por él alguno, de que me marauillé, y preguntele qual fuesse la causa de aquella esterilidad y respondiome que no se continuaua mucho despues que Cristo passó por alli quando resuçitó, y la compaña de los santos padres que entonçes sacó del limbo. Aunque tanbien le passan los angeles que se bueluen al çielo dexando despues de la muerte sus clientulos y encomendados allá. Repliquele yo: ¿dime angel, el purgatorio no está a esta parte? Respondiome: si está: pero avn los que de ay passan son tan pocos que no le bastan trillar ni asenderar. Por çierto mucho deseo he tenido, Miçilo, de llegar hasta aqui.

Miçilo.—En verdad yo lo deseaua mucho más, porque espero que con tu injeniosa eloquençia me has de hazer presente a cosas espantosas y de grande admiraçion que deseamos acá los honbres saber. Espero de ti que harás verdadera narraçion como de çierta esperiençia, y no de cosas fabulosas y mentirosas que los poetas y hombres prestigiosos acostumbran fingir por nos lo más encareçer.

Gallo.—Mucho me obligas ¡o Miçilo! a te complazer quando veo en ti la confianza que tienes dezirte yo verdad; y ansi protesto por la deydad angélica que en esta xornada me acompañó de no te contar cosa que salga de lo que realmente vi y mi guia me mostró, porque no me atreuere a hazer tan alto spiritu testigo de falsedad y fiçion. Contarte he el sitio y dispusiçion del lugar: penas, tormentos, furias, carçeles, mazmorras, fuego y atormentadores que a la contina atormentan alli. En conclusion descriuirte he la suma y puesto del estado infernal, con aquellas mesmas sombras, espantos, miedos, tristezas, gritos, lloros, llantos y miseria[776] que los condenados padeçen allí, y trabajaré por te lo pintar y proponer con tanta esaxeraçion y orden de palabras que te haré las cosas tan presentes aqui como las tube yo estando allá. Pero primero quiero que sepas que no ay allá aquel Pluton, Proserpina, Æaco y Cançerbero, ni Minos, ni Rhadamanto[777], juezes infernales. Ni las lagunas ni rios que los poetas antiguos fingieron con su infidelidad: Flegeton, Coçiton, Sthigie y Letheo. No los campos Eliseos de deleyte differentes de los de miseria. Ni la varca de Acheron que passe[778] las almas a la otra riuera. Ni ay para qué vestir los muertos acá porque no parezcan allá las almas desnudas ante los juezes, como lo hazian aquellos antiguos: pues siempre que fueran a los sepulcros hallaran sus defuntos vestidos como los enterraron. Ni tampoco es menester poner a los muertos en la boca aquella moneda que otros vsauan poner porque luego los passasse Acheron en su varca, pues era mejor que no lleuando moneda no los passara en ningun tiempo y se boluieran para siempre acá. O que si las monedas que algunos defuntos lleuauan no corrian ni las conoçian allá por ser de lexas prouinçias, como aconteçe las monedas de vnos reynos no valer en otros, neçesario seria entonçes no los passar, lo qual seria auentajado partido a muchos[779] que ally en el infierno vi. Todo esto, Miçilo, cree que es mentira y fiçion de fabulosos poetas y historiadores de la falsa gentilidad, los quales con sus dulçes y apazibles versos han hecho creer á sus vanos secaçes y lectores. Avnque quiero que sepas que esto que estos poetas fingieron no careçe del todo de misterio algo dello, porque avnque todo fue fiçion, dieron debajo de aquellas fabulas y poesias a entender gran parte de la verdad, grandes y muy admirables secretos y misterios que en el meollo y en lo interior querian sentir. Con esto procurauan introduçir las virtudes y desterrar los viçios encareçiendo y pintando los tormentos, penas, temores, espantos que los malos y peruersos padeçen en el infierno por su maldad; y ansi dixeron ser el infierno en aquellas partes de Syçilia, por causa de aquel monte ardiente que está alli llamado Ethna[780] que por ser el fuego tan espantoso y la syma tan horrenda les dio ocasion a fingir que fuesse aquella vna puerta del infierno; y tanbien porque junto a este monte Ethna y syma dizen los historiadores que Pluton, rey de aquella tierra, hurtó a Proserpina hija de Çeres que siendo niña donzella andaua por aquellos deleytosos prados a coxer flores. Ansi con estos sus nombres y vocablos de lugares, rios y lagunas que fingian auer en el infierno significauan y dauan a entender las penas, dolores y tormentos que se dan a las almas por sus culpas allá. Ansi fingian que Acheron (que significa pribaçion de gozo) passa las almas por aquella laguna llamada Stigie, que significa tristeza perpetua. En esto dan a entender que desde el punto que las almas de los condenados entran en el infierno son pribados[781] de gozo y consolaçion spiritual y puestos en tristeza perpetua. Este es el primero y prinçipal atormentador de aquel, en contrario del estado felicissimo de la gloria que es contina alegria y plazer. Tanbien fingen que está adelante el rio Flegeton que significa ardor y fuego, dando a entender el fuego perpetuo conque entrando en el infierno son atormentadas las almas por instrumento y execuçion de la justiçia diuina; fingen más que adelante está el rio Letheo, que significa oluido, al qual llegan a beber todas las almas que entran allá, diçiendo que luego son pribadas de la memoria de todas las cosas que le pueda dar consolaçion. Y dizen que todos estos rios van a parar en la gran laguna Coçiton, que significa derribamiento perpetuo, dando a entender la suma de la miseria de los malauenturados que son perpetuamente derribados y atormentados; avnque prinçipalmente significa el derribamiento de los soberuios. Tanbien dizen que este varquero Acheron hubo tres hijas en su muger la noche obscura y çiega; las quales se llaman Aletho, que significa inquietud, y Thesifone, que significa vengadora de muerte, y Megera, que significa odio cruel. Las quales tres hijas dizen que son tres furias, o demonios infernales, atormentadoras[782] de los condenados. En esto quisieron dezir y dar a entender y descreuir la guerra que cada alma consigo tiene entrando allí, y en estas tres hermanas se descriuen los males que trae consigo la guerra que son odio, vengança de muerte y inquietud; que son tres cosas que más atormentan en el infierno[783] y avn acá en el mundo es la cosa de mas daño y mal, porque demas de aquellos trabajos y miserias que consigo trae la guerra, que por ser todos los hombres que la siguen y en ella entienden el más peruerso y bajo genero de hombres que en el mundo ay, por tanto a la contina la siguen robos, inçendios, latroçinios, adulterios, inçestos, sacrilegios, juegos y continuas blasfemias; y demas del espanto que causa en el soltar de las lombardas y artilleria, el relinchar de los cauallos, la fiereza con que se acometen los hombres con enemiga sed y deseo de se matar; de manera que si en aquel encuentro mueren van perdidos con Luzifer. Demas de todos estos males que siguen a la guerra ay otro mayor que es anexo a su natural, que es el desasosiego comun. Que toda aquella prouinçia donde al presente está la guerra tiene alterado los spiritus; que ni se vsan los ofiçios, ni se exerçitan los sacrifiçios; çesan las labranças del campo, y los tratos de la republica; pierdese la honestidad y verguença. Acometense infinitas injurias y desafueros y no es tiempo de hazer a ninguno justiçia. En conclusion es la guerra vna furia infernal que se lança en los coraçones humanos que los priba de razon; porque con razon y sin furia no se puede pelear. Esto quisieron entender y significar algunos de aquellos antiguos en aquellas sus fiçiones; y todo lo demas es poetico y fabuloso y fingido para cumplir sus metros y poesías; y otros ritos gentilicos como vestir los muertos y ponerles dineros[784] en la boca y ofreçerles viandas que ellos coman[785] allá en el infierno, todo esto es mentira y vanidad de gentiles herrados por el demonio que los engañaua; lo qual[786] todo tiene[787] reprobado la cristiana religion conforme a la verdad que te contaré y oyras como yo lo vi, si me tienes atençion; y porque el dia es venido dexemoslo para el canto que se seguira.

Fin del deçimo cuarto canto del Gallo.

NOTAS:

[762] Falta en R.

[763] R. (Tachado): Siguesse el deçimo quarto canto del sueño o gallo de Luçiano, famoso orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.

[764] G., puede.

[765] G., acompañadas.

[766] G., podremos.

[767] G., les.

[768] G., y haze.

[769] G., de.

[770] G., antes nos trabajan confundir que enseñar.

[771] G., sophismas.

[772] G., verdaderas imaginaçiones.

[773] G., a tal estado que ya se glosa y declara vuestra Scriptura y Ley segun dos opiniones, nominal y real; y segun pareçe esta multiplicaçion de cosas todo redunda en confusion de los injenios que á estas buenas sçiençias se dan.

[774] G., como yo lo demande.

[775] G., despidiendome.

[776] G., miserias.

[777] G., Rhodamante.

[778] G., passa.

[779] G., muchas.

[780] G., Ethena.

[781] G., pribadas.

[782] G., atormentadores.

[783] G., cosas que a la contina residen en el alma que está en el infierno.

[784] G., monedas.

[785] G., diziendo que las comen.

[786] G., y ansi.

[787] G., lo tiene.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO QUINTO CANTO[788].

En el déçimo quinto canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el libro que intituló Necromançia finge deçendir al infierno. Donde descriue las estançias y lugares y penas de los condenados[789].

Gallo.—Despierta, Miçilo, y tenme atençion, y contarte he oy cosas que a toda oreja pongan espanto. No cosas que oí fingidas por hombres que con arte lo acostumbran hazer, pero dezirte he aquellas que vi, comuniqué y con mis pies hollé; y vi a hombres padeçer con graue dolor.

Miçilo.—Di gallo, que atento me ternas.

Gallo.—Faborezcame oy mi[790] memoria Dios que no me falte para dezir lo mucho que su magestad tiene alli para muestra de su justiçia y gran poder, porque siquiera los malos por temor çesen de ofender. Pues viniendo al principio, por no dexar cosa por dezir sabras, que desde lo alto del çielo ya deçendiendo a la tierra vimos unas brauas y espantosas montañas en muy grandes y asperos desiertos, que segun tube cuenta con las dispusiçiones del sol, çielo y tierra, era la seca Lybya en tierra de los garamantas, donde estaua aquel antiguo oraculo de Jupiter Amon, la mesa del sol y fuente de Tantalo. Donde viben los satyros, ægipanes, himatopodes, y psillos, monstruosas figuras de hombres y animales. Pues como aqui llegamos sin se nos abrir puerta ni ver abertura, sin que syerra ni montaña nos hiziesse estorbo nos fuemos lançando por aquellas alturas y aspereças, lugares obscuros y sombrios. Como aconteçe si alguna vez vamos por vna montuosa deesa çerrada de altos y espesos castaños, robles y ençinas. Sy aconteçe caminar al puesto de vna nublosa luna, quando la obscura noche quita los colores a las cosas. En este tiempo que a cada passo y sonido de los mesmos pies resuena y retumba el solitario monte y se espeluzan y enheriçan los cabellos, començe a caminar en seguimiento de mi guia. Estauan por aqui a las entradas gran multitud de estançias y aposentos de furias y miserias, y porque el mi angel se me yua muy adelante sin parar, a gran corrida le rogue se parase y me mostrasse en particular todas aquellas moradas. Luego entramos en vnos palaçios hechos en la concauidad de aquella aspera peña, lugubres y de gran obscuridad. En lo mas hondo y retraydo desta casa auiendo pasado por muchas y muy desbaratadas camaras y aposentos asomamos la cabeça a vn retrete, y a la parte de vn rincon, a la muy quebrada y casi no visible luz, como a claridad de vna candela que desde que començo a arder no se despabiló y se queria ya apagar, ansi[791] vimos estar sentada a vn rincon vna muy rota y desarrapada muger; esta era el lloro y tristeza miserable. Estaua sentada en el suelo puesto el cobdo sobre sus rodillas, la mano debajo de la barba y mexilla. Vimosla muy pensatiua y miserable por gran pieza sin se menear; y como al meneo de nuestros pies miró alcançé a la ver vn rostro amarillo, flaco y desgraçiado. Los ojos hundidos y mexillas que hazian mas larga la nariz, y de rato en rato daua vn sospiro de lo intimo[792] del coraçon, con tanta fuerça y afliçion que pareçia ser hecho artifiçial para solo atormentar almas con las entristeçer. Es este gemido de tanta efficaçia que traspasa y hiera el alma entrando alli; y con tanta fuerça que le trae cada momento a punto de desesperaçion; y esta es la primera miseria que atormenta y hiere las almas de los dañados[793] y es tan gran mal que sin otro alguno bastaua vengar la justiçia de Dios. Tiene tanta fuerça esta miserable muger en los que entran alli que avn contra nuestro preuillegio començaba con nosotros a obrar y empeçer. Pero el mi angel lo remedió con su deydad y pasando adelante vimos en otro retrete donde estauan los miserables cuydados crueles verdugos de sus dueños, que nunca hazen sino comer del alma donde estan hasta la consumir, como gusano que roe al madero el coraçon. Aqui moran las tristes enfermedades y la miserable y trabajosa vejez toda arrugada, flaca, fea y de todos aborreçida. Aqui habita el miedo enemigo de la sangre vital, que luego la acorrala y de su presençia la haze huyr. Aqui reside la hambre que fuerça los hombres al mal, y la torpe pobreza, de crueles y espantosos aspectos anbas a dos. Aqui se nos mostró el trabajo quebrantado molido sin poderse tener. Vimos luego aqui al sueño, primo hermano de Antropos, aquella cruel dueña, y la muerte mesma se nos mostro luego alli con vna guadaña en la mano, cobdiçiosa de segar. Estauan luego adelante las dos hermanas del desasosiego; guerra y mortal discordia. Por aqui nos salieron a reçebir infinitos monstruos que estauan arroxados por alli; çentauros, sphinges, satyros y chimeras; gorgones, harpias sombras y lernas; y estando ansi mirando todas estas miserables furias infernales que era çiertamente cosa espantosa de ver sus puestos y figuras monstruosas, sentimos venir vn gran tropel y ruydo como que se auia soltado vna gran presa que estuuiesse hecha de muchos dias de algun caudaloso braço de mar. Sonaua vna gran huella de pies, murmuraçion de lenguas de diuersas naçiones, y como más se nos yuan çercando sentiamos grandes lloros y gemidos, y açercandosenos más entendiamos grandes blasfemias[794] de españoles, alemanes, françeses, ingleses y ytalianos; y como sentimos que se nos yuan más llegando y que començauan ya a entrar por donde nosotros estauamos me apañó mi ángel por el braço y me apartó a vn rincon por darles lugar a passar; que venia tan gran multitud de almas que no se podian contar, y quanto topauan lo lleuauan de tropel; y preguntando qué gente era aquella nos dixeron que el Enperador Carlos auia dado vna batalla campal al Duque de Gueldres, en la qual le auia desuaratado el exerçito y preso al Duque, y que en ella auia muerto de ambas las partes toda aquella gente que yua alli.

Miçilo.—Pues ¿cómo, gallo, todos fueron al infierno quantos murieron en aquella vatalla? Pues liçita era aquella guerra, a lo menos de parte del Emperador.

Gallo.—Mira, Miçilo, que ya que esa guerra no fuesse liçita segun ley euangelica. basta serlo de auctoridad eclesiastica para que se pueda entre principes cristianos proseguir; porque con este titulo ayuda para ellas con indulgençias su sanctidad. Pero mira que no todos los que mueren en la guerra van al infierno por morir en ella, pues muchos buenos y justos soldados andan en ella; ni van al infierno por causa de ser injusta la guerra[795] porque saber la verdad de su justiçia no está a cuenta de los soldados, sino de los prinçipes que la mueuen; los vnos por la dar y los otros por se defender y prinçipalmente si la mueue el supremo prinçipe siempre se presume ser justa. Pero sabe que los soldados que mueren en la guerra van prinçipalmente al infierno porque en vniuersal los toma la muerte en pecados que los lleuan allá. En juegos, blasfemias, hurtos, ninguna guarda en los preçeptos de la iglesia, ni religion. Enemistades, yras, enojos, pasiones, luxurias, robos, sacrilegios y adulterios; y ansi duró este tropel de gente más de seys meses continos que no hazian a toda furia sino entrar porque dezian que entonçes el Emperador prosiguio la guerra entrando por Françia con gran mortandad y rigor hasta llegar a vna çiudad que llaman Troya muy prinçipal en aquel reyno, y por otra parte entraua el rey de Yngalaterra con grande exerçito desolando a Françia sin auer piedad de ninguna criatura que en su poder pudiesse auer. Marauillado estaua yo pensando dónde podia caber tanta gente, y entrando adelante vimos vna entrada a manera de puerta que pareçia differençiar el lugar. Oyamos dentro gran ruydo de cadenas, bozes, lagrimas, sospiros y sollozcos que mostrauan gran miseria. Pregunté a mi ángel que lugar era aquel. Respondiome ser el purgatorio, donde se acaban de purgar los buenos para subir despues a gozar de Dios; y tanbien yo alçé la cabeça y leí ser aquello verdad en vna letra que estaua sobre la puerta; y por no nos detener determinamos de pasar adelante, y en esto suçedio que llegaron donde estauamos vn demonio y vn angel que trayan vn alma; que segun pareçe el angel era su guarda y el demonio era su acusador, como cada vno de vosotros tiene en este mundo mientras vibis; y como llegaron donde estauamos paróse un poco el su angel con el mío como a preguntarle donde venía; el qual nos respondio que a traer éste su clientulo al purgatorio, que auia sesenta años que le guardaua en el mundo; y en el entretanto arrebató el demonio de aquella anima y corriendo por vn campo adelante la lleuaua camino del infierno, y como el alma conoçio por la letra que la passaua del purgatorio començó a dar vozes a su angel que la defendiesse; y ansi fue presto su angel y alcançandolos tubo reçio della y conuenieron ante nosotros como en juizio. Dezia el demonio que la auia de lleuar al infierno porque no mostraua preuillegio de auctoridad[796] para la dexar en el purgatorio, y el alma mostró vna fraternidad que traya, sellada y firmada del General de San Françisco; el demonio respondio que no la conoçia ni la queria obedeçer; luego, llorando, alegó el alma tener la Bulla de la Cruzada, sino que se le oluidó en casa vna caxa de Bullas que tenía en su camara, y rogo que le dexasse boluer por ellas; y mi angel los procuró conçertar diziendo que se quedasse alli en rehenes el alma mientras el angel de su guarda boluia al mundo por la Bulla; y ansi boluio, pero tardóse tanto en buscarla que nos descuydamos y el demonio cogio del alma y lleuósela, que nunca mas la vimos[797]. Prinçipalmente porque la probó que la mayor parte de la vida hauia sido viçioso, comedor, gloton y disipador de hazienda y tiempo, y distraydo de la Ley de Dios; y a esto la conuençio a consentir. Pero por el contrario alegaron el alma y su angel por su parte que aunque todo esto fuesse verdad, pero que a la contina tubo cuenta con Dios y con su conçiençia, confessando a los tiempos deuidos sus pecados y haziendo penitençia dellos, y[798] ansi lo auia hecho en el diçeso y salida de la vida reçibiendo todos los sacramentos de la iglesia, teniendo gran confiança en la passion de Cristo con gran arrepentimiento de sus culpas; y ansi fue concluydo por mi angel serles perdonadas por Dios, y que solo quedaua obligada a alguna pena temporal del purgatorio; y ansi la dexó alli, y nosotros luego començamos a caminar por vnos campos llanos muy grandes quanto nuestros ojos y vista se podia estender[799].

Miçilo.—Pues dime, gallo, ¿no dizes que estaua todo obscuro y en tinieblas? ¿De dónde teniades luz para ver?

Gallo.—Obscuro es todo aquel lugar a solos los condenados por la justiçia de Dios; pero para los otros todos prouee Dios alli de luz, porque do quiera que está el justo tiene bastante claridad para perspicaçissimamente ver; y desde lexos començamos a oyr la grita y miseria de las almas, el ruido de los hyerros y cadenas, los golpes y furia de los atormentadores, el sonido y tascar del fuego, humo y çentellas que de aquellos lugares de miseria salian. Era tan grande y tan temerosa la desuentura de aquel lugar que mil vezes me arrepenti de venir alli, y quisiera dexar de presentar la petiçion, sino que el angel me esforço y no me quiso boluer. Ya se desparçian por aquellos campos (aun[800] lexos del lugar de las penas) tantas quadrillas de demonios tan feos y de tanto espanto que avn del preuillegio que lleuauamos no me osaua fiar temiendo si auia de quedar yo alli; y vna vez se llegó vn demonio a me trauar, ¡o dios inmortal en quanta confusion me vi! que casi perdi el ser, y prinçipalmente quando tornaua aquel demonio que embió al angel por la Bulla...[801] Es tan suçia, tan contagiosa, tan hidionda su conuersaçion, y alança de si tanta confusion y mal, que me pareçe que vna de las prinçipales penas y males de aquel lugar es su compañia y conuersaçion. Porque ansi como en el çielo aquellas almas benditas de su naturaleza hasta el mesmo suelo que hollamos, y el ayre que corre por alli consuela, alegra, aplaze y os anima y esfuerça para vibir en toda suauidad, ansi por el contrario acá estos[802] demonios de su natural, el lugar y el todo lo que alli veys tiene toda tristeza y desconsolaçion; y tanta que no la podeis sufrir, porque todo está alli criado, endereçado y puesto para tormento y castigo, para satisfazer la justiçia de Dios despues que el pecador la injurió traspasando[803] su ley.

Miçilo.—¿No ay puerta que guarde estas almas aqui?

Gallo.—No tiene neçesidad de puerta porque para cada alma ay veynte mil demonios que no se les puede yr, ni nunca momento estan sin las atormentar. El vno las dexa y el otro las toma: de manera que nunca çesan para siempre jamas: ni ellos se pueden cansar, ni ellos pueden morir, sino siempre padesçer. Ansi llegamos a vn rio admirable, espantoso y de gran caudal, que corria con gran furia vn licor negro que a paracer y juizio nuestro era pez y çufre, y este ardia vn fuego el mas fuerte y efficaz que nunca se vio, o que Dios crió. Calentaua a gran distançia y avn a infinita a los condenados a él sin le poder resistir ni sufrir sin mortal passion. Corria de oriente a poniente sin çesar. En este auia imnumerable cuento de almas que nunca faltan alli; y pregunté al mi angel qué rio era aquel tan espantoso y él me respondió que era el que los antiguos llamaron Flegeton, en el qual entran todas las almas que entran en el infierno, porque este es el fuego que tiene fuerça en las almas, por ser instrumento de la justiçia de Dios. Este fuego las abrasa y quema do quiera que estan para siempre jamas. Ninguna alma puede passar adelante sin entrar por él, porque no tiene puente ni varca; y si el alma quisiese bolar la quemaria aquel fuego las alas y caeria en él. Por las riberas deste rio estan infinitos coxixos, sierpos[804], culebras, coquodrillos, aspides, escorpiones, alacranes, emorrhoys, chersidros, chelidros, cencris, amodites, çerastas, scithalas, y la seca dipsas; anphisibena sierpe de dos cabeças, y natrix, y jaculos que con las alas volan gran distançia. Estan aqui las sierpes phareas, porphiro, pester, seps y el vasilisco. Tambien estan aqui dragones y otros ponçoñosos animales; porque si acaso aconteçe salirse alguna alma del rio pensando respirar por la ribera con algun alibio y consolaçion luego son heridas destas venenosas serpientes y coxixos que las hazen padeçer doblado tormento y mal; y ansi de algunos que salieron te quiero contar su arrepentimiento. Aconteçio salir a la ribera delante de nosotros vn viejo capitan español que conoçimos tu y yo. El qual açertó a pisar vna dipsas, sierpe cruel, y ella buelta la cabeça le picó, y luego en un momento se estendió por todo él la ponçoña de vn fuego que le roya los tuetanos y vn calor que le corrompia las entrañas, y aquella pestelençia le chupaua el rededor del coraçon y partes vitales, y le quemaua el paladar y lengua con vna sed imensa y sin comparaçion, que en todo su ser no auia dexado punto de humor que sudar, ni lagrima con que llorasse, que todo se lo auia ya la ponçoña resoluido; y ansi como furioso corria por los campos a vuscar las lagunas que en las entrañas le pedia el ardiente veneno. Pero avnque se fuera al rio Tanais y al Rodano y al Po, y al Nilo, Indus, Eufrates, Danubio y Xordan no le mataran todos estos rios vn punto insensible de su ardiente sed, y ansi desesperado de hallar aguas se boluio a zapuzar en su rio de donde salio. Pregunté que pecado auia causado tal genero de tormento y respondiome mi angel que este auia sido en el mundo el mas insaçiable y viçioso vebedor de vino que nunca en el vniuerso se vio, y que por tanto le[805] atormentauan[806] ansi. Dende a poco açerto a salir a la ribera, otra alma, y vna serpiente[807] pequeña llamada seps le picó en la pantorrilla, y avnque en picando saltó afuera, luego se le abrio en torno de la picadura vna boca que mostraua el hueso por donde auia sido la mordedura, todo nadando en podre, y ansi se le resoluio y derritio la pantorrilla, morçillos y muslos destilando del vientre vna podre negra, y reuentole la tela en que el vientre y entestinos estan y cayeron con las entrañas. En fin las ataduras da los neruios y contextura de los huesos y el arca del pecho, y todo lo que está ascondido en derredor de las vitales partes, y toda la compostura del hombre fue abierta con[808] aquella peste; y todo lo que hay natural en el honbre se dexaua bien ver, que no pareçia sino vna muerte pintada; sino que miramos que con estar todo deshecho y conuertido en podre nunca acabó de morir, pero ansi fue tomado ante nosotros por vn demonio y fue arroxado por los ayres en Fleton. Esta me dixo mi angel que era el alma de vna dueña muy delicada y regalada que con vnturas curiosas y odoriferas curaua su cuerpo y adelgaçaua sus cueros, y que con semejantes tormentos son fatigados los que en tales exerçiçios se ocupan en el mundo para satisfazer la laçiuia de su carne. Desde ay a poco salio del rio otra alma que como escapada de vna prision o tormento muy brauo yua por el campo huyendo pensando poderse librar, y acaso le picó vna sierpe llamada pester y al momento paró y se le ençendió el rostro como fuego y se començó toda a inchar que en breue tiempo vino a estar tan redonda qne ningun miembro mostraua su forma ni façion, sino toda ella se hizo redonda como vna pelota y mucho mayor de estatura que ella vino alli, y por cima desta inchaçon por todas partes le salian vnas gotas de sudor de vna espuma dañada que la ponzoña le hacia votar, y ella estaua allá dentro zabullida en su cuerpo que le tenia dentro del pellejo abscondida como a caracol, y estaua dentro en sí heruiendo como vna olla de agua puesta a vn gran fuego; ansi la heruia aquella ençendida ponçoña dentro en las entrañas, hasta que subiendo en demasia la creçiente de la hinchaçon, dando un gran sonido a manera de trueno reuentó, saliendole aquella pestelençial podre por muchas partes con tan fuerte hidiondez que por ninguna via se podia sufrir; y luego llegó vn demonio atormentador que la cogio por una pierna y la boluio por el ayre arrojar en el medio del rio. Esta nos dixo aquel demonio ser el alma de vn muy inchado y soberuio juez que con tirania trauajaua tropellar a todos en el mundo sin hazer a alguno justizia, pero a todos hazia[809] agrauio y sin razon. A otra alma que yua huyendo del fuego y prision mordio vna serpiente llamada hemorrois en vn braço y luego subitamente saltó dél al suelo y quedó toda el alma acreuillada de agujeros pequeños y muy juntos por los quales la ponçoña les salia enbuelta en sangre; de manera que por todos los poros le manaua con gran continuaçion y las lagrimas que por los ojos le salia era de aquella emponçoñada de sangre; y por las narizes y boca le salia vn grande arroyo sin nunca çesar. Todas las venas se abrieron y subitamente se desangró, y con gemidos muy doloridos pareçia morir sin poder acabar; y ansi tomandola vn demonio sobre sus espaldas se lançó al fuego con él. Esta era vn alma de vn medico que en el mundo con gran descuydo sin estudio ni consideraçion vsaua de la mediçina por solo adquirir honrra y riquezas con peligro de los que a sus manos venian; prinçipalmente vsaua de la sangria con peligro de los paçientes sin miramiento alguno. Luego fue mordida por vna serpiente llamada aspide vna alma de vn soliçito cambiador despierto y vibo para atesorar, la qual en siendo mordida se adormeçio de vn sueño mortal[810] y luego cayo en el suelo. Aun le pareçia a la desuenturada alma auer açertado en alguna suerte que la pudiesse dar algun momento de descanso, pues el punto que dormiesse podria no sentir, y ansi no padeçer; y avn juzgamos que le era buen trueque, pues no auiendo dormido con sosiego en el mundo por adquerir riquezas venia a dormir aqui. Pero engañose; porque llegó a ella vn demonio atormentador que a su pesar la despertó, porque tanto quanto más el veneno del aspide la adormeçia el demonio la despertaua con vn agudo[811] aguijon de tres puntas de azero. En esto padeçio la desuenturada alma por gran pieza el más cruel y desgraçiado tormento que con ninguna lengua humana se puede encareçer; porque con ningun genero de muerte ni tormento se puede comparar. Estando pues mirando esta tragedia cruel llegó al rio vna gran multitud de almas que querian pasar, las quales todas venian hermosas, agraçiadas y bien dispuestas al pareçer, y miré que cada vna dellas lleuaua vn ramillete en la mano quál de enzina, quál de castaño, roble y çipres; yo pregunté a mi angel qué compañia era aquella de almas que estauan alli, porque me pareçio ser para el infierno de demasiado solaz. El me respondio, que todas eran almas de mançebas de clerigos; yo le pregunté, ¿ques qué significan aquellos ramilletes que lleuan en las manos, pues en ellas no denotan la virginidad?; y él me respondio que desde la primitiua iglesia auian sido las mançebas de los abbades mulas del diablo para acarrear leña para atizar el fuego del infierno; y que por ser entonçes pocas avnque trayan grandes cargas no lo podian abastar, y agora les mandauan que lleuasse cada vna vn solo ramillete con el qual por ser tantas bastauan proueer con gran ventaja lo que antes no se podia con mucho basteçer; y ansi las arrebataron sus demonios atormentadores y las metieron en el rio Flegeton. En fin, mi angel me tomó por vn braço y façilmente me pasó de la otra parte de la ribera, y plugo a Dios que avnque era gran distançia fue sin alguna lision; y çierto el mi angel acerto a me passar sin me lo dezir, porque presumo de mi que no quisiera passar allá. Porque segun lo que vimos antes que passassemos pareçiome que no me atreuiera a passar; pero el mi angel lo hizo bien. Pusome en vn gran campo. ¡O dios inmortal! ¿que te diré? ¿Por donde començaré? ¿Que vi? ¿Que senti? Mi angel ¿que me mostró? ¿Duermes acaso, Miçilo? Agora te ruego me prestes atençion.

