COOPER
Este eminente novelista americano tuvo su cuna en Burlington (Nueva Jersey), donde nació el 15 de septiembre de 1789. Era hijo de un colono, y sirvió en la marina de guerra de la gran República durante cinco años (de 1805 á 1810).
Á la permanencia de Cooper en la marina militar de los Estados-Unidos, así como á su espíritu de observación, debe la literatura universal un gran número de verdaderas joyas.
La mar, la navegación, los episodios de viaje, los misterios y las costumbres de abordo, el tecnicismo naval y el pintoresco lenguaje de los marineros, son otros tantos inagotables recursos para el novelista, arsenal fecundo para artistas y poetas.
Pero, en general, los literatos suelen entender muy poco de cosas de marina; y los marinos escritores no siempre son aptos para la literatura. De donde resulta que las novelas marítimas, y las descripciones que al mar ó á los barcos se refieren, adolecen de una deficiencia lamentable.
Es muy difícil emplear con propiedad los términos especiales de cada profesión, no habiéndose amamantado en ella. Y cuando faltan la propiedad, la precisión, la exactitud y el colorido que cada cosa requiere, resulta mediana la obra mejor concebida. No es lo mismo sentir la belleza de un cuadro ó de un episodio que producirlo con inteligencia. Hay poetas piadosos que incurren en heregías y aun en blasfemias cuando creen hacer un canto religioso; hay repetidos ejemplos en todos los tribunales de justicia, de abogados que han dicho con elocuencia desatinos y monstruosidades en ciertos casos difíciles de medicina legal, y en otros muchos; los publicistas más eminentes, al tratar de milicia, escriben en paisano; y en materia náutica sucede tres cuartos de lo mismo.
Son excepcionales, pues, los autores de novelas marítimas que han sabido hacerlas. Eugenio Sue en Francia, Fenimore Cooper en América, son quizá los dos que han cultivado el género con más gusto, acierto y propiedad.
Pero el maestro en la novela marítima, durante el fecundo siglo XIX, ha sido sin disputa el célebre escritor americano.
Esto no quiere decir que cultivara solo el género marítimo, pues también alcanzó fama, por cierto merecida, en la descripción de usos y costumbres de su patria.
Muchas de las obras de Fenimore Cooper han sido traducidas al francés, al español y á otras lenguas. En Inglaterra han sido tan populares, y más que en los Estados-Unidos.
Entre las obras más estimadas de Cooper figuran las siguientes:
- The Two admirals.
- The Crater.
- The Pilot.
- Lionel Lincoln.
- Last of the Mohicans.
- The Prairie.
- The Spy.
- The Pioneers.
- Wing and Wing.
- Mercedes of Castile.
- The Bravo.
- Red Rover.
- The Sea Lions.
- Jack Tier.
- Stories of the Sea.
- Homeward Bound.
- Etc., etc., etc.
Como se ve por los títulos de las obras celebradas, muchas de ellas son marítimas. Precisamente es el género en que sobresalió.
No estuvo jamás á tanta altura en las que escribió inspirándose en las antiguas crónicas de Europa, tales como El bravo, Mercedes de Castilla, El verdugo de Berna, El Campamento de los paganos y otras.
En el género descriptivo, con relación á América, estuvo casi á la altura de Wálter Scott describiendo costumbres y paisajes escoceses.
Las más conocidas de las obras de Cooper son: El corsario rojo, Dos almirantes, El Espía, Los puritanos de América y El último de los mohicanos, todas ó casi todas citadas más arriba.
Fenimore Cooper escribió la mayoría de sus obras en la casa paterna, después de haber dejado el servicio militar. Pero además viajó por el antiguo mundo desde 1826 á 1832, habiendo sido cónsul de los Estados-Unidos en Lyón desde 1826 á 1829.
Murió Cooper el 14 de septiembre de 1851.