II

Vive, vibra, fuerte y suave,

todo conciencia y corazón;

te aconsejo ser un león,

pero con tus alas de ave.

De tal modo que sin reproche

y lleno de tu poesía,

tengas tu estrella blanca al día

y constelaciones de noche.

Y que por mente y corazón,

encuentres al amanecer

la estrella de Lucifer,

otra estrella del corazón.

Y que pues la suerte convida

a vivir, tengas por vivir

la voluntad de existir

con la belleza de la vida.

Y pues que tienes una estrella

que te ha encontrado la virtud

de perpetuar tu juventud,

toda grande y toda bella,

y sabes quererte y conservarte,

ten fragancia y ten conciencia,

y oye el secreto de la ciencia

que tiene la virtud del Arte...