Miçilo.—¡Oh gallo! quán engañado estás conmigo pues me preguntas si duermo. Cosas me cuentas que aun con ser picado del aspide vn puro flematico no podria dormir. Despierto estoy y con gran atençión. Porque es tan grande el espanto y miedo que me han metido en el cuerpo esas visiones, sierpes, demonios, penas, tormentos que viste alli que si me viesses abrias de mí piedad. Enheriçados los cabellos, fria toda la sangre, sin pulso y sin pestañear. En fin, estoy tal que de temor he çesado del trabajo; por tanto dy, que ansi te quiero oyr.

Gallo.—Porque ya casi viene la mañana oye, que solo proporne lo que adelante oyras. Pareçiome como en aquel gran campo me apeé vn poderoso y estendido real, qual me acuerdo auerle visto por Xerses Rey de persas en la segunda expediçion que hizo contra athenienses despues de muerto su padre Dario. En el qual exerçito juntó vn millon y çien mil hombres. En aquel dia que Xerxes se subio en vna alta montaña por ver su exerçito que estaua por vn gran llano tendido por chozas, ramadas, tiendas y pabellones, que a vna parte auia fuegos, a otra humos, a otra comian y bebian los honbres, y a otra se matauan. En fin, espantado el mesmo Xerxes de ver tanta multitud lloró considerando que dentro de çien años ninguno auia de quedar de aquella multitud. Ansi me pareçió Miçilo, ser aquel campo del infierno, donde auia vna inimaginable distançia, en la qual vagaua inumerable cantidad de demonios y almas. Auia vn ruydo, vna grita, vna confusion que no sé a qué te la pueda comparar, porque en el mundo nunca tal se vio. Auia llamas, fuegos, humos, golpes de espada, de segures y hachas. Sonido de grillos y cadenas, lagrimas, lloros y bozes. ¡O Dios inmortal! quando aqui me ví, no sé con qué palabras te lo pueda encareçer; ¡tanta era la confusion y espanto! En fin no me osaua soltar vn momento de la mano del my angel, porque del mesmo suelo que ollaua tenia temor. Auia horcas de diuersas maneras en que estauan almas, vnas colgadas por los pies, otras por la cabeça, otras por medio del cuerpo, otras por los cabellos. Auia hoyas muy hondas llenas de culebras, sierpes, lagartos, sapos, alacranes, aspides y otros animales ponzoñosos, donde los demonios echauan grandes cantidades de almas. Otros nadauan por rios y lagunas de pez, azufre y resina, ardiendo sin se hundir ni nunca poder llegar a la orilla; y en otras lagunas de fuego eran echadas otras que en cayendo se hundian sin más las poder ver; lo qual prouenia de la grauedad de los pecados de parte de sus çircunstançias. En otros lugares se dauan tormentos muy crueles de agua de toca, de garrote y de cordel, y a otras atormentauan leuantandolas atadas por las muñecas atras y subidas con fuertes cordeles por carrillos y poleas en lo alto, colgadas vnas grandes pessas de hierro de los pies, y soltandolas con furia venian a caer sin llegar al suelo. De manera que aquel gran pesso las descoyuntaua todos los miembros con grandissimo dolor. A otras hazian cabalgar en cauallos de arambre, que en lo huero del cuerpo estauan llenos de fuego que los abrasaua hasta las entrañas, que los hazian renegar de sus padres, y del[812] dia en que naçieron y fueron engendrados[813]. Estauan infinitas almas de mugeres bagabundas luxuriosas y viçiosas, atadas a vnos palos y troços de arboles y açotadas por demonios con pulpos, anguillas y culebras, abiertas a açotes hasta las entrañas, gimiendo miserablemente[814]; almas de rufianes, ladrones y soldados atados por los pies a fieros cauallos, potros y yeguas sin rienda ninguna eran lleuadas arrastrando con gran furia por montañas y sierras de grandes pedregales y aspereças. A las almas de los blasfemos renegadores sacauan las lenguas por el colodrillo y luego alli delante dellos se las picauan en vnos taxones con vnas agudas segures y ansi se las hazian comer y que las maxcassen y comiessen moliendolas entre sus dientes con graue dolor. Las almas de los vanos lisonjeros de prinçipes y señores, y de truhanes y chocarreros las trayan los demonios gran pieza por el ayre jugando con ellos a la pelota sin dexarlas sosegar vn momento, y despues las arrojauan en lo más hondo de aquellas ardientes lagunas. Estaua tan admirado de uer la[815] espantosa tragedia y miseria infernal que casi andaua fuera de mi, y ansi con vn descuydo notable, que de mí mesmo no tenia acuerdo ni atençion, me senté en vn trozo de vn arbol seco y chamuscado que estaua alli, y ansi como descargué mis miembros como hombre algo cansado gimio el madero mostrando que por mi causa auia reçebido afliçion y dixo: tente sobre tí, que harta miseria tengo yo; y como lo oy espeluçaronseme los cabellos quedando robado del calor natural, temiendo que algun demonio subitamente me queria sorber, y ansi apartandome afuera por me purgar de alguna culpa si en mi huuiesse le dixe: diosa, o deydad infernal, quien quiera que tú seas perdona mi ignorançia, que por poco auiso he faltado a tu deuida veneraçion. Dime, yo te suplico, quién seas, que con digna penitençia te satisfaré; y si eres alma miserable hablame con seguridad, que yo no soy furia que a tu miseria deseo añadir; y ella dando vn gemido de lo intimo del coraçon dixo: yo soy el alma de Rosicler de Syria, la más infeliz y malhadada donzella que nunca en el mundo fue, pues por amar a quien me engendró me fue a mi mesma tan cruel que peno aqui con açerrimo dolor para siempre jamas. Mi angel la importunó nos dixesse la pena que padeçia alli, y ella con gran fatiga prosiguio. Y porque el dia es ya venido, en el canto y mañana que se sigue oyras lo demas.

Fin del deçimo quinto canto del gallo.

NOTAS:

[788] G., canto del gallo.

[789] R. (Tachado). Siguesse el deçimo quinto canto del sueño o gallo de Luçiano, famoso orador griego. Contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.

[790] G., oy la.

[791] G., aqui.

[792] R. (Tachado) hondo.

[793] G., condenados.

[794] G., entendiamos grandes blasfemias de.

[795] R. (Nota Marginal). Augustinus Contra Faustum herecticum, lib. 22, cap. 74.

[796] G., no auia razon.

[797] Este parrafo se halla tachado en el manuscrito y de tal manera que nos ha costado sumo trabajo el leerlo.

[798] G., y que.

[799] Este párrafo está escrito al margen del anterior.

[800] G., aunque avn estauamos.

[801] Siguen tres ó cuatro palabras tachadas é ilegibles.

[802] G., en el infierno los.

[803] G., que passo el pecador su ley.

[804] G., sierpes.

[805] G., se.

[806] G., atormentaua.

[807] G., sierpe.

[808] G., de.

[809] G., tropellaua haziendoles.

[810] G., profundo sueño.

[811] G., cruel.

[812] G., maldiziendolos juntamente con el.

[813] G., en que fueron engendrados y naçidos.

[814] G., hasta abrirles las entrañas gimiendo miseramente.

[815] G., tan.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO SEXTO CANTO DEL GALLO

En el deçimo sexto canto que se sigue el auctor en Rosicler hija del Rey de Siria descriue la feroçidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo interes, y concluye con el deçendimiento del infierno imitando a Luçiano en los libros que de varios dialogos intituló.

Gallo.—¿Qué has, Miçilo, que tales vozes das? Despierta y sosiega tu coraçon, que pareçe que estás alterado.

Miçilo.—¡O gallo! en quanta congoja y afliçion me vi, y de quanta misericordia has vsado comigo en me despertar; porque soñaua que era lleuado por todos esos lugares espantosos de penas y tormentos que propusiste en el canto de ayer, y soñaua que por la gran actiuidad y fuerça que tiene aquel açerrimo y espantoso calor con que abrasa el fuego infernal era imposible entrar alli alguno sin se contaminar, ahumar, chamuscar o quemar; y ansi en sueño me vi en vn gran campo tan rodeado de llama que el resuelgo me faltaua, que por vn momento que tardaras se me acabara el vibir.

Gallo.—Pues oye agora y verás quanta differençia ay de verlo a soñarlo; como de lo fingido, sonbra a lo verdadero y real; verás con quanta façilidad se ofende Dios mientras viben los malos aqui, y con quanto rigor se satisfaze la suma justiçia despues. Verás la maliçia humana quan en el estremo se colocó en el sexo femenil, y los homiçianos y inçestuosos en el rigor que van a pagar; y venidos pues donde dexamos el canto de ayer, si bien me acuerdo te dixe que por inportunidad de mi angel proponia Rosicler la pena que padeçia alli, y ansi la desdichada nos dixo: Sabreis que este es el lugar donde son atormentadas las almas miserables de los auarientos vsureros, cambiadores, renoueros, negoçiadores, que a tuerto y a derecho no hazen sino llegar gran suma de dineros para satisfazer su insaçiable cobdiçia, y cada dia son traydas aqui estas y otras muchas almas de otros diuersos generos de pecadores, las quales con gran tormento son aqui picadas tan menudas como sal con vnas hachas y segures sobre mi cuerpo como sobre vn taxon. Bien puedes[816] pensar el dolor que me hazen cada vez que hieren sobre mi. Dinos agora la causa de tu[817] mal, dixe yo; porque segun he oydo dezir, descansan los afligidos dando parte a otros de su passion; prinçipalmente si presumen que en alguna manera los que oyen[818] sienten su mal. Respondiome la desuenturada alma: ¡Ay! que a las infernales almas es al reues, porque despues que entramos aqui, cada momento se nos ofreçe a la memoria, la culpa y causa de nuestra infeliçidad con que nos atormenta más Dios. Pero por os complazer yo os lo quiero dezir avnque augmenta las llagas y renueuase el dolor recontando la causa del mal. Pero el mal no se puede augmentar a quien tiene el supremo que se puede padeçer, como yo. Pues sabed que yo fue hija de Narçiso, rey de Damasco y de toda la Syria, prinçipalmente de aquella prospera y deleytosa prouinçia decapolitana, que ansi se llama por las diez ricas ciudades y antiquissimas que en ella ay. Damasco, Philadelphea, Scitoplis, Gadara, Hypodron, Pella, Galasa, Gamala y Jope; yo era por marauilla en el estremo hermosa donzella y deseada de todos los poderosos prinçipes del mundo y a todos los menospreçié porque mis tristes hados lo permitiendo y mi infeliz suerte lo ayudando fue presa de amores de Narçiso mi padre, que en hermosura y dispusiçion no auia en el mundo varon de su par, y por serle yo vnica hija y heredera me amaua más que a si de amor paterno. Pero por mi desuenturada suerte todos quantos plazeres y regalos me hazia era para en daño y miseria mia, porque todos redundauan en augmento de mi maliçia. Agora os quiero contar hasta dónde llegó mi mal[819]. Sabreis que por tener yo fama de tan agraçiada[820] donzella vino a la corte de mi padre vn graçioso y valiente cauallero hijo del Rey de Scoçia con voluntad de se casar comigo si lo tuuiesse yo por bien, y trabajar por su esfuerço y buenos hechos mereçerme la voluntad. El qual como me vio fue de nueuas y fuertes cadenas preso, y ençendido de nueuo amor de mí, por lo qual procuró con todas sus fuerças por mí seruir y agradar exerçitandose en señalados hechos en las armas; y ansi mi padre por ennobleçer su corte y exerçitar su caualleria a la contina tenia justas y torneos echando vando por todas las tierras del mundo que viniessen los caualleros andantes y de nombradia a verse en las armas lo que valia cada qual, y como Dares (que ansi se llamaua el prinçipe de Scoçia) me seruia y pretendia ganarme por sus señalados hechos a la contina se auentajaua a todos quantos a la corte y fiestas venian, dando mucha honrra a mi padre y enobleçiendole y afamandole su casa por el mucho valor de su persona. De manera que demas de estar contento mi padre de Dares, demas de ser hijo del rey de Scoçia, por sus grandes hechos y ardid en las armas deseaua que yo le quisiesse por marido y que fuesse comigo su suçesor. Pero como yo tenía puesto mi coraçon tan asentado en Narçiso mi padre, los hechos de Dares y su gentileza, ni ser hijo de Rey no me mouia la voluntad a le estimar, más[821] me era ocasion de aborreçerle con coraje deseando que en las justas y torneos le suçediesse peor; y ansi muchas vezes le eché quadrillas de caualleros y puestos doblados que le acometiessen con furia para le auer de matar, y buenauentura, ardid y esfuerço hazia sobrepujar a todos en armas y valentia, de manera que a la contina salia de la contienda vitorioso y vençedor; y en todo esto reçebia mi padre infinito pessar por verme tan desgraçiada y tan desabrida con Dares, trabajando con palabras de me le encomendar cada y quando se ofreçia la oportunidad en sala ante caualleros quando se razonaua del suçeso del torneo, o justa de aquel dia; y yo tenía tan situado mi amor en mi padre en tanta manera que quando me persuadia con palabras que faboreçiesse a Dares me atrauesaua[822] cruelmente las entrañas con mortal rauia, pensando que procuraua echarme a otro por aborreçerme él, y teniame por desdichada y indigna de su amor, pues a quien tanto le amaua mostraua tan cruel estremo de ingratitud; y ansi vn dia entre otros muchos conçebí en mi pecho tanta desesperaçion que sospirando con gran ansia de lo profundo del alma me fue[823] de la sala de la presençia de mi padre determinada de me matar, y çiertamente lo hiziera sino que mi padre sintiendome alterada se fue tras mí a mi aposento y mostrando de mí gran pessar me mandó echar en vna cama donde con bessos muy dulçes por entonçes me dexó algo sosegado el coraçon; y Dares con liçençia de mi padre y fabor suyo mostraua quanto podia amarme y tenerme en lo intimo de sus entrañas soliçitandome a la contina con los ojos, sospiros, alma y muestras que él más podia, y con sus cartas y criados manifestaua lo que dentro el alma sentia; y quanto más él lo publicaua tanto yo más le daua a entender el aborreçimiento y odio que le tenía, y él por me conuençer trabajaua a la contina mucho más, haziendo a mi padre muchos seruiçios de gran afrenta y peligro, porque con el exerçito de mi padre dentro de vn año ganó a Syliçia y a Caria y a Pamphilia, Tarso y Comagena y me lo dio todo a mi añadiendo lo al estado y señorio de mi padre. Pero todo esto le aprouechó poco, porque pidiendome a mi padre que me diesse por su muger le respondio que sabria mi voluntad, y como mi padre me hablasse le respondí con muchas lagrimas, que no me queria casar, y que si él me forçaua como padre le asseguraua que otro dia veria el fin de mi vida; y como mi padre le declaró mi voluntad a Dares se le encaxó en el pensamiento que mi padre no tenía voluntad de darmele por su muger, porque tenía por çierto serle yo tan obediente hija que si él me lo mandasse lo haria, y ansi sin más esperar se despidio jurando con gran solenidad de se satisfazer con gran pessar y verguença de mi padre, y ansi se fue en Scoçia y dentro de breue tiempo truxo gran exerçito sobre la çiudad de Damasco y region decapolitana y en tanta manera nos conquistó que dexandole todo el reyno nos fue forçado recogernos en la çiudad de Jope que sola nos auia de todo el señorio dexado. Aqui nos puso en tanto aprieto y neçesidad que no teniamos ya qué comer, ni esperança de salud, y yo siempre pertinaz en el odio y aborreçimiento que dél auia conçebido, y mi padre llorando a la contina mi obstinaçion y mal destino; como el amor paterno le constreñia padeçia por no me contradezir, y por verle que lloraua cada dia con gran afliçion[824] su miseria y abatimiento me derroqué en vna peruersa y obstinada determinaçion: asegurar a Dares en su real y cortarle la cabeça; y ansi trabajé sosegar a mi padre con palabras diziendo que yo le queria hazer plazer y salir a Dares al real y darmele por muger, y si me menospreçiasse ofreçermele por su sierua, o mançeba amiga; y ansi venida la noche adorné mi cuerpo y rostro de los más preçiosos paños y joyas que tenía, y con vna sola criada de quien me confié me fue al real de Dares, y como llegué a las guardas y me conoçieron me reçibieron con gran reuerençia y con presteça lo hizieron saber a su señor teniendo por muy çierto que seria muy alegre con tales nueuas. Porque desta conquista no pretendia alcançar otra empresa ni interes más que auerme por muger a mi, porque estaua a esta causa el más afligido que nunca en el mundo se vio; y como Dares supo que yo venia a él al real[825] se leuantó muy presto de vna silla donde estaua razonando con sus capitanes y prinçipales de su exerçito y me salio a reçebir a la puerta de su tienda y pabellon acompañado de todos aquellos varones que estauan con él y como a mí llegó me dixo: ¿De manera señora que por fuerça[826] has de tener piedad? ya yo no te la deuo: y yo respondi: pues yo te la vengo a demandar contra la dureça y obstinaçion de mi padre: porque sabiendo que ya no tenemos en quién esperar, ya que él por ser viejo tiene aborreçida la vida quierola gozar yo. Que esto por mi voluntad ya fuera muchos dias ha hecho, sino que las donzellas tenemos obligaçion a obedeçer. Entonçes todos aquellos caualleros y prinçipes que alli estauan como me vieron se espantaron de mi hermosura, juzgando por dichoso a Dares si de tal donzella era poseedor, y dezian entre si que a qualquiera peligro se podian los honbres arriscar por me auer, y con esto se boluian a mi diziendo: cuerdamente has hecho, señora, pues ansi has comprado la vida con tu venida, porque agora no te puede negar su fabor el nuestro prinçipe; y con esto rendido Dares de mi beldad me lançó en sus retretes y secretas estancias donde se confirmó en su fe con palabras que descubrian su afiçion. Pues con esperança que tenía que esta noche tomara la posession y gozo de su tan deseado bien mandó aparejar sus preçiados estrados y mandó disponer con mucha abundançia el comer y beber con que[827] hizo vn sumptuoso conbite aquella noche a todos aquellos sus prinçipes y capitanes. De manera que con aquel regoçijo que todos tenían bebieron demasiado, y tambien por çierta confeçion que yo lleuaua que con la bebida la mezclé se desbarató que se dormia en tanta manera que de sueño no se podia contener; y ansi mandó que se fuessen todos a su sosiego y nos dexassen solos sin pensamiento de más guerra, pues ya se le auia la fuerça y homenaje rendido; y ansi como yo le senti tan vencido y fuera de su juizio por el effecto del vino, y tan confiado de mí, ayudada de mi donzella (que solas auiamos quedado con él) le tomé su espada de la çinta y le corté con ella la cabeça; y como era el primer sueño en todos los del real, todas las guardas estauan dormidas y sin cuydado por auer todos comunicado aquella noche el vino en abundançia. Ansi lançando la cabeça de Dares en vna caxa que alli hallamos dexando el vaso que dentro tenía, que era el en que agoraua Dares, nos salimos por medio del real sin que de ninguno fuessemos sentidas y nos fuemos para la nuestra çiudad de Jope. Donde siendo reçebida de mi padre y haziendole saber mi atreuimiento le pessó, y por ser ya hecho se proueyo a lo que se deuia de hazer. Que luego se mandó poner a punto toda la gente de la çiudad y fue puesta al muro la cabeça de Dares en vna lança, y luego como amaneçio se dio con furia en el real, que todos dormian sin cuydado pensando que por mí estauan hechas pazes perpetuas, y ansi en breue tiempo fueron todos los capitanes y prinçipales del exerçito puestos a cuchillo, y la otra gente que desperto procuró con huyda ponerse en saluo. Pues como mi padre tubo destruydos sus enemigos y cobrado su reyno quiso se aconsejar comigo qué debria de hazer, y como yo desdichada tenía determinada mi maliçia y a la contina creçia en mi peruersa obstinaçion sacauale de qualquiera determinaçion que conçibiesse de me casar, teniendo esperança de effectuar con él mi inçestuosa voluntad, y ya no dando lugar a más dilaçion me determiné vna noche en el mayor silençio, estando mi padre en su lecho sosegado y dormido, aseguradas las guardas de su persona que le entraua a visitar como hija a su padre, entré a su lecho pensando lançarme en él, confiada que quando despertando me hallasse con él abraçada holgaria con mi conuersaçion, y ansi como junto a su cama me despojé de todos mis paños, como començe a andar con la ropa de la cama para me lançar desperto con furia y sospechando estar en poder de sus enemigos tomó su espada y antes que yo tuuiesse lugar de manifestarmele me hirio tan fieramente que me sacó la vida, y ansi en pena del effectuado homiçidio y del deseado inçesto fue trayda aqui donde padezco la pena que aueis oydo para siempre jamas. Quando acabó Rosicler su tragedia yo quedé marauillado de ver tan hazañosos acometimientos en pecho femenil; y luego vimos llegar gran compaña de demonios que trayan muchas almas atormentar en aquel taxon, y preguntando qué almas eran respondieron ser Luthero, Zuinglio, Osiander, Regio, Bulzero, Rotenaclzer, Oecolampadio, Phelipe Melampto, heresiarcas en Alemania, con otra gran compaña de sus secaçes. Los quales fueron tomados por los demonios y puestos sobre Rosicler, y con vnas hachas y segures los picaron alli tan menudos como sal, y ellos siempre doliendose y gimiendo entre sí; y despues de muy picados y molidos los echauan en vnas gran calderas de pez, azufre y resina que con gran furia heruia[828] en grandes fuegos, y alli se tornauan a juntar con aquel cocimiento y asomauan por çima las cabeças con gran dolor forçando a salir, y los demonios tenian en las manos vnas vallestas de garrucho y asestando a los herir al soltar se zapuzauan en la pez feruiente, y algunos heridos con graue dolor se quexauan y tornauan a salir con las saetas lançadas por el rostro, y los demonios los tornauan otra y otra vez a herir, y algunos salian que de nueuo boluian al tormento en diuersas otras maneras, y ansi se procedia con ellos para siempre sin fin.

Miçilo.—Agora, gallo, muy marauillado estoy de ver como se despedaçauan estas almas, pues los cuerpos que podian ser despedaçados estauan sepultados en Alemaña y las almas solas alli.

