Una escuela laica de dominicos
Nada más que el ciego apasionamiento puede lanzar sobre las escuelas laicas una acusación como la que transcribimos y contra la cual los primeros en protestar serán seguramente los frailes dominicos en Filipinas cuya misión en Formosa tiene una escuela de niñas chinas y japonesas en la capital, Taihoku, que he visitado en mi viaje a dicha isla. El R. P. Fr. Clemente Fernández, dominico y Vicario Apostólico de Formosa, me hizo el honor de acompañarme a visitar dicho Colegio, llamado de la Beata Imelda, situado en el barrio de Daitotei, en Taihoku. Es un hermoso colegio del que justamente pueden los dominicos sentirse orgullosos, pero no me llamó tanto la atención la organización material y educativa de esta institución, como la ausencia de toda imagen religiosa en los dormitorios, clases, salas y demás habitaciones usadas para y por las niñas. Al informarme del motivo de cosa tan singular, me hizo saber el R. P. Fernández que, entre las condiciones estipuladas por la ley de enseñanza pública de Formosa, tanto para las escuelas del gobierno como para las privadas, existe la prohibición absoluta de educación religiosa y de ostentación de imágenes y objetos de culto. Esta es, pues, una escuela laica, una escuela sin Dios, sobre la cual cae también la sorprendente acusación de un prelado que aprovecha la libertad que nuestro gobierno le concede de enseñar su religión en sus escuelas, para usar de este derecho ¡y empeñarse además en imponer luego su voluntad al gobierno acusándole de enseñar en las escuelas el homicidio, el robo, la violación y la corrupción de costumbres!