FÁBULA VI.

DRIOPE CONVERTIDA EN LOTOS.

Concluyó Alcmena su narracion con un suspiro, que la hizo arrancar la memoria de su antigua criada, y su nuera, viéndola afligida, la habló de esta manera: „Cuando te aflige y conmueve, ó madre mia, la transformacion de una persona extraña, ¿qué harias si yo te contase las desgracias de una hermana mia? Habré de referírtelo, aunque las lágrimas y el dolor me embargan el uso de la lengua. Driope, la mas distinguida en Oechalia por su hermosura, fue hermana mia solo de padre, é hija única de distinta madre. Despues que Apolo la privó con violencia de su virginidad, la recibió Andremon por su esposa, y los dos vivian en un consorcio feliz.

„Hay un lago que presenta la figura de una playa cuesta arriba, con una orilla cuesta abajo, cuya cumbre está coronada de mirtos. Vino aqui Driope ignorante de su suerte lastimosa; y para que mas te lastime el suceso, habia venido con la idea de ofrecer coronas de flores á las Ninfas de este sitio. Ella traia en sus brazos un niño, que aun era de pecho, y no habia cumplido un año. No lejos del lago habia un pomposo lotos, cubierto de flores que imitaban el color de la púrpura, y ofrecian esperanza de copioso fruto. Driope habia cortado de él unas flores, que para diversion dió á su hijo; y yo queria hacer lo mismo (porque me hallaba con mi hermana), cuando ví que destilaban gotas de sangre las flores, y que las ramas del árbol se movian con trémulo horror. En fin, segun hoy refiere la ignorante gente del campo, una Ninfa llamada Lotos, huyendo del infame Priapo, fue transformada en este árbol.

„Ignoraba esto mi hermana, la cual, como quisiese atónita volver atras, y retirarse despues de haber venerado á las Ninfas, sintió que sus pies se habian fijado con raices, é intentando arrancarlos, no podia de ninguna manera mover sino lo alto, creciendo la corteza desde abajo, y poco á poco llega á cubrirla las ingles. Luego que esto advirtió quiso arrancarse los cabellos; pero se llenó la mano de hojas, de las cuales estaba ya cubierta su cabeza. Mas el infante Anfiso (á quien su abuelo Eurito le puso este nombre), poniéndose á mamar, advirtió que se habian endurecido los maternos pechos, y que no sacaba leche por mas que chupaba. Yo era testigo del cruel suceso sin poder favorecer á mi hermana; y teniéndola abrazada, retardaba cuanto podia al tronco y las ramas que creciesen. Y confieso que entonces deseé quedar cubierta dentro de la misma corteza.

„Habiendo llegado á este tiempo mi padre y Andremon, me preguntaron por Driope: „Vedla aqui,” les dije, mostrándoles el lotos; besan el tronco, que aun estaba caliente, y se llegan postrados á la raiz de un árbol. Ya nada tenia mi hermana que no fuera árbol sino el rostro, y sus lágrimas corrian por las ramas y hojas que la rodeaban. Como su boca la tenia aun libre, tuvo tiempo de herir nuestros oidos con estas quejas: „Si algun crédito se debe dar á los infelices, juro por las Divinidades que yo no he merecido este castigo: sin culpa padezco esta pena: inocente he vivido; y si miento, produzca secas las hojas de que me veo vestida, y cortada con aguda segur, venga á ser pasto de las llamas. No obstante quitadme allá este niño, y entregadlo á una nodriza; haced que mame muchas veces á la sombra de este árbol, y que juegue debajo de él; y cuando pueda hablar haced que salude á su madre, y con tristes acentos diga: „Mi madre se oculta dentro de este tronco.” Pero no obstante que huya de los lagos, y que no coja flores de ningun árbol; que juzgue que cualquiera oculta debajo de la corteza alguna deidad. Quedaos con Dios, esposo querido, hermana y padre; y si alguna piedad teneis, no permitais que la hacha cortante llegue á las ramas de este árbol, ni que los ganados roan sus hojas; y como ya no me hallo en estado de hacer el menor movimiento para abrazaros, llegaos vosotros mismos á darme esta última prueba de mi amistad, y acercad á mi hijo para que le bese por la última vez. Quedad con Dios, que ya no puedo hablar mas, porque la corteza me llega hasta el cuello, y soy toda árbol hasta la coronilla de la cabeza. No os empeñeis en cerrarme los ojos con vuestras manos.[99] Sin que vosotros hagais conmigo este último oficio, la corteza me los oculta y cierra ya.” Al decir esto dejó á un mismo tiempo de ser y de hablar, y despues de su transformacion los ramos se mantuvieron calientes por mucho tiempo.”