Gallo.—Pues ese es mayor género de tormento: que el alma en el infierno padezca sola los mesmos tormentos que el cuerpo pueda padeçer, lo qual ordena y haze la justiçia de Dios para su mayor puniçion. Pasando adelante por estos espantosos y sombrios campos vimos infinitas estançias de diuersos tormentos de pontifiçes, cardenales, patriarcas, arçobispos, obispos, perlados, curas y rectores eclesiásticos que auian passado en el mundo las vidas en herror y deleyte. En otros miserables y apartados lugares auia gemidos y lloros de reyes, prinçipes y señores injustos y tiranos; vnos asados en parrillas, otros en asadores y otros cruelmente despedaçados. Aqui vimos a aquel desasosegado aleman[829] Juan, Duque de Saxonia, enemigo de la paz, en contina guerra y contienda, y llegueme a él y dixele (por que allá en el infierno no se tiene respecto a ninguno.) ¡O cristianissimo! ¿acá estás? El me respondio con vn gran sospiro; como lo ves, ¿Menipo? yo me marauillo, porque cristiano quiere dezir el que sigue a Cristo; y cristianissimo, el que más le sigue de todos. Pues si el que más sigue a Cristo está acá, ¿quanto más el que le siguiere[830] como quiera? y él sospirando me respondio. Y yo le dixe: O Menipo que allá en el mundo compranse los buenos nombres y titulos por dinero, y despues poseense con gran falsedad. Pluguiera a Dios que yo fuera el más pobre hombre del mundo, y que por algun infortunio yo perdiera todo mi reyno y forçado viniera a mendigar, antes que venir aqui. Luego adelante vi aquel mi grande amigo Calidemes griego, el qual como llegué le dixe. ¿Acá estás tu tanbien, Callidemes? y él me respondió: si, Menipo como ves; y yo le dixe: dime por mi amor quál fue la causa de tu muerte; y él luego me començó a dezir: ya sabes, Menipo, que yo tenia gran amistad y conuersacion con aquel gran rico Theodoro natural de Corintho, al qual serui y obedeçi porque como él era viejo y rico, y sin heredero auia prometido dexarme por suçesor, y como en vna enfermedad hizo testamento deseaua que se muriesse: pero vino a conualeçer, de lo que me pessó, y asi conçerteme con el paje que nos daua a beber que le echasse en el vaso de su bebida vn veneno que le di: y mandele que se lo[831] diesse á beber quando lo demandasse prometiendole hazerle heredero juntamente comigo; y vn dia que comimos de vanquete y festiuidad como demandó á beber Theodoro y dixo que me diessen luego a mí, suçedio que tomó el paje por hierro el vaso mío con que yo auia de beber y diosele al viejo y a mí diome que bebiesse el que estaua aparejado con veneno para el viejo, y luego como yo le bebi, porque con la sed bebi las hezes del suelo no pensando que el moço se podia engañar, y yo luego cay en el suelo muerto, y el viejo bibe agora muy alegre; y como yo le oya este aconteçimiento reyme del suçeso como hazes agora tú. De lo qual Calidemes se afrontó y me dixo. ¿Ansi ries y vurlas del amigo, Menipo? yo le respondí ¡O Calidemes! ¿y ese aconteçimiento es para no reyr? ¿Pudose nunca a hombre dar pago tan justo como se dio a tí? Pero dime, el viejo Theodoro ¿qué dixo cuando te vio caer? El me respondio: marauillose quando ansi subito me vio morir, pero quando del paje supo el caso de hierro del vaso, tambien el se rió; yo le dixe: por çierto bien hizo, porque si aguardaras vn poco, ello se viniera a hazer conforme a tu deseo, y ansi pensando auentajarte atajastes el vibir y heredar. Y estando en esto luego llegó a hablarme Chyron, mi grande amigo, aquel que fue tenido por medio dios por su gran saber. Al qual en llegando le abraçé marauillandome, porque pense que le dexaua vibo acá, y él me dixo: ¿de qué te marauillas, Menipo? yo le dixe: de verte tan presto acá, que no pense que eras muerto. Dime Chiron ¿cómo fue tan subita tu muerte? y él me respondio: yo me maté porque tenia aborreçida la vida. Dixele: mucho deseo tengo de saber qué mal hallaste en la vida pues solo tú aborreçes lo que todos aman y grangean, y él me respondio: pues esto has de saber, Menipo, que avnque todo el popular vulgo tenga la vida del mundo por muy buena yo no la tengo simplemente por tal, mas antes la tengo por variable y de mucha miseria. Porque como yo tanto vibiesse en el mundo vsando tanto tiempo de las mesmas cosas, del sol, de la noche, del comer, del beber, del dormir, del desnudar, del vestir; oyr cada dia las mesmas horas del relox por orden reçiproco, inportunauan mis orejas en tanta manera que ya la aborreçia; y enhastiado de tanta frecuençia por hallarme cansado me quise acabar pensando venirme acá a descansar de tan inconportable trabajo. Porque en la verdad yo hallo que el deleyte ni descanso no consiste en gozar perpetuamente de las mesmas cosas, pero conuiene en tiempos vsar de la diuersidad y mudança dellas; yo le repliqué[832] pues dime ¡o sabio Chiron, ¿sientes te mejorado en esta vida que tienes en el infierno? El me respondio: avnque no mejore[833] no me tengo por muy agrauiado, Menipo, porque si acá reçibe tormento y pena el alma no me era menor tormento la importunidad que me daua el cuerpo por la necesidad que tenía de regalarle y sobrellenarle allá, y esta ventaja ay acá: la igualdad en que vibimos todos. Porque no ay pena a que se iguale la obligaçion que se tiene en el mundo a tenerse respecto entre sí los hombres. A los parientes, á los amigos, a los bezinos, a los perlados, a los prinçipes, reyes y señores. En conclusión, vniuersalmente vnos a otros. Acá siempre estamos en un ser, libertados de aquellas pesadumbres de allá. Y yo le dixe: mira, Chiron, pues eres sabio no te contradigas en lo que vna vez dixeres, porque es gran descuydo. Porque si tú dizes que dexaste el mundo porque te daua hastio vsar a la contina de las mesmas cosas, mucho más te enhastiarás aqui pues en las mesmas has de estar para siempre jamas. Respondiome: ansi lo veo yo agora por experiençia que me engañé, Menipo. Pero ya ¿qué quieres que haga? Y como le vi vençido por no le dar más miseria con mi importunidad le dixe: solo esto quiero, Chiron, que vibas contento con la suerte que posees, y en aquello prestes paçiençia que sin mayor mal euitar no se puede; y ansi desapareçio de ante mí aquella alma. Estauan por alli religiosos apostatas, falsos prophetas y diuinadores, zarlos, questores, y otra gran trulla de gente perdida. Estauan letrados, abogados, juezes, escribanos y offiçiales de audiençias y chançellerias. Vimos tanto que no ay juizio que te lo baste descreuir en particular. Basta que cuanto yo puedo te sé dezir que va tanta differençia de lo oyr a lo ver, como de la apariençia a la existençia; como de lo vibo a lo pintado; como de la sombra a lo real. En fin, quiero dezir, que con todas las fuerças humanas no se puede pintar con la lengua, ni encareçer tanto el dolor y miseria que padeçen alli los dañados[834] que en cantidad de vna muy pequeña hormiga, o grano de mixo se pueda sentir por ningun entendimiento quanto quiera que tenga la posible atençion. Sé dezir, que quando me huuiere mucho fatigado por dezir más no abré dicho vna minima parte de lo infinito que alli ay; y ansi vimos a deshora en vna alta roca vn alto y muy fuerte castillo de doblado muro que con gran continaçion no hazia sino ahumar,[835], donde nos dixeron habitar Luzifer, y ansi guiamos para allá; no hazian[836] demonios sino entrar y salir, que no pareçia sino casa de vna chançiller audiencia[837], ó de vniuersal contrataçion. Porque era tanta la multitud y concurso de demonios y almas que con gran dificultad podimos romper. Entramos vnas puertas de fino diamante a vn gran patio, donde en el fin de una gran distançia estaua vn gran trono que me pareçio ser edificado del fuerte y inuiolable marmol, donde estaua sentado Luzifer. Era vn gran demonio que en cantidad era muy mayor, más terrible, más feo y más espantoso que todos los otros sin comparaçion. Tenía vn gran çeptro de oro en la mano, y en la cabeça vna poderosa corona inperial, y todos le tenian gran obediençia. Pero tenía muy gruesas cadenas que con muy fuertes candados le atauan y amarrauan en la fuerça de aquel marmol del teatro donde estaua sentado, que mostraua en ningun tiempo se poder mouer de alli. Dizen que estos candados le echó Cristo quando entró aqui por los sanctos padres al tiempo de su resurreçion, y que entonçes le limitó el poder, porque antes de la muerte de Cristo todo el vniuerso tenía vsurpado Luzifer y a todos los hombres lleuaua al infierno para siempre jamas. Puestos alli ante el juez infernal auia tanta grita, tantas quexas, tantas demandas que no sabia a quál oyr: porque es aquel lugar natural vibienda de la confusion. Pero el Luzifer los mandó callar y dixeron unos ançianos: Señor, ya sabeis como está éste vuestro infierno muy cargado de presos que ya en él no pueden cauer, y la mayor fatiga que tenemos es con la gran muchedumbre de ricos canbiadores, vsureros; mercaderes, merchanes y renoueros, trapazeros que acá estan, que cada dia emos de atormentar: tanto que ya no lo podemos cumplir. Porque no ay genero de pecadores de que más vengan acá despues que crió Dios el mundo. Que ya sabeis que estos no se pueden saluar como Cristo lo auctorizó diziendo ser tan posible su saluaçion como es posible entrar vn camello por el ojo de vn aguja, que es harta inposibilidad. De manera que por esta sentençia desde que Dios crió el mundo hasta agora no viene otra gente más comun aca, y principalmente como en este caso de los ricos el mundo va de peor en peor, de cada dia vernan más. Porque agora vemos por experiençia que la cobdiçia de los hombres es en el mundo de cada dia mayor, y mayor sed por enrriquezer. Porque agora se casa vn mançebo çiudadano con mil ducados de docte, y viste y adorna a su muger con todos ellos, y luego toma las mejores casas que ay en su pueblo con la meytad de çenso por se acreditar, y haziendo entender que es rico con aquellas casas y familia, moços y mulas luego se haze canbiador de ferias, y con esto come y juega mejor, y luego no se ha de hallar la mercaderia sino en su casa: porque fiado, ó mohatrado, o cohechado, o relançado él lo ha de tener por tener con todos que entender, dar y tomar.

El ruan, la holanda, el angeo, la tapizeria y otras cosas quantas de mercaderia son, todas las ha de tener como quiera que a su casa puedan venir. En fin por negoçiar, por trapazar, por trampear todo lo ha de tener con cobdiçia que tiene de ser rico y ser estimado ante todos los otros. De manera que hallareis vn hombre solo que no ay mercaderia que no trate con esta sola intinçion; y ansi ninguno se escapa que no venga acá, y por yr el negoçio en esta manera puede venir tienpo que no podamos caber en el infierno, ni aya demonios que los basten atormentar. Porque cada qual quanto quiera que sea vilissimo xornalero cavador se presume enobleçer[838] con negoçios. Porque de cada dia se augmentan las vsuras, los cambios, las merchanerias, trampas, y engaños, trapazando ferias y alargandolas. En fin, señor, es grande su cobdiçia, en tanta manera que han hallado y inuentado maneras para se condenar que nosotros no las podemos entender. Por lo qual, señor, deueis suplicar a Dios os ensanche el infierno, o enbiadlos al mundo a purgar. Como Luzifer huuo[839] bien oydo este caso açerca del negoçio de los desuenturados ricos, considerando bien el hecho como conuenia publicó vna sentençia por la qual en effecto mandó que todas las almas de los ricos que de quatro mil años a esta parte estauan en el infierno fuessen lançadas en cuerpos de asnos y saliessen al mundo a servir a honbres pobres; y luego por esta sentençia fueron tomadas por los demonios infinito número de almas y lleuadas por diuersas prouinçias del mundo. En la Asia a los indos, hybernios, hyrcanos, batrianos, parthos, carmanios, persas, medos, babilones, Armenios, sauromatas, masagetas, capadoçes, frigios, lydos, syros y arabes. En Africa fueron lleuadas a los Egipçios, trogloditas, garamantes, etiopes, carthaginenses, numidianos[840] y masilienses. Y despues en toda la Europa fueron lleuadas a los sçithas, traçes, getas, maçedones, corinthos, albanos, sclauones, rosios, daçes, vngaros, tudescos, germanos, anglos, ytalos, galos y hyspanos. Y todas aquellas almas fueron lançadas en cuerpos de asnos y dadas en possession de pauperrissimos aguaderos, azacanes, recueros, tragineros y xornaleros miserables, los quales todos con muchos palos y poco mantenimiento los atormentan con graue carga, miseria y dolor; y luego como Luzifer huuo despachado este negoçio mirando por nosotros quiso proueer en nuestra petiçion. La qual leyda la bessó y puso sobre su cabeça, y mandó a Sathanas ansi la obedeçiesse como le era mandado por Dios; y como huuimos negoçiado despedimonos del Luzifer, y él mandó a Asmodel que era vn demonio ançiano y muy gran su pribado y familiar que nos sacasse del infierno sin rodeo alguno y nos pusiesse en el mundo donde residia entonçes el Consejo real. Lo qual hizo con gran diligençia, que al presente residia en Valladolid. Y vn dia de mañana procuramos presentar la petiçion en el Consejo de la Inquisiçion de su magestad y vista por los del Consejo nos respondieron que se veria y proueeria lo neçesario y que conueniesse; y andando por algunos de aquellos señores por hablarlos en sus casas nos dezian que era escusado esperar prouision, porque hallauan que si quitassen estas superfluidades de las sçiençias no se podria el mundo conseruar, porque los sabios y maestros no ternian que enseñar, y por el consiguiente no podrian ganar de comer.

Miçilo.—Espantado estoy de ver quanto mejor obedeçen los diablos que los hombres.

Gallo.—Y ansi[841] como vimos que yua la cosa tan a la larga lo dexamos de seguir, y el mi angel como me hubo guiado en toda esta xornada me dixo: mira, Menipo, yo he hecho este camino por tu contenplacion, por quitarte de pena; que bien sabía yo en lo que auia de parar. Agora te quiero dezir la suma de mi intinçion. Sabe que el mejor y más seguro estado de los hombres en el mundo es de los ydiotas, simples populares que passan la vida con prudençia. Por lo qual dexate de oy más de gastar tienpo en la vana consideracion de las cosas altas y que suben de tu entendimiento, y dexa de inquirir con especulaçion los fines y prinçipios y causas de las cosas. Menospreçia y aborreçe estos vanos y cautelosos sylogismos que no son otra cosa sino vurla y vanidad sin prouecho alguno, como lo has visto por esperiençia en esta xornada y peregrinaje; y de aqui adelante solamente sigue aquel genero de vida que te tenga en las cosas que de presente posees lo mejor ordenado que a las leyes de virtud puedas; y como sin demasiada curiosidad ni soliçitud en alegria y plazer puedas vibir más sosegado y contento; y ansi el mi angel me dexó y yo desperte como de vn graue y profundo sueño[842] espantado de lo mucho que auia visto como te lo he narrado por el orden que has oydo y yo mejor he podido.

Miçilo.—¡O gallo! Dios te lo agradezca el plazer y honrra que me has hecho en[843] tu feliçissima narraçion. De oy más no quiero otro maestro, otro philosopho, ni[844] otro sabio consejero que a tí para passar el discurso de la vida que me queda, y ruegote que no me dexes, que juntos passaremos aqui nuestra vida; que segun me dizes es la más segura, segun tengo entendido por tu esperiençia[845].

Gallo.—Ya te he contado, Miçilo, hasta agora mi dichosa y admirable peregrinaçion, en la qual por su espanto y terribilidad te he tenido suspenso y algo desasosegado, segun he hechado de ver[846]; por lo qual de oy más te quiero contar cosas graçiosas y suaues, con que en donayre y plazer passes mejor el trabajo del dia. Ofreçesseme; quiero te contar agora vn suaue y graçioso conbite; vna opulenta y admirable copiosidad de vna missa nueua, en que siendo clerigo en vn tiempo me hallé. Dezirte he tanto regocijo de aquellos clerigos, tanto canto, tanto vayle, tanta alegría que no se puede encareçer más; y despues dezirte he vna fragosa y arriscada tragedia que calentando el vino las orejas de los abbades suçedio. Confio que con esto soldarás el espanto en que te he puesto hasta aqui. Agora abre la tienda, que en el canto que se sigue lo prosiguire.

Fin del deçimo sexto canto del gallo.

NOTAS:

[816] G., podeis.

[817] G., tanto.

[818] G., oyeren.

[819] G., mi desuentura.

[820] G., graçiosa.

[821] G., antes.

[822] G., atormentaua.

[823] G., salí.

[824] G., verle tan amargamente llorar su.

[825] G., estaua en su real.

[826] G., forçada.

[827] G., y.

[828] G., hauian.

[829] G., Françisco françes.

[830] G., que no.

[831] G., le.

[832] G., respondi.

[833] G., mejorado.

[834] G., condenados.

[835] G., ahumana.

[836] G., frequentauan mucho los.

[837] G., chançelleria.

[838] G., adelantarse a otros enobleçiendose.

[839] G., ouo.

[840] G., numidas.

[841] G., Pues.

[842] sueño muy profundo.

[843] G., con.

[844] G., más.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO SEPTIMO CANTO DEL GALLO

En el deçimo septimo canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo llamado Conuiuiun philosophorum, sueña auerse hallado en vna misa nueua, en la qual descriue grandes aconteçimientos que entre clerigos en ella passaron[847].

Miçilo.—Despierta, gallo, que pareçe ser hora para que con tu promesa me restituyas en mi pristina alegria, porque el peregrino y nueuo proçeso y manera de dezir de tu prodigiosa narraçion infernal me tiene tan espantado que por ninguna contraria manera de dezir pienso poder boluer en mí para oyr y hablar con mi primera libertad; y es ansi qve aunque por su admiraçion el cuento mueue a atençion contina hazesse más estimar quando se considera el credito que se deue a tu ser por auer sido çelestial. Porque no pareçe ni se puede dezir que solo me le has contado por darme deletaçion, como hazen los fabulosos inuentores de mentiras en las prestigiosas y monstruosas[848] narraçiones que escriuen solo por agradar y dar a los lectores oçiosos con que el tiempo se pueda entretener[849] aunque sea con vana ocupaçion. Porque me dizen que han sido muchos philosophos auctores de semejantes obras; como Cthesias y Jamblico[850]; de los quales el vno ha escripto cosas admirables de las Indias; y el otro del mar oçeano[851] sin que ninguno dellos huuiesse visto, ni en algun auctor leydo cosa de las que cada qual dellos escriuió. Pero fue tan grande su eloquençia y admirable manera de dezir que quanto quiera que manifiestamente escriuian[852] fiçion, por escreuir en aquel estilo hizieron graçiosa y estimada su obra. Otros dizen que ha hauido que con ingenio espantoso han contado de si grandes viajes y peregrinaciones, fiereza de vestias y diuersidad de tierras y costunbres de hombres, sin auer ninguna cosa de las que descriuen en el mundo, que[853] por la dulçura de hablar[854] los han tenido en veneraçion. Como aquel ingenioso inuentor[855] Homero escriuió de su Ulixes auer visto animales, y gigantes monstruosos Poliphemos con solo vn ojo en la frente que se tragauan los hombres enteros y vibos; y esto sin los auer engendrado hasta oy naturaleza. Desto estoy bien seguro yo que no imitas a estos en tu passada historia, porque no es de presumir que infames los çelicolas como tú con[856] mentirosa narraçion. Por tanto despierta y prosigue que yo te oyré. Cuentame aquella sangrienta batalla, aquel suçeso canpal que ayer me propusiste[857] dezir, pues de tu promesa no te puedes excusar.

Gallo.—Por çierto Miçilo, mucho estoy arrepentido en auerte propuesto esa sacrilega tragedia, pues en ella hago ser publicos los desatinos tan excesiuos que el vinático furor causó en aquellos religiosos juizios y habito saçerdotal, lo qual más conuenia ser callado y sepultado en el profundo del oluido por auer aconteçido en personas que auian de ser exemplo de templança, prudençia y honestidad: antes que ser yo agora relactor de las deshonestas y desuariadas furias que passaron entre su beber. Mal pareçe dar yo ocasion con mi lengua a que auiendo tú plazer te rias y mofes de aquella consagrada caterua que está en la tierra en lugar de la diuina magestad[858]. De manera que si yo me huuiere flaca y friamente en el persuadir y demostrar este aconteçimiento corro peligro en mi persona de tiuio orador; y quando por el contrario en el encareçer y esaxerar me mostrare eloquente será para más augmentar tu risa y mofa, haziendo en mayor infamia de aquella religiosa gente. Por tanto mira, Miçilo, si es más conueniente a hombre bien acostumbrado como tú dexar de inportunarme que te cuente semejantes aconteçimientos; porque a mí me pareçe ser obligado a los callar.

Miçilo.—¡O gallo! quiero que sepas que quanto más niegas mi petiçion tanto más augmentas en mí el deseo de te lo oyr. Por lo qual proçediendo en la costumbre de nuestra buena conuersaçion y tu graçioso dezir podras començando luego ganar el tienpo que se podria con la dilaçion perder.

Gallo.—Agora, pues ansi quieres y tanto me importunas yo te quiero obedeçer: pero con vna condiçion, que con juramento te tengo de ligar á ella; y es que no se ha de[859] publicar fuera de aqui.

Miçilo.—Agora comiença, que yo lo prometo, que no sea[860] más publico por mí, ni seré causa que otro lo sepa. Dime por orden todas las cosas: qué fue la causa[861] de la cena[862]: y qué personas fueron alli en el combite, y que passó en el suçeso.

Gallo.—Pues començando por el prinçipio sabras que la causa fue vna misa nueua: porque Aristeneto cambiador, hombre rico, tiene[863] vn hijo que se llama[864] Zenon: hombre estudioso y sabio, como sabes, el qual[865] por tener ya edad conueniente para elegir estado vino a cantar misa y para esto el padre de su parte combidó todos sus parientes, vezinos y amigos, juntamente con sus mugeres, y Zenon[866] misa cantano de la suya[867] llamó a todos sus preceptores que auian sido de las sçiençias, gramatica, logica, philosophia y theologia, y despues con estos combidó a todos los curas y benefiçiados casi desta çiudad que eran en gran copia[868] y con estos auia dos religiosos de cada orden.

Miçilo.—Yo nunca vi conpañia de tanto santidad.

Gallo.—Pues viniendo al proçeso del aconteçimiento[869] sabras que el dia señalado que fue vn domingo primero de mayo, que es el mes más apacible y graçioso a todos,[870] conuenimos luego por la mañana todos los combidados a casa de Aristeneto para acompañar a Zenon hasta el templo; fuemos con gran çelebridad[871] de cançion de clerigos, y gran musica de instrumentos, laud, de arco, rabel, vihuela, psalterio, y otras agraciadas sonajas que tañian hombres que para semejantes autos se suelen alquilar. Quando fue acabada aquella diuina celebraçion de la missa, con el orador que con ingenio discantó el merito y grandeça de la dignidad, y ofreçimos todos al misa cantano, nos boluimos[872] juntos con la mesma musica a casa de Aristeneto. Donde despedidos aquellos que solo fueron conbidados para el acompañamiento, se llegó Aristineto a mi y a la oreja me dixo que me quedasse a comer allá[873] con él. Dios sabe quanto me holgué, porque çierto que sobraua en mi casa la raçion; prinçipalmente porque despues que en el templo ofreçi no fue mucho lo que en la bolsa me quedó. Fuemos lançados todos a vn gran palaçio muy adornado y dispuesto para el conbite. En el qual auia dos messas a la larga de la sala, la vna que yua a la vna pared, y otra por otra. En la frontera de la sala yua vna[874] messa como cabeçera de las otras dos, en la qual se sento en el medio Zenon[875] tomando a su mano derecha a su padre Aristeneto; y a la izquierda[876] estaua su padrino que era aquel Cleodemo, antiguo y honrado varon que fue cura del abogado de las estrenas[877] San Julian.

Miçilo.—¡O qué monarcha y prinçipe de saçerdotes me has contado!

Gallo.—A los lados ocupauan esta mesa de la cabeçera, a la vna mano el guardian y compañero de San Françisco y á la otra el Prior de Sancto Domingo con vn[878] conpañero de grande[879] auctoridad. En la mesa de la mano derecha se sentaron[880] por orden los maestros de Zenon y clereçia que fuemos[881] muchos en numero; y a la otra mano se sentaron los casados, cada qual con su muger; y quando fuemos todos sentados començaronse las mesas a seruir con grande abundançia de frutas del tiempo.

Miçilo.—¿Pues entre los dos perlados de San Françisco y Sancto Domingo no uvo differençia sobre la mano a que cada qual se auia de sentar.

Gallo.—Mucho antes se consultó con ellos y diffinió. Entre los dos curas de Sanctesidro y San Miguel uvo un poco de contienda; porque preferiendo Aristeneto en el asiento el de Sanctesidro al de San Miguel por su mayor antiguedad[882] se leuantó en pie el de San Miguel porque era preçeptor de Gramática y presumia de philosopho y dixo: sy a ti, Aristeneto, te pareçe que el cura de Sanctesidro se ha de preferir a mí, engañaste; y por no lo consentir me voy y os dexo libre el combite. Porque avnque él sea viejo por dos razones se me deue a mí la uentaja, pues dize Salomon que canas muy antiguas son[883] en el hombre el saber quanto quiera que sea moço, y ansi tomó por la mano su mochacho y començó a fingir querer caminar y luego el cura de Sanctesidro dixo: nunca plega a Dios que por mí dexes de te holgar; y apartandose afuera le hizo lugar en la delantera y él se sentó[884] atrás.

Miçilo.—Conuenieron presto esos dos por gozar.

Gallo.—Fue a todos ocasion de gran risa, y no se podiendo[885] sufrir Zenothemo maestro de Philosophia[886] dixo en alta voz ser aquello exemplo de la figura Antiptosis isteron proteron[887] de lo qual todos aduertiendo se rieron mas[888].

Miçilo.—Pues entre los casados ¿no se ofrecio cosa que pudiesses notar?

Gallo.—Los casados solamente tenian ojo y atençion en aquellos hombres sabios y religiosos, su ambiçion, su puesto, hablar, beber y comer y conuersaçion; en fin, todos aquellos seglares se fingian tener cuenta con el plato, pero más la tenian con lo que entre los clerigos passaua[889]. Porque como todos al prinçipio començamos a comer de aquellos sabrosos y bien aparejados manjares, todos mirauamos al cura de San Miguel que todo quanto delante le seruian lo daua al mochacho que tenía junto[890] a si, pensando que ninguno lo via, y el mochacho lo echaua en vna talega. El comia con insaçiable agonia y lançaua en los pechos y fatriguera medias limas y naranjas, y algunas guindas que andauan rodando[891] por la messa.

Daua a mochacho piernas de perdiz y de pato; pedaços de vaca y de carnero, y algunos suelos de pasteles[892] y pedaços de pan y torta. Diole pañizuelo, la copa en que bebia; hasta el cuchillo y el salero le dio. Desto reyan todos los casados y sus mugeres, que les era muy gran pasatiempo. Estando pues todos ocupados en esto con gran solaz y deleyte, porque ya auia llegado de mano en mano hasta la mesa de Aristeneto y missa cantano que mucho se reyan dello, suçedio que entró por la puerta de la sala Alçidamas cura de San Nicolas, sin ser llamado, y puesto en medio de todos[893] el rostro a Zenon y a Aristeneto su padre dixo: señores, perdonadme que no vengo más temprano a vuestro plazer porque agora disiendo la misa mayor a mis perrochanos, saliendo[894] a ofreçer en mi iglesia me dixo vn feligres mio que haciades esta fiesta; y ansi luego me apresuré, que no tardé en lo que restaua de la misa vn momento; que casi no me vagaua[895] desnudarme la casulia por venir a honrraros por ser tan vuestro amigo; que los tales no emos de aguardar á ser combidados, pero sin ser llamados vengamos[896] de los primeros.

Miçilo.—Por çierto cosa digna de risa me cuentas.

Gallo.—Cada qual le començó a dezir su donayre dando a entender su desuerguença; pero él lo disimuló por gozar del combite; porque luego acudió Aristeneto encareçiendo su buena amistad y acusando su descuydo y el de su hijo pues de combidarle se auian oluidado, y ansi le mandó dar vna silla y que se sentasse en aquellas mesas junto[897] aquellos hombres reuerendos y honrrados[898]. Alçidamas era vn mançebo grande, membrudo, robusto y de grandes fuerças; y ansi como le pussieron delante la silla arroxandola[899] lexos de sí que casi la quebrara[900] y diera con ella al cura de Santispiritus y dixo que las dueñas y hombres regalados se auian de sentar a comer en silla, que[901] vn hombre moço y robusto como él, que por alli queria comer passeandose; y que si acaso se cansasse, que él se sentaria en aquella tierra sobre su capa. Respondiole Aristeneto: anssi sea pues te plaze. Todo esto hazia Alçidamas mostrando querer regoçijar la fiesta y dar plazer a los combidados pensando él de si mesmo ser graçioso fingiendose loco y beodo; y ansi Alçidamas rodeó[902] en pie[903] todas las mesas mirando por los mejores manjares, como lo hazen los musicos chocarreros en los combites de fiesta. Ansi comia Alçidamas donde más le plazia si via cosa que bien le pareçiesse a su apetito, mezclandose con aquellos que seruian las copas y manjares, y como a las vezes se aprouechasse de las copas que estauan llenas en la messa, y otras[904] vezes de las que passauan en el seruicio, hallauase beber doblado; y ansi con el vino demasiado començó a más salir de sí. Dezia maliçias y atreuimientos en todos los que en el combite estauan. A Hermon, cura de Sancto Thome dixo que a cabo de su vejez echasse la mançeba de casa que tenía diez años auia so color de moça; y a Eucrito, cura de San Dionisio, dixo que si pensaua lleuar al otro mundo los çien ducados que tenía dados a Aristeneto a cambio. Mofaua de aquellas copas de plata, mesas, sillas, tapiçes y grande aparato llamando a Aristeneto el gran[905] vsurero; engrandeçiale con maliçia su grande injenio y industria pues por su buena soliçitud tenía por el cambio[906] tan grande hazienda y riquezas auiendo sido poco antes muy pobre. Y Aristeneto ya mohino y afrontado que lastimauan los donayres mandó a dos criados suyos que le tomassen y echassen fuera de casa y çerrassen las puertas porque no los afrontasse más. Pero como Alçidamas lo sintio apartóse a vn lado y con vn vanco que estaua vaçio juró que le quebraria en la cabeça del que llegasse; y ansi de consejo de todos fue que agora le dexassen, esperando tiempo más oportuno para hazer la pressa neçesaria. Pero de cada momento se fue empeorando, diziendo injurias a los frayles, y despues passando a los casados los afrontaua vituperandolos[907] en sus mugeres; dijo delante del rico Menedemo a su muger que quién le auia dado más faldrillas, Demócrito, cambiador, su amigo, ó Menedemo su marido. De lo qual la dama se afrontó mucho, y Menedemo reçibio grande injuria; y ansi Aristeneto, pensandolo remediar y que le haria su amigo mandole dar muy bien a beber, por que pensó que ansi no le afrontaria más y por esta causa mandó a vn criado suyo[908] que tomasse vna gran copa de vino añejo y muy puro y se la diesse, no pensando que fuera ocasion de mayor mal, como fue. Pero tomando Alçidamas el vaso con ambas manos porque era grande se boluio con él a la mesa de los casados y en alta voz dijo, que todos con silençio le quisieron oyr: señora Magençia, muger de nuestro huesped Aristeneto, y madre de Zenon nuestro misa cantano: yo bebo a ty, y mirad, señora, que aueis de beber otro tanto del vaso que yo bebiere so pena que no lo cunpliendo no ayas más hijo; y si lo cumplieres, por la bendiçion de mi San Nicholas, auras un hijo fuerte gentil hombre sabio como yo; y alçando la copa bebió della casi vn azumbre y luego estendiendo el braço la daua a Magençia diziendo que si no bebia que caeria en la maldiçion, y Magençia encogiendose con gran verguença reusó el vaso con algun miedo que Alçidamas no la afrontasse; y los combidados temiendole hizieron por apartarle afuera; pero él juró por sus ordenes que si no daua vn fiador que bebiesse por ella, que se lo auia de derramar acuestas; y el cura de San Miguel que era vn gran bebedor dando a entender que lo hazia mouido de piedad, dijo que él queria beber por ella, y ansi tomando el vaso en sus manos bebio vn terrible golpe que a juizio de todos igualó[909]. Pero Alçidamas que estaua ya sentado en el suelo recostada la cabeça sobre el braço derecho dixo a grandes vozes: mostradme el vaso, que quiero ver si cunplio conforme a su obligaçion. Y leuantandose en pies todos los pechos y zarahuelles desabrochados, de manera que casi todo estaua desnudo, que se le pareçian las partes vergonçosas, y perdido el bonete de la cabeça, tomó el vaso en sus manos y afirmando con juramento que no auia cunplido el fiador amagó para mojar con el vino que quedaua a Magençia, y el[910] cura de San Miguel pareçiendole que estaua obligado a responder saltó por çima las mesas, dexadas sus lobas y pantufos, y tomando[911] por los cabellos a Alçidamas le hizo[912] por fuerça boluer para sy, y Alçidamas hirio de vn tan fiero golpe con el vaso al cura de San Miguel que dandole en la frente hizo vn arroyo de sangre y de vino mezclado que todos nos pensamos anegar. Luego vierades las hazes de ambas partes rebueltas, porque los vnos faboreçiendo a Alçidamas, y los otros al cura de San Miguel que no auia quien los pudiesse apartar. Porque contra Alçidamas se leuantaron Hermon, cura de Sancto Thomé, y Eucrito cura de San Dionisio porque estauan injuriados de las afrentas que les auia dicho, y tanbien Eustochio cura de San Martin por que le auia dicho Alçidamas que si auia acabado de jugar el asegur y afilador que su padre le dexó de la carneçeria; y ansi estos se leuantaron lleuando los manteles tras si; y en favor de Alçidamas se leuantaron el cura de San Juan y el cura de Sancta Marina y el cura de San Pedro y el sacristan de San Miguel.

