MORAZÁN
En las cinco repúblicas centro americanas se conserva fresca la memoria de este hombre público, de este mártir de la Federación, de esta simpática figura de la América central. Pocos lucharon tanto como él por la unión federal de Centro América, esa idea salvadora que ha de convertir á las naciones centro americanas en una espléndida Federación. Guatemala, Salvador, Honduras, Costa Rica y Nicaragua, tienen poca importancia cada una de por sí; carecen de influencia en los destinos del mundo; pesan poco en el equilibrio americano. Pero unidas las cinco repúblicas bajo una sola bandera, enlazadas políticamente por un pacto federal, sumadas sus fuerzas que todas juntas son considerables, resultaría la más bella de la federaciones américo-latinas.
Los Estados Unidos Centroamericanos distarían de tener la población de Méjico; pero la tendrían mayor que Colombia ó Venezuela, casi igual á la que cuenta hoy la República Argentina. De los pueblos unitarios, ninguno igualaría á la Unión de Centro América. Ésta poseería (además de sus grandes riquezas naturales, de su ventajosa posición entre dos mares y tocando al Istmo, de sus recursos verdaderamente inagotables) todos los beneficios del sistema federal, que es la última palabra en la ciencia política moderna. «República federal es miel sobre hojuelas», como dijo Emilio Castelar en sus buenos tiempos de propagandista.
No han faltado tentativas, como la de Barrios, para restablecer la unión de Centro América; pero han sido infructuosas, porque han tenido carácter de imposición y violencia; la federación de varios pueblos no debe hacerse con la espada, sino con la razón. Es indispensable que no haya supremacías, que cada pueblo mantenga su autonomía y su personalidad, que cada cual conserve la gerencia íntegra de los asuntos propios, determinándose por la ley suprema las atribuciones de la Federación.
Morazán personifica la idea federal en Centro América, la aspiración más querida de los patriotas centroamericanos, la unión que jamás se hubiera roto ó que ya se hubiera restablecido, sin las suspicacias mezquinas, los celos infundados, las rivalidades pueriles que desgarraron la patria.
Nació Morazán en 1799; como hondureño y como liberal, veía con malos ojos la hegemonía de Guatemala; quería la unión verdadera de pueblos autónomos y libres, no la absorción ni el dominio ni la confusión; no la preponderancia de un Estado en detrimento y menascabo de otros.
Ejerció una influencia decisiva y gozó de popularidad, especialmente en Honduras; se distinguió por sus dotes militares en las infaustas guerras civiles de Centro América, habiendo sido uno de los generales que supieron mostrar su bizarría en todas las ocasiones; fué gobernante justo, aunque no siempre acertado. Pero con todo, se vió precisado á huír del suelo movedizo de su patria, más agitado entonces por las convulsiones de la política y por las sacudidas de la guerra, que por los huracanes y los terremotos de aquella tierra volcánica.
Emigró á la América del Sur, de donde volvió con escasos elementos ansioso de restaurar las leyes desconocidas y la unión de la patria centro americana; mas no habiendo sido secundado, fracasó la empresa del caudillo.
Morazán fué fusilado en San José de Costa Rica el día 15 de septiembre de 1842; tenía 43 años.