EN VALENCIA

En los quince días que estuve en Valencia me dediqué a leer periódicos y a enterarme de los asuntos de Barcelona; leí varios folletos, entre ellos uno de Raull y otro de Bertrán Soler acerca de la asonada, seguida del incendio de los conventos, de la ciudad condal. Estas lecturas me hicieron pensar que quizá Barcelona estaba en vísperas de una gran conmoción popular como en tiempo del Corpus de sangre. Me figuraba la ciudad catalana un Nápoles de la época de Masanielo.

Como tenía una idea muy vaga de la acción de este personaje, pedí algún libro acerca de él en la librería de Cabrerizo, y me dieron uno de un autor francés, Defaucompret, titulado Masanielo u ocho días en Nápoles, que era una novela. Busqué otros libros sobre el héroe napolitano, pero no encontré mas que éste.

Supuse, más o menos por inducción, que un pueblo como Barcelona, en aquellas circunstancias, estaba abocado a tener un jefe revolucionario y popular. Me engañé en absoluto; yo no podía prever la carencia de hombres de inteligencia y de arranque que había en esta época en la capital del principado.