Miçilo.—¿Qué, tanbien estaua allí el sacristan de San Miguel? yo seguro que no faltassen uozes.

Gallo.—Alli vino con grande importunidad; que en vna silla le truxieron porque estaua enfermo[913]. Reboluyeronse todos trabados por los cabellos que no pareçia sino la pelea de los andabatas. Digo de aquellos que entran en el palenque a se matar sin poderse vnos a otros ver. Andauan los xarros, los saleros, las syllas y vancos arroxados[914] de la vna parte a la otra tan espesos que cubrian el sol[915]. En fin se leuantaron Aristeneto y el padrino Cleodemo, y el prior y el guardian, y en conclusion todos aquellos maestros y sabios, y de la otra parte los casados, avnque estauan confusos de ver lo que passaua. Los quales todos metiendose en el medio los apartaron y pusieron en paz, y lleuaron luego a curar al cura de San Miguel, porque Alçidamas le descalabró mal quando con la copa le dio. Luego Alçidamas se tendio en el suelo que pareçia a Hercules como le pintan los antiguos en el monte Pholo acabando de pelear con aquella brauosa hydria, sierpe famosa, y muy sosegados, ygualadas las mesas se tornaron todos a sentar y luego a Zenothemo maestro de la gramatica començó a cantar vna ensalada de[916] romançe y de latin que neçesitaua a çerrar las damas los ojos y avn las orejas tanbien[917], por no ver peruertida la grauedad de tanto maestro. Pero como es costumbre en los tales lugares en el proçeso de la comida cantar los clerigos semejantes donayres a su misa cantano, no pareçe que les hazia asco aquel lenguaje a sus paladares: porque si[918] vno lo començaua suçio, el otro lo ensuçiaua mas; y ansi acabando Zenothemo su cançion prosiguió el cura de Sanctesidro con toda su vejez vn cantar que no ay lengua tan desuergonçada que fuera de alli le pueda referir.

Miçilo.—Maldita sea costumbre tan mala y tan corrupta y deshonesta, y tan indigna de bocas y lenguas de hombres que han de mostrar la regla del buen hablar y viuir. No se deurian en esto los perlados descuydar.

Gallo.—En esto[919] auia en la sala mucha paz, porque ya Alçidamas se començo a dormir, y por las partes inferiores y superiores començo a roncar con gran furor. Entonçes dixo el prior: salua res est; y de consejo de todos fue que le atassen pies y manos por poder passar su fiesta más en paz, y ansi se leuantó Dionico maestro de capilla de la iglesia mayor con otros seys cantores que estauan alli, los quales todos puestos en calças y jubon le ataron[920] fuertemente las manos y pies con vn cordel.

Miçilo.—Nunca de cantores se pudo tan buen consejo esperar.

Gallo.—Ni por esto Alçidamas despertó. Dionico con sus seys compañeros quedando ansi en medio de las mesas desnudos como estauan[921] començaron a cantar y vailar: cantauan cantares del mesmo jaez y peor, y despues çelebraron la fiesta que dizen de los matachines, hazian puestos y visajes tan desuergonçados y suçios que avn acordandome agora estoy por bomitar. Porque en el proçeso de su dança se desnudó el maestro Dionico hasta quedar en carnes y vinieron los compañeros a poner sus bocas, rostros y manos en partes y lugares que por reuerençia del saçerdoçio de que eran todos señalados no lo quiero dezir, y avn no me querria acordar. Pues como estos acabaron su suçia y deshonesta[922] fiesta se fueron a sentar cada qual en su lugar: y començaron de nueuo[923] el comer y beber, que avn no se auia dado fin porque de nueuo los començaron a seruir.

Miçilo.—Dime por tu vida[924] gallo: desto todo que estos clerigos hazian, que sentian y dezian[925] los casados?

Gallo.—Todos dexaron[926] de comer y mirauan en los clerigos con gran atençion. Las dueñas con sus pañizuelos fingiendose limpiar del[927] sudor cubrian su rostro no queriendo de empacho ver aquellas suçias desuerguenças que en juglares fueran notable deshonestidad. Estando en esto que todos comian y callauan[928] entró vn mochacho en medio de la sala, y saludando con el bonete en la mano a Aristeneto en alta boz le dixo: Señor Aristeneto, mi amo Etemocles, cura de Sancto Eugenio me mandó que delante de todos quantos estan en este combite te lyesse este carta que te embia: por tanto mira si me das liçençia. Aunque Aristineto pensó si sería bueno tomar la carta al mochacho y despues leerla, en fin de consejo de todos aquellos varones graues que estauan a los lados se le dio liçençia para la leer, y prinçipalmente porque todos la deseauamos oyr; y ansi el mochacho en alta voz, callando todos, començó.

CARTA DE ETEMOCLES A ARISTENETO[929]

Muy noble Aristeneto. Este tu Etemocles antiguo capellan y padre de confession, como a hijo muy querido, te enbian a saludar, y no quiero que tengas presunçion que por esto que te escriuo y a tal tiempo sea yo muy cobdiçioso de combites, porque de mi vida pasada, y de otras vezes que ya me has combidado ternas entendida mi templada condiçion, y tanbien lo tienen mucho antes bien conoçido de mi otros muy más ricos que tú que de cada dia me combidan a sus çenas y comidas, y las reuso porque sé bien los desmanes y desbarates que en semejantes congregaçiones y lugares se suelen ofreçer. Pero agora mueuome a te escreuir porque como me has hecho la afrenta publica, y en ese lugar donde estás, es mucha razon que publicamente y en ese lugar donde estás me aya[930] de satisfazer. A todos es notorio, señor Aristeneto, ser yo tu confesor desde que agora diez años te quisiste morir. Que publico fue en esta çiudad que yo solo hallandote vsurero publico cambiador, porque no te negassen la sepoltura sagrada como a tal, te hize prestar cauçion, y pregonar publicamente que porque estauas en el articulo de morir viniessen a tu casa todos quantos a tu hazienda por canbios, o intereses vsurarios tuuiessen hazion y derecho, que tú se lo querias restituir; y como éste fuesse tan famoso consejo y vnico para tu salud fue por todos devulgado por consejo de mí[931] que era tu confessor, y despues que tú tornaste a conualeçer corri peligro en[932] mi honrra por verte todos a boluer a canbiar, diziendo tener la culpa yo[933]; y esto todo sufrí y passé por conseruar tu buena amistad, y es publico que yo solo contra todo el comun sustenté, que en nonbre y como criado de otro podias vsurar no vsurando por tí; y agora sobre todas estas mis industrias[934] y publica amistad has procurado en tu combite nueuos amigos, de hombres que avnque mil vezes les[935] des de comer no auenturarán por tí sus conçiençias como yo. Sino pregunta al prior y al guardian y a los otros letrados y curas que tienes ay, cómo te sabran sustentar, cómo se puede sufrir, sin ser publico vsurero ser en ferias, ni avn en la çiudad cambiador? Pues bien sabes que esto yo lo he defendido al perlado por ti. Pues acuerdate que tienes tú publicado en esta çiudad, que tienes veynte mil ducados por mí; porque[936] confessandome tú que los auias ganado con çinquenta mil marauedis que tu suegro en dote te dio, lo[937] poseyas tú por solo no te los mandar yo restituir, lo qual todo era injuriarme a mí; pues, ¿pareçete que con[938] todas estas cosas me das buen pago de nuestra publica amistad? Pareçeme a mi que no; porque en fin no han de pensar sino que en mí ay meritos de tu ingratitud, y por tanto te pido que pues publicamente me afrentas sin darte yo a ello causa, publicamente me hagas la satisfaçion, todos quantos tienes en ese[939] combite me buelue[940] en mi honrra; sino de aqui protesto que ni ante Dios ni ante los hombres en mi vida te lo perdonaré. Al mochacho mandé que aunque le des torta, o xarro de vino, o capon, o perdiz, o pernil de tozino no le[941] tome, so pena que le dare de cozes y se lo haré boluer, porque no pienses satisfazer con tan pocas cosas tan grande injuria como me has hecho. Ni tanpoco te puedes escusar diziendo que te oluidaste por auer mucho tiempo que no me viste, pues ayer te hablé dos vezes; vna a tu puerta pasando yo, y otra en el templo de Sanctiago donde yo fue a dezir[942] misa y tu fueste a oyrla[943]. No alargo más por no ser molesto con larga carta a los que procuras ser graçioso con tu combite, del qual salgas tan prospero como yo satisfecho de mi injuria.—Vale.

Como el mochacho ouo leydo la carta se la demandó Aristeneto y le dixo: anda y dy á tu señor Etemocles que ansi lo haré como me lo enbia a mandar: y ansi se fue el mochacho quedando la carta en Aristeneto, la qual le demandé para leer, que la deseaua ver porque á mi pareçer es la más donosa que yo nunca ví. Estando todos murmurando[944] sobre la carta cada qual segun su ingenio, los vnos[945] la loauan de aguda maliçiosa; otros dezian ser neçia; otros acusauan a Etemocles de hombre gloton, por se afrontar por no le auer combidado a comer. En fin, estando todos ocupados en esta diuersidad de juizios, aunque la mayor parte y de los mas cuerdos fue que fue escripta con animo de afrontar a Aristeneto, estando todos ansi entró en la sala vno de aquellos chocarreros que para semejantes cenas y combites se suelen alquilar, disfraçado de xoglar, y con vn laud en la mano entró con vn puesto tan graçioso que a todos hizo reyr, y con admirable[946] industria comencó a dar a todos plazer. Representó ingeniosamente en portogues el sermon de la batalla de Aljubarrota[947], en el qual dixo cosas muy graçiosas y agudas con la proçesion del Cuerpo de Dios. Despues que este ouo representado su habilidad se salio y entró otro que por el semejante traya otra differençia de agraçiado disfraz y en la mano vn laud y alliante todos representó vn graçioso coloquio en cuatro lenguas: ytaliana, española, françesa y portuguesa; en el qual con grandes donayres y entremeses mostró vn tema que propuso provar: que los ytalianos pareçen sabios y sonlo; y los españoles pareçen sabios y no lo son; y los franceses pareçen locos y no lo son; y los portugueses pareçen locos y sonlo. Fue juzgado por todos por ingeniosa esta representacion por orden, començando del misa cantano, padre y padrino, no perdonando frayles, clerigos ni casados; y aunque a vnos era graçioso y apazible a otros fue en esto molesto y enojoso y aun injurioso. De lo qual reyendo algunos[948] donayres se començaron entre sí a alborotar en tanta manera que dieron ocasion a que despertase Alçidamas de su sueño y elevamiento profundo, y como desperto y él se echó de ver atado, y vio que el xoglar se reya con todos y todos dél[949], dixo con vna boz muy horrenda lo que dixo aquel Syleno; Soluite me; y ansi el xoglar dexando en el suelo su[950] laud entendió en le[951] desatar, y como Alcidamas se vio desatado arrebató[952] del laud antes que el xoglar le pudiese tomar, y dale tan gran golpe sobre la cabeça con él que bolandole en infinitas pieças dio con el xoglar en el suelo sin juizio ni acuerdo de sí, y con el mastil y trastes que en la mano le quedó como vio que sus tres enemigos se reyan arrebató dél, Ermon, Eucrito y Eustochio curas antiguos y muy honrrados dio a cada vno su palo que a todos descalabró mal, y de aqui partio para la mesa principal y hirio al guardian y prior, y ya eran levantados los amigos de los tres heridos que se venian para Alçidamas a se vengar; y de la otra parte el xoglar que bolviendo en sí tomó un palo que halló a vn rincon y haziendo campo por entre todos viene rostro a rostro con Alçidamas tirandose muy fuertes golpes ambos a dos. Vieras un consagrado saçerdote cura dar y reçibir palos de un xoglar; cosa por çierto digna de lagrimas; y porque todos estavan injuriados, qual del vno, qual del otro, no auia quien entre ellos se quisiesse meter, ni avn osauan[953] por no tener armas con que los despartir; tanta era la furia con que se herian y andauan trauados. Arrojauanles los manteles, sillas, vancos, vasijas. Vieras vna batalla tan sangrienta y trabada qual de la Pharsalica[954], puedes imaginar. Las mugeres y niños dando gritos echaron a la calle a huyr, por lo qual alterado todo el pueblo acudieron[955] a los socorrer. Despartidos todos hallamos que estando trabados Alçidamas con el xoglar le auia rompido la boca y descalabrado con el laud[956]: pero el xoglar arrancó a Alçidamas con la vna mano vn gran pedaço de vna oreja y con la otra mano le arrancaua la nariz. De todos los otros curas, no quedó hombre sin sangrienta herida particular, qual en la cabeça, qual en el rostro, qual en otra parte de su cuerpo, y siendo todos presos por el eclesiastico juez se sentenció ninguno auer incurrido en irregularidad, porque aueriguó ninguno estar en su libre poder y juizio. Pues plazio a Dios que echados fuera de la sala todos los heridos, porque todos fueron embiados a sus casas a se curar y luego quedó sosegado todo el campo. Que esto tiene de bueno esta gente saçerdotal: que tan presto como la colera o fuego los ençiende y se enojan, tan presto son desenojados: y cualquiera persona que se meta en medio los hará amigos: por que dizen que no puede en ellos durar enemistad porque ganan de comer en officio que no sufre enemigo; que es dezir misa. Y ansi el sacerdote cuando ryñe, no tiene más que el primer golpe, del qual sino hiere, sed seguro que no tirará más. Pero como no estaua avn asentado lo bebido y cada momento bebian más tenian avn los animos prestos y aparejados por qualquiera oportunidad a batalla. Y ansi Cleodemo que estaua al lado de su ahijado Zenon boluiendo a la carta de Etemocles, porque sintio afrontado a Aristeneto, y avn a aquellos religiosos que junto a sí tenía dixo: ¿Qué os parece señores de la elegançia de Etemocles en su escrivir piensa que no entendemos su intinçion y dónde va a parar su eloquençia. Por çierto sy Aristeneto le embiasse agora vna gallina[957] y vn xarro de vino con que le matasse la[958] hambre yo le asegurasse su[959] amistad. En esto Zenothemides que era cura de San Leandro que tenía la perrocha junto a la de Sancto Eugenio respondio por su vezino Etemocles, y dixo: por cierto, Cleodemo, mal miras lo que dizes, pues sabes bien que a Etemocles no le falta muy bien de comer y beber, y que no tiene neçesidad de la raçion de Aristeneto como tú. Dixo Aristeneto: señores no riñais, ni tomeis passion: por cierto la carta fue muy buena, elegante, que muestra bien ser de letrado[960], yo me conozco culpado, y[961] protesto purgar mi pecado satisfaziendo a mi acreedor. Dixo Cleodemo; por cierto poca obligacion tiene Zenothemides de responder aqui por Etimoclides, pues si aqui se le huuiesse hecho injuria en lo que yo he dicho auria muchos que respondiessen por él; y no me marauillo que responda Zenothemides por él, pues ambos tienen hecho concierto de no enterrar los feligreses muertos[962] sin que primero le enbien prenda por el tañer y sacar la cruz. Respondio Zenothemides; por çierto peor es lo que tú hazes, Cleodemo, que los tienes en la carçel hasta que te hayan de pagar quexandote al juez; y diziendo esto se leuantó de la mesa donde estaua sentado y se vino para él; y Cleodemo tenía la copa en la mano que queria beber, y dixole: Zenothemides, en esa arte es más çierto, Cleodemo, que morirás que no piloto en el mar; que ansi tienes tú çinquenta cofradias en esta çiudad que en todo el año no vas a tu casa a comer. Y como Cleodemo tuuo a Zenothemides junto a sí le arrojó todo el vino acuestas, que todo el rostro y cuerpo le inchó dél; luego Zenothemides rompiendo por la mesa tomó a Cleodemo por los vestidos y sobrepelliz y le truxo al suelo sin le poder ninguno quitar. No pareçia sino garza debajo del halcon. Daua el desuenturado grandes vozes diziendo: que me mata, que me ahoga; valeme Aristeneto y Zenon; y aquellos religiosos se le quitaron, que le mataua; y cuando debajo salio no tenía pluma, ni aun hueso en su lugar. El rostro todo arañado y un ojo casi fuera, del qual se sintio muy lastimado y fué neçesario que luego le llevassen a su casa á se proueer, y hizieron que Zenothemides se fuese tanbien, pensando que la Justiçia acudiera alli. Pues purgada la casa de todos aquellos arriscados y belicosos curas, porque todos fueron de tres recuentros heridos y sacados del canpo, como te he contado...[963].

Miçilo.—¿No supiste si el perlado los castigó? Porque çierto en vn tan desuaratado aconteçimiemto auia con grandes penas de proueer.

Gallo.—Supe que ese otro dia los auia el vicario lleuado a la carçel todos y que se sentençió que ninguno auia incurrido en irregularidad, porque se aueriguó ninguno estar en su juizio y libre poder. Pero fin a cada vno dellos condenó qual en seys ducados, y a otros a diez para la camara del obispo que la tenía necesidad de se trastejar.

Miçilo.—¡O qué cosa tan justa fue!

Gallo.—Pues quedando la otra gente del combite ansi muy confusos y marauillados[964] de ver su poco sosiego y templança y mal exemplo[965], todos los seglares se salieron cada qual con su muger sin saludar al huesped ni ser sentidos de alguno. Luego Dionico maestro de capilla y todos sus compañeros pensaron entender en algun recoçijo[966] por boluer la fiesta a su deuido lugar, y como la comida fue acabada y el misa cantano echó[967] la bendiçion y oraçion de la messa, llegó[968] Dionico[969] con la mano llena de tizne de vna sarten y entiznó[970] todo el rostro del misacantano que no le quedo cosa blanca, y como no tenía padrino le tomaron por fuerça y le sacaron[971] de casa a la puerta donde estaua el medio pueblo que era llegado al ruydo y vozes de la batalla pasada y vistieronle vn costal abierto por el suelo que se acabaua de vaçiar de[972] harina, y salio Dionico á la calle en alta voz diziendo: Ecce homo. Todos prosiguiendo gran grito y mofa le tirauan trapos suçios y puños del çieno que estaua en la calle, que me hicieron llorar.

Miçilo.—Por cierto con mucha razon[973].

Gallo.—Pues ansi le subieron en vn asno y le lleuaron con gran denuesto por toda la ciudad[974].

Miçilo.—Pues en el entretanto, ¿qué hazias tú?[975].

Gallo.—En el entretanto que estas cosas passauan, que te tengo contado, estaua yo entre mí pensando otras muchas[976]. Lo primero que consideraua era que aquel nueuo vngido por saçerdote representaua al verdadero Cristo Saçerdote eterno segun el orden de Melchisedech, y alli en aquel mal tratamiento se me representó todo el que Cristo padeçio por mí en sus vituperios, injurias y tormentos; en tanta manera que no me pude contener sin llorar, y doliame mucho porque era tanta la çeguedad de aquellos vanos saçerdotes que sin templança alguna proseguian en aquella vanidad con tanta disoluçion, perdida la magestad y reuerençia deuida a tan alta dignidad y representaçion de nuestro Dios, y para alguna consolaçion mia pense ser aquello como vexamen de doctor; porque aquel nueuo saçerdote no se ensoberuezca por ser de nueuo admitido a tan çelestial[977] dignidad y despues desto consideraua en todo lo que en la comida auia proçedido entre aquellos que tenian el titulo y preheminençia en la auctoridad y sçiençias[978] pensando que no ay cosa mas preçiosa en las letras[979] que procurar el que las estudia componer la vida con ellas, porque no veo cosa más comun en el vulgo que los que de la virtud más parlan estar más lexos del hecho; y despues veniame a la memoria quan corruptos estan en las costumbres los que tienen obligaçion a dar buen exemplo. Consideraua quanto philosopho, religioso, cura y saçerdote estaua alli, tan distraydos en el recogimiento, que si los vnos hazian vajezas los otros las dezian muy mayores, y tanto que ya no podia echar toda la culpa al vino y comida quando oy y ley lo que estando ayuno escriuio Etimocles. Pareçiome en alguna manera aquella carta a lo que fabulosamene cuentan los poetas de la diosa Eride: que por no ser combidada a las bodas del rey Peleo hechó en medio de las mesas aquella mançana que despues fue causa de aquella brauissima y memorable contienda troyana. Enfin todas las cosas me pareçian que estauan alli al reues, porque via alli una mesa de feligreses, casados ydiotas populares, callando y comiendo con mucho orden y tenplança, que ni con el vino hablauan, ni en el puesto ni meneo mostrauan algun descuydo deshonesto, y solamente se reyan de aquellos que hasta entonçes por solo el hábito, estado y opinion venerauan honrrauan y obedeçian pensando que en si fuessen de algun valor y preçio: y agora se acusan por verdaderos ydiotas engañados, pues ven por experiençia desto sus desmanes, su poco recogimiento y poca vergüença. Quando los ven tan desordenados, descomedidos en su comer y beber, tan infames y disolutos en sus injurias, con tantas vozes y grita por tan façiles y ligeras ocasiones venir á las manos y cabello; y sobre todo me admiraua ver aquel monstruo de naturaleza Alcidamas cura de San Nicholas tan desbaratado en su vibir y costumbres, obras, conuersaçion, que nos dexó confusos y admirados a quantos estauamos alli. Sin empacho ninguno de las dueñas hazia cosas de su cuerpo y partes vergonçosas, y dezia de su lengua que avn avria empacho de lo dezir y hazer vn muy profano joglar.

Miçilo.—Por çierto que me has admirado, gallo, con tu tan horrenda historia, o por mejor dezir, atroz tragedia. ¡Quán comun cosa es faltar los hombres de su mayor obligaçion! Supliquemos a nuesto Señor los haga tan buenos que no herremos en los imitar, y merezçan con su ofiçio inpetrar graçia de nuestro Señor para sí, y para nos, y auisemos de oy más a todos los perlados que pues en la iglesia son pastores deste ganado no permitan que en los tales auctos y çelebridades de misas nueuas aya estos ayuntamientos, porque vengan a tanto desman.

Gallo.—Ya, Miçilo, quiero dexar guerras y contiendas y heridas y muertes de honbres con las cuales te he escandalizado hasta aqui, y quiero que agora oyas la más alta y más feliçissima nauegaçion que nunca a honbres aconteçio. En fin oyras vna admirable ventura que te quiero contar, la qual juntamente con el prospero suçeso te dara tanto deleyte que holgarás grandemente de le[980] oyr; y pues es ya venido el dia abre la tienda, que en el canto que se sigue lo oyras.

Fin del deçimo septimo canto del gallo.

NOTAS:

[845] G., segun tengo entendido por tu esperimentada narraçion es la mejor y más segura.

[846] me ha pareçido.

[847] G., que comunmente en semejantes lugares suelen passar

[848] G., monstruosas y prodigiosas.

[849] G., puedan entretener el tiempo.

[850] R., Jambulo.

[851] R., de oçeano.

[852] G., escriuan.

[853] G., y.

[854] G., del dezir.

[855] G., poeta.

[856] G., con tu.

[857] G., prometiste.

[858] G., en ello hago ser publico el desorden y poca templança con que esta gente consagrada toma semejantes ayuntamientos; los quales les auian de ser vedados por sus perlados y juezes, y a estos querria yo ser destos relactor, porque lo podrian remediar, antes que no a tí; porque en contartelo solo doy ocasion con mi lengua a que auiendo tú plazer, te rias y mofes de aquella consagrada caterua qne está en la tierra en lugar de la diuina magestad.

[859] G., que jures de no lo.

[860] G., será.

[861] G., el fundamento.

[862] G., fiesta.

[863] G., tenía.

[864] G., llamaua.

[865] G., que no se si le conoçiste. Este mançebo.

[866] G., y el.

[867] G., de su parte.

[868] G., eran muchos.

[869] G., de la historia.

[870] G., del año.

[871] G., solenidad.

[872] G., boluimonos.

[873] G., alli.

[874] G., auia otra.

[875] G., el missa cantano.

[876] G., otra mano.

[877] G., de San Julian.

[878] G., su.

[879] G., gran.

[880] G., se sento.

[881] G., fueron.

[882] G., por ser más viejo.

[883] G., que la sçiençia son canas en el hombre.

[884] G., asentó.

[885] G., asento.

[886] Y luego dixo.

[887] G., de la Gramatica.

[888] R. (Nota marginal) Gramatica. Figura antiptosis est casus pro casu posi.

[889] G., notandolos de ambiçiosos, glotones y de poco sosiego: fingiendose todos tener cuenta con el plato, pero más la tenian con lo que entre los clerigos pasaua.

[890] G., tras.

[891] G., que rodauan.

[892] G., pastel.

[893] G., de la sala.

[894] G., agora, como sali.

[895] G., apresuré por acabar presto lo misa, que avu no me sufria.

[896] G., ser.

[897] G., entre.

[898] R. (Tachado) has de saber que.

[899] G., la arroxo.

[900] G., quebro.

[901] G., y no.

[902] G., rodeaua.

[903] G., por todas.

[904] G., a las.

[905] G., grande.

[906] G., prestando y cambiando auia adquerido.

[907] G, y vituperaua.

[908] G., mugeres; y ansi, pensandolo remediar Aristeneto dandole muy bien a beber y que con esto le haria su amigo, ansi mando.

[909] G., y en alta voz, que todos con silençio le oyeron, hablando con la muger de Aristeneto, madre de misa cantano: señora Magençia (que ansi se llamaua) yo bebo a tí; y mira que has de beber otro tanto del vaso como yo bebiere, so pena que no lo beuiendo se arroxe lo que quedare sobre ty; y alçando la copa bebio della casi vn azumbre y luego la mando tornar a enchir, y estendiendo el braço la dio a Magençia, diziendola que sino beuia incurreria en la pena puesta y que la abrá de executar; y Magençia encogiendose con gran verguença, diziendo que no acostumbraua beuer, reusó el vaso con miedo que Alçidamas no la afrontasse; y teniendo lo mesmo los combidados trabajaron por le apartar fuera, pero él juró por sus ordenes que sino daua vn fiador que beuiesse por ella que se lo auia de derramar acuestas; y el cura de San Miguel, que alcançaua buena parte deste menester se leuantó y dando a entender que lo hazia por defender a la señora huespeda y empedir que no la afrontasse Alçidamas, pues este se leuantó de su lugar y saliendo en el medio de la sala dixo a Alçidamas: dame acá la copa, que yo quiero cumplir por la señora Magençia; y ansi tomando el vaso en sus manos beuio vn terrible golpe, que a juizio de todos igualó.

[910] G., amago determinado de arrojar sobre Magençia lo que en el vaso quedó, pero el cura.

[911] G., tomó.

[912] G., y hizole.

[913] G., y Eustochio, cura de San Martin, porque a todos auia injuriado con sus donayres; y por el contrario, en fabor de Alçidamas, por ser sus vezinos y amigos viejos se leuantaron el sacristan de San Miguel y el cura de San Juan y el cura de San Pedro y el cura de Santa Marina.

Miçilo.—Que, alli vino el cura de San Pedro? no faltarian gargajos y importunidad en su vejez.

Gallo.—Alli vino con asco y desgraçia de todos; que en vna silla le truxieron porque estaua muy enfermo.

[914] G., arroxadas.

[915] G., como graniço.

[916] G., en.

[917] G., a que las damas çerrassen las orejas y avn los ojos.

[918] G., y ansi a este tono si.

[919] G., este tiempo.

[920] G., con vna cuerda.

[921] G., de la sala, començaron.

[922] G., de sautoriçada.

[923] G., y proçedio el.

[924] G., por mi amor.

[925] G., hazian.

[926] G., dexauan.

[927] G., limpiarse el.

[928] G., suçias maneras de festejar, porque avn viles joglares se desdeñarian tratarlas, por no perder credito con el auditorio. Estando en esto que todos callauan.

[929] Falta este epígrafe en el ms.

[930] G., ayas.

[931] G., mio.

[932] G., fue infamado con peligro y jatura de mi honrra.

[933] G., que tenía.

[934] G., injurias.

[935] G., los.

[936] diziendo tú a todos que.

[937] G., los.

[938] G., en.

[939] G., ay estan en tu.

[940] G., bueluas.

[941] G., lo.

[942] G., dixe.

[943] G., la oyste.

[944] G., començaron todos a murmurar.

[945] G., vnos dezian que era aguda, a lo menos los amigos de Etemocles, y dezian que era muy sabiamiente escripta, que bien pareçia ser de letrado. Los contrarios dezian que no era muy cuerda y acusauan a Etemocles de hombre gloton y dezian que la auia escripto como afrontado por no le aver combidado a la fiesta y comida. Estando...

[946] G., graciosa.

[947] G., representó ingeniosamente la proçesion que hacen los portugueses el dia de Corpus Cristi y predicó el sermon que ellos suelen predicar el dia que celebran la batalla del Aljubarrota.

[948] G., despues tañendo con su laud començó en copla de repente a motejar a todos quantos estauan en la mesa, sin perjudicar ni afrontar a ninguno, y reyendo donayres.

[949] G., con el.

[950] G., dexando el.

[951] G., procuró por le.

[952] G., tomo.

[953] G., osasse.

[954] G., y cruel como de la Farsalia.

[955] G., acudio.

[956] G., y que el xoglar auia dado a Alçidamas con el palo vn gran golpe que le descalabró mal. De manera que todos aquellos curas fueron por el semejante heridos, qual en la cabeça, qual en el rostro; por lo qual fue neçesario que todos los lleuassen a sus posadas a los curar. Pues echada toda aquella gente arriscada fuera de la sala, se alçaron las mesas y se tornaron los que quedaron a sosegar. Pero como el diablo nunca sosiega de meter mal y dar ocasion a que suçeda siempre peor, suçedio que Cleodemo, padrino, boluiendo a la carta de Etemocles, porque sintio afrontado a Aristeneto y avn a aquellos religiosos que junto a si tenía, dixo: ¿qué os parecede las elegantes razones de Etemocles?

[957] G., torta.

[958] G., el.

[959] G., la.

[960] G., que la carta venia elegante muy cuerdamente escripto y como de letrado.

[961] G., por lo qual.

[962] G., principalmente porque en lo que yo he dicho ninguna injuria le hize, pues de todos es conoçido Etimoclides bien de quantos aqui estan, y no me marauillo que responda por él, pues ambos tienen hecho liga y monipodio en el trato de sus feligreses, y ansi an jurado ambos a dos de no enterrar a ninguno en su feligresia.

[963] G., le dio con la copa de vino en el rostro, que le enuistio todo del, y luego Zenotemides tomó a Cleodemo por la sobrepelliz y le truxo al suelo y hizole dar con el rostro y cabeça en vn vanco, de que mal le descalabró. En fin los frayles y misa cantano y los demas los apartaron, y fue neçesario que Cleodemo se fuesse luego a su casa a curar, y tambien Zenothemides se fue. Pues purgada la casa de todos aquellos arriscados y belicosos capitanes, porque todos fueron de tres recuentros heridos y sacados del campo, como te he contado...

[964] G., enbobeçidos.

[965] G., ver en gente de tanto exemplo tanto desman.

[966] G., pensaron que hazer.

[967] G., como fue echada.

[968] G., llegosse.

[969] G., Dionico al misa cantano.

[970] G., entiznole.

[971] G., y llenaronle fuera de.

[972] G., del.

[973] G., homo. Misçilo. Propriamente lo pudo dezir.

[974] G., todo el lugar.

[975] G., Dime, gallo, en el entretanto que estas cosas pasauan, ¿que pensauas tú?

[976] G., cosas se çelebrauan pensaua yo otras muchas.

[977] G., alta.

[978] G., letras.

[979] G., ellas.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO OCTAUO CANTO DEL GALLO

En el deçimo octauo canto o sueño que se sigue el auctor muestra los grandes daños que en el mundo se siguen por faltar la verdad[981] de entre los hombres.

Miçilo.—Pues por tu buena ventura, gallo, o Pithagoras, o como más te quisieres llamar, de todas las cosas tienes esperiençia que en el çielo y en la tierra pueden aconteçer agora: yo deseo mucho de ti saber me declares vna admirable dubda que grauemente atormenta mi spiritu sin poder hallar quién me satisfaga con bastante respuesta. ¿De dónde prouiene en algunos vna insaçiable cobdiçia de mentir en quanto hablan, en tanta manera que a sí mesmos con sumo deleyte se saborean, como sepan que todo es vanidad quanto dizen, y con suma efficaçia tienen en atençion los animos de los oyentes?

Gallo.—Muchas cosas son ¡o Micilo! las que fuerçan algunas vezes los hombres a mentir. Como es en los belicosos y hombres de guerra se tiene por ardid saber con mentira engañar al enemigo, como en esta arte fue muy sagaz y industrioso Ulises; y tanbien lo vsan los cobdiçiosos de riquezas y honrras mundanas por vender sus mercaderias y auentajarse en sus contrataçiones. Pero avnque todo esto sea ansi te ruego me digas la ocasion que a saberlo te mueue?

Miçilo.—Todo eso se sufre que me has dicho por ofreçerse en esos casos intereses que a mentir os[982] mueue. Pero donde no se les ofreçe interes de más que satisfazer[983] su apetito, ¿de dónde les viene la inclinaçion a tan nefando y odioso viçio? Que ay hombres que en ninguna cosa ponen más arte, cuydado y industria que en mentir sin algun interes como al presente te quiero contar. Bien conoçes a Demophon nuestro vezino.

Gallo.—¿Es este rico que está en nuestra vezindad?

Miçilo.—Ese mesmo. Ya sabes que abrá ocho dias que se le murio su muger. Pues a esta causa por ser mi vezino y amigo que sienpre me combidó a sus çenas y çelebridades, quisele yr la noche passada a visitar y consolar en su viudez.

Gallo.—Antes auias de dezir[984] a le dar la buena pro haga.

Miçilo.—Pues auianme dicho que con el gran pessar que tenía de la muerte de su muger estaua enfermo, y ansi le hallé en la cama muy afligido y llorando, y como yo entré y le saludé me reçibio con alguna liberalidad mandandome sentar en vna silla que tenía muy cerca de sí, y despues que le vbe dicho aquellas palabras que se suelen dezir en el comun: señor, pessame de la muerte de vuestra muger y de vuestro mal; començele a inportunar me dixesse qué era la causa que de nueuo le hazia verter lagrimas auiendo ya algunos dias que se le auia muerto la muger. A lo qual me respondio, que no se le ofreçia cosa que más nueua le fuesse que auersele muerto la muger, su compañera la que él tanto amó[985] en esta vida y de que tanto se deuia perpetuamente acordar[986], y dixome que estando alli en su cama solo la noche passada en consideraçion de la[987] soledad y miseria que le quedaua sin su[988] amada Feliçia, que ansi se llamaua su muger, pessandole mucho por auerla desgraçiado[989] poco antes de su muerte[990], porque rogandole ella que le renouasse çiertas joyas de oro y faldrillas que ella tenía de[991] otro tiempo, no lo auia hecho, y que estando muy apesarado pensando en esto, por no le auer complazido le apareçio Feliçia increpandoles porque auiendole sido en todo muy cunplido y liberal, auia sido muy corto en lo que más hazia[992] a su honrra, porque en su entierro y obsequias no la auian acompañado el cabildo mayor y cantores con musica, y porque no la auian tañido las campanas con solenidad, que llaman enpino, y que la lleuaron al tenplo en vnas comunes andas auiendola de lleuar en ataud; y otras cosas dixo del paño que ençima de si lleuaua[993], si era de brocado, luto o seda. Lo qual todo pareçiendome muy grandes disparates y liuiandades me reí diziendo que se consolasse mucho, que buen remedio tenía tornando de nueuo a hazer las obsequias; y por pareçerle que yo no lo creya lo trabajó apoyar con grandes juramentos, y por que via que mientra él más juraua yo menos le creya, se leuantó en camisa de la cama y se abajó inclinado de rodillas en el suelo señalándome con el dedo las señales de sus pies que alli auia dexado y imprimido, y estaua todo el suelo tan llano y tan igual que no se hallara vn cabello de differençia aunque tuuierades ojos de linçe; y ansi por me persuadir su sueño se tornó a la cama donde sentado y mandándose encorporar de[994] almohadas que le tuuiessen proçedio en cosas tan monstruosas y tan sin orden acerca de su sueño y vision, y en loor de su mujer que no huviera[995] en el mundo tan vano juizio que las creyera[996], hasta que quebrada la cabeça de le oyr[997] me despedi dél y me vine[998] acostar.

Gallo.—Verdad es ¡o, Miçilo! que esas cosas que Demophon ay te conto no son de creer de razonable juizio, porque ya te he dicho lo que en la buelta de las almas de los defuntos ay[999]. Pero mira bien no incurras tú en vn genero de incredulidad que tienen algunos hombres, que ninguna cosa les dizen por façil y comun que sea que la quieran creer; pero marauillandose de todo, se espantan y santiguan y todo dizen que es mentira y monstruosidad. Lo qual todo es argumento de poca esperiençia y saber. Porque como no han visto nada, ni han leydo nada, qualquiera cosa que de nueuo vean les pareçe ser hecho[1000] por arte de encantamiento o embaymiento, y por el semejante, qualquiera cosa que de nueuo oyan y[1001] les digan se encogen, espantan y admiran, y tienen por aueriguado que la fingen siendo mentira por vurlar dellos y los engañar. Pero los sabios, los que todo lo han visto, los que todo lo han leydo, todo lo menospreçian, todo lo tienen en poco, y ansi passando adelante lo rien y mofan y tachan y reprehenden, mostrando auer ellos visto mucho más sin comparaçion. Ansi agora tú considera que no es peor estremo, no creer nada, que creerlo todo, y piensa que ninguna cosa puede imaginar el entendimiento humano que no pueda ser, y que marauilla es que todo lo que puede ser, sea de hecho ya y acontezca. Pues ansi agora yo, Miçilo, me temo si no quieres creer cosa de quantas hasta agora te he dicho, y pienses y sospeches que todo ha sido mentira y fingido por te dar passamiento, y ansi creo que menos creras vn admirable aconteçimiento que agora te queria contar, porque junto con lo que hasta aqui te he contado exçede en admiraçion sin comparaçion alguna a lo que Demophon tu vezino te persuadio auer visto.

Miçilo.—Mira, gallo, que entendido tengo que todas las cosas verdaderas que se dizen si bien se quieren mirar muestran en sí vna verisimilitud que fuerçan al entendimiento humano a las creer; porque luego representan y reluze en ellas aquella deidad de la verdad que tienen en sí, y después desto tiene gran fuerça la auctoridad del que las dize, en tanta manera que avn la mesma mentira es tenida por verdad. Ansi que por todas estas razones soy forçado a que lo que tú dixeres te aya yo de creer; por lo qual, di, yo te ruego, con seguridad y confiança, que ninguna cosa que tú dixeres dubdaré, prinçipalmente que no ay marauilla alguna que me marauille despues que vi a tí siendo gallo hablar nuestra lengua; por lo qual me persuades a creer que tengas alguna deydad de beatitud, y que por esta no podras mentir.

Gallo.—Por cierto yo queria çesar ¡o Miçilo! de mi narraçion por auerla interrumpido con alguna señal de dubda. Dexaras en verdad de gozar de la más alta y más feliçissima historia que nunca hasta agora ingenio de historiador ha[1002] escripto, y prinçipalmente por narrartela yo que soy el que la passé. Pero por la seguridad que al credito y fe me tienes dada quiero proçeder, porque no quiero pribarte del gusto y deleyte admirable que en oyrla gozarás, y verás despues que la ayas oydo de quanto sabor te pribarás si por ignorar antes lo que era menos preçiaras de lo oyr, y conoçerás quanto amigo te soy y buen apaniguado y familiar, pues no estimando la injuria que me hazias con tu dubdar te comunico tan gran beatitud. Por tanto prestame atençion, que oy verás quan elegante rectorico soy. Tú sabras, que en vn tiempo siendo mançebo y cobdiçioso de ver, vino nueua en Castilla que se auian ganado en las partes oçidentales aquellas grandes tierras de la Nueua España[1003] que nueuamente ganó aquel animoso marques del Valle, Cortés, y por satisfazer en alguna manera el insaçiable animo de mi deseo que tenía de ver tierras y cosas nueuas determinéme de enbarcar, y auenturarme a esta nauegaçion, y ansi en este mesmo deseo me fue para la çiudad y ysla de Caliz donde se hazia el flete mas conueniente y natural para semejante xornada; y llegado alli[1004] hallé diez conpañeros que con el mesmo affecto y voluntad eran venidos alli, y como en aquella çiudad venian muchos de aquella nueua tierra y nos dezian cosas de admiraçion, creçianos mas el apetito de caminar. Deziannos el natural de las gentes, las costumbres, atauio y dispusiçion; la diuersidad de los animales, aues, frutas y mantenimientos y tierra. Era tan admirable lo que nos dezian juntamente con lo que nos mostrauan los que de allá venian que no nos podiamos contener[1005], y ansi juntandonos veynte compañeros todos mançebos y de vna edad, hecho pacto entre nosotros inuiolable de nunca nos faltar, y çelebradas las çerimonias de la[1006] amistad con juramento solene fletamos vn nauio vezcayno velero y ligero, todos de bolsa comun, y con prospero tiempo partimos vn dia del puerto, encomendados a Dios, y ansi nos continuó siete dias siguientes hasta que se nos descubrieron las yslas fortunadas que llaman de Canaria. Donde tomado refresco[1007] despues de vista la tierra, con prospero tiempo[1008] tornamos a salir de alli y caminando por el mar al terçero dia de nuestro camino dos horas salido el sol haziendo claro y sereno el çielo dixeron los pilotos ver vna ysla de la qual no tenian notiçia ni la podian conoçer, de que estauan admirados y confusos por no se saber determinar, poniendonos en gran temor ansi a deshora, admirauanse más turbados de ver que la ysla caminaua más veniendo ella azia[1009] nosotros que caminauamos nosotros para ella. En fin en breue tiempo nos venimos tanto juntando que venimos a conoçer que aquella que antes nos pareçia ysla era vn fiero y terrible animal. Conoçimos ser vna vallena de grandeza increyble, que en sola la frente con un pedaço del çerro que se nos descubria sobre las aguas del mar juzgauamos auer quatro millas. Venia contra nosotros abierta la boca soplando muy fiera y espantosamente que a diez millas haçia retener el nauio con la furia de la ola que ella arroxaua de sí; de manera que viniendo ella de la parte del poniente, y caminando nosotros con prospero leuante nos forçaua calmar, y avn boluer atras el camino. Venia desde lexos espumando y turbando el mar con gran alteraçion; ya que estuuimos más çerca que alcançauamos[1010] a verla más en particular pareçiansele los dientes tan terribles cada vno como vna montaña[1011] de hechura de grandes palas; blancos como el fino marfil. Venimos adelante a juzgar por la grandeza que se nos mostró sobre las aguas, ser de longura de dos mil leguas. Pues como nos vimos ya en sus manos y que no le podiamos huyr[1012] començamonos a abraçar entre los compañeros, y a darnos las manos con grandes lagrimas y alarido, porque viamos el fin de nuestra vida y compañia estar en aquel punto sin remedio alguno, y ansi dando ella un terrible empujon por el agua adelante y abriendo la boca nos tragó tan sin embaraço ni estorbo de dientes ni paladar que sin tocar en parte alguna con gauia, velas, xarçia y muniçion y obras muertas fuemos colados y sorbidos por la garganta de aquel monstruoso pez sin lision alguna del nauio hasta llegar a lo muy espaçioso del estomago, donde auia vnos campos en que cupieran otras veynte mil; y como el nauio encalló quedamos espantados de tan admirable suçeso sin pensar qué podia ser, y avnque luego estuuimos algo obscuros porque cerró el paladar para nos tragar, pero despues que nos tuuo dentro y se sosego traya abierta la boca a la contina, de manera que por alli nos entraua bastante luz, y con el ayre de su contino resolgar nos entretenia el viuir a mucho descanso y plazer. Pareçiome que ya que no quiso mi ventura que yo fuesse á las Indias por ver allá, que era esta conuenible comutaçion, pues fortuna nos forçaua en aquella carçel a ver y gustar de admirables cosas que te contaré; y mirando alrededor vimos muy grandes y espaciosos campos de frescas fuentes y arboledas de diuersas y muy suaves flores y frutas, y ansi todos saltamos en tierra por gustar y ver aquellas estançias tan admirables. Començamos a comer de aquellas frutas y a beuer de aquellas aguas alegres y delicadas[1013] que nos fue muy suaue refeçion. Estauan por alli infinitos pedaços de hombres, piernas, calaberas y huesos, y muchas espinas y costillas de terribles peçes y[1014] pescados, y otros enteros que nos empidian el andar. Auia tablas, maderos de nauios, ancoras, gauias, masteles, xarçia, artilleria y muniçion, que tragaua aquella fiera vestia por se mantener[1015]. Pero salidos adelante de aquella entrada a vn grande espaçio que alcançamos a ver desde vn alto monte más de quinientas leguas de donde atalayamos[1016] grandes llanos y campos muy fertiles, abundantes y hermosos. Auia muchas aues muy hermosas y graçiosas, de diuersos colores adornadas en sus plumas que eran de graçioso parecer. Auia aguilas, garças, papagayos, sirgueros, ruyseñores y otras differençias espeçies y generos de[1017] aues de mucha hermosura. Pues proueyendo que algunos compañeros que[1018] quedasen en[1019] la guarda del nauio, les sacamos fuego del pedernal y dexamos les mantenimiento de aquellos manjares y carnes que trayamos de nuestra prouision y matalotaje; y ansi escogidos algunos compañeros nos salimos a descubrir la tierra[1020]. Discurriendo pues por aquella deleytosos y fertilissimos campos[1021] al fin de dos dias, casi al puesto del sol, desçendiendo de vna alta montaña a vn valle de mucha arboleda, llegamos a vn rio que con mucha abundançia y frequençia corria vino muy suave; tan hondo y tan caudaloso que por muchas partes podian nauegar muy gruesos nauios. Del qual començamos a beuer y a gustar, y algunos de nuestros compañeros se començaron de la beuida a vençer y se nos quedauan dormidos por alli que no los podiamos lleuar. Todas las riberas de aquel suaue y graçioso rio estan[1022] llenas de muy grandes y fertilissimas çepas cargadas de muy copiosas vides con sus pampanos y raçimos muy sabrosos y de gran gusto; de que[1023] començamos a cortar y comer; y tenian algunas de aquellas çepas figura y imagen de mugeres que hablando en nuestra lengua natural nos convidauan con agraçiadas palabras a comer dellas, prometiendonos mucho dulçor. Pero a todos aquellos que conuençidos de sus ruegos y halagos llegauan a gustar de su fruto los dormian y prendian alli, que no eran libres para se mouer y las dexar, ni los podiamos arrancar de alli. Destas, de su frecuente emanar[1024] destilaua vn continuo liquor que hazia yr al rio muy caudaloso. Aqui en esta ribera hallamos vn padron de piedra de dos estados alto sobre la tierra, en la qual estauan vnas letras griegas escriptas que mostrauan ser de gran antiguedad, que nos significauan[1025] auer sido este el peregrinaje de Bacho. Passado este graçioso rio por algunas partes que se podia vadear, y subida vna pequeña cuesta que ponia differençia entre este valle de Bacho, desçendimos á otro no menos deleyte[1026] y de gran sabor. De cuyo gusto y dulçor nos pareçia beuer aquella beuida que dezian los hombres antiguos ser de los dioses por su grande y admirable gusto, que llamauan nectar[1027] y ambrosía. Este tenia vna prodigiosa virtud de su naturaleza; que si alguno escapado del rio de Bacho pudiesse llegar a beuer deste licor era marauillosamente consolado y sano de su embriaguez, y era restituido en su entero y primero juizio, y avn mejorado sin comparaçion. Aqui beuimos hasta hartar, y boluimos por los compañeros y quál a braço, quál acuestas y quál por su pie los traymos[1028] alli, y sanos caminamos con mucho plazer. No lexos desta suaue y salutifera ribera vimos salir humo, y mirando más con atençion vimos que se descubrian vnas caserias pobres y pajizas, de lo qual nos alegramos mucho por uer si habitaua por alli alguna gente como nosotros con que en aquella prision y mazmorra nos pudiessemos entender y consolar. Porque en la verdad nos pareçia ser aquello vna cosa fantaseada, o de sueño, o que por el rasgo nos la descriuia algun delicado[1029] pintor. Pues con esta agonia que por muchos dias nos hazia andar sin comer y[1030] beuer sin nos defatigar, llegamos çerca de aquellas casas, y luego en la entrada hallamos vna vieja de edad increyble, porque en rostro, meneo y color lo monstró ser ansi. Estaua sentada entre dos muy perenales fuentes, de la vna de las quales manaua vn muy abundante caño de miel, y de la otra mano corria otro caño muy fertil y gruesso de leche muy cristalino. Las quales dos fuentes bajadas a un vallico que estaua junto alli se juntauan[1031] y hazian ambas el[1032] un rio caudal. Estaua la dueña ançiana con vna vara en la mano, con la qual con gran descuydo heria en la fuente que tenia a su mano derecha que corria leche, y a cada golpe hazia vnas campanillas, las cuales corriendo por el arroyo adelante se hazian muy hermosos requesones, nazulas, natas y quesos como ruedas de molino. Los quales todos quando llegauan por el arroyo abajo donde se juntauan con[1033] la fuente del miel se hazian de tanto gusto y sabor que no se puede encareçer. Auia en este rio peçes de diuersas formas que sabian a la[1034] miel y leche; y como nosotros la vimos espantamonos por pareçernos vna prodigiosa vision y ella por el semejante en vernos como vista subita y no acostumbrada se paró. Pues quando boluimos en nosotros, y con esfuerço cobramos el huelgo que con el espanto auiamos perdido, la saludamos con mucha humildad, dubdosos si nos entendiesse la manera de nuestra lengua, y ella luego con apazible semblante dando a entender que nos conoçia por conaturales en patria y[1035] naturaleza nos correspondio con la mesma salutaçion, y luego nos preguntó; dezid hijos[1036] ¿quien soys vosotros? ¿Acaso soys naçidos del mar o soys naturales de la tierra como nosotras? A la qual yo respondi: señora, nosotros hombres somos, naçidos en la tierra, y agora çerrados por infortunio en el mar, encarçelados por nuestra desuentura en esta monstruosa vestia, dubdosos donde nuestra ventura nos lleuará; y avnque nos pareçe que viuimos, creemos que somos muertos; y agora salimos por estos campos por ver quien habitaua por aqui, y ha querido Dios que os encontrassemos para nos consolar, y que viesemos no ser nosotros solos los encarçelados aqui; y ya que nuestra buena uentura acá nos aportó, comunicanos tu buena naturaleza y quál hado te metio aqui[1037]; y si de alguna parte de diuinidad eres comunicada prophetizanos nuestra buena, o mala uentura: porque preuenidos nos haga menor mal. Respondió la buena dueña: ninguna cosa os diré hasta que en mi casa entreis, porque veo que venis fatigados. Sentaros eis y comereis, que vna hija mia donzella hermosa que aqui tengo os lo guisará y aparejará; y como eramos todos moços y nos habló de hija donzella y de comer, todos nos regoçijamos en el coraçon, y ansi entrando dixo la buena vieja[1038] con vna boz algo alta quanto bastaua su natural: hija, sal acá, apareja a esta buena gente de comer. Luego como entramos y nos sentamos en vnos poyos que estauan por alli salio vna donzella de la más bella hermosura y dispusiçion que nunca naturaleza humana crió. La qual avnque debajo de paños y vestidos pobres y desarrapados representaua çelestial diuinidad[1039], porque por los ojos, rostro, boca y frente echaua vn resplandor que a mirarla no nos podiamos sufrir, porque nos heria con vnos rayos de mayor fuerça que los del sol y[1040] como tocaua[1041] el alma eramos ansi como pauesa abrasados: y rendidos nos prostramos a la adorar. Pero ella haziendonos muestra con la mano, con vna diuina magestad nos apartaua de si, y mandandonos asentar con vna presta diligençia nos puso vbas y otras frutas muchas y muy suaues, y de vnos muy sabrosos peçes; de que perdido[1042] el miedo que por la reuerençia teniamos a tan alta magestad comimos y beuimos de vn preçioso vino quanto nos fue menester; y despues que se leuantó la mesa y la vieja nos vio sosegados començo a regoçijarnos y a demandarnos le contassemos nuestro camino y suçeso; y yo como vi que todos mis conpañeros callauan y me dexauan la mano en el hablar la conté muy por orden[1043] nuestro deseo y cobdiçia con que viuiamos muchos años en la tierra, y nuestra junta y conjuraçion hasta el estado en que estauamos alli, y despues le dixe; agora tú, madre bienauenturada, te suplicamos nos digas si es sueño esto que vemos; quién soys vosotras y cómo entrastes aqui. Ella nos dixo con vna alhagueña humildad que de contentarnos tenía deseo[1044]. O huespedes y hijos amados, todos pareçe que traemos[1045] la mesma fortuna, pues por juizio y voluntad de Dios somos laçados aqui, avnque por differentes[1046] ocasiones como oyreis. Sabed que yo soy la bondad si la aueis oydo dezir por allá; que me crió Dios en la eternidad de su sér, y esta mi hija es la verdad que yo engendré, hermosa, graçiosa, apazible y afable, parienta muy cercana del mesmo Dios, que de su cogeta a ninguno desgraçió[1047], ni desabrio si primero me quisiessen[1048] a mi. Embionos Dios del çielo al mundo siendo naçidas allá, y todos los que me reçeuian a mí no la podian a ella desechar, pero amada y querida la abraçauan[1049], como a sí, y ansi moramos entre los primeros hombres en las casas de los prinçipes y reyes y señores que con nosotras gouernauan y regian sus republicas en paz, quietud y prosperidad. Ni auia maliçia, cobdiçia, ni poquedad que a engaño tuuiesse muestra. Andauamos muy regaladas, sobrelleuadas y tenidas de los hombres; el que más nos podia hospedar y tener[1050] en su casa se tenía por más rico, más poderoso y más valeroso. Andauamos vestidas y adornadas de preciosas joyas y muy alto brocado. No entrauamos en casa donde no nos diessen[1051] de comer y beuer hasta hartar, y pessauales porque no reçibiamos más; tanto era su buen deseo de nos tener. Topauamos cada dia a la riqueza y a la mentira por las calles por los lodos arrastradas, baldonadas y escarneçidas; que todos los hombres por la mayor parte por nuestra deuocion y amistad las gritauan y corrian y las echauan de su conuersaçion y compañia como a enemigas de su contento y prosperidad. De lo qual estas dos falsarias y malas compañeras reçebian grande injuria y vituperio, y con rabia muy canina vuscauan los medios posibles para se satisfazer. Juntauanse cada dia en consulta ambas y echauanse a pensar y tratar qualesquiera caminos faboreçiendose de muchos amigos que avn trayan entre los hombres encubiertos y solapados que no osauan pareçer de verguença de nuestros amigos. Estas malditas bastaron en tiempo a juntar gran parte de gentes que por industria de la cobdiçia[1052] los persuadieron yr a descubrir aquellas tierras de las Indias, Nueva España, Florida y Perú, donde vosotros dezis que yuades caminando, de donde tanto tesoro salio. Y estas se las enseñaron y guiaron, dandoles despues industria ayuda y fabor como pudiessen en estas tierras traer grandes tesoros[1053] de oro y de plata y joyas preçiosas que estauan tenidas en menos preçio allá[1054]. Estas peruersas dueñas los forçaron a aquel trabajo teniendo por aueriguado que estos tesoros les serian bastante medio para entretener su opinion y desarraigarnos del comun conçibimiento de los honbres, en que estauamos nosotras enseñoreadas hasta alli[1055]; y ansi fue, que como fueron aquellos honbres que ellas enbiaron en aquellas partes y començaran a enbiar tesoros de grande admiraçion, luego començaron todos a gustar y a tener[1056] grandes rentas y hazienda, y ansi andando estas dos falsas hermanas con aquella parienta casi de casa en casa les hizieron a todos entender que no auia otra nobleza, ni otra feliçidad, ni otra bondad sino tener[1057], y que el que no tenía riqueza[1058] en su casa[1059] era ruyn y vil, y ansi se fueron todos corrompiendo y depravando en tanta manera que no se hablaua ni se trataua otra cosa en particular ni en comun; ya desdichadas de nosotras no teniamos donde entrar[1060] ni de quién nos faborezer. Ninguno nos conoçia, ni amparaua, ni reçebia, y ansi andauamos a sombra de texados aguardando a que fuesse de noche para salir a reconoçer amigos, no osando salir de dia, porque nos auian auisado algunos que andauan estas dos traydoras vuscandonos con gran conpañia para nos afrontar do quiera que nos topassen; prinçipalmente si fuesse en lugar solo y sin testigos; y ansi nosotras madre y hija nos fuemos a quexar a los señores del Consejo Real del Emperador, diziendo que estas falsarias se auian entremetido en la republica muy en daño y corruptela della, y porque a la sazon estauan consultando açerca de remediar la gran carestia que auia en todas las cosas del reyno les mostramos con argumentos muy claros y infalibles, como era la[1061] causa auernos echado todos de si, la bondad y verdad madre y hija, y auerse entremetido estas dos[1062] peruersas hermanas riqueza y mentira, y la cobdiçia las quales dos si se tornaua a expeler[1063] nos ofreçiamos y obligauamos de boluer todas las cosas a su primero valor y antiguo, y que en otra manera auia de yr[1064] de peor en peor, y nos quexamos que nos amenaçauan que nos auian de matar; porque ansi eramos auisadas, que con sus amigos y aliados que eran ya muchos nos andauan a vuscar[1065] procurando de nos auer; y los Señores del Consejo nos oyeron muy bien y se apiadaron de nuestra miseria y fortuna y nos mandaron dar carta de amparo y dixeron que diessemos informaçion cómo aquellas nos andauan a vuscar para nos afrontar y que harian justizia; y con esto nos salimos del Consejo, y yendo por vna ronda pensando yr más seguras por no nos encontrar con nuestras enemigas[1066], fuemos espiadas y salen a nosotras en medio de aquella ronda y tomannos por los cabellos a ambas a dos y traxieronnos por el polvo y lodo gran rato arrastrando y dieronnos todos quantos en su compañia lleuauan muchas coçes, puñadas y bofetadas, y por ruyn se tenía el que por lo menos no lleuaua vn pedaço de la ropa en las manos. En fin nos dexaron con pensamiento que no podiamos viuir[1067], y ansi como de sus manos nos vimos sueltas, cogiendo nuestros andrajos, cubriendonos lo más honestamente que pudimos nos salimos de la çiudad, no curando de informar á justiçias, temiendonos que en el entretanto que informauamos nos tornarian a encontrar, y nos acabarian aquellas maluadas las vidas; y ansi pensando que como en aquellas tierras de la Nueua España[1068] quedauan sin aquellos tesoros, y las gentes eran simples y nueuas en la religion, que nos acogerian allá; enuarcamos en vna nao, y agora pareçenos que porque[1069] no nos quiere reçebir[1070] nos ha tomado en si el mar, y ha echado esta vestia que tragandonos nos tenga presas aqui rotas y despedaçadas como veys. Maravillados[1071] deste aconteçimiento las pregunté como era posible ser en tan breue tienpo desanparadas de sus amigos que en toda la çiudad ni en otros pueblos comarcanos no hallassen de quién se amparar y socorrer. A lo qual la hija sospirando, como acordandose de la fatiga y miseria en que en aquel tienpo se vióO huesped dichoso! si el coraçon me sufriesse a te contar en particular la prueba que de nuestros amigos hize, admirarte has de ver las fuerças que tuuieron aquellas maluadas: temome que acordandome de tan grande injuria fenezca yo oy. Tu sabras que entre todos mis amigos yo tenia vn sabio y ançiano juez, el qual engañado por estas maluadas y aborreçiendome a mi, por augmentar en gran cantidad su hacienda torçia de cada dia las leyes, peruertiendo todo el derecho canonico y çeuil; y porque vn dia se lo dixe, dandome un enpujon por me echar de si me metio la vara por vn ojo que casi me lo sacó: y mi madre me le restituyó a su lugar[1072]; y porque a vn escriuano que estaua[1073] ante él la dixe que passaua el arançel me respondio que sino reçibiesse más por las escripturas de lo que disponian los Reyes que[1074] no ganaria para çapatos, ni avn para pan; y porque le dixe que porqué interlineaua los contratos, enojandose me tiró con la pluma vn tildon por el rostro que me hizo esta señal que ves aqui que tardó vn mes en se me sanar; y de alli me fue a casa de vn mercader y demandéle me diesse vn poco de paño de que me vestir, y él luego me lo puso en el mostrador, en el qual, avnque de mi naturaleza yo tenía ojos más perspicaces que de linçe, no le podia ver, y rogandole que me diesse vn poco de más luz se enojó. Demandéle el preçio rogandole que tuuiesse respecto a nuestra amistad, y luego me mostró vn papel que con gran juramento juró[1075] ser aquel el verdadero valor y coste que le tenía, y que por nuestra amistad lo pagasse por alli; y yo afirmé ser aquellos lexos de mí, y porque no me entendio esta palabra que le dixe me preguntó qué dezia. Al qual ya repliqué que aquel creya yo ser el coste, cargando cada vara de aquel paño quantas gallinas y pasteles, vino, puterías y juegos y desordenes en la feria y por el camino auian él y sus criados pasado quando fueron por ello[1076].

