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La palabra y la idea... Hay un abismo

Entre ambas cosas, orador sublime:

Si es que supiste amar, di: cuando amaste,

¿No es verdad, no es verdad que enmudeciste?

¿Cuando has aborrecido, no has guardado

Silencioso la hiel de tus rencores

En lo más hondo y escondido y negro

Que hallar puede en sí un hombre?

Un beso, una mirada,

Suavísimo lenguaje de los cielos;

Un puñal afilado, un golpe aleve,

Expresivo lenguaje del infierno.

Mas la palabra, en vano,

Cuando el odio ó el amor llenan la vida,

Al convulsivo labio balbuciente

Se agolpa y precipita.

¡Qué ha de decir!; desventurada y muda,

De tan hondos, tan íntimos secretos,

La lengua humana, torpe, no traduce

El velado misterio.

Palpita el corazón enfermo y triste,

Languidece el espíritu, he aquí todo;

Después se rompe el frágil

Vaso, y la esencia elévase á lo ignoto.