FÁBULA V.

RAPTO DE GANIMEDES.

Aquellos eran los árboles que Orfeo habia atraido al rededor de sí, y permanecia ordinariamente sentado á la sombra en medio de los animales y aves, que el encanto de su voz hacia venir de todas partes. Un dia despues que templó bien su lira, y conoció que las varias voces concordaban, sin embargo de la diversidad de sonido, se puso á cantar de este modo: „Ó Musa,[156] madre mia (pues todas las cosas estan sujetas al imperio de Júpiter), inflama mi pecho para que mis versos comienzen con sus alabanzas. Yo he celebrado ya muchas veces su poder; y subiendo mi lira al tono heroico, canté en otro tiempo la victoria que ganó sobre los gigantes, que abatió con los rayos[157] en los campos de Phlegra: ahora conviene un estilo mas llano para cantar los jóvenes que han sido amados por los Dioses, y las doncellas que, entregadas á no permitidos amores, merecieron la justa pena de su liviandad.

(104) Júpiter transformado en Águila
arrebata á Ganimedes.

„El Rey de los Dioses amó en otro tiempo con el mayor ardor al troyano Ganimedes,[158] y para conseguir su amor queria deponer su divinidad, é inventar una cosa en que transformarse diversa de la que él era; pero no quiso trasmutarse en otra ninguna ave sino en águila, porque esta era sola la que podia llevar sobre sí sus rayos. Puso por obra sin demora esta su determinacion; tomó con efecto la figura de águila, y rompiendo los aires con sus aparentes alas, bajó volando, y arrebató á Ganimedes, y lo subió al olimpo, en donde, aunque á pesar de la zelosa Juno, le hizo su copero, y le sirve la bebida del néctar.”