Miçilo.—Y lo mesmo es en todos quantos offiçios ay en la republica; que no hay quien supla las costas comer y beber, juegos y puterias de los offiçiales, en la feria y do quiera que estan; y halo de pagar el que dellos va a comprar.

Gallo.—De lo qual reçibio tanta injuria y yra que tomando de vna vara con que medir en la tienda me dio vn palo en esta[1077] cabeça que me descalabró muy[1078] mal, y despues tendida en el suelo me dio más de mil; que si no fuera por gentes que passaron[1079] que me libraron de sus manos me acabara la vida con su rabiosa furia; con que avn juraua que se lo auia de pagar si me pudiesse auer, por lo qual no osé aportar mas allá[1080]. De alli me lleuó mi madre a vn çirujano, al qual rogo con gran piedad que me curasse y él le dixo que mirasse que le auia de pagar, porque la cura seria larga y tenia hijos y muger que mantener, y porque no teniamos qué le dar, mi madre me lo vntó con un poco de açeyte rosado, y en dos dias se me sanó. Fueme por todos aquellos que hasta entonçes yo auia tenido en mi familiaridad, y hallé los tan mudados que ya casi no los conoçia sino por el nonbre, porque auia muchos que yo tenia en mi amistad que eran armeros, malleros, lançeros, espeçieros, y en otros generos de offiçios llanos y humildes contentos con poco, que no se queria apartar del regaço de mi madre y mio, vnidos comigo; los quales agora aquellas dos falsas hermanas[1081] los tenian encantados, locos, soberuios y muy fuera de sí, muy sublimados en grandes riquezas de canbios y mercaderias y puestos ya en grandes honrras de regimientos con hidalguias fingidas y compuestas ocupados en exerçicios de caualleros, de[1082] justas y juegos de cañas, gastando con gran prodigalidad la hazienda y sudor de los pobres miserables. Estos en tanta manera se estrañaron de mí que no los osé hablar, porque acaso ayrados no me hiriessen y uituperassen como auian hecho los otros: y porque pareçe que los eclesiásticos auian de permaneçer en la verdadera religion y que me acogerian me fue a la iglesia mayor donde concurren los clerigos y saçerdotes[1083] donde solia yo tener muchos amigos; y andando por ella a vuscar clerigos no hallé sino grandes cuadrillas y compañias de monas o ximios que me espantaron. Los quales con sus roquetes, sobrepellizes y capas de coro andauan por alli cantando en derredor[1084]. Marauillauame de uer[1085] vnos tan graçiosos animalejos criados en la montaña imitar[1086] todos los offiçios y exerçiçios de saçerdotes tan al proprio y natural a lo menos en lo exterior; y viniendo a mirarlos debajo de aquellos vestidos eclesiasticos y ornamentos benditos descubrian el vello, golosina, latroçinio, cocar y mofar, rustiçidad y fiereza que tienen puestos en su libertad en el campo[1087].

Acordéme auer leydo de aquel rey de Egipto, de quien escriuen los historiadores[1088] que quiso enseñar a dançar vna quadrilla de ximios y monas, vestidos todos de grana, por ser animal que más contra haze los exerçiçios del honbre; y andando vn dia metidos todos en su dança, que las traya el maestro ante el Rey, se allegó a lo ver vn philosopho y echó vnas nuezes en medio del corro y dança; y como conoçieron los ximios ser la fruta y golosina, desanparando el teatro, maestro y Rey, se dieron a tomar de la fruta[1089] y mordiendo y arañando a todos los que en el espectaculo estavan, rasgando sus vestidos echaron a huyr a la montaña, y avn yo no lo pude creer que aquellos eran verdaderos ximios y monas si no me llegara a vno que representó mas sanctidad y dignidad al qual tentandole con la tenta en lo interior, rogandole que pues era saçerdote y me pareçia más religioso, me dixesse vna missa por mis defuntos, y pusele la pitança en la mano, y él muy hinchado me dio con el dinero en los ojos diziendo que él no dezia misa, que era vn arçediano, que no queria mi pitança; que sin dezir misa en todo el año passaua y se mantenia él y vna gran trulla de honbres y mugeres que traya en su casa[1090]; y como yo le oy aquello no pude disimular tan barbaro genero de ypocresia y soberuia, viendo que siendo mona representara vna persona tan digna y tan reuerenda en la iglesia de Dios[1091]. Acordeme de aquel asno cumano, el qual viendose vn dia vestido de vna piel de leon, queria pareçer leon asombrando con grandes roznidos a todos, hasta que vino vno de aquellos cumanos que con vn gran leño nudoso le hirio tan fuertemente que reprehendiendole con palabras le desengañó y le hizo[1092] entender que era asno y no leon, y ansi le abajó su soberuia y locura; y ansi yo no me pude contener que no le dixesse: Pues señor ¿el arçedianazgo depone el saçerdoçio que no podeis[1093] dezir missa? y él se enojó tanto que me conuino huyr de la iglesia, porque ya miraua por sus criados que me hiriessen. En estos y semejantes cuentos nos estuuimos gran parte del dia hasta que su madre le mandó que no proçediesse adelante porque reçebia dello mucha pena; y yo enamorado della me ofreçí a su perpetuo seruiçio pareçiendome que en el mundo no auia cosa más perfeta que desear, y ansi pense si querria, por viuir en aquella soledad y prision darseme por muger; pero no me atreui hasta mirarlo mejor. Salimonos luego[1094] todos en su compañia por aquellos campos, fuentes y praderias por tomar solaz, porque eran aquellas estançias llenas de todo gusto y deleyte. No auia por alli planta alguna que no fuesse de dulçura admirable por ser regadas por aquellas dos fuentes de leche y miel. En esta conuersaçion y compañia nos tuuieron muchos dias muy a nuestro contento, y acordandonos de nuestros conpañeros que dexamos en el nauio pensamos que sería bueno yrlos a vuscar y traerlos a aquella deleytosa estançia, porque gozassen de tanta gloria, y ansi demandando licençia a la madre y hija guiandonos como por señas al camino boluimos por los visitar, prometiendo boluernos luego para ellas[1095] y ansi començamos a caminar, y passando aquellos dulçes y sabrosos rios venimos al de Bacho, el qual passado[1096] por los vados, hallamos ya casi por moradores naturales a nuestros conpañeros, casados con aquellas çepas que dixe estar por aquellas riberas, que tenian figura y natural de mugeres: de las quales no los podimos desapegar sin gran dificultad y trabajo, porque los tenian ya cogidos con gran affiçion. Pero con gran cuydado trabajamos despegarlos de alli, y porque nos temimos no poderlos llevar a la casa de la verdad, por pensar que no açertariamos[1097] acordamos probar a salir de aquella carçel mazmorra[1098], pensando que si saliesemos con ello seria vna cosa admirable: y que terniamos más que dezir[1099] que de las Indias si allá fueramos, ni de los siete milagros del mundo; y ansi pense vna industria que çierto nos valio, y fue que yo hize poner a punto de nauegar todo el nauio, xarçia y obras muertas y compañeros, y hize luego enbarcar todo lo neçesario para caminar, y quando todo estuuo a punto hezimos ingenios con que llegamos el nauio hasta meterle por la garganta de la vallena, y como la juntamos al pecho que le ocupamos la entrada al paladar nos lançamos todos en el nauio, y con fuertes arpones, lanças, picas y alabardas començamos a herirle[1100] en la garganta, y como aconteçe a qualquiera de nosotros si tiene en la garganta alguna espina que acaso tragó de algun pez que le fatiga, que comiença de toser por la arrancar, y ansi la vallena quanto más la heriamos[1101] más se afligia con toser, y a cada tos nos echaua çinquenta leguas por la garganta adelante, porque çierto reçebia gran congoja y fatiga que no podia sosegar, y tanto continuó su toser que nos lançó por la boca a fuera muy lexos de si sin algun daño ni lision; y como escarmentada y temerosa del passado tormento y pena huyó de nosotros pensando auer escapado de vn gran mal; y ansi dando todos muchas graçias a Dios guiamos por boluer a nuestra España deseosos de desengañar a todos que se ha ydo la verdad huyendo de la tierra: por lo qual no te marauilles, Miçilo, sino te la dixo tu vezino Demophon, y avn si no la vieres ni oyeres en el mundo de oy más.

Miçilo.—¡O soberano Dios, qué me has contado oy! ¡Que es posible, gallo, que está oy el mundo sin la verdad!

Gallo.—Como oyes me aconteçió.

Miçilo.—Por cierto cosa es de admiraçion: y me pareçe que si el mundo está algun tiempo ansi, en breue se destruira y se acabará de perder. Por tanto supliquemos con lagrimas de grande affecto a Dios nos quiera restituir en tan soberano bien de que somos pribados hasta aqui; y agora, pues es venido el dia, dexa lo demas para el canto que se siguirá.

Fin del déçimo octauo canto del gallo.

NOTAS:

[980] G., lo.

[981] G., verdad del mundo.

[982] G., les.

[983] G., saber.

[984] G., Mas propiamente dixeras.

[985] G., amaua.

[986] G., que perpetuamente se deuia acordar della.

[987] G., su.

[988] G., y de su amada.

[989] por vna desgraçia que le auia hecho.

[990] G., antes que murio, y es que.

[991] G., hechas a.

[992] G., tocaua.

[993] G., que las andas cubria.

[994] G., con.

[995] G., aura.

[996] G., crea.

[997] G., de sus vanidades.

[998] G., a acostar.

[999] G., te dixe lo que ay en la verdad açerca de las animas de los defuntos.

[1000] G., hecha.

[1001] G., que.

[1002] ingeniosissimos historiadores han.

[1003] G., las Indias, Mexico, Nueua España y Peru.

[1004] G., donde llegando.

[1005] G., sufrir.

[1006] G., nuestra.

[1007] nuestro fresco.

[1008] G., viento.

[1009] R. (Tachado) cara.

[1010] G., alcançamos.

[1011] de terrible grandeza.

[1012] G., euadir.

[1013] G., sabrosas y delicadas aguas.

[1014] G., hombres, espinas y huesos de.

[1015] G., artilleria, hombres y otros muchos animales que tragaua por se mantener.

[1016] G., vimos.

[1017] G., graçiosas aues.

[1018] G., se.

[1019] G., a.

[1020] y dexandoles la neçesaria prouision, la mayor cantidad de nosotros fuemos de acuerdo que fuessemos a descubrir la tierra por la reconoçer.

[1021] G., deleytosa y fertilissima tierra.

[1022] G., estauan.

[1023] G., los quales.

[1024] G., manar.

[1025] G., que dezian.

[1026] G., deleytoso.

[1027] G., a la qual llamaron del netar.

[1028] trauximos.

[1029] G., ingenioso.

[1030] G., ni.

[1031] G., mezclauan.

[1032] G., vn.

[1033] G., se mezclaua la.

[1034] G., tenian sabor del.

[1035] G., por de vna naturaleza.

[1036] G., hijos, ¿quál ventura os ha traydo en esta tierra, o quál hado o suerte os ençerro en esta carçel y mazmorra?

[1037] G., señora, no sabemos hasta agora dezir si nuestra buena o mala fortuna nos ha traydo aqui, que avn no emos bien reconoçido el bien o mal que en esta tierra ay; solo sabemos ser tragados en el mar por vn fiero y espantoso pez, donde lançados creemos que somos muertos, y para esperiençia o mas çertidumbre desto, nos salimos por estos campos por ver quién habitaua por aqui; y ha querido Dios que os encontrassemos y esperamos que sera para nuestra consolaçion, pues vemos no ser nosotros solos los encarçelados aqui. Agora querriamos de ti, señora, saber quién eres; que hazes aqui; si eres naçida del mar o si eres natural de la tierra como nosotros.

[1038] G., vieja en su casa, dixo.

[1039] G., dignidad.

[1040] G., que.

[1041] tocauan.

[1042] G., diendo.

[1043] G., estenso.

[1044] G., que de contentarnos mostraua tener deseo, dixo:

[1045] G., tenemos.

[1046] G., diuersas.

[1047] G, de sagrado.

[1048] G., quisiesen.

[1049] G., amauan.

[1050] G., tenia.

[1051] G., diessen abundantemente.

[1052] de vna dueña parienta suya que se llama la cobdiçia.

[1053] G., piezas y cargas.

[1054] G., que de los de aquella tierra estauan menospreçiadas y holladas, reconoçiendo su poco valor.

[1055] G., conçebimiento nuestra amistad con la qual estauamos nosotras enseñoreadas en la mayor parte de la gente hasta alli.

[1056] G., poseer.

[1057] G., ser rico vn hombre.

[1058] G., poseya.

[1059] G., a la riqueza.

[1060] G., nos acoger.

[1061] G., ser la.

[1062] G., y auer estas.

[1063] G., las quales si se remediauan y se echauan fuera.

[1064] G., verian como neçesariamente yrian las cosas.

[1065] G., vuscando.

[1066] G., nuestros enemigos.

[1067] G., y salteadas en medio de aquella ronda, y saliendo a nosotras nos tomaron por los cabellos a ambas y truxieronnos por el poluo y lodo gran rato arrastrando, y dieronnos todos quantos en su compañía lleuauan muchas coçes, puñadas y bofetadas, que por ruyn se tenía el que por lo menos no lleuaua en las manos vn buen golpe de cabellos ó vn pedaço de la ropa que vestiamos. En fin nos dexaron con pensamiento que no podiamos mucho viuir.

[1068] G., de Indias nueuas.

[1069] G., pues.

[1070] G., sufrir.

[1071] G., Y marauillandonos todos.

[1072] G., torno adereçar.

[1073] escreuia.

[1074] G., si por la tassa del arançel en la paga de los derechos se huuiese de seguir.

[1075] G., afirmo.

[1076] G., auian hecho él y sus criados en la feria y por el camino de yr y venir allá.

[1077] G., la.

[1078] G., hirió.

[1079] G., que si no me socorrieran las gentes que pasauan.

[1080] G., y quedó jurando que si me tomaua en algun lugar o boluia más alli, que me acabaria; y ansí yo nunca más bolui allá.

[1081] G., aquellas falsarias.

[1082] G., en.

[1083] G, los saçerdotes y cleriçia.

[1084] G., andauan paseandose por alli, y otros cantando en el coro.

[1085] G. Marauillauame que.

[1086] G, imitassen.

[1087] G., tienen en la montaña.

[1088] G., escriue Luçiano.

[1089] G., ximios o monas, y para esto los vistio todos de grana, y andando vn dia metidos en el teatro en su dança con vn maestro de aquel exerçiçio al qual los encomendó, se allegó a lo ver vn philosopho que conoçia bien el natural de aquel animalexo y echóles vnas nuezes en el medio del corro donde andauan dançando, y los ximios como conoçieron ser nuezes, fruta apropriada a su golosina, desamparando el teatro, corro y maestro se dieron a tomar de la fruta.

[1090] G., no dezia missa en todo el año, y que se mantenia él y vna gran familia que tenía, de la renta de su dignidad.

[1091] G., añade: que dezian ser arçediano.

[1092] G., haziendole.

[1093] G., podais.

[1094] y ansi nos salimos.

[1095] G., a su compañia.

[1096] G., passando.

[1097] G., no açertar a la casa de la verdad.

[1098] G., prision y carçel.

[1099] G., contar.

[1100] G., herirla.

[1101] G., nosotros la dauamos.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO NONO CANTO[1102]

En el deçimo nono canto que se sigue el auctor trata del trabajo y meseria que ay en el palaçio y seruiçio de los prinçipes y señores, y reprehende a todos aquellos que teniendo alguna habilidad para algun offiçio en que ocupar su vida, se priban de su bienauenturada libertad que naturaleza les dio, y por viuir en viçios y profanidad se subjetan al seruiçio de algun Señor.

Gallo. Miçilo.

Gallo.—Muchas son las cosas, o ¡Miçilo! que en breue te he narrado, en diuersos estados de la vida aconteçidas. Caydas y leuantamientos, yerros, engaños de todas las condiçiones de los hombres, las quales como honbre esperimentado te lo he con palabras trabajado pintar, tanto que en algunos aconteçimientos te ha pareçido estar presente, por te conplazer y agradar, y por hazer el trabajo de tu vida que con tu flaqueza se pudiese compadeçer; y ya querria que me dixesses qué te pareçe de quanto te he mostrado, quanto sea verdad el tema de mi dezir que tomé por fundamento para te probar quanto esté corrompida la regla y orden de vibir en los honbres y quan torçido vaya todo el comun. Deseo agora de ti saber quál es el estado que en el mundo te pareçe más contento y más feliz, y de dónde se podria dezir que mi thema, fundamento y proposiçion tenga menos cabida y de que no se pueda de todo en todo verificar. Habla, yo te ruego, tu pareçer: porque si por falta de esperiençia te pareçiere a ti que de algun estado no se pueda con justa razon dezir, yo trabajaré como bien esperimentado de te desengañar; y quiero que oy passemos en nuestra conuersaçion mostrandote que ya en el mundo no aya estado ni lugar que no esté deprabado, y en que el honbre pueda parar sin peligro y corroto de su viuir.

Miçilo.—Por çierto, gallo, yo puedo con gran razon gloriarme de mi feliçidad, pues entre todos los mortales alcançé tenerte a ti en mi familiar conuersaçion, lo qual tengo por pronostico de mi futura beatitud. No puedo sino engrandeçer tu gran liberalidad, de la qual has comigo vsado hasta aqui, y me admira tu esperiençia y gran saber, y prinçipalmente aquella eloquençia con que tantas y tan diuersas cosas me has narrado; en tanta manera que a todas me has hecho tan presente como si passaran por mí. He visto muy bastantemente la verdad de tu thema y proposiçion, en que propusiste probar todos los honbres tener engaño y en ningun estado auer rectitud. Preguntasme agora te diga qué dubda o perplegidad aya en mi spiritu de que me puedas satisfazer. Çiertamente te quiero confesar vn pensamiento notable que tuue desde mi juuentud; y; avn agora no estoy libre dél; y es que siempre me admiró el estado de los ricos y poderosos prinçipes y señores del mundo; no solamente estimandolos en mi coraçon a ellos por bienauenturados como a poseedores y señores de aquellas riquezas, aparatos y familias que poseyan[1103], pero aun me tuuiera por bienauenturado si como ministro y criado de alguno de aquellos mereçiera yo frequentar su familiaridad, seruiçio y conuersaçion. Porque aunque no estuuiera yo en el punto de la bienauenturança que ellos tienen como poseedores y señores, a lo menos me contentara si por criado y apaniguado yo pudiera gozar de aquella poca feliçidad y contento que dan aquellos aparatos y riquezas a solo el que los ve; y lo mesmo tengo agora, en tanta manera, que si me faltasses a me entretener la vida miserable que padezco me yria para allá, prinçipalmente viendome tan perseguido de pobreza que me pareçe muchas vezes, que viuir en ella no es vibir, pero muy miserable muerte[1104], y me ternia por muy contento si la muerte me quisiesse lleuar antes que passar en pobreza acá.

