DESCONFIANZA

Preocupado, le pregunté al pariente de Mendizábal si es que el Gobierno quería desprenderse de mí, y Alfaro me dijo que don Juan no era capaz de una perfidia semejante, y que sí desconfiaba que no fuera a Barcelona. Ante esta afirmación me decidí; no tenía otro remedio.

La víspera de mi salida de la corte encontré, cerca de la Casa de Correos, a Gil de la Cuadra, a quien manifesté claramente mi desconfianza. Don Ramón, después de excusarse de no haberme recibido, por haber estado muy enfermo y muy atareado, me indicó que en aquel momento acababa de echar una carta para el general Mina, avisándole que yo llegaría al final de mes, comunicándole la comisión que llevaba a Barcelona y recomendándome eficazmente.

El 5 de diciembre salí de Madrid para Valencia; esperé allí quince días la llegada del Balear, un vapor con la tripulación catalana, y el 24 del mismo mes me embarqué para Barcelona.