Mientras Yole contaba este desgraciado suceso, Alcmena, llorando igualmente, limpiaba con sus manos las lágrimas que derramaba Yole, y un nuevo suceso les templó toda su tristeza, porque Yolao, hermano de Yole, entró en el cuarto en que estaban casi vuelto niño, á quien apuntaba el bozo en las mejillas, y restituido el rostro al estado en que le habia tenido en sus primeros años.[100]

Hebe, hija de Juno, le habia concedido este beneficio, obligada de los ruegos de su marido; y como estuviese resuelta á hacer juramento de que en adelante no haria á ninguno otra semejante gracia, no se lo permitió Temis, diciéndola en tono de vaticinio lo siguiente:[101] „Ten entendido, ó Diosa, que la ciudad de Tebas ya empieza á encenderse en guerras de discordias: Capaneo no podrá ser vencido sino por los rayos de Júpiter: los dos hermanos[102] se acometerán y darán muerte á un mismo tiempo: abriéndose la tierra se tragará al vaticinador Anfiarao,[103] que bajará vivo á ver sus manes: su hijo[104] vengará la muerte de su padre con la de su madre, en cuyo hecho será á un mismo tiempo piadoso y delincuente;[105] y atónito con sus propios males, privado del juicio, y desterrado de su casa, será agitado con la presencia de las Furias y con la sombra y figura de su misma madre, hasta que su muger[106] le pida el fatal collar de oro que le habia prometido, y hasta que yendo á recobrarle de la que antes habia tenido y abandonado, le den muerte sus cuñados, hijos de Fegeo, por cuya causa, y para vengarla Calirroe, su segunda muger, pedirá con instancias al gran Júpiter que aumente los años á sus dos tiernos hijos, y este, movido de sus ruegos, se apropiará la gracia y habilidad de su nuera é hijastra Hebe, y convertirá de repente en varones perfectos á los niños hijos de Alcmeon para la referida venganza.”[107]

Despues que Temis, présaga de lo futuro, acabó de proferir el anterior vaticinio, todos los Dioses movian entre sí varias conversaciones, y murmuraban ¿por qué no habian de tener los demas la potestad de trocar las edades como la tenia Hebe? La Aurora se quejaba de que eran muchos los años de su marido,[108] y necesitaba remozarse. Céres se entristecia al ver que se envejecia su amado Jasion.[109] Vulcano quisiera ver remozado á su hijo Erictonio, y Venus á Anquises. En fin cada uno de los Dioses tenia de quien cuidar, y la tumultuosa sedicion crecia con el favor de los que tomaban partido por los quejosos, hasta que Júpiter se explicó en estos términos: „Si algun respeto me teneis, ¿adonde os precipitais? ¿Está acaso alguno persuadido que puede frustrar la disposicion de los hados? Por el destino se ha remozado Yolao, y los hijos de Calirroe por los hados, y no por ambicion ni por la fuerza deben ser transformados en hombres desde la edad de niños. Para que vosotros lleveis esto con mas conformidad, sabed que yo tambien estoy sujeto á los hados; y si tuviera facultad para trocar sus disposiciones, no estaria Eaco mi hijo consumido de vejez, y Radamanto disfrutaria de la perfecta flor de su edad con mi hijo Minos,[110] que se ve hoy despreciado por el funesto peso de los años, los cuales son causa de que no reine con el órden que antes.” Las razones de Júpiter convencieron á los Dioses, é interrumpieron sus quejas, viendo cargados y oprimidos de la vejez á Radamanto, Eaco y Minos, el cual en su edad florida habia sido espanto de las grandes naciones, que temblaban de solo su nombre. Ahora debilitado con la vejez, le causa miedo y rezelo Mileto,[111] ensoberbecido con el vigor y fortaleza de la juventud, y con ser hijo de Apolo; y aunque rezeloso de que se le pueda rebelar y quitarle el reino, no se atreve á desterrarle de él.