Gallo.—Admirado me has, ¡o Miçilo! quando auiendote mostrado hasta agora tanta diuersidad de cosas y los grandes infortunios que esten anejos y como naturales a todos los estados de los honbres, a solo el de los ricos tienes inclinada la afiçion, a los quales el trabajo es tan natural; y más me marauillo quando quexandote de tu estado feliçissimo diçes que por huyr de la pobreza ternias por bien trocar tu libertad y nobleza de señor en que agora estás por la seruidumbre y captiuerio a que se someten los que viuen de salario y merçed de algun rico señor; yo condeno este tu deseo y pensamiento por el mas herrado y miserable que en el mundo ay, y ansi confio que tu mesmo te juzgaras por tal quando me acabes de oyr. Porque en la verdad yo en otro tiempo fue desa tu opinion, y por experiençia lo gusté y me subjeté a esa miseria; y te hago saber, por el Criador, que acordarme agora de lo que en aquel estado padeçí se me vienen las lagrimas a los ojos, y de tristeza se me aflixe el coraçon, como de acordarme[1105] de auerme visto en vna muy triste y profunda carçel, donde todos los dias y noches aherrojado en grandes prisiones, en lo obscuro y muy hondo de vna torre, amarrrado de garganta, de manos y pies passé en lagrimas y dolor; ansi aborrezco acordarme de aquel tienpo que como sieruo subjete a señor mi libertad; que se me espeluçan los cabellos, y me tienblan los mienbros como si me acordasse agora de vna gran tenpestad en que en el golfo de Ingalaterra, y otra que en el archipielago de Greçia en otro tienpo passé. Quando me acuerdo de aquella contrariedad de los vientos que de todas partes nos herian el nauio, el mastel y antena roto y las velas echadas al mar, ya sin remo ni gouernalle ni juizio que lo pudiesse regir. Vernos subir vna vez por vna ola que por una gran montaña de agua nos lleuaua a las estrellas, y despues desçendir a los abismos, y façilmente boluernos a cubrir de agua otra ola que venia por sobre puente y plaza del nauio como si ya sorbido el caxco nadaramos a pie por el mar. ¡Hay! que no lo puedo dezir sin sospiro; quando me acuerdo vernos yr con toda la furia que los vientos nos podian lleuar a enuestir con el nauio en vna muy alta roca que parecia fuera del agua, y por comiseraçion de Dios incharse tanto el mar, que cubierta la roca de agua fuemos lleuados por çima en gran cantidad sin alcançar a picar el nauio en ella. Por lo qual, ¡o Miçilo! porque no te puedas quexar en algun tienpo de mí, que te fue mal amigo y consejero, y que viendote inclinado a ese yerro y opinion no aconsejé bien descubriendote el veneno que en este miserable çeuo está ascondido, y el daño que despues de tragado el ançuelo tiene en sí la meluca y bocado que alli deseais comer. Mas antes quiero que teniendo el manxar en la boca bomites la sangre con el dolor antes que prendiendo la punta en el paladar miserablemente arroxes la vida[1106]. Antes que vengas en este peligro te quiero amonestar como amigo, descubriendote la perdiçion[1107] que en este miserable estado de sieruo está ascondido porque en ningun tienpo te puedas quexar de mí: y si lo que yo te dixere no fuere verdad, si lo probar quisieres, entonçes dirás con justa razon que soy el más fabuloso mentiroso que en el mundo ay, y no te fies otra vez de mí; y todo lo que en este proposito dixere quiero dezir prinçipalmente por ti, Miçilo, por satisfaçer a tu perplegidad; y despves quiero que tanbien entiendan por si todos quantos en el mundo son, los quales son dotados de naturaleza de alguna habilidad para aprender, o que saben ya algun arte mechanica, la qual tomada por officio cotidiano, trabajando a la contina se puedan mantener. O aquellos que en alguna manera se les comunicó por su buen natural alguna sçiençia, gramatica, rectorica, o philosophia. Estos tales mereçian ser escupidos y negados de su naturaleza si dexando el exerçiçio y ocupaçion destas sus sçiençias y artes que para la conseruaçion de su bienauenturada libertad les dio, si repudiada y echada de si se lançan en las casas de los prinçipes y ricos honbres a seruir por salario, preçio, xornal y merçed. Con solos aquellos no quiero al presente hablar que el vulgo llama truhanes, chocarreros, que tienen por offiçio lisonjear para sacar el preçio miserable. Que estos tales son locos, neçios, bobos: y porque sé que en los tales ha de aprouechar poco[1108] mi amonestaçion dexarlos he, pues naturaleza los dexó privados del sumo bien, que es de juiçio y razon con que pudiessen diçernir la verdad, y ansi pues ella los dexó por la hez y escoria de los honbres que crió, no la quiero con mi buen consejo al presente repugnar ni contradezir, corrrigiendo lo que ella a su proposito formó; y tanbien porque estos tales son tan inutiles y tan sin habilidad que si les quitassemos por alguna manera este su modo de viuir no restaua sino abrirles el sepulcro en que los enterrar; y ansi ellos por esta causa no les es alguna culpa ni injuria si afrontados y vituperados de sus señores sufren sin sentir con tal que les paguen su xornal vilissimo y interes. Viniendo pues al proposito de nuestra intinçion, harto pienso que haré oy, Miçilo, si con mi elocuençia destruyere aquellas fuertes razones que tienen a ti y a los semejantes secaçes, peruertida y conuençida vuestra intinçion; porque neçesariamente han de ser de doblada efficaçia las mias, pues a las vuestras tengo de echar de la posession y fortaleza en que estauan señoreadas hasta aqui, y deuo mostrar ser flacas y de ningun valor y que de aqui adelante no tengais los tales con qué os escusar, encubrir y defender. Quanto a lo primero dizes tú, Miçilo, ser tan brauo enemigo la pobreza en el animo generoso, que por no le poder sufrir te quieres acoger a los palaçios y casas de los poderosos y ricos honbres, en cuya seruidunbre te piensas enrriquezer viuiendo por merçed, preçio, y xornal. ¿Dizes esto, Miçilo?

Miçilo.—Eso digo, gallo, ser ansi; y no solo yo, pero quantos honbres en el mundo ay.

Gallo.—Por çierto, Miçilo, ya que tienes aborreçida la pobreza en tanta manera que más querrias morir que en ella vibir; yo no hallo quanto remedio os sea para huyr della lançaros a la seruidunbre del palaçio, ni me fatigaria mucho en persuadir a los que esa vida seguis por remedio de vuestra neçesidad el valor y estima en que la propria libertad se deue tener. Pero si yo veo por experiençia que el palaçio no es a los tales menesterosos sino como vn xaraue, o flaca mediçina que algun medico da al enfermo por entretenerle en la vida quedando sienpre el fuego y furia[1109] de la enfermedad en su vigor, ansi que yo no podré apobrar vuestra opinion[1110]. ¿Si sienpre con el palaçio queda la pobreza, sienpre la neçesidad del reçebir, sienpre la ocasion del pedir y tomar? Si avn en aquel estado del palaçio nada ay entonces que se guarde, ninguna que sobre, ninguna que se reserue, pero todo lo que se da y que se reçibe, todo es menester para el ordinario gasto y avn sienpre falta y nunca la neçesidad suple lo que se reçibe[1111], por mejor se deuria tener, Miçilo, aueros quedado en vuestra pobreza con esperança que algun dia os alegrara la prospera fortuna, que no auer venido a estado y causas en que la pobreza se conserua y cria, y avn augmenta como es en la vida que por remedio escogeis. En verdad que el que viuiendo en seruidunbre le pareçe huyr la pobreza no puedo sino afirmar que grandemente a sí mesmo se engaña, pues sienpre veo al tal menesteroso y miserable y en neçesidad de pedir, y que le den.

Miçilo.—Yo quiero, gallo, responder por mí y por aquellos que la neçesidad los trae a este vibir, con los quales comunicando muchas vezes con mucho gusto y plazer me solian dezir los fundamentos y razones con que apoyauan y defendian su opinion, que a muchos oy dezir que seguian aquella vida del palaçio porque a lo menos en ella no se temia la pobreza, pues que conforme a la costumbre de otros muchos honbres trabajauan auer su cotidiano mantenimiento de su industria y natural soliçitud, porque ya venidos a la vejez, quando las fuerças faltan por flaqueza o enfermedad, esperan tener alli en qué se poder mantener.

Gallo.—Pues veamos agora si esos dizen la verdad. Mas antes me pareçe que con mucho mayor trabajo ganan esos tales el mantenimiento que quantos en el mundo son. Porque lo que alli se gana hase de alcançar con ruegos; lo qual es más caro que todo el trabajo, sudor y preçio conque en el mundo se pueda comprar. Quanto más que avn quieren los señores que se trabaje y se sude el salario; y de cada dia se les augmentan dos mil negoçios y ocupaçiones[1112] para el cunplimiento de las[1113] quales no basta al honbre la natural salud y buena dispusiçion para los acabar[1114]; por lo qual es neçesario venir a enfermedad y flaqueza y cuando los señores[1115] sienten a sus criados que por su indispusiçion no los pueden seruir y abastar a sus negoçios los despiden de su seruiçio, casa y familia[1116]. De manera que claramente ves ser engañados por esa razon, pues les acarreó el palaçio más miseria, enfermedad y trabajo, lleuauan[1117] quando a él fueron.

Miçilo.—Pues dime agora gallo; pues no te pareçe que los miseros como yo sin culpa podrian elegir y seguir aquella vida por gozar (siquiera) de aquel deleyte y contentamiento que da vibir en aquellas anchas y espaçiosas casas, habitaçion y morada de los dioses y de sola persona real? enhastiados y mohinos destas nuestras miserables y ahumadas choças que más son pozilgas de puercos que casas y habitaçion de honbres; y ansi mouidos[1118] someternos a su seruiçio, avnque no se goze alli de más que de la vista de aquellos marauillosos tesoros que estan en aquellos suntuosos aparadores de oro[1119] y de plata, bagillas y tapetes y otras admirables riquezas que entretienen al honbre con sola la vista en deleyte y contentamiento, y avn comiendo y beuiendo en ellos, casi en esperança de los comer y tragar?

Gallo.—Esto es, Miçilo, lo verdadero que primero se auia de dezir, que es causa prinçipal que mueue a los semejantes honbres a trocar su libertad por seruidumbre, que es la cobdiçia y ambiçion de solo gustar y ver las cosas profanas, demasiadas y superfluas; y no el ir a vuscar (como primero deçiades) lo neçesario y conueniente a vuestra miseria[1120], pues eso mejor se halla[1121] en vuestras choças y pobres[1122] casas aunque vaçias[1123] de tesoro, pero ricas por libertad, y esas esperanças que dezis que prometen los señores con la conuersaçion de su generosidad, digo que son esperanças vanas, y de semejante condiçion que las promesas con que el amante mançebo entretiene a su amiga, que nunca le falta vna esperança que la dar de algun suçeso, o herençia que le ha de venir, porque la vanidad de su amor, no piensa poderla conseruar sino con la vana esperança de que algun tienpo[1124] ha de tener grandes tesoros que la dar, y ansi ambos dos confiados de aquella vanidad llegan a la vejez mantenidos de solo el deleyte que aquella vana esperança les dio, abiertas las bocas hasta el morir, y se tienen estos por muy satisfechos porque gozaron de vn contentamiento que les entretubo el viuir, avnque con trabajo y miseria. Desta manera se an los que viben en el palaçio, y avn es de mejor condiçion la esperança destos miseros amantes que la de que se sustentan los que viuen de salario y merçed, porque aquellos permaneçen en su señorio y libertad, y estos no. Son como los compañeros de Ulixes, que transformados por Cyrçes en puercos rebolcandose en el suçio çieno estimauan en más gozar de aquel presente deleyte y miserable contentamiento que ser bueltos a su humano natural.

Miçilo.—¿Y no te pareçe, gallo, que es gran feliçidad y cosa de gran[1125] estima y valor tener a la contina comunicaçion y familiaridad con ylustres, generosos prinçipes y señores, aunque del palaçio no se sacasse otro bien ni otro prouecho, ni otro interes?

Gallo.—Ha, ha, ha.

Miçilo.—¿Y de qué te ries, gallo?

Gallo.—Porque nunca oí cosa más digna de reyr. Porque yo no ternia por cosa más vana que comunicar y asistir al Rey más prinçipal que en el mundo ay, si otro interes no se sacasse de alli: ¿pues no me sería igual trabajo en la vida que auer de guardar tanto tienpo aquel respeto, aquel sosiego y asiento, miramiento y seueridad que se deue tener ante la presençia y acatamiento de la gran magestad del Rey? Agora, pues que emos tratado de las causas que les traygan a estos a vibir en tal estado de seruidunbre[1126], vengamos agora a tratar los trabajos, afrentas y injurias que padeçen para ser por los señores elegidos en su seruiçio, y para ser preferidos a otros que estan oppuestos con el mesmo deseo al mesmo salario; y tanbien veremos lo que padeçen en el proçeso de aquella miserable vida, y al[1127] fin en que acaban[1128]. Quanto a lo primero es neçesario que si has de entrar a viuir con algun señor, que vn dia y otro vayas y vengas con gran continuaçion su casa, y que nunca te apartes de sus vmbrales y puerta, aunque te tengan por enojoso y importuno, y aunque con el rostro y con el dedo te lo den a ententer, y aunque te den con la puerta en los ojos no te has de enojar, mas antes has de disimular, y comprar con dineros al portero la memoria de tu[1129] nonbre, y que al llegar a la puerta no le seas importuno. Demas desto es nesçesario que te vistas de nueuo con más sumptuosidad y costa que lo sufren tus fuerças conforme a la magestad[1130] del señor que pretendes[1131] seruir. Para lo qual conuiene que, o vendas tu hazienda[1132], o te empeñes para delante pagar del salario[1133] si al presente no tienes qué vender, y con esto has de vestirte del color y corte que sepas que más vsas o le aplaze al señor[1134] porque en cosa ninguna no discrepes ni passes su voluntad, y tanbien has de mirar que le acompañes con gran cordura do quiera que fuere, y que mires si has de yr adelante, o detrás: en que lugar, o mano. Si has de yr entre los prinçipales, o con la trulla y comunidad de familia por hazer pompa y aparato de gente; y con todo esto has de sufrir con paçiençia aunque passen muchos dias sin que tu amo te quiera mirar a la cara, ni echarte de ver, y si alguna vez fueres tan dichoso que te quisiere mirar, si te llamare y te dixere qualquiera cosa que él quisiere, o se le viniere a la boca, entonçes verás te cubrir de vn gran sudor, y tomarte vna gran congoja, que se te çiegan los ojos de vna súbita turbaçion, prinçipalmente quando ves los que estan al rededor que se ryen viendo tu perplegidad y que mudo no sabes qué dezir. En tanta manera que a vna cosa que acaso te pregunta respondes vn gran disparate por verte cortado, lleno de empacho[1135]. Y a este embaraço de naturaleza llaman los virtuosos que delante estan verguença, y los desuergonçados lo llaman temor[1136] y los maliçiosos dizen que es neçedad y poca esperençia; y tú, miserable, quando has salido tan mal desta primera conuersaçion de tu señor quedas tan mohino y acobardado que de descontento te aborreçes, y despues de auerte fatigado muchos dias y auer passado muchas noches sin sueño con cuydado de asentar y salir con tu intinçion y quando ya has padeçido mil tormentos y aflicçiones, injurias y afrentas, y no por alcançar vn reyno en posesion, o vna çiudad, sino solamente vn pobre salario de çinco mil marauedis, ya que algun buen hado te faboreçio, al cabo de muchos dias vienen a informarse de ti y de tu habilidad[1137], y esta esperiençia que de tu persona[1138] se haze no pienses que le es poca vfaneza y presunçion al[1139] señor, porque le es gran gloria quererse seruir[1140] de honbres cuerdos y habiles[1141] para qualquiera cosa que se les encomiende; y avn te has de aparejar que han de hazer examen y informaçion de tu vida y costunbres. ¡O desuenturado de ti! que congojas te toman quando piensas si por maliçia de vn ruyn vezino que quiera informar de ti vna ruyn cosa, o que quando moço passó por ti alguna liuiana flaqueza, y por no te ver auentajado, por tener enuidia de tus padres, o linaje informa mal de ti, por lo qual estás en ventura, de ser desechado y excluido; y tanbien como acaso tengas algun opositor que pretenda lo que tú y te contradiga, es neçesario que con toda su diligencia rodee todas las cabas y muros por donde pueda contraminar y abatir tu fortaleza.

Este tal ha de examinarte la vida y descubrirte lo que esté muy oculto y enterrado por la antigüedad del tienpo[1142] y sabida alguna falta, o miseria, ha de procurar con toda su industria porque el Señor lo sepa. Que tengo por mayor el daño que resulta en tu persona saber el señor tu falta verdadera, o impuesta, que no el prouecho que podra resultar de seruirse de ti todos los dias de su vida. Considera ¡o Miçilo! al pobre ya viejo y barbado traerle en examen su cordura, su linaje, costunbres y ser; de lo que ha estudiado, qué sabe, qué ha aprendido; y si estaua en opinion de sabio hasta agora, y con ello cunplia, agora ha de mostrar lo que tiene verdadero. Agora, pues, pongamos que todo te suçeda bien y conforme a tu voluntad. Mostraste tu discreçion y habilidad[1143] y tus amigos, vezinos y parientes todos te faboreçieron y informaron de ti bien. El señor te reçibio; la muger te açepto; y al mayordomo despensero y ofiçiales y a toda la casa plugo con tu venida. En fin vençiste. ¡O bienauenturado vençedor[1144] de vna gran vitoria!; mereçes ser coronado como a trihunfador de vna antigua Olinpia[1145], o que por ti se ganó el reyno de Napoles o pusiste sobre el muro la vandera en la Goleta. Razon es que reçibas el premio y corona igual á tus méritos, trabajos y fatigas. Que de aqui adelante vibas descansado, comas y bebas sin trabajo de la abundançia del señor, y como suelen dezir, de oy más duermas a pierna tendida. Mas ante todo esto es al reues. Porque de oy más no has de sosegar a comer ni a beber. No te ha de vagar, dormir ni pensar vn momento con oçio en tus proprias miserias[1146] y neçesidades; porque sienpre has de asistir a tu señor, a tu señora, hijos y familia. Sienpre despierto, sienpre con cuydado, sienpre soliçito de agradar más a tu señor, y quando todo esto huuieres hecho con gran cuydado, trabajo y soliçitud te podrá dezir tu señor que heziste lo que eras obligado, que para esto te cogio por su salario y merçed, porque si mal siruieras te despidiera y no te pagara, porque él no te cogio para holgar. En fin mil cuydados, trabajos y pasiones, desgraçias y mohinas te suçederan de cada dia en esta vida de palaçio; las quales no solamente no podra sufrir vn libre y generoso coraçon exerçitado en vna[1147] virtuosa ocupaçion, o estudio de buenas letras, pero aun no es de sufrir de alguno que por pereza, cobdiçia y ambiçion desee comunicar aquellas grandeças y sumptuosidades agenas que de si no le dan algun otro interes más que[1148] verlas con admiraçion sin poderlas poseer. Agora quiero que consideres la manera que tienen estos señores para señalar el salario que te han de dar en cada vn año por tu seruiçio. El procura que sea a tienpo y a coyuntura y con palabras y maneras que sean tan poco que si puede casi le siruas de valde, y pasa ansi que ya despues de algunos dias que te tiene asegurado y que a todos tus parientes y amigos y a todo el pueblo has dado a entender que le sirues ya, quando ya siente que te tiene metido en la red y muestras estar contento y hufano y que preçias de le seruir, vn dia señalado, despues de comer hazete llamar delante de[1149] su muger y de algunos amigos iguales a él en edad, auariçia y condiçion, y estando sentado en su[1150] silla como en teatro, o tribunal, limpiandose con vna paja los dientes hablando con gran grauedad y seueridad te comiença a dezir. Bien has entendido, amigo mio, la buena voluntad que emos tenido a tu persona, pues teniendote respeto te preferimos en nuestra compañia y seruiçio a otros muchos que se nos ofreçieron y pudieramos reçebir. Desto, pues, has visto por esperiençia la verdad no es menester agora referirlo aqui, y ansi por el semejante tienes visto el tratamiento, orden y ventajas que en estos dias has tenido en nuestra casa y familiaridad. Agora, pues, resta que tengas cuenta con nuestra llaneza, poco fausto, que conforme a la pobreza de nuestra renta viuimos recogidos, humildes como çiudadanos en ordinario comun. De la mesma manera querria que subjetasses el entendimiento a viuir con la mesma humildad, y te contentasses con aquello poco que por ti podemos hazer del salario comun[1151], teniendo antes respeto al contentamiento que tu persona terna de seruirme a mí, por[1152] nuestra buena condiçion, trato y familiaridad; y tambien con las merçedes, prouechos y fabores que andando el tienpo te podemos hazer. Pero razon es que se te señale alguna cantidad de salario y merçed, y quiero que sea lo que te pareçiere a ti. Di lo que te pareçera, porque por poco no te querria desgraçiar. Esto todo que tu señor te ha dicho te pareçe tan gran llaneza y fabor que de valde estás por le seruir, y ansi enmudeçes vista su liberalidad; y porque no ve que no quieres dezir tu pareçer soys conçertados que lo mande vno de aquellos que estan alli viejos, auarientos, semejantes y criados de la moçedad con él. Luego el terçero te comiença a encareçer la buena fortuna que has auido en alcançar a seruir tan valeroso señor. El qual por sus meritos y generosidad todos quantos en la çiudad ay le desean seruir y tú te puedes tener por glorioso, pues todos quedan enuidiosos[1153] deseando tu mesmo bien; avnque[1154] los fabores y merçedes que te puede cada dia hazer son bastantes para pagar qualquiera seruiçio sin alguna comparaçion, porque parezca que so color y titulo del salario te pueda[1155] mandar, reçibe agora çinco mil maravedis en cada vn año con tu raçion; y no hagas caudal desto que en señal de açeptarte por criado te lo da para vnas calças y vn jubon, con protestaçion que no parará aqui, porque más te reçibe a titulo de merçed, debajo del qual te espera pagar; y tú confuso sin poder hablar lo dexas ansi, arrepentido mil vezes de auer venido a le seruir, pues pensaste a trueque de tu liberdad remediar con vn razonable salario toda tu pobreza y neçesidades con las quales te quedas como hasta aqui, y avn te ves en peligro que te salgan más. Sy dizes que te den más, no te aprouechará y dezirte han que tienes ojo a solo el interes y que no tienes confiança ni respeto al señor; y avnque ves claro tu daño no te atreues[1156] despedir, porque todos diran que no tienes sosiego ni eres para seruir vn señor ni para le sufrir; y si dixeres el poco salario que te daua, injuriaste, porque diran que no tenias meritos para más. Mira batalla tan miserable y tan infeliz. ¿Que harás? Neçesitaste a mayor neçesidad; pues por fuerça has de seruir confiado solo de la vana esperança de merçed, y la mayor es la que piensa la que te haze en se seruir de ti, porque todos estos señores tienen por el prinçipal articulo de su fe, que los hizo tan valerosos su naturaleza, tan altos, de tanta manifiçençia y generosidad que el soberano poder afirman tenersele[1157] vsurpado. Es tanta su presunçion que les paraece que para solos ellos y para sus hijos y desçendientes es poco lo que en el mundo ay, y que todos los otros honbres que en el mundo viben son estiercol, y que les basta solo pan que tengan qué comer, y el sol que los quiera alunbrar, y la tierra que los quiera tener sobre sí; y teniendo ellos diez y veynte[1158] cuentos de renta y más, no les pareçe vn marauedi: y si hablan de vn clerigo que tiene vn beneffiçio que le renta çien ducados, o mil, santiguanse con admiraçion: y preguntan a quien se lo dize si aquel beneffiçio tiene pie de altar; qué puede valer; y muy de veras tienen por opinion que para ellos solos hizo naturaleza el feysan, el francolin, el abutarda, gallina y perdiz y todas las otras aues preçiadas, y tienen muy por çierto que todo hombre es indigno de lo comer. Es, en conclusion, tanta su[1159] soberuia y ambiçion destos que tienen por muy aueriguado que todo honbre les deue a ellos salario por quererse dellos seruir; ya que has visto como eligen los hombres a su proposito, oye agora cómo se han contigo en el discurso de tu seruiçio. Todas sus promesas verás al reues, porque luego se van hartando y enhadando de ti, y te van mostrando con su desgraçia y desabrimiento que no te quieren ver, y procuran dartelo a entender en el mirar y hablar y en todo el tratamiento de tu persona. Dizen que veniste tarde al palaçio y que no sabes seruir y que no ay otro hombre del palaçio sino el que vino a él de su niñez. Si tiene la mujer o hija moça y hermosa, y tú eres moço y gentil hombre tiene de ti zelos, y vibe sobre auiso recatandose de ti: mirate a las manos, a los ojos, a los pies. Mandan al mayordomo que te diga vn dia que no entres en la sala y comunicaçion del señor, y otro dia te dize que ya no comas en la mesa de arriba, que te bajes abajo al tinelo a comer, y si porfias por no te injuriar mandan al paje que no te dé silla en que te asientes, y tu tragas destas injurias dos mil por no dar al vulgo mala opinion de ti. ¡Quanta mohina y pesadumbre reçibes en verte ansi tratar! y ves la nobleza de tu libertad trocada por vn vil salario y merçed. Verte llamar cada hora criado y sieruo de tu señor. ¿Qué sentira tu alma quando te vieres tratar como a más vil esclauo que dineros costó? Que criado y sieruo te han de llamar; y no te puedes consolar con otra cosa sino con que no naçiste esclauo, y que cada dia te puedes libertar si quisieres, sino que no lo osas hazer porque ya elegiste por vida el seruir, y quando ya el mundo y tu mal hado te ven ya desabrido y medio desesperado, o por manera de piedad, o por te entretener y prendarte para mayor dolor, date vn çevo muy delicado, vna dieta cordial como a honbre que está para morir, y suçede que se van los señores vn dia a holgar a vna huerta, o romeria, mandan aparejar la litera en que vaya la señora y auisan a toda la gente que esté a punto, que han todos de caualgar; y quando está a cauallo el señor y la señora está en la litera, mandate la señora a gran priesa llamar. ¿Que sentira tu alma quando llega el paje con aquel fabor? Estás en tu cauallo enjaezado a toda gallardia y cortesania, y luego partes con vna braua furia por ver tu señora qué te quiere mandar[1160]. Y ella haziendose toda pedaços de delicadeça y magestad te comiença a dezir: Miçilo, ven acá; mira que me hagas vna graçia, vn soberano seruiçio y plazer. Haslo de hazer con buena voluntad, porque tengo entendido de tu buena diligençia y buena inclinaçion que a ti solo puedo encomendar vna cosa tan amada de mi[1161], y de ti solo se puede fiar. Bien has visto quanto yo amo a la mi armenica perrica graçiosa; está la miserable preñada y muy çercana al parto, por lo qual no podre sufrir que ella se quede acá. No la oso fiar[1162] destos mal comedidos criados que avn de mi persona no tienen cuydado, quanto menos se presume que ternan de la perrilla, avnque saben que la amo como a mí. Ruegote mucho que la traigas en tus manos delante de ti con el mayor sosiego que el cauallo pudieres lleuar, porque la cuytada no reçiba algun daño en su preñez; y luego el buen Miçilo reçibe la perrilla encomendada a su cargo de lleuar, porque casi lloraua su señora por se la encomendar, que nunca a las tales se les ofreçe fabor que suba de aqui. ¡Qué cosa tan de reyr será ver vn escudero gallardo, graçioso, o a vn honbre honrrado de barba larga y grauedad lleuar por medio de la çiudad vna perrica miserable delante de sí, que le ha de mear y ensuçiar sin echarlo él de ver! y con todo esto quando se apean y la señora demanda su armenica no le faltará alguna liuiana desgraçia que te poner por no te agradeçer el trabajo y afrenta que por ella pasaste. Dime agora, Miçilo, ¿quál hombre ay en el mundo por desuenturado y miserable que sea, que por ningun interes de riqueza ni tesoro que se le prometa, ni por gozar de grandes deleytes que a su imaginaçion se le antojen auer en la vida del palaçio, trueque la libertad, bien tan nunca bastantemente estimado de los sabios, que dizen que no ay tesoro con que se pueda comparar; y viban en estos trabajos, vanidades, vurlerias y verdaderas niñerias del mundo en seruidumbre y captiuerio miserable? ¡Quál será, si de seso totalmente no está pribado, y mira sienpre con ojos de alinde las cosas, con que todas se las hazen muy mayores sin comparaçion? ¿Quién es aquel que teniendo algun offiçio, o arte mecanica, avnque sea de vn pobre çapatero como tú, que no quiera más con su natural y propria libertad con que naçio ser señor y quitar y poner en su casa conforme a su voluntad, dormir, comer, trabajar y holgar quando querra, antes que a voluntad agena viuir y obedeçer?

Miçilo.—Por çierto, gallo, conuençido me tienes a tu opinion por la efficaçia de tu persuadir, y ansi digo de hoy más que quiero más vibir en mi pobreza con libertad que en los trabajos y miserias del ageno seruiçio viuir por merçed. Pero pareçe que aquellos solos seran de escusar, a los quales la naturaleza puso ya en edad razonable y no les dio offiçio en que se ocupar para se mantener. Estos tales no pareçe que seran dignos de reprehension si por no padeçer pobreza y miseria quieren seruir.

Gallo.—Miçilo, engañaste; porque esos muchos más son dignos de reprehension, pues naturaleza dio a los honbres muchas artes y offiçios en que se puedan ocupar, y a ninguno dexó naturaleza sin habilidad para los poder aprender; y por su oçio, negligençia y viçio quedan torpes y neçios y indignos de gozar del tesoro inestimable de la libertad; del qual creo que naturaleza en pena de su negligençia los privó; y ansi mereçen ser con vn garrote vivamente castigados como menospreçiadores del soberano bien. Pues mira agora, Miçilo, sobre todo, el fin que los tales han. Que quando han consumido y empleado en esta suez y vil trato la flor de su edad, ya que estan casi en la vejez, quando se les ha de dar algun galardon, quando pareçe que han de descansar, que tienen ya los miembros por el seruiçio contino inhabiles para el trabajo; quando tienen obligados a sus señores a alguna merçed, no les falta vna brizna, vna miserable ocasion para le despegar de sí. Dize que por tener grande edad le perdio el respeto que le deuia como a señor. O que le trata mal sus hijos; o que quiere mandar más que él; y si eres moço leuantate que te le quieres echar con la hija, o con la muger; o que te hallaron hablando con vna donzella de casa en vn rincon. De manera que nunca les falta con que infame y miserablemente los echar, y avn sin el salario que siruio, y donde penso el desuenturado del sieruo que auia proueydo a la pobreza y neçesidad en que pudiera venir se ofreçio de su voluntad a la causa y ocasion de muy mayor, pues echado de aquellas agenas casas viene forçado al hospital. Alli viejos los tales y enfermos y miserables los dan de comer y beber y sepoltura por limosna y amor de Dios. Resta agora, Miçilo, que quieras considerar como cuerdo y auisado animo todo lo que te he representado aqui, porque todo lo esperimenté y passó por mí. No çeues ni engañes tu entendimiento con la vanidad de las cosas desta vida, que talmente suelen engañar, y mira bien que Dios y naturaleza a todos crian y produçen con habilidad y estado de poder gozar de lo bueno que ella crió, si por nuestro apetito, oçio y miseria no lo venimos a perder, y de aqui adelante contentate con el estado que tienes, que no es çierto digno de menospreçiar.

