PARTE SEGUNDA
EL MÁRTIR DEL CORAZÓN
La fatalidad abre heridas en el corazón que solo puede cerrarlas la muerte.
Casi siempre el mundo castiga inhumano a la virtud; pero el martirio que esta sufre en la tierra, es la llave de las puertas del cielo; y es que la virtud tiene rasgos que las mezquindades humanas hacen que se escapen a la débil penetración del hombre, y no pudiendo apreciarlos más que Dios, tan solo a Dios le es posible darles la recompensa.
(José Marco, Cartas a la autora.)