Miçilo.—¡O gallo bienauenturado! que bienauenturado me has hecho oy, pues me has auisado de tan gran bien; yo te prometo nunca serte ingrato a benefiçio de tanto valor. Solo te ruego no me quieras desamparar que no podre viuir sin ti; y porque es venido el dia huelga, que quiero abrir la tienda por vender algun par de çapatos de que nos podamos mantener oy.

Fin del deçimo nono canto del gallo.

NOTAS:

[1102] G., canto del gallo.

[1103] G., poseen.

[1104] G., morir.

[1105] G., acordarsseme.

[1106] G., el daño que despues de tragado el çeuo en el anzuelo está, y teniendo la meluca en la boca para la tragar no te la hago echar fuera antes que prendiendo la punta en tu paladar bomites la sangre y vida con dolor.

[1107] G., el veneno.

[1108] G., no ha de aprouechar mi.

[1109] G., fuerça.

[1110] G., ¿como podre yo aprobar vuestra opinion?

[1111] G., se suple.

[1112] G., pleytos.

[1113] G., los.

[1114] G., poder soliçitar.

[1115] G., los sienten.

[1116] G., y casa.

[1117] G., trabajo, y por el consiguiente más miseria y enfermedad que lleuan.

[1118] G., deuen desear aquella vida, por solo el deleyte y contentamiento que da vibir en aquellas anchas y espaçiosas casas, habitaçion de dioses y de sola persona Real y inçitados de aquellas grandes esperanças que prometen aquellos poderosos señores con su real y generosa conuersaçion.

[1119] G., por gozar solamente de aquellos marauillosos tesoros, aparadores de oro.

[1120] G., al cunplimiento de vuestra neçesidad.

[1121] G., hallara.

[1122] G., propias.

[1123] G., pobres.

[1124] G., día.

[1125] G., grande.

[1126] G., en tal vida.

[1127] G., a la.

[1128] G., acaben.

[1129] G., porque se acuerde de tu.

[1130] G., dignidad.

[1131] G., que vas a.

[1132] G., patrimonio.

[1133] G., seruiçio.

[1134] G., a tu amo.

[1135] G., que te aconteçe que preguntandote el señor que hombre fue el rey Tholomeo, respondas tu que fue hermano y marido de Clopatra; o otra cosa que va muy lexos de la intinçion de tu señor.

[1136] G., dizen que es temor.

[1137] G., de tu habilidad, persona y linaje.

[1138] G., y esta pesquisa que de ti.

[1139] G., a tu.

[1140] G., que digan que se sirue.

[1141] G., sabios y cuerdos.

[1142] G., oculto y sonoliento.

[1143] G., tu saber, cordura y discreçion.

[1144] G., trihunfador.

[1145] G., mereçes, no de roble o arrayan como los otros en la Olimpia.

[1146] G., cosas.

[1147] G., alguna.

[1148] G., de.

[1149] G., ante.

[1150] G., vna gran.

[1151] G., quanto a grandes salarios.

[1152] G., con.

[1153] G., inuidiosos.

[1154] G., pues.

[1155] G., puede.

[1156] G., osas.

[1157] G., les tienen.

[1158] G., çinquenta.

[1159] G., la.

[1160] G., que te manda tu señora.

[1161] G., que yo tanto amo.

[1162] G., confiar.

ARGUMENTO
DEL VIGESSIMO Y VLTIMO CANTO

En este vigessimo canto el auctor representa a Demophon, el qual viniendo vn dia a casa de Miçilo su vezino a le visitar le halló triste y afligido por la muerte de su gallo, y procurando dexarle consolado se vuelue a su casa.

Demophon. Miçilo.

Demophon.—¡O Miçilo! vezino y amigo mio, ¿qué es la causa que ansi te tiene atormentado por cuydado y miserable aconteçimiento? veote triste, flaco, amarillo con representaçion de philosopho, el rostro lançado en la tierra, pasearte por este lugar obscuro dexado tu contino offiçio de çapateria en que tan a la contina te solias ocupar con eterno trabajo, ¿consumes agora el tiempo en sospiros? Nuestra igual edad, vezindad y amistad te obliga a fiar de mí tus tan miserables cuydados; porque ya que no esperes de mí que cunpliese tus faltas ayudarte he con consejo; y si todo esto no estimares, bastarte ha saber que mitiga mucho el dolor comunicar la pena, prinçipalmente contandose a quien en alguna manera por propria la sienta. ¿Qué es de tu belleza y alegria, desemboltura y comunicaçion con que a todos tus amigos y vezinos te solias dar de noche y de dia en çenas y combites y fuera dellos? ya son pasados muchos dias que te veo recogido en soledad en tu casa que ni me quieres ver ni hablar, ni visitar como solias.

Miçilo.—¡O mi Demophon! mi muy caro hermano y amigo. Solo esto quiero que como tal amigo de mí sepas, que no sin gran razon en mí ay tan gran muestra de mal. Prinçipalmente quando tienes de mí bien entendido que no qualquiera cosa haze en mí tan notable mudança, pues has visto en mí auer disimulado en varios tienpos notables toques de fortuna y infortunios tan graues que a muy esforçados varones huuieran puesto en ruyna, y yo con igual rostro los he sabido passar. Avnque comunmente se suele dezir que al pobre no ay infortunio, que aunque esto sea ansi verdad no dexamos de sentir en nuestro estado humilde lo que al anima le da a entender su natural. Ansi que tengo por çierto, Demophon, que no ay igual dolor de perdida ni miseria que con gran distançia se compare con el mio.

Demophon.—Mientras más me le has encareçido más me has augmentado la piedad y miseria que tengo de tu mal; de donde naçe en mí mayor deseo de lo saber. Por tanto no reserues en tu pecho tesoro tan perjudiçial, que no hay peor espeçie de auariçia que de dolor. Por çierto en poco cargo eres a naturaleza pues pribandote del oro y riquezas, de pasiones y miserias fue contigo tan liberal que en abundançia te las comunicó. Dime porqué ansi te dueles, que no podré consentir lo passes con silençio y disimulaçion.

Miçilo.—Quiero que ante todas las cosas sepas, ¡o Demophon! que no es la que me fatiga falta de dineros para que con tus tesoros me ayas de remediar, ni de salud para que con medicos me la ayas de restituir. Ni tanpoco me aflixo por mengua que me hagan las tus vasijas, ni aparatos y arreos de tapetes y alhajas con que en abundançia te sueles seruir. Pero faltame de mi casa vn amigo, vn conpañero de mis miserias y trabajos y tan igual que era otro yo; con el qual poseya yo todos los tesoros y riquezas que en el mundo ay; faltame, en conclusion, vna cosa, Demophon, que con ningun poder ni fuerças tuyas la puedes suplir: por lo qual me escuso de te la dezir, y a ti de la saber.

Demophon.—No en vano suelen dezir, que al pobre es proprio el filisofar, como agora tú; yo no creo que has aprendido esa retorica en las scuelas de Athenas, con que agora de nueuo me encareçes tu dolor: ni sé qué maestro has tenido della de poco acá.

Miçilo.—Ese maestro se me murio, cuya muerte es causa de mi dolor.

Demophon.—¿Quien fue?[1163].

Miçilo.—Sabras, amigo, que yo tenia vn gallo que por mi casa andaua estos dias en conpañia destas mis pocas gallinas que las albergaua y recogia y defendia como verdadero marido y varon. Suçedio que este dia de carnestolendas que passó, vnas mugeres desta nuestra vezindad, con temeraria libertad, habiendo solamente cuenta, y pareçiendoles que era el dia priuillegiado me entraron mi casa estando yo ausente, que cautelosamente aguardaron que fuesse ansi, y tomaron mi gallo y lleuaronle al campo, y con gran grita y alarido le corrieron arroxandosele las vnas a las otras: y como quien dize[1164], daca el gallo, toma el gallo, les quedauan las plumas en la mano. En fin fue pelado y desnudo de su adornado y hermoso vestido; y no contentas con esto, rendiendosele el desuenturado sin poderles huyr, confiandose de su inoçençia: pensando que no pasara adelante su tirania y[1165] crueldad, subjetandoseles con humildad, pensando que por esta via las pudiera conuençer y se les pudiera escapar, sacaron de sus estuches cuchillos, y sin tener respecto alguno a su inoçençia le cortaron su dorada y hermosa çeruiz, y de comun acuerdo hiçieron çena opulenta dél.

Demophon.—Pues ¿por faltarte vn gallo te afliges tanto que estás por desesperar? Calla que yo lo quiero remediar con embiarte otro gallo criado en mi casa, que creo que hará tanta ventaja al tuyo quanta haze mi despensa a la tuya para le mantener.

Miçilo.—¡O Demophon! quanto viues engañado en pensar que mi gallo perdido con qualquiera otro gallo se podria satisfazer.

Demophon.—¿Pues qué tenia más?

Miçilo.—Oyeme, que te quiero hazer saber que no sin causa me has hallado philosopho rectorico oy.

Demophon.—Dimelo.

Miçilo.—Sabras que aquel gallo era Pythagoras el philosopho, eloquentissimo varon, si le has oydo dezir.

Demophon.—Pythagoras, muchas vezes le oy dezir. Pero dime ¿cómo quieres que entienda que el gallo era Pythagoras: que me pones en confusion?

Miçilo.—Porque si oyste dezir de aquel sapientissimo philosopho, tambien oyrias dezir de su opinion.

Demophon.—¿Quál fue?

Miçilo.—Este afirmó que las animas passauan de vn cuerpo a otro. De manera que dixo que muriendo vno de nosotros luego desanparando nuestra alma este nuestro cuerpo en que vibio se passa a otro cuerpo de nueuo a viuir: y no sienpre a cuerpo de honbre. Pero aconteçe que el que agora fue rey passar[1166] a cuerpo de vn puerco, vaca ó leon, como sus hados y suçeso[1167] lo permiten, sin el alma lo poder evitar; y ansi el alma de Pythagoras despues aca que naçio auia viuido en diuersos cuerpos, y agora viuia en el cuerpo de aquel gallo que tenia yo aqui.

Demophon.—Esa manera de dezir ya la oy que la afirmaua él. Pero era un mentiroso, prestigioso y embaydor, y tanbien como el era efficaz en el persuadir y aquella gente de su tienpo era sinple y ruda, façilmente les hazia creer qualquiera cosa que él quisiesse soñar.

Miçilo.—Çierto es yo que ansi como lo dezia era verdad.

Demophon.—¿Como ansi?

Miçilo.—Porque en aquel gallo me habló y me mostró en muchos dias ser él.

Demophon.—¿Que te habló? Cosa me cuentas digna de admiraçion. En tanta manera me marauillo de[1168] lo que dices por cosa nueua que sino huuiera conoçido tu bondad y sinçera condiçion pensara yo agora que estauas fuera de seso y que como loco deuaneas. O que teniendome en poco pensauas con semejantes sueños vurlar de mí. Pero por Dios te conjuro ¡o Miçilo! y por nuestra amistad, la qual por ser antigua entre nos[1169] tiene muestra de deydad, me digas muy en particular todo lo que en la verdad es.

Miçilo.—¡O Demophon! que sin lagrimas no te lo puedo dezir, porque sé yo solo lo mucho que perdi. Auianme tanto faboreçido los hados que no creo que en el mundo haya sido honbre tan feliz como yo. Pero pareçeme que este fabor fue para escarneçer de mí, pues me comunicaron tan gran bien con tanta breuedad, que no parece sino que como anguila se me deleznó. Solamente me pareçe que entendí mientra le tuue en le apretar en el puño para le poseer, y quando pense que le tenía con alguna seguridad se me fue. Tanbien sospecho que los hados me quisieron tentar si cabia en mí tanto bien, y por mi mala suerte no fue dél mereçedor; y porque veas si tengo razon de lo encareçer, sabras que en él tenía yo toda la consolaçion y bienauenturança que en el mundo se podia tener. Con él pasaua yo mis trabajos de noche y de dia: no auia cosa que yo quisiesse saber o auer que no se me diesse a medida de mi voluntad. El me mostró la vida de todos quantos en el mundo ay: lo bueno y malo que tiene la vida del rey y del çiudadano, del cauallero, del mercader y del labrador. El me mostró quanto en el çielo y el infierno ay, porque me mostró a Dios y todo lo que gozan los bienauenturados allá. En conclusion ¡o Demophon! yo perdi vn tesoro que ningun poderoso señor en el mundo más no pudo poseer.

Demophon.—Por çierto tengo, ¡o Miçilo! sentir con mucha razon el gran mal que te han hecho esas mugeres en pribarte de tanto bien, quando queriendo satisfazer a sus vanos apetitos, çelebrando sus lasçiuas y adulteras fiestas no perdonan cosa dedicada ni reseruada por ningun varon, con tanto que executen su voluntad. No miraron que tú no eras honbre con quien tal dia se suelen festejar, y que por tu edad no entras en cuenta de los que çelebran semejantes fiestas. Que los moços ricos subjetos al tirano y lasçiuo[1170] amor, enpleados en las contentar no les pueden negar cosa que haga a su querer, y ansi por[1171] los entretener les demandan en tales dias cosas curiosas, en el cumplimiento de las quales conoçen ellas su mayor y más fiel enamorado y seruidor; y ansi agora dandoles a entender que para su laçiuia no los han menester en el tienpo que entra[1172] de la quaresma, mostrando gran voluntad de se contener pelan aquellos gallos en lugar de la juuentud; mostrando menospreçiar su gallardia por ser tienpo santo el que entra, y que no se quieren dellos en este tienpo seruir; y ansi, burlando dellos, pelan aquellos gallos en su lugar, dando a entender que los tengan en poco, pues pelados de toda su pluma y hazienda en el tienpo pasado que les fue disimulado el luxuriar, ya, recogiendose a la santidad, los dexan[1173]; ¡o animal tirano y ingrato a todo bien!; que en todas sus obras se preçian mostrar su mala condiçion. ¿Y no vian que tú no estauas en edad para vurlar de ti?

Miçilo.—Y avn por conocer yo bien esa verdad ni me casé, ni las quise ver; y avn no me puedo escapar de su tirania, que escripto me dizen que está que no ay honbre a quien no alcançe siquiera la sombra de su veneno y maldiçion. Solamente me lastima pensar que ya que me auian de herir no fue de llaga que se pudiesse remediar. Quitaronme mi consejero, mi consuelo y mi bien. Avn pluguiesse a Dios que en este tienpo tan santo se recogiessen de veras y sin alguna fiçion[1174] tratassen de veras la virtud. Ayunar, no beber, ni comer con tanta disoluçion, no se afeytar, ni vestirse tan profanamente, ni vurlar, ni mofar como en otro qualquiera tienpo comun[1175]. Pero vemos que sin alguna rienda viben el dia de quaresma como qualquiera otro. Son sus fiestas las que aborreçe Dios, porque no son sino para le ofender.

Demophon.—Por çierto, Miçilo, espantado estoy de ver la vurla destas vanas mugeres; con quantas inuençiones[1176] passan su tienpo, y quantas astuçias vsan para sacar dineros de sus amantes. Prinçipalmente en estos pueblos grandes de villas y çiudades; porque estas cosas no las saben los aldeanos[1177], ni ha llegado del todo la maliçia humana por allá. Por çierto cosas ay de gran donayre que se inuentan en estos pueblos grandes[1178]; con las quales los inuentores dellas entretienen sus cosas, y hazen sus hechos[1179] por su proprio fin de cada qual y interes; por çierto que me tienen de cada dia en más admiraçion. Prinçipalmente en este pueblo donde ay tanta concurrencia de gentes, o por causa de corte Real o por[1180] chançelleria; porque la diuersidad de estrangeros haze dar en cosas, y inuentar donayres que confunden el ingenio auerlas solamente de notar. Quantas maneras de santidades fingidas, romerias, bendiçiones y peregrinaçiones. Tanto hospital, colejios de santos y santas; casas de niños y niñas é hospitales de viejos. Tanta cofradia de disçiplinantes de la cruz y de la pasion, y proçesiones. Tanto pedigueño de limosnas, que más son los que piden que son los pobres que lo[1181] quieren[1182] reçebir.

Miçilo.—Por çierto, Demophon, tú tienes mucha razon y vna de las cosas de que yo estoy más confuso es de ver que en este nuestro lugar, siendo tan noble y el más prinçipal de nuestra Castilla, donde[1183] ay más letrados y honbres más agudos en la conuersaçion y cosas del mundo y cortesanía, y en estas flaquezas y engaños que se ofreçen[1184], son todos en vn común más façilmente arroxados y derrocados que en todos quantos en otros pueblos ay; y avn engañados para lo aprobar, auctorizar y seguir[1185]. Que se atreua vn honbre a entrar aqui en este pueblo donde está la flor de cordura y agudeça y discreçion, y que debajo de vn habito religioso engañe a todo estado eclesiastico y seglar, diziendo que hará boluer los rios atras, y hará cuaxar el mar, y que forçará los demonios que en los infiernos estan, y que hará[1186] parir quantas[1187] mugeres son, quanto quiera que de su naturaleza sean esteriles y que no puedan conçebir[1188], y que en esto vengan a caer todos los más prinçipales y generosos prinçipes y señores, y se le vengan a rendir quantas dueñas y donzellas viben en este lugar[1189]. Que se sufra vibir en este pueblo vn honbre que debajo de nonbre de Juan de Dios, no se le çierre puerta de ningun Señor ni letrado, ni se le niegue cosa alguna que quiera demandar, y después le quemen públicamente por sometico engañador. Pues, ¿no se ha disimulado tanbien un clerigo que auia sido primero frayle veynte años, al qual por tener muestra de gran santidad le fue encargado aquel colegio de niñas? tal sea su salud qual dellas cuenta dio. ¿En que está esto, amigo?

Demophon.—A tu gallo quisiera yo, Miçilo que lo huuieras preguntado antes que a mí porque él te supiera mejor satisfazer. Pero para mi bien creo que en alguna manera deuo de açertar; que creo que de los grandes pecados que ay en este lugar[1190] viene esta comun confusion, o çeguedad. Que como no hay en este pueblo más prinçipal ni más comun que pecados y ofensas de Dios; pleytos, hurtos, vsuras, mohatras, juegos, blasfemias, symonias, trapazas y engaños, y despues desto una puteria general, la qual ni tiene punto, suelo, ni fin. Que ni se reserua dia, ni fiesta, quaresma, ni avn Semana Santa ni pasqua en que se çese[1191] de exerçitar como offiçio conueniente a la republica, permitido y aprobado por neçesario en la ley, en pena deste mal nos çiega Dios nuestros entendimientos, orejas y ojos, para que auisandonos no entendamos, y oyendo no oyamos, y con ojos[1192] seamos como çiegos que palpamos la pared. En tanta manera somos traydos en çeguedad que estamos rendidos al engaño muy antes que se ofrezca el engañador. Hanos hecho Dios escarnio, mofa y risa a los muy chicos[1193] niños de muy tierna edad. ¿En qué lugar por pequeño que sea se consentira, o disimulará lo mucho, ni lo muy poco que se disimula y sufre aqui? ¿Dónde hay tanto juez sin justiçia como aqui? ¿Dónde tanto letrado sin letras como aqui? ¿Dónde tanto executor sin que se castigue[1194] la maldad? ¿Dónde tanto escribano, ni más comun el borron? Que no ay honbre de gouierno en este pueblo que trate más que su proprio interes, y como más se auentajará. Por esto permite Dios que vengan vnos zarlos, o falsos prophetas que con embaymientos, aparençias y falsas demostraçiones nos hagan entender qualquiera cosa que nos quieran fingir. Y lo que peor es, que quiere Dios que despues sintamos más la risa que el interes en que nos engañó.

Miçilo.—Pues avn no pienses, Demophon, que la vanidad y perdiçion destas liuianas mugeres se le ha de passar a Dios sin castigo; que yo te oso afirmar por cosa muy çierta y que no faltará. Que por ver Dios su disoluçion, desemboltura, desuerguença y poco recogimiento que en ellas en este tiempo ay; visto que ansi virgines como casadas, viudas y solteras, todas por vn comun viben muy sueltas y muy disolutas en su mirar, andar y meneo, muy curiosas, y que por la calle van con vn curioso passo en su andar, descubierta su[1195] cabeça y cabello con grandes y deshonestas crenchas; muy alto y estirado el cuello, guiñando con los ojos a todos quantos topan[1196] haziendo con sus cuerpos lasçivos meneos. Por esta su comun deshonestidad sey çierto que verna tienpo en el qual ha de hazer Dios vn gran castigo en ellas; pelarse han de todos sus cabellos, haciendolas a todas caluas[1197]; y será tienpo en que les quitará Dios todos sus joyeles, sortixas, manillas, zarzillos, collares, medallas, axorcas y apretadores de cabeça. Quitarles ha los[1198] partidores de crenchas, tenaçicas, salsericas, redomillas y platericos[1199] de colores, y todo genero de afeytes, sahumerios, guantes adouados, sebos y vnturas de manos y otros olores. Alfileres, agujas y prendederos. Quitarles ha las camisas muy delgadas, y los manteos, vasquiñas, briales, saboyanas, nazarenas y reboçinos, y en lugar de aquellos sus cabellos encrespados y enrrifados les dara pelambre y caluez, y en lugar de aquellos apretadores y xoyeles que les cuelgan de la frente les dara dolor de cabeça, y por çinta de caderas de oro muy esmaltadas y labradas, les dara sogas de muy aspero esparto con que se çiñan y aprieten; y por aquellos sus muy curiosos y sumptuosos atauios de su cuerpo les dara siliçio; y desta manera hará Dios que lloren su lasçiuia y desorden, y que de su luxuria y deshonestidad hagan graue penitençia. Entonçes no aura quien las quiera por su hidiondez y miseria; en tanto que siete mugeres se encomendarán a vn varon y él de todas huyrá menospreçiandolas y aborreçiendolas como de gran mal.

Demophon.—Gran esperiençia tengo ser todo lo que dizes verdad; por lo qual verna este mal por justo castigo[1200] de Dios; y tanbien tienen los varones su parte de culpa, y avn notable, por darles tanta libertad para vsar ellas mal destas cosas, y avn de si mesmas sin les yr a la mano; por lo qual permite Dios que ellos viban injuriados y infames por ellas. Que avn ellos no tienen modo ni rienda en su viuir, teniendo respeto a su estado y fuerças de cada qual[1201]. Que todos passan y se quieren adelantar a la calidad de su persona[1202] y deçendençia de linaxe, en el traxe, comer y beber y manera de familia y seruiçio y porque nos entendamos quiero deçendir a particular. Que se hallará vn escriuano vil de casta y jaez, que quiere justar, correr sortixa y jugar cañas y otros exerçiçios de caualleros en conpañia de los más poderosos y generosos de toda la Corte[1203] y acerça de su offiçio (al[1204] qual indignamente subio) no sabe más tratar, ni dar razon que el asno que está roznando en el prado. Pareçeme que vna de las cosas que nuestro Rey, prinçipe y señor auia de proueer en esta su republica sería de un particular varon de gran seueridad, el qual fuesse çensor general de todas las vidas y costunbres de los honbres de la republica, como lo fue aquel Caton famoso çensor en la republica romana, y a la contina se procurasse informar de la vida y costunbres de cada vno; y quando supiesse de alguno por alguna informaçion, de su desorden y mal viuir, hasta ser informado de su casa, trato y conuersaçion de su muger, familia, comer y beber, entonçes le auia de enbiar a llamar a su casa y corregirle de palabras asperas y vergonçosas, poniendole tasa y orden y modo de viuir; y sino se quisiesse enmendar le enbiasse[1205] desterrado de la republica como hombre que la infamaua y daua ocasion que por su mal viuir entre los estrangeros se tuuiesse de nuestra republica deprabada opinion; y ansí por el semejante el tal juez y censor fuesse cada dia passando las calles de la çiudad mirando con gran atençion el traxe del vno, el oçio del otro, la ocupaçion y habla y conuersaçion de todos en particular y general; y a la contina entendiesse en los arrendar, enmendar y corregir, porque çiertamente del hierro y falta del particular viene la infamia de[1206] todo el comun; y ansi por el consiguiente viene a tenerse en el vniuerso por infame y corrompida vna naçion. Todo está ya deprabado y corrompido, Miçilo; y ya no lleua este mal otro remedio, sino que enbie Dios vna general destruiçion del mundo como hizo por el diluvio en el tienpo de Noe y renouando el honbre darsele ha de nuevo la manera y costumbres y[1207] viuir; porque los que agoro estan nesçesariamente han de yr de mal en peor; y solamente te ruego, Miçilo, por nuestra buena y antigua amistad, que por este triste suçeso tuyo, ni por otra cosa que de aduersa fortuna te venga no llores, ni te aflixas más, porque arguye y muestra poca cordura en[1208] vn tan honrrado hombre como tú, pues en morirte tú se auentura más, y la falta que el gallo hizo a tu buena compañia y consolaçion la procuraré yo suplir con mi hazienda, fuerças y cotidiana conuersaçion. De la qual espero adquirir yo gran interes, pues vn buen vezino y amigo con ningun tesoro del mundo se puede comparar.

Miçilo.—Por çierto gran consuelo me ha sido al presente tu venida ¡o Demophon! de la qual si pribado fuera por mi miserable suerte y fortuna yo pensara en breue pereçer[1209]. Pero ya lo que me queda de la vida quiero tomar a ti por patron; al qual trabajaré regraçiar en quanto podre, porque espero que la falta del gallo se me recompensará con tu buena conuersaçion, y aun confio que tus buenas obras se auentajarán en tanta manera que me forçarán de oy más a le oluidar.

Demophon.—Mucho te agradezco ¡o Miçilo! el respeto que tienes a mi persona, pues ansi conçedes con agradeçimiento mi petiçion. Y pues es hora ya de nos recoger queda en paz.

Miçilo.—Y tú, Demophon, ve con Dios.

FIN DEL CROTALON DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO
Y DE LOS INGENIOSOS SUEÑOS DEL GALLO DE LUCIANO
FAMOSO ORADOR GRIEGO

NOTAS:

[1163] G., es.

[1164] G., suelen dezir.

[1165] G., tirana.

[1166] G., passa.

[1167] G., susçeso.

[1168] G., me admira.

[1169] G., nosotros.

[1170] G., al liuiano.

[1171] G., para.

[1172] G., por entrar el tienpo.

[1173] G., gallardía de oy más; y tanbien pelando aquellos gallos muestran a los mançebos tenerlos en poco, pues pelados de todas sus plumas y hazienda en el tienpo passado, agora fingiendo recogimiento y santidad, dizen que no los han menester.

[1174] G., fingir nada.

[1175] profanamente, y viuir con tanta disoluçion como en otro qualquiera tienpo del año.

[1176] G., maneras de inuençion.

[1177] G., por los pueblos pequeños.

[1178] G., que se inuentan de cada dia.

[1179] G., su hecho.

[1180] G., o de.

[1181] G., la.

[1182] G., quieran.

[1183] G., prinçipal que ay en el reyno, pues de contino reside en él la Corte, y a esta causa ay en él.

[1184] G., estas cosas.

[1185] G., arroxados y avn engañados que todos quantos otros pueblos ay.

[1186] G., profieresse de hazer.

[1187] G., las.

[1188] G., parir.

[1189] G., y mandan a sus mujeres y parientas se vayan para el zarlo embaydor, para que haga dellas lo que querra.

[1190] G., pueblo.

[1191] G., dexe.

[1192] G., y viendo.

[1193] G., pequeño.

[1194] G., execute.

[1195] G., la.

[1196] G., encuentran en la calle.

[1197] G., y sera que hara que se pelen de todos sus cabellos y que se hagan todas caluas.

[1198] G., sus.

[1199] G., platelicos.

[1200] G., pago.

[1201] Viuir en su estado y fuerças de cada qual siendo casados.

[1202] G., sus personas.

[1203] G., çiudad.

[1204] G., en el.

[1205] G., fuesse.

[1206] G., en.

[1207] G., de.

[1208] G., de.

[1209] G